Indiferencia

Debería sentir rabia y de paso vergüenza, pensó Robb mientras le daban la noticia de que su madre había liberado a Jaime Lannister de su cautiverio, pero extrañamente el joven lobo no alcanzaba a sentir ninguna emoción con esto.

Jaime Lannister había escapado, ahora no tendrían rehén, su prisionero más valioso había escapado y con él la esperanza de ganar la guerra por sobre acuerdos. Deberías de sentir enojo, lo que sea, pero no, nada.

Robb estaba cansado, añoraba Invernalia, el joven lobo estaba muy lejos de casa y eso lo dejaba sintiéndose vacio. Al final del día no importaba si ya no tenían a Jaime más, al final ya nada importaba, su padre estaba muerto, la razón de toda la guerra era liberar a Ned Stark, Robb nunca quiso ser "Rey del Norte", él sólo quería hacer justicia y llevar a toda su familia de vuelta a casa.

Así que mientras sus bandereros le gritaban cosas incoherentes sobre el castigo correcto para su madre o las travesías de búsqueda más apropiadas, Robb los escuchó a todos con el seño fruncido para fingir preocupación e interés, mas cuando lo dejaron solo, el problema ya ni parecía problema, el matareyes había escapado, ¿Y que importaba ya?

El Rey del Norte se dejó caer pesadamente sobre su asiento una vez más y volvió a pensar en todo lo que había perdido, todo estaba perdido, aunque había ganada todas las batallas, había perdido todo lo demás. Jaime Lannister había escapado, y Robb no sentía absolutamente nada, supuso que todos sus sentimientos se había drenado ya, pobre niño Robb, pobre Rey del Norte que no tenia nada, ni siquiera sentimientos.