Capítulo 13: Dame esperanza

Luke Skywalker caminaba entre las rocas milenarias cuando sintió la conmoción en la Fuerza. La energía de Rey se debilitó de golpe, y el jedi se detuvo con una expresión de dolor. Por un momento sintió una tristeza infinita que amenazaba toda su estabilidad interior. Tuvo el impulso de devolverse, de ir inmediatamente a rescatarla, pero sentía que Snoke venía hacia él. Además, había vuelto a sentir a Rey. Débilmente, pero ahí estaba, viva aún.

El Supremo Líder le cortaba el paso a pocos metros. Estaban en medio de altas paredes rocosas, rojizas, donde nadie podía verles, en el fondo de un estrecho acantilado. Sabía que la batalla que ahora tenía no era con sables: era mental. Cuando estuvo cerca, Luke alzó la voz, y dijo.

— Si muere, consideraré que nuestro acuerdo ha sido roto. Yo he cumplido mi parte, retirándome por un tiempo, pero tu casi has destruido a mi aprendiz.

— No he sido yo el que ha ordenado que atacaran a tu padawan, Maestro Skywalker. Ezra Bridger y Kylo Ren actúan siguiendo sus propias inclinaciones, no las mías.

— Has fallado en controlar a tus aprendices.

— Y tu en hacerla menos precipitada y solitaria.

Estaban ya a unos pocos metros de distancia. No parecían incomodarse el uno al otro. Snoke se detuvo y dijo:

— Este despertar en la Fuerza nos está desequilibrando nuevamente. Ahora tu tienes buenos discípulos, leales y empeñosos. mientras que los dos mejores que yo tengo han sentido el llamado de la Luz y me traicionarán hoy. Y puede haber otros.

— Yo creo, Snoke, que desde la caída de la República y la Orden 66 La Fuerza ha estado muy desequilibrada hacia la Oscuridad. Y aunque ahora supuestamente los sith no están activos, yo sé que hay mucho potencial maligno en tus discípulos.

— No, maestro Luke — contestó Snoke — estábamos en equilibrio, por eso han habido menos guerras en la Galaxia. Anakin, tu padre, era el elegido, y dejó todo en el punto ideal cuando le derrotaste. El presente Despertar nos está desviando hacia la Luz otra vez, y pronto el exceso de bienestar hará que todos en esta Galaxia sean incapaces de defenderse, cómodos, blandos y perezosos, desordenados e irracionales, el progreso se detendrá y una amenaza exterior nos destruirá. O la inactividad hará que se inventen sus propias guerras y maldades. Si no fuera por este despertar, Rey y Finn no podrían aprender tan rápido.

Luke sonrió. Sin duda Snoke trataba de manipularlo. Le bastaba con pensar en la trágica destrucción del sistema hosniano para saber que no había equilibrio. Aquello era una pugna entre la sabiduría del jedi más experto de la Galaxia y la astucia de alguien que resumía en un cuerpo prestado una parte del poder de tres sith. Luke sentía que una batalla directa sólo empeoraría las cosas. Quizás ese había sido el error de los jedis. El cadáver viviente preguntó:

— ¿Has decidido si habrá un nuevo Consejo Jedi que apoyará a una nueva República?

— Habrá un Consejo,pero no será como el anterior. Ellos se equivocaron mucho y no pudieron prever nada. Tampoco la democracia pudo detener la caída y el asesinato de los jedi.

— Entonces, la Nueva Orden Jedi no se mezclará en política. Buscará la plena libertad de todos los seres inteligentes, sin servir a una República.

— Tal vez.

Snoke reflexionó un momento. Luego propuso:

— Déjame a Rey ahora, y no intentaré transformar a ninguno de los cinco Caballeros de Ren que me quedan en un sith. Así trataremos de mantener el equilibrio.

— No — respondió Luke — La clonaste de mi brazo cercenado, y yo soy descendiente del Elegido. Sólo te puedo asegurar que este despertar de La Fuerza no durará mucho, y luego el Lado Oscuro volverá a ser más violento, tentador, rápido y fácil, como siempre ha sido.

Snoke dio la media vuelta para retirarse. Incluso el Supremo Líder de la Primera Orden, con sabiduría de más de mil años, consideró que no era prudente una pelea con Skywalker. Era más inteligente tratar de engañarlo, y Snoke creía saber algo que su rival no sabía. Algo respecto a Rey y respecto a otro experimento que también había funcionado. Dio unos pasos, pero se detuvo.

— ¿Cuando morirás? — preguntó a Luke, que aguardaba tranquilamente, con la mano en la empuñadura — ya llegaste al nivel de trascendencia.

— Aún me siento fuerte en el cuerpo . No he tomado ninguna determinación al respecto.


— ¡Cállate!. No te podrás concentrar con tanto dolor, y serás un estorbo— dijo Ezra a Finn, extendiendo una mano sobre la frente de la caída Rey , como si tratara de percibir su energía— Yo sé herir con el sable para someter sin matar. Este es mi antiguo sable de padawan, y no es tan grueso. Se recuperará si es atendida pronto.

Finn entonces se acercó gateando hasta ella, sin siquiera recordar recoger su arma. La angustia explotó en lágrimas mientras le tomaba la cabeza y la abrazaba, apretándola contra el pectoral de la blanca armadura con una mano y un antebrazo. Escuchó que Ezra murmuraba algo como "pronto llegará un droide médico". Nunca en su vida había sentido un dolor, una desesperación tan grande. Era una opresión que llegaba a ser física, como una quemazón en el pecho. Ella fijó sus pupilas contraídas y brillantes en las suyas, como si tratara de decirle algo.

— Es que si tu me dejas ya no me quedará nada por qué vivir — le reclamó Finn, como si entendiera lo que ella quería decir.

— Eso...no está bien . No sufras.— murmuró Rey con voz casi ininteligible, tocando la cara del joven con la diestra. Quería agregar algo más, pero solo articuló ruidos.

— No intentes hablar. Conserva tu energía — prosiguió el joven que, a su pesar, estaba salpicando lágrimas sobre la frente de su amiga.

— El sufrimiento lleva a la ira...y la ira lleva al lado oscuro...— murmuró Rey. Pero ya no pudo seguir hablando y volvió a desmayarse, dejando caer la mano que había levantado hacia Finn.

— No...no, no...— exclamó éste, que volvía a entrar en agonía. Miró la herida de Rey: el sable había entrado aproximadamente la altura del corazón, pero al otro lado. Allí la ropa y la carne estaban negras, fundidas. Era grave, pero no era tan grande como Finn lo había imaginado. Posiblemente había tocado un pulmón. — ¿¡Donde está ese droide médico!? — gritó. Justo entonces, vio unas ruedas que se paraban a su lado, con un zumbido, y la máquina, parecida a un gran quirófano con una cabeza y muchos brazos en un extremo, dijo con voz metálica:«Emergencia médica. Por favor retírese para hacer mi trabajo en forma expedita y eficaz.» La máquina empezó a escanear inmediatamente el cuerpo de Rey mientras extendía varios brazos llenos de arsenal quirúrgico hacia ella. Las pinzas levantaron a la joven y la acostaron sobre la camilla. Finn aún no reaccionaba, y seguía sosteniendo la cabeza de Rey cuando se sintió halado hacia atrás. Voló por el aire hasta llegar en frente de Ezra Bridger, que extendía una mano hacia él. El joven de piel oscura lo miró con los ojos llenos de lágrimas todavía, pero con mucho sobresalto, mientras el Caballero de Ren lo sostenía sin tocar el suelo, con torva mirada. El robot seguía hablando:

— Quemadura puntual carbonizada en la cubierta superior del pulmón derecho, sin complicaciones arteriales ni venosas, con destrucción total de estructuras...

— Oye chatarra — gritó Bridger, dejando a Finn en el piso — Haz tu trabajo en silencio. Ah, y necesito que funcione, así que quiero que le llenes el cuerpo de todas las drogas que tengas para que se mantenga alerta por una hora al menos. Ponle tanta como sea posible sin matarla o volverla imbécil.

— La sobrecarga de drogas o estimulantes puede ser perjudicial para el organismo de los humanos. Se recomienda reposo total por espacio de…

— Me da igual lo que recomiendes — interrumpió Bridger, al tiempo que devolvía a Finn el sable que él había dejado en el piso— necesito que esté alerta. Haz lo que te digo.

— ¿Qué quieres? — preguntó entonces Finn, que empezaba a serenarse un poco.


Mientras hablaba, Ezra subía rápidamente unas escaleras de caracol. Detrás de él, Finn venía cargando a Rey con notorio agotamiento. El carecer de mano derecha lo limitaba mucho.

— Cuando la Nueva Orden Jedi que Luke estaba formando en Yavín 4 fue destruida con tanta facilidad yo me convencí de que los jedis con su pacifismo eran insuficientes para la justicia. Antes de la Orden 66 había cerca de diez mil jedis en la galaxia, y después de esa traición sólo quedó un puñado, repartidos en escondites en los lugares más recónditos, mientras todos los sistemas sucumbían ante Palpatine. Díganme ¿de qué sirvió eso? Aunque el Imperio se derrumbó, la verdad es que desde las Guerras Clon no ha habido ningún período de paz en ningún lugar importante de la galaxia. Y cuando hay paz, aparecen los problemas internos: xenofobia, sectas peligrosas, violencia política, mafias, corrupción. Debe haber algo mal en la enseñanza jedi. Algo que quizá funcionaba bien antes, pero no ahora. Creo que por eso Luke se exilió, para descubrir qué era lo que marchaba mal antes de refundar la Orden. Pero otros, como Kylo Ren y yo, opinamos que no había que hacer tal cosa. Nosotros creemos que usar algo del Lado Oscuro es necesario. Pero no somos sith.

— Ya puedo caminar. Me siento mejor — dijo Rey a Finn, con voz firme. Tenía el rostro enrojecido y la mirada bastante perdida.

— Lo mismo dijiste allá abajo, y las piernas se te doblaron. ¿Por qué eres tan testaruda?

— Bájame — exigió Rey, que sentía el potente efecto de varios estimulantes y por instantes se sentía como en una nube de felicidad. Sólo podía mantenerse en control gracias a su dominio de La Fuerza. Finn le obedeció a regañadientes, sin soltarla del todo hasta que vio que se paraba bien. El droide médico había sellado su herida y la había aplicado una protección muy eficaz.

Estaban muy arriba, sobre el templo sith. Entraron en una pequeña sala de piedra que estaba llena de artefactos de comunicación.

— Pero cuando aparecieron ustedes, he vuelto a tener dudas — prosiguió Bridger, cerrando la puerta tras ellos — quiero sentir….quiero ver si ustedes pueden hacer algo que yo ya no puedo hacer. Este transmisor es probablemente el más potente que haya existido jamás. Me ha tomado veinte años de trabajo. Aunque no lo crean, es capaz de interferir todas las señales de la galaxia, en todas las frecuencias, e incluso sale hacia los territorios salvajes del exterior. Ahora, con recursos de la Primera Orden, al fin está completo.

— Debe tener un oscilador gravitatorio que modifica el espacio-tiempo, como las naves. De lo contrario la señal tardaría ciento treinta mil años en llegar al otro lado de la galaxia. Es genial. — dijo Rey, observando los equipos.

Ezra la observó en silencio por un momento. Le sorprendía la facilidad con que Rey parecía haber olvidado la pelea y la grave lesión, y que la joven no estuviera furiosa y llena de rencor hacia él. Sospechaba que no eran las drogas, sino que ella era así. Pero no había tiempo, así que prosiguió:

— Snoke cree que será usado para la Primera Orden, pero yo tengo mis propios planes. Y ahora, aquí está mi propuesta para ustedes: les dejaré ir sin ninguna pérdida, y devolveré el sable de Skywalker, si ella me demuestra que hay una nueva esperanza y que realmente ha ocurrido un despertar en La Fuerza.

Ezra apuntó con un dedo a Rey y le dijo:

— Quiero que hagas lo que hacían mis padres antes de que el Imperio los silenciara para siempre. Háblale a todos los seres esclavizados de esta galaxia y aún más allá. Diles quién eres tú, qué están haciendo, e intenta infundirles esperanza. También quiero que te dirijas directamente a Kanan Jarrus y Ahsoka Tano. Si es que siguen vivos en alguna parte, diles que ha llegado el momento, su momento, de arreglar todo lo que dejaron pendiente. Y aprovecha de avisar a tus amigos del Escuadrón Relámpago de Poe que Snoke ya sabe de su absurdo bombardeo sobre este templo y hay más de cincuenta cazas TIE esperándoles. Todo esto tiene que ser muy rápido, porque no tardarán mucho en ubicar el origen de la comunicación y quizá hasta derriben la torre.