Pantomima

Cuando Draco Malfoy se mofo de Harry por desmayarse, segundos antes de entrar al castillo, Ron tuvo que controlarse para no lanzarle un puñetazo. Se contentó con gritarle que se largara, furioso y sin darse cuenta de que el rubio había pasado golpeando a Hermione.

Miró con rabia al chico irse, tratando de auto-convencerse de que la burla hacia su amigo no le duraría mucho, aunque internamente sabía que era imposible.

Hermione no se quejo del golpe que Malfoy le dio con el hombro con la intención de no prolongar más la presencia del chico. Se preocupo más por procurar que Harry no le hiciera caso y tratar de detener a Ron si era necesario. No dijo tampoco nada, aunque se moría por hacerle saber a ese presumido exactamente lo que pensaba de él.

La presencia del recién llegado profesor Lupin le pareció más que oportuna pero aún así se ocupo de picar a Ron en la espalda para que se apresurará, en caso de que Malfoy y sus gorilas decidieran regresar.

En el desayuno del día siguiente a Ron le quedo más que claro que Malfoy no iba a desperdiciar la oportunidad de burlarse del desmayo de Harry. De nuevo tuvo que ocupar todas sus fuerzas en controlarse cuando vio la pantomima que el susodicho hacia en medio de un coro de divertidas serpientes y trato de pasar lo más rápido que pudo, repitiéndose que si golpeaba a Draco estaría en más problemas él que el preferido de Snape.

Se contentó con sentarse enfurruñado y lanzar miradas desafiantes a la mesa del chico, advirtiéndole con la mirada que su paciencia tenía un límite.

Hermione sintió el impulso de gritarle al engreído de Draco y a la pesada de Pansy Parkinson que debían de madurar y dejar de comportarse como lo hacían. A sabiendas, sin embargo, de que no conseguirá nada haciendo eso, se mantuvo detrás de Harry repitiéndole que no les hiciera caso porque no valían la pena.

No le dijo, sin embargo, nada a Ron ni trató de apresurarlo porque internamente tenía muchas ganas de que alguien le rompiera la cara al molesto de Malfoy.

Cuando finalmente terminaron el desayuno, Ron y Hermione procuraron salir lo más pronto posible. Queriendo, sin éxito, que Harry no escuchará la burla que empezaba de nuevo lo instaron a salir primero, ambos preocupados por su amigo y enojados por la pantomima. Iban saliendo del Gran Comedor, apenas cuando una nueva risotada los hizo voltear y rezagarse un poco de Harry, sin estar muy concientes de que lo hacían.

Ron entonces observo como un amigo de Malfoy se ocupaba de imitarlo a él, justo arrodillándose a su lado como él lo había hecho con Harry pero mucho más dramático, mientras Hermione se veía de la misma manera representada por Parkinson, totalmente sorprendida.

Los dos se pusieron rojos antes de intercambiar una mirada ofuscada y seguir su camino, prometiéndose de nuevo y sin palabras, que resolverían ese asunto más tarde.

Y es que aunque hablar con Malfoy era una perdida de tiempo, sí iban a hablar con Neville para tratar de explicarle, uno de manera más ruda que él otro, que debía de callarse ciertas cosas o al menos cerciorarse antes de que ningún patán lo estaba oyendo.