El funeral
Cuando unas manos temblorosas cerraron el ataúd ocultando su mismo rostro de la luz del día, George supo que estaba acabado. Las piernas le flaquearon en el mismo instante en el que el desgarrador llanto de su madre se incremento y tanto Charlie como Percy tuvieron que sostenerlo, como si estuvieran esperando que se derrumbara en cualquier momento.
-¡Oh Fred!-entendió que su madre decía entre su llanto descontrolado y, por el rabillo del ojo, pudo ver como su padre trataba de reconfortarla mientras lloraba de la misma manera, que denotaba su profundo dolor, pero en silencio.
George sintió escalofríos, más pena y tristeza al verlos así, por lo que se obligo a mirar al frente nuevamente. No fue una buena idea, el sol matinal eligió fungir como reflector y señalar precisamente el lugar donde la mitad de sí mismo reposaba sin vida. Fue su turno de fracasar en contener un sollozo y sus dos hermanos, que apenas relajaban la manera en la que lo tenían sujeto, lo tomaron más fuerte.
-¡Oh Fred! ¡Oh Fred!-se escucho nuevamente y de nuevo su padre estrecho a su esposa más, con las lágrimas recorriéndole el propio rostro. Su madre le correspondió ocultándose en sus brazos, incapaz de seguir viendo hacia el frente y con el llanto incesante impidiéndole decir algo más. La escena de ambos sosteniéndose el uno al otro genero un murmuro de voces conmovidas que apenas y se dejo escuchar sobre el discurso que en ese momento pronunciaba un mago que no sabia quien era ni le importaba. A su derecha Charlie tembló un poco y George supo que intentaba contenerse para no unirse al llanto colectivo de su familia.
-… como muchos de nosotros, que hoy estamos aquí para agradecerlo…
El eco de voces se deshizo enseguida por respeto pero él pudo notar como varias de las miradas se dirigían nuevamente a él con la compasión que se le tiene a un amigo que se esta muriendo. Aunque no era ningún cobarde, a George le dieron ganas de correr hasta alejarse lo suficiente para que dejaran de mirarlo de esa manera. El llanto de su madre pareció calmarse un poco, recordándole que no estaba solo así que George obligo a sus piernas a recuperar la postura e intento, sin éxito, librarse de sus hermanos.
-…valientemente y su familia puede sentirse orgullosa…
Percy dejo de sostenerle un segundo para limpiarse el rostro con la manga de la túnica maltrecha que no se había cambiado desde la batalla. George aprovecho para separarse un poco, queriendo sostenerse por sí mismo, pero su hermano pareció asustarse ante su gesto y lo miro con los ojos enrojecidos para detenerlo. Charlie también pareció creer que haría una locura pues lo sostuvo más fuerte, casi haciéndole daño, con la mirada vidriosa además de interrogante. George atino a pensar que eran unos idiotas antes de sentir como lo soltaban pero se colocaban más cerca de él, protectoramente, con ambas miradas al frente pero los sentidos alertas puestos en él.
-… demostrando una calidad de espíritu que muchos alardean pero pocos poseen…
Junto a su padre Bill carraspeo y George levanto la mirada para ver como su hermano mayor, cuyo rostro además de cicatrices estaña lleno de lágrimas, trataba de fungir como el pilar de la familia. Su pálida esposa, cuya belleza parecía opaca en esos momentos, estaba un par de centímetros delante de él sosteniéndole conmovedora y comprensivamente la única mano que el tenía sobre su hombro. Cerca de ellos, Ginny parecía haber olvidado todo y tenía la mirada fija y pérdida en un punto indistinguible, llorando también en silencio mientras el mismo Bill parecía sostenerla con la otra mano. Su otrora revoltosa sonrisa parecía haber desaparecido para siempre y los ojos marrones parecían incapaces de volver a la terrible realidad que la rodeaba. Un brazo se había enlazado con el suyo y George distinguió sin mucha sorpresa que Hermione le regalaba miradas preocupadas de vez en cuando, incapaz de interrumpir su ensimismamiento pero asustada por la mirada vidriosa.
-… en contra de los injustos y a favor de una libertad que nos corresponde por nacimiento…
Los dos más alejados de él eran, como el mismo se esperaba además de Hermione, su hermano menor y su mejor amigo. Hermione y Harry flanqueaban a Ron, formando la acostumbrada escuadra de siempre que tanto había dado de que hablar en los últimos días o meses. Hermione le tenía tomada la mano a su hermano y Harry, preocupado pero sin acercarse porque la culpabilidad injustificada le carcomía la valentía, de vez en cuando miraba a Ginny pero no se movía de su lugar junto a Ron.
-… agradeciendo el don de la magia que tenemos y no usándolo en contra de aquellos…
Su hermano menor parecía estar en otro mundo, con los ojos azules enrojecidos y la mirada perdida en otro mundo. Los tres lucían miserables, casi enfermos, como debía de esperarse que se vieran tres adolescentes que han estado meses en fuga en el centro de una guerra que tenía como objetivo matar especialmente a uno. A pesar de su dolor, a George le alegro verlos juntos y le dio un poco de nostalgia pensar que Fred nunca vería como el pequeño Ronnie había logrado salir airoso de su arriesgada aventura y tampoco podrían reírse juntos de que su mano estuviera finalmente entrelazada con la de Hermione, como habían predicho que sucedería muchos años atrás.
-… un último adiós que refleje nuestro amor infinito, infinito y eterno.
George tuvo que dejar de observar a su familia cuando su cerebro reacciono a las palabras que escuchaba casi sin darse cuenta. Su mirada se dirigió con pánico al mago frente a él justo en el momento en el que éste terminaba de decir su discurso y avanzaba con paso pesado hacia el ataúd donde se encontraba Fred. Todos sus músculos se tensaron y sus dos hermanos parecieron notarlo pues sintió que de nuevo lo sostenían con fuerza.
-Este es el momento-pensó desesperado, observando que el mago sacaba su varita lentamente- este es el momento Fred, vamos, dime que todo ha sido una broma, dime que elegiste engañarme hasta a mí, que inventaste algo sin que yo lo supiera… - el mago pronunció un hechizo y apunto primero al ataúd y luego al montón de tierra que estaba junto- vamos Fred, maldita sea, levántate y dime que solo se trata de una broma…
El ataúd dio un último clic para cerrarse por completo y se hundió en el hueco en la tierra que había sido preparado para ello. El montón de tierra se traslado por si mismo desde donde estaba hasta la tumba, rellenando el hueco de manera perfecta. El mago alzó una última vez su varita para poner la lápida y ésta cayó haciendo un ruido sordo, dejándole perfectamente claro a George que Fred jamás regresaría y él tendría que empezar a aceptarlo y vivir con ello.
-¡Oh Fred!-dijo por última vez su madre observando con el mismo horror que él la tumba frente a ellos. George sintió que de nuevo las piernas le pesaban demasiado ante el derribe de su última e ilógica esperanza pero se mantuvo firme, apenas permitiéndose llorar en silencio y soltándose lentamente de sus hermanos con una parte de su cerebro instándole a que corriera junto a su gemelo.
El ruido de muchas varitas en el aire lleno todo el ambiente y pronto, la tumba de Fred estuvo cubierta de diversos tipos de flores y arreglos correspondientes. Todos los asistentes se quedaron un minuto en silencio, mostrándole su respeto a la familia y después, poco a poco, fueron dispersándose para acercarse a los Weasley y ofrecerles sus condolencias. George se dejo conducir por Percy y Charlie, sin poder quitar los ojos de la tumba de su hermano y sin poder pensar en otra cosa que no fuera lo mucho que deseba haber intercambiado lugares con su gemelo. El no estaba listo para vivir esa pesadilla, él simplemente no sabía como podría vivir con todo lo que estaba sucediendo. Él simplemente deseaba despertar y darse cuenta de que todo había sido un mal sueño o una estúpida broma, una horrenda visión provocada por un mortífago…
-Lo siento tanto Molly, Arthur-escucho que alguien decía, despertándolo de su ensimismamiento y para su sorpresa se encontró con la Profesora Mc Gonagall sosteniendo un pañuelo y profundamente afectada- jamás me imagine que llegara un día tan terrible como este, no tengo palabras para expresarles mi pésame.
-Gracias Minerva-atino a contestar su padre mientras su madre agradecía con la mirada, totalmente incapaz de pronunciar una palabra.
Minerva Mc Gonagall estrecho a su madre en un abrazo sincero, torpemente y con ambas mujeres denotando que era una muestra de afecto única entre ellas. Se separaron después de un momento, ambas mirandose con entendimiento pero sin decir ninguna palabra. La profesora entonces, cedió su lugar a la persona que seguía detrás de ella para expresar sus condolencias y se acerco a donde él estaba.
-George-dijo mirándolo como nunca habia hecho antes. George quiso maldecir a Percy por su grandiosa idea de llevarlo junto a sus padres y después deseo maldecirse a él por su estúpida idea de permitírselo- Tú y tu hermano siempre fueron un dolor de cabeza pero también-agrego poniendo una mano sobre su hombro- uno de mis dolores de cabeza preferidos. Lamento no habérselos dicho cuando tuve la oportunidad de hacerlo.
George sonrió un poco con gratitud y miro a su antigua profesora sintiendo que el nudo en su garganta empezaba prácticamente a ahogarlo. Cuando ella se fue y se dio cuenta de cuantos comentarios similares tendría que soportar, decidió que era mejor para él alejarse y evitar los más que pudiera.
-Iré a despejarme un poco-anuncio a Percy que seguía sosteniéndolo y a Charlie que estaba detrás de él. Sus dos hermanos hicieron muecas de desagrado ante la noticia pero no dijeron nada. El primero, no obstante, hizo ademán de detenerlo pero desistió ante la mirada del otro y él se encamino lejos de todos, sin poner especial atención a donde podía ir. Bill también pareció ansioso de seguirlo pero al parecer Fleur lo hizo desistir y él apresuro en paso antes de que se arrepintiera.
Sus deseos de silencio lo dirigieron bastante lejos de donde estaba la multitud y buena parte de su familia. No se dio cuenta, hasta después de un rato, de lo mucho que habían caminado sin que él realmente se percatara de lo que hacía. No se había dado cuenta de que se alejaba de la tumba de su hermano, porque jamás había dejado de verla y por más lejos que estuviera, la seguía viendo imponente, gigante y aterradora. Por lo tanto, la siguió viendo igual mientras caminaba de regreso hacia ella, apenas consciente de que sus pies regresaban a ella gobernados por su propia voluntad.
- Una verdadera desgracia para la familia -escucho entonces que unas personas comentaban mientras él iba pasando y se dio cuenta de que había un par de asistentes rezagados, apenas dirigiéndose rumbo a donde estaban sus padres.
-Lo es-contestaba otra sin percatarse de que él estaba cerca- pero ¿Qué se podía esperar?
-¿Qué quieres decir?
-Que hubiera sido demasiada suerte que los Weasley no pasaran por algo así, estaban en el centro de los problemas…
-Mentira-contestaba la primera voz- conozco de primera mano que…
-No, no-interrumpía la otra- ¿No lo entiendes? después de todo, son prácticamente la familia de Harry Potter…
George apresuro más sus pasos para alejarse de esas personas. No quería escuchar pésames ni palabras de aliento pero sobre todo no deseaba oír a aquellos que decían que la relación de Harry con su familia era el principal detonante de todos los problemas de los Weasley. Ya lo había escuchado en el colegio cuando su hermana había sido raptada, cada vez que Ron se metía en problemas, cuando misteriosamente su padre había sido atacado en el Ministerio e incluso cuando Bill había salido a la calle por primera vez, con el rostro surcado de heridas incurables. No, no necesitaba escuchar que la muerte de Fred había sido consecuencia de una tontería, cuando sabia que su hermano había luchado por sus propios ideales y había muerto como un héroe, defendiéndolos hasta la última consecuencia.
-Muerto-susurro para sí mismo observando como metros más adelante el cielo azul y las aguas cristalinas del único lago del lugar, ofrecían un panorama alegre y mucho más alentador de lo él sentía en ese momento.
A lo lejos, mientras se recargaba en un árbol, pudo ver a otros dos grupos rezagados que reconoció enseguida:
Ron y Ginny estaban abrazados, aparentemente llorando y rindiéndose al dolor que ambos habían querido ocultar en todo el funeral; Hermione y Harry estaban cerca de ellos, titubeando acerca de que decir y buscando acercarse.
El segundo grupo estaba de frente a donde yacía Fred y a George no se sorprendió en absoluto por verlos, incluso se sintió agradecido de poder estar con ellos como alguna vez el y su hermano habían estado en tiempos más felices. Lee y Angelina estaban al frente, vestidos como hace horas antes y con vendas que claramente estaban recién puestas. Tenían los ojos llorosos, la expresión desolada y miraban la tumba de Fred como si también desearan que el chico salera y les dijera que todo había sido una broma. En la mano de Lee estaban aún los rastros de su propia sangre, goteando levemente por la herida de su brazo izquierdo pero el chico sostenía la varita listo para plantar su propio tributo en la tumba de su amigo. Angelina también sostenía su varita lista para hacer un hechizo pero al parecer no había deseado poner flores y en su otra mano sostenía algo que George no pudo distinguir que era. Parecía que no se atrevía a ponerlo, al menos no aún, como si el hacerlo sellara para siempre en su cabeza que Fred no regresaría y no estuviera lista para aceptarlo. Katie y Alicia estaban al lado, con rastros de lágrimas y una expresión de aturdimiento, sus heridas eran menos visibles pero no había ninguna duda de que las tenían; ambas miraban a Angelina de vez en cuando como si temieran que en cualquier momento se arrodillara buscando abrir la tumba. George no obstante, que conocía a Angelina bastante más de lo que podía esperarse, sabía que la chica no haría una locura como tal por más destrozada que estuviera. Hubiera sido más probable que el chico que estaba junto lo hiciera y quizás George lo hubiera sospechado si el rostro de Lee no hubiera reflejado una dolorosa madurez en ese momento; parecía haber crecido de golpe, más que en la guerra, y por un momento George se pregunto sí sería capaz de volver a bromear algún día. Después de todo, honestamente él se preguntaba lo mismo referente a si mismo.
-Gracias por estar aquí- fue lo único que pudo decir al acercarse.
Lee, Angelina, Katie y Alicia le sonrieron como lo hacían antes, intentando ocultar su dolor mientras lo integraban al grupo y los cinco permanecían de pie intentando estar cerca de Fred pero sin conseguirlo.
