Nota del autor: Gracia por el comentario NataNegra , saludos.
Capítulo 3
Al llegar cerca de unos locales de comida divisaron a Donatello, estaba sentado junto a un alienígena alto de piel morada y antenas en la cabeza, se podía apreciar su prótesis robótica que tenía por pierna derecha y vestía una bata blanca.
– ¡Raphael! ¿Dónde estabas? – le cuestionó Donnie cuando su hermano llego a la mesa junto a Leo.
- Por ahí… ¡no me fui por mucho tiempo! - refunfuñó.
– Raphael, te presento a Greet.
– Mucho gusto – dijo el alienígena extiéndale la mano a la tortuga.
– Mucho gusto – dijo igualmente saludando, luego se le quedo observando por unos segundos, por su apariencia supuso que debía ser del mismo planeta que el enano de Moou pero no iba a mencionarlo.
– Vamos siéntense – animó Greet, y así lo hicieron.
– Rapha, nosotros ya pedimos unos platillos sugeridos por Greet– comento el de morado.
– Ahh ok.
– Les va a gustar ¡se los aseguro! esta comida alíen también se vende en mi planeta, aunque claro, no supera a la de mi planeta natal – comentó con altives.
– Ehh… – expresó el de rojo sin interés, le pareció muy arrogante el sujeto.
Lugo una camarera se acercó a la mesa dejando los platillos, parecían ensaladas cubiertas de una salsa amarilla. Las tortugas contemplaron la comida enigmáticos hasta que la camarera termino de servir.
– Gracias por la comida – expresó Leo juntando las manos, luego tomo el tenedor y fue el primero en comer.
Tanto Raphael como Donatello se quedaron observando a su hermano para ver su reacción, de pronto este abrió los ojos bien abiertos por un instante.
– ¡Woo está muy buena! – comentó después de tragar - En verdad sabe a una ensalada de la tierra, pero frita y la salsa parece de queso.
Las tortugas se vieron aliviadas y así todos empezaron a comer y a charlar. Greet se la pasó quejándose de lo primitivo que era el Nexus y los planetas donde tenía que trabar como mecánico, además le parecía una pérdida de tiempo el campeonato, lo único interesante fue la batalla final donde Micheangelo ganó. Y de esta forma continuó hablando acerca de sus inventos a lo cual Donatello se vio interesado, Leonardo solo sonreía amablemente y Raphael los ignoraba bastante hastiado por la actitud del alienígena.
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La primera parte de la reunión había terminado, por lo que los alienígenas con capuchas se despidieron y se marcharon guiados por Yogui.
– Emm… ¿puedo usar su baño? – preguntó Mikey apenado.
– Por supuesto – respondió el Daimio y le pidió a un guardia que lo escoltara.
La tortuga salió de la habitación guiado por el guardia, bajo las escaleras y recorrió los extensos los pasillos de estilo oriental, algunos muros estaban adornados con pinturas de árboles, cascadas y garzas que Micheangelo contempló curioso al igual que las espadas colgadas en las paredes, pero de pronto escucho un fuerte ruido proveniente de un piso superior.
– ¿Eh? ¿Qué fue eso? – pregunto inspeccionando a su alrededor y poniéndose en guardia.
– No fue nada, continuemos por favor– comentó inmutable el guardia.
– Pero...
– Micheangelo-sama – continuó sin cambiar de expresión – Continuemos por favor.
Mikey se preguntó porque el guardia no se preocupaba por el extraño ruido si era su trabajo, por lo que sintió desconfianza de ese hombre, pero siguió caminando hasta salir a un pasillo exterior, y al legar al final se detuvieron en una puerta.
– Aquí es – expresó el hombre irguiéndose.
– Gracias… - entró a la gran habitación, era un lugar extenso, la tortuga pudo contemplar la gran tina de madera estilo oriental.
Pero Mikey no podía quedarse allí, pensó en que tenía que investigar el ruido y escapar de ese guardia sospechoso, por lo que ideó un plan.
– ¡Listo! Jeje – exclamó al salir del cuarto de baño sonriendo.
– Por aquí – respondió sin inmutarse.
Y volvieron a recorrer los pasillos y al estar muy cerca de la escalera que lo llevaba a la sala de reunión Mikey se detuvo.
– ¡Oh no! – exclamó exageradamente – ¡Olvide algo en el baño, ya vuelvo! – y se fue corriendo lo más rápido que pudo.
– ¡Espere! – exclamó el guaria siguiéndolo, pero al doblar en una esquina del pasillo la tortuga desapareció de su vista, y luego siguió corriendo en su búsqueda.
La tortuga había entrado en una de las habitaciones que afortunadamente estaba vacía, al dejar de escuchar los pasos del guardia salió sigilosamente y se dirigió al posible origen de ruido que escuchó anteriormente. Se apresuró por los pasillos encontrando una escalera, subió y llegó una gran puerta, al detenerse sintió que alguien se encontraba en el interior, por lo que lo tomaría por sorpresa, saco sus nunchakus, vio a su alrededor no había nadie y entonces abrió la puerta de una patada, e inmediatamente una espada se dirigió a su cara pero pudo esquivarla, luego con su nunchakus detuvo el siguiente ataque de espada y ambos oponentes saltaron hacia atrás para ganar distancia.
– Un momento - expresó Mikey incrédulo al ver a su oponente – Pero si eres ¡El hijo del Daimyo! ¡Ue-sama! – exclamó apuntándole con el dedo y deshaciendo su pose de ataque.
– Shhh –hizo rápidamente señal para que bajara la voz – ¿A qué has venido intruso? – gruñó el niño pelirrojo con mascara carmesí, pero al ver a su oponente parpadeó dos veces – Pero si eres ¡Micheleangelo-sama! ¡El último ganador del Nexus de batalla!
– Si, ese soy yo – respondió aliviado.
– ¿Pero que está haciendo aquí? ¿En la sala de entrenamiento?, creí que tenía una reunión con mi padre y los demás ganadores.
– Sii bueno jeje – se rasco detrás de la cabeza – Escapé.
– ¿Eh? – expresó sorprendido el niño, envaino su espada y rápidamente cerró las puertas.
– Escuché un ruido fuerte y pensé que podría ser algún intruso así que…
– Ahh lo siento, estaba entrenando y uno de los muñecos con armaduras colgados se desplomo y eso hizo mucho ruido, en verdad lo lamento – e hizo una reverencia.
– Descuida descuida, no fue tu culpa yo no debí escabullirme.
– Pero – el tono de voz del niño parece triste, y aun con la mirada baja continuo – Si es mi culpa, estaba entrenando sin permiso.
– ¿Sin permiso?
– Si… es que…– se irguió pero desvió la mirada – Mi padre es muy sobreprotector conmigo, yo sé que me quiere mucho pero casi no me deja entrenar, lo único que quiere es que estudie…
– Amm Ya veo – suspiró – bueno, Ue-sama los padres son así, con el tiempo te dará más tiempo para los entrenamientos.
– ¡Ue-sama! – se escuchó un grito fuera de la puerta, el niño le hizo ademán a la tortuga para que se dirigiera a un lado de la puerta.
– ¡Ya voy! – gritó y entreabrió la puerta corrediza – que sucede estoy ocupado.
– Disculpe Ue-sama – Mikey reconoció la voz seria del escolta – ¿Pero no ha visto a nadie pasar por aquí?
– No hay nadie.
– Ya veo.
– No le digas a mi padre que estoy aquí por favor.
– Me retiro, con permiso – y el hombre se fue.
– Eso estuvo cerca – comentó la tortuga – será mejor que regrese o te daré problemas.
– ¡Espera! – y le agarra el brazo – ¡Entrenemos juntos!
– ¡No aquí! Afuera, los guardias son muy leales a mi padre, si él les pregunta donde estoy sin duda responderán que estuve entrenando, aunque la mayor parte de los guardias me ignora cuando estoy en entrenamiento, así como Tenka-san.
– ¿Tenka? ¿Ese guardia?
– Si, él es muy amable.
– ¿Enserio? – pregunto incrédulo.
– Pero aun así si mi padre le pregunta se lo dirá, por eso hay que salir de aquí.
– Espera espera ! eso si nos meterá en un buen lío, además la reunión no ha terminado.
– Ahh – protestó soltando el brazo – cierto que mi padre dijo que sería una reunión larga, pero – y miró con más animo – Cuando allá terminado la segunda parte, creo que será la hora de la comida, así que al terminar aprovechemos de escaparnos, ¿De acuerdo?
– Emm bueno… - Mikey no podía negarse al ver la expresión esperanzada que le mostraba el niño, entonces se preguntó que harían sus hermanos, sea como lo viere parecía una mala idea.
– Bien, está dicho – afirmó el niño.
– Pero yo no he dicho nada.
– ¡Nos vemos a la hora de la comida! – y rápidamente salió de la sala quedando allí la tortuga.
– Ahh – susiró – "bueno, un entrenamiento a escondidas suena divertido" – pensó finalmente – Bien, debo regresar, tal vez el maestro Splinter este enfadado por haberme demorado, y ese guardia Tenka debe estar furioso… será mejor que me apresure – y salió de la sala en dirección a la reunión.
