La habitación
Las horas pasaban muy lentas y al mismo tiempo muy rápido de tal manera que, antes de darse cuenta, estaban llegando a la Madriguera. George se había despedido de sus amigos con un par de abrazos y pocas palabras antes de dejarse conducir por sus hermanos mayores de regreso con la familia. Había estado apenas consciente de como habían llegado y solo había renunciado al impulso de correr de nuevo a la tumba de Fred en consideración a su madre. Sabia que el resto de la familia estaba sufriendo pero no podía evitar pensar que ninguno sufría como él y, aunque nunca lo había sido, quería permitirse ser egoísta solo esta vez porque el dolor que sentía era mucho más grande de lo que pudo haber imaginado en sus peores pesadillas.
Percy y Charlie habían sido los que especialmente se habían adjudicado la tarea de cuidarlo. Él no opuso demasiada resistencia porque no tenía fuerzas para ello pero en cuanto tuvo una oportunidad comunico sus deseos de ir a su antiguo cuarto. Percy lo había mirado como si creyera que eso era una muy mala idea pero George no le estaba pidiendo permiso, sino informándoselo y antes de que pudiera decir cualquier cosa, ya había llegado a su antigua habitación.
Al entrar las cosas habían sido bastante difíciles pero supo que hubiera sido peor ir a su departamento, después de todo, el cuarto que él y su gemelo ocupaban en la niñez ya había sido levemente modificado; ya no tenía tan marcada la presencia de Fred como lo estaba su nuevo departamento en el Callejón Diagón y eso le hacía las cosas más fáciles. Pensando justamente en eso e intentando convencerse de que todo estaría bien, George se recostó en su misma cama, sin quitarse los zapatos, dudando de poder dormir pero buscando alguna manera de relajar su cuerpo. Desde la batalla, no había descansado nada y estaba bastante agotado por todo aunado al hecho de que había llorado como nunca y el pecho le dolía de una manera sospechosa. Su propia mano estaba buscando el centro de ese dolor cuando su mirada se dirigió sin quererlo a la antigua cama de su hermano; imágenes de todo lo que habían pasado juntos volvieron a llenar su cabeza y él nuevamente se maldijo por ser el que quedara vivo.
-¿George? ¿Estas dormido?
La voz de Percy lo saco de su ensimismamiento tan sorpresivamente que se sentó casi sin darse cuenta. Con la palma de la mano se seco las lágrimas del rostro por milésima vez en el día antes de responderle:
-No- contestó casi brusco- ¿Qué quieres?
Percy se adentro más en la habitación y se sentó en la cama de enfrente. George lamento su tono pero no pudo disculparse, no quería hablar si no tenía que hacerlo y esperaba que su hermano lo entendiera,
-Mamá dice que es necesario que bajes a comer algo-comento Percy con la misma tristeza en cada palabra que toda la familia tenía- te negaste desde que estábamos en Hogwarts hasta que llegamos a casa y está preocupada por ti… como todos.
George deseó decirle a su hermano que había estado en un shock tan grande después del funeral que no tenía idea de lo que había pasado después de despedirse de Lee y Angelina. Supuso, sin embargo, que esa no era una respuesta que sirviera precisamente para tranquilizar a su familia por lo que decidió dar la respuesta que creyó que Percy esperaba:
-No tengo hambre
Percy lo miró evaluándolo y pareció reprimirse un momento. A George no le quedó duda de que su hermano estaba más afectado de lo que se empeñaba en demostrar.
-Pues entonces deberás hacer el esfuerzo-lo regaño Percy cuidadosamente-porque no puedes estar tanto tiempo sin tomar siquiera agua.
George no dijo nada y por toda respuesta volvió a acostarse en su cama, esta vez dándole la espalda a la antigua cama de su hermano para no verla. Supuso que Percy lo tomaría como que le estaba dando la espalda a él pero no quiso aclararlo.
-No comer no te ayudará a mitigar el dolor- hablo nuevamente su hermano mayor- solo te dejará más débil de lo que ya estás y empeorara las cosas.
-Comeré mas tarde Percy-respondió él, desechando de nuevo la verdad que en este caso era que debilitarse hasta perder la conciencia le parecía muy buena idea; así no podría pensar en su hermano gemelo muerto o con su suerte sus heridas empeorarían y también acabaría muerto-ahora solo quiero descansar un rato.
Percy no contestó nada pero después de unos minutos la cama donde estaba sentado rechinó anunciando que se ponía de pie. George sintió unos segundos la mirada preocupada de su hermano en su nuca pero no dijo nada y después de un rato, la puerta golpeo suavemente anunciando que se había ido.
Su estomago rugió dolorosamente pero George lo ignoro aunque se propuso satisfacerlo mas tarde y pensando en eso, aprovecho su propia interrupción en su intento de descansar para volver a fijar su mirada en la antigua cama de Fred. Honestamente, sabía que ni aun quedando inconsciente podía mitigar su dolor y entendía que privarse de alimentos hasta la inanición no serviría de nada. Su problema no era que no hubiera muerto; su problema era que su hermano gemelo lo había hecho y nada de lo que él hiciera podría revivirlo. Amaba la vida, de la misma manera en la que Fred lo había hecho y no era tan estúpido para suicidarse pero al mismo tiempo estaba seguro de que se lanzaría a sí mismo la maldición imperdonable en ese instante si eso reviviera mágicamente a su gemelo.
-Yo estaba listo-pensó, volviendo a llorar sin darse cuenta- ¿Pero tú lo estabas Fred?
"Por supuesto que no" casi pudo que Fred le contestaba y de nuevo se levanto, esta vez asustado por estar imaginándose cosas. Fue justamente en ese momento cuando se dio cuenta de que otro sentimiento distinto al dolor era lo que le causaba dolor en el pecho.
-Pero ¿Qué es?-pensó nuevamente, agitado y nervioso mientras se ponía la palma de la mano en el torso para intentar calmarse.
"¿Acaso es "Culpa?" volvió a escuchar susurrar a la misma voz, que sin darse cuenta no era la de Fred sino la suya.
