Harry observo el grupo de mortífagos que resguardaban la entrada a la Mansión Malfoy y se dió cuenta enseguida de que se trataba de novatos. Por la manera en la que andaban y conversaban entre ellos era claro que muchos de ellos tenían su misma edad y no se sorprendió demasiado cuando, al observar a algunos que se habían quitado la máscara, descubrió algunas caras conocidas de sus compañeros de Slytherin.

-Podríamos vencerlos rápido- le susurro a Hermione que estaba en ese momento bastante concentrada en dañar uno de los últimos escudos de la pared del costado para entrar por ahí.

-Lo sé- contestó la chica sin apartar un segundo la mirada de su labor- pero no quiero hacerlo. Puedo apostar a que la mayoría están aquí en contra de su voluntad.

Harry asintió. Ese había sido el destino de casi todos sus compañeros pertenecientes a Slytherin. Snape había intentado impedirlo pero no solo no lo había logrado sino que los rumores apuntaban a que su líder lo había asesinado por tener el atrevimiento de oponérsele. Como resultado de ello, Hogwarts había cerrado no sin antes sufrir una sangrienta batalla donde alumnos y profesores unieron fuerzas para impedir que Voldemort reclutara a chicos inocentes. Lamentablemente había sido en vano: cientos de jóvenes habían sido prácticamente reclutados como esclavos, soldados contra su voluntad solo por el hecho de haber corrido con la suerte de ser sorteados en la única casa que Voldemort consideraba como suya. Harry tampoco quería hacerles daño pero sabía que ellos estaban tan asustados como alguna vez lo estuvo Draco y eso, como Dumbledore se había dado cuenta muy tarde, era peligroso.

-Ya esta-susurro Hermione interrumpiendo sus pensamiento y Harry la siguió por lo que parecía ser un extraño agujero en la pared. Harry paso sintiéndose un poco asombrado: asombro que aumento un poco más cuando noto que la improvisada entrada desaparecía una vez que ambos estuvieron del otro lado.

La Mansión era lo suficientemente grande como para perderse pero por alguna extraña razón Harry sabía que no iban a hacerlo. Los dos se cubrieron con la capa de invisibilidad a pesar de que hubiera sido igualmente difícil distinguirlos sin ella. Todo estaba en una completa oscuridad solo reducida por el brillo de la luna y el resplandor lejano de un fuego que un grupo de mortifagos habían convocado en medio del jardín. Harry sentía que estaban celebrando algo pero de manera obligada: tenían mucha comida en mesas flotantes que apenas podían distinguirse y botellas de vino abiertas que se servían en torres ridículas de copas de cristal pero casi nadie tocaba ninguna de las dos cosas.

-Algo extraño suce…

Hermione le puso la mano en la boca y señalo hacia el frente. Harry sintió un leve sobresalto al observar que cerca de ellos estaba Bellatrix junto con Lucius, Narcisa y Draco Malfoy.

-Él se ha vuelto loco

Narcisa había hablado con un susurro apenas audible pero Harry pudo escucharla a la perfección y estuvo seguro de que tanto Hermione como su esposo e hijo lo habían hecho también. La comprobación de que Bellatrix también la había escuchado a la perfección fue bastante clara cuando los ojos de la bruja centellaron con furia.

-¡No te atrevas a…

-Es la verdad Bella-dijo Narcisa Malfoy con mucho mas temple del que Harry hubiera creído- dime ¿acaso tú le ves algún sentido al ejercito de niños que resguarda la entrada?

Harry observo a Bellatrix tomar su varita y apuntar a su hermana. Por un momento estuvo seguro de que la torturaría y por un breve segundo pensó incluso que podría matarla. No fue el único que lo hizo, Lucius y Draco alzaron sus varitas contra ella en afán de defender a Narcisa pero al verlos, Bellatrix soltó una carcajada demente y bajo su varita.

-¿Ustedes realmente creen que pueden detenerme si decido castigar a mi hermana por las idioteces que dice?

-No son idioteces- hablo Lucius con su voz dejando entrever un poco autentico temor- sabes bien que él está perdiendo la cabeza. ¿Cuántos de nuestros mejores duelistas están ahora en los calabozos solo por haberse opuesto a que sus hijos fueran reclutados como carne de cañón?

-Ingratos-opino Bellatrix furiosa. Harry vio que nuevamente tomaba su varita con fuerza e instintivamente aparto un poco más a Hermione queriendo protegerla-yo los hubiera matado pero nuestro Lord ha sido misericordioso. Si yo tuviera un hijo…

-Pero no lo tienes-interrumpió Narcisa a su hermana nuevamente tomando el hombro de Draco como si hiciera falta hacer hincapié que el chico era su hijo- Yo no voy a quedarme a ver como un día se levanta y decide que Draco sea su mascota. Simplemente no voy a permitirlo. Nos iremos de aquí.

-Eso jamás- la reto Bellatrix con la mirada llena de furia- jamás dejare que mi familia vuelva a ponerme en ridículo con el Señor Tenebroso. Antes los matare a los tres y déjame decirte hermanita que, muy a mi pesar, iniciare con Draco.

Harry vio como Draco perdía el escaso color en sus mejillas que apenas era visible por la oscuridad. Hermione se cubrió la boca asustada, claramente impactada y lamentando el destino que su anterior enemigo de la escuela tenía y del que no podía escapar.

-No nos iremos- hablo el chico rubio finalmente sorprendiendo a los tres adultos- no somos ningunos cobardes. Ahora dejemos de hablar estupideces y vayamos con él. Ya casi es hora.

Bellatrix sonrió complacida a su sobrino y le paso una mano por el hombro, abrazándolo y como si hubiera olvidado por completo su amenaza contra él. El chico compartió una mirada con sus padres antes de adelantarse con su tía mientras Narcisa y Lucius se miraban con horror. Harry estuvo seguro de que su plan de irse de ahí estaba más decidido que nunca y se pregunto si podrían lograrlo teniendo a Bellatrix como eterna celadora en la cárcel en la que se había convertido su propia casa.

-Sigámoslos- le susurro a Hermione y su amiga asintió a la vez que empezaba a caminar. Bellatrix y los Malfoy dieron apenas un par de vueltas antes de entrar en un profundo salón. Harry y Hermione se quedaron afuera observando por uno de los enormes ventanales que permitían la vista del exterior.

Voldemort estaba ahí, en el centro, sentado en una silla majestuosa que hacía las veces de trono y rodeado por una docena de mortifagos que tenían la cabeza agachada. El salón estaba en casi total oscuridad pero aun así Harry pudo ver que su silla se encontraba en medio de otros dos mortifagos que parecían estar arrodillados a cada uno de sus costados. Harry se dio cuenta entonces de que a eso se refería Narcisa cuando había mencionado lo de la mascota y le pareció una escena repugnante. Bellatrix paso majestuosamente, cruzando el salón y colocándose a la derecha de su amo, apartada solamente por una de las personas arrodilladas: mientras que los tres dueños de la casa se colocaron casi al final de la media luna inconclusa de la izquierda.

-¿Crees que esos chicos sean Slytherin's?-pregunto Hermione en un susurro pero Harry apenas se disponía a decirle que esperaba que no cuando la voz tenebrosa de Voldemor atravesó toda la estancia.

-¿Ya ha llegado?

-No mi Lord, aun no- se apresuro a contestar un mortifago cercano a Draco- seguramente no tardara.

-Confió en que no-dijo Voldemort con voz triunfante-estoy seguro de que no podrá esperar demasiado para asegurarse de que… ¡Ah, aquí llega!

Harry hubiera creído que los habían descubierto sino hubiera sido por el ruido que inició al mismo tiempo que todos las miradas se dirigieron a la entrada que, si bien estaba lejos, alcanzaba a verse llena de luces y resplandores provocados por hechizos.

-¡Es la Orden, nos han seguido!-exclamo suavemente Hermione aunque Harry ya lo sabía. Entre el ruido podía escuchar muchos hechizos de desarme pronunciados por las voces de los Weasley, Lupin, Tonks, Kingsley y los demás miembros de su bando.

-Iremos a darles la bienvenida- dijo Bellatrix relamiéndose con orgullo los labios, como si pudiera saborear la batalla que se aproximaba- esos pobres mocosos no podrán detenerlos ni cinco minutos.

-Vayan todos-ordeno Voldemort- maten a todos los que sea necesario pero recuerden considerar a aquellos que sean sangre pura. No quiero desperdiciar ni una gota de sangre mágica verdadera y mucho menos reducir más el número de mis leales súbditos.

Todos los mortifagos asintieron y empezaron a salir por la puerta contraria a donde Harry y Hermione estaban cerca. Voldemort los vio irse con una sonrisa demente instalada en el rostro.

-Dejen pasar a Potter sin problemas-les ordeno por ultimo- a él y a su amiguita sangre sucia. A Potter lo quiero sin un rasguño pero la chica basta que este viva.

Harry pudo ver, a pesar de la oscuridad, los ojos de Bellatrix y Greyback centellar con regocijo y mirarse entre sí con una especie de competencia. Horrorizado, supo que ambos lo hacían para ver quien lograba encontrar primero a Hermione.

-Es mi turno-le susurro Harry a su amiga quitándose la capa de invisibilidad y poniéndola sobre sus hombros- quédate aquí y cuando veas que empezamos a luchar, entra y busca a Ron y a Ginny…

-No Harry- dijo Hermione haciendo a un lado la capa y poniéndola sobre un arbusto cercano- iremos los dos. Lo derrotaremos y entonces iremos por Ron y Ginny.

-Hermione…

-Puedo mentirte y decirte que voy a quedarme aquí pero en cuanto tu entres yo lo hare también.

-Hermione por favor…

Su mejor amiga lo miro sin pestañar y Harry supo que era caso perdido. La posibilidad de hechizarla y dejarla oculta bajo la capa, como Dumbledore lo había hecho con él, paso por su cabeza pero la desecho enseguida ¿Qué pasaría si Greyback lograba encontrarla inmovilizada, incapaz de defenderse?. Quizás era más seguro que entraran juntos: si lograba que Voldemort centrara su atención en el, ella podría escapar con Ron y Ginny.

-Entonces vamos-dijo ofreciéndole su mano nuevamente. La chica la tomo y ambos se dirigieron a la puerta abierta. En cuanto entraron, Harry vio que Voldemort curvaba su boca deformada en lo que intentaba ser una sonrisa.

-Potter, has tardado menos de lo que había imaginado. Y has traído a tu escudo humano para la ocasión, no esperaba menos.

Harry soltó la mano de Hermione. Observo contrariado que, contrario a lo que había creído, Voldemort no se había quedado solo. Arrodillados aun a sus costados estaban los dos mortifagos que había visto al inicio.

-Ella no es mi escudo humano- explico con enojo- yo voy a luchar contigo. Voy a quedarme hasta que esto acabe de una vez. Ella se irá en unos minutos, solo viene a llevarse a…

La frase quedo atorada en su garganta cuando un rayo de luna entro por un segundo, reflejando que los dos mortifagos arrodillados no solo no portaban mascara sino que poseían ambos el brillante cabello rojo de Ron y el tono levemente más oscuro de Ginny. Hermione, detrás, soltó un grito ahogado de horror y Harry noto por primera vez que ninguno de los dos cuerpos se había movido desde que los habían visto desde la ventana.

Harry sintió que un dolor descomunal lo invadía. ¿Eran esos los cadáveres de su mejor amigo y de la chica de la que estaba enamorado? ¿Eran esos los cuerpos sin vida de Ron y de Ginny? ¿Voldemort los había colocado ahí para tortúralo? Harry lo sabia capaz de eso y mucho mas. Se imagino de pronto, sin querer hacerlo, las atrocidades que ambos habían tenido que sufrir antes de que Voldemort los matara. Habían pasado tantas semanas, seguramente Bellatrix, Greyback y muchos otros habían podido divertirse a expensas de torturarlos a ambos, si es que Ron no había muerto el mismo día de la última batalla al desangrarse y Ginny había logrado sobrevivir a esa burbuja asfixiante donde Nagini había estado antes. El sueño en el que los veía pálidos y asustados debía entonces haber sido solo un espejismo, un juego de su propia cabeza o una visión que el mismo Voldemort le había enviado para obligarlo a que se diera prisa. Pero todo estaba perdido, los dos estaban muertos y por un momento el dolor fue tal que Harry deseo tirar la varita y abrir los brazos para recibir gustoso a la muerte. Ya no había nada. Ya no importaba nada.

Hermione empezó a sollozar detrás de él claramente llegando a la misma conclusión sobre el destino de Ron y Ginny. Harry despertó entonces. Aun quedaba Hermione y aunque lo deseaba, no podía abandonarla en esa habitación, en esa casa, en esa guerra y en ese mundo. Tampoco podía abandonar a Lupin y a Tonks y mucho menos a los Weasley. Tenía que sacarlos a todos de ahí. Tenía e iba a acabar la guerra de una buena vez y, si tenía suerte, Voldemort o algún otro lo libraría de ese dolor infernal de vivir sin el chico que era su hermano y sin la chica que se había imaginado que sería su futura esposa. Hermione podría perdonarlo, ella era mucho mejor persona, mucho más fuerte y era la única que podría entender su sufrimiento.

-Ocúltate- le ordeno a Hermione dando un paso hacia el frente- yo lucharé contra él.

Voldemort soltó una carcajada y extendió su mano hacia la dirección donde estaban ambos. Harry sintió que no podía avanzar un paso más.

-Ella no se va- dijo con un gesto macabro de satisfacción- y no lucharas contra mí. Ya no está Nagini pero conservaremos la tradición en su honor.

Harry vio con horror como Voldemort agitaba su varita, sabiendo lo que iba a suceder.

-Levántense- dijo y enseguida Ron y Ginny se pusieron de pie. No había ya duda de que se trataba de ellos aunque aun era difícil verlos completamente por la oscuridad.

-No… los… los…

-Antes te enfrentaras a mis dos nuevas mascotas.

Harry observo como Ron y Ginny apuntaban sus varitas hacia él y Hermione.

-… los convirtió en Inferis