Inuyasha y sus personajes son de Rumiko Takahashi.
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"…la vida me enseño el dolor
Me abrió las puertas de la soledad,
Dejándome en la oscuridad
Hasta que llegaste. Y, comprendí que iré
Contigo hasta el final…"
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Capítulo 14: La batalla entre un sueño y una pesadilla – parte 2
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-¿Que alguien me diga dónde estoy? – suplico al ver la oscuridad donde quiera que posara su vista.
-No me dejen sola – se dirigió a la nada en su desesperación – ¿alguien?
Tantas preguntas sin respuesta, sin ningún camino que seguir – Miedo – hasta su subconsciente lo sabía.
Si estaba asustada, su mente era un lío nada encajaba una parte estaba segura que estaba en un bosque dirigiéndose a algún lugar pero ¿A donde se dirigía? ¿Qué había en ese lugar? ¿Para que ella quisiera llegar a ese lugar? Y la otra parte ¿Estaba segura que estaba en una habitación? ¿Había alguien con ella? Y sus últimas palabras ¿Que le dijo? ¿No dejarme vencer? ¿Qué no gane? ¿De quién? Su mente era un caos y ¿Porque ahora estaba aquí, en medio de la oscuridad?
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-Rin
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Una voz surgió de la oscuridad. Su mente le estaba jugando cruelmente pero esa voz era suave y aterciopelada además de que decía su nombre de una manera que le transmitía una calidez, capaz de calmar a su inquieto corazón.
-¿Quién eres? – pidió saber.
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-¿Te has acostumbrado a vivir en el pueblo?
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De nuevo esa voz, volteo su cabeza buscando el origen de aquellas palabras pero solo había oscuridad por donde posara su vista.
-¿Dónde estás? – volvía a suplicar.
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-¿No te has sentido intimidada?
-¿Usaste el kimono que te di el otro día?
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¿Por qué no lo veía? ¿Porque su corazón sentía calma? ¿Porque podía escuchar esa voz firme, fría y que trasmitía tantas cosas? ¿Porque sus ojos se empañaban de lágrimas? Tantos interrogantes y a la vez sentía tanta felicidad.
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-Cuando estés en problemas, ansiosa o triste, cualquier otro sentimiento, no dudes en llamarme. Vendré por ti inmediatamente.
Incluso si estamos separados, si tú dices mi nombre, vendré absolutamente hasta a ti.
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Ahora misma lágrimas surgían de sus ojos ¿Porque no recordaba su nombre? No importaba quien era, de algo estaba segura su mente y corazón se sentían completos con solo escucharlo pero necesita verlo, sentirlo.
Era como si la ansiedad entre las oscuridades surgiera un bálsamo para tranquilizarla.
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-Si no puedes hablar, puedes silbar, silba entre los dedos si así te gusta.
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Realmente debía confiar en esa voz, podría creer en sus palabras, se preguntó dispuesta a salir de dudas. Sus manos nerviosas temblaron con ansiedad para producir el sonido pero antes de que llevara acabó la acción algo la detuvo.
En medio de la oscuridad surgió otra figura, la de un muchacho de cabellos negros que se sujetaba el pecho como si estuviera lastimado. Rin al verlo así no dudo en acercarse.
-Ne, ¿Estas bien? – se acercó arrodillándose para ayudarlo.
Más el golpe que le dio en la muñeca hizo que se cayera aún lado.
-¿Y tú quién eres? – pregunto el ser que dirigió su mirada a la joven que estaba incorporándose del suelo.
Mientras Rin se quedó estática aquella voz distaba mucha de la otra que la calmaba este tenía un tono amenazante llena de resentimiento pero ¿Por qué?
-Y-yyo – trago saliva ante el intimidante personaje – me llamo Rin.
-Ohh – se mofo – así que tú eres ¿A quién tanto busca ese demonio? – alzo su rostro para verla.
Mientras Rin permanecía congelada en su sitio, la mirada de ese ser le daba miedo pero a la vez le trasmitía tanta tristeza. Con pasos pausados con temor se acercó al muchacho que tenía descubierto su hombro izquierdo donde ríos de sangre salían sin ser detenidos. Con delicadeza paso sus dedos por aquella herida más su acción se detuvo al sentir un ardor en su pecho.
Akumo también se quedó quieto por la acción de esa mujer. ¿Qué demonios sucedía, como llego ahí? Pero sobre todo porque la dejaba tocarlo.
Pero al verla retroceder mientras exhalaba el aire con fuerza se percató de que ella sujetaba su pecho con desesperación.
Sin hacer caso a sus acciones o motivos, sus manos se dirigieron hacía a las ropas de la mujer para dejar al descubierto parte de sus hombros y descubrir la misma marca que el poseía.
¿Entonces es cierto? – se dijo.
-¿Qué pasa? – pregunto Rin con esfuerzo.
-Tu – se levantó de golpe dándole una mirada de odio – debes desaparecer.
Si todo era cierto esa quiere decir que ella era parte de él, entonces el no existe pensó con desesperación – No – se dijo, no quería creerlo. Desenfundo su espada para acercarse a su presa tenía que deshacerse de ella, pronto. Era un peligro para su existencia si continuaba con vida, pensó.
Rin no pudo reaccionar cuando vio a ese ser levantarse y levantar su espada contra ella cerro, los ojos esperándose lo peor. Suplicando aquel ser que la llamaba.
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Mientras tanto los pasos de Yakumo se dirigían hacia donde estaba aquel campo de energía, se detuvo al llegar a dicha barrera para con una mano destruirla. Los pedazos de la barrera caían como cristales esparciéndose por todo el lugar, mientras se adentraba al lugar y se dirigía al único árbol que estaba, colocando el cuerpo de Akumo mientras espigas salían entre la tierra para enredarse en su cuerpo y mantenerlo cautivo.
-Todo está saliendo a la perfección – sonrió con satisfacción – pequeña niña – se acercó para descubrirle el rostro y ver que de nuevo Rin volvió a tomar el control de su cuerpo – tu nunca podrás ganarle a la oscuridad en tu interior – culmino para tomar el cuello bruscamente y ver el avance de su hechizo.
-¡NO LA TOQUES!
-Pero si es mi querido sirviente – volteo para enfrentarlo – y vaya trajiste compañía – señalo a los demás para repeler el feroz ataque que se dirigía hacia él.
-Vaya Sesshomaru, olvidas quien está a mi merced – recalco para acercarse al cuerpo inconsciente de Rin.
Pero el látigo interrumpió su camino de acercarse a Rin.
-Bueno creo que antes, tendremos que ajustar unas cuentas – sonrío de medio lado, para después inclinar sus manos al suelo.
En cuanto sus manos tocaron el suelo este de inmediato se secó, como si le hubieran inyectado un veneno destruyendo todo a su paso las flores y el árbol todo se marchito en ese instante. Para emerger del suelo los mismos seres espectrales que atacaron a la aldea pero lo nuevo, era ver que además de esos seres se les unieron demonios por todo el lugar opacando incluso el mismo cielo.
-¡¿Qué demonios es esto?! – se preguntó sorprendida Kagome al ver a todos esos seres reunidos ni siquiera con Naraku llego a juntar tal cantidad de demonios.
Todos se tensaron al ver tan impresionante ejercito pero no retrocederían ellos les darían batalla.
De pronto desde el fondo, un enorme relámpago junto con unas llamas azules acabaron con algunos demonios. Impresionados se quedaron al contemplar el enorme bumerán que destrozaba todo ser a su paso junto con otra arma y unas llamas se unían en el ataque. Y unos aullidos y un remolino conocido por ellos se aproximaban hacia donde se hallaban.
-Shippo, Soten – grito Kagome al verlos entre los cielos en el enorme dragón compañero de la heredera del clan del rayo.
-¡OEEE! – chicos grito Shippo desde Koryu
No lo podían creer ellos se unieron en esta lucha. Mientras Miroku no salía de la sorpresa al ver a su esposa y cuñado junto a kirara luchando.
-Keh – se quejó Inuyasha al captar el aroma del lobo – maldición a que has venido lobo sarnoso.
-Es obvio que no viene por ti, bestia – paso de lado para tomar las manos de la sacerdotisa – querida Kagome ¿Cómo has estado?
Mas el jalón de orejas por parte de Ayame evito una escena de celos por parte del medio demonio.
-Ayame-chan – saludo Kagome nerviosamente - ¿Cómo se enteraron? – pregunto con curiosidad.
-Hola chicos, Kagome – saludo energéticamente – bueno eso es muy obvio, en todo la región se puede sentir el aura de ese ser – señalo al sujeto que los contemplaba burlonamente.
-Además – agrego Koga – también es para saldar una cuenta pendiente con la bestia mayor – declaró el demonio lobo.
Todos se quedaron callados al escuchar el ligero gruñido que dio el eludido al escuchar las palabras de Koga.
Pero se distrajeron, cuando entre los cielos la figura de un enorme dragón de dos cabeza se abalanzaba con los otros demonios que volaban por el cielo junto con el ejército, que era liderado por Jaken mientras se unía al combate. No que había que ser genio para saber que ese gran ejército eran los aliados de Sesshomaru.
-Ya veo, así que llegaron sus refuerzos – cuestiono burlonamente para dirigir si mirada al demonio blanco – pero no importa al final obtendré la perla.
Todos se tensaron al ver como el extraño sujeto se alejaba en el aire para después sus ojos rojizos se iluminaran y una nube negra se hacía presente para envolver el cuerpo de Yakumo.
Los demás detuvieron sus ataques al contemplar cómo entre los cielos el sujeto se convertía en una enorme araña.
Sesshomaru también no se quedó quieto y elevándose a la altura de su adversario dejo fluir toda su energía demoniaca para dar paso al enorme can blanco que en seguida se lanzó al ataque.
Y como si eso fuera una señal todas las batallas continuaron.
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Mientras Rin esperaba sentir el golpe que acabaría con su vida, temblaba de miedo pero la misma voz surgió trayéndole la paz y la confianza.
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-La distancia no es un obstáculo, nuestros corazones están unidos con el poder de la confianza.
No hay nada que temer.
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-Y-yoo - sus labios temblaron por el cumulo de sentimientos que se agolparon en su mente.
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Mientras la lucha seguía nadie podía decir que bando tenía la ventaja ya que todo estaba muy parejo.
Por un lado Kagome se unió con Shippo y Soten en exterminar los demonios en los cielos. Miroku se también se unió junto con su esposa, Kohaku y Kirara. Mientras Inuyasha y Koga parecían competir por ver quien destruía a más enemigos y Ayame los controlaba para que no empeoraran la situación. Mientras Shitsu se encargaba de alejar a los demonios que querían ingresar al cuerpo de Rin.
Mientras Ah- Un se encargaba que ningún demonio en el cielo se acercara mientras Jaken lideraba el ejército y dejar campo libre a los demás.
Pero la batalla más importante era la que se efectuaba cerca donde se encontraba Rin.
La batalla de los dos bestias era muy sangrienta y sin oportunidad de distracciones pero la ventaja se la llevaba el enorme can blanco parecía que estaba haciéndole pagar por todo y de la forma más lenta.
Yakumo maldecía a todos que se interpusieron, jamás se imaginó que varios demonios se llegaran a juntar para interferir con sus planes, además de que Sesshomaru no lo dejaba casi respiran. Agotado mando un fuerte hechizo para alejarlo y regresar a su otra forma.
Cuando sus pies tocaron el suelo, el viento levanto ligeramente una cortina de polvo para también revelarle la figura del demonio blanco que tiene la mirada imperturbable, más la mueca en sus labios le mostro que iba acabar con él.
Apenas tuvo tiempo de recuperarse cuando ya tenía al demonio arremetiendo con su espada sin darle tiempo para nada.
Mientras Sesshomaru seguía con su feroz ataque su furia crecía cada vez más al tener el causante del sufrimiento de Rin, esta vez ni siquiera lo dejara respirar hasta que lo haya eliminado por completo.
Estaba apuntó de acabarlo, incluso Yakumo lo sabía no lo podía creer fuera ser vencido por el cachorro del Inugami y sin poder obtener la perla. Pero se encargaría que nadie la obtuviera.
-Gracias a mí, tu humana volvió a renacer – escupió con enojo.
Sesshomaru mando una descarga mucho más poderosa, su expresión era de rabia pura.
-Agh…maldición – se quejó, mientras sostenía su brazo que resulto herido por el ataque.
-Suficiente acabare contigo – declaro para preparar su espada.
Vio cómo se me movía tan rápido, que apenas pudo desenvainar su espada para frenar su ataque solo necesitaba ganar tiempo para huir y también llevarse a Rin.
-Todo esto por una humana, y pensar que tú – lo señalo – eras igual a mí, que decepción.- Mientras veía como todos seguían enfrascados en la batalla contra su ejercitó que poco a poco era derrotado.
-Hmmp, yo jamás seria como tú.
-Es cierto, la diferencia es que yo soy capaz de quitar los estorbos de mi camino hacia el poder, no soy tan débil como tú – escupió con furia.
-Esas serán tus últimas palabras - concluyo para mandarle la más fuerte descarga de su espada.
El impacto fue tan rápido que impacto sobre Yakumo que no tuvo tiempo de cubrirse, aun así después de despejarse el polvo que levanto el choque de energía. El aún se mantenía pie mientras sentía como su aliento se iba pero aún tenía esa sonrisa de desquiciado.
-Es…cierto esto acab…ooo – continuo respirando con dificultad – pero jamás podrás re…c…upe…rarla jajaja y sabes porque, ehh? – sonrió de medio lado – Porque su alma es débil y ese es el defecto de los humanos, son débiles ante sus propios miedosss…ahh ahh. – declaro mientras expulsaba el aire con dificultad.
-Pueda que sea cierto los humanos sean débiles – confirmo – pero tienen el poder para jamás rendirse – Mientras daba una fugaz miraba en dirección a Inuyasha – yo recuperare a Rin.
-Y pensar que yo sería el nuevo soberano de los cuatro reinos – Mientras escupía sangre, y declara con una sonrisa siniestra su próxima derrota – pero me quedara la satisfacción de quitarle ahh ahh tu propia felicidad, tu sueño Lord del Oeste.
Pero antes de que Sesshomaru lanzara el último golpe hacia el sujeto, el filo de una espada atravesó el pecho de Yakumo que instantáneamente le quita la vida para caer de lado. Dejando al descubierto quien acabo con él.
Las batallas se detuvieron para contemplar con incredulidad que Rin había despertado. Pero algo estaba mal, su mirada no trasmitía la misma calidez además de que sostenía una espada con la que acabo con la araña y se ponía en guardia ante el demonio blanco.
Mientras Sesshomaru no lo creía lo que miraba sus ojos, su Rin ¿Había perdido su lucha?
Pero instantes, un temblor se hizo presente y un incremento de energía maligna envolvió a la figura de la humana, pronto levantó su vista para enfocar al demonio y mostrar sus ojos oscuros vacíos y una sonrisa siniestra y hambrienta de sangre.
-Aniquilare a quien se interponga en mi camino.- Su voz era diferente ahora era sombría hasta parecía que hablaban dos personas a la vez.
Se acercó a paso lento rumbo a Sesshomaru mientras el calmaba su semblante y con su vista trataba de recorrer ese cuerpo de donde una vez fue su amada Rin…tenía que recuperarla. Pero ¿Cómo hacerlo sin llegar a lastimarla?
Y de nuevo inicio la batalla pero esta vez la ventaja la traía Rin ya que Sesshomaru solo repelía sus ataques, incapaz de atacarla.
Y de nuevo como en la anterior batalla, las ropas fueron rasgadas con la diferencia que se revelo la cadena que fue regalo de Rin para Sesshomaru y que revelaba la imagen de ellos dos juntos.
Por un instante los ataques de Akumo se detuvieron al contemplar tal objeto en el pecho del demonio junto la imagen que se mostraba. Sesshomaru solo observaba hasta que sintió el llamado de su otra espada, Tensaiga.
-Así que deseas que te utilice – refiriéndose a su espada para enfundar a Bakusaiga y sacar a Tensaiga.
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Mientras en el interior de la mente donde estaba la lucha de Rin y Akumo.
La imagen del demonio defendiéndose de sus ataques incapaz de detener sus acciones al no tener el control de su cuerpo pero al ver la medalla que adornaba el cuello del demonio junto con la imagen donde ella aparecia junto a él. Lograron sacarla de su letargo para que de nuevo surgieran los recuerdos olvidados en su interior que resonaron por toda su mente que la guiaron a travez de la oscuridad. Los muros de su mente se derrumbaron y cientos de imágenes surgieron en su interior y de sus labios surgió una sola palabra.
-Sesshomaru.
Akumo detuvo su ataque o más bien su cuerpo fue incapaz de lastimarla su espada apenas rozando el cuello de la doncella incapaz de traspasarla. La mirada que le dedicaba era indescifrable para él.
Rin con manos temblorosas dirigió sus manos hacia la espada que la apuntaba sin temor la tomo entre sus dedos, ignoro su filo, ignoro sus cortes así como también la sangre que caía en el suelo haciendolo aún lado para levantarse y acercarse lo suficiente para rodear con sus brazos a Akumo.
-No hay nada que temer – susurro para mirarlo a los ojos.
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-Basta con tener este sentimiento, debería ser suficiente para llenar tu corazón, es por eso que está bien.
Que las cosas sigan como están, por ahora...
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La mano que sostenía la espada tembló levemente para que se deslizara y cayera al suelo mientras él retrocedía del abrazo que le brindaban.
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-Tenemos mucho tiempo, puedes examinar tu corazón a su propio ritmo
Hasta entonces... cuídate por ti misma.
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Creer en la confianza que la unía al demonio.
-Yo creo en ti - declaro mientras sostenia su mano.
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Sesshomaru tampoco creía lo que llego escuchar, por unos instantes escucho la voz de Rin nombrarlo. Lo sabía ella aún no se daba por vencida. Aprovecho cada segundo para acercarse hasta su cuerpo y de una sola estocada atravesar su cuerpo.
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Mientras tanto Kaede contemplaba como el último pétalo del árbol de cerezo caía hasta al suelo, mientras ella se temía lo peor.
-Rin – dijo con un hilo de voz y una lagrima se deslizaba por sus mejillas.
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Mientras tanto, todos se detuvieron, los seres espectrales quedaron estáticos sin poder moverse y los pocos demonios huían desesperadamente. Cosa que ni prestaron atención al ver con ojos asombrados como la espada del Daiyokai estaba atravesada en el cuerpo de Rin.
Y la pregunta rondaba en la cabeza de todos.
¿Sesshomaru mato a Rin?
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Hello tanto tiempo ha pasado ^^ jejeje
Pero bueno llegamos al penúltimo capítulo, si damas y caballeros ya estamos llegando al final de esta historia TT^TT
Ni siquiera me lo llego a creer. Agradezco mucho a tod s los que siguen esta historia, a los que dejan sus reviews, sus favoritos y follows realmente son muy importantes para todos los que escriben =)
Pero bueno la batalla llego a su fin, pero la duda esta en que si ¿Sesshomaru mato a Rin? D:
Pues sabe jejeje ;) Lo que si es que el proximo lo sabrán.
En fin, nos vemos hasta última entrega :´( pero mientras les deseo que pasen excelente día, tarde y noche :3
Bye
~(=^.^=)
