Disclaimer: Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.
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William estaba parado frente al ventanal de su despacho, cuanto le pesaba no haber ido a despedirse de Candy, pero todo eso era necesario, Candy tenía que pasar por esa metamorfosis sola, todos sabían el potencial que la rubia tenía para ser la dama que todos esperaban de ella, menos ella misma, por eso era que nuestro güero había sacrificado tanto; dándole a entender que todo era más importante que ella, incluso recibiendo el puñetazo de Terry, el cual se disculpó luego que le explicara la verdad de la situación, aunque de cobarde no lo bajo; entendió que era lo mejor para obligar a la pecas a de una vez por todas decidirse, claro que luego estaría en serios problemas cuando la rubia se enterara de que todo había estado planeado por el güero.
Luego de la conversación con McGregor, Albert se dio cuenta de que estaba haciendo todo mal, se estaba dejando llevar nuevamente por el miedo y la inseguridad, estaba dejando que todos lo manipularan nuevamente con la promesa utópica de la felicidad junto a Candy, pero si el no hacía nada, si él no se decidía a luchar por el amor de su vida, ese amor que tantas veces había declarado era lo más importante para él, entonces quien lo haría, por lo que al fin decidió pedir ayuda a su incondicional amigo y mentor.
El rubio le había explicado toda la situación a George, había sacado a luz sus miedos y frustraciones, le había confesado que a pesar de estar dispuesto a perderlo todo, dinero, riquezas, propiedades, posición social, lo único que no deseaba perder ni estaba dispuesto a ceder sin luchar era a su amor por la rubia, y ahora que gracias a Patricia sabía que ella también lo amaba, menos aún renunciaría, pero se encontraba perdido, y muy dentro de sí, sabía que ella también lo estaba, ambos necesitaban encontrarse a si mismo para poder llegar a ser uno en plenitud, para comenzar una relación sin ataduras al pasado, sin rencores ni reproches por lo que pudieron haber hecho pero no hicieron en su momento, una relación limpia y solidad, llena de confianza y respeto.
George lo puso al tanto de los planes te Patricia, le pareció una buena idea, pero había algo que faltaba, y era que Candy por fin se hallara, era el que ella pudiera deshacerse de sus miedos, frustraciones y rencores pasados, que por fin encontrara el equilibrio en su vida, justo como él pensaba hacerlo; entonces tomo una decisión, se enfrentaría al consejo, dejaría en claro que con él no se jugaba, que no era ningún crio que esos viejos podían manejar o amedrentar con amenazas de quitarle el poder, para lo que a él le importaba; muy bien todo estaba decidido.
Le pidió a George que de manera muy sutil, le sugiriera a Patricia la intervención de su amiga Kate la psicóloga, en la recuperación de Candy; si esa mujer había logrado el cambio de Patty, siendo ella como era cuando Stear falleció; seguramente también ayudaría a su princesa; luego le pidió también a su amigo que hablara con el rebelde de Terry, que le explicara la situación y que tendría que ausentarse para solucionar todos los desbarajustes que había causado, que por favor no dejara sola a su princesa, cosa que no le resultaría difícil ya que ambos sabían que Terry quería estar pegado a Patricia para convencerla de que lo que estaba comenzando a sentir por ella era real y no producto del trato que tenían; y por último, hablo también con su tía, primero le pidió disculpas por lo tonto que había sido últimamente, a lo que la tía abuela asintió y aseguro que no solo tonto sino también idiota y cobarde, pero que era normal ya que nunca lo había hecho, eso lo hacía algo más humano (valla sí que lo dejo chiquito la tía abuela), Albert prosiguió con una sonrisa, poniéndola al tanto de todo lo que había hablado con George, y solicitándole también su ayuda, la cual a la vez también la beneficiaria, pues el rubio sabía muy bien cuanto había llegado a querer su tía a Candy, solo que no se animaba a demostrárselo por miedo a su rechazo, por lo que la convenció para que ella fuese la madre que su princesa siempre deseo y que ahora necesitaría a su lado, para pasar por toda esta transición de encontrarse a ella misma y convertirse en la mujer que sería su esposa; la tía abuela acepto gustosa, así como también acepto el mantenerlo informado de todo lo que fuera pasando.
Así Albert se aseguraba de que su princesa tuviera todas las herramientas para lograr lo que se propusiera, aunque él no esté presente de modo directo, siempre estaría cuidando de ella, y siempre habría gente de su entera confianza velando por el bienestar de su princesa, tal como lo haría el en persona; unos golpes en la puerta lo sacaron de su ensimismamiento, era George que volvía de hacer los últimos encargos y con los papeles que el rubio le había solicitado, anunciando que ya todo estaba listo para partir y que sus informantes le habían dicho que tal y como lo habían esperado el señor McGregor no viajaría con su esposa e hija, sino que se quedaría a finalizar unos negocios.
Albert volteo, le dedico una sonrisa sincera a su amigo, tomo su maleta y ambos se enrumbaron a la estación de trenes para viajar a chicago, era hora comenzar a desenredar la madeja que él solito se había encargado de hacer nudos, pero agradeció el poder contar con personal tan leales como su tía, Patty, Terry y George a su lado.
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Mientras Albert viajaba en silencio con George en su vagón privado, la situación en el vagón de las McGregor era diferente, Emilia escuchaba atentamente los consejos de sutil seducción que podía utilizar al comienzo con William ( si claro pinches brujas como si el güero bello le fuera a hacer caso a la arpía de Emilia) también le dijo como debía hacer para ser más que obvia sin llegar a lo vulgar (digamos que era el curso de como seducir al güero nivel intermedio ) y por último la madre le explicaba a la hija como debía hacer para meterse entre las sabanas de William sin dejar duda alguna de que este había tomado su doncellez, aunque ella ya no la tuviera (hay pero si serán un par de ….. lástima que no pueda decir groserías, pero de seguro era el mismo truco que Melina utilizo contra el pobre de Frederick, porque si Emilia era doncella, yo soy la reina de Inglaterra)
Emilia se había quedado anonadada con todo lo que le había dicho su madre, la mitad de sus consejos ya se los conocía, pero la otra mitad, realmente la habían dejado fascinada, sobre todo ese que no dejaba duda de que para todos seria William el que había tomado su doncellez, aunque ella sabía muy bien a quien se la había dado hace años atrás; y pensar que creyó que ese actorcillo de cuarta se había enamorado de ella ( uyyy será el mismo actor que estoy pensando) cuanto se había ilusionado con sus palabras de amor dichas al oído, con sus cartas mientras estaban alejados, con sus caricias cuando la besaba, con sus besos suaves y delicados al comienzo, pero fuertes, profundos y apasionados al final, no podía arrepentirse del todo, pues fue una muy gratificante experiencia si lo veíamos con mente fría, había disfrutado de todo el placer que él le pudo proporcionar y según él le dijo había sido mutuo, pero como dolió cuando él la dejo, cuando le dijo que se había cansado y que quería un juguete nuevo en su cama, que por un momento había estado bien, pero que después de comer siempre lo mismo, pues el platillo llega a hostigar (si todos los hombres serán unos desgraciados, hasta penita estoy sintiendo por la arpía) que gracias por todo, pero hasta ahí llegaban; Emilia solo había levantado la barbilla y conteniendo las lágrimas con todo el orgullo del que fue capaz le dijo "no sabes cómo te agradezco que dijeras esto, la verdad es que no sabía cómo decirte lo mismo, y es que tienes razón, lo mismo siempre cansa, y aunque para ser mi primera vez estuviste bien, tengo otras expectativas que la verdad no llenas, cuídate mucho cariño, fue divertido pero felizmente ya se terminó" y salió del departamento del actor, ese departamento que había sido testigo de su entrega, un departamento que se encontraba ubicado en un barrio de New York (uyy no esto se está poniendo color de hormiga, ahora va a resultar que el rebelde tuvo que ver con la arpía, que no sea el porfis, tan bien que estaba portándose Terry ahora para que la arruine por un error del pasado abuuu ) y pensar que se lo habían advertido y no escucho; Emilia recordó con un suspiro la ocasión en que había acompañado a su novio al trabajo, un teatro en Brodway de la compañía Stratford, ella iba muy orgullosa colgada del brazo de su amor , cuando vio en la puerta a un hombre castaño con un cigarro en la mano, cuando se acercaron el hombre levanto la cabeza y la miro de arriba abajo emitiendo un silbido de admiración "valla que es hermosa la dama que te acompaña hoy Peter, lástima que solo la usaras y luego la desecharas como a las demás" había dicho el hombre de manera simple y sencilla como quien comenta el tiempo, Emilia solo volteo a mirar al hombre para reclamarle por su grosería, pero Peter hablo primero "cállate Grand chéster, no te metas donde no te llaman" bramo Peter molesto, a lo que solo recibió una sonrisa irónica como respuesta por parte de nuestro rebelde, y para Emilia, la sencilla frase "a veces los lobos se visten de ovejas", mientras apagaba el cigarrillo y se despedía con un gesto de su mano; cuanto le peso no haber escuchado a ese hombre….
Emilia, niña me estas escuchando – llamo Melina nuevamente
Me decías madre – respondió Emilia saliendo de su letargo
Nada Emilia, solo que ya estamos llegando hija, arregla tus cosas que pronto arribaremos a la estación
Emilia suspiro profundo, pensaba si estaría haciendo lo correcto con respecto a William, él no la amaba, pero su madre insistía tanto en aquella relación, estaba tan cansada de todo, tal vez, si hablara claro con William, solo tal vez…
Emilia ya! – bramo Melina
Si mama – asintió Emilia, pero con la idea de sincerarse con William dando vueltas en la cabeza
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Hola a todas
Hola chicas bellas, al parecer nuestra queridísima arpía está entrando en razón y estamos viendo a la verdadera bruja del cuento, que será lo que esconde Melina, cuáles son sus intenciones verdaderas, lo veremos en el siguiente capítulo, besos chicas bellas nos vemos
