Disclaimer: Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.
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William estaba revisando los documentos que George le había entregado antes de salir de New York, los había leído en el tren mientras viajaban a Chicago, pero aun no podía asimilar del todo, todo lo que esos informes decían, tres de los secretos mejores guardados de la familia McGregor se encontraban redactados en esos papeles, tenía que pensar muy bien lo haría, no deseaba llegar a utilizar esa información, pero de ser necesario tendría que hacerlo, haría todo lo posible por librarse del absurdo compromiso con Emilia, para poder volver al lado de su amada princesa; bueno, primero intentaría por las buenas, sino, pues tendría que ser por las malas
Emilia y su madre ya habían llegado a la mansión y se encontraban instalándose en sus respectivas habitaciones, ambas admiraban el lujo y el confort de la mansión, una lo hacía con curiosidad y sorpresa, mientras que la otra lo hacía con envidia y avaricia.
Pasadas las horas y luego de haber descansado del viaje, todos se encontraban en sus respectivas habitaciones alistándose para la comida, Albert y George bajaron primero al salón para esperar a las damas, que no tardaron mucho en hacerles compañía.
Emilia lucía un vestido en color palo rosa, muy sencillo para ella, por lo que su madre frunció el ceño como señal de desaprobación, pues le había ordenado que usara el rojo escotado para impactar a William desde un comienzo.
William se asombró con el vestido que usaba Emilia, pues nunca la había visto tan sencillamente vestida, además que no llevaba maquillaje y su cabello lo traía suelto, el que quedo realmente impactado fue George, pues era la primera vez que la dama se mostraba humilde ante ellos, siempre tan altanera y vanidosa, y ahora era tan diferente; mientras los caballeros observaban a la joven dama bajar las escaleras, la puerta del salón fue abierta por el mayordomo que anunciaba la llegada de Neal, que se había enterado del regreso de su tío y había ido a presentarle sus respetos
Neal había cambiado mucho, después de la humillación que paso por la cancelación del compromiso, como decía su madre, Neal se sumió en una depresión que lo llevo al alcohol y las drogas, llegando a ser despreciado por su hermana y su madre, además de desheredado por su padre; cuando hubo tocado fondo y se encontró a si mismo comiendo de las sobras que podía encontrar entre la basura, fue que se dio cuenta que necesitaba ayuda, pero sintió que no la merecía, si su propia familia lo despreciaba, quien sería capaz de ayudarlo, fue cuando un ángel con vestido verde al igual que sus ojos bajo de un auto al reconocerlo y le estiro la mano para ayudarlo, lo llevo a su departamento en Magnolia y se comunicó con Albert, juntos habían logrado sacarlo de ese infierno, y eso él jamás lo olvidaría, solo ellos se habían tomado la molestia de sacarlo del hoy donde se encontraba y él les devolvía el favor siendo leal para con su tío y un protector anónimo para Candy, pues ya había aceptado que nunca seria para el, pero mientras ella sea feliz él lo seria, por eso trataba de cada día ser mejor persona, porque ella le había dicho que eso la hacía feliz, verlo cambiado y saliendo adelante por sí mismo, y lo había logrado, ahora vivía en la cabaña que alguna vez fue de Albert, el rubio se la había regalado para que estuviera más cerca de su trabajo, pues Neal ahora se encargaba de administrar los terrenos de Lakewood, los negocios ganaderos y varias producciones, Albert estaba muy orgulloso de él, y Neal se sentía orgulloso de sí mismo
Pero volvamos al presente, Neal había llegado de improviso a la mansión al enterarse de la llegada de su tío, y cuando entro al salón, se olvidó de todo y de todos (creo que se olvidó hasta de respirar por lo quieto que estaba jejeje) sus ojos estaban fijos en lo alto de la escalera, maravillado al ver a tan bella dama que venía enfundada en un sencillo vestido palo rosa
Emilia levanto la vista y su mirada se cruzó con la del caballero que acababa de llegar, sintió la intensidad con la que el hombre la veía, que se ruborizo, las piernas le temblaron y tuvo que agarrarse del barandal para no caer, sentía mil mariposas revolotear en sus entrañas, había perdido el habla y solo sonreía como una tonta, termino de bajar las escaleras y bajo la mirada, estaba sonrojada y no sabía ni por que
Albert al darse cuenta de la reacción de ambos, y de la molestia mal disimulada de Melina, le hizo un gesto a George para que tomara la palabra presentado al imprevisto invitado
Sra. McGregor, señorita Emilia – dijo George – les presento al señor Neal Leagan, sobrino del señor Andley y administrados de Lakewood
Buenas tardes Sra. McGregor, señorita – saludo Neal besando el dorso de las manos de ambas damas, a lo que Emilia se sonrojo aún mas, lo que no paso desapercibido por Albert – Tío, George – continuo con el saludo formal el recién llegado – espero no interrumpir
Para nada Neal – respondió Albert sonriéndole a su sobrino – espero te quedes a comer con nosotros
Oh tío, no quisiera incomodar, pues veo que tienes visitas – dijo Neal – yo solo vine a saludarte
Tu no incomodas Neal, eres mi sobrino y sabes cuánto te estimo – dijo el güero – George por favor que pongan un lugar más a la mesa que mi sobrino comerá con nosotros – solicito Albert – y no acepto un no por respuesta entendido – dijo el rubio dirigiéndose al joven
Está bien tío, se hará como usted diga – respondió Neal
Nada de tío, que no soy tan viejo, ya te he dicho que me digas Albert
No es porque este viejo tío abuelo – dijo Neal sonriendo – es por respeto
Pues respétame y no me embromes – respondió Albert abrazando a su sobrino
Emilia solo observaba la escena callada y sonrojada, pues Neal la veía de reojo, y Albert no perdía de vista ninguno de los movimientos de ambos jóvenes; tal vez si presionara las piezas correctas, no sería necesario utilizar la información que estaba guardada bajo llave en su oficina, pensaba el rubio
Pasemos al comedor – dijo George – ya está todo listo
Neal, acompaña a Emilia a la mesa por favor – solicito el rubio, a lo que Melina estuvo a punto de protestar cuando Albert volvió a hablar – que yo acompañare a la Señora McGregor – dijo mientras ofrecía su brazo a la dama galantemente
George solo observaba de manera silenciosa toda la escena y haría lo mismo en la comida, al parecer su muchacho había vuelto a ser el mismo de antes, pues ya estaba analizando la situación de manera fría, y eso le agradaba
La comida se desarrolló de manera tranquila, Albert se había sentado en la cabecera de la mesa, George a su derecha y Neal a su izquierda, al lado de George estaba Melina y al costado de Neal, estaba Emilia, la conversación fue amena, llevada más por ambos jóvenes, Emilia se mostraba interesada en todo lo que Neal tuviera que decir y Neal siempre preguntaba la opinión de Emilia para hacerla participe de la conversación, al parecer de Albert, no sería nada difícil que ese para llegaran a congeniar, y quien sabe tal vez se enamoraran; lo que nadie sabía, ni siquiera ellos mismos, era que cupido ya había disparado sus flechas y dado en los corazones de los más jóvenes que se hallaban en aquella mesa.
Por su parte, Albert ya se encontraba ideando la manera de hacer que ese par pasasen más tiempo juntos
Por parte de Melina, estaba maquinando como mantener a su hija alejada de ese don nadie, pues para ella solo era uno más de los sobrinos de William, y encima lejano, ni siquiera llevaba el apellido Andley, no, ella no se conformaría con que su hija se case con uno más del monto, su hija debía ser la esposa de William Andley, y eso corría por cuenta de ella.
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Hola a todas
Hola chicas bellas, bueno uno cortito, cortito, pero ya mañana las recompenso con uno más larguito, espero sus review por fisss besos y que pasen bonita noche
