Disclaimer: Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.

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Una rubia se miraba al espejo sin creer que la dama del reflejo se trataba de ella, a su espalda miraban orgullosas la escena su madre, su mejor amiga y su psicóloga, Candy se sentía feliz con el cambio que poco a poco había llevado a cabo en su vida.

Después de esos tres días de oscuridad, después de que explotara y sacara toda la frustración que traía dentro, por fin había comenzado a curarse; la rubia sonrió y sus ojos se iluminaron, se dio la vuelta para que su familia la pueda observar.

Había cambiado mucho, no solo por dentro sino también por fuera, ahora ya no usaba las dos coletas con las que siempre andaba por comodidad, su madre la había convencido de que era hora de crecer y que se viera como lo que era, una hermosa mujer, así que la llevo al salón y juntas tuvieron una tarde de madre e hija, les hicieron el tratamiento de manos, les pintaron las uñas, un tratamiento facial y cremas para que su piel se vea más tersa, unos masajes para relajarse, y por último el cabello, Candy solo cerro los ojos y se puso en manos de su estilista, esperando que al abrirlos pudiera encontrar en su reflejo la seguridad y tranquilidad que ya tenía en su alma; y así fue, su largo cabello rizado que anteriormente le llegaba hasta la cintura, ahora se encontraba corto hasta los hombros y alisado, peinado hacia el costado y sujeto con un broche de plata con forma de rosa, regalo de su madre, el suave maquillaje que llevaba resaltaba sus ojos y sus labios ocultando tenuemente sus pecas, ya que según el especialista, el maquillaje es para resaltar la belleza femenina y no para usarlo de manera indiscriminada y luego verse vulgares; Elroy había solicitado al estilista que entrenara a Dorothy quien era la mucama personal de Candy, para que pudiera ayudarla con su arreglo personal.

Luego vino la tarde de compras con las chicas, en esa ocasión Elroy no las acompaño, pues alegaba que sus gustos estaban fuera de moda, que era mejor que Candy eligiera su nuevo guardarropa con Patty y Kate que habían demostrado tener muy buen gusto y sofisticación a la hora de vestirse, pues a pesar de que no aprobaba esa nueva moda tan escandalosa (lo decía por las faldas cortas y escotes pronunciados, Elroy siempre tan conservadora, pero así y todo amaba a la pecosa)pues ambas jovencitas no se veían vulgares como lo hacía su ex adorada sobrina Eliza, que llego a ver en una fotografía de sociales publicada semanas atrás

Habían salido las tres damas al centro, visitaron todas y cada una de las tiendas según su especialidad, desde ropa formal, vestidos de fiesta, ropa para el diario, para montar, para su trabajo, pues la habían convencido de que si deseaba seguir trabajando mínimo fuera al hospital vestida informal y que allá se pusiera el uniforme, y al salir de su turno debería volver a cambiarse, era el colmo que descuidase tanto su imagen; y por ultimo ropa interior, Candy miro anonadada la gran variedad de medias de seda, bragas y corpiños, pues ella detestaba los corsés y ni loca los usaría, habían bragas tan diminutas que según ella no debían cubrir nada, Patty la miraba con una sonrisa en los labios y Kate no salía de su asombro, donde había vivido esa niña por dios, le faltaba la seguridad que un buen conjunto interior le podía dar.

Patricia – dudo Candy – en serio quieres que use esto? – pregunto la rubia sujetando en su mano un conjunto rosa con negro de encaje, el corpiño era completo con liguero para las medias y las bragas no eran tan escandalosas pero si más pequeñas de los que nuestra adorada pecas usaba (pareciera que la pobre usaba la ropa interior igual que la de Elroy jijijijiji)

Vamos Candy – respondió la pelinegra – no pongas esa cara, es solo para que tú te sientas cómoda y segura de tu cuerpo, o es que acaso se la vas a mostrar a alguien cuando la lleves puesta? – cuestiono Patty pícaramente

Estas loca- respondió la rubia – mejor salgo sin nada

Bueno si eso es lo que quieres – hablo Kate – conozco un par de playas nudistas en Florida

Candy se quedó con la mandíbula abierta y las otras dos damas empezaron a reírse a carcajadas, la pecosa seguía siendo tan inocente como siempre

Vamos Candy – dijo Kate ya recuperada de las carcajadas – solo pruébatelo y dinos cómo te sientes, no te obligaremos a hacer o comprar nada que no quieres, pero si no lo intentas como sabrás si es o no para ti

La rubia medito un instante las palabras de su amiga y psicóloga y aunque supo que estaba utilizando una de sus técnicas profesionales para convencerla, pues acepto, que más podía perder, la rubia se metió al vestidor y entre sonrojos se puso las prendas elegidas por su amigas, se miró al espejo una vez vestida y pudo darse cuenta que sus amigas tenían razón, no tenía mal cuerpo, ok no era exuberante y voluptuosa como otras mujeres, pero sus curvas no estaban mal, y con el corpiño adecuado podía resaltar el tamaño de sus pechos haciéndolos lucir más; sus piernas tampoco estaban mal, las tenía largas y torneadas, cero celulitis gracias a todo el ejercicio realizado mientras corría y trepaba a los árboles, y ni que decir de sus caderas y su derrier, tenía que aceptarlo, esa ropa la hacía no solo lucir hermosa, sino también sentirse así, se puso una bata se seda encima y salió al privado a mostrarle a sus amigas como se veía; ambas chicas alagaron su figura y su belleza, y Kate aprovecho para reforzar su autoestima y aceptación.

Ese día habían trabajado bastante en cuanto a la autoestima de Candy, logrando ambas mujeres que la rubia se sintiera cada vez más cómoda y segura de sí misma, había aún mucho camino por recorrer, pero todo era a su tiempo, regresaron al departamento, pues al día siguiente tenían un desayuno en el Marriot y Candy quería lucir su cambio junto a su familia.

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Realmente preciosa – dijo Elroy con orgullo cuando Candy dio la vuelta para verlas de frente, Dorothy la había ayudado a peinarse y maquillarse como el estilista había indicado, y Candy se había decidido por un vestido de seda rojo más arriba de sus rodillas y zapatillas altas en el mismo color, resaltando así el tono de su piel y sus hermosas y torneadas piernas, y para el interior, un conjunto de encaje que no dejaba mucho a la imaginación, pero que la hacían sentirse más atrevida y sensual.

Patricia no podía creer que su amiga se hubiese convertido en esa maravillosa mujer, ella sabía que Candy siempre fue bella por dentro y por fuera, pero ahora podía exteriorizar más aun toda la hermosura que su interior guardaba, aunque le dio algo de celos el pensar que diría Terry cuando viese a la rubia vestida así; y es que aunque su relación había seguido el curso establecido, de simplemente un trato, no había podido negarse a sí misma que había empezado a gustarle aquel rebelde castaño, con sus detalles y trato estaba logrando que ella se enamorara de él, pero tal vez ahora que viera a Candy tal vez las cosas cambiasen y se decidiera a no romper el compromiso.

Candy pudo ver la incertidumbre en la mirada de su amiga, y agradeciendo a todos su halagos pudio que las dejaran solas, pues tenían que hablar de un tema privado; Kate y Elroy se retiraron comentando el avance y cambio que había dado Candy, y acordando lo que hablarían en el desayuno, pues deseaban convencer a Candy de que se involucrara un poco en los negocios de la familia, al menos de los que Elroy tenía, para que cuando ella llegara a faltar, Candy supiera defender lo suyo y manejar sus ingresos sin que nadie trate de estafarla

Mientras que en la habitación Candy y Patricia se habían acercado a la ventana

Que pasa patricia – cuestiono Candy – acaso ya no confías en mi

Candy! Por qué dices eso?

Por qué vi en tus ojos la duda y la incertidumbre que alguna vez yo experimente cuando me sentí amenazada por Susana

Candy! A ti no te puedo mentir, verdad amiga – la pelinegra soltó un suspiro – es que te vez realmente hermosa y me dio miedo el pensar en la reacción de Terry cuando te vea

Ósea que por fin aceptas que Terry te interesa – dijo la rubia sonriendo

Si Candy, pero no solo me interesa, sino que me he enamorado de el – confeso Patricia – no me preguntes desde cuándo o como paso, pues no lo sé, solo sé que me conquisto con sus detalles, las rosas, los chocolates, las cartas, las invitaciones a cenar donde no importaba que mujer se pusiera a su alrededor, el solo tenía ojos para mí, nuestros paseos bajo las estrellas en el Central Park, conversamos de todo y tan fluido, siento una paz y una seguridad inexplicable, siento que nadie me puede dañar cuando estoy a su lado – finalizo la pelinegra

Y entonces por qué dudas Patty – cuestiono Candy

Porque, mírate amiga, estas bellísima y él está comprometido contigo, además que lo nuestro solo es un trato para que su padre anule su compromiso, y si se arrepiente Candy, si quiere casarse contigo

Pues igual no va a poder, porque yo no me pienso casar con él, y no importa lo que digan o hagan él y su padre, no hace nada solo por complacer a otro, eso ya quedo atrás, además amiga, si lo quieres, si estas enamorada de él, que esperas para conquistarlo, mírate tú también frente al espejo, eres una mujer hermosa, preciosa por dentro y por fuera, sensible, comprensiva, y sobre todo le tienes paciencia, una que créeme yo jamás le tendría; y por otro lado, por todo lo que dices que él ha hecho y por lo que me ha contado (pues Terry le había hablado mucho de Patty a Candy cuando venía a verla) te puedo asegurar que yo no le intereso, pero tu si amiga

Estas segura Candy – pregunto Patty ilusionada

Claro que si, así que nada de dudas ok, y terminemos de arreglarnos porque nos espera el desayuno con tu novio y tu suegro, para finalizar mi compromiso con tu novio – dijo Candy riendo por lo gracioso de la situación

Está bien Candy, gracias

No amiga, gracias a ti por todo lo que has hecho por mí

Ambas chicas se dieron un abrazo, terminaron de arreglarse y bajaron al salón, donde Elroy y Kate las esperaban listas para ir a encontrarse con el duque y cancelar el compromiso entre Terry y Candy, sin siquiera imaginar que era en ese hotel donde George, Neal, Emilia y Albert se encontraban hospedados desde esa mañana

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Hola a todas

Hola chicocas bellas, aquí les dejo un capítulo más, espero que les guste, más tarde tratare de subir otro, al parecer el final está cerca y si todo sale bien este fin de semana lo estaremos leyendo, así que échenme energías positivas para lograrlo.