Disclaimer: Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.
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James Reynolds era un hombre alto de cabello ondulado, su tez era blanca y su mirada penetrante gracias a sus grandes ojos verdes, ya no era ningún jovenzuelo, pero sus facciones denotaban que había sido muy buen mozo en su juventud; y aunque los años no pasan sin dejar huella, aún conservaba ese garbo elegante y presencia imponente.
James era un hombre bueno, de nobles sentimientos; siempre anteponía la felicidad de otros antes que la suya propia (a quien se parecerá no?) muestra de ello era el matrimonio que había contraído a sus cortos diecinueve años.
James, hijo del cocinero de los Richardson, se ganaba la vida cuidando los caballos de sus patrones y ayudando a su padre en la cocina; y aunque sus sueños eran estudiar una carrera, tener un negocio propio y así darle una mejor vida a su padre, pues su madre murió cuando el aún era un niño, sabía que para su padre era prácticamente imposible pagar sus estudios, por lo que cada vez que podía se metía a la biblioteca de los señores para estudiar, el señor Richardson lo tenía en gran estima, y aunque le había ofrecido pagar sus estudios, James se había negado, pues no deseaba hacer sentir mal a su padre, pero si le había pedido que le enseñara y le permitiera el uso de su biblioteca y sus libros, tal vez algún día, podría pagarse los estudios y comenzar a cumplir sus sueños.
Los Richardson eran una familia acaudalada, tenían negocios en Europa y Asia, habían llegado a América buscando nuevas oportunidades de negocios para expandirse, pero más que nada, buscando una cura, su hija, Camila, había nacido con un problema cardiaco, los médicos no daban muchas esperanzas desde que nació, pero a base de cariño, dedicación y cuidados, Camila había llegado a convertirse en una hermosa señorita.
Cierto día, Camila andaba por los jardines de su casa con un libro en mano, estaba tan entusiasmada por la idea del amor, que maravillosa sensación deberá causarte un sentimiento tan profundo pensaba ella, pues lo explicado en las novelas románticas que leía la traían ensoñada, en estas meditaciones andaba cuando sin querer sus pasos la llevaron a las caballerizas, levanto su mirada y poso sus ojos en el joven que se hallaba bañando a los caballos, la piel del muchacho brillaba con la luz del sol, pues se encontraba húmeda por el sudor generado a causa del esfuerzo, Camila se deleitaba la vista con el torso del joven, ya que este estaba sin camisa, sus músculos firmes y ese pecho de ensueño hicieron que la dama se sonrojara de solo imaginarse entre sus brazos, y para su mala suerte el joven levanto la cabeza y la vio ahí parada.
Señorita Camila – saludo el muchacho dejando las escobillas de lado y corriendo a ponerse la camisa – disculpe usted el que me encuentre asi, pero es que nadie viene por estos lares y bueno la verdad es que hace bastante calor – menciono el joven tratando de disculparse
Tranquilo James, no hay problema – respondió la joven dama tratando de ocultar su sonrojo y nerviosismo
Dígame señorita, que puedo hacer por usted – cuestiono el joven
Pues la verdad, nada James, disculpa más bien la interrupción, yo solo andaba por aquí, me aburro mucho en la casa estando sola, y tenía ganas de conversar
Bueno si me espera unos minutos, podríamos hablar de lo que usted desee, solo déjeme terminar con Serafín (el caballo que estaba bañando), asearme un poco y le doy el alcance, que le parece si me espera en la banca frente a la pileta señorita Camila, este no es lugar para una dama como usted
Está bien James, pero con una condición, solo dime Camila si, somos casi de la misma edad y me haces sentir rara
Está bien Camila, espérame allá entonces en unos minutos te doy el alcance
Y fue así como nació una linda amistad entre ambos jóvenes, compartían las tardes juntos entre libros en la biblioteca, una leyendo sus novelas de amor y el otro estudiando para algún día cumplir su sueño, los señores Richardson observaban en silencio como ese cariño de amigos iba cambiando, al menos para uno de aquellos jóvenes, pues las miradas que Camila le dedicaba a James ya no era el de una amiga a un amigo, sino la de una mujer enamorada al amor de su vida.
El señor Richardson cito a James a su despacho, tenía que hablar con él sin que Camila y su mujer se enteren, antes que todo el dinero que poseía estaba la felicidad de su hija, y si en sus manos estaba el hacerla feliz por el tiempo que le quedara, pues lo haría
El señor Richardson se sinceró con James, le conto la odisea que había sido mantener a Camila viva por tantos años, le confeso que ya no le quedaba mucho tiempo de vida a su querida niña, y le suplico que la hiciera feliz el resto de vida que le quedaba, en un principio James no entendió lo que su patrón le pedía, por lo que al ver la incertidumbre en el rostro del muchacho, Richardson fue más claro, pidiéndole explícitamente que se casara con su hija
Vamos James, he notado que la quieres, sé que eso no es amor, pero así tampoco tu sufrirás cuando ella nos deje, te propongo darte todo lo que poseo, todas mis riquezas son nada al lado de la felicidad de mi hija, hazla feliz James, por favor hijo te lo suplico, dale la alegría que necesita para que se valla en paz cuando sea llamada por nuestro señor, que será muy pronto
James acepto, se casaría con Camila, pero no aceptaría nada del dinero de los Richardson, solo deseaba que lo apoyaran con su educación para que su futura esposa se sintiera orgullosa de el
Y así fue, Camila y James se casaron y contra todo pronóstico Camila vivió con ellos por cinco años más, dejándolos una noche de primavera cuando se enteró que su esposo iba a abandonarla por irse con una mujer de la vida ligera, ese día su corazón de rompió en mil pedazos y dejo de latir, quedándose sus padres y su hijo, Steven de solo 4 añitos, en la más profunda tristeza y a James con una culpa que hasta el día de hoy no superaba, y todo porque, por su mala cabeza, porque se había apasionado y dejado seducir por un cuerpo sensual y una cara bonita, descubriendo después de perder a su esposa que solo había sido un espejismo y que su verdadero amor, su adorada Camila nunca regresaría a sus brazos.
James se dedicó en cuerpo y alma a su hijo, le cerró las puertas al amor, pues no deseaba volver a sufrir por la pérdida del ser querido, acepto la oferta de trabajo de sus suegros e hizo crecer las empresas Richardson, pasando estas a sus manos pocos años después cuando sus suegros fallecieran en accidente automovilístico, ahora eran R & R Company, pues tanto el cómo su hijo la manejaba.
Una tarde, mientras paseaba con su hijo por el parque, escucho una conversación entre dos damas, hablaban de Melina, a punto estuvo de marcharse, pues no quería saber nada de aquella mala mujer que solo trajo tristezas a su vida, cuando escucho un comentario que lo detuvo en seco
Mira que suerte tienen las que no se bañan Rosalía – dijo la primera dama mirando el periódico
Por qué lo dices – cuestiono Josefina
Pues por la bruja de Melina, ahora resulta que se nos casa la muy desgraciada – comento Rosalía mostrando las páginas de sociales a su amiga
Y eso, será con el padre de su hija?
Que va a ser – respondió la mujer – ese era un pobre diablo, el sirviente de los Richardson, si no me equivoco, pero este! A leguas se ve que es un caballero de los buenos
Pero y qué? La acepto con hijo y todo?
Nada que ver mujer, de verdad que estas atrasada en noticias, la muy arpía regalo a la criatura de bien nació, aunque la verdad cualquier futuro es mejor para esa niña que quedarse con la bruja que le toco por madre
Queee? Estas segura de lo que dices Rosalía? – Preguntó la mujer sorprendida – mira que ni yo siendo como soy sería capaz de regalar a mi hijo – comento la mujer acariciando su abultado vientre
Te digo que si Josefina, si la muy maldita fue la que me lo conto, así muy suelta de huesos la desgraciada, la verdad que esa mujer no tiene entrañas
Y siguieron despotricando las mujeres largo y tendido, mientras que un hombre detrás de la banqueta se había quedado blanco de la impresión, tenía un hijo, otro más aparte de su amado Steven, y ni siquiera se hubiera enterado de su existencia de no ser por ese afortunado incidente, tendría que viajar de inmediato para ver a Melina y exigirle le indique el paradero de su vástago, grande fue su tristeza una semana después, la mujer que tanto lo había cegado con su belleza, logrando creer que se trataba de amor, no era más que un cascaron vacío
Encontró a Melina saliendo de una boutique de novias en el centro de New York, se le acercó para exigirle le dijera que había hecho con su hijo, pero no recibió la respuesta que esperaba
No sé ni me interesa saber que ha sido de esa mocosa – respondido Melina de manera altiva, revelando así, que la criatura era una niña
Pero por que no me la entregaste si no la querías – cuestiono James
Para qué? Para que tuvieras una excusa para molestarme o estar cerca de mí? Para que luego te quisieras tomar atribuciones que no te corresponde? No cariño, fue una noche bonita, la pasamos rico y delicioso pero hasta ahí, entiéndelo, es mejor así, además, si dios tanto quiso que viniera al mundo, pues que sea el quien la cuide no
Melina, por favor dime dónde está? Donde la dejaste al menos para poder ir por ella, te juro que no te molestare, no volverás a saber de mí, solo quiero tener a mi hija conmigo
Ya te dije que no, así que no me molestes
Que pasa cariño – dijo un caballero viendo la escena – este hombre te está molestando
Frederick, como has estado – saludo James al hombre
Frederick, no pasa nada amor, es solo que el señor busca una dirección que yo no conozco y es muy insistente – respondido Melina de forma melosa a su prometido
James?, que tal hombre? Como has estado? Que te vientos te han traído a New York? – cuestiono Frederick, reconociendo a su interlocutor y dejando en shock a Melina, pues ella no sabía que se conocían
Ustedes se conocen? – cuestiono la dama
Bueno, hemos hecho algunos negocios cariño, pero déjame que te presento como se debe; James, ella es Melina Ferguson, mi prometida y muy pronto señora McGregor – presento orgulloso Frederick a su novia – y éste, cariño, es el señor James Reynolds, presidente de R & R Company
Melina no sabía qué hacer ni que decir, solo atinó a decir mucho gusto y a agarrarse del brazo de su prometido, pues sentía que las piernas le temblaban
El gusto es mío "señorita" – respondido James – no sabes la "joyita" que te estas llevando Frederick – comento en tono sarcástico y mientras abrazaba al feliz novio – te recomiendo que la investigues amigo – le dijo en voz baja para que solo el pudiera oírle, dejando a Frederick inquieto por su consejito
Desde ese día James se dedicó a buscar a su hija, contrato cuanto investigador pudo, pero siempre que había una pista, algo ocurría, hasta ese día, esta vez no permitiría que la oportunidad de encontrar a su hija se le escapara de las manos, en unas horas más estaría rumbo a chicago para encarar a Melina una vez más, y con todas las pruebas que había reunido en su contra, demostrando lo casco ligero que era esa dama de sociedad aun estando casada, la podría presionar para que, de una vez por todas, le dé el paradero exacto donde su niña había sido abandonada, ya que en los alrededores de Lakewood, donde sus investigadores le habían confirmado había nacido su hija, habían tres orfanatos y en dos de ellos habían sido abandonadas cinco niñas en total por las fechas en que su hija nació, haciendo imposible el saber cuál de esas 5 niñas, ahora mujeres hechas y derechas, era su hija, pues no contaba con descripción alguna de su bebe, ni la más leve seña física, ni el más mínimo indicio de parentesco, ahora todo estaba en manos de Melina, y si no le daba la respuesta que esperaba, no le temblaría la mano para sacar a la luz todos los trapitos sucios de esa mujer, que de dama solo tenía el nombre.
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Hola a todas
Listo chicas, un capítulo más, espero que les guste, mañana tratare de subir dos más, espero sus comentarios y gracias por seguirme, besotes
