. ¡Que tal mis querid s! Espero me extrañaran XDD
He estado algo ocupada por mis exámenes de la uni pero al fin estoy saliendo wiiii.
Gracias a todas las que me han dejado comentarios, de verdad que cada uno de ellos me anima a no dejar esto tirado jaja XD. Ya me pondré a responderlas, ¡de veras! dejen que tenga tiempo nada más.
Sin más que decir, les dejo este capi nuevo. Creo que por sugerencia de una de mis lectoras, dejare un día especifico. Así que creo que desde ahora los viernes serán de actualización XD.
¡Que lo disfruten!
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Capítulo 5
Era la única persona que le quedaba. No había ni padres ni hermanos en su vida que cuidaran de él como aquella mujer.
Levi comprendía los grandes esfuerzos que está hacía para poder alimentarlo. No era fácil, aún más estando tan avanzada de edad. Todos los días solo se quedaba observado desde la ventana partir a la mujer para trabajar en aquel campo de cultivo. A él le hubiera encantado hacerlo por ella pero, siendo aún pequeño tanto en edad (8 años) como en estatura, no le permitía que le acompañara.
— Todo está bien Levi – sonrió la anciana – tu solo espérame aquí, ¿sí? La abuela te traerá ese pan que tanto te gusta.
Solo asentía en silencio y permitía que esta le acariciara suavemente sus cabellos. Él no entendía como ella podía gastar tanto dinero en comprarle aquellos dulces que le gustaban y que Levi prefería mil veces no tenerlo para que ella descansara o se comprara algo de ropa. Sus vestimentas estaban tan viejas y gastadas como rotas, aun así, cada día se empeñaba en lavarlas y dejarlas lo más presentables que se pudieran.
Sonrió ante el recuerdo. Sí, de esa mujer había heredado esa manía por la limpieza.
Mientras Eren se encargaba de despojarlo hasta de su última pieza de ropa y depositarlo con cuidado sobre la cama, él no podía evitar recordar a aquella mujer. Lo que la quiso, lo que sufrió al verla morir por aquella enfermedad y lo impotente que se sintió al no poder hacer nada para salvarla.
Ella solo fue la primera persona que perdió a lo largo de su vida. ¿Cuántos amigos habían perdido ya? Era tan difícil llevar la cuenta a esas alturas. Incluso cuando trataba de portarse indiferente ante sus compañeros, al final ese rastro de humanidad que se empeñaba por hacer desaparecer, surgía y le hacía experimentar el dolor de sus muertes una y otra vez.
Y estaba pasando exactamente lo mismo de nuevo.
Aun recordaba claramente a su equipo, las cosas que paso a su lado, los ratos con ellos como su compañía y el día que los cinco se fueron sin si quiera poder hacer nada para evitarlo.
¿El hombre más fuerte de la humanidad? ¡Ja! No tenían ni idea en realidad de lo débil que era, del dolor que ha tenido que soportar en cada misión en la cual casi deja su alma y el peso de las muertes de cada uno de aquellos caídos bajo su mando. No les interesaba eso, ni ahora ni nunca. La humanidad estaba tan podrida y sin esperanzas con o sin titanes. Para ellos, él y Eren eran piezas en su jodido juego de ajedrez, donde fácilmente podrían ser sacrificados por su bien común.
Un beso en su cuello que luego descendió hasta su pecho para subir finalmente a su boca. Los labios de Eren se movían suavemente sobre los suyos, haciéndole desear que estos jamás se apartasen.
Eren se detuvo a mirarlo y sonreírle con esa característica cálida sonrisa.
— Te amo Levi.
— Yo también te amo Eren.
El menor le miró atónito, esa era la primera vez que Levi le respondía. De verdad estaba feliz, su Levi, su único y gran amor al fin le decía aquellas palabras que tanto ambicionaba escuchar. Eren no pudo evitar abrazar al mayor y hundir su nariz entre su cuello.
— Gracias Levi…
— ¿Por qué? – preguntó el mayor tratando de evitar mostrar todos aquellos sentimientos que se arrebolaban por salir.
— Por estar conmigo… por amarme y por esto… – dijo posando suavemente su mano sobre su algo abultado estómago.
Se tensó al momento de eso. ¿Cómo podría decirle? Y supo que aquello que haría era lo mejor para el joven titán.
Eren le miró con algo de preocupación, no era normal que su amante se portara tan sumiso en esa situación. — ¿Está bien que lo hagamos? ¿No lastimaremos al bebe?
— No – respondió– nada pasara. – en realidad no lo sabía, así que solo pidió perdón a su hijo. "Solo una vez más".
El chico volvió a besarlo con suma ternura y acariciando sus mejillas, las cuales para ese momento se encontraban algo sonrojadas. A veces Eren se volvía un amante muy apasionado, otras, le gustaba tomar su tiempo y consentirle en cada momento, justo como ahora.
Besó su cuello y sin aviso, le mordió suavemente. Aquella acción sin duda le saco un pequeño gemido.
— ¡Tu…maldito mocoso! ¡Ah! – abrió los ojos de la impresión y de la electrizante sensación que sintió cuando Eren mordió ahora uno de sus sensibles tetillas. Definitivamente eso del embarazo tenía sus desventajas.
—Últimamente eres tan sensible Levi… – sonrió – y cada día más hermoso. – Eren aparto su mirada al momento de alzar una de las piernas de Rivaille y besar cada parte de su muslo, hasta descender en su miembro ya despierto.
— ¡Ni si…no lo hagas…! – sentía que sus ojos se cerraban debido a la excitación que sentía, sin embargo no quería despegar la vista de aquel hombre que le sonreía como si aquello fuera solo una simple travesura.
— ¿Qué no haga que…? ¿Esto? – Eren delineó con la punta de su dedo el miembro erecto del mayor hasta rosar con sus testículos. Eso era una verdadera tortura.
— ¡Bas…bastar…ah! – cuando comenzó a mover la mano sobre su pene, los pensamientos lógicos de Rivaille se fueron a la mierda. Para que negar, se sentía realmente bien.
— Levi… – Siempre era así, se dijo, Eren cada vez que lo veía podía ver esa mirada de deseo en sus ojos. Le gustaba y le excitaba…
Yeager, a pesar de que sabía que no le gustaba que le besaran, lo hacía cada vez que este se descuidaba como ahora, que segado por el placer no podía impedir que este le hiciera el amor con su boca. Sintió las manos de Eren recorrerlo hasta llegar a su entrada, donde un dedo en su interior le hizo dar un respingo.
— Tan apretado… –Susurró en su oído– y tan cálido Levi. Nunca me cansare de estar aquí.
— Eso es porque eres un maldito pervertido… ¡Ah! – ¿Cuándo había metido los otros dos? No tenía idea, solo que Eren cada vez se volvía más habilidoso.
Sonrió el menor. — Solo si es con el sargento. ¿Puedo? – preguntó al momento de posicionar su miembro en su entrada.
— Solo tu preguntas… eso en una… situación así… ¡Hazlo mocoso!
— El sargento también es un pervertido, ¿no?
Era muy posible, caviló el mayor, pero al igual que su pareja, solo era por él.
Lo sintió entrar lentamente y no pudo más que rodear con sus brazos el cuello del otro. Dolía sí, pero igual sabía que pronto todo eso cambiaria dentro de poco.
— Ya… – Susurró Eren. Con cuidado retiro los brazos del mayor de él y lo recostó nuevamente– Mírame Levi. Quiero ver tu rostro cuando te haga llorar de placer.
— Ya qui…quisieras. – la verdad era que temía que lo cumpliera.
Ese maldito mocoso no dejaba de sonreír… Definitivamente debía golpearlo después.
Le besó una vez más y dio la primera estocada. Levi ahogó aquel gemido que luchaba por salir mordiendo su mano. Eren rodeo su cuerpo con sus brazos haciéndole sentarse sobre él y dejarlo a una mínima distancia de su rostro.
— Quiero que seas tú quien te muevas Levi… – susurró – quiero verte…
Y lo hizo. Lentamente empezó a marcar su propio ritmo ante aquel pedazo de carne que tenía insertado en el culo. Levi no era el tipo más romántico y Eren lo sabía, pero le encantaba mirarlo así, a Rivaille subiendo y bajando sobre él mientras emitía aquellos sonidos que le hacían querer aventarlo contra la cama y hacerle el amor hasta desfallecer.
— Así Levi… ¡Ahh! Sigue moviéndote… – Eren movía sus caderas al mismo ritmo que Rivaille para ayudarle a entrar más profundo.
— ¡Ahh! ¡M…más! – gimió sin pudor alguno.
Y bueno, ¿Quién era Eren para negarle aquello? Oh si, le daría más.
Eren al ver su cuello descubierto, primero lo beso, para después pasar descaradamente su lengua por su clavícula y finalmente morder aquella nívea piel. El mayor se tensó ante aquello, haciendo que su entrada se apretara contra el pene de Eren, aquellos causo más placer en ambos.
— Ere… – no podía ni si quiera hablar con coherencia. Su voz sonaba tan rasposa y solo podía afirmarse más contra el cuerpo contrario.
El menor lo separo de su cuerpo, cosa que extrañó al mayor, pero al ver la sonrisa del otro, sabía que planeaba algo. Eren volvió a posicionarlo sobre la cama y paró todo rastro de la actividad anterior.
— ¿Qué quieres que sea? ¿Niño o niña? – eso sí que lo descoloco. ¿Quién demonios puede preguntar eso en un momento así? Al menos debería sacar aquello de su trasero.
— ¡Tu… idiot…ahh! – abrió los ojos debido a la repentina arremetida que Eren le dio contra la cama. No fue solo una vez, sino dos veces, para después hacer que subiera ambas piernas sobre sus hombros para poder entrar con más precisión en él. Realmente quería hacerlo llorar de placer… – ¡Eres…un! – y lo estaba casi logrando. El chico pasó una mano sobre su rostro para quitarle un par de lágrimas que escapaban contra su voluntad.
Eren sentía que pronto iba a acabar con aquella vista: Levi sonrojado con un pequeño rastro de saliva en sus labios, aquel pecho blanquecino subiendo y bajando con fuerza, oh, y sus ojos vidriosos perdidos en el deseo.
Agarró con fuerza ambas piernas de su amante para dar con fuerza y precisión en aquel lugar.
— ¡Ahh! – sintió el golpe de los testículos del otro contra sus nalgas y se perdió, lo quería más adentro, que dejara marcado su esencia dentro de él. — ¡Eren!
— Ya casi – murmuró. Eren tomó el desatendido miembro del mayor que se friccionaba entre sus estómagos y lo masajeo con fuerza para ayudarlo a alcanzar el orgasmo.
Lo abrazó y lo besó, fue entonces que las paredes internas de Levi parecían quererse tragar el enorme falo del menor y este no pudo aguantar más aquella maravillosa sensación y se corrió dentro, haciendo que ambos soltaran un gemido.
Eren evitó caer encima como era su costumbre después del sexo sobre Levi, lo que menos quería era aplastar la casita de su bebe… más de la cuenta claro. Lo besó un par de veces más y lo arropó entre sus brazos, para finalmente darle un beso en la frente.
— Te amo Levi – susurró contra su odio.
Esta vez no contestó, solo se apegó más a aquel cuerpo que le brindaba su calor. Eren lo tomó como que estaba realmente cansado por el ejercicio… Que equivocado estaba.
No se movió de entre sus brazos por un buen rato hasta que el menor finalmente se encontraba profundamente dormido. Levi le observó por algunos minutos más y delineo con sus dedos su rostro. Con cuidado se apartó del cuerpo contrario pare evitar que este se levantara, y es que aunque Eren estaba acostumbrado a verle levantarse después del sexo para poder asearse, este se le pegaba como lapa desde que se enteró del bebé.
En realidad, aun no podía pararse correctamente, sentía las piernas algo aguadas debido a lo anterior. Dibujó una sonrisa amarga en su rostro. Se volvió solo hacia el lado contrario de Eren, evitando que este le mirara por si se levantaba de pronto.
Recordó las palabras de Erwin, las órdenes que se le dieron para quitarle la única cosa buena que le había pasado en su maldita vida.
Levi no pudo evitar aferrarse con fuerza a las sabanas y apretar sus dientes en furia ante eso, para finalmente, dejar salir la rabia que sentía con sus lágrimas.
Si tan solo les dejaran en paz….
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Se estiró sobre la cama soltando un bostezo a su paso. No se extrañó no ver a su amante a su lado, él mejor que nadie conocía lo madrugador que este era sin importarle estar hecho polvo. Eren bostezo un par de veces más antes de levantarse para buscar sus ropas.
Se duchó tan rápido como pudo, no quería que Rivaille le riñera por andar de perezoso y no llegar a tiempo al desayuno. Vistió su uniforme y salió rumbo al comedor. Todos parecían estar conversando animadamente, cada uno en sus asuntos pero enseguida notó algo extraño.
Fue directo hacía sus amigos que ya se encontraban tomando sus alimentos. Se sentó a lado de Mikasa y Armin como era costumbre. Ni si quiera le dio importancia a que Jean estuviera de nuevo frente a él. En esos momentos le importaba otra cosa.
— ¿Han visto al sargento?
Mikasa le miró confundida, y es que si él no sabía dónde estaba el mayor, pues ellos menos, pero Armin parecía querer evitar su mirada al igual que Jean.
— ¿Armin? – llamó a su amigo en tono afectuoso – ¿ocurre algo?
Dejó la cuchara en su avena y conectó su mirada con su amigo. Mordió su labio inferior antes de hablar y desvió de nuevo su mirada ahora hacía Jean. El otro soltó un suspiro adivinando los pensamientos de su compañero. Aquello definitivamente no le presagiaba nada bueno al chico titán.
Jean quiso mejor ser directo, a él no le gustaba andar con rodeos. — El sargento salió esta mañana a la capital – dijo – acompañando al capitán. Al parecer, ambos fueron requeridos en…
No dejo que terminara y este ya se encontraba corriendo al despacho de la mayor Hanji Zoe.
Ni si quiera se molestó en tocar y abrió la puerta estridentemente.
— Eren – dijo la mujer. No había rastro de sorpresa en su voz, parecía que ya lo esperaba.
— ¿Por qué le has dejado salir? ¿¡Porque no me lo dijo!? – gritó furioso.
— Calma Eren – el rostro de Hanji se encontraba sin ninguna muestra de alegría como era su costumbre, sino totalmente imparcial. – Esto no es algo que nosotros decidiéramos, son ordenes de arriba y ni si quiera Rivaille puede desobedecerlas.
El otro bajó su mirada dolido. — Aun así… ¿Por qué no me lo dijo?
La chica sonrió. — Él sabe lo sobreprotector que sueles ser Eren. – Hanji palmeo su hombre – Estará bien, no te preocupes, después de todo, Erwin esta con él. Ya verás que no tardaran en regresar, así que anímate, ¿sí?
— Si… y lo siento Hanji… no debí gritarte.
— No te preocupes por eso, mejor vallamos por algo de comer.
Pasó un día completo y eren estaba que se moría de la preocupación, ¿Por qué tardaban tanto? Necesitaba verlo, verlos…. Tenía miedo que algo les pasara. No quería ni pensar en lo que haría si perdiera a Levi.
Tocaron la puerta y la cabellera amarilla de su amigo se asomó un poco con preocupación. — Eren… la Mayor te busca. Dice que es urgente.
No esperó ni un segundo más y corrió a través de los pasillos hasta donde se encontraba la chica. En cuanto Eren entró, está no pudo evitar las lágrimas y correr a abrazarlo. Se paralizó… No quería escuchar.
— Han tenido un accidente – dijo entre hipidos por las lágrimas – Lo siento Eren… –lloró aún más fuerte – El bebé… lo ha perdido…
Esas pocas palabras lograron destruir todos sus sueños. Cayó al suelo y el gritó que profirió solo era muestra del enorme dolor que sentía.
¿Qué les pareció? Espero me dejen seguir viva hasta la próxima actualización XD.
