Disclaimer: Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.
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James y Steven Reynolds viajaron a Lakewood la misma tarde que se reunieron con Melina, tenían sus almas cargadas de renovadas fuerzas y esperanzas, llegaron al pueblo al anochecer, por lo que decidieron esperar a que amaneciera para comenzar la búsqueda de la partera
James aún no se quitaba de la cabeza la idea de que había sido tan idiota y había perdido tanto tiempo preciado, como se le pudo escapar ese dato, era obvio que para que su hija naciera tenía que haber existido alguien que ayudara a Melina, y por más que Steve trataba de consolarlo en ese sentido, pero sus intentos eran fallidos
James bajo a la recepción del pequeño hotel donde se hospedaban, pues el pueblo no era muy grande, pero sí bastante visitado, con un poco de inversión y propaganda, ese pueblito podría ser un excelente punto turístico, valla que su mente de empresario no dejaba de funcionar, decidió salir a dar una vuelta, conocer un poco el área y quien sabe tal vez tomarse una copa en el bar, en esas divagaciones andaba cuando sin percatarse choco con una mujer de mediana edad, haciendo que sus paquetes cayeran al piso
Lo siento mucho – se disculpó James, agachándose de inmediato para ayudar a la dama a recoger sus paquetes
No se preocupe señor – respondió la mujer – yo andaba distraída
No, eso no es cierto, el distraído era yo – refuto James, levantando la mirada y observando a la mujer, mientras le alcanzaba los paquetes que él ya había recogido
Lo conozco? – pregunto la dama intrigada
Que yo sepa no – respondió James con una sonrisa – es la primera vez que vengo a este pueblo, porque la pregunta?
Es que sus ojos me recuerdan a alguien – dijo la dama tratando de hacer memoria
Así, bueno, los ojos verdes son bastante comunes – respondió James restándole importancia al comentario
Sí, pero no sé, hay algo en ellos que me han hecho recordar a alguien, una chispa que vi también en los ojos de esa bebita
James se quedó paralizado, seria demasiada coincidencia, se decía a sí mismo, pero cabía la posibilidad….
Disculpe, no me he presentado, soy James Reynolds – se presentó el caballero mostrando una sonrisa, en espera de que la dama haga lo propio y también se presente
Un gusto señor Reynolds, yo soy la señora Turner, Amelia Turner – se presentó la dama – para servirle
James no reaccionaba, su cabeza trabajaba a mil y su corazón latía desenfrenado, dios estaba siendo bondadoso con él y le ponía a esta mujer en el camino, el destino por fin estaba haciéndole justicia, trataba de emitir alguna palabra pero no podía, su cuerpo no reaccionaba, el color se le fue y comenzaba a oír un pitido agudo
Se encuentra usted bien señor Reynolds – pregunto Amelia preocupada – vamos sentémonos en la banqueta que está al frente, puede llegar allá
James, solo asintió con la cabeza, y ayudado por Amelia, quien llevaba consigo todos sus paquetes, lo llevo a la banqueta
Siéntese señor Reynolds, no sé qué lo ha puesto así, pero debe de calmarse, vamos, respire profundamente y suelte despacio el aire
James hizo lo que la dama le dijo y poco a poco dejo de oír el pitido y su color fue regresando
Ahora se le ve mejor, valla susto que me dio
Disculpe usted señora Turner – dijo James – pero me quede sorprendido cuando me dijo su nombre
Y eso porque? Acaso le recordé a alguien – cuestiono la mujer intrigada
Bueno es que yo justamente vine a este pueblo a buscarla a usted
A mí? Y eso como para qué? Ahhh ya sé? Seguramente su hija o un familiar desea mis servicios, pero que estamos esperando donde está la mujer para atenderla
No, Amelia, y disculpe que la tutee, lo que me trajo aquí es otro asunto
Bueno, dígame en que le puedo ayudar si es que no es para requerir mis servicios la verdad es que no tengo ni idea de que puedo hacer por usted
Vera Amelia, hace años, una mujer requirió de sus servicios, esta mujer se llama Melina McGregor
Bueno hace años atendí a una Melina señor, pero no tenía ese apellido
Es que en ese tiempo, ella estaba soltera, ahora porta el apellido de su esposo
Ahhhh ok ya entiendo, pero que tiene ella que ver en este asunto, si la está buscando déjeme decirle que no sé nada de ella, la verdad es que nunca conocí ser humano más desalmado que esa mujer
Bueno Amelia, no la busco a ella, pero si al bebe que usted le ayudo a traer a este mundo
Amelia observo bien el rostro de James, miro sus ojos y fue ahí cuando recordó en donde había visto esos mismos ojos verdes, tan vivaces y sinceros, con esa chispa de alegría y ganas de vivir que nunca había vuelto a ver en ningún otro recién nacido, Amelia se cubrió la boca con las manos y ahogo un grito
Usted es el padre de esa bebe verdad – más que una pregunta era una afirmación
Si Amelia, yo soy el padre de esa niña – confirmo James
Entonces no le diré nada, como puede ser posible que la haya abandonado a su suerte, entiendo a la madre, que era una víbora rastrera, pero a esa bebe, a un ser indefenso que aun ni siquiera había nacido, como tuvo corazón para hacer eso
Amelia, cálmese por favor – pidió James guardando la compostura – las cosas no fueron como parecen, yo no sabía de la existencia de mi hija, me entere años después y desde ahí no he parado en mi afán de encontrarla, Amelia por favor ayúdeme, alivie mi dolor, y permítame ver a mi hija, conocer quien es – rogo james con lágrimas en los ojos
Amelia estaba conmovida por las palabras del hombre, sentía la sinceridad y el amor hacia su hija en ellas y acepto ayudarlo
Señor Reynolds, nunca pude olvidar a su hija, era una bebe tan bella, tan vivaz, su mirada irradiaba vitalidad, chispa, amor, quise quedarme con ella, pero mi esposo no me dejo, teníamos otros hijos y nuestra situación económica a las justas y nos permitía sobrevivir, hubiera sido inhumano retenerla a mi lado, solo para que sufriera, por eso acepte lo que su madre me propuso, solo que no la lleve al orfanato que ella me indico, la lleve a otro, uno donde yo sabía que cuidaban bien a los niños, y donde conocía a las mujeres que se hacían cargo de él, solo que moría de la vergüenza para con ellas, por eso la deje bajo un árbol, había nevado, la noche era fría, pero me quede hasta asegurarme que la hacían entrar; regrese un par de veces más en los siguientes años, y pude verla, hasta que la adoptaron, o al menos eso me dijeron cuando fui a buscarla, y es que luego de que mi esposo muriera, y yo volviera a casarme, mi vida cambio, y mi nuevo esposo acepto mi idea de adoptar ya que yo no podía darle hijos propios, y como yo ya tenía 3 varones, pues deseaba la mujercita, cuando fuimos a buscar a su hija a ese orfanato, nos dimos con la sorpresa de que había sido enviada con una familia como compañía para una de las hijas del señor de esa casa, desde ahí no pude seguirle el rastro
Amelia por favor dígame todo lo que sepa de ella, como se llama el orfanato donde la dejo, si tiene el nombre de mi hija, algún detalle de ella, algo que la identifique
Bueno el orfanato de llama el Hogar de Ponny, y se encuentra pasando la Colina de Ponny en dirección sur, y con respecto a su hija, pues tiene el cabello rubio y ondulado, ojos verdes y pecas sobre la nariz, su nombre actual no se lo puedo dar, porque no sé si sigue usando el mismo, pero en el tiempo en que yo fui a verla, se llamaba Candice White
Candice White – repitió James lentamente – mi hija se llama Candice, gracias Amelia, cualquier cosa que pueda hacer por usted por favor contácteme – le dijo James a la dama dándole su tarjeta – le estaré eternamente agradecido
Solo haga feliz a esa niña señor Reynolds, ella se lo merece
Muchas gracias Amelia, nuevamente un millón de gracias – finalizo James dándole un beso en la mejilla a la dama y retirándose del lugar con rumbo al hotel, tenía que hablar con su hijo, contarle lo que había descubierto, la sorpresa que Steven se llevaría cuando supiera que ya tenía el nombre de su hermana y que sabía dónde le podían decir quien la había adoptado o darle más datos de ella…
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Hola a todas
Yo creo que más bien la sorpresa se la va a llevar James cuando Steven ate cabos y le diga que ya conoce a Candy uyyyy esto está que quema … nos vemos
