Disclaimer: Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.
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Steven había bajado a la recepción del hotel buscando a su padre, pues en su habitación no lo encontró, estaba por preguntarle a la recepcionista si habían dejado algún recado para él, cuando vio que su padre ingresaba al hotel con una expresión de paz en el rostro que nunca se la había visto, se acercó a él para preguntarle qué es lo que había pasado, a lo que su padre solamente dijo
La he encontrado!…
Steven de inmediato supo de qué se trataba, y prácticamente llevo a su padre a rastras a través de las escaleras hasta llegar a su habitación para que pudiese contarle todo en la privacidad de su alcoba
James le conto a su hijo todo lo que había pasado con Amelia, datos y señas, omitiendo el nombre del lugar donde había sido abandonada por Amelia, para al final revelarle el nombre de su adorada hija,
Tu hermana se llama Candice White – revelo james a su hijo
Candice – repitió Steven pensativo – Candice… donde he oído ese nombre – se dijo a sí mismo, y como una película en su mente, los eventos vividos con cierta rubia en un hotel de New york volvieron a su memoria – y dices que es rubia, de cabello ondulado, ojos verdes, y que el hogar donde la dejaron se llama Hogar de Ponny
Así es hijo – afirmo James – pero yo no te dije el nombre del hogar donde dejaron a tu hermana Steven, como es que lo sabes?
Papá – respondió el muchacho entusiasmado – no me lo vas a creer, pero creo que ya he tenido el placer de conocer a mi hermana, y si es ella, déjame decirte que es una mujer bellísima, y muy querida por los suyos
Como es eso Steven, porque no me dijiste que ya sabias donde estaba tu hermana – bramo James indignado
Por qué no sabía que era mi hermana papá – respondió Steven tratando de tranquilizar a su padre – déjame que te explique, está bien
Bien, soy todo oídos Steven
Te acuerdas de la muchacha que conocí en New York, Kate – pregunto el joven a su padre, el cual respondió con un asentimiento de cabeza – bien, te acuerdas que te conté que ella estaba con una amiga, Candy Andley, y todo lo que paso con sus amigos y que incluso nos invitaron a la presentación de Candy en Lakewood el sábado que viene
Si, hijo, ya recuerdo – afirmo James haciendo memoria – no me digas que es ella, que Candy Andley es mi Candice White
Pues si papa, todo señala que así es, Candy me conto que era adoptada y que creció en un lugar cercano a la colina de Ponny, que había tomado el nombre por el hogar de Ponny que estaba ubicado a pies de la colina; y por lo poco que pude compartir con ella, se ve que es una mujer muy decidida, parece que estaba peleada con su novio, no sé bien la historia, pero de que la quieren, la quieren, sus amigos la cuidan mucho y están al pendiente de ella, es como si orbitaran a su alrededor, solo faltaría confirmar que se trata de la misma, no sé algo debe haber que nos pueda confirmar eso
Bueno, lo único seria ir mañana al hogar donde creció tu hermana y hablar con las mujeres que la criaron, si mi Candice es la misma que la Candy que tú conoces, pues no habrá nada más que corroborar, estaremos hablando de la misma mujer, que es mi hija y tu hermana
James se quedó pensando un rato más sentado en el sillón, las vueltas que da la vida, pasar de ser el hijo de un empleado, encargado de cuidar los caballos de una mansión, a ser el esposo de la hija de esa familia, el brazo derecho de su suegro, padre orgulloso de su Steven y ahora también de su hija, tenía que pensar bien que haría, porque si resultaba ser que Candy y Candice eran la misma, tendría que alejarla lo más posible de Melina, pues no habría poder humano sobre esta tierra que detuviera a esa mujer en su afán de conseguir poder y posición social a través de los Andley, y más si su hija era legalmente una Andley, tenía mucho que pensar y muchas decisiones que tomar, pero primero lo primero cerciorarse de que aquella rubia de la que su hijo le había contado maravillas, era su niña.
Mientras esto pasaba en un pueblito de Lakewood, en New York, cuatro damas jóvenes se deleitaban con 5 apuestos hombres muy bien fornidos que danzaban al compás de una música exótica, haciendo piruetas y malabares para demostrar su hombría, se encontraban sin camisa, mostrando sus bien formados pectorales, y todos los músculos superiores que poseían, las damas presentes se volvían locas tratando de tocarlos, al menos las mayores, otras miraban de manera más recatada, pero sin poder evitar el sonrojo en sus mejillas, Candy y Emilia, solo observaban risueñas, pues un torso desnudo no implicaba mayor asombro para estas damas, la primera por su profesión y la segunda, bueno ya sabemos por qué; mas sin embargo la que estaba retraída para sorpresa de todas era Kate, miraba el show pero no se le sentía cómoda, no como Patty que lo estaba disfrutando a mas no poder, deleitándose con los cuerpos masculinos que bailaban frente a ella
Kate, me acompañas al tocador – pidió la rubia a su amiga
Si Candy, vamos – respondió Kate sin dudar
Que pasa amiga – cuestiono la rubia ya en el tocador, lejos del bullicio del show y de las mujeres locas por los hombres
Candy! – Dijo Kate soltando un suspiro – a ti no te puedo mentir, no me siento cómoda con tanto hombre semidesnudo a mi alrededor, me altero, los recuerdos vienen a mi mente y no se Candy, no sé qué me pasa, porque últimamente me siento tan insegura, tan miedosa, yo no soy así
Kate – dijo la rubia recibiendo a su amiga en sus brazos – primero que nada tienes que calmarte ok, mira a tu alrededor, Rodrigo no está aquí, no está más en tu vida, vamos amiga, no permitas que ese desgraciado arruine tu vida, sincérate Kate, que más está pasando
Me escribió Candy – confeso Kate – hace una semana recibí una carta de el donde me decía que pronto volvería a reclamar lo que le pertenece y no me dejara en paz hasta que acepte ser su esposa – rompió en llanto Kate
Ese maldito desgraciado – dijo la rubia entre dientes, conteniendo la ira – porque no me lo habías contado Kate – cuestiono molesta – acaso no somos amigas, como puedes pasar por eso sola, no te das cuenta de que es lo que él quiere, aislarte de nuevo, tenerte a su merced
Si, Candy, pero es que no quiero involucrar a nadie más en esto, es algo que yo tengo que superar sola
Sola nada me oíste, para estamos Patty y yo, y desde ya te voy diciendo que te vas a mudar conmigo y con mi madre, ni creas que te voy a dejar al alcance de ese animal
Candy es que yo no quiero….
Tu nada, y entiende que no causas molestias niñita boba, eres como mi familia Kate, estuviste junto a Patty cuando más te necesito y también junto a mi madre y a mí, esas cosas se valoran Kate, y ahora que puedo, yo voy a devolverte el favor y estar a tu lado, no pienso permitir que ese idiota este cerca de ti, que ni se le ocurra pensarlo siquiera
Gracias Candy, no sabía si debía contarte o no, no sabía cómo reaccionarias, y es que mis padres…
Vamos Kate, tus padres mis narices, ya sabemos cómo reaccionaron la primera vez, y estoy más que segura que si Rodrigo va a pedirles tu mano, ellos se la darían felices de la vida sin importarles que ese animal trato de abusar de ti, todo con tal de tapar las apariencias, es que es tan difícil creer que el imbécil te drogo y te llevo a ese hotel inconsciente
Candy entiéndelos, para ellas su apellido y la reputación de su hija es muy importante, imagínate como se sintieron cuando les dijeron que yo, su única hija había sido vista entrando a un hotel cayéndome de borracha y acompañada por mi prometido, pensaron que me había comido la torta antes del recreo
No Kate, no los defiendas, debieron creerte, eres su hija por dios, pero y yo que digo, si a mí mi madre me abandono por que le estorbaba – dijo la rubia sin medir sus palabras (hay Candy siempre tan prudente)
Que dices Candy – pregunto Kate sorprendida – como sabes que tu madre te abandono por que le estorbabas
Es un decir Kate, porque otra razón pudo haberlo hecho sino – respondió la rubia tratando de salir del paso
Uhmmm – respondió Kate
Además no estamos hablando de mí, sino de ti, fue un milagro que no te hubieses bebido todo el contenido de ese vaso y despertaste a tiempo para defenderte, sino otro hubiera sida el caso, pero lo dicho que mudas a mi departamento, desde hoy, ni creas que me vas a estar andando sola por la calle, no señorita eso se acabó – dijo la rubia blandiéndole el dedo a su amiga – si ya parezco mi madre Jejejeje
Gracias amiga – respondió Kate abrazando a la rubia
No hay que agradecer Kate, y ahora sécate esas lágrimas, lávate la cara y retócate el maquillaje que tenemos una despedida de soltera que celebrar amiga, recuerda que esos hombres que están afuera no son Rodrigo y que sobre todo para tu bien, el no pudo consumar sus deseos contigo amiga, así que un día, llegara ese hombre maravilloso que te va a valorar y amar tal cual eres, y descubrirá en ti el regalo y el placer del amor carnal
Y tu como sabes eso Candy – cuestiono la muchacha – no me digas que Albert y tú ya se comieron el postre antes de la cena
Nooooo! Kate, por dios como crees, no nos hemos comido el postre, pero si le hemos dado una probadita – dijo la rubia con las mejillas rojas
Candy …..
Yaaaa! , apúrate Kate que nos están esperando – finalizo la rubia la conversación saliendo del tocador
Oyeee tu mala amiga me tienes que contar
Nada de nada, quédate con las ganas Kate
Que pasa chicas – dijo Patty que venía con Emilia a buscarlas por lo mucho que se demoraban
Pasa – respondió Kate – que nuestra dorada amiga ha estado a punto de comerse el postre antes de la cena – casi grito Kate
Queeeee! – exclamaron Emilia y Patty juntas
Bueno sí que William debe amarte mucho – dijo Emilia – conmigo ni siquiera intento un besito
Candy, porque no me habías contado nada – reclamo Patty
Porque tú paras en tu mundo imaginario particular desde que te hiciste novia de Terry – respondió la rubia
Que les parece si en lugar de quedarnos a seguir viendo hombres sin camisa, nos vamos al departamento y hacemos que esta niña nos cuente todas las travesuras que ha hecho con su rubio – sugirió Kate
Bueno si quieren, yo te puedo dar unos consejitos Candy – dijo Emilia tímidamente
Tu – miro Candy a Emilia sorprendida – no me digas que ya con Neal
Bueno con Neal aún no, pero antes, con otro si – respondió Emilia
Hay no, este chisme está buenísimo, chicas, tomen sus bolsos y vámonos para el apartamento, que esta noche va a ser bien larga
Mejor nos vamos para mi casa – sugirió Emilia – recuerden que mañana me caso y bueno así, si se quedan conmigo pues nos arreglamos juntas para la ceremonia
A lo que todas las chicas asintieron y se fueron a casa de Emilia a continuar con el chisme que estaba buenisimoooo
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Hola a todas
Bueno chicas hay que pedirle algunos tips a Emilia Jejejeje nos vemos en el siguiente capítulo besos
