Disclaimer:Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.

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Uhmmmm! Papá no grites – respondió Emilia al grito de su padre, tratando de taparse la cabeza con – esta no es mi almohada – dijo Emilia abriendo por fin los ojos y observando que se encontraba abrazada a la pierna de Patty – que demonios….

Oye Terry deja mi pierna – balbuceo Patty entre sueños, lo que le causo gracia a Frederick y lo hizo reír

Los muchachos justo llegaban en ese momento al lado de Frederick, pues se habían preocupado por el grito que dio, pero no esperaban encontrarse con semejante imagen

Estaba Emilia abrazada a la pierna de Patty, la pelinegra tenía una botella de whisky vacía como almohada, Candy estaba recostada sobre la espalda de Kate con el cabello completamente alborotado y los botones del pijama rotos, como si hubiera estado forcejeando con alguien, dejando ver algo de la piel de su busto y por ultimo estaba Kate debajo de Candy con los brazos estirados y una copa llena de lo que parecía ser brandy en sus manos, como si la estuviera alejando de la rubia…

Tras el grito del dueño de casa, las palabras de Emilia, la reacción de Patria y la consiguiente risa del señor Frederick acompañada por la de los caballeros que no se pudieron aguantar ante tal escena, las demás damas se fueron desperezando, lo que hizo que Albert ingresara con prontitud a la habitación y cogiera una de las sabanas de la cama para tapar a Candy, pues con los movimientos que estaba haciendo para desperezarse, había dejado al aire más de lo que debía, felizmente, Albert fue el único que aprecio las bondades del cuerpo de su novia, la que al darse cuenta de la situación en la que se encontraba se sonrojo y rápidamente tomo la sabana que su novio le entregaba

Valla que la han pasado bien anoche princesa – dijo Albert sonriendo

Albert, este… yo… nosotras…

Jajajajaja tranquila amor que no te estoy regañando, tienen derecho a divertirse, pero creo que se les paso un poco la mano

Es culpa de Terry – dijo Kate en un bostezo

Mia! Por qué? – cuestiono el rebelde

Porque tú has malogrado a la sensata del grupo – respondió Emilia sujetando su cabeza

Eso es cierto – dijo Candy mostrando su rostro detrás de Albert

Chicas no griten por favor – por fin Patty reaccionaba – valla que estuvo fuerte, si Terry me viera me mataría – finalizo la pelinegra mirando la botella y terminado de enfocar, dándose cuenta de que no estaban solas en la habitación y tapándose la boca con las manos por la sorpresa de ver a los tres caballeros en la habitación

Claro que te voy a matar querida – dijo Terry acercándose a su novia – pero a besos, valla que resultaste peor que yo amor

Terry! – Grito Patty – auchhhh me duele la cabeza

Jajajajajaja vamos preciosa – dijo Terry extendiéndole la mano a su novia – bajemos para que te tomes un café bien cargado y ustedes también chicas, porque si no, no llegaran a la boda de Emilia

Es cierto reacciono la involucrada, me caso hoy, oh por dios me caso y estoy así, hay madre mía, donde esta ese café por favor que no tengo tiempo – dijo Emilia corriendo a la cocina y dejando a todos riendo por su reacción

Pasado el evento matutino, el resto de la mañana se dio de forma regular, las damas estaban en el cuarto de Emilia terminando de arreglar a la novia y de alistarse ellas mismas

Emilia traía una sonrisa de oreja a oreja, gracias al maquillaje de Patty no se le notaban las orejas de la trasnochada, sino todo lo contrario, se veía radiante, feliz, dichosa

Neal ya había salido para el ayuntamiento acompañado de Albert y Terry, pues el padre de Emilia, se había quedado para acompañar a su hija y entregarla a su futuro esposo, el pobre de Neal tenía los nervios de punta, las manos le sudaban y no podía estarse quieto

Ya cálmate hombre, que nos estas poniendo nerviosos a nosotros también – le dijo Terry

Ya te quiero ver yo el día de tu boda Terry, vas a ver que ni porque seas el mejor actor de New York, vas a poder disimular los nervios que traerás ese día

YA muchachos no discutan – medio el rubio – que hoy es un día para estar felices

Si tío tiene razón, discúlpame Terry, pero como podrás notar estoy tan nervioso que ya no se ni lo que digo

Tranquilo hombre, tranquilo que también es cierto lo que dices, cuando me toque a mí sé que estaré peor que tu – acepto el rebelde con una sonrisa de medio lado

Mientras tanto en casa de Emilia, la novia se encontraba bajando de las escaleras, y su padre la veía radiante con la sonrisa que traía, las damas venían detrás de ella y Candy que era su madrina la esperaba abajo con el ramo listo para entregárselo

Frederick beso a su hija en la frente y no pudo evitar que una lagrima solitaria rodara por su mejilla

Papá no llores

Es de felicidad hijita, te veo tan radiante que mi corazón salta de alegría y emoción mi pequeña princesa

Te amo mucho papito, gracias por todo lo que has hecho siempre por mí, por el amor con el que me has criado y por aguantar todos mis berrinches

Vamos mi pequeña no te me pongas sentimental que si lloras se te correrá el maquillaje y entonces tu futuro esposo se espantara y ya no querrá casarse contigo

Hay papá, no cambias

Nunca lo hare pequeña, ahora vámonos que ese hombre debe estar nervioso y muriéndose de miedo porque lo vallas a dejar plantado en el ayuntamiento

No, papá, no podría, lo amo como a mi vida misma

Entonces que esperamos mi vida – Finalizo Frederick la conversación entregándole el brazo a su hija para guiarla por la sala hasta el auto y luego al ayuntamiento donde la entregaría a su futuro esposo

Las chicas se secaban las lágrimas discretamente, pues todas terminaron llorando ante tan emotiva escena, luego siguieron a la novia hasta la puerta, pues en el auto principal solo irían Emilia y su padre, en el segundo auto viajarían las damas y la madrina, y por último el tercer auto llevaba el equipaje de Emilia, ya que después de la ceremonia en el ayuntamiento, tendrían una pequeña celebración en el salón de Marriot, ya que Terry y Patricia habían hecho los arreglos para la misma como regalo de bodas, y luego abordarían el barco que los llevaría a su nueva vida, juntos…

La ceremonia fue corta y sencilla, se dijeron las palabras justas y necesarias y luego firmaron el acta, las felicitaciones no se hicieron esperar y los nuevos flamantes esposos abordaron el auto para ir juntos a la recepción

Ya en el salón, estaban los escasos invitados esperando a la pareja, estaban Kate, Candy, Patty, Albert, Terry, George, Frederick, Elroy y Richard Grandchester, todos con una sonrisa en sus caras y copas en sus manos, felices por la unión de esos muchachos que se veían muy enamorados

La pareja llego al salón tomada de la mano y fueron recibidos con vivas y felicitaciones, hicieron un brindis donde les desearon la mejor de las suertes, mucha prosperidad y un sinfín de bendiciones, entonces llego la hora del vals

La nueva pareja abrió el baile con movimientos suaves y dulces, perdiéndose el uno en la mirada del otro, luego Emilia bailo con su padre y Neal con la tía abuela al no encontrarse su madre; le siguieron Albert y Candy; y justo en el momento en que Albert le daba una vuelta a Emilia en el vals que compartían, las puertas del salón se abrieron de par, dejándole el paso libre a Melina, que llegaba con un rostro adusto y una pose de suficiencia y superioridad

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Hola a todas

Y ahora que pasará, chicas hagan sus apuestas, que creen que haga la loca de Melina