Ringo entró a la habitación con un pisapapeles en manos. Su cabello rosado se extendía en sus hombros, flotando y creando unas suaves ondas.
-Buenas tardes, chicos. –Atrajo la atención de todos los presentes y caminó hacia el frente de la habitación. Quisiera hablarles del nuevo reglamento tanto para superiores como para aprendices. Los superiores pueden tomar asiento en esta sección, -Apuntó hacia el lado derecho del auditorio- y los aprendices en esta. –después hacia el lado izquierdo.
Todos obedecieron y tomaron asiento rápidamente. De pronto, una fuerte carcajada inundó el silencio de la habitación y las luces se apagaron, dejando a todos a oscuras y mirando hacia todas partes. Los idols sabían perfectamente que era lo que sucedía, así que se limitaron a suspirar; por otra parte, los aprendices buscaban el origen de la grave risa. Shining Saotome apareció justo sobre ellos, colgando de unos cables, y bailando, dando vueltas sin dejar de lado su risa.
-¡Bienvenidos, pequeños y amados aprendices! ¡Les doy la bienvenida! –Ríe.- Están a punto de vivir lo que sus superiores han hecho hace ya un par de años. –Ríe.- Si creen estar listos para sufrir y a la vez tener una felicidad como ninguna otra, nuestras puertas están abiertas. –Shining aterrizó al centro del auditorio, al pie del escenario, sobre una rodilla, brazos extendidos hacia los lados y mirando hacia el suelo. Se enderezó y tomó en sus manos el micrófono.- En este lugar estudiaran las técnicas básicas para sobrevivir como idol; y la mejor manera de aprenderlas, es junto a sus superiores asignados. –Los aprendices estaban más que interesados y felices de tener un director como él.- Ya que la mayoría han tenido su debut, necesitan un entrenamiento de refuerzo en habilidades musicales, la manera de lidiar con la prensa y los fanáticos y, por supuesto, darles un enorme significado a sus canciones. –Rió y los reflectores de pronto se encendieron apuntando hacia él.- ¡Que tengan un bello día! –Por primera vez en la historia, los idols y Ringo apreciaron a Shining caminar como una persona común hacia la puerta para dejar la habitación.
-Ahora que nuestro presidente ha dado su discurso de bienvenida, procederé a la lectura del reglamento que me ha entregado
1. La cafetería deberá permanecer limpia SIEMPRE.
2. Los salones de música, danza, teatro, etc solo podrán ser usados dentro de los horarios que su superior establezca.
3. Los aprendices serán compañeros de habitación –Todos hicieron resonar un fuerte "¡¿QUÉ?!" en la habitación. Ringo alzó la mirada de manera molesta y prosiguió-
4. Nadie puede dejar su departamento a desde las once de la noche hasta las seis de la mañana.
5. Los superiores deberán escoger una canción a dueto para sus aprendices y practicarla a lo largo de la semana. –Tendremos un concurso semanal cada semana, en el cual los maestros superiores juzgaremos sus progresos y demás –Explicó haciendo un ligero paréntesis.
6. Los aprendices deberán tener preparada una canción a dueto, un solo y una coreografía junto a su compañero de habitación. –Todos se miraron entre sí.
7. Ambos, superiores y aprendices, deberán prepara una presentación especial para festividades importantes y con cierto tema. Las canciones presentadas deberán ser escritas por ellos. –En el caso de de HEAVENS, STARISH y Quartet Night deberán hacerlo en grupo, y los aprendices en parejas, por supuesto.
8. Por último, los aprendices tienen el derecho de ver a sus familiares una vez al mes.
-Es todo por ahora. Alguien tiene dudas? –Un par de manos se alzaron en la habitación.- ¿Si, Ai-chan?
-¿Qué hay acerca de las festividades? ¿Tendré que presentarme como aprendiz y además como miembro de Quartet Night? –Preguntó con una voz sin emoción.
-Bueno, eso es algo que deberás consultar directamente con el presidente. –Ringó le sonrió amistosamente mientras él asentía lentamente- ¿Megumi-chan?
-¿Por qué dormiremos con nuestro compañero? –Preguntó en un tono tímido. Natsuki se mordió el labio inferior tratando de no perder el control como lo había hecho minutos antes, después de todo, el pequeño Syo no estaba allí para separarle de un abrazo mortal.
-Esa es una prueba realizada por Shining. No puedo dar los detalles. –Megumi asintió- ¿Qué hay de ti, Max?
-Acerca del concurso semanal, ¿será todo el curso? –Frunció el entrecejo mostrando una evidente frustración.
-¡Si, claro! Lo que los maestros y sus superiores esperamos es que ustedes mismos no permitan que sus problemas o malos sentimientos se mezclen con su carrera y la influencien de mala manera. ¿Eso responde tu pregunta? –Max asintió de manera tranquila y dulce.- De acuerdo, ¿alguien más gusta preguntar algo? –Ringo paseó la mirada por la habitación en pleno silencio.- ¿STARISH? –Ren alzó la mano decidida y frescamente.- ¿Si, Ren?
-¿Qué hay acerca de la regla suprema? –Era demasiado obvio para los idols el averiguar a qué se refería exactamente con eso.
-¿Regla suprema? –Los aprendices susurraron entre sí.
-La verdad es que no comprendo a lo que te refieres. Lo siento, Ren. –El susodicho frunció el ceño; de hecho, todos lo hicieron.
-¡Claro que lo sabes! ¡Está estrictamente prohibido enamorarse! –Gritó Cecil en un estruendo mientras apuntaba de mala gana a su profesor.
-¿Enamorarse? No, no lo creo. Jamás había escuchado acerca de esa regla. –dijo Ringo mientras colocaba un fino dedo sobre sus labios. Los idols no podían evitar lucir demasiado sorprendidos.- Bueno, chicos. La cena estará servida a las nueve. –Caminó por el angosto pasillo que disponían entre las dos secciones de sillas y entonces se detuvo.- Si tienen alguna duda acerca de cualquier cosa pueden acudir a sus superiores, o bien, dar una visita por la sala de maestros. –Con esto último, dejó el auditorio silbando ligeramente.
OTOYA
-Chicos, ¿qué les parece si vemos una película o algo por el estilo? –propuso Otoya mientras sujetaba la caja de un DVD.
-No. –Akito giró sobre sus talones y se encerró en su habitación sujetando sus maletas.
-Puede llegar a ser un poco serio con las personas que no conoce. Lo siento, Ittoki-senpai. –Samantha pasó delicadamente sus dedos por entre su cabello platinado, dedicando una mirada extrañada a la puerta de la habitación que compartiría con su hermano.
-Está bien, no te preocupes. ¡Tengo el ligero presentimiento de que nos llevaremos realmente bien dentro de poco! –Otoya le sonrió cálidamente, provocando a la chica para devolverla.- Entonces, ¿Qué te parece si charlamos antes de la cena? Quisiera saber acerca de ti. –Se dejó caer en el sofá frente al televisor y dejó la película sobre la pequeña mesa.
-¡Claro! –Samatha se sentó junto a él y le perforó con una inocente mirada.- ¿Qué quisieras saber de mí?
-Bien… ¿Qué me dices de tu historia con la música? –el pelirrojo presionó un dedo sobre su barbilla y se giró para encarar a la albina, sin dejar de lado su deslumbrante sonrisa.
-Mi historia con la música, ¿eh? –repitió lentamente. Otoya asintió.- Bueno. Realmente no toco ningún tipo de instrumento. Es mi hermano quien tiene talento en los intrumentos. Yo hago compañía con mi voz. Las personas nos conocen como un dueto. Se podría decir que casi somos oficiales como tal. –Samantha desvió la mirada a sus manos entrelazadas mientras hablaba con calma.- Nuestra familia nunca nos apoyó al cien. Tuvimos muchísimos problemas, en especial con nuestros abuelos maternos. Es por eso que continuamos estudiando en secreto. Era difícil asistir al curso. –Jugueteaba con sus pulgares, haciéndolos girar rápidamente.
-Ringo ha dicho que han debutado hace meses, ¿cómo es eso posible? –Otoya frunció el entrecejo y miró directamente las manos de la chica con mucho interés.
-Mi hermano y yo decidimos hacer contrato con la agencia Yamamoto.
-¿Te refieres a esa chica llamada Megumi? –Samantha asintió.
-Sus padres eran muy unidos a los nuestros. Les pedimos que nos permitieran hacer nuestro debut, y convencimos a una tía que firmara por nosotros, de esa manera tendríamos el permiso de una persona mayor de edad.
-Ya veo. Debió ser realmente muy duro. Estoy bastante impresionado, debo admitir. Es evidente que tienen mucha fé en su talento y convertirse en famosos. Ahora entiendo que harían cualquier cosa por darse a conocer y tomar este curso. Me esforzaré como su superior, lo prometo. Los entrenaré de la mejor manera que pueda. –Aseguró mostrando su usual sonrisa cálida.
TOKIYA
Cuando Tokiya abrió la puerta del departamento Mikaze fue el primero en entrar, causando una mirada molesta y penetrante por parte de Anid.
-Si, claro. Las damas primero. –Resopló y arrastró enfadada su maleta al centro del departamento, donde había dos sillones, uno más grande que el otro, un televisor y una mesa al centro. En una de las paredes, junto a una puerta había un estante esperando a ser repleto de libros.
Mikaze ya había dejado sus cosas en el departamento hace algunas horas. Estaban junto al sofá. Las recogió y se dirigió hacia la habitación que compartiría con la chica. En ésta había dos camas individuales. Anid le siguió casi pisándole los talones, mirándolos y considerándolo hacerlo a propósito.
-No puedes cruzar este lado de la puerta. –dijeorn ambos cuando ya habían dejado sus maletas sobre cada cama. Se giraron y miraron por largos segundos. Mostraron unas sonrisas molestas. Mikaze cruzó los brazos sobre el pecho y suspiró.
-Supongo que lo entiendes. No te lo repetiré en ese caso.
-Ya quisieras, niño. Solo no cruces la línea y estaremos a mano. –Anid se dio la vuleta y abró su maleta, extrayendo ropas cuando le dio vuelta. Todas cayeron extendidas en la cama. Después abrió una pequeña bolsa y acomodó cosas personales y de limpieza en el escritorio al pie de la cama. Junto al escritorio había un gran armario de puertas color caoba. Al final de la habitación una enorme ventana derramaba luz exterior. Resultaba ser un espejo la habitación en cuanto a los muebles de Mikaze.
Ichinose los observaba desde la puerta, recargando su hombro ligeramente y de brazos cruzados. Suspiró y se alejó en silencio para dejarles solos, caminó hasta su habitación y se quedó allí hasta la cena. Nadie dijo nada más desde entonces.
REN
-Y… ¡Bienvenidos a nuestro nido de amor! –Ren abrió de golpe la puerta para sus aprendices, quienes solo le miraban con cara de pocos amigos desde que salieron del gran salón.- ¿Qué sucede con esas expresiones?
-Nos estás tratando como niños pequeños. –Dijo Bittie en un tono frío. Pasó junto a él, apartándolo bruscamente y entró en el departamento.
-Bellas damas con una fuerte voz. Mi especialidad. –Ren soltó una risa entre dientes y caminó para quedar a la par de la rubia.
-¿Disculpa?
Dorian, por otra parte, solo estaba de pie en silencio, observándoles y esperando a que continuaran hablando. Comenzaba a sentirse irritado con tanto ruido.
-Permíteme hacerte pasar la noche más agitada y apasionada de tu vida. –Ren se inclinó y susurró en el oído de la rubia, dejando que su aliento le acariciara la piel.
-Idiota. –Escupió slavajemente las palabras como si le quemaran la lengua y se dio la vuelta, tomó sus cosas y se metió a su habitación (y la de Dorian) lanzando la puerta detrás de ella.
-¡Diablos! Era solo un piropo. –Ren suspiró y torció los labios en una coqueta sonrisa, mientras se sentaba sobre el descansabrazos del sofá. Dorian ni siquiera se movió, pero temblaba del coraje.- Debes aprender esto, querido aprendiz. Las mujeres adoran los piropos, es solo que Bittie tuvo un mal día, te lo aseguro. –No paraba de mirar la puerta de su habitación, por la cual ella había desaparecido.
-¿Qué? –Dorian preguntó alzando la voz. El superior se giró para mirarle confundido. Estaba a punto de responderle hasta que la voz dura de Dorian resonó de nuevo.- Tienes que estar bromeando. –Se acercó y perforó la mirada de Ren con sus rojizos irises pesados.- ¿Damas? ¡Mujeres! Las mujeres deben ser tratadas tal como lo merecen. Con esto puedo darme cuenta de que las tratas de manera despreocupada, como si ellas fueran juguetes. Deberías estar avergonzado de hacer tales cosas descorazonadas. Y no quiero aprender ni una sola cosa de ti si va a ser de este modo. –Dorian se giró en redondo y salió por la puerta, podía sentir fuego ardiendo en la boca de su estómago. Azotó la puerta tal y como lo hizo Bittie.
-Mm… -Ren rió entre dientes y se dejó caer de espaldas al sillón, estirando su mano y mirándola con curiosidad.- Parece ser que esto será bastante interesante.
NATSUKI
-¡Shinomiya-senpai, el edificio es por este lado! –Megumi corrió hasta Natsuki, quien estaba inclinado sobre unos arbustos y miraba algo con mucha atención.- ¿Qué es esto? –Cuando se aproximó pudo entender la razón por la cual Natsuki tenía esa expresión. Había un pequeño gatito adormilado contra unas hojas de colores cálidos hecho un pequeño ovillo.- ¿Está lastimado?
-¡Es tan lindo! –Natsuki estiró su mano y acarició gentilmente el suave pelaje del gatito blanco como la nieve.
-¿Podemos traerlo con nosotros? –Megumi sonrió y acarició son un dedo la pequeña y negra nariz del gatito.
-No estoy seguro de que nos permitan tenerlo con nosotros en el departamento. –Natsuki suspiró pesadamente.
-Podríamos intentarlo, ¿no creen? –Andrew susurró detrás d ellos algo avergonzado. Su voz causó que Natsuki y su pareja se giraran y le miraran directamente.- ¿Qué creen que están mirando? –Frunció el entrecejo, intentando ocultar un ligero sonrojo.
-Tal y como Syo, ¿eh? –Natsuki rió entre dientes y asintió animado, levantando al gatito despacio y con cuidado de no asustarle; caminó hasta Andrew y le tendió la pequeña criatura.- ¿Podrías llevarlo hasta el departamento? Tengo que recoger algunos documentos en las oficinas. –Andrew asintió y comenzó a emprender su camino hacia el edificio bajo frente a ellos.- Nuestro departamento está en el primer nivel.
-¡Apresúrate! –Andrew lanzó una mirada por debajo de su hombro a la chica.
Megumi asintió y le persiguió rápidamente, dando zancadas para no quedarse atrás.
-¿Puedo llamarte Andy? –Le preguntó con su dulce voz mientras se mantenía a la par, hombro con hombro, a pesar de que Andy era mucho más alto que ella.
-Como sea… -Andrew suspiró y le lanzó una rápida y suave sonrisa.
Natsuki no pudo evitar mirarles con asombro y sonriendo deslumbrantemente. Miró hacia el cielo, haciendo de visera con su mano para evitar el sol en sus ojos: -Que bello día.
SYO
-¡Syo-kun! ¡Espera! –Nanami le siguió a paso rápido, tratando de no perderlo de vista. Syo no podía evitar seguir corriendo; se sentía tan frustrado y enojado. El pequeño rubio resbaló en una pequeña colina, golpeó el suelo y calló de sentón.
-¡Diablos! –Gritó y rodó sobre su cuerpo, quedando boca abajo sobre el césped.
-¡Syo! ¿Estás bien? –Nanami se colocó de rodillas junto a él y extendió su mano sobre la ancha espalda del chico.
Syo trató de luchar contra sus lágrimas y se mordió el labio.
-Lo siento, Nanami. No te preocupes por mí. –Dijo con una suave voz que era casi inaudible. –No esperaba verle. Nadie sabía que tienes un hermano gemelo. –susurró tratando de reconfortarle.
-Necesito decirte algo… -se irguió por completo y se sentó como lo haría una persona normal.- Cuando era más joven preocupe mucho a mi familia incluyendo a mi hermano. Tenía una grave enfermedad cardiaca. Siempre estaban en el hospital por mi culpa. Prácticamente crecimos allí. Realmente él no tuvo la mejor infancia de todas, de hecho, creo que fue de las peores; sin mencionar que casi no podíamos estar juntos. No puedo perdonarme. –Suspiró y flexionó una rodilla, la cual rodeó con los brazos y recargó la frente en ella.- Con el paso de los años mejoré. Pude hacer muchas cosas que no hubiera sido capaz. Fue entonces cuando nos separamos. Años después me enteré que Kaoru estaba estudiando medicina. Como su gemelo inmediatamente entendí que lo estaba haciendo por mí. Fue entonces cuando intenté contactarlo y fue un gran error; tuvimos una gran pelea. Fue todo por mi culpa de nuevo. Pero de cierta forma no me siento mal. Gracias a eso dejo la escuela de medicina. Aunque si te soy sincero nunca hubiera pensado que su sueño era estudiar música, tal y como el mío.
-Ese resulta ser un triste pasado para alguein como tu. –Syo le miró desde su ángulo, frunciendo las cejas notablemente.- Siempre muestras un lado brillante y enérgico que parece no tener problemas o tristeza. Deberías intenar confiar un poco en nosotros. –Le miró a los ojos, causando un ligero sonrojo en las mejillas del rubio.- Somos una familia después de todo, ¿no es cierto? –Nanami sonrió dulcemente, mientras Syo escondía su rostro de nuevo.- Y acerca de tu hermano, deberías darle una oportunidad. Todo lo que hizo fue por ti. No creo que se merezca algo como esto. Puedo entender por qué te molesta preocupar a las personas. –Recordó a sus padres y a su solitaria abuela que tanto amaba.- Es tu familia. Es el único que jamás te dejará solo.
Syo se sonrojó aún más y se giró para encarar a Nanami; le sonrió y asintió.
Akane suspiró y se sentó sobre su maleta de ruedas: -Ya me cansé de esperar en un lugar como este.
-Igual yo. Hace tanto calor. –Se quejó Kaoru dándole la razón a su compañera y se sentó en el suelo junto a ella, bajo la sobra que proyectaba un gran árbol junto al auditorio.
-Me pregunto por qué nuestro superior se fue sin darnos instrucciones y demás.
-Ni siquiera se presentó en la última junta del auditorio. Se está haciendo tarde. ¿Qué me dices de esto?: Busquemos el eidificio nosotros mismos y le esperamos allí. Apuesto a que es menos caluroso. –Akane asintió con una expresión de aivio.
-¡Sí, por favor! –Saltó de su maleta y la arrastró por el camino amarillento de piedrecillas. –Debe ser aquél grande por allá. –Dijo pensativamente y se giró para ver la expresión de Kaoru. Él asintió y cargó su enorme maleta deportiva, caminando a la par con ella.
Después de unos minutos de una caminata silenciosa se encontraron con su superior.
-¡Eh, ustedes! No les he dicho que se dirijan al edificio aún. –Rió de buena gana y se acercó. –De verdad lamento lo de antes. Soy Kurusu Syo. Seré su superior en este curso. –Dijo en un tono serio e inclinó un poco su espalda.
Kaoru y Akane intercambiaron miradas, sonrieron y se inclinaron de igual manera: -Cuida de nosotros, senpai.
MASATO
-¡Estoy muy emocionada! ¡Sabía que terminaría siendo tu aprendiz, hermano! –Mai dio giros por la habitación y se dejó caer en el sofá. -¡Me encanta este lugar!
-Me da mucho gusto. –Masato portaba el equipaje de su hermana y lo dejó junto a la puerta de la habitación de sus aprendices.
-¡Nuestra habitación es como un espejo! –Exclamó Max al revelar su habitación. Mai inmediatamente se puso de pie y miró por encima del hombro del castaño, poniéndose en puntas.
-¡Guau! ¡Tienes razón! –Max le miró divertido y se apartó para que pudiera ver mejor.
-Chicos, ¿podrían venir un Segundo? –Masato salió de su habitación sujetando una libreta en las manos.- Tengo algo que decirles.
-¡Claro! ¿Nos dejarás alguna tarea? –Masato rió entre dientes y sacudió la cabeza.
-No. Solamente les preguntaré algunas cosas que necesito saber antes de que empecemos con el entrenamiento. –Se sentó en el sillón individual y les hizo un gesto a sus aprendices para que se sentarán en el más grande junto a él. Hicieron lo que se les pidió y aguardaron el silencio.- Primero que nada deben saber que tendrán que trabajar duro. Y estarán libres los fines de semana. La semana de lunes a viernes será algo dura. –Los aprendices asintieron.- También soy muy estricto en cuanto a la música y danza. Y que sepas que no me lo tomaré a la ligera aunque seas mi hermana. –Ella rió tiernamente y asintió una vez más.
CECIL
-¡Aquí esta nuestra habitación! … ¿O debería decir departamento? –Cecil no había parado de hablar prácticamente desde que dejaron atrás el auditorio, y no era algo que le molestara precisamente a su aprendiz de cabellos rojos. De hecho le hacía bastante gracia tener un superior tan amigable y risueño como él. El chico le hizo un gesto para que se acercara y entrara a la habitación antes que él.
-Muchas gracias, Aijima-senpai. –Le dijo suavemente y cargó su equipaje dentro de la sala central.
-Puedes llamarme Cecil. Simplemente Cecil, nada de honoríficos. Me siento algo viejo si me llamas senpai. –Lanzó una risa y se sentó inmediatamente en el sofá.
-De acuerdo, Cecil. –Le sonrió y dejó sus pertenencias sobre la cama de la habitación que le pertenecía. Cuando volvió se dispuso a sentarse junto a Cecil.
-Espero que te agrade el lugar. –Ella asintió y miró a su alrededor para tratar de asimilar el lugar.- En lo personal me gustaría compartir mi experiencia cuando llegué por primera vez al Curso Maestro. No fue muy agradable para todos.
-¿No eres un integrante de STARISH? –Alice unió sus piernas al pecho y las rodeó con los brazos en posición fetal.
-Lo soy ahora. Pero no lo era hace dos años… Es una larga historia. Como te decía; el día que llegue aquí nadie me esperaba, excepto el director, por supuesto. Me gusta Nanami. Es por eso que le seguí la pista y descubrí que tomaría este curso. Desafortunadamente tenía que hacer el curso completo y me asignaron un superior como debe ser. No quería estar cerca de él por mucho tiempo y lo mismo pensaba él. Era duro, estricto y serio. Es por eso que no quiero que tengas una mala experiencia como la mía. Trataré de convertirme en el mejor superior. Nos llevaremos muy bien, ya lo verás.
-Gracias, Cecil. De verdad significa mucho para mí. No soy realmente el tipo de persona problemática. Y tengo una gran aspiración a convertirme en un idol. No estoy persiguiendo a nadie, entonces… -bromeó y rió, provocando que él también lo hiciera.- Estoy segura que seremos el mejor equipo del curso.
-¡Claro que sí! –ambos continuaron riendo y charlando hasta la cena.
Hola! Hoho, me aman chicos. Ya debería estar publicando el capítulo 10 o algo por el estilo… Lo triste es que ya están escritos, pero no había terminado de traducir este capítulo en especial. Espero les guste! Disfrútenlo! Y no me odien.
Si les parece interesante o tienen opiniones (todas son bienvenidas) dejen un Review, si? No solo den Favorite :c
