Wow, parece que pasaron siglos. Ehm, ¿Dónde están todos? Bueno, supongo que pronto vendrán. Los saludo, aquí publicó este capítulo especial de navidad, aunque hubiese sido mejor que lo publicase un día antes. Debo decir que este capítulo no está completo, y disculpen que aun no haya terminado la saga de Rouge todavía, pues mi ordenador se había malogrado con casi toda la mayoría de mis archivos (el capítulo fina de Rouge tenía como 10 páginas ya desarrolladas, y me cuesta volver a recordarlo todo con detalle). Este es un adelanto del completo, pues aun tengo las ideas frescas para publicar la continuación mañana, pero me gustaría saber su opinión si este pequeño relato les gusta, así que espero que lo disfruten.
P.D.: La actitud de Sticks me pasó en su personalidad de los comics, donde más "loca" está.
ESPECIAL DE NAVIDAD 2015
Dos meses llegaron a transcurrir, muy rápido incluso para nuestro erizo favorito, pero es que nada más interesante había ocurrido desde aquella batalla contra cierto ejército de murciélagos antropormóficos. El estar varios días echado en su hamaca hizo que la víspera de navidad llegara de imprevisto bajo los gritos de Amy.
- ¡Sonic! ¡¿Hasta cuando vas a seguir dormiendo?!
Saltando fuera de su cama colgante por la sorpresa, se levanta con un gran bostezo.
- Ay, ¿por qué no me sorprende? Aun no te has preparado.
- ¿Preparado? —reacciona muy alterado-. Yo siempre estoy preparado, preparado para todo tipo de eventos y emergencias. Nada puede pasar sin que yo lo sepa antes.
- Entonces sabes que día es hoy, ¿cierto? —le pregunta Amy cruzado de brazos.
- Ehm, por supuesto, en especial para lo de hoy... Sí, porque hoy... —se queda pensándolo un poco-. Hoy, porque hoy es... ¡Feliz cumple...! ¡Feliz Aniver...! —estirando los brazos muy nervioso.
Ella espero lo suficiente como para que Sonic hiciera el ridículo, por lo que saca una caja algo grande y al parecer pesada y lo coloca sobre sus manos.
- Hoy es víspera de navidad, y esperaba que ya tuvieses lista la decoración para la fiesta que tendremos esta noche.
- Ah, era eso. Pero espera un momento, como iba a adivinar eso si aquí nunca ha nevado.
- Sí, pero eso no es excusa para olvidar el espíritu de estas fiestas, y ya que sospechaba de tu ignorancia me tome la libertad de decorar tu casa.
- ¡¿Que hiciste qué?!
Sonic se da la vuelta y otra sorpresa más para lo que no estaba preparado. Varios adornos rebotaban al interior de su vivienda, sus ventanas brillaban al ser rodeadas por varias lucecitas de colores, y finalmente no iba a faltar el...
- Un momento, no soy un experto, pero ¿no debería haber un árbol para ambientar el lugar?
- Buenos días Sonic —saluda Tails llevando su caja de herramientas.
En ese momento aparecen el resto de sus amigos, con Knuckles cargando el árbol.
- Bueno, así está mejor. Vamos Knuckles, ponlo por allá.
- ¿Ah? ¿Qué cosa?
- Vamos, no puedes ser "coco" y ciego al mismo tiempo.
- Oh, te refieres a esto, lo siento, no es para ti.
- Que Amy no te pidio traerlo —mirándola con duda.
Amy niega con la cabeza, por lo que Sonic termina rascándose la cabeza con vergüenza.
- Y... Tails, dime ¿tienes planes para hoy?
- La verdad estoy trabajando en un nuevo proyecto.
- ¿Acaso tiene que ver con averiguar si Santa existe? —soltando Amy una risita.
Luego de escuchar el nombre del gordo del gorro rojo, Sticks salta salvajemente atrás de la mesa, usando a esta como un escudo. Sacando su búmeran mira paranoicamente el techo.
- ¡¿Dónde estás?! Vamos, aquí te espero.
- Sticks, ¿qué te sucede?
- Tu también ven aquí —tomando la mano de Amy y poniéndola a salvo.
- Pero Sticks, Santa Claus es una buena persona.
- ¡Tú que sabes! —sermoneándole al equidna-. Ese sujeto es un mago muy poderoso, capaz de hacer llover granizo negro desde el cielo y soltando esa risa macabra invocando así la "maldición del carbón" para quienes lo provocan.
Knuckles reacciona muy temeroso ante la teoría, pero Sonic lo controla y decide debatir.
- Vamos Sticks, es normal tener miedo a lo desconocido, pero Santa Claus...
- ¡Brujo Claus!
- No importa como se llame, recuerda que una vez al año él nos visita y debemos estar preparados para recibirlo —ve que ella está a punto de contradecir-. Y no, no debemos estar despiertos cuando eso pase.
- No te preocupes, pondré varias trampas antes de que caiga la noche. Ya terminé con la casa de Tails, y ahora debo ir por galletas y leche para ponerlos en las trampas-carnadas.
Y saliendo disparada ante el llamado de su instinto paranoico, Tails mostraba temor pensando en como entrar a su taller a salvo, mientras que Knuckles se mostraba tranquilo cargando el árbol de estatura promedio.
- Mejor me aseguro de que no le haya hecho nada a mi avión, nos vemos Sonic —y sale corriendo.
- Adiós Tails —vuelve a dirigirse a Knuckles-. Y entonces, ese árbol es para tu casa, ¿verdad?
- No, es para... Es complicado.
- Para Sticks entonces.
- Por favor no se lo digas.
- Y cómo piensas poner eso en su casa si ella tiene Clausfobia.
Knuckles baja el árbol para pensar seriamente, aunque eso no se notó porque empezó a tomar vuelo para darse un porrazo contra un árbol.
- Ya lo tengo, le diré que soy el asistente de Santa.
- No crees que esa idea es muy vaga y falsa, sin mencionar peligrosa.
- No, mira, pienso volverlo realidad. Cuando pase por mi casa, le pediré que me siga el juego, haré lo que pueda para que Sticks no le haga daño.
- Eso si ella no ha puesto trampas en tu casa todavía.
Esa duda puso a Knuckles pensativo, saliendo corriendo a su casa para asegurarse, mientras que Sonic se volvía a echar en su hamaca. Mientras que en la guarida de Eggman, sin saber otra cosa más que hacer, espiaba la conducta de cada uno de ellos.
- Al parecer la loca tiene un miedo terrible ante ese sujeto.
- Espero que esta vez Santa pase por la guarida esta noche —dice Cubot a su lado.
- No digas tonterías, porque esta noche secuestraremos a Santa —soltando una maléfica risa.
- Disculpe señor, sé que mi opinión no cuenta, pero ese plan es muy repetitivo.
Eggman voltea furioso para mirarlo con desprecio, por lo que Orbot se cubre la cara con sus manos en posición de defensa. Pero luego él baja los humos pensando un poco mientras jugaba con su bigote.
- Tienes razón, puede que haya visto muchos programas de especiales navideños. Bien, entonces me disfrazaré de Santa y robaré la navidad.
- Copia exacta del Grinch señor.
- Rayos, es cierto, y al final no termina bien para él. Entonces me usaré un Frosty robot y...
- Ahora usamos personajes clásicos —dice Cubot algo desanimado.
Pasó un rato para que Eggman vaciara su cabeza de puros planes clichés, por lo que al final...
- Ya lo tengo, este será mi mayor plan creado hasta la fecha.
- ¿Y cuál es señor?
- Bien, luego de meditarlo y analizarlo a fondo, tomé la decisión de usar todos al mismo tiempo. Ahora dime si eso lo ha hecho algún villano de tus programas de tv.
- Supongo... que no señor —revisando Orbot la guía de programas.
- Pero que me dices de...
Rápidamente coloca sus manos para callar a Cubot permitiendo a Eggman estar satisfecho de su decisión.
- Entonces manos a la obra, tengo ciertos bots que deje en el sótano. ¡Ustedes! Vayan y guienlos hacia el primer punto.
Ambos robots afirman con un saludo militar y se retiran preocupados de no recibir regalo este año.
Mientras tanto, Amy intentaba de razonar con Sticks.
- Sé que eres experta en instalar sistemas de seguridad, (aún más peligrosas que las de Tails) pero puedo cuidarme sola de una ataque de regalos gratis tarde por la noche.
- No puedo arriesgarme, eres mi mejor amiga y mi deber es cuidar de mis amigos.
- Pero Sticks, qué te hizo Santa para que desconfíes de él. Acaso no te ha traído algún regalo.
- ¿Regalo? ¡¿Regalos?! Esa es su carnada para atraer a las mentes débiles y alimentar su poder. Qué acaso no aprendiste nada aquella noche con esa mujer.
- ¿Te refieres a Rouge?
Sticks afirma con los brazos cruzados con una mirada muy determinante, mostrándole que es capaz de lo que sea con tal de que el sujeto del traje rojo pase por la isla.
- Olvide que esta es tu primera navidad con nosotros. Muy bien, haz lo que quieras, pero trata de bajar el nivel de mortalidad en tus trampas.
- Sabía que entenderías —en ese suena una alarma-. Ups, mira la hora, tengo que ir a cazar mi almuerzo, nos vemos —va gritando mientras se aleja-. ¡Volveré pronto para terminar el trabajo!
Amy sonríe forzosamente, y cuando ya no la ve, empieza a buscar las trampas con un palo largo.
- Ha, si ella cree que puede apartar la navidad de toda la isla. Digo, eso es imposible —una trampa de oso es activada, asustándola un poco-. Aunque, estamos hablando de Sticks.
En su mente empezó a volar su imaginación las posibles formas en las que su amiga destruía el trineo del "símbolo comercial" de la navidad. Y al pensarlo con seriedad, Amy sabía que no eran puras fantasías, sino planes que la tejón sería capaz de realizar.
- ¡Debo ir con Knuckles! Él la entiende mejor que nadie —y sale picando.
A estas alturas uno esperaría la participación de Sonic en este evento. Por lo que es mi obligación despertarlo. El suelo empieza a temblar, él abre los ojos muy cansado y despreocupado, hasta que ve aparecer un enorme robot parado frente a él.
- Oh, hola, verás ahora estoy de vacaciones hasta nuevo aviso, así que si no te molesta me estás bloqueando la vista.
Levanta su enorme garra y trata de aplastarlo, pero Sonic lo esquiva sin problema, aunque no se podía decir los mismo de sus muebles.
- Vale, te ha enviado Eggman eso es seguro. Tendrás que pagar por los platos rotos.
Y usando su velocidad regular amarra los brazos del robot por detrás de su espalda y terminando con un nudo bajo sus pies. Había terminado muy fácil, pero entonces el robot ya hecho chatarra dice unas últimas palabras.
- Error, error, esta no es la casa de la loca.
- Oh, ya veo, ibas por Sticks —llama por su comunicador-. Ey, Sticks, hay alguien que te quiere saludar aunque... ¿Sticks? ¿Me estás oyendo? Contesta Sticks.
Dejando sólo un estática horrible de sonido, decide llamar a los otros, dejando el mismo resultado. Sonic trata de sacarle las respuestas al robot, pero se cabeza es inmediatamente desmantelado porque... "Tecnología Eggman" pues.
- Vale, no te alteres, primero iré a ver a Tails. De seguro está muy ocupado por lo que no pudo contestar o se le malogro el amplificador de salida del dispositivo o eso es lo que logró entender de la mayoría de sus definicones tecnológicas.
Volviendo con Knuckles quien dejó el árbol al costado de la puerta de su vivienda practicaba su saludo para recibir a Santa, usando su gorro para dormir.
- Oh, Santa, que bueno que te pases por mi casa. Escucha... No, no, no, actúa natural —ahora hablando un poco cansado-. Bueno, ahhm... Necesito un favor, consideralo como mi regalo de navi... No, tampoco, le contagiarás el sueño.
- Knuckles, tienes que ayudarme a controlar a Sticks..
- Ahora no Amy, estoy ensayando mi saludo para Santa Claus. Mira, hasta escribí un borrador.
- Knux, no se entiende nada.
- El punto es que ahora estoy ocupado.
- Pero si no la detenemos es posible que derriba a Santa.
Se le hace un nudo en la garganta, y mirando con miedo el regalo que le preparaba a su amiga, va y decide apoyar a Amy. Ambos se dirigen al refugio de Sticks, quien al parecer empezaba a sacar varias cajas, y su cara estaba pintada como un soldado en plena guerra. Al costado había un mural con unos planos algo extraños que ponían nerviosos a nuestros espectadores.
- Muy bien, ¿y ahora qué hacemos?
- Yo la distraiga, mientras que tú te llevas todo su equipo.
- Vale.
Entonces, sin querer, uno de ellos pisa una rama, haciendo reaccionar a su amiga quien saca de una de las cajas un hacha muy afilada, y aunque se veía pesada, ella la cargaba sin problemas.
- ¡¿Quién anda allí?!
- Hola Sticks —saluda algo asustada-. Ehm, te importaría bajar eso.
- Sí, claro. De hecho, estaba a punto de activar mis defensas para los curiosos.
Amy entra preocupada de como le iban a salir las cosas a Knuckles, pero ese no era su trabajo.
- Ven, entra, entra. Necesito que me ayudes a sacar estas cajas.
- No —la detiene un rato-. Porque mejor no descansas, estoy segura que mover todo ese inventario te ha quemado los músculos.
Luego de ese comentario podía escucharse una explosión acompañado de unas llamas.
- Uhm, parece que un curioso encontró su fin al acercarse a mi caja de juguetes.
No se la crean tampoco, puede que Knuckles sea tonto, pero ello puede salvarlo de situaciones peligrosas. Luego de que este tipo volviera de hacerse un sandwich, encontró varias partes de robots regadas por el patio de Sticks, y todos conectados a varias cuerdas sueltas.
- Wow, ¿pero qué pasó aquí? —vuelve a ver las cajas-. Oh, cierto, tengo que llevarme esto a otro lado.
Mientras tanto, Amy trata de asomarse por la ventana para ver que pasaba en lo que Sticks trataba de encontrar en su nuevo y gigante desorden el objeto importante.
- Sé que debe estar por este lado de cosas.
- Y Sticks, ¿por qué odias tanto la navidad?
- No sabría decírtelo.
- ¿Por qué no?
- Ya te lo había dicho, todo eso son costumbres malignas que atraen hechiceros gordos y rojos... Oh, aquí está.
- Sticks, baja ese panal y dime la verdad por favor.
- ¿Pero por qué te interesa?
- Porque cada vez que alguien menciona la palabra navidad, tus manos comienzan a temblar, y eso no es algo que tu acostumbras a reaccionar.
Sticks conocía muy bien la persistencia de su amiga, tanto que su mirada despreocupada y salvaje desapareciera de repente, mostrándose una actitud triste y seria. Decide salir para tomar aire, pero Amy le toma de la mano y la manda a sentarse sobre su cama, mientras que ella se acomoda en una silla.
- En un 25 de diciembre, hace muchos años... fue la última vez que los vi.
Knuckles, quien ya estaba a punto de desaparecer la última caja, pudo escucharla por lo que decide espiar a oído.
- Pero todas esas cosas que decías sobre tus pertenencias y tus familiares.
- Trataba de sonar a alguien que tenía una familia.
Debajo de la almohada saca una sábana gris, toda rasgada y vieja.
- La única verdad que tengo está enterrado en esto —lentamente sus recuerdos tomaban forma-. En esta pequeña y suave manta. En viejos sueños se me fue revelando memorias de mi pasado, recordándome los cálidos brazos de mi madre... Durante estas fechas, en una tormenta de nieve, el grupo se había dividido, y mi mamá estaba sola. Pasaron varias horas y ella empezaba a perder las fuerzas, pero aun así no paraba de abrazarme. Su amor era tan grande que tomó su vida para salvar la mía. Luego de que pasara la noche envuelto de la piel de un cadáver, mis llantos pudo llamar la atención de quienes nos habían perdido. Sin embargo, no podían darse el lujo de cuidar de un obstáculo para el viaje y menos si la madre ya no respiraba, por lo que me pusieron en un bote y me mandaron lejos, deseándome una muerte rápida bajo las fuerzas del mal... Y no importa si me creas o no, pero nunca en mi vida me gustaría ver la nieve de nuevo y recordar esos últimos momentos con quien realmente me amo.
Luego de esto, Sticks, Amy, e incluso Knuckles mantenían la cabeza abajo, cada uno con un nudo en la garganta. Amy se limpia los ojos con un pañuelo y decide irse para poder analizar mejor la situación.
Knuckles mientras termino de desaparecer las cosas, llevándolas a su casa donde creyó que estarían a salvo. Ve a Amy y sin pensarlo le pregunta.
- ¿Cómo podemos ayudarla?
- Ya llevamos tiempo en conocerla; luchando juntos, comiendo juntos, jugando juntos, pero ahora me doy cuenta que recién sabemos algo de ella.
- Touché.
- No es momento para bromas —poniéndose bastante seria.
- Lo siento, no era mi intención. Aunque con toda seguridad te digo que es la segunda vez que la escucho compartir esa historia.
- No me digas que a ti ya te la había contado.
Knuckles afirma y le pide que lo siga hasta la casa de Tails, donde le presentaría su plan para Sticks.
- No le conté todos los detalles a Tails, así que le dije que mi deseo de navidad fuera de que pudiese nevar sobre la costa de la isla.
- No crees que sería peligroso desafiar las leyes de la naturaleza.
- ¿Por qué? ¿Acaso existe la policía de la naturaleza?
- Olvídalo —tratando de calmarlo-. Y esto debería alegrarla, pero si ella odia la nieve.
- Bueno, hasta ahora sólo llegué hasta esa parte del plan, mi plan de emergencias sobre fingir ser el ayudante de Santa también está en desarrollo —y ve que Amy se da la mano en la frente.
- Mira, creo que será mejor que mantengas esas cajas ocultas por ahora, o al menos hasta que se me ocurra algo. Y en cuanto a la nieve, no sé en que estabas pensando, hacerle revivir ese recuerdo sería lo más malo que se te pudiera ocurrir —pasan por su casa-. Ehm... Knuckles, ¿dónde me dijiste que dejaste las cajas de Sticks?
- Las dejé en mi casa... —reflexionando lo que le dijo-. ¿En serio crees eso?
- Sé que tus intenciones son buenas, pero hay que evitar a toda costa que Tails active esa máquina.
- De acuerdo. Ok, ya llegamos... ¡Mi casa!
De vuelta al taller de Tails, Eggman había armado un campo de batalla, y Sonic y su amigo eran los únicos invitados.
- Sabía que este constructor de robots automático me serviría algún día.
- Detente Egg-calvo, estaba tranquilo disfrutando de una siesta pero tenías que estropearlo.
Tails se lanza al ataque con su llave inglesa y volando a toda velocidad para desactivar la máquina. Pero entonces un pulpobot hace su aparición y atrapa a su amigo.
- Sonic, necesito ayuda.
- Ya voy... Wow.
Los robots no paraban de salir, y Sonic tenía la vista bloqueada. Sus esbirros trataban de llevárselo con la clásica huida al vuelo, pero entonces aparece Sticks destruyéndolos con su búmeran.
- Puede que odie la tecnología, y a los robots, y a los sapos, y a las maldiciones, y a las maldiciones con sapos... —rascándose la cabeza-. El punto es que no dejaré que fastidies a Tails con tus locos planes Eggman.
- Ah sí, ¿y qué me dices de esa operación que tenías preparado para derribar a Santa Claus?
- ¡¿Quién te lo contó?!
Eggman se lo explica rápidamente, al parecer el plan principal del hombre bigote era atacar a cada uno por separado, ya que eso le había funcionado anteriormente, arruinando la señal para que no pudiesen pedir ayuda; sin embargo, si eso fallaba recurrían al plan B: Improvisar. Al recurrir a esto último, Eggman va a la casa de Knuckles y encuentra las trampas de Sticks, sabían que eran de ella, pues había planos muy alocados y extraños que podían salir de una tejón paranoica.
- Por lo que me pregunte, ¿por qué no usarlo contra sus amigos? Y henos aquí.
- ¿Y ese ha sido todo tu plan? Me decepcionas mucho calvito.
- Si, hasta yo podría deducir eso, y ni siquiera sé que es "deducir".
Aparecen Knuckles y Amy para completar el equipo y darle nuevamente otra lección al Dr. Eggman. Amy se hace frente sl pulpobot, destruyendl con su martillo a cada tentáculo que se le atravesara, Sonic y Knuckles forman un remolino giratorio usando la fuerza del equidna y la rapidez del erizo para acabar con un mayor número de robots, Sticks usa sus dotes de adiestramiento para tomar control de uno de los eaglebots y llevar a Tails donde la máquina, para que este terminase con realizar un corto circuito y además desactivase a todos los robots del área.
- Vaya derrota amarga que me llevo para este final de año. Supongo que me conformaré con esto.
Eggman oprime un control que saca de la nada, el cual ordena a la máquina de Tails a activarse sola. Saliendo volando al cielo y perdiéndose en las nubes.
- Hey Eggman, no olvides tu regalo.
Sticks le pasa el panal a Sonic para que lo patease en el aire hacia su cápsula móvil ocasionando una persecución graciosa.
- Bueno, supongo que eso es todo —estirando los brazos dispuesto a ir a la cocina a prepararse un chilidog.
- Pero la máquina de Tails sigue en órbita —dice Amy.
- ¿Y qué se supone que era eso? —pregunta Sticks.
- Lo llamó el climatron 3000, el cual puede manipular el clima en base a múltiples y sencillos ingredientes que alteran el estado de la atmósfera líquido-gaseoso para múltiples propósitos.
- Oh, ya veo... Hay que destruirla. ¡¿Por qué construiste algo así?!
- Yo le pedí que lo construyera. Pero ahora querría cancelar la sorpresa.
- ¿Cuál sorpresa?
La duda de Sticks era reflejada en sus ojos, por lo que Knuckles se avergüenza girando los dedos.
- Esto me recuerda a esa película que vimos —dice Sonic mientras disfrutaba de su bocadillo-. Vaya ideas de las que te sacas Tails.
- ¡Lo sabía, se acerca el Armagedon!
Sticks pisa un pedazo de suelo falso y activa varios cañones caseros hechos de madera y múltiples espátulas gigantes.
- ¡¿Cuando instaló eso en mi casa?!
- No se preocupen, activaré el nivel de defensa al máximo, nada podrá... ¿Qué es esto? Se siente... frío.
El primer copo de nieve cae sobre la nariz de nuestra intrépida amiga, y luego, varios de estos cubrían la costa, aunque también la gente del pueblo fueron también testigos del cambio climático, reaccionando muy sorprendidos y quedando muy asombrados.
-¡Es nieve! —gritando horrorizada-. ¡Quítenmelo de encima!
Se veía muy asustada, tratando de ocultarse, pero un sólo instante de torpeza hizo que se resbalara y terminara por terminar boca abajo, donde la nieve rápidamente empezaba a cubrirla.
Un silencio se escucho de parte de todos los presentes. De pronto, se escucha los primeros sollozos de una valiente guerrera, y Amy intenta acercarse a ella, pero Knuckles la detiene con su brazo. El equidna se acerca poniéndose al costado de ella, quien aún maldecía el momento.
- ¿Por qué? —colocando ambas manos sobre el suelo-. Nunca debí decirte nada, nunca sabes cuando dejar de arruinar las cosas.
Knuckles le estira el brazo, temblando un poco por como terminaron las cosas, así que intenta arreglarlo con palabras.
- Lo sé, soy la persona menos indicada para contar secretos —la ayuda a pararse-. Tampoco soy bueno para crear cosas, para acomodar cosas, incluso si me piden amarrar las agujetas, yo hago una ensalada. Pero cree si te digo que siempre escucho, pero a mi manera. Amy me ayudo a entenderlo, y pues... Lo siento mucho.
Sin pensarlo dos veces lleva a su amiga a apegarse con él, siendo cubiertos por una dulce y delgada capa de nieve, Sticks se muestra aún triste lo cual oculta de la vista de él soltando una lágrima sobre su pecho, pero luego de sentir sus brazos grandes y largos, de pronto recordó el momento más feliz de toda esa pesadilla.
- Gracias... Knuckles.
Y entonces su brazos complementan el acto, quedando ambos a merced de la naturaleza del susodicho invierno. Tails queda mirando el cielo, sabiendo que la gente del pueblo también eran testigos de lo que pasaba en la isla, Amy se limpiaba los ojos como si hubiese terminado de ver una novela en un viernes por la noche, y Sonic, pues, luego de terminar de ingerir su bocadillo decidió acompañar a su pareja colocando su mano en su hombro.
Durante los días siguientes Sticks trato, y digo en palabras grandes... TRATÓ, de tomar las cosas con calma, aunque eso no impidió que desactivara su sistema de defensa que honestamente funcionaba mejor que el de Tails.
Nuestros héroes pasarían por nuevas aventuras, queda eso más que claro, pero se supo con seguridad que las mayores amenazas se encuentran en nuestros propios miedos, y para la suerte de una loca, tiene a varios amigos que lo acompañarían otro año más.
Feliz año nuevo a todos. Puede que ya estamos muchos de nosotros de vacaciones, pero necesito un tiempo para poder pensar en un proyecto aparte que estoy haciendo... Algo muy top secreto. En cuanto a la saga de Rouge, sólo les pido un poco más de paciencia. Gracias y HASTA LUEGI.
