Hey! Hola gente! Como están todos? Bueno luego de que desaparezco y reaparezco cada cierto tiempo – no me culpen recién me regreso el internet el sábado – y como promesa aquí traigo el capitulo 3 de este fic que surgió de una extraña idea. Antes de dejarlos con el capi quiero decir que los oc que me han mandado parta "Eternal Melody" aún están siendo elegidos, por lo tanto iré poniendo unos cuantos en el primer capi, serán cuatro o tres y luego los demás irán apareciendo poco a poco. Con respecto al fic "The Seven Guardians of the Sins" , pues estuve seleccionando y creo que en serio todos querían como pecado al de la ira jeje, en verdad que ese pecado es bastante popular, pero bueno como fueron…cinco los que querían el mismo pecado elegí al que a mi parecer encajo a la perfección y ese fue el oc de Chacalanime, me costo bastante elegir porque muchos lo hicieron genial pero él se lo llevo por una buena historia, personalidad, e incluso bestia a su servicio. Otro oc que ya esta seleccionado fue el de Misteryname (Eva-chan) con el pecado de la soberbia que hizo un excelente trabajo sin duda, pero aún necesito cuatro oc chicas, si es que alguien aún quiere participar. Los pecados que quedan son envidia, pereza, gula y avaricia. Sin más que decir diré las aclaraciones del capi:

-Los demonios se dividen en subespecie, entre ellas las humanoides, las semi bestias y las que son completamente bestias. En los humanoides se ubican los sucubus, y en el caso de las bestias el pájaro de las tinieblas (invención mía) o cerberus.

-Algunas partes del capitulo hacen referencia a la sexualidad.

- Pájaro de las tinieblas (invención mía):es una enorme ave con cierto parecido a un hermoso cisne de plumaje negro con delicados toques de color azul, su pico es algo largo de color rojo como la misma sangre al igual que sus ojos que parecen no tener fondo. Esta bestia infernal tiene la habilidad de ocultarse entre las sombras y ser difícil de localizar aunque traten de ubicarlo, debido a que se fusiona a la oscuridad volviéndose un fantasma. Le llaman de las tinieblas por el hecho de que su poder se concentra en sus alas, cuando las extiende suelta un chillido horroroso miles de sombras surgen para defenderlo, siendo manipuladas por el ave incluso se dice que este ser puede traer a los muertos de las tumbas. Son carnívoros, por lo que consumen pequeños animales, mas cuando se sienten amenazados han llegado a volverse comedores de humanos o demonios. Odian a los ángeles, debido a que estos seres son los únicos que son inmunes a sus ataques oscuros.

Sin más que decir eso es todo y agradezco a los dueños de los oc que se presentan en este capitulo, a Chacalanime, Michiru-Neko-Chan y a Misteryname, y en el capitulo anterior a Alessia Scarlet.

Disclaimer: inazuma eleven no me pertenece, sino a Level-5.

Ahora si el capi:


3

El futuro Predestinado

Había ocurrido. Por más que quisiera negar en su mente el acto más deplorable que acababa de realizar hace tan solo una hora, sabia que no seria posible. Las sabanas se enredaban a su cuerpo cubriéndole tan solo el torso para abajo, su melena estaba enreda y para su propio horror a su lado se encontraba Hellboy totalmente dormido, y al igual que ella enredado entre las sabanas. Sentándose en la cama rogo porque esto fuera una pesadilla pero no lo era, debido a que los ángeles y demonios no soñaban tan solo dormitaban en un trance que no se rompería hasta que hubieran recuperado fuerzas o tan solo alguien los interrumpía. La realidad llego como un golpe a su cerebro. En verdad se había acostado con aquel demonio. Ante aquel recordatorio sintió la bilis retenerse en su garganta obligándola a levantarse de un salto de la cama y dirigirse con una velocidad sobrehumana al baño, el frio suelo le hizo sentir unas punzadas en las platas de los pies tal vez de alivio pero ni siquiera considero nada porque su mente estaba fija en una sola cosa. Desecharlo que había ingerido. En este caso seria su almuerzo. Cerró la puerta del baño y dejándose caer de rodillas acerco su rostro hasta el inodoro antes de que comenzara a vomitar sin retener más nada. El estomago estaba revuelto, peor aún deseaba no haber comido nada aquel día a pesar que los alimentos hubieran estado sabrosos. Todo a causa de ese maldito demonio que estaba enredado entre sus sabanas blancas dormitando luego de lo ocurrido. ¿Cómo podía estar tan tranquilo? Maldita sea, debería de estar asqueado y enojado pero no, estaba satisfecho como un maldito lobo luego de haberse atragantado un rebaño completo de ovejas. Las nauseas regresaron tan solo al recordarlo y su desayuno fue regresado, a este paso quedaría sin energías o tal vez sin nada en su interior. Pero por favor no era su culpa estar así como una estúpida niña débil, todo era culpa de él. Parecía infantil pero Angeline no iba a aceptarse como la culpable, ella era la victima en todo caso… ¿Verdad? Su memoria era un caos, no recordaba mucho salvo la última parte y también cuando el rubio había fundido sus labios con los de ella en un hambriento beso que… ¿Había disfrutado? Por todos los infiernos, Angeline quería decir que ese beso era el culpable de que ella estuviera en el suelo arrodillada frente al inodoro, pero estaría mintiendo. Por más que le doliera ese beso había dado en el clavo, había disfrutado de él como una adicción, como si todo dependiera de la unión de ellos. Relamió sus labios y soltó un gemido de vergüenza. Seguro se veía bastante patética. Y con solo ese pensamiento apretó fuertemente los puños provocando que sus uñas se clavaran en la carne y esta empezara a sangrar un poco, el olor metálico inundo sus fosas nasales y las nauseas empeoraron. Cogiéndose con fuerza el vientre descargo lo último que quedo en su estomago antes de que el sudor le cubriera la frente. No aguantando más se acaricio así misma temiendo que en cualquier momento la pesadilla reanudara, y en estos momentos esperaba que jamás volviera a ocurrir. Levantándose algo tambaleante se metió en la ducha y abrió el grifo antes que la fría agua cayera sobre ella haciéndola gruñir.

Se sentía sucia. Tomando el jabón comenzó a restregárselo por el cuerpo, esperando que al hacer esto encubriera parte de sus acciones. Que la limpiara de su lujuria y de lo que hizo con ese bastardo. En el fondo ella entendía a la perfección que no podía culpar solamente al demonio, porque para su propio pesar él no la había obligado. Entre sus vagos recuerdos ella recordaba los besos correspondidos, las caricias mutuas, los mordiscos apasionados y… la unión de ambos. No. Ella había cooperado en todo, así que Astarot o Axel – como se llamara al fin y al cabo le daba igual – no era el culpable de nada. Entonces ¿Por qué lo hizo? Ella siempre había controlado a sus hormonas obligándolas a mantenerse a raya cada vez que sus deseos demoniacos salían a la luz. Si, a diferencia de otros demonios ella era hija de un sucubus, por lo tanto sus deseos carnales siempre habían estado a un paso de surgir cuando estaba cerca de un hombre, mas ella siempre se controlaba aunque esto fuera lo más duro que hubiera podido hacer. Su padre lo había logrado con éxito por la sencilla razón que tenía a la madre de Angeline, gracias a ella los deseos carnales habían estado bajo control pero ese no era el caso de ella y sus hermanos. Los deseos sexuales siempre despertaban en ellos, en cualquier momento y Lucian era el que peor lo pasaba. Al ser un macho muchas veces se vio obligado a seducir jovenzuelas para mantener sus deseos a raya, cosa de la cual no se sentía para nada orgulloso, al contario, se sentía totalmente humillado y asqueado de él mismo. Muchas veces había sentido la necesidad de ayudar de alguna forma a su hermano mayor pero al final no había solución. ¿Y que había de Cristel? Por lo que sabía su hermana aún conservaba su virtud y a diferencia de sus hermanos ella tenía un mejor control que los dos juntos. En estos momentos Angeline envidiaba ese maldito control que tenia su hermanita, tal vez si ella hubiera poseído eso ahora no estaría sintiéndose como una basura al haberse acostado con el maldito demonio que de seguro ya estaba a punto de despertarse solo y sin nadie a su lado. Bueno eso era lo justo. ¿No se esperaba que luego de esto ella lo fuera a perseguir? ¿Verdad? ¿O si se lo creía? Por gracioso que sonara eso no pasaría, y si era un duro golpe para el ego masculino de él, pues que lastima pero ella no cambiaria de opinión. ¿Qué se esperaba que luego de todo esto ella seria su fiel amante? Para nada. Acababa de conocer a Hellboy exactamente hace dos horas, y ella no entablaba ninguna relación con hombres. Y la última razón era la especie a la que pertenecía el rubio. Demonio. Y eso la dejaba con un rotundo no. Jamás, ni aunque con esto obtuviera su más grande sueño – tener entre sus manos la sangre de los tres asesinos de sus padres que dejaron huérfanos a sus hermanos y a ella – por lo tanto era el momento de correrlo de su vida.

Cuando termino de enjabonarse fuertemente pudo oler la sangre proveniente de su antebrazo que salía a borbotones. Al parecer había hecho mucha presión. Esto le pasaba por meterse demasiado en sus propios pensamientos y olvidarse de lo que estaba haciendo. Con un suspiro toco delicadamente la herida y esta comenzó a cerrarse de manera rápida, uniendo cada pequeño tejido hasta que solo quedo una cicatriz casi invisible para el ojo humano pero algo notable para el de los inmortales. Considerando lo leve que era de seguro desapareciera en menos de quince minutos por lo que decidió que era mejor dejarlo como estaba. Cerrando el grifo, cogió una toalla comenzando a secarse antes de que saliera de la ducha y vaya sorpresa que se dio en cuanto puso un pie fuera de la cabina. Gruñendo de enojo se cubrió bien antes de que fulminara con su mirar al Hellboy quien se lo veía el brazo herido. No usaba nada salvo sus pantalones negros que le quedaban bastante bien. ¡Dios! ¿Cómo podía concentrarse con tan solo darle una mirada y recordaba lo que hace unos momentos habían hecho? Tomo aire y se obligo a controlarse, ella no era una cría que se dejaba llevar por sus hormonas. Era una guerrera y debía de recordarlo siempre. Por lo cual una duda estaba en su mente.

¿En que momento apareció y ella no lo noto? En verdad este demonio era todo un cazador que pasaría desapercibido en cualquier momento de acción.

-¿Cómo llegaste aquí? – reclamo ella pero su pregunta fue ignorada por el demonio quien solo le cogió con algo de fuerza el brazo que estaba cicatrizando.

-¿Qué te ha pasado en el brazo? – la exigencia en su voz le hizo arquear una ceja por el tono. Jamás seguía las órdenes de nadie, ni siquiera las de su hermano mayor y eso que Lucian podía ser bastante mandamás –. ¿Te lastimaste tú misma o te caíste sin querer?

Pudo ver una gota de preocupación en su tono pero lo paso por alto. Debía recordar que este hombre había dejado bastante en claro que la razón de su estancia aquí con ella se debía a que debía protegerla de los ángeles. Y esa idea le desagradaba en lo más hondo de su orgullo guerrero. Ella se crio para defenderse de todos, incluso fortaleció su corazón para que este no volviera a sufrir engaños por parte de los hombres. ¿Entonces por que demonios no echaba a este maldito bastardo de su casa? La única verdad era que en el fondo de todo el rostro de este hombre le parecía muy familiar, como si lo hubiera visto antes en algún lugar salvo que no lo recordaba. Tal vez era su imaginación pero eso no podía ser posible, ella jamás olvidaba el rostro de alguien así fuera su enemigo y lo hubiera matado hace una década. Siempre los recordaba pero este demonio era un caso diferente. ¿Dónde demonios lo había visto? Se lo iba a preguntar cuando noto la impaciencia que tenia el rubio porque contestara sus preguntas. De mala gana se soltó del agarre y le fulmino con la mirada. Nada de tocar, ya había sido suficiente con lo que había pasado en su encuentro sexual – del cual ella se estaba arrepintiendo y deseaba bañarse con acido, tal vez con este desaparecería la suciedad – pero no estaría mal una pequeña venganza más adelante.

Murmuro una obscenidad antes de retroceder un paso del rubio.

-Lo que me pase o me deje de pasar es problema mío Hellboy así que te agradecería o mejor dicho te ordeno que te largues de una buena vez y me dejes en paz – podía haber sonado como una niña pequeña haciendo un berrinche pero su tono había sido puramente gélido aclarándole que ella no le tenia miedo o siquiera lo respetaba –. Ahora si no te importa largo de aquí que me estaba duchando y ahora quiero vestirme.

No pareció muy contento con la primera respuesta que recibió, pero en cuanto ella le recordó de alguna manera su actual estado de nudismo algo brillo en sus ojos color chocolate. Un brillo malicioso y salvaje ocasionando que un escalofrió surcara la espalda de la hibrida. Se hacia una idea de lo que Astarot o Axel pensaba en aquellos momentos y eso era repetir lo ocurrido, para desgracia de él eso no pasaría. Ya había caído una vez, tenia parte de culpa por no haberse controlado y por haber sido tan tonta en caer ante las simples caricias de este hombre, pero eso no disminuía la culpa de Astarot-Axel ya que el aprovecho su momento de lujuria. Por ahora lo dejara vivo aunque este rubio se largaba ya de aquí y ni siquiera recibiría un beso de despedida sino una buena patada en el trasero. Ajustando la toalla esquivo la mirada del demonio y busco un modo de zafarse cuando lo encontró. Con un fluido movimiento logro cruzar dejando a un lado al demonio que le seguía mirando y no de una forma muy bonita, cosa que ya le estaba poniendo los nervios de punta.

-Mira sé que te haces una idea equivocada, lo que sucedió hace una hora no sé porque demonios ocurrió. Yo no me acuesto con demonios, y ni siquiera he mantenido relaciones sexuales desde hace mucho tiempo – el brillo salvaje desapareció dejando paso a la sorpresa. Genial, ahora la creía extraña por su celibato –. Si digamos que el celibato me ha hecho bien hasta que tú llegaste y lo arruinaste todo. Ahora sino te importa sal de mi vida y déjame en paz.

Antes de que pudiera irse Axel ya la tenía cogida del brazo.

-¿Guardaste un maldito celibato? ¿Por qué rayos harías eso? Eres un demonio, nosotros somos seres sexuales necesitamos de esto para liberarnos de nuestras sombras. ¿Por qué dejaste todo eso atrás?

¿Por qué guardar celibato? Era lo mismo que preguntarle porque ángeles y demonios se odiaban con toda su alma. Su celibato era la única forma de controlar a su demonio, parte de ella que odiaba al igual que su parte inocente. Lo odiaba ahora más por recordarle otra vez lo que era. Zafándose enojada se fue dando bruscos pasos por el suelo hasta llegar a su habitación y cerrarla de un portazo. Hizo oídos sordos de los llamados de Axel y se dedico a sacar algo de ropa de uno de los cajones de su armario. Unos pantalones de cuero le servirían junto a esa camiseta blanca que estaba enterrada al fondo. Vestida y lista decidió que ya era hora de irse de aquí en busca de su hermana, podía ser que ya no sintiera el peligro pero Cristel estaba en problemas y era hora de ir en su ayuda. Terminando de ponerse las botas busco su chaqueta de cuero entre la ropa colgada cuando choco contra una caja que estaba bastante metida en el interior del lugar. Las cosas cayeron en un ruido sordo dejando al descubierto montones de cuadernos de dibujo que había usado en su infancia e incluso hasta hace un tiempo. Soltó un suspiro. Para ella era normal dibujar debido a una de sus habilidades que le traía algunas ventajas en sus futuros encuentros en donde siempre salía victoriosa, este era la premonición o la clarividencia como muchos le llamaban. Sucedía en cualquier momento, cuando estaba matando a un demonio o ángel, cuando comía o incluso llegaba hasta a soñar con las escenas que sucederían dentro de días o años. ¿Cómo podía sobrevivir a esto sin sentirse irritada o fastidiada? Porque siendo sincera detestaba con toda su alma tener que ver las muertes o los rostros de los asesinos que se presentaban en sus visiones, y por otro lado sentía una gran desesperación por saber quienes eran los dueños de los rostros que no conocía y aun no había tenido la garantía de ver. Abriendo delicadamente uno de sus cuadernos, específicamente el primero que le obsequio su madre a la tierna edad de seis años, se encontró con la imagen que no se esperaba ver. Sus ojos se abrieron sorprendidos mientras recorría el retrato de un rubio de brillantes ojos color chocolate que estaba delante de una mujer de cabellera negra y que poseía unos ojos como el mercurio. Era ella. Asustada de aquel reconocimiento miro en la parte de atrás del dibujo buscando la descripción que ella siempre escribía en cada uno de los retratos y cuando lo leyó su respiración se volvió turbia. Así que Angeline ya había soñado con esto, con este hombre y el dibujo junto a la conversación que tuvo en aquel sueño hace más de 102 años se lo dejaba bastante en claro.

Primera visión. Edad: 6 años. "El joven de ojos oscuros"

Ella lo miraba sin parpadear. No confiaba en él pero su belleza le había llamado la atención aunque sabia que tarde o temprano esa misma hermosura podía enviarla a los mismos infiernos de donde jamás podría salir. En estos momentos estaban frente a dos ángeles que podían matarlos en cualquier momento pero a ambos les daba igual la presencia de aquellos seres. Solo podían concentrarse en el otro.

-¿Quién eres? – pregunto la mujer de larga cabellera negra. Sus ojos no dejaban de mirar a aquel hombre de cabellos rubios casi cremas que suplicaban por dulces caricias.

-Astarot aunque muchos me llaman Axel – contesto él con simpleza. Sus ojos color chocolate obtuvieron por unos momentos un brillo que por unos instantes hizo desaparecer las sombras que cubrían su luz –. Tu protector.

Ella solo lo miro por unos instantes cuando de repente sintió algo que la ataba a él, por más que buscaba la respuesta no la encontraba y era lo que más le frustraba. Tal vez porque de alguna forma quería saber más sobre él, ansiaba saber que significaban las sombras que atenazaban el alma de aquel hombre con porte de guerrero. Sin saberlo la mujer había logrado sellar un destino del cual algún día quizás se arrepentiría.

Cerró el cuaderno y lo dejo caer al suelo mientras la realidad le abofeteaba fuertemente. ¿Cómo no se había dado cuenta de esto antes? Esta había sido su primera visión y con la que había soñado un montón de veces, porque de alguna forma ella había considerado un sueño donde esa mujer seria la clave para el alma perdida de aquel hombre. ¿Pero ella ser la salvación de él? Eso sonaba ridículo y estúpido. De mala gana metió otra vez el cuaderno en la caja pensando en la reacción que habían tenido sus padres en cuanto ella les mostro aquel dibujo, y lo que inclusive escribió sin siquiera saber que significaban algunas palabras, la única razón se debía a que todo estaba en su mente. Cada palabra, cada pequeño movimiento y cada rasgo de la pareja. Al principio su padre se había alegrado del don de la joven ojiplata pero cuando miro el dibujo todo había cambiado, podía recordar a la perfección como la sonrisa de él se había vuelto una mueca de reconocimiento y horror. La había cogido de los hombros con algo de fuerza mientras sus ojos de color café, como los que heredo su hermano Lucian, habían brillado de miedo suplicándole que la respuesta que ella le diera fuera de alguna forma una manera de calmar ese terror que se estaba planteando en su mente. Sus palabras habían sido frías y duras, "¿De donde conoces a este hombre Angeline? Dime que él nunca te ha visto, o mucho menos se ha acercado a ti. ¿Lo haz visto en persona? ¿Te ha tocado? ¿Sabe lo que eres?", ella rápidamente había negado todo y susurro que jamás lo había visto hasta ese primer sueño que tuvo aquella noche. Algo más relajado su progenitor le susurro una disculpa por su actitud no sin antes decirle algo que siempre estaría grabado en su mente, y que por más que intentara borrar se había vuelto una ley a la cual siempre estaría ligada. Los orbes cafés le miraron unos instantes cuando sus labios se entreabrieron y las palabras surgieron, "Jamás digas a nadie que eres, júralo Angeline. Cuando este frente a un demonio y este te reconozca como una hembra de su clase no dudes en hacerle creer que esta en lo cierto. Si un ángel te ve y piensa que eres como él síguele la corriente. Si algún día te encuentras con este hombre que dibujaste, no le digas que eres una hibrida, te lo suplico cara mía, este hombre es un peligro para ti o para cualquier mujer que caiga en sus redes.". Ante aquellas palabras ella había vuelto a mirar el dibujo antes que estudiara fijamente el rostro de ese hombre con sombras en su vida, sin saber la razón solo asintió a su padre diciéndole que ella jamás se acercaría a este hombre aunque muy en el fondo siempre había querido conocerlo. Se preguntaba que diría su padre ahora si estuviera vivo, seguro le miraría con reproche por la simple razón que falto a su palabra y porque de paso se acostó con el que jamás podía tener contacto. Pero que buena promesa sabia cumplir.

-Seguro que en estos momentos estarías enojado – murmuro ella suspirando cuando la puerta de su recamara se abrió de golpe haciéndola gruñir al intuir con ella. El fresco aroma de roble, silvestre y peligroso pero con un toque de lavanda, no pudo evitar sonreír unos segundos antes de mantener la postura otra vez. No podía confiarse de él ni ahora ni nunca. Si su teoría no erraba este demonio podía ser su perdición, y como dijo su padre toda hembra cerca de él podía ser una presa fácil de atrapar. Y ella no era la presa que él atraparía con tanta facilidad, primero sacaría sus uñas y dientes para defenderse hiriendo al domador que la intentara encarcelar.

-¿Qué haces aquí? Fui muy clara al decirte que quería que saliera de mi vida – podía comportarse como una reina del hielo si se lo proponía. Una actitud que aprendió de ese ángel de hielo que solo sonreía siempre falsamente y pretendía tener un corazón que nunca existiría –. Lárgate ya.

-Simplemente he venido a llevarte de aquí. Es muy obvio que pronto regresaran más ángeles en busca de tu cabeza y quien sabe porque estarán tan enojados contigo – una sonrisa asomo los labios masculinos obligándola a arquear una ceja ante aquella acción. Hace unos momentos el le había estado preguntando con bastante seriedad y ahora le sonreía como si fueran conocidos o amigos si quiera. Una cosa estaba clara, ella no era amiga de nadie mucho menos de él. El rubio simplemente se acerco hasta ella y la cogió con delicadeza por la cintura, ante aquella simple acción un cosquilleo apareció en el lugar donde él estaba tocándola pero contuvo la agradable sensación obligándose a mostrar su caparazón irrompible. No se movió porque le demostraría que para ella nada de lo que él hiciera le movería el tapete, Angeline era una mujer. No. Una guerrera ante todo y jamás dejaría que su feminidad saliera a flote, y eso significaba que este hombre no seria el que la trajera a la vida.

-Yo no soy una de las que caen ante simples coqueteos – murmuro con una sonrisa falsa antes de que colocara una mano sobre el hombro de Axel. La sonrisa de él creció un poco antes que una carcajada saliera de su garganta mandándole un estremecimiento por todo su cuerpo. Acerco su rostro hasta quedar cerca de esos labios apetitosos y las palabras brotaron sin darle tiempo a pensar en las consecuencias –. Tendrás que ser más ingenioso demonio.

La sonrisa arrogante de Axel no le dio ningún alivio, todo lo contrario le envió una mala espina.

-Y lo seré. Yo tampoco soy fácil de vencer mujer, y será divertido ser él que te guarde las espaldas – luego de eso acorto la distancia uniendo sus labios a los de ella. Angeline gruño e intento escapar pero la mano que él tenía libre se situó detrás de su cuello sujetándola fuertemente mientras asaltaba sus labios con un instinto salvaje y sensual. La lengua exigió ingresar y la pelinegra se lo prohibió, hasta que Axel le mordió algo fuerte el labio inferior haciéndola soltar un gritito de sorpresa y aprovechando esto ingreso. Acercándola más a su cuerpo degusto su boca como un mendigo que comía por primera vez luego de días de no hacerlo, con una hambre incapaz de ser detenida. Cuando por fin estuvo satisfecho la soltó no sin antes recibir una bofetada en la mejilla izquierda. Los ojos color mercurio le miraban con una promesa de venganza futura que en lugar de asustarlo le hizo desear saber cual seria el golpe que ella asestaría. Esta era la primera mujer que le interesaba de alguna forma, no como las anteriores que habían sido un pasatiempo del cual se aburría en poco tiempo. No. Angeline se veía como un juego del cual podría sacar buen provecho al menos hasta que empezara a cansarse de ella, pero por el momento eso lo encontraba bastante difícil.

-¡Eres un maldito bastardo! – ladro ella enojada. Sus ojos relampaguearon antes de que apretara fuertemente sus puños deseando estamparle uno en la nariz y romperle todo e cartílago, cosa que en aquellos instantes consideraba como algo bastante prometedor. Axel rodo los ojos antes de asentir con un deje de diversión. Puede que los años le hayan hecho entender que las mujeres eran un mundo complicado, pero eso no había cambiado el hecho de que obtuviera una vena divertida con el paso del tiempo –. ¡Mas te vale jamás volver a besarme! Si lo vuelves a intentar desearas no haber existido nunca.

Si, era una mujer con un genio bastante fuerte.

-Como tu quieres ángel, pero no dudare de sacar provecho a nuestra situación – le guiño un ojo y ella le susurro una maldición cuando de repente el lo sintió. A lo lejos pudo percibir una extraña presencia, una como las que sentía cuando estaba cerca de los arcángeles que se cruzaban en su camino durante las peleas que tenia. Solo que estas eran más poderosas y la razón vino a él con fuerza. ¡Maldita sea! Al haber estado tan concentrado en la mujer que estaba frente a él olvido por completo que no solo los apéndices iban tras de ella… sino también los verdaderos asesinos que no descansarían hasta obtener las alas de oro de su especie. A diferencia de muchos de su especie Axel había sido un arcángel de alto rango que hábito el reino de los cielos junto a los demás, hasta que fue desterrado por trabajar en contra de Dios. No tuvo nunca quejas de su actual vida de demonio, y tampoco el don que aún conservaba y era detectar a todo mensajero de Dios así este se encontrara a millas de él. Maldiciendo en voz baja cogió de la muñeca a la joven quien protesto otra vez. No tenía tiempo para esto ahora.

-Suéltame – gruño ella pero él ignoro su comentario mientras la sacaba de la habitación.

-No tengo tiempo para tus quejas, debemos largarnos de aquí lo más rápido posible vienen al menos unos siete arcángeles y no son los que estas acostumbrada a matar – ante aquellos la pelinegra volvió a protestar pero el le cogió de la cintura obligándole a mirarle fijamente. Podía ver los relámpagos que surcaban los ojos color plata provocando una tormenta de emociones y pensamientos –. Cuando estemos en el lugar donde estarás segura podrás quejarte todo lo que quieras pero por ahora me obedecerás.

Angeline se libero de su agarre mientras sus ojos le miraban con un sentimiento de pura ira. Podía entender que ella estuviera furiosa, principalmente porque al parecer ella no soportaba que otros demonios se acercaran a ella. Él no tenia la culpa de eso, y si fuera un hombre común y corriente se dedicaría primero a lograr que ella confiara más en él, pero Axel no era humano ni siquiera se acercaba un poco. Era un demonio de sangre pura. Uno de los primeros ángeles en haber caído ante la lujuria y el deseo, y que se volvió uno de los hijos de Satanás o mejor dicho uno de sus juguetes. Irguiéndose como el gurrero y asesino que era enfrento la mirada color plata demostrándole que él no era alguien fácil de evadir. No la dejaría irse fácilmente, peor aún cuando Dark estaba interesado en ella, de seguro para hacerla su concubina pero eso le valía muy poco. Pero sin saber la razón apretó fuertemente los puños al imaginarse a ese maldito vejestorio encima de aquella sensual mujer, tan solo hacerse a la idea que é la tocaría como Axel lo había hecho hace tan solo unos momentos lo enfermaba y enfurecía a la vez. No. Dark no la tocaría como él lo había hecho, Axel se encargaría de dejárselo muy en claro, podía usarla para cualquier cosa pero menos para su propio placer porque eso si que no lo permitirá. Ella era solo suya. Ese cuerpo solo respondería ante sus caricias y nunca con las de nadie paz.

"Mía" ladro su mente en un tono bastante posesivo mientras recorría con su mirar aquel cuerpo que tan solo hace un rato había sido marcado por él. Y cuando el pensamiento llego a él sintió el horror de sus propios reclamos. Él no estaba hecho para emparejarse y mucho menos arriesgarse a una unión de la cual luego podía arrepentirse, además acababa de conocer a esta mujer hace dos horas. ¡Dos horas! Ni siquiera la había conocido un día y ya tenia un estúpido instinto posesivo en su interior. "No ella no es mía, es solo una hembra que debo cuidar"

Se alejo de Angeline quien solo le arqueo una ceja en su dirección antes de que soltara un suspiro y la duda se reflejara en sus ojos. Algo no andaba bien, por la duda que presentaba la joven esto significaba algo malo. Y en estos momentos no necesitaba más problemas de los que ya tenia. Ojala Dark le hubiera hecho un pedido más simple, pero no, el arrogante demonio había pedido algo imposible y demasiado complicado que de seguro hubiera hecho trizas a cualquier otro. Mas Axel debía de mantener la postura, no dejaría que esta mocosa le pusiera su mundo boca arriba y mucho menos terminaría como Shadow. Ante el lejano recuerdo de uno de sus grandes amigos sintió una punzada de dolor, no obstante decidió alejarla lo más rápido posible. No podía darse la dicha de sentir ninguna debilidad, mucho menos recordar sus antiguos sentimientos que había decidido enterrar hace miles de años atrás por su propio bien.

-Tenemos que irnos ya, así que coge todas tus pertenencias más valiosas – su voz sonó como un filoso cuchillo de acero. Ronca y enojada a lo que ella le miro indignada por su tono pero Axel le resto importancia –. Vienen siete y estoy seguro que uno de ellos es Gabriel, y si no me equivoco entonces tendremos problemas. Llegaran en menos de siete minutos.

La sorpresa brillos en los ojos de Angeline ante el nombre del arcángel que había nombrado Axel hace unos segundos.

-¿Te refieres al Gabriel que apareció frente a la virgen María? ¿Ese Gabriel? – pudo distinguir un dejo de curiosidad demasiado grande para su gusto. Sin poder retenerlo soltó un gruñido de enojo antes que fulminara con su mirada a la pelinegra quien solo le miro sin comprender que era lo que había hecho. Él solo alcanzo a maldecir otra vez y negar con la cabeza mientras le daba la espalda a la joven.

-No ese Gabriel es el padre del que te hablo. Los ángeles tienen el gusto por nombrar a sus hijos varones con el nombre del padre, por lo que si te suena familiar el nombre Rafael o Miguel no los confundas con los arcángeles sagrados, los que se presenten en tu puerta un día serán sus hijos – ante el entendimiento de ella sonrió –. Los verdaderos Gabriel, Miguel y Rafael están al lado de Dios, casi nunca salen ni siquiera para las guerras así que no te asombres si jamás llegas a verlos. Ahora vámonos.

Soltando un suspiro ella asintió no sin antes hacer una mueca en sus labios. Angeline sentía a Cristel pero se estaba alejando de donde estaba, y con suerte no estaba cerca de casa lo que significaba que estaría por ahora a salvo. Cuando Axel se distrajera – algo demasiado difícil, pero ella aún no sabía esto – iría en búsqueda de su hermana y trataría de comunicarse lo más pronto posible con Lucian para avisarle sobre la situación en la que estaban metidos en estos momentos. Metiéndose rápidamente en su cuarto cogió la caja donde tenía cada uno de sus cuadernos de dibujo, y en cada uno de ellos diferentes visiones que probablemente pronto se cumplirían o al menos estaban cerca de suceder. Mo podía dejar nada de esto, ni en sueños lo haría porque más adelante serian la clave para resolver los problemas que se avecinaban. Dentro del armario tenia una maleta con algo de ropa, ella a diferencia de sus hermanos era la más atenta en todas estas cosas, siempre supo que el peligro estaba detrás de ellos por lo tanto siempre estaba preparada para una rápida huida y esta no seria la excepción. Con todo lo que necesitaba reviso su bolsillo, en cuanto noto que lo más sagrado aún estaba ahí suspiro aliviada y salió de su recamara cerrando la puerta con el pie. Y no debió buscar al demonio, ya que este estaba esperándola afuera.

-Vámonos – murmuro. Ni siquiera abrió los ojos para verla cosa que le molesto un poco pero decidió ignorar la molestia. Los ojos castaños se abrieron al fin y miraron la maleta junto a la caja, arqueo una ceja dubitativo antes de que le mirara curioso –. ¿No llevaras tus armas al menos?

Rodo los ojos ante eso.

-Obviamente lo hare, pero no quiero que las toques así que carga mi maleta – antes de que el pudiera lanzara alguna queja ya le había lanzado la mochila de color negro con un rápido movimiento obligándolo a cogerla. El rubio no estaba para nada contento pero le ignoro antes de que fuera corriendo hasta el mueble donde había estado sentada cuando llego Axel y donde había dejado sus dos armas. Las llamo por sus nombres en voz baja y estas de inmediato brillaron por unos instantes antes que desaparecieran convirtiéndose en unos pequeños dijes, uno en forma de espada negra y el otro en una de color plata. Tomo con su mano derecha delicadamente ambos dijes y los metió en el bolsillo de su chaqueta antes de que girara encontrándose con la mirada chocolate de Axel.

-Magia. Extraño para que un demonio lo aprenda – musito desconfiando de ella. Joder. Había olvidado esa pequeña parte de los demonios, estos siempre cargaban sus armas o las invocaban desde otra dimensión o lugar, mientras que los ángeles tan solo las hacían aparecer por magia. Su madre era una de estas. No podía dejar que Axel descubriera esto o sino estaría perdida.

-Eso no es de tu incumbencia y larguémonos ya – dijo Angeline a lo que él asintió aún dudoso. Entonces ella recordó algo – ¿Cómo nos iremos? Debemos de tener al menos unos cinco minutos antes de que ellos lleguen y al final tendremos que luchar.

Cuando termino de hablar en aquel momento noto la sonrisa de autosuficiencia que el demonio le estaba brindando. Él maldito desgraciado ya tenía un plan. Lo odiaba aún más que antes.

-¿Quién necesita un plan cuando puedo usar la teletransportación? – con solo terminar la frase ella abrió la boca sorprendida. Solo los demonios de alto nivel podían usar aquella arma que era imposible para ella o Lucian mientras que Cristel si podía hacer esto con facilidad aunque la cansaba bastante rápido, y eso que ya tenía más de un siglo de vida. El rubio la cogió de una de sus muñecas y una electricidad le sacudió por unos instantes antes que sintiera como su cuerpo sufría una especie de… ¿Entumecimiento? Si, era como si ya no pudiera sentir sus piernas y brazos, pero aún podía sostener la caja que estaba entre sus manos. Cuando quiso decir algo desaparecieron, segundos después reaparecieron –. ¿Qué diablos?

Pudo ver bajo sus pies la dura acera, pero su atención sin duda se la gano el enorme edificio que ocupaba bastante espacio en aquella calle o una manzana completa para ser más exactos. Con las paredes de un color blanco y toques rojizos en el tejado no le permitían apartar su vista de aquella gran mansión con ventanas enormes de cristal y con decorados de alta clase. Las rejas negras que tenia frente a ella le impedían el paso pero no la vista de la fuente de agua que estaba al centro del lugar, fue entonces cuando vio la vegetación que tenían dentro del lugar, arboles creciendo y algunos arbustos que hacían un gran juego. Si no supiera que de seguro este lugar pertenecía al demonio que tenia al lado diría que esta vivienda era de un millonario que hace poco había terminado las remodelaciones de su dulce hogar. Curiosa por ver más dirigió su mirar más donde pudo distinguir unos autos de último modelo que había visto en la revista que Lucian había comprado hace unas semanas. Uno era de un color rojo brillante claramente debía de ser un Mustang de la época, y si no le fallaba el ojo de 1998 y ese aún ni salía a la venta. A su lado un maldito Ferrari F50 de color un color blanco deslumbraba al lado de todo el lugar. ¡Dios! Ella siempre quiso un súper deportivo como ese. No se sorprendería que tuvieran una cochera y en su interior hubieran muchos más autos como esos, con solo imaginárselo sintió algo de envidia. En definitiva tenia que comprarse ese Ferrari en cuanto saliera a la venta, aunque en su preferencia le gustaban más las motos y si eran rojas o negras mejo aún. ¿Y cuando cambio el tema de estar bajo el cuidado de un demonio por quedarse pasmada al ver la hermosura de su residencia? Otro error que luego se lamentaría. Maldiciendo en su mente miro al rubio quien solo le miraba con una sonrisa burlona. ¡Jo! La atrapo mirando los autos.

-¿Así que te gustan los autos que tenemos? ¿Verdad? – la diversión se destilaba en cada palabra que pronuncio. Angeline suspiro y esquivo su mirada algo avergonzada –. La verdad solo el Mustang es mío, el otro es de uno de mis socios. Tengo preferencia por las motos.

Que ironía. Algo que al fin tenían en común, pero eso no cambiaba ni un poco el odio que sentía por Axel, aunque se había ganado un punto a su favor por lo de las motos. Recordó de repente lo del socio. ¿Tenia socios? ¿Acaso vivía en su hogar con alguien más? Dirigió su vista con duda otra vez hacia la mansión.

-¿No vives tu solo aquí? – pregunto viendo el Mustang de brillante color rojo. Escucho un suspiro y dirigió su vista hacia el demonio, quien solo negó respondiendo su pregunta.

-Esta es mi casa y con el paso del tiempo la he ido mejorando, pero no. No vivo solo – contesto con algo de fastidio. Así que vivía acompañado, no le sorprendería que tuviera unas cuantas consortes adentro –. Vivo en este lugar con mi ejército de demonios. Digamos que ellos le llaman la resistencia, y cuando ingresemos te encontraras con al menos unos cincuenta demonios en su interior. Los demás deben de estar ocupados en las calles o en fiestas.

Ante esa confesión sintió como de repente la bilis le regresaba a la garganta. ¿Cincuenta demonios? Con suerte estaba aguantando a Axel y era un milagro que aún no lo matara, y ahora debía de soportar a otros cuarenta y nueve. Esto era el colmo de todo. Tomo aire y conto hasta diez antes de que cometiera una locura, y para ser exactos no le convenía hacer ninguna. Si lo que decía el rubio era cierto, eso significaba que si lastimaba en aquellos momentos al líder de todo este lugar de seguro sus seguidores se lanzarían contra ella y la matarían por la cantidad. Podía ser que Angeline fuera una guerrera pero no era para nada estúpida, el máximo de combatientes contra los que había peleado eran dieciocho o por ultimo veinte, pero de hay a más de cuarenta la pondría en problemas. Además le quedaba buscar a su hermana y contactar a su hermano, así que no podía cometer una estupidez cuando las vidas de las personas que en verdad le importaban estaban en juego. Miro a Axel cuando este asintió con una mueca seria en el rostro y de repente las rejas negras se abrieron dándoles paso al interior del hogar de decenas de demonios. Su perdición y su peor pesadilla hecha realidad. Ella era una asesina de demonios, ¿Cómo se sentiría cuando estuviera rodeadas por al menos una docena de ellos? Ella no era buena con la sociedad, peor con la sociedad demoniaca a la cual eliminaba diariamente. ¿Qué pasaría si algún demonio en su interior la había visto casando a alguno de sus familiares? ¿O que tal si uno de ellos escapo con vida de Angeline? Estaría en serios problemas, y no dudaba que Axel no la defendería en ese caso.

Angeline jamás creyó que entraría en la cueva del lobo por propio pie, pero al parecer estaba muy equivocada. Cabía la posibilidad que entrara con vida y jamás volviera a salir de aquella residencia del mal. Y ya no había marcha atrás, por lo que tal vez había pactado su sentencia a muerte.

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Su corazón latía a un ritmo acelerado mientras trataba de escapar con toda sus fuerzas de los enemigos que la seguían. A su lado la joven Skyler ya estaba agotada mientras que Elizabeth en cualquier momento caería por el sobre esfuerzo. Se sintió como una estúpida, había olvidado que los humanos no tenían una resistencia tan grande como ella y precisamente lo olvidaba cuando las andaban buscando como fugitivas. Cristel suspiro antes de que cogiera delicadamente a la pelinegra y le hiciera apoyarse en ella, Skyler no tardo en cerrar los ojos y asentir para seguir a pesar que ya no podía dar ni un paso más. ¡Dios! Se sentía como basura al meter en este lio a la inocente adolescente y peor aún haber involucrado también a la doctora Nowlack siendo esta lejana a todo lo sobrenatural. La pelimiel había esperado que la mujer la mandara al demonio en cuanto escaparan del lugar, pero todo lo contrario se había mantenido fuerte y con una valentía que superaba a muchos a los que alguna vez Cristel había admirado. Seguro era debido a que la mujer ya había pasado por mucho en su infancia, había sido una guerrera desde su nacimiento y esto había aumentado cuando sus padres murieron, sin duda la peliceleste merecía la admiración de otros de su misma especie, y con razón Angeline la tenía en una alta estima. Finalmente se detuvieron unas a unas ocho calles del hospital, donde el cielo ya había oscurecido volviéndose casi lúgubre y totalmente negro, sin alguna estrella que brillara salvo el globo blanco que era la luna. Elizabeth se apoyo en una de la paredes antes de que soltara un jadeo de cansancio, llevo su mano a su frente y limpio el sudor debido a la carrera de hace unos momentos, y con suerte perdieron a sus perseguidores. Mas tranquila cris acaricio los cabellos de la ojidorada quien suspiro con una pequeña sonrisas en sus labios que tranquilizo a la hibrida aunque aún estaba preocupada por el ataque de hace unos momentos. Estaba acostumbrada a ser perseguida siempre por demonios o ángeles que se presentaban en su camino, y a pesar de que ella era una pacifista, tuvo que matar una vez y ante aquel recuerdo simplemente la piel se le escarapelaba. Pero lo que sin duda le llamo la atención esta vez fueron aquellos dos guerreros que salvaron a las humanas y a ella de una muerte segura. La hermosa rubia que sin duda era un ángel le había parecido un poco familiar, a parte de esto cuando estuvo cerca le había echo sentir… ¿Segura? Si, como si estuviera cerca de su madre y esta le diera esperanzas de que todo estuviera bien. Mientras que el hombre que le había parecido un demonio, por la sencilla razón de su apariencia y el dolor que sufrió en su brazo izquierdo por culpa del glifo demoniaco, le había hecho sentir segura también y aunque le costara admitirlo había sentido comodidad, como si aquel joven no fuera distinto a ella, como si también fuera un… hibrido.

Imposible. No existían más híbridos, mitad ángeles y demonios, por la sencilla razón que ambas especies se odiaban a muerte. Aunque… en su infancia su padre le conto una historia algo fantasiosa, sobre una guerra en la que ángeles y demonios volvían a combatir sin descanso hasta que llego un guerrero con porte de rey, con un aura tan magnifica y divina que había dejado mudos a todos los que batallaban en ese campo de guerra. Un asesino letal y poderoso, que tal vez podría vencer a Dios o a Satanás, pero él no lo había querido así en aquella época. La historia termino cuando aquel guerrero al que nombraron "El destructor" prometió volver un día y convertirse en el único soberano de las tres especies. Ángeles. Demonio. Humanos. Según él coexistirían en paz cuando el destructor ascendiera al trono, pero Cristel nunca había prestado ni la más mínima fascinación a aquel relato, salvo su hermana mayor quien se quedo sorprendida y con ganas de saber más sobre este esplendido guerrero. Ante aquello la pelimiel no había desaprovechado la oportunidad para fastidiar a Angeline, diciéndole que seguro se había enamorado de ese guerrero de fantasía. Aún recordaba con burla como An se había sonrojado a sus seis años, y murmuro que era solo admiración pero que seria genial conocer un día a aquel hibrido que podría ser un amigo para ellos, con los años Cris no había dejado el tema zanjado y cada vez que tenía la oportunidad sacaba a la luz el "amor platónico" de su hermana, quien solo le gruñía diciéndole que jamás pasaría. Así el "destructor" fuera el más hermoso de los hombres, An jamás le haría caso porque para ella primero estaba la batalla que el corazón. Mas ahora había visto a un apuesto hombre que decía que era igual a ella, ¿Se habría referido a que era un demonio al igual que Cristel? Debía de haber sido eso, pero él dijo algo más, "Debes venir conmigo, tú y tus hermanos. Vendrán conmigo y estarán a mi lado de ahora en adelante", ¿Acaso los obligaría a vivir con ellos? ¿Obligaría a ella y a Angeline a ser sus concubinas? Lucian les había advertido muchas veces que los demonios eran puramente sexuales y jamás desaprovechaban la ocasión para llevarse a la cama a alguna mujer que les interesara, fuera humana o otra demonio. Debía de andarse con cuidado entonces.

-Cristel – murmuro Elizabeth entre jadeos. La joven de cabellos como la miel de las abejas le miro con disculpa en los ojos –. ¿Qué es lo que acababa de suceder? ¿Quiénes eran esos seres? ¿Por qué nos atacaron?

Sintió como los nervios le atrapaban. Había llegado la hora de confesar a su buena amiga que era un fenómeno de la naturaleza, y de paso informales que ahora la pobre doctora estaba metida en aquel mundo sobrenatural del cual no escaparía tan fácilmente. Luego de esto entendería si la mujer jamás la quisiera volver a ver en toda su vida, y tampoco la culparía si consideraba alejar a Skyler de ellos, después de todo ¿Cómo dejar a una inocente humana cerca de unos malditos, pero muy a pesar de la doctora no dejarían que la niña se fuera, no cuando estaban totalmente encariñados con ella. Que Dios les perdonara, pero serian tan egoístas que involucrarían a una inocente en algo tan grave como esto. Tomando aire miro a Beth antes de que le brindara una sonrisa algo nerviosa.

-Creo que tú ya te haces una idea de lo que ha sucedido ¿Verdad Elizabeth? – murmuro Cristel mientras Skyler a su lado le miraba con una sonrisa que intentaba darle calma. Lamentablemente no tuvo éxito alguno. Elizabeth le miro fijamente por unos instantes antes de que soltara un gemido y luego una risa amarga.

-Lo que yo estoy pensando Cristel Swan, es que lo que nos ataco hay en mi oficina son ángeles que estaban dispuestos a matarte, y no solo a ti sino también a Skyler y a mí – la temblorosa sonrisa de la doctora se transformo en una mueca mientras tomaba más aire y continuaba hablando –. Estoy segura también que la joven rubia también era un ángel mientras que ese chico moreno era un demonio pero a la vez algo más. Estoy segura también que me he negado a ver la realidad desde hace mucho tiempo – ante aquello Cristel se sorprendió. Beth solo hizo un ligero movimiento con sus manos dándose valor –. Cuando te conocí a ti y a Angeline pensé que eran ángeles caídos del cielo, seres hermosos y elegantes con un alma bondadosa. Mientras que con su hermano Lucian, lo he considerado cuando lo vi con un porte de guerrero, un alma cansada que ha visto mucho en su vida ¿Verdad? – Cristel asintió ante la confesión de su amiga, y sin poderlo evitar Elizabeth sonrió –. Me decía que era una locura, pero ustedes tres tenían un aura tan… diferente. Sobrenatural aunque jamás les he tenido miedo pero siempre supe que ustedes jamás me harían daño – los ojos hermosos de color zafiro brillaron dulcemente conmoviendo a la hibrida. Skyler sonrió con cariño y se abrazo más a su hermana mayor –. Por lo que confió en que no saldré lastimada porque ustedes me protegerán o al menos lo intentaran. ¿O estoy equivocada?

Cristel estaba callada sin saber que decir, porque por primera vez en su vida se había quedado sin palabras por una humana, por una simple mortal que acababa de depositar toda su confianza en ella y su familia. Abrazando fuertemente a la niña que tenia entre sus brazos Cris solo atino a asentir sintiendo como su admiración por Elizabeth crecía a cada instante, más y más. Cualquier otra mujer ya habría perdido los nervios y estaría gritando como loca rogando por su vida, implorando que todo fuera una mentira mientras que Beth no lo hacia. Era increíble la fortaleza de esta mujer.

-Tienes mucha razón Beth, ni mis hermanos ni yo jamás permitiríamos que nadie te lastimara – Elizabeth noto entonces la promesa que se reflejaba en los preciosos ojos color plata. Jurándole que cada palabra era cierta y no había ni una gota de mentira en ellas –. Te haz ganado mis respetos, como Angeline te considera alguien noble, una guerrera. Y al parecer mi hermana no se equivoco. Lucian también te considera alguien valiosa, un amiga de verdad.

Elizabeth iba a decirle que no era ninguna guerrera porque la verdad no se sentía como una, pero lo único que atino a hacer fue a sonrojarse por el halago. En cierto modo había tenido que fortalecerse para aceptar la dura vida a la que estuvo sometida luego del asesinato de sus padres, no obstante, ella supero aquel trauma solo y con el paso del tiempo, tal vez debido a que no pudo hacer nada para salvar la vida de su familia, se convirtió en una doctora bastante reconocida e incluso era cirujana, cosa que le fue de ayuda en salvar varias vidas de sus pacientes. Pero cuando conoció a Lucian Swan supo que el don de la sanación en verdad existía, y lo había comprobado con sus propios ojos. Aquel enorme hombre de aspecto intimidatorio salvo a un hombre que se había estado muriendo en una cama de hospital debido a un cáncer de pulmón que estaba haciendo ya metástasis. Para Elizabeth había sido un duro golpe, debido que este hombre era un buen amigo suyo y colega del hospital donde había trabajado. Steven había sido un hombre sano y fuerte, hasta que cayo en el cáncer de herencia al parecer que lo dejo en cama y pronto a la muerte, fue en aquel momento cuando Lucian llego. En cuanto el pelinegro entro al cuarto del amigo de Beth lo miro por unos instantes hasta que suspiro y susurro un: "Solo lo hare porque es tu amigo, pero no más", después de eso Lucian había tocado con su dedo índice la frente de Steven y a los minutos el hombre había estado tan fuerte como un toro. Beth no se lo había podido creer, incluso persiguió al mayor de los hermanos Swan preguntándole que es lo que había hecho, este solo respondió que lo que había hecho era una simple maldición que tenia en su sangre, y que jamás la volvería a usar. ¿Maldición? ¡Dios! Había salvado a un hombre que iba a morir dentro de poco, y ¿Osaba llamar a eso una maldición? Al principio se enojo mucho con Lucian por eso reclamándole que tenia un precioso don que cualquiera desearía poseer, incluso ella. El pelinegro solo le había mirado unos instantes más hasta que termino alejándose de ella. No había hablado con Lucian hasta una semana después donde le rogo que le ayudara a salvar la vida de una mujer que estaba de parto pero sufría de presión alta, y propensa a presentar Preeclampsia. De mala gana el ojicafé acepto ayudar, y luego de que salvaran al bebe y a la madre Lucian termino ayudándola en otros casos difíciles que terminaban en sus manos. Aún recordaba con diversión la mirada furibunda de Lucian y las risas de Angeline quien decía que al final su hermanito mayor se estaba ablandando, ante eso Elizabeth solo atino a reírse obteniendo como resultado una sarta de maldiciones por parte de Lucian. En verdad ese trió de hermanos era todo un caso.

-Gracias Cris – susurro la mujer con una sonrisa. Ella los consideraba como parte de su familia. Personas valiosas para ella –. Aunque Lucian no estaba muy feliz cuando se fue hace una semana por el trabajo que le pedí – la última emergencia había sido un señor de al menos unos cuarenta años con un tumor cerebral. Lucian renegó por tener que salvar a otro hombre más y Beth solo había suplicado hasta que lo convenció –. Ahora entiendo la razón de ese grandioso don que tiene tu hermano, y todo encaja. Incluso la agresividad de Angeline. Y ahora tu con tus campos de fuerzas y lo que sea que hayas hecho para librarnos de ese dúo de guerreros terroríficos.

Una ceja se alzo en dirección a Elizabeth.

-Reconozco que el moreno asustaría a cualquiera, pero ¿La chica es terrorífica? ¿De que me perdí en todo momento? – la burla se denotaba en la voz. Beth solo bufo cruzándose de brazos.

-Yo también creo que la joven rubia no es mala, puede que sea una guerrera pero ¿Terrorífica? – los ojos color oro le miraron con curiosidad y duda. Skyler no entendía a lo que Elizabeth se refería –. ¿Por qué dices eso Elizabeth?

-Es terrorífica porque… ¡Yo que se! Pero esa chica es de armas a tomar aunque deberíamos de tener cuidado si los volvemos a ver ese dúo sin duda nos traerá problemas – las otras dos le miraron divertidas. Ella bufo –. Ese dúo es sin duda la destrucción, mejor dicho un dúo de payasos.

-No me esperaba eso. Puedo considerar que la bruja sea una torpe pero ¿Terrorífica? Si eso si es algo gracioso – el sonido de la voz masculina que destilaba pura burla y arrogancia petrifico a las tres mujeres. Lentamente voltearon el rostro encontrándose con las dos figuras de ambos guerreros que las salvaron en el hospital, el moreno les miraba divertido mientras que la joven rubia que tenia en su espalda dos enormes alas blancas fulminaba con sus ojos rosas a este último –. ¿Dúo de payasos? Eso si que no doctora, yo trabajo solo y esta oxigenada que esta a mi lado no es ni siquiera mi ayudante – ante el gruñido de la rubia el moreno se encogió de hombros. Enderezándose comenzó a caminar en dirección a las mujeres, siendo Cristel la que se puso delante de Beth y Skyler protegiéndolas.

-Cris – se quejo Elizabeth algo nerviosa. No le gustaba la idea que la pelimiel se enfrentara a ese ser que parecía un Dios de la muerte en cada ángulo que se le viera. Y la peliceleste le había tomado un enorme miedo en cuanto lo vio actuar en la batalla del hospital, y no ayudaba en nada que esos ojos de color marrón, hermosos a la vista, destilaran oscuridad pura – No le ganaras, este hombre es demasiado peligroso. Tan solo mírale, debemos irnos – esto último lo dijo en un susurro.

Cristel guardo silencio por unos instantes y enfrento el mirar oscuro de aquel que decía ser un hibrido. Sentía miedo, como había dicho Elizabeth este ser no era alguien con quien se podría ganar fácilmente, sin duda se estaría metiendo con alguien demasiado fuerte para ella además Cris no era una guerrera como sus hermanos. Estudio adecuadamente cuando el moreno estuvo bastante cerca de su rostro dejándole sentir su cálido aliento, aunque muy bien sabia que intentaba seducirla para hacerla caer en su juego. Debía de tener cuidado. Si lograba esquivar este obstáculo aún tendría problemas con el ángel que le veía desde un lado. En los orbes rosas solo había preocupación y temor, ¿Acaso por ella y las humanas? Eso la dejaba algo confundida, Angeline siempre le dijo que debía de tener cuidado con los ángeles ya que estos seres eran tramposos y grandes manipuladores que podían aparentar ser la salvación de cualquiera. Su hermana jamás le había mentido, pero este ángel le había salvado la vida junto a este hombre, ¿Por qué lo habían hecho? Por más que Cristel buscara una explicación coherente no la encontraba, entonces mando al demonio esos pensamientos, ahora tenia otra cosa que hacer y eso era salvar a Beth junto a Skyler. Pero la situación no era de mucha ayuda, principalmente por estos dos guerreros. ¿Qué podía hacer entonces? Estaba metida en un buen lio cuando de repente sintió una extraña ráfaga de aire por su rostro. Algo raro debido a que no había mucho viento por estos lugares. Alzando la vista curiosa casi suelta un grito de sorpresa que con suerte pudo aguantarse pero su acción llamo la atención del ojimarrón. En cuanto el demonio fijo su vista en el cielo frunció el ceño buscando la amenaza que había sentido por parte de la pelimiel quien solo estaba callada y una mueca de frustración se dibujo en sus labios. No se esperaba esto, ni siquiera que "ese ser" estuviera aquí, no es que fuera una desagradecida pero había humanas cerca y eso era un mal momento para la aparición de la mascota de An, considerando que a ese animal ella no le caía muy bien. En realidad ese animal no soportaba a nadie salvo a Angeline, a quien en verdad adoraba considerándola su dueña y protegida.

-Joder. Tenia que estar cerca justo ahora – susurro Cristel mientras Meil buscaba la causa de que el aire se hubiera puesto más pesado. El hibrido podía sentir una presencia maligna y la maldición de la ojiplata se lo dejaba en claro, pero ¿Qué era lo que la había puesto tan tensa? No lo acababa de comprender cuando un horroroso chillido llego a sus oídos obligándolo a alejarse de la mujer y observar otra vez el cielo. No había nada pero estaba seguro que el sonido había venido de la bóveda celeste.

-¿Qué demonios fue eso? – murmuro confundido mientras estudiaba la situación cuando de repente pudo distinguir dos puntos rojos que estaban sobre él y Cristel. Agudizo su vista comenzando a notar como esos supuestos puntos en verdad eran dos esferas de color escarlata que brillaban intensamente, enojados y con ansias de muerte. ¿Qué diantres? Fue entonces cuando supo diferenciar la verdad. Esos puntos en realidad eran ojos, y si no fallaba su intuición esos ojos pertenecían a una bestia de los infiernos. ¡Por los demonios! Era una de esas malditas aves que lo detestaban.

-¡Cuidado destructor! – grito la bruja. Él no le hizo mucho caso pero le escucho a sabiendas de que algo de sus palabras tendrían significado para este desagradable encuentro con uno de los pájaros que cuando lo veían siempre se lanzaban a matarlo –. ¡Es un ave de las tinieblas! ¡Si te le acercas mucho te matara, en especial porque odia a los ángeles!

¿Eso era todo? Buena información que le sirvió tanto… si, era el rey del sarcasmo. Él ya sabia esa información por cuenta propia, y gracias a que en su sangre tenia la mitad de genes de ángeles esas aves lo odiaban como ningún otro, sumándole a que él una vez había acabado con un nido de estas… si se había vuelto el punto fijo y el fugitivo favorito de todas las aves de las tinieblas. Joder. Segundos pasaron antes que los ojos que lo veían con desprecio se acercaran cuando a su alrededor empezó a tomar forma, convirtiéndose de una especie de humo negro a un anima de plumaje oscuro. Enorme, más grande de los de su especie que Meil había combatido, esta bestia tenía un parecido increíble con un cisne negro, elegante y con porte orgulloso, podría ser considerado una criatura hermosa hasta que descubrieran los sucios secretos que ocultaba bajo esa careta de perfección. El animal de pico rojo soltó otro chillido que le hizo doler los oídos, susurrando que esas bestias eran una ruptura de tímpanos invoco su espada de fuego listo para matar a ese parasito con complejo de cisne. Hasta que vio a lo lejos como el ave tenía en su pecho una especie de marca extraña que no acababa de comprender, por lo que recordaba nunca ninguna de esas cosas había presentado aquel extraño tatuaje con un cuenco en forma de luna creciente, donde caía en el centro una gota de agua. ¿Qué significaba eso? Antes de poder siquiera plantearse alguna hipótesis, el ave bajo en picada contra él. Meil esquivo con un fluido movimiento no sin antes cortar parte del ala del animal, quien chillo furibundo mientras la herida ardía en llamas y la sangre negra comenzaba a derramarse. Por lo que el guerrero recordaba de sus anteriores encuentros con estas bestias debía de alejarse del pico, por la sencilla razón que este presentaba extraños dientes filudos capaces de cortar todo lo que se ponía frente a ellos, en especial la carne humana o la de algún demonio ingenuo que se creía superior a esta criatura. Giro la espada provocando un torbellino de fuego cuando el pájaro de las tinieblas aulló enojado y extendiendo sus alas mostro como la herida que fue provocado instantes antes comenzaba a sellarse rápidamente dejando sorprendido al hibrido. Eso no debía de estar ocurriendo, aquellas aves no se curaban tan rápido, mucho menos cuando se trataba de su espada de fuego que venia de los cielos y por lo tanto tenia una severa ventaja contra la sangre corrompida de aquellos monstruos.

-¡No puedes matarlo! ¡Es inmortal idiota! – le grito Evangelyne viendo al enorme pájaro que extendió sus alas y chillaba descontrolado.

-¡Ya me di cuenta bruja! – grito Meil fastidiado. El ave estaba demasiado enojada, principalmente porque Meil ya se había dado cuenta que esa maldito pájaro fue una de las crías que dejo al borde de la muerta hace unos cuarenta años cuando destruyo un nido con al menos unas diez de ella, y lo supo en el momento en el que la criatura le mostro una cicatriz que tenia en el cuello, cortesía del hibrido –. ¡¿Por qué demonios es inmortal?! ¡Estas malditas aves carroñeras solo viven unos trescientos años! Puede que sea joven pero debe tener un punto débil.

-¡Darkness tranquilízate! – grito Cristel asustada por la reacción del ave. Jamás la había visto tan enojada, mucho menos cuando estaba cerca de otras criaturas salvo que fueran ángeles o humanos con corazones malignos, los cuales eran el postre favorito de la bestia, pero ¿Por qué atacaba a un demonio? A menos que… ¡Joder! ¡En verdad era el destructor! Si el pájaro lo atacaba debía de ser debido a la sangre angelical que el moreno llevaba en las venas – ¡Para Darkness! ¡Él te matara si puede! ¡Angeline se rompería si salieras herido Darky!

El pájaro de las tinieblas se hizo oídos sordos cuando sus alas se volvieron a abrir y lanzando un potente chillido de su pico, donde surgieron unas ondas de oscuridad que hicieron temblar la tierra. Alrededor de los cinco surgieron tantas sombras que era imposible diferenciarlas, otras cuantas aparecieron de los suelos cogiendo de los tobillos al moreno y a la rubia obligándolos a mantenerse quietos. El ave negra voló alrededor de los dos prisioneros mientas chillaba descontrolada como si acabara de obtener un gran premio. Meil movió su espada dispuesto a atacar cuando dos sombras jalaron de su brazo izquierdo arrastrándolo con fuerza y manteniéndolo quieto, cosa que el moreno detestaba. Jamás le había gustado estar a merced de nadie, mucho menos de un maldito pajarraco que estaba bastante enojado. Debía de haber una forma de que el animal lo soltara, y debido a su situación de inmortalidad no le quedaba de otra más que resistir el impulso de matarlo. ¿Entonces como lo derrotaría? La única manera seria atrapándolo, cosa difícil debido a la habilidad de estas aves de camuflarse con las sombras para escapar o poner en aprietos a sus oponentes. En estos casos necesitaba la única debilidad de esta ave y esa era la luz… ¿Pero de donde sacaría luz en plena noche? No podía mover su espada en lo más mínimo por lo que no podría usar las llamas para defenderse, por lo que estaba atrapado. A menos que… miro a la rubia recordando el arco mágico que había usado, si no le fallaba la memoria – y nunca en su existencia le había ocurrido – ella uso flechas de hielo y fuego, con esta última tal vez podía asustar al pájaro de las tinieblas, aunque era una pequeña posibilidad.

"Es una posibilidad, pero si ella invocara una flecha de fuego las sombras desaparecían. Aunque… si ella le da en el pecho o en la cicatriz…" Sonrió cuando su plan ya estaba trazado y encontró la debilidad del pajarraco, aunque le duro poco cuando escucho el grito de dolor de Cristel. "Mierda"

-¡Por Dios! ¡Para Darkness me estas lastimando! – el grito de Cristel no aminoro el enojo del ave. Mucho menos cuando las sombras la sujetaban con fuerza de los tobillos y brazos dejándola vulnerable a cualquier daño.

-¡Cristel! – grito horrorizada Elizabeth mientras miles de sombras comenzaba a atraparla hasta que casi desaparecería de la vista de todos. Skyler no estaba en las mejores condiciones tampoco, y poco a poco estaba siendo consumida también. Meil estaba en aprietos, debía de lograr que ese ángel disparara y no errara en sus movimientos porque con una sola falla y estaría perdidos para siempre. No quedaba de otra. Todo dependería de que la bruja lograra vencer al ave de las tinieblas.

-¡Bruja! – grito Meil a lo que Evangelyne le miro mientras estaba siendo sujetada de los tobillos. A diferencia de él o Cristel, la rubia era un ángel completo y si estas aves les temían era por la sencilla razón que al ser sagrados era inmunes a sus trucos de sombras baratos, los híbridos al contener sangre demoniaca los hacían algo más débiles ante estas criaturas y esta era la única desventaja contando además que este pájaro no era normal. Era una especie de fenómeno entre los de su especie –. ¡Tu arco! ¡Flechas de fuego! ¡Recuerda la luz y las sombras! ¿Qué sucede cuando la luz ilumina las calles oscuras?

Evangelyne se dio cuenta entonces del pequeño detalle que dejo pasar por alto. Estas bestias estaban hechas totalmente de sombras, por lo que su debilidad era nada más y nada menos que la luz. Además ella era un ángel, un ser al que esa ave jamás podría tocar aunque lo quisiera, porque ella era pura un ser de luz. Sonriendo al destructor invoco su arco mientras extendía sus enormes alas y las sombras que la habían rodeado desaparecieron. Darkness le aulló enojada antes que abriera sus alas dispuesta a invocar a más sombras cuando la rubia invoco rápidamente su arco mágico. Sabía lo que Meil le había dicho, para detener al ave debía de invocar una flecha que brillara y la volviera débil por unos momentos en los cuales podrían tranquilizar a la mascota de Angeline. Pero el fuego no seria suficiente y ella tenía una mejor idea, la luz pura ganaría. Tenso el arco mientras una luz blanca surgía tomando la forma de una flecha de que refulgía brillantemente, reconoció el temor del ave y sintió la lastima invadirle. No quería dañar a ese pájaro porque en realidad ella de alguna forma le había tomado aprecio a la orgullosa ave. Cuando Evangelyne había estado cerca de An, el ave solía ponerse algo bravo como si quisiera decirle a la pelinegra que la rubia estaba cerca de ella. Eva tuvo que rogar muchas veces en silencio que se calmara y no la delatara, al principio el pájaro se negó a cooperar pero con el tiempo al parecer entendió que la rubia solo quería ayudar a Angeline y no lastimarla. Esa fue la razón por la que aquel osado pájaro no volvió a intentar atacarla o a chillar cuando la joven arcángel estaba cerca. Ahora la duda le invadió, no quería dañarla enserio que no quería hacerlo pero no tenia alternativas.

-¡Joder! ¡Dispara ya! ¡Dale en el tatuaje que tiene en el pecho! ¡RÁPIDO! – el grito de Meil la trajo a la realidad y lanzando una maldición soltó la flecha. La luz se extendió cegando a todos los que estaban presentes mientras Darkness gritaba asustada, y su chillido se convirtió en un aullido de dolor en cuanto el ataque se clavo directamente en el tatuaje que su propia dueña creo para protegerlo siempre. Las sombras de inmediato desaparecieron liberando a los prisioneros mientras la pobre bestia caía en picada en un sordo ruido que asusto a Cristel. La pelimiel horrorizada fue en auxilio de la bestia mientras Evangelyne era invadida por la culpa, olvido que ese tatuaje era la parte más sensible del aliado de Angeline y que tal vez por error pudo haber exterminado al pájaro.

-Joder – murmuro horrorizada acercándose hasta donde la enorme ave se retorcía de dolor y Cristel intentaba sin ningún éxito calmarla.

-Cálmate Darkness, cuando Angeline este cerca te juro que estarás mejor – los susurros de la joven no llegaron hasta la bestia quien solo sollozo adolorida.

-¿Qué he hecho? – murmuro asustada Evangelyne cuando Meil bufo acercándose hasta el enorme pájaro y lo cogió del cuello sin ninguna delicadeza. El animal aulló enojado e intento abrir el pico para exponer sus filudos dientes pero el moreno no se lo permitió, todo lo contrario se lo cerro de golpe – ¡¿Qué demonios haces?! ¡La lastimas!

Meil rodo los ojos antes de que sonriera burlón al pájaro.

-Esta bien. Aunque esta ave me deteste se que es inmortal y la flechita que le lanzaste solo le causo un daño mínimo – dijo que el moreno encogiéndose de hombros. Darkness volvió a chillar solo que esta vez de indignación – ¿Lo ves? Ya incluso recupero ese estúpido orgullo que tienen los de su especie ¿Verdad que si pajarraco?

El pájaro de las tinieblas miro mal al hibrido antes que sus plumas se erizaran como signo de desprecio hacia el joven. Había una simple palabra para definirlo que el ave sentía por el chico, y eso era verdadero odio. Ante aquella escena la rubia no pudo evitar morderse el labio inferior para no soltar la carcajada que tenia retenida en la boca. ¿Cómo era posible que "El gran destructor" tuviera como enemigo a un ave que era pacifica con otra hibrida? Que irónico, si él iba a ser el nuevo gobernante de todas las razas debía de ganarse la confianza de su pueblo y no el odio de sus súbditos. Cuando la risa surgió de sus labios Meil le miro feo indicándole que no hablarían más de este tema, mientras que Cristel solo suspiraba aliviada acariciando el plumaje oscuro de Darkness quien empezaba a tranquilizarse poco a poco. A un metro de ellos Elizabeth estaba apoyada en la pared algo asustada por lo que había sucedido pero al menos ahora sabia que esos dos guerreros que los salvaron en el hospital en verdad querían protegerlos… al menos por ahora.

-Cristel ¿Qué es esa enorme ave? – pregunto al fin Elizabeth mientras respiraba hondo. Aún podía sentir la adrenalina cruzando sus venas.

-Es Darky o Darkness – contesto Skyler sentada en el suelo con una tímida sonrisa. la doctora miro de nuevo en dirección al pájaro y lo encontró más calmado, salvo que parecía mirar mal al moreno que estaba frente a él –. Es la mascota de Angeline.

-¡¿Su qué?! – exclamo asustada la peliceleste cuando el pájaro grazno indignado mientras Cristel acariciaba delicadamente su cabeza. En una especie de signo de consuelo.

- Es un pájaro de las tinieblas, es un ave que fue creada en los infiernos por el mismo Lucifer hace cientos de años – explico Cristel con una sonrisa temblorosa. Darkness gruño indicando que la joven no detuviera las caricias que le estaban dando a lo que Meil bufo rodando los ojos –. Es casi imposible verlas pero Angeline se hizo muy amiga de esta y como vez se volvió algo a si como su mascota o su aliado.

El ave asintió en acuerdo con lo dicho antes que golpeara al moreno con su pico en signo de rivalidad y enojo. Aún no le perdonaba para nada la muerte de su familia, pero por ahora no intentaría una pelea hasta que su dueña no estuviera a salvo.

-Ave mimada – murmuro en reproche el chico.

-¿Enserio eres como yo? – pregunto de repente Cristel llamando la atención de Meil. La joven de ojos como la plata le miraba con seriedad indicándole que aún veía la posibilidad de creerle o simplemente volver a escapar. El joven sonrió divertido antes que asintiera confirmándole la respuesta a su incógnita por lo cual la pelimiel abrió los ojos sorprendida –. Así que la leyenda era cierta. ¿Eres el destructor? ¿Del que mi padre siempre me conto esas historias?

-Si soy yo en persona, gusto en conocerte aunque principalmente estoy aquí para llevarte a ti y tus hermanos conmigo. Quiero que estemos juntos de ahora en adelante – "En especial cuando comencemos la guerra por reclamar lo que es nuestro" no dijo lo último para no asustar a la joven, pero ese era su pensamiento. Haría que las dos hibridas y el hermano de ellas peleara a su lado, además si esta estúpida ave estaba al servicio de Angeline solo podía significar que la mujer era más poderosa de lo que se había imaginado, y eso le convenía bastante –. ¿Dónde están tus hermanos?

La pelimiel se mordió el labio inferior antes de que mirara a Darkness, quien solo gruño mirando con cautela al hibrido.

-Lucian no esta en este país, tuvo que salir por un tiempo. No se nada de Angeline pero tengo el presentimiento que esta en problemas – los ojos como la plata brillaron preocupados –. No puedo localizarla con exactitud pero Darkness puede, ambas tienen un vínculo especial. Por lo que ambas pueden saber donde se localiza la otra. ¿Darky puedes…?

El ave estiro las alas gruñendo enojada. Elizabeth retrocedió mientras que Skyler sintió algo de temor al ver que el pájaro no cooperaria tan fácilmente. Había visto de lejos a la mascota de su hermana mayor, pero siempre el ave la esquivaba como si ella fuera alguna escoria o simplemente le desagradara. Noto por el rabillo del ojo como el ángel de larga cabellera rubia se acercaba con paso decidido mirando fijamente al ave infernal. La mirada escarlata de esta última centello demostrando que no sentir ni una pizca de miedo, eso le hizo recordar a Skyler lo que Angeline solía decir, "Darkness es un caso especial, aunque este frente a un ser mucho más poderoso que ella, mi chica jamás se dejara intimidar por nadie ni siquiera por el mismo Lucifer". Angeline no había fallado en su definición de su aliada.

Evangelyne miro fijamente al ave antes de que se arrodillara frente a ella en signo de respeto.

-Se que no soy la mejor para pedirte esto luego que te acabo de herir Darkness, pero ayúdanos a localizar a Angeline – la rubia miro a Cristel con una pequeña sonrisa en los labios. La pelimiel solo atino a evitar su mirada, debido que aún no confiaba en el ángel –. Se que no nos estimas en nada pero quieres a Angeline ¿Verdad? – cuando noto como el pájaro se tensaba y sus ojos escarlatas brillaban ante la simple mención del nombre de su dueña, Evangelyne supo que iba por el camino correcto. Al menos por ahora –. Presiento que ella esta en peligro, ¿Te perdonarías acaso si alguien lastima a la única persona que en verdad ye quiere Darkness? Piénsalo, ella daría su vida por ti. ¿No merece la misma gratitud? – el pájaro espero a que continuara. Por lo cual ella siguió hablando –. Ayúdanos, prometo que no lastimaremos a tu An, pero solo queremos protegerla. Por favor Darkness hazlo por ella.

El pájaro de las tinieblas se quedo quieto por unos interminables segundos que hicieron dudar a Evangelyne sobre la decisión que tomaría. Pero sus dudas desaparecieron en cuanto la bestia alzo las alas y soltó una bella melodía de su pico, confirmando de alguna manera la ayuda que otorgaría. La rubia agradecida solo bajo la cabeza en señal de agradecimiento antes que el animal emprendiera vuelo en dirección al norte. La arcángel se levanto rápidamente antes de que fuera en dirección a Elizabeth y le extendiera la mano, confirmándole que ella le llevaría después de todo la doctora ya estaba demasiado envuelta en esto. La peliceleste acepto la mano antes que las enormes alas blancas de la joven empezaran a revolotear listas para el vuelo. Dio una mirada a Cristel quien solo le miro y asintió, de inmediato dos enormes alas blancas aparecieron en su espalda y cogiendo de la cintura a Skyler emprendió vuelo siguiendo a Darkness. Solo quedaba alguien. Dirigió su vista hacia Meil quien le arqueo una ceja curiosa por saber porque lo estaba mirando. Fastidiada rodo los ojos.

-¿Piensas quedarte ahí? Darkness nos llevara con Angeline por lo que este viaje será aéreo – ante la ceja aún arqueada gruño. Odiaba cuando este hombre se empeñaba en poner trabas a todo –. Saca tus alas, tonto, debemos volar. ¿O es que no tienes?

Suspirando él se enderezo.

-Claro que las tengo pero prefiero correr, aunque ya que insistes te dejare ver mis alas. Solo tenias que pedirlo bruja no suplicar – se burlo él a lo que ella gruño.

De la espalda del ojimarrón surgió una enorme luz negra antes que esta se dividiera tomando la forma de dos alas. En cuanto el brillo desapareció dejo paso a la admiración, Evangelyne miro sorprendida las alas de demonio que tenia frente a ella aún sin poder creérselo. Grandes y emplumadas, totalmente negras que superaban a las normales que eran escamosas en caso de los demonios, pero estas eran preciosas con delicados reflejos en las plumas de unas tonalidades azuladas que hipnotizaban. De alguna forma le recordaban a las del ave que estuvo aquí hace unos momentos, pero ¿Por qué Meil tenia estas alas a diferencia de los hermanos Swan? Ellos tenían dos tipos de alas, las blancas que eran las normales y las escamosas aunque ahora que lo pensaba mejor… jamás había visto las de Lucian. Aquel pelinegro siempre evitaba usarlas como Angeline lo hacia, por lo que había una posibilidad que estas extrañas alas se debieran al genero de los híbridos. Cuando quiso preguntar el destructor ya había alzado vuelo siguiendo al pájaro de las tinieblas y dejando a su paso unas cuantas plumas negras azuladas.

Rendida ante esto elevo vuelo llevando a su lado a Elizabeth. Pero Evangelyne lo sentía. Tenía un mal presentimiento en el pecho, y sospechaba que algo malo le había ocurrido a Angeline. Al menos esperaba no llegar tarde para protegerla, porque sino estaría fallando a su promesa… y a la amistad que ahora sentía por la hibrida.

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Axel dirigió su mirada hacia la enorme mansión en donde él solía habitar siempre y cuando no estuviera en alguna fiesta divirtiéndose. Su mirada se detuvo por un momento en la hembra demonio que tenia a su lado y no pudo evitar sonreír divertido ante la expresión de asombro que surcaba el rostro de la joven. Sus brillantes ojos color plata examinaban cada parte de la casa con suma atención, fijándose hasta en los más mínimos detalles en especial en los cuadros que Jude – uno de sus socios – había decidido colocar en las paredes como un adorno al lugar. En las pinturas podía observar la belleza de cada rasgo que presentaban los personajes pintados, que en su mayoría eran demonios enredados entre ellos mientras mantenían sus amoríos con sus amantes. ¿Quién diría que algo tan simple podía llamar la atención de esta pequeña demonio? La vio recorrer su vista esta vez por los finos muebles de telas rojas que habían exportado de Inglaterra aproximadamente hace unos meses por propio capricho de él. Podía ser que a Axel no le faltara nada pero sin duda le gustaba tener todo a la actualidad, y eso incluía sus muebles. Angeline camino un poco más alejándose de él hasta que termino mirando de cerca unos adornos que estaba ubicados en un enorme estante de color negro, la maravilla en su mirar le gusto bastante. Era interesante verla maravillada, y le gustaba que fuera por los gustos de él. Con una divertida y descarada idea cruzándole la mente se acerco con lentitud hasta la joven quien no le prestaba atención por estar concentrada en las piezas de arte. Axel quedo detrás de la pelinegra antes que la cogiera de las caderas obligándola a chocar contra su fuerte pecho. Ella le gruño indignada pero él se rio antes que bajara la cabeza y le mordisqueara ese blanquecino cuello que aún presentaba las marcas de sus anteriores besos y mordiscos que le hizo mientras la tomaba en la casa de ella. Su dulce aroma a rosas le inundo sus glándulas olfativas recordándole la delicia que ella presentaba y de seguro su sangre seria mucho mejor. Tan solo imaginarse que ella gritaba mientras él la tomaba para que luego le clavara sus colmillos en ese cuello tan pálido le hizo ponerse duro por ansiar otra vez ese pequeño pecado que ella representaba. De inmediato la joven se puso tensa cuando sintió la excitación por parte del demonio, y con un rápido movimiento huyo de sus garras alejándose de él.

-No vuelvas a hacer eso – gruño enojada Angeline mientras le fulminaba con la mirada. El arqueo una ceja y bufo fastidiado.

-¿Te molesta que te de un mordisco? Por favor ángel en tu casa te probé e hice cosas de las cuales disfrutaste bastante ¿Por qué te pones a la defensiva ahora? – su voz seductora solo la enoja más. La pelinegra le iba a reclamar cuando se quedo paralizada por unos momentos. El entendió la razón cuando parte de su pecho y brazo ardieron indicándole que había un demonio cerca –. Bueno, conocerás a uno de mis inquilinos ángel.

-¡Jo! ¿Ya llegaste Axel? – no tuvo que alzar la mirada para saber quien era la femenina que estaba bajando las escaleras. Los tacones resonaban cuando pisaban cada uno de los escalones de mármol –. Eso es cruel, y yo que quería salir un rato y ya no podre.

Divertido ante el berrinche dirigió su mirada hacia la hermosa hembra demonio que estaba parada en una pose seductora que indicaba reproche. Tenía un largo y sedoso cabello de color miel fuerte hasta rozarle las caderas. Sus enormes ojos eran de un color rojo carmesí que brillaba lleno de burla, sensualidad y promesas de travesuras futuras; su tez era blanquecina algo pálida pero hermosa y llamativa. No era muy alta ni tampoco muy baja, por lo que tenía una estatura normal, su cuerpo era sin duda lo que más llamaba la atención. Tenia curvas perfectas, grandes y bastante deseables a la vista de los hombres complementándole a la perfección con sus bellas facciones de una chica rebelde y sumamente sexual. Laura, una vieja amiga que se había mudado con él hace una década, a diferencia de muchas otras la joven era una sucubus por lo que siempre todos los demonios y humanos que estaban cerca de ella terminaban con las hormonas revueltas. Aunque Axel era la excepción, de alguna forma le guardaba respeto a su amiga por lo cual nunca la había mirado con otros ojos que no fueran los de un hermano mayor.

Sonrió divertido.

-Hola Laura ¿Qué andas haciendo por aquí? Pensé que hoy tenias una fiesta con los demás – murmuro divertido a lo que la joven suspiro dramáticamente.

-Decidí que era mejor quedarme además mira con lo que me encuentro. Pero deberás que eres un chico muy malo, todo un playboy Axel – la burla y la seducción destilaban sus palabras mientras veía a Angeline quien solo estaba incomoda. Sus ojos miraba enojados a Laura quien solo soltó una risilla –. Ya te conseguiste una nueva consorte hombre. Apuesto lo que sea a que Nelly estará tan enojada ¡Diablos esto se pondrá genial!

Axel no pudo retener más la carcajada y se rio en conjunto a Laura cuando fueron detenidos por el gruñido de indignación que emitió Angeline. La hermosa pelinegra le miro feo antes que fijara su vista en Laura.

-No soy nada de él, mucho menos su consorte demonio – se quejo la joven enojada a lo que la pelimiel silbo.

-Pero que genio tienes – dijo divertida la ojiroja. Una sonrisa se formo mientras se acercaba hasta quedar a poca distancia de la ojiplata –. Se ve que tienes agallas y una lengua afilada, eso me gusta de seguro nos llevaremos muy bien ya que somos iguales – ante aquellos Axel frunció el ceño mirando a ambas mujeres sucesivamente. ¿Iguales? ¿A qué venia eso? Pudo notar como de repente Angeline palideció un poco mientras Laura sonreía mucho más. Era como si la pelimiel acababa de descubrir un secreto de la joven y Axel quería saber que era –. Supongo que Axel aún no se ha dado cuenta, pero que ciego es.

-¿Ciego? ¿De que rayos hablas Laura? – se quejo el rubio fastidiado cuando la ojiroja soltó una carcajada.

-Cállate – gruño enojada Angeline mirando mal a la pelimiel. Esto ya le estaba molestando –. Si él no lo ha notado es su problema.

-¿Se puede saber que rayos no he notado? – se quejo otra vez Axel a lo que Laura bufo divertida.

-A que eres tan ciego que no te haz dado cuenta de que esta chica es una sucubus – murmuro la ojiroja dejando sorprendido al duque de los infiernos.

¿Laura acababa de decir sucubus? Miro rápidamente a la hermosa pelinegra quien solo le miro retadoramente. ¿Era una súcuba? ¿Cómo rayos no se había dado cuenta antes? Era tan obvio, era por eso su tentador aroma y la razón por la cual le había correspondido de una manera ardiente en la cama. Era debido a que ella era una sucubus, un demonio de la lujuria. Interesante, era casi imposible ver a uno en la superficie, en especial cuando esta especie habitaba los infiernos y jamás salía a menos que fuera por algo importante. Por lo poco que sabia de esta especie es que su población era bastante pequeña, principal razón por la que Laura había venido a la superficie, pero ¿Por qué el no noto lo que era Angeline antes? Seguro que esa era la razón por la que Dark la quería, para hacerla su esclava sexual. Y de repente una neblina roja cubrió sus ojos haciéndolo arder de furia. No, ese maldito bastardo no pondría ni una sola mano en "su" súcuba. Él la encontró primero.

-¿Por qué no me lo dijiste antes? – gruño enojado Axel a la pelinegra. Esta bufo cruzándose de brazos en un gesto puramente femenino que le hizo ansiar desnudarla y castigarla por su falta de respeto.

-No eres nadie para exigirme lo que debo o no hacer Axel – dijo ella enojada.

-Pues me alegro que pienses así porque ahora mismo discutiremos unas cuantas cosas más. En especial lo de tu condición de súcuba – gruño él antes de que la cogiera fuertemente del brazo. Sus ojos estaban oscurecidos por la lujuria y el deseo. Esta vez no la dejaría escaparse de sus garras y tan solo tomaría lo que quería. Y lo que su cuerpo quería en estos momentos era a Angeline.

Sin darse cuenta de lo que hacia la cogió de la nuca y pego sus labios en un fiero beso que la hizo jadear de sorpresa. Mordisqueo e invadió la húmeda cavidad con su lengua haciéndola gemir de placer, sonido que disfruto como si hubiera escuchado una preciosa melodía que le tenso haciéndolo excitarse más. Cogiéndola de la cadera la estampo contra la fría pared y siguió besándola sin importarle que Laura era parte del publico en aquellos momentos, pero la verdad no le importaba en lo más mínimo. Estaba más concentrada en degustar la deliciosa boca de aquella demonio que no acababa de entender, su dificultad para leerla le llamaba la atención en especial cuando se ponía a la defensiva o como una fiera atrapada. Si, esta mujer le fascinaba de alguna manera, y eso era un peligro para él mismo. Restregó su erección contra la cadera de ella, quien solo sollozo sorprendida antes de que se aferrara con las uñas a los hombros del rubio. Una sonrisa lasciva cruzo los labios masculinos mientras su boca seguía ocupada con la de ella, las lenguas bailando y enredándose sin dar tiempo a nada más que al placer. Las manos del demonio subieron hasta los pechos de ella donde los acaricio sobre la ropa, incitando a que la excitación surgiera en ella. Angeline volvió a gemir y tembló nerviosa antes que arqueara el cuerpo sin siquiera quererlo a lo que él aprovecho esto para soltarle la boca y deslizar su lengua por la blancura de su cuello, delineando a su paso las marcas que él había dejado en su desenfreno sexual de hace unas horas. Pudo sentir la tembladera de la joven y por gusto de más mordió un poco fuerte una de las marcas más notables. Ella soltó un gritito de sorpresa antes que buscara escapar de su agarre, Axel no se lo permitió pero dejo que ella recobrara la conciencia de sus propias acciones. Asustada se quedo pegada a la pared, principalmente por lo que acababa de hacer. Él no pudo evitar sonreír con arrogancia. Al final había lograda que la pequeña sacara su instinto de lujuria como toda súcuba tenia en la sangre, pero lo que sin duda había logrado es que ella disfrutara de lo que él le hacia.

Aunque sin darse cuenta de lo que él mismo estaba haciendo había cruzado los límites. Axel podía ver esto como un juego, pero si daba un mal paso podía terminar quemándose en especial cuando la mujer que tenia frente a él era alguien decidida y que lucharía por no caer en sus garras. Pero… el destino siempre nos tiene otro camino para nuestras propias decisiones. Incluso para las de un demonio.


Wow! Lo logre, el capi más largo que he hecho en toda mi vida y eso que considere alargarlo más pero decidí que dejaría la otra parte para el siguiente capitulo jeje. ¿Qué les pareció? Ya salió otro oc que es Laura, y esperemos a ver que sucederá en el siguiente capitulo cuando Meil, Evangelyne lleguen junto a Cristel a la residencia de los demonios, también veremos la charla de Elena y Anastasia además de la aparición de otros cuatro oc. Ahora les dejo las preguntas del capitulo:

-¿Qué les pareció? ¿Qué parte les llamo más la atención?

-¿Quién vencerá en ese juego de dominio, Angeline o Axel? ¿El demonio caerá ante ella o será al revés?

-¿Las visiones que Angeline tiene dibujadas en sus cuadernos significaran algo más? ¿Tendrá relación con el destino de todos?

-¿Darkness volverá a salirse de control? ¿El pájaro infernal se llevara mejor con Meil?

-¿Será verdad lo que Eva piensa, acaso los híbridos de genero masculino pueden se diferentes de las hembras por sus alas?

-¿Qué dirá Laura luego de esta escena que tuvo frente a ella? ¿La súcuba descubrirá que Angeline no es solo un demonio, sino hibrida?

-¿Alguna idea que quieran aportar? Jeje me ando quedando sin ellas – con gota en la cabeza –

Ahora si me despido y tratare de avanzar con el siguiente capi y de paso también con el capi 1 de "Eternal Melody", sin más que decir, hasta luego, byeee.