Hola! Como se encuentran todos? Perdón la demora en subir la continuación de este fic, es solo que no he tenido mucho tiempo para escribir, como tampoco tengo tiempo para mi – suspiro – lamento si no he revisado aún los OCS para mi otro fic "Prisioner of Love" es solo que he estado un poco mal de salud, sumado a que me cortaron el internet…. Háganse costumbre que en estas épocas me corten xD al parecer mi madre no entiende la palabra puntualidad – con gota en la cabeza – además de que he tenido serios problemas con mi familia, algunas discusiones y gritos por parte de mamá terminando en que necesito… tiempo? Si, ella piensa que debería alejarme del mundo de la escritura porque no me hace bien y no se que más cosas dijo, pero como soy cabezota me niego a dejarlo. Así que llegamos a la conclusión de que los seguiré molestando con mis historias y actualizaciones jeje – sonrisa nerviosa – claro, que recibí varios gritos y quejas, pero bueno… la escritura lo vale. Ya los ando aburriendo, verdad? perfecto pasemos a lo importante y es el capitulo de hoy, aquí les dejo las aclaraciones:

-Se hace mención de la genética desde el punto de los seres inmortales, además del uso de las dos especies verdaderas de demonio: ángel caído (los demonios que cayeron por el pecado volviéndose seres malignos) y demonio creado (los verdaderos hijos de Lucifer, sus creaciones como los humanos fueron creados por Dios), de estas dos surgen las sub-especies y demás clasificaciones.

-Se hace mención de la palabra "aborto", no soy una persona que guste de ver la molestia en los demás, por eso si para alguien siente que eso estuvo demás, lo siento por mencionarla.

-Vuelvo a recordar, este fic esta ambientado entre los años 1997 y 1998, así que es por eso que no se mencionan muchos avances tecnológicos y científicos.

-Tratare de poner pronto a los demás OCS, solo ténganme paciencia, ahora no estoy muy concentrada debido a mi molestia, y sumando que estoy teniendo unos cuantos problemas con mi madre estoy en verdad ocupada ahora si (si, al parecer los problemitas han regresado y no quiero pelear con ella así que… tendré que estar un poco concentrada en otros asuntos)

Dejando en claro estos detalles les dejo para que lean el capitulo, espero les guste y me pondré a escribir el de "Eternal Melody" como una idea que tengo y ya estoy escribiéndola, así que tal vez la suba el sábado… y no pregunte porque ese día xD… correcto, es 24 de Agosto, mi cumpleaños donde tendré 16 años y me volveré un año más vieja – con gota en la cabeza – y donde vendrá toda mi familia a decirme cuanto me quieren y de paso a comer algo xD

Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece sino a Level-5


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Miedo a lo Desconocido

La cálida agua mojaba su cuerpo cansado, relajándola en parte, pero a la vez atormentándola al recordar que no estaba siquiera en su baño. No, este era el baño del demonio Axel, el desgraciado que la había traído a su hogar, la beso frente a su sierva y encima de todo… la dejo embarazada. Al recordar aquella noticia su cuerpo tembló, ¿cómo podía estar pasándole esto a ella? Angeline jamás había pensando en que su sistema reproductivo fuera fértil, durante décadas creyó ser estéril, que ella jamás tendría la posibilidad de llevar en su interior sangre de su sangre. Una lágrima se derramo por su mejilla, no era de dolor, al contrario, era de rabia pura. Esta información le hubiera servido hace treinta años cuando se acostó con ese humano que ella considero un padre perfecto para cualquier mocoso, incluso ella deseo poder ser fértil y tener un niño de ese hombre. Aún lo recordaba, con esos hermosos ojos color verde como el las hojas de los arboles, tan brillantes y preciosos que la dejaron sin aliento; junto con ese cabello pelirrojo que de seguro su bebé hubiera heredado. Una sonrisa amarga se extendió por su rostro, era tan estúpido soñar con esas fantasías cuando ahora estaba verdaderamente embarazada, y lo peor del caso es que el bebé seria hijo de un demonio de sangre pura. Las delicadas lágrimas comenzaron a caer por ambas mejillas, demostrando el dolor que ya comenzaba a sentir. Ella no quería esto, Angeline no quería ser madre... ¡Por Dios! no sabia ni como podría hacerse cargo de una nueva vida, sumando que su hijo tendría genes de un demonio de alto rango jerárquico, le hacia sentir como si fuera a traer al mundo un engendro. ¿Engendro? Sus propias palabras le abofetearon con tal fuerza que ella misma se congelo en su sitio. Casi soltó un grito por la barbaridad que pensó, ¿tan desgraciada era para pensar de esa forma sobre un pequeño que recién estaba formándose? Podría ser que An no deseara a este niño, pero, eso no significaba que llamaría a su… hijo – le costaba demasiado decir aquella palabra, y con solo pensarla se atascaba sin poder continuar – como la habían llamado a ella los aldeanos de su pueblo. "Criatura maligna", "La cría de Lucifer", "El monstruo", unos tantos de los apodos que le habían otorgado los humanos a su tierna edad de seis años. ¿Era ese el futuro que le esperaba a su cachorro? ¿Era ese su destino? Sus pensamientos estaban sobrevolando su mente cuando sintió como suavemente las manos femeninas comenzaban a enjabonar su cabello lentamente, con tanto cuidado que parecía un mimo a una niña pequeña. An no necesito girarse para saber quien era, ya lo suponía, las manos acicalaron con delicadeza su cuero cabelludo relajándola, obligándola a apartar toda negatividad de su mente. Era nada más y nada menos que el ángel que había estado presente para detener la batalla entre "El destructor" y Axel, si no hubiera sido por ella, de seguro que esos dos machos territoriales se hubieran hecho puré. Una pequeña sonrisa se extendió por su rostro al imaginarse aquello, lo único que no entendía era porque podía confiar en esta rubia. Luego de haber vomitado de un modo tan violento, negándose a escuchar las palabras del padre de su hijo o las frases de alguien más solo se quedo sentada al borde de la cama temblando de pánico y horror, hasta que este ángel la cogió cuidadosamente de la muñeca y susurro unas simples palabras que Angeline acepto; "Toma un baño Angeline, lo necesitas y sé que luego de él te sentirás mucho mejor, anda yo estaré contigo". Como un cascaron totalmente vacio siguió a la rubia sin poner quejas a su toque, a pesar de las negativas de Axel, esta hermosa ángel la ayudo a desvestirse y ahora la estaba ayudando a darse un sencillo baño, que como la ojirosa dijo, la estaba relajando bastante. Las delicadas manos continuaron masajeando y enjabonando haciéndole recordar a Angeline… a su madre.

"Te estas poniendo estúpidamente sentimental" se quejo Angeline en su mente al recordar lo que estaba sucediéndole.

Sus hermosos ojos color plata se fijaron en un punto indefinido, en este caso la espuma de la bañera que parecía de alguna forma interesante. Cogió un poco entre sus manos y soplo ocasionando que un poco de la sustancia blanca salpicara haciéndola sonreír un poquito, alegrando de algún modo esa penumbra que se extendía a cada momento ¿Qué debería de hacer ahora? Lo primero que se le ocurría seria comunicarse con Lucian para hablar sobre este "asunto". Su hermano tenía sangre de súcubo como ella, ambos estudiaron sobre la reproducción, tanto humana como las de inmortales para hallar la razón de la existencia de ellos mismos. Angeline lo dejo luego de una década de investigación, en cambio, Lucian nunca lo hizo; él continuo hasta llegar a crear sus propias hipótesis, replanteando la forma de crear más como ellos. ¿Más? Para propia vergüenza de la morena era una realidad, ella le había pedido a su hermano que buscara la posibilidad de crear más como ellos, claro a base científica. Sonaba aberrante, asqueroso e incluso podrían considerarlo antinatural, y… ¿Qué diablos importaba? Angeline había pasado su existencia siendo diferente, considerándose una criatura que no debió ni siquiera existir, y si su hermano podía reproducir su raza por medio de la "ciencia humana", bienvenida sea. En parte los avances que consiguió el moreno se lo debían a su padre, específicamente a los diarios que este escribió. En cada uno de esos tres pequeños cuadernos se hablaba del proceso de gestación que sufrió la madre de An al traer a sus tres hijos a este mundo lleno de violencia. Ahora le seria más útil de lo que ella imagino alguna vez, porque Angeline iba a tener un bebé… siendo esta palabra rebotando en su cerebro duramente dejándola sin otra cosa en que concentrarse. Volvió a tomar espuma entre sus manos y como hizo momentos atrás soplo, mandando aquellos residuos jabonosos lejos pareciendo la niña que deseo ser en su infancia. Una musical risa le sorprendió, recordándole que no estaba tan sola. Por el rabillo del ojo observo como el ángel que estaba a su lado enjabonándole el cabello, le brindaba una hermosa sonrisa que la sonrojo de vergüenza. ¿Qué es lo que estaba haciendo? An no debería dejar ni siquiera que esta mujer se acercara a ella, porque la razón era sencilla. ¡LOS ÁNGELES LA QUERIAN MUERTA! Si, por extraño que parezca todos ser alado se encapricho con querer matarla por algo que ni ella misma entendía, ¿Qué demonios hizo ahora? Nadie sabia que era una hibrida – exceptuando a sus hermanos y el destructor – dando un problema, la buscaban por algo más.

-Relájate un poco Angeline – susurro con ternura la rubia sorprendiéndola. Su dulce voz melodiosa le había dejado sin oportunidad de hablar, parecía tan suave como el susurro de la brisa al soplar. La sonrisa se expandió más por los labios de la joven ojirosa quien siguió masajeando su cuero cabelludo –, esto te ayudara a concentrarte mejor y que pienses sobre el bebé – las palabras costaron salir de los labios de ella. Angeline se sorprendió, fue como si a esta joven le doliera tener que decir una palabra tan fácil como era "bebé".

-¿Quién eres? – la pregunta sorprendió un poco a Evangelyne. La morena le miro directamente a los ojos, cuestionando todavía si en verdad la rubia estaba de su lado o en cualquier instante podía clavarle el puñal por la espada a traición –, eres un ángel y estoy casi segura que perteneces a los arcángeles o al menos lo ibas a ser. ¿Por qué estas conmigo aquí?

Debió verlo venir. Una sonrisa algo tensa fue curvada por los labios de la rubia, quien solo pensaba un modo de iniciar esta conversación que por tanto tiempo había sido pospuesta. Evangelyne habían ansiado esto desde hace mucho, quiso desde que Angeline era adolescente, presentarse y decirle que era su protectora, la que velaría por su felicidad y no dudaría de cuidarla de todo mal que intentara hundirla en la perdición. Mas tuvo que callar para no asustar y obtener como resultado el pánico de Angeline, quien seguramente hubiera puesto una gran distancia entre ambas, y eso era lo que menos quería la ojirosa. La rubia había aprendido a querer a esta mujer como a una hermana, aún sabiendo que no los unían los lazos sanguíneos Eva la veía como una hermana mayor. Sonó tontamente sentimental, haciéndose a la idea que si Angeline hubiera escuchado eso empezaría a decir que era cursi decidió mejor concentrarse en el tema importante. Cuidar de su protegida y mantenerla a salvo.

"¿Mantenerla a salvo? ¡Mira! Haz hecho un trabajo tan excelente que ahora Angeline esta en cinta de un demonio" las sarcásticas palabras de su mente le hicieron suspirar.

-Mi nombre es Evangelyne, soy un ángel – dudo un instante al pensar si era correcto decir el otro detalle. Considerándolo como una acción correcta siguió hablando –, o bueno estaba por obtener mi puesto de arcángel cuando decidí fugarme del reino celestial.

Los ojos color plata brillaron con sorpresa e interesa haciéndola sonreír de lado, An algunas veces sacaba a relucir esa vena de curiosidad que la caracterizaba –. ¿Abandonaste el reino celestial? ¿Por qué lo hiciste? Todos las moscas alad… – cerro la boca al entender que la rubia pertenecía a esa especia a la que llamaba "mosca alada" – digo los ángeles adoran su reino, y si salen de ahí es para cumplir sus misiones, ¿por qué lo hiciste tú?

-Pues… se podría decir que me canse de ser una santurrona – se quejo Eva levantando la cabeza con orgullo. Era una clara mentira, ella aún respetaba las leyes de su pueblo, pero no podía decirle a la morena que abandono todo por ella, o comentar siquiera el hecho de que Evangelyne sabía donde estaba el asesino de los padres de esta mujer. Mordiéndose el labio inferior sintió el escrutinio mirar de la hibrida, analizando si mentía o decía la verdad –, deja de mirarme.

-Esta mintiéndome en parte Evangelyne – el nombre salió con un toque burlón. La ojirosa miró a la hibrida quien le guiño un ojo con diversión –, correcto supongamos que dejaste el cielo por ser una niña rebelde, ahora… ¿Por qué me haz ayudado y permaneces a mi lado?

Decir la verdad. Era el momento indicado, sin embargo, ¿sería lo correcto? La morena acababa de enterarse que seria madre, un hecho que aún dejaba sorprendido a los presentes, y de paso sería un hijo del duque de los infiernos. Este niño era hijo de uno de los primeros ángeles que cayó por la tentación, un traidor para los pertenecientes a la raza de Eva. Al recordar eso el estomago se le revolvió, no solo por ese detalle sino porque también sintió la vergüenza de haberle fallado a su protegida. Ella se juro proteger a esta joven de los peligros que vendrían a su vida, y ¿Qué es lo que hizo? permitió que un demonio malnacido dejara embarazada a su niña. Menuda guardiana que salió, ni siquiera eso pudo hacer bien. Lastima que no era lo único en lo que debía de preocuparse, porque por el otro extremo del problema tenía al estúpido destructor. El moreno había enloquecido en cuanto supo que Angeline tendría un hijo, pero lo que lo llevo a la locura fue saber que el "padre" era un demonio. ¡Bienvenido al club! Ya eran dos los que estaban en contra de ese rubio degenerado, y… daba igual que pensaran. Lo hecho, hecho estaba. Solo quedaba por pensar en esta nueva vida que vendría, lo cual significaba que el niño tendría tres cuartas partes de sangre angeli… no termino aquello porque de inmediato se sorprendió al notar algo. Los ángeles podían rastrear a otros gracias a sus glifos, excepto por otra forma que no conocían los demonios. "La sangre azul", tanto demonios como mensajeros divinos sabían que los ángeles poseían este extraño color en su sistema sanguíneo, debido a una especie de célula que teñía el color a azul en vez del rojo natural que debió de ser. Y esta misma célula era la causa de la esencia que heredaban los seres celestiales, ¿extraño? Si, lo era. Los demonios no lo notaban, sin embargo, la sustancia azulina que era la sangre de los "puritanos" contenía un dulce aroma parecido al talco – correcto, ninguno de los ángeles estaba contento con ese detalle y si los demonios lo sabían no dudarían en compararlos con aquel producto que crearon los humanos – ayudándolos a identificarse sin necesidad de los glifos. Y eso era lo que estaba haciendo ahora… estaba olisqueando la dulce esencia que venia del cuerpo de Angeline, no era tan notoria por su condición de hibrida, y claro que si un ángel la olisqueaba se enteraría de la verdad, no obstante, esto no fue lo que mantenía ocupada la mente de Evangelyne. Lo que estaba manteniendo ocupada su mente era el hecho de que ese embrión… era un hibrido. ¡¿Cómo demonios?! Esto era imposible, un caos, una mentira o para definirlo en una palabra: IMPOSIBLE. Se suponía que los genes del demonio corromperían más de los genes híbridos, obteniendo como producto un niño con tres cuartas partes de sangre angelical, entonces… ¿Por qué este niño tenía la sangre de un hibrido puro? ¡POR DIOS! ¡ELLA OLÍA LA SANGRE PERFECTAMENTE COMBINADA! Era como el olor de Angeline, Lucian, Cristel o de la despreciable sabandija.

"¿Cómo puede ser posible esto?" pregunto en su interior la rubia "debería de ser un niño con poca esencia angelical, pero él tiene…"

-¡Hola! Tierra llamando a Evangelyne – la voz suave de Angeline la trajo a la realidad. Miro los ojos color plata y estos brillaron curiosos –, ¿estas todavía hay o te fuiste al paraíso mental?

Soltó una risa ante eso, ¿paraíso mental? Eso sonaba como Angeline, una chica sarcástica y dueña de una lengua afilada. Esta muchacha jamás había aprendido a respetar a nadie, ni siquiera a los demonios o ángeles de alto rango que habían intentando matarla en innumerables ocasiones.

-Estoy aquí – contesto Eva suspirando –, estoy contigo porque… de alguna forma me recuerdas a una amiga que perdí – al ver la ceja arqueada de la morena Evangelyne bufo – ¿Qué? No estoy mintiendo, esa es la verdad.

-Saliste sentimental rubia – dijo Angeline con burla, una carcajada salió de sus labios para que luego negara con la cabeza –. Dejemos entonces este tema, y digamos que eres una chica que me ve como una hermana mayor, cosa que no te recomiendo porque soy pésima en ese empleo, mi hermana te lo puede testificar – Evangelyne soltó una carcajada y la risa resonó en el baño –. ¡Eh! No te rías, soy sincera, y supongo que tú sabes lo que soy ¿No?

La risa murió. Los orbes rosa se abrieron un poco al notar que Angeline se había quedado quieta, con la mirada fija en ella, de seguro esperando para saber cual seria la respuesta que contestaría –. Si, sé que eres – las palabras surgieron y ya no pudo detenerlas por más tiempo –. Angeline Swan, sé que eres como el mismo destructor. Una hibrida al igual que la criatura que llevas en tu vientre.

El sepulcral silencio permaneció entre ambas. Evangelyne se mordió la lengua, no había sido la mejor forma de decírselo, pero era mejor que lo supiera ahora que cuando el pequeño naciera. Un bebé. La rubia considero esa palabra y sintió algo de felicidad, no podía negar que uno de los sueños de ella era ser madre o tía, poder ver crecer a retoños que un día florecerían como las hermosas flores que eran. ¿Cómo seria este bebé? ¿Igual a su madre? La curiosidad le invadió haciéndola imaginarse a un pequeño con bastantes cabellos revueltos de color moreno, portador de unos preciosos ojos color plata como los de su madre. Si, así debería de ser este pequeñín. Claro, que Angeline no era la única que aportaba sus genes, también estaban los de Axel…. ¡Un momento! ¿Axel? El demonio Astarot, el fue uno de los primeros en caer, significando que alguna vez en su vida fue un ángel hasta que peco y lo desterraron de los cielos. ¡ESO ERA! Evangelyne lo entendió todo al fin, por supuesto que este pequeño seria un hibrido puro. La teoría de la rubia no podía estar errónea y esta dictaba lo siguiente; la sangre demoniaca de Axel o su sangre de caído fue limpiada por la sangre de ángel pura que Angeline llevaba en sus venas, podría decirse que la pureza de An supero a la maldición de ese rubio, logrando crear un bebé con genes puramente híbridos. Si no fuera porque la ojirosa era demasiado lista para toda esta estupidez de la genética, mandaría al demonio todo con tal de que su cabeza no doliera por pensar demasiado. Observo que Angeline estaba en silencio hasta que soltó un suspiro cansino, tomando más espuma entre sus manos soplo mandándolas lejos como pequeñas burbujas que le hicieron sonreír un poco. Parecía una niña pequeña descubriendo cosas nuevas, secretos que le fueron negados por transformarse en una adulta a una corta edad donde solo debió de haber gozado con amor, con una familia… con los padres que le fueron arrebatados.

-Claro que lo sabias, supongo que diré un gracias por no delatarme – las simples palabras dejaron congelada a Eva. ¿Por qué no se sorprendía al saber que su hijo sería un hibrido completo? Angeline soplo más burbujas –, si soy una hibrida – un suspiro salió de sus labios. Miro en su dirección y al notar la mueca de sorpresa de la rubia arqueo una ceja – ¿Por qué pones esa cara de desconcierto? ¿Te sorprende que sepa que mi hijo será un hibrido?

-Creo que mi respuesta es muy obvia – se quejo Evangelyne sin entender que sucedía –. ¿Cómo lo sabes? Pensé que no sabias lo del bebé, yo lo acabo de descubrir.

-¿Cómo lo sé? – devolvió la pregunta Angeline –, creo que lo sé porque el bebé crece en mis entrañas y yo se todo sobre mi árbol genealógico – la burla se escucho en su voz –. Mi madre fue un ángel que logro convertirse en una guerrera obteniendo sus alas doradas, mi padre fue uno de los hijos de un demonio de alto rango y… el padre de mi hijo fue uno de los primeros caídos, así que… ¿No es natural que sea un hibrido? – claro, las piezas del rompecabezas encajaron a la perfección ahora. Una seria mirada fue lanzada por la morena –. Solo tu sabes esto, y espero que siga así, porque me hago una idea de lo que harán todos cuando sepan que ni mi hijo ni yo somos demonios.

-Te mataran – término Eva cerrando sus ojos. Ella no podía permitir eso, es decir, no lo permitirá. Juro proteger a Angeline de cualquier peligro y eso era lo que haría de ahora en adelante, y eso incluía al bebé –, ten calma. Tu secreto esta a salvo conmigo Angeline.

-Dime An – se quejo la morena bufando mientras terminaba de enjabonarse el cabello. La rubia sonrió un poquito al escuchar aquello, al parecer Angeline estaba comenzando a aceptarla sin darse cuenta –. Me gusta que me digan así, no soy muy fan de mi nombre.

-Perfecto An, entonces tú llámame Eva – la bonita sonrisa hizo sentir una calidez en el pecho de Angeline, como si saber que esta joven era importante en su vida. Una hermana más. Menuda estupidez.

-Como quieras Eva – termino de decir la ojiplata. Empezó a enjabonar más su cuerpo, sabiendo que aún lado estaba el ángel de cabellos rubios esperándola hasta que finalizara su baño para arreglarse y ver al padre de su criatura. Su hijo.

"¿Seré una buena madre?" esa era la única incógnita que Angeline no podría responder mientras que no tuviera a su niño entre sus brazos.

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La cabeza le dolía, y todo por la sencilla razón de que acababa de enterarse que seria padre… si, aún no lo acababa de comprender. Necesitaba beberse varias copas de Vodka, Whisky o Ron, ¡Dios! lo necesitaba en verdad. ¿Cómo era posible que fuera a ser padre? No es que la idea le desagradara – le encantaba, siempre había deseado tener niños – el problema recaía que no era el mejor momento para un bebé, contando que la madre seria una mujer que Dark pidió que cuidara y cosa que él no hizo. ¡Genial! Acababa de hacer la estupidez más grande en toda su vida, y esta era dejar embarazada a una mujer que pronto tendría que irse a los infiernos por pedido de la mano derecha de Lucifer. Suspirando cansado llevo sus manos a su sien para masajeársela, la cabeza parecía que quería reventarle y ni siquiera podía ir a ver a Angeline, porque ella estaba odiándolo ahora. Si, por lo visto la morena no quería tener nada que ver con este niño que se estaba formando ya. ¿Por qué esta mujer reacciono así cuando supo de su embarazo? Las palabras de ella aún resonaban en su mente, atormentándolo y haciéndole sospechar que ella ocultaba un secreto, sus palabras se lo dijeron; "No puedo estar embarazada, soy estéril". ¿Por qué seria estéril? Los súcubos eran sumamente fértiles por el hecho de que debían de reproducirse para perpetuar la especie, un ejemplo era Laura, quien para no embarazarse debía de beber cada cierto tiempo hierbas anticonceptivas. Angeline no se había referido a que ella tomaba esas mismas hierbas, ella había dicho que su organismo era estéril, en otras palabras dijo que ella jamás podría quedar embarazada. Error que la morena cometió, debido a que actualmente llevaba en su vientre el mocoso de Axel. Su hijo. Una estúpida sonrisa de felicidad curvo sus labios haciéndolo sentir pleno, le gustaba demasiado como sonaba eso… un bebé. ¡Joder! ¡Seria padre! ¿Por qué no estaba celebrando como loco ante esta gran noticia? Su deseo estaba realizándose, y no importaba si Angeline estaba enojada o no, tendría que aceptar la verdad en algún momento. Una nueva interrogante llego a su mente, ¿Cómo seria el pequeño? ¿Seria rubio como él o moreno como su madre? ¿Tendría los ojos castaños o de un hermoso color plata? ¿Niño o niña? Aceptaba que quería un niño para poder jugar con él, consentirlo, enseñarle un día a pelear como un excelente guerrero, y si era niña… seria la pequeña mejor consentida de la historia. Correcto, él era un pésimo padre de cierta forma, ya que convivio con su hermana una temporada y se dio cuenta que nunca podía decirle no a ninguno de sus caprichos. ¡Lástima! Arruinaría a su hija al consentirla demasiado, no obstante, era lo menos que se merecía. ¡Un minuto! ¿Dónde dormiría el bebé? Debería de arreglar todo, la temporada de gestación en una demonio duraba entre cinco o seis meses, así que debía de arreglar muchas cosas ya, especialmente tener una habitación perfecta para el niño. Teóricamente Axel estaba en un mundo de pensamientos relacionados con su primer hijo, pero no era el único que estaba ocupado, a su lado Jude suspiro cansado. Era obvio que el rubio estaría pendiente de esta nueva noticia, solo que no era el preciso instante para eso, estaban ocupados ahora, aún más con el compromiso que tenían esa noche y olvidaron… vergonzoso pero cierto. Se habían olvidado que ese día vendría uno de sus aliados del refugio de América. El líder del cuartel de los Estados Unidos, Mark kruger.

-Axel, recuerda que hoy debemos hablar con Kruger – recordó el de rastas. Los ojos color castaño se abrieron sorprendidos cuando una maldición surgió de los labios del rubio al recordar ese hecho que olvido –. Lo sé, también lo olvide. Creí que tendríamos la noche libre pero no es así. Esta esperándonos en la oficina y llego justo después de que el destructor incendiara el pasillo.

-No me lo recuerdes, ¿Quién esta con Kruger? – pregunto. La respuesta solo fue un "Claude y Caleb", ¡Carajo! Entre todo el mundo debían de ser precisamente ellos… esto seria un infierno verdadero –, ¿Por qué esos dos idiotas están con él? ¿Qué hay de Austin, David, Joe o que se yo alguien más… inteligente? – por no decir "decente". Esos dos idiotas lo único que conseguirían seria destruir a los que se acercaran.

-Austin esta acompañando a Laura en el cuidado de la madre de tu cría – cierto, él les pidió que los cuidaran porque no confiaba en ese angelito de cabellos rubios. ¿Y los demás? Al ver que iba a cuestionar el de rastas se le adelanto –. Ellos están ocupados en las rondas de protección, no es su culpa que esta noche lo malo este ocurriendo adrede. ¿Cómo lo llevas hasta el momento? – al ver que el rubio no entendía, Jude sonrió un poco –, el hecho de que serás padre en un tiempo. ¿Qué se siente? – los pasos de ambos se aceleraban esperando llegar deprisa a la oficina de la mansión e impedir que esos dos imbéciles arruinaran su alianza con los demonios de América. Axel se pensé un instante sus palabras, entendía que Jude quería saber que era sentir el éxito de "crear" una nueva vida. Sonrió un poco.

-Me siento feliz – admitió el de orbes castaños –, he querido desde hace mucho tiempo tener mis hijos, formar una familia… claro que no esperaba que todo llegara así como así, contando que la madre de mi bebé me detesta, eso si que es un pequeño problema con el regalo – el suspiro de Jude se lo confirmo. Nada seria fácil de ahora en adelante, y tenía la idea de que no lo seria tampoco el apoyo de la madre – será un reto, eso lo sé de memoria, pero…

-Quieres al bebé – termino de decir Jude divertido. El rubio asintió ante eso haciendo soltar una carcajada a su amigo –, será algo diferente el ver por aquí un día a un mocoso, tendrás responsabilidades y con la madre… problemas.

-Créeme, lo sé – decreto Axel con un tono cansino.

La conversación llego a su fin cuando ambos estuvieron parados frente a la puerta dela oficina, de donde provenían unas cuantas carcajadas. A sabiendas que seguramente se debía a los presentes, Axel decidió que seria más rápido terminarlo de una vez por todas. Con un giro de la perilla abrió la puerta de par en par mostrando a los tres hombres que estaban hablando, dos parados y uno sentado en una silla con un vaso lleno de whisky. El que estaba más cerca a la puerta era un hombre de cabellos marrones algo largos y desordenados que le daban un aspecto sumamente seductor. Su tez era algo clara sentándole bien con sus facciones puramente varoniles que lo hacían ver como el prototipo a hombre perfecto, en especial, con esos dos brillantes ojos color verde que denotaban misterios, secretos ocultos que no estaría dispuesto a rebelar nunca. Vestido de pies a cabeza de cuero, llevando pistolas en sus bolsillos, este hombre era Caleb, uno de los tres insoportables con los que tenía que convivir en el refugio. Y el otro de lo tres estaba a un lado… Claude. Pelirrojo, con el cabello demasiado revuelto que muchas hembras gustaban de tironear para llamar su atención, era portador de unos orbes color ámbar de estilo felino y un aprovechado que un día terminaría echando a patadas de su casa junto con Caleb. Suspirando agotado al ver esas sonrisitas burlonas – seguro que ya estaban enterados de la noticia bomba – los ignoro para ver al demonio que estaba sentado en el mueble, nada y más y nada menos que Mark Kruger. Alto como era común ente los demonios de la especie incubo, demasiado atractivo y llamativo tanto para humanas como para hembras demonio. Sus cabellos rubios como el oro, algo largos y peinados en un estilo moderno lo hacia ver como un actor millonario que acababa de salir de la entrega de premios Oscares; su rostro estaba esculpido perfectamente, parecido a esos modelos que salían en las revistas y de los cuales las mujeres se desmayaban al verlos. Nariz bien formada, labios gruesos, aunque, lo que más resaltaban era sus extraños ojos que lo distinguían como demonio. Aguamarina, precioso color que le servía para hipnotizar a sus victimas y de esta forma llevarlas a la cama, excelente truquito que le seria útil en muchas ocasiones. Por último estaba su piel, que era algo bronceada fácil de explicar debido al intenso sol de las playas a donde se iba el desgraciado de vacaciones. ¿Vacaciones? Ninguno aquí las tenía, maldita suerte los demonios habitantes de América. El día que les tocara sufrir igual que a ellos, entenderían porque Europa era un continente lleno de seres malignos y estúpidos angelitos que se creían la salvación del universo. Axel pudo ver como una sonrisa divertida aparecía en el rostro de Kruger y tuvo que aguantarse las ganas de gruñir, ya debía de saber que el ojicastaño pronto sería padre.

-Hola Axel, tiempo sin verte – saludo el rubio con una sonrisa burlona – se ve que me he perdido de mucho, ¿Cómo es que no nos dijiste que serias padre? Eso es cruel, pensé que éramos amigos – la indignación se denoto y las carcajadas de los otros dos idiotas enojaron al líder.

-Un gusto verte Mark, y para tu información me acabo de enterar hace menos de diez minutos – miro en dirección a Claude y Caleb –. Ustedes largo de aquí, se me van a ayudar con las reparaciones, Claude tu vas al comedor, y tu Caleb al pasillo –al verlos intentar quejarse les dirigió una mirada de orden –. ¡FUERA! ¡AHORA! – de mala gana los dos terminaron gruñendo, soltaron un "que genio" y fueron directo a la puerta de salida.

-Humor que tienes, así solo asustaras a tu polluelo – se burlo Claude divertido, el de cabellos marrones soltó una carcajada ante eso.

-Serás el ogro de la historia si te sale una princesita – entre risas menciono Caleb mientras salía del lugar junto con el pelirrojo bajo la mirada desaprobatoria de Jude. Axel ansió lanzarse sobre Caleb y asestarle un puñetazo en la boca, pero decidió mantener su control. Tomo aire relajando su cuerpo y sonrió forzadamente al incubo que estaba sentado frente a él, quien solo sonrió más.

-No hagas caso, seguro que serás un padre excelente – la sinceridad se noto en la voz de Mark sorprendiéndolo –, haz conseguido lo que muchos queremos y no podemos tener. En verdad te felicito Axel – el rubio asintió. Mark podía ser un idiota en muchas ocasiones, eso no quería decir que no fuera alguien noble en el fondo…. algunas ocasiones –. Supongo que estarás muy ocupado de ahora en adelante, ya ves, buscando cuna, biberones, juguetes y entrenándote para cambiar pañales – adiós nobleza, hola estupidez. Gruño con fastidio ocasionando una carcajada del de ojos aguamarina –, ya era broma.

"Gran broma" se quejo en su mente con fastidio Axel. "Claro, uno sale con la noticia que será padre y ahora es la burla de todos"

-No estoy para bromas, ahora pasemos a lo que es en verdad importante – los ojos color aguamarina brillaron serios –, si te llame es porque estamos viendo el control de rebeldes, muchos demonios han estado causando estragos y últimamente los ángeles se han paseado por nuestro territorios, queremos prevenir desgracias futuras así que…

-Debemos estar alertas – termino Kruger. Jude asintió al escuchar sus palabras cuando pidió hablar él, Axel se encogió de hombros dándole permiso. El rubio frunció el ceño – me han llamado para algo más ¿verdad? – Axel suspiro cansado, ya se imaginaba que en cuanto Mark supiera lo que le pedirían estallaría en furia o vomitaría primero –. ¿Es importante? ¿Una misión? – al encontrar solo silencio el ojiaguamarina perdió la paciencia. Soltando una maldición hablo con enojo – ¡Oh vamos! ¡Hablen de una vez! no puede ser tan malo – tenia curiosidad por saber ya el secretito –, he hecho un montón de estupideces en mi vida no puede ser tan ma…

-Queremos que te acuestes con un ángel – le corto Jude.

Los ojos color aguamarina se abrieron horrorizados al escuchar esas simples palabras. Mark kruger era un demonio incubo aventurero, fascinante de explorar diferentes tipos de presas durante su larga vida. Eso lo podía comprobar su lista de féminas con las que se había acostado, desde las especies más raras como los sanguinum – se aventuro con cinco y de las cuales, con una casi termina siendo secado de sangre – hasta las humanas – famosas o jovencitas caprichosas –, solo que nunca… le habían sugerido tremenda locura que habían sugerido estos dos idiotas. ¡¿UN ÁNGEL?! ¡¿ESTABAN LOCOS?! Los ángeles o los "puritanos" – como les llamaban – eran seres que se resistían completamente a cualquier contacto sexual, así fuera un simple roce, esos bastardos ya consideraban eso como una acción pecaminosa. ¿Y como demonios haría que un ángel se entregara a él? Esa mujer le podría un millón de trabas en el camino para evitar siquiera su contacto, o también podía decidir intentar matarlo por tal atrevimiento. Un detallito más… ¡MARK ODIABA A ESAS COSAS! ¿Cómo le haría para aguantarse las ganas de vomitar mientras follaba con una puritana? No, no haría esta locura. Ni de coña la haría, así le ofrecieran millones de dólares, la libertad de su alma o el mundo, ¡No lo haría! Imaginarse tendido sobre la cama y con una mujer con esas asquerosas alas blancas… seria una pesadilla eterna. Levantándose de golpe del mueble pensó en largarse de ahí, no sin antes gritarles a esos dos unas cuantas verdades, las cuales incluían la palabra "degenerados" e "hijos de perra". Su boca se abrió para gritar, pero, la cerró al ver la seriedad que destilaban los orbes de ambos hombres. Una pregunta surgió en su mente, ¿Por qué Jude y Axel le pedían esto? Obviamente ellos no eran apostadores que le pedían esta acción como prueba de lealtad, era una misión y de seguro porque este angelito seria alguien importante. ¿Qué debería de hacer? Lo correcto seria quedarse callado y escuchar las explicaciones de estos dos, tampoco podría juzgarlos así, tal vez… lo necesitaban en verdad. De mala gana termino apoyándose en la pared dispuesto a seguir oyendo las explicaciones que necesitaba saber ya para esta misión "suicida".

-¿Quién es ella? ¿Por qué supongo que es un ella al menos? ¿No? – no se acostaría con un ángel masculino, así que si esa era la idea que se fueran al carajo sus planes. Mark era heterosexual, nada del otro bando. Al entender por donde fueron los pensamientos del rubio, Axel soltó una carcajada. Bastardo –, ¿hablaran o no? No quiero perder mi tiempo en tonterías, vayan al grano.

-Su nombre es Elena, pero le dicen la "Doncella Escarlata" – informo Jude sorprendiendo al rubio. Había oído historias sobre aquella mujer, la guerrera inexperta que mato a cientos en una de las antiguas guerras, increíble. Mark pensó que la mujer estaba en el mundo celestial, sin embargo, recordó mejor que esa doncella se alejo de los suyos y se dejo caer en el mundo humano. Jude siguió hablando al ver que reconoció el nombre –, hace poco fui a reunirme con una empresaria que tiene una compañía de publicidad, ya sabes… nosotros tenemos una empresa y necesitábamos anuncios, el anterior tipo quebró y buscábamos a alguien. Escuche sobre la compañía Doyle y decidí ir – Mark asintió comprendiendo lo dicho –, me sorprendí al verla, intuía rápidamente que era un ángel, se podía denotar su pureza y cuando dijo Elena supe que era ella. Te preguntas porque es necesario que te la lleves a la cama ¿verdad? – no contesto porque esa respuesta era fácil de responder. El de rastas suspiro –. Mira Mark, necesitamos que esa mujer no solo se de un revolcón, sino que se enamore del que lo hará – los ojos aguamarina le miraron incrédulos –. Estúpido, lo sabemos, aunque, nuestra única opción para que ella este de nuestro lado si las cosas se ponen feas – ¡Ah! Ya salía la cosa, querían que el ángel estuviera de su lado en las próximas guerras –. Al principio pensamos en pedirle esto a Claude, Harley, Caleb, hasta que pensamos que seria mejor opción un incubo, tenemos a Austin, mas… ya sabes…. Él no iba a aceptar tremenda locura.

-¿No me digas? – pregunto con sarcasmo puro – ¿Quién en su sano juicio aceptaría algo como esto?

-Nadie – respondió Axel suspirando –, sé que no te estoy pidiendo algo fácil Mark, pero piénsalo. Si seduces a esta mujer ella será completamente fiel a ti, por tanto, si ocurriera una guerra entre nuestras especies, la doncella estaría a nuestro lado. ¿Puedes hacerlo? Necesitamos tú respuesta en este momento, porque si aceptas mañana iniciara la cacería con esa mujer.

-Axel, me estas hablando de un ángel, se que tengo fama de aventurero – murmuro el rubio –, me he acostado con cientos de mujeres, pero esto es… y lo que me pides… ¡ES UN ÁNGEL! – estallo al fin cansado. Sus manos se fueron a jalarse unos cuantos cabellos debido al dolor de cabeza que le producía el pensar en esto. No podía hacerlo, era una decisión demasiado importante y tomarla en cinco segundos podría ocasionar que cometiera un grave error del que un día se arrepentiría.

"¿Aceptar o no aceptar?" murmuro en su mente el de cabellos dorados. Tenía cinco segundos, el tiempo se iba y su decisión se estaba formando. Al final supo lo que debía hacer, lo que era necesario. "Tendré que atenderme a las consecuencias"

-Bien, lo hare – musito con fastidio mirando a ese dúo al que odiaba por obligarlo a hacer esto –. Seduciré al ángel, hare que Elena Doley o "la doncella escarlata" me ame.

-No te arrepentirás Mark – dijo con una mirada aliviada Axel. Jude asintió cuando empezaron a hablarle de cómo iría mañana a encontrarse con el ángel que iniciaría sus problemas, al cual debía de seducir tal cazador que era. Ojala no se arrepintiera de esta elección, sin embargo…

Mark ya se estaba arrepintiendo de haber decidido esto.

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Laura no estaba del mejor humor en aquellos momentos, principalmente por culpa de Axel o la mujer de ese bastardo. Tamborileo sus dedos contra la pared en la cual estaba apoyada, esperando a que finalmente salieran el angelucho ese y la súcuba que llevaba en su vientre al hijo del duque de los infiernos. Hijo. ¡Wow! Era increíble al pensarlo, jamás en su larga existencia la pelimiel se habría imaginado a Axel como padre, y si alguien lo hubiera sugerido, lo único que habría atinado a hacer era estallar en carcajadas y burlarse de quien hablo. ¡Por favor! ¿Hablaban del Axel que se emborrachaba los viernes? ¿Él mismo rubio que se acostaba con cuanta mujer se pasara por su lado los fines de semana? Axel no estaba hecho para ser padre. Vale, puede que fuera protector y cuidadoso, pero de ahí a que tuviera la paciencia para cambiar pañales, dar de comer, arrullar o jugar con el niñato… eso si que estaba bien difícil. Ese hombre estaba creado para las parrandas que se metían, las muertes de los ángeles o demonios que intentaban apoderarse de los humanos, o para follarse con mujeres. Pero ¿un padre? ¡Dios! ¿Qué seria lo siguiente? ¡¿CLAUDE DE CURA?! Jajaja ok, eso si seria algo imposible. Aunque, pensándoselo mejor seria interesante conocer a un pequeño que la llamara tía a cada minuto, un niñito juguetón que los molestara el día entero, alegrando esa casa tan aburrida y dándole color con su sonrisa. Una sonrisa suave se formo en los labios de Laura cuando escucho otra queja que le hizo soltar un gemido de frustración. Estaba cansándose del melodrama que se estaba haciendo el idiota de Austin, gracias al angelito que estaba en ese momento dentro del baño. ¿Por qué Laura perdía su inmaculada paciencia? ¡POR LAS MALDITAS QUEJAS REPETITIVAS! Austin solo ladraba maldiciones contra los ángeles, quejándose de que todos ellos eran puros bastardos malditos que merecían ser despellejados y lo más importante… ¡Quitarles las jodidas cuerdas vocales! Cosa cierta, después de todo, Laura escucho a la perfección los gritos que soltaba esa rubia, dañándole terriblemente los pobres tímpanos inocentes de culpa cometida. Agotada por más tonterías infantiles la pelimiel dio un zapateo al suelo, llamando de esta forma la atención del demonio sombra quien le miro curioso y enojado por se interrumpido en pleno deshago de emociones.

"De acuerdo, luego de esto… esta claro que Austin no debería volver a acercarse a un ángel o sino el pobre infeliz será degollado sin siquiera esperar tortura" pensó la ojiroja algo divertida por la mueca de rabia que tenía el moreno.

-Vamos Austin, ese angelito no puede ser tan malo e insoportable como dices... – un gruñido de rabia fue la respuesta que le dieron, rodando los ojos continuo hablando –. Incluso parece frágil...– la burla se denotaba en la suave voz femenina – ¿No me digas que tienes miedo de una nenita? – los ojos verdes se abrieron indignados ante la simple idea. Laura soltó una carcajada –. ¡Le tienes miedo, le tienes miedo, le tienes miedo! – canturreo.

-¡No le tengo miedo idiota! – gruño enojado. Estaba fastidiado porque el mundo entero pensara que ese angelito pudiera matarlo tan fácilmente, ¡POR UN CARAJO! ¡ÉL ERA UN ASESINO DE PROFESIÓN! –. No te confíes de su fragilidad, tiene unos condenados pulmones que te rompen los tímpanos – al mencionar "romper" la ojiroja gimió asintiendo. Si, la casa entera sabia que esa rubia tenía unos gritos terribles que provocarían catástrofes –. Además, aunque tenga ese aspecto de niñita inocente – continuó Austin –, puede llegar a ser la más vil tramposa de todas...– gruñó enojado. Aún recordaba como la muy desgraciada le había clavado una flecha cuando menos se lo esperaba –. Me dañó porque caí en sus estúpidos jueguecitos, pero no volveré a caer. ¡Eso jamás!

-¡Oh! ¿Eso significa que la rubiecita te sedujo incubo? – comento burlona la de ojos rojos. El moreno le fulmino al instante airado, ansiando romperle el pescuezo por ser una lengua suelta; Laura soltó una carcajada –. Jaja es cierto ya me acorde que te gustan las mujeres rudas y con aspecto frágil, fue igual con Rosema...

-No digas su nombre – las palabras salieron tan bajas, con un tono grave y peligroso que sorprendió a la pelimiel.

Los hermosos orbes color verde brillaron con un deje peligroso, como si el moreno fuera un lobo rabioso apunto de matar a un enemigo que invadió su territorio. La razón llego entonces a la mente de la pelimiel ¡Oh claro! Rosemary había sido una de las dos chicas que él... mordiéndose la lengua Laura sintió que metió hasta el fondo la pata. ¿Cómo pudo haber sido tan descuidada? Se suponía que Austin era su amigo, se contaba sus cosas como los demás, en especial las que eran sobre las relaciones. Rosemary, vaya, Laura aún la recordaba a la perfección, parecía como si hubiera sido ayer cuando su amigo le presento a la mujer que le robo su corazón. Con sus largos cabellos rubios había sido una mujer muy hermosa, llena de vida que amaba a este ególatra incubo, o eso le había parecido a Laura cada vez que veía los ojos de la jovencita. Brillantes, iluminados con tantas emociones que dejarían corto a un niño pequeño, de un precioso color avellana que con su felicidad siempre se denotaban con toques verdosos. ¿Acaso no era la chica perfecta? Si, había sido la mujer ideal para Austin. Cariñosa, tierna, dulce y llena de adjetivos positivos que hicieron avergonzar a Laura. ¡Infiernos! La chica hubiera ganado el concurso de "reina a la paz", "esposa perfecta" o "la mejor ama de casa", pues, penoso fue que ella y el moreno no llegaron ni siquiera a unirse en verdad. No, Austin la amo mucho, iba a pedirle matrimonio hasta que Rosemary… fue asesinada. Pésima suerte que tuvo su pobre amigo, ya que la hermosa rubia murió de una de las peores formas, Laura ni siquiera se lo deseaba a sus peores enemigos, y eso que ella tenía muchos – otras demonios súcubas y Claude –… bien, se lo deseaba a algunas pero ese no era el punto. La situación era que desde ese "incidente" con Rosemary, el moreno se había cerrado a conocer a otras mujeres o enamorarse, luego conoció a esa otra chica que lo enamoro mucho y si no mal recordaba se llamaba Anabelle…. Y sufrió otro terrible destino. Sin duda el demonio sombra estaba condenado a no amar, y todo por culpa del imbécil de Dark, menudo cabrón que salió ese bueno para nada. ¡Rencoroso de mierda! Eso era lo que clasificaba a ese bastardo que ni la mano derecha de Lucifer debería de ser. Mordiéndose el labio inferior Laura opto que sería lo correcto disculparse con el ojiverde, ya que ella le trajo recuerdos indeseables.

-Lo siento Austin...– se disculpó ella –. No pensé lo que decía...

-Ya, da igual – dijo simplemente apartando la mirada. Austin no lo diría, pero, con la simple mención del nombre de su antigua amada había sido abierta otra vez esa cicatriz que no estaba cerrada aún. Laura se dio cuenta de eso y prefirió cambiar de tema rápido.

-Pero... – pensó en algo rápido y encontró la mejor distracción. El angelucho rubio –. ¿En serio te gusta esa "vil tramposa"? Como tú la llamaste – preguntó Laura divertida. Quería molestar al moreno un ratito –. Todavía me pregunto como fue que la protegiste antes de ese híbrido.

"¡Por un….!" El moreno no termino el insulto en su mente debido a la ira que le produjo recordar ese hecho. ¿Por qué demonio protegió a ese angelito? Hubiera sido bueno que el destructor la matara de una vez por todas… y Austin como idiota no lo iba a permitir. "Diablos, Laura me jodera con este tema por la eternidad"

-No la protegí – una mentira que estaba diciendo, la primera en su vida. ¿En verdad esta rubia lo estaba llevando a decir su primera mentira? Joder... sería mejor mantenerse apartado de esa mocosa o podría terminar muy dañado en el proceso -. Si el destructor la mataba hubiera manchado con sangre la alfombra de Axel, y me niego a ser yo él que la lave nuevamente – lo malo de ser aparte de guerrero era que lo veían como ama de casa. ¡Denigrante! ¿Es que Laura o cualquier otra de las mujeres no podían ponerse a lavar o refregar los pisos?

- Jajaja – Laura se carcajeó a más no poder, e incluso algunas lagrimillas rebeldes se escapaban de sus ojos de la risa. Austin no podía ser más patético, se notaba a cien mil metros de aquí que estaba mintiendo, y a lo grande además. Esta vez si que le había dado fuerte ese ángel para que le hubiera llevado a decir su primera mentira. Además, lo de la alfombra le hizo gracia. Era cierto que le había tocado a él hacer una vez la colada. ¡Pero solo fue una maldita vez! Y ahora cada vez que podía se lo restregaba a todo el mundo. Rencoroso –. Vamos Austin, eso es verdad y yo soy Madonna – dijo con burla –. Y no te quejes tanto, aquella vez te tocó lavar la alfombra a ti porque fuiste TÚ el que mató a aquel ángel que nos espiaba. El que rompe platos los paga.

-Lo que tú digas Madonna – se defendió él.

-¡Hey! Lo de Madonna era una broma desgraciado – Austin sonrió burlón cobrándole lo de hace un momento. En cierto modo el era un chico bastante rencoroso, y todavía no se olvidaba lo de la maldita alfombra. ¡Ja! Jamás llegaría el día en que vería a Laura o a esas otras demonios refregando la maldita cosa peluda, encima tuvo que usar un montón de esos productos químicos para quitar las putas manchas azules que no salían. Al parecer hizo un excelente trabajo, porque a los dos días varios de los machos se vinieron hasta él diciéndole que les hiciera el favor de lavarles sus ropas manchadas de sangre o líquido gástrico que expulsaban luego de tanta borrachera en sus parrandas. ¡¿ES QUE LE VIERON CARA DE SIRVIENTA?! ¡AUSTIN ERA UN GUERRERO! G-U-E-R-R-E-RO. Lo único que atino a hacer el moreno fue echarlos por donde vinieron y gritarles que si querían ropa limpia la lavaran ellos mismos –, y con respecto al ángel que mate ese día... fue injusto yo no debía de lavar la maldita alfombra si fue Claude él que dio la estocada final. El muy cabrón se fugo y me echo la culpa a mí.

-¡Oh! Debí suponer que el muy bastardo haría algo así – gruño enojada la pelimiel. Laura odiaba a ese desgraciado de Claude por creerse superior a todos, especialmente cuando traía a sus concubinas a casa para restregárselas en la cara a los que habitaban el hogar de Axel. ¡Injusto! La ley que impuso el rubio dictaba que ninguna mujer podría entrara a esta casa a menos que fuera como uso de refugio... menudo bastardo con privilegios que era ese pelirrojo descarado –. Últimamente se lleva demasiados privilegios – su queja sonó más como un gruñido.

-Algún día le tocará hacer la colada y si no, le obligaré yo mismo – continuó Austin –. Aún le tengo que cobrar lo de la alfombra. El muy bastardo cada vez que se lo digo hace oídos sordos.

-Jaja menuda escapada que te hizo – se burlo Laura divertida –, no vaya a ser que te toque de nuevo hacer la colada, y esta vez sea con la alfombra de la sala.

-¡Cállate! Esa ni de cojones la limpio, me tomarían siglos lavarla y enjuagarla –dijo con enojo el moreno. Esa alfombra era demasiado blanca y peluda, además era más grande y pesada de lo que parecía. Los gustos que tenía Axel... ¡Y COMO YA LO DIJO! ¡AUSTIN NO ERA LA SIRVIENTA! Eso era un racismo (entre las especies de demonio también existía), porque los machos de la especie de los Umbrian fueran hombres dedicados a la familia, no quería decir que eso lo convirtiera en el prototipo a hombre domestico. ¡No era su culpa que le hayan obligado a aprender a cocinar!

-Bueno, siempre puedes pedirle a ese angelito que te la lave – dijo divertida la súcuba –. ¡Oh!, no espera… mejor no, no valla a ser que te vuelva a engañar y caigas en sus "jueguecitos" jajaja – se carcajeó.

-Cabrona - ladró con fastidio el ojiverde. ¿Ese angelito lavando? Ni de chiste vería algo así, porque Austin podía apostar cualquier cosa a que ni siquiera esa ojirosa sabia que era el detergente. Mas… imaginarla lavando, eso sonaba muy gracioso, tal vez se rompía una uña mientras restregaba con la escobilla. La risa de Laura continúo hasta cansarlo ya –. Por cierto, esas dos están tardando mucho ¿no? – dijo cambiando de tema Austin, no quería hablar más de la chica ángel, además su misión era en estos momentos cuidar de Angeline debido al bebé que cargaba.

-Si, como que ya están tardando mucho esas... – la de ojos rojos no logro terminar de decir nada porque la puerta se abrió mostrando a las dos jóvenes faltantes.

Angeline fue la primera en salir, sus largos cabellos negros estaban empapados por húmedas gotas de agua que chorreaban por su limpia piel. Sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas, dándole un aspecto tierno y dulce, cosa que era raro en una mujer que hasta hace unos momentos había querido matar a su líder. Fijándose mejor en ella Laura tuvo admitir que esta mujer era sorprendente, condenadamente alta superándola en unos centímetros y con una silueta agraciada, sencillamente envuelta en una toalla blanca marcaba a la perfección el inicio de cada curva que tenía, y es vientre plano que dentro de un tiempo estaría hinchado llevando una nueva vida. Al observar en donde estaba su mirar, la morena de inmediato soltó un bajo gruñido de fastidio y se cubrió mejor con la toalla, diciendo en silencio; "Sigue observando mi vientre zorra, y juro que te arrancare la cabeza". ¡QUE DULCE! Recordatorio, no mirar el vientre de la mujer de Axel porque sino esta te degollara por mirona. ¡Jo! Eso la divirtió en el fondo, la pelimiel sonrió aceptando que esta mujer le caía muy bien. Al oír el siseo de Austin confirmo que la rubia también estaba saliendo del baño. Con su delicado andar, esa mujer parecía una bailarina con los suaves pasos y esos girillos que sin notar realizaba, algo alta y cubierta por esa túnica blanca que destacaba entre la poca realeza que los demonios tenían al vestir. Por supuesto, Laura usaba botas de cuero, mientras que esta niñita de cabellos rubios llevaba puestos en sus pies unas sandalias con cordones de oro. Sip, no se parecerían en nada nunca.

-Vamos An – dijo la rubia dulcemente –. Apuesto a que ya te sientes más relajada así que vamos a vestirte y luego tendrás que comer algo, no quiero que pases hambre.

-Si mamá – respondió burlona ella.

Laura se sorprendió al ver el dejo de burla que había usado la súcuba con ese angelucho rubio, no podía comprender como es que toleraba a uno de esos miserables alados. La pelimiel los odiaba, eran seres malignos y crueles que solo buscaban la destrucción de todo lo malo, llegando hasta a matar a los de su misma especie. Angeline se había mostrado reacia a que cualquiera la tocara, salvo por esta rubia, quien con unas cuantas palabras insistió en ser ella quien ayudaría a la futura madre a darse un baño. Axel al inicio se negó rotundamente, diciendo que no permitiría que un ser tan vil estuviera cerca de la mujer que llevaba a su cría, sin embargo, al entender que la morena no permitía que ni él mismo la tocara no le dejo otra elección. De mala gana acepto que el ángel cuidara de Angeline, con la condición, que estuvieran cerca Laura y Austin. ¿Y donde estaba Axel junto con Jude? Tuvieron que salir de la habitación al ver como el gran destructor estallo en una furia tan enorme que con su espada destruyo todo el pasillo y mato tres sirvientes. Su descontrol no había sido tan alto como todos esperaban, seguro porque al se antiguo había aprendido a manejar su excesiva furia, pero nadie quería arriesgarse a más daños. Muchos de los siervos estaban protegiendo los cuartos continuos a este, preferentemente para proteger al hijo de Axel, mientras que este había tenido que alejarse porque Angeline al solo verlo enloquecía en rabia. ¡Pero que hermoso día para anunciar la concepción de un bebé! Cuando volvió a ver a Angeline entendió que la mujer necesitaba ropa, iba a proponerle que se pusiera algo de ella, salvo que fue interrumpida por la misma morena.

-Tengo algo de ropa en mi maleta – murmuró la morena. Austin asintió antes de jalar la mochila negra de la joven y sacar una especie de bata con detalles rosas, Laura se lo pensó un momentito y tuvo que reprimir la risa. ¿Era broma? Increíble de creer que esta mujer de apariencia dura gustara de un color tan femenino como el rosa. Las cosas que uno ni llegaba a saber, más valía observar que suponer.

El moreno se la tendió a lo que Eva la cogió con delicadeza. Austin esperó unos segundos frente a ellas cuando la rubia arqueó una ceja molesta en su dirección. ¡¿Qué demonios le pasaba ahora?! Iba a cuestionar cuando Evangelyne hablo –. Date la vuelta – ordenó firme la de orbes rosas. Austin la miró unos instantes sin comprender –. Se va a quitar la toalla para ponerse la bata así que no voy a permitir que la veas desnuda. Date la vuelta – ¡No me jodas! ¿Era enserio? Primero su gente era racista con él, y ahora esta ángel le venia con clases de moral sobre la dignidad de no ver a una mujer desnuda. Tonterías.

-¡Oh por favor! ¿Es que me han visto cara de pervertido o qué? – ¡Puf! Lo que le faltaba, este angelucho pensaba que le gustaba ver mujeres desnudas y que llevaran en sus vientres los hijos de sus mejores amigos. Número uno el prefería a las rubias (conste que eso no incluía en su lista a este ángel); número dos, esta era la mujer de Axel y número tres... Austin no tenía ganas de acostarse con nadie ese día.

-¿Tengo que responder a eso? – preguntó la rubia sarcástica. Por las experiencias que había tenido con ese demonio, estaba claro que muy puritano no era, y no permitiría que siquiera tuviera la oportunidad de ver algo de su protegida. Primero lo dejaba ciego de por vida.

-¡Pero mira como eres de mal hablada! – se quejo ofendido el ojiverde. Lo que había sucedido entre ellos solo fue como parte de la pelea que tenían, puede que Austin fuera un incubo pero eso no significaba que fuera tan descarado con las mujeres. Él sabía respetarlas, su madre se lo inculco en su infancia, y con todas las hermanas que tuvo aprendió a ser protector y comprensivo –. Quien te oiga Barbie diría que soy un pervertido que tiene fetiche de meterse con todas las mujeres que pasan por sus ojos.

-¿No lo eres? – preguntó ella inocentemente haciéndole gruñir, el chico estaba a punto de quejarse pero ella continuó hablando –. Pues si dices que no eres un pervertido demuéstralo. Date la vuelta, no lo repetiré más veces y como no obedezcas, esta vez la flecha que te clavaré te hará daño de verdad. La otra solo fue un aviso pequeño – ¡Ya! Esto si se estaba pasando, en definitiva este era el peor día e la existencia del moreno. Lo único que quería ahora, seria tomarse unas buenas copas de Ron o Whisky, este último sonaba mucho mejor opción que la primera.

-¡Maldito ángel! – ladro molesto –. Sabes, me iba a dar la vuelta pero me lo he pensado mejor y no lo hare –. Austin se apoyo en la pared y miro fijamente a An quien solo soltó un suspiro -, hazte a la idea futura madre, te estaré vigilando en especial a ese angelito de cuarta.

-An toma – dijo inocentemente la rubia tendiéndole la bata a la hibrida quien la recibió sin quejarse. Eva se aproximó al bastardo ese quedando en frente suyo, este le miro con sus penetrantes ojos verdes diciéndole que intentara moverlo –.Te dije que te dieras la vuelta.

-No me da la gana Barbie – contradijo el demonio mirándole fijamente a los ojos. Esto era la guerra, y si esta jovenzuela buscaba ganar debería de usar más estrategias.

-Bien, pues si no te volteas tu, te voltearé yo – dijo amenazante. Si guerra quería, guerra tendría.

-Quiero que lo intentes – le reto el moreno con burla en su voz.

La rubia sonrió burlona, si eso era lo que quería...estaba encantada de cumplir ese deseo. Con agilidad cogió de la muñeca del moreno, éste abrió los ojos sorprendido cuando ella la retorció provocando que él diera vuelta. Tuvo que hacerlo si no quería ver como esa maldita ángel seguía retorciéndole el brazo hasta partirlo. Gruñó una maldición al notar como era estampado contra la pared y su rostro quedaba de perfil contra ésta. Maldita sea, debió haberlo previsto. La rubia sonriente solo hizo que gruñera, ella le tomaba de la mano libre del chico y a la vez sostenía la otra. Juntó ambas en la espalda del joven inmovilizándolo mientras las sostenía. ¡¿Cómo pudo dejarse engañar de nuevo?! Su dignidad se había ido a los suelos con esto, especialmente porque una mujer le estaba venciendo en "SU" juego. Bastardas, esta mujer en definitiva no era un ángel, seguro que era una de las arpías esas que fueron creaciones de Lucifer. Lo peor del miserable espectáculo es que sus espectadores eran Angeline y Laura, esta última al ver la escenita de seguro que lo molestaría por siempre, y si se enteraban Claude o Harley… ¡Joder! Se lo recordarían cada vez que lo vieran, harían de la vida de Austin un infierno. al oír las risas femeninas que provenían de la boca de la ojiroja soltó un gruñido fuerte ordenándole que callara, con suerte Laura obedeció. Evangelyne divertida miró en dirección a An, quien solo tenía una ceja arqueada al ver como el ángel mantenía contra la pared al moreno.

-Ya puedes ponerte la bata An – dijo burlona. Angeline suspiro asintiendo dejando caer la toalla que la cubría para meterse dentro de la bata que usaba en su casa luego de bañarse, y si era rosa se debía a que Cristel se la escogió junto a Skyler. Eva apretó un poco más fuerte su agarre y el demonio siseo.

-Zorra – ladro el moreno enojado. Esta bastarda era más lista de lo que pensó, pero para la próxima ella terminaría contra la pared mientras que él aplastándola y molestándola hasta que suplicara misericordia, cosa que ni de chiste tendría.

-Ni se te ocurra insultarme otra vez – dijo ella mientras apretaba más del agarre plantándolo con más fuerza – ¿Sabes que...? – preguntó inocentemente –. No me gusta dañar a la gente pero tu mismo me lo pediste, ¿no crees que fue culpa tuya?

-No fue mi culpa Barbie – se quejo él –, es tu culpa por haberte escapado de tu celda, donde pertenecías y haber ocasionado tantos problemas – soltó un gruñido al recordar el estado actual del comedor –. Y gracias a ti junto con el destructor nos quedamos sin comedor, ¡Viva! Felicito tu acción rubia.

Abrió los ojos sorprendida mientras soltaba al moreno. Éste se dio la vuelta mirándola fijamente a lo que ella le empujó contra la pared y puso sus dos manos en los costados del chico para que no escapase. Ahora estaban cara a cara y así podrían hablar mejor. Nada era su culpa, así que eso lo aclararían en ese instante –. Numero uno, yo no pertenezco a ninguna celda ni lo haré nunca – sentenció mirándole a los ojos –; número dos, a lo que tu llamas problemas yo lo llamo defensa; y número tres, si tus amiguitos hubieran querido razonar como personas civilizadas en vez de lanzarse a mi cuello, tal vez vuestro comedor seguiría intacto...p – se defendió. Y por decima vez, el maldito culpable de sus problemas era el desgraciado de Meil, ese destructor le estaba dejando sus problemas como si fueran los de ella –. Además tú también me causaste varios problemas demonio de pacotilla, ¿quieres que te los recuerde?

-¿Problemas? Jajaja – dijo él entre carcajadas –. Yo no lo llamaría problemas, y mucho menos cuando lo disfrutaste tanto.

Las mejillas de la rubia se sonrojaron ante aquel recuerdo. ¡Patán! Podría ser un bastardo, pero, Eva debía admitir que en verdad había disfrutado de ese beso que la hizo perderse en un mundo de ensueño, del cual no le fue tan fácil escapar. ¿Era tan difícil de entender que los ángeles debían de mantenerse puros siempre? Al parecer este imbécil no lo acababa de comprender, y no era su culpa lo del comedor. En todo caso el único culpable sería el descarado de Meil, él fue el que provoco el incendio con su bendita espada de fuego, y fue él el que los engaño a todos, no ella. Evangelyne nunca quiso hacerse pasar por sierva, y todavía pensaba vengarse por ese detalle. ¡POR QUE EL MUNDO ESTABA EN SU CONTRA! Su suerte estaba pésima, desde el inicio de ese día las cosas habían salido fatal. Seguro que era un castigo divino por su escapada del cielo y… ¡Basta! Debía de responder a este incubo degenerado para aclararle que su "beso" no la había desarmado por completo, aunque eso fuera una mentira más, ya luego haría su penitencia.

-No lo disfrute estúpido incubo-sombra – se quejo ella levantando la barbilla con orgullo.

-¿Como que no? – preguntó él burlón –. Pues bien que te escuché gemir y pedir más – un dejo seductor se noto en su voz –, acéptalo – canturreó burlón.

-¡Vil mentira! – exclamo sonrojada la joven de ojos rosas a lo que el moreno soltó una carcajada.

-Eva...– llamó Angeline a lo que ambos voltearon a verla. Cierto, tanto ella como la pelimiel seguían en la sala y menos mal que la morena ya estaba cubierta con la bata. ¡Oh no! Si estaban allí significaba que habían escuchado toda la discusión. Y en aquella charla también entraba la parte de los gemidos y lo de disfrutar. Mierda, había estado tan concentrada en defenderse ante aquel demonio que no se había dado cuenta de la presencia de ambas jóvenes. La rubia solo miró a la morena por el llamado soltando a aquel bastardo –. ¿De qué está hablando Austin? -Después de esa pregunta una carcajada resonó en toda la sala. Laura no podía ni contener la risa.

-¿No es obvio? – preguntó sarcástica la pelimiel en pleno ataque de risa –. Gemidos, disfrutar...Está claro que Austin se a acostado con tu amiguita jajaja

-¡Hey! Para el carro súcuba, yo no me he acostado con este arrogante demonio de pacotilla – exclamo furiosa la rubia. ¿Pacotilla? Los ojos verdes de Austin se abrieron incrédulos ante aquellas palabras y ansió poder matar a la maldita oxigenada que acababa de insultarlo. Puede que no se hubieran acostado, pero, eso no le daba derecho a ella a insultarlo y encima frente a la chismosa de Laura. ¡Lo que le faltaba! Este era su peor día de trabajo.

-¡Ja! Como si a mi me gustaría enredarme con un ángel, antes muerto – sentencio el moreno con fastidio –, prefería castrarme si fuera necesaria a tener que estar dentro de una como esta – los ojos rosas le taladraron prometiendo que después lo mataría. ¡Que lo intentara! Estaba cansado y era el momento para desquitarse.

-¿Entonces qué pasó? – preguntó la pelimiel burlona.

-¿Qué te importa a ti de todos modos? – se quejo Austin con fastidio. Sus asuntos eran cosa suya, él no andaba jodiendo a Laura después de cada pelea que esta tenía con Claude, así que al menos ella debería respetarlo a él.

-Eso – se quejó la rubia –. Y fuera de aquí los dos – ordenó echando a Laura y a Austin, estos solo la miraron con fastidio –. Angeline necesita vestirse.

-Axel ordeno que nos quedáramos a su lado – se justifico la pelimiel encogiéndose de hombros –. Estamos cumpliendo órdenes solamente.

-Puedes quedarte tu – cedió Eva permitiéndole a Laura que se quedara –. Pero él no – señaló al moreno. ¡Claro! Como si él quisiera quedarse también aquí, sonriente se dio cuenta que el angelucho le había dado la oportunidad perfecta para huir. El bar estaba desolado, al incendio y con los demás ayudando a reparar las cosas nadie lo molestaría ahí. ¡El paraíso de todo hombre!

-Como si quisiera quedarme, me voy al bar – dijo con fastidio el moreno –, apáñatelas sola Laura – sin esperarse más tiempo se giro sobre sus talones y fue en dirección a la puerta. Estaba listo para irse pero Laura se dio cuenta de sus acciones y le grito que se detuviera, suspirando le arqueo una ceja.

-¡Hey! – llamó la pelimiel –. No te confundas, en cuanto Angeline se cambie volverás conmigo a hacer guardia. No creas que te librarás así que nada de bares, te quedarás quietecito frente a la puerta.

-Lo siento pero esto es cosa de... ¿mujeres? – se carcajeo con burla el moreno antes de que saliera por la puerta dejando a la ojiroja sola con ambas jóvenes. La pelimiel cerró los ojos fuertemente apretando los puños para al final soltar un grito de pura rabia que estaba creciendo en su interior. ¡Bastardo! ¡Infeliz demonio! Un día se las cobraría, y juraba que disfrutaría de verlo sufrir en ese momento.

-Maldito bastardo – gruñó Laura –, me dejó sola en esto.

Angeline rodo los ojos al ver la expresión enojada de la demonio. Tampoco a la morena le fascinaba la idea de tener que permanecer con ella un minuto más, pero lastima, no quedaba de otra. Agachándose busco entre las ropas de su mochila algo para ponerse esa noche, decidiendo que hacia algo de calor, opto por un camisón ligero. El de seda blanca con detalles negros. Lo saco con delicadeza para verlo mejor, notando que no lo había usado desde hace unos meses debido al frío que hacia. A diferencia del que uso esa tarde, este era más corto – para su propio gusto, pero su hermana era una fanática de las compras y eso incluía la lencería – y demasiado escotado, no tenía deseos de usarlo, no obstante, con este calor… daba igual desearlo o no. Una fija mirada llamó su atención, por el rabillo del ojo noto como Laura sonreía burlona al ver la pieza de tela que la morena sostenía, y se hacia una idea de lo que la desgraciada pensaba. Axel y ella. Perra. Lo que había sucedido entre el rubio y la morena solo había sido un desliz, una acción que no volvería a pasar y más vale que todos lo entendieran de una buena vez. ¿Cómo era posible que ella cayera? No lo acababa de comprender, y eso le molestaba demasiado. Le enojaba haberse dejado someter a las caricias y no haberse sabido controlar ella misma. Demasiado tarde para lamentos, porque el problema ya estaba sobre la mesa. Angeline estaba embarazada. Suspiro algo cansada, ya le estaba dando algo de hambrea, terminaría de cambiarse y pediría aunque sea un pan para sobrellevar las ansias de alimentos. Ignorando la miradita de Laura se quito la bata para comenzar a vestirse, mientras que a su lado Evangelyne desempacaba su ropa. Al parecer tendría que pasar una temporada en esa casa… al menos hasta que el niño naciera.

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Meil estaba enojado… corrección, no estaba solamente enojado, ¡ESTABA A PUNTO DE EXPLOTAR DE IRA! Con el pésimo humor que cargaba pateo la puerta que tenía frente a él encontrándose con una habitación de colores azules psicodélicos con toques morados y celestes, donde resaltaba más el enorme bar con los diferentes tipos de bebidas alcohólicas que podían existir. ¡Oh por favor! ¿Es que esta maldita casa tenía de todo? Apretando los dientes opto por la opción de lanzar una llamarada contra todas esas botellas para provocar una explosión – y futuro incendio – para asesinar a los malditos demonios y de paso al bastardo de Astarot-padre-del-hijo-de-Angeline. ¡¿Cómo es que había pasado esto?! Un maldito niño, un endemonio monstruo estaba creciendo en las entrañas de la morena… ¡Un hijo de un demonio! Esto no era lo que sus planes dictaban, se suponía que Angeline se dejaría llevar junto con sus hermanos y juntos lograrían vencer las dos asquerosas castas y los híbridos reinarían. Eso era lo correcto, lo que se "suponía" debía ocurrir y… sus planes se fueron al caño por culpa del malnacido de Astarot. Si, incendiaria la mansión, luego de tomarse una botella de vino o vodka. Pisando con fuerza el suelo alfombrando se dirigió hacia la barra hasta quedar frente a ella, con un simple movimiento salto y quedo en el interior, listo para beberse unas buenas botellas. ¿Qué seria lo indicado ahora? Un vodka para iniciar. Jalando una botella del más caro a su parecer la abrió y lleno uno de los vasos que estaban sobre la mesa, y sin esperar mucho tiempo empezó a beber. No era un borracho estúpido que desahogaba sus penas en el alcohol como esos patéticos humanos hacían, siempre pensó que eso era una idiotez, ¿emborracharse por un problemita? Patético, si él estaba bebiendo es porque necesitaba un buen trago para pensar mejor, en especial si dejar a Angeline o llevársela con él. Meil sabía que este niño cambiaba demasiado las cosas, cambiaba a la misma Angeline desde su punto de vista. Ella era una hibrida pura, una mujer con sangre "real", contaminada claro ahora con esa "cosa" que estaba en su interior. ¿Cómo es que ella fue a hacer tremenda idiotez? ¿Acostarse con un demonio? Con ese pensamiento el estomago del moreno se revolvió sintiendo asco, imaginarse tal escena le hacia enojar peor de lo que ya estaba. No podía llevársela de esta forma, no cuando iba a tener el engendro de ese demonio asqueroso. Por tanto, había dos opciones en su mente. O bien se deshacía del niño antes que se terminara de formar, cosa que era horrorosa – incluso para él porque odiaba tener que quitar vidas inocentes – pero traer un demonio lo era más. Y la otra opción, era esperarse a que el niño naciera, se lo entregaba a su padre y adiós a ambos. Se llevaría a Angeline y ella jamás volvería a ver esos dos por el resto de su vida, si, sonaba más pacifico además de bondadoso. Incluso estaba dándole una segunda oportunidad al fallo de uno de los miembros de su gente, eso decía mucho de él. ¿Cuánto tardaría esto? ¿Tres meses o cinco? Los demonios habitualmente parián a los cinco o seis meses, sin embargo, hablaban de un hibrido, el tiempo podía ser meno igual como más largo. Mala suerte, tendría que esperar. Su rabia le hizo aplastar más fuerte el vaso con la bebida hasta que este reventó mandando los trozos de vidrio al suelo, y de paso clavándose algunos en su mano cortando la piel. La sangre chorreo hasta el suelo, cayendo en pequeños gotones que manchaban la alfombra azulina. Al verla una idea vino a su mente… podría usar su don. Claro que sabía las consecuencias de este, no solo destruiría la mansión y a todos los que la habitaban, sino también a Cristel e incluso Angeline, y era lo que menos quería. ¿Se arriesgaría? Recordó el brillo de alegría que lleno esos orbes color plata en cuanto lo vieron, una esperanza que le conmovió. Cierto, Angeline había cometido un terrible error al enredarse con un demonio y llevar en su vientre una cría de ese ser, no obstante, Meil no podía matarla. No cuando ella había estado tan malditamente sola como él. Eso… le dolería, como si tuviera que apuñalar a su hermana por cometer un simple falló.

"No, no puedo matarla… no cuando espere mucho por esto" pensó algo frustrado. La cabeza le comenzaba a doler y no ayudaba en nada la ira que se arremolinaba en su interior.

-¿Todo bien destructor? – la voz grave de un hombre le saco rápidamente de sus pensamientos. Meil alejo la vista de su mano sangrante y observo como ingresaba al interior del cuarto ese demonio que escudo a la oxigenada cuando esta ofendió al ojimarrón. Viendo aquellos orbes color verde oscuro; y llenos de sombras que se removían en el iris, lo clasifico como un Umbrian o demonio sombra. El recién llegado frunció el ceño –, ¿te comieron la lengua los ratones o qué? – se burlo a lo que el destructor gruño.

-Eso no te importa demonio, lo que yo haga o deje de hacer es cosa mía – su voz sonó dominante, como la de un amo hablándole a su siervo. Meil estaba harto de los demonios, sumado al que el bebé que llevaba la mujer de su especie tenía como padre a una de esas cosas no aminoraba la rabia –. Ahora, largo de aquí.

Austin rodo los ojos al oír sus palabras. Considero la opción de irse ya que por lo visto este hombre decía que estaba perfectamente bien, y al moreno no le importaba mucho si el destructor estaba feliz o triste, así que decidió irse a vagar por ahí. Dispuesto a darse media vuelta se quedo quieto en su sitio, debido a que algo le detuvo, mejor dicho las emociones oscuras de alguien. Pudo sentir una preocupación, una duda tan fuerte que su sensor de oscuridad surgió por si solo indicando lo ansioso que estaba por devorar preocupaciones, miedos o secretos malos. Este era diferente, era una duda, una preocupación porque algo saliera mal o la indecisión sobre una persona; se hizo una idea de donde venia esa fuerte emoción… el destructor. El moreno se fijo en aquellos orbes color marrón que le miraban airados porque aún no se había largado como le dicto el hibrido, para su sorpresa, no había solo ira, sino miedo. Si, el destructor estaba un poco asustado, y sin querer hacerlo la habilidad de Austin se activo obligándolo a succionar ese pensamiento oscuro que gritaba por querer salir a la luz. Odiaba tener que hacer eso, como persona, el moreno se ponía en el lugar de la gente a la que leía su oscuridad, y él sabía que eso era una invasión grave a la privacidad. ¿A quien le gustaría que alguien se enterara de sus miedos? ¡A nadie! Lastima que el ojiverde no podía hacer nada, esto ocurría por si mismo, tras lo cual ni el mismísimo Lucifer podría impedirle leer a los demás. Volviendo al tema serio… el destructor estaba enojado por una razón que no se esperaba. Por el hecho de que Angeline tendría un hijo de Axel, preocupándole o disgustándole que el niño tuviera genes de demonio puro. ¡Oh! Vaya parecía que el hombre si tenía un poco de consideración por otras personas… o mejor dicho, por los de su misma especie. Si, Austin ya sabia ese detallito que la ojiplata intentaría ocultar, pena que con él no pudo. Puede que Austin no divulgaría el secreto de que ella era una hibrida, pero, eso no significaba que no la vigilaría. Estaría ahí siempre vigilándola para que no cometiera la tontería de dañar a su amigo, y menos con este secreto que no sabia como lo tomaría Axel. Conociéndolo, nada bien. Suspiro decidiendo que no le quedaría de otra más que aclarar el detallito al destructor, porque, sino lo hacia seguro que este hombre seguiría trazando tontos planes en su mente.

-Si estás pensando en el hijo de la "súcuba" – dijo el moreno mirando con diversión a Meil, quien al instante le miro con cautela haciéndole soltar una carcajada –. No te preocupes porque será un híbrido puro al igual que su madre...

Los ojos de Meil se abrieron sorprendidos al oír esa respuesta, si le hubieran dicho que era el fin del mundo no hubiera prestado ni la mínima atención. ¿Este demonio acababa de decirle que el hijo de Angeline sería un hibrido? Eso no se lo esperaba, de alguna forma calo hasta su interior dejándole desarmado. ¿Nacería un nuevo hibrido? ¿Un niño como él? ¡Hey! ¡Un momento! ¿Cómo diablos este tipo sabia que el niño seria un hibrido? La segunda pregunta seria: ¡¿Cómo sabía que Angeline era una hibrida?! El demonio sombra le dio una mirada burlona. ¡Cabrón! Se estaba burlando de él, le enseñaría que nadie se pasaba de listo con el destructor, soltando un gruñido le fulmino con la mirada –. ¡¿Cómo carajos sabes eso?! Y… ¿Qué te hace pensar que el hijo de Angeline será un hibrido?

Austin rodo los ojos, se señalo con el dedo y respondió a la duda del de ojos marrones –. Soy un demonio sombra ¿recuerdas? Nadie puede engañarme,– verdad. Los demonios sombra tenían esa extraña habilidad de saber cuando alguien mentía además de ver la oscuridad de cualquier ser vivo, esta incluía pensamientos o secretos bien escondiditos. Solo que la duda estaba en su mente, ¿Por qué el mocoso de Angeline seria un hibrido completo si su padre era un despreciable demonio? El ojiverde suspiro –. Suena imposible hasta para mí, pero me entere de la genética con el secretito de Angeline, ella y ese angelito que trajiste estaban preocupadas por ese detalle y temen que Axel lo sepa – ¿la oxigenada lo sabía? Bendita zorra –, pongámoslo así; la madre de esa súcuba era un ángel de raza pura que logro ascender a uno de los más altos cargos; el padre de An es hijo de uno de los primeros demonio en caer como lo es Astarot…. ¿entiendes por el momento? – Meil gruño. Lo estaban tratando como idiota –, no te trato como idiota, es solo que esta teoría es complicada para muchos.

-No soy muchos, soy el destructor – se quejo el moreno con fastidio mientras que con su otra mano jalaba un vaso nuevo poniéndolo en la mesa y sirviéndose más Vodka. Indico con su mano sana que continuara –, soy superior a todos ustedes así que habla de una buena vez – Austin suspiro al oír sus palabras.

-Menuda educación que tienes, igualito a un rey – murmuro con fastidio –, me refiero a que tanto Axel como la abuela paterna de Angeline fueron alguna vez ángeles, hasta que cayeron en el pecado. Así que tuvieron sangre angelical tiempo atrás, hoy Angeline es portadora de sangre hibrida, de un demonio y un ángel, como Astarot es el padre se suponía que el mocoso tendría tres cuartas partes…

-De sangre de ángel – continuo el moreno entendiendo por donde iba Austin –, debido a los genes de demonio, pero la sangre angelical de Angeline limpio como un desinfectante sobre las bacterias. En otras palabras los genes de ángel limpiaron la sangre de ángel rebelde volviendo al niño un perfecto hibrido – una sonrisa se curvo en los labios de Meil. Para un cualquier otro esas palabras habrían sido todo un caos, seguramente enredándose en la mitad para después pedir una repetición parte por parte, ¿él? Era más listo que cualquiera. El demonio sombra aplaudió en signo de triunfo.

-¡Buen trabajo! Tienes tu titulo en genética inmortal, ¿sigues preocupado o estas feliz de las buenas noticias? – la ceja arqueada respondió a la duda del ojiverde. Este soltó un bufido cruzándose de brazos – no eres muy cooperador con las bromas.

-Soy más del sarcasmo – dijo el hibrido. Dio una mirada examinadora al demonio, quien solo se acerco para saltar sobre la barra y coger un vaso para servirse parte del vodka que el moreno estuvo bebiendo –. Así que un demonio sombra... creí que esos insectos habían sido eliminados hace siglos – comentó con un tono arrogante. Austin le miró feo, si que este hombre era un malagradecido de lo peor. ¿No podía decir un "gracias" al menos? ¡Puf! Hablaban del rey de reyes, seria más saludable no pedir demasiado.

-Supongo que no todos fuimos eliminados – se defendió poniendo el mismo tono que el híbrido mientras se servía en su copa el vodka. Frunció el ceño al oler el aroma de la bebida –, la próxima elige whisky es mejor. Ignorando el comentario el moreno siguió analizando las palabras del demonio sobra.

-Eso significa que el mocoso que Angeline traerá al mundo será un híbrido como ella o yo... ¿Tendrá genes de Astarot? – su voz sonó como un gruñido al mencionar el nombre de ese bastardo, pensarlo solo le daban ganas de matarlo por el puñetazo que logro asestarle en su pelea. Pensar que ese niño fuera de él solo le hacia sentirse enojado, hubiera preferido antes que el padre fuera este demonio que estaba frente a él. Al no recibir respuesta decidió usar otro tono de voz –. Contesta a tu superior.

-Él es el padre así que la respuesta es muy obvia – mencionó el moreno para después darle un trago a la copa. Detestaba cuando usaban tonos de orden con él, sin embargo, este hombre era demasiado peligroso… si había incendiado un pasillo entero con un movimiento de su espada y de paso asesino a tres siervos… era preferible no arriesgarse a que destruyera la mansión completa.

-No me refería a eso estúpido – Austin deseo golpearlo y sabía que si lo hacia el destructor terminaría explotando, así que se aguanto las ganas por el bien de todos –, me refiero a si hay la posibilidad de lograr que ese niño elimine sus genes – Meil no era idiota, conocía demasiado sobre ciencia, llamándose el mismo científico podría tener la posibilidad de cambiar los genes de ese niño para convertirlo en un híbrido solo hijo de Angeline o... agregar sus propios genes. Y fue ese pensamiento que hizo al ojiverde atragantarse con su bebida hasta casi escupirla se la sorpresa. ¿Qué? ¿No le gusto la idea?

-¡Espera ahí! ¿Estas pensando en lo que creo que piensas? – la voz del ojiverde sonó sorprendida. No se esperaba que el destructor fuera tan inteligente para inventarse una forma de cambiar los rasgos genéticos de un embrión que llevaba menos de un día en el vientre materno, no, lo que él pensaba hacer era algo… antinatural.

-¿No decías que eras un demonio sombra? – resopló – Sí, pienso intentar cambiar los rasgos del bebé...

-No puedes hacer eso – intervino Austin serio –, la naturaleza del bebé debe seguir su propio curso, no puede ser manipulada porque eso traería graves consecuencias tanto para la madre como para el niño. Así que ni lo pienses...

-¡Al carajo tú moral de padre! – soltó el moreno con fastidio, detestaba que intentaran convencerlo de cambiar de opinión, y no estaba de muy buen humor ahora –. Haré que ese niño sea solo de Angeline y si ella lo quiere puedo darle mis genes para que sea aún más poderoso – si, la idea le gustaba.

Un heredero para su reino, un niño fuerte que reinara sobre todos y fuera su orgullo. Además, la idea de que la ojiplata fuera la madre no le molestaba para nada, era de su raza y tenía una belleza indudable, sin duda el pequeño sería perfecto. Claro, nunca se imagino haciendo el papel de padre, debido a que estuvo más concentrado en las batallas que en los bebés y las familias. Pero bueno, ¿Uno siempre podía aprender? ¿No? Por supuesto, y de seguro que seria el mejor de todos. Los detalles recaían en la experimentación de su ADN, donde debía de hallar una forma eficiente y de paso que fuera favorable tanto para la cría como para la madre. El Umbrian tenía razón en la parte que este cambio podía alterar para mal a los dos, no obstante, Meil podía hallar una forma de solucionar este problemita. Claro, cuando el padre verdadero del niño supiera de sus intensiones querría matarlo, y ese detalle le gustaba, porque el moreno se había quedado con las ganas de matarlo en la habitación momentos atrás. Encima ese bastardo se había creído tener derecho a ser el "dueño" de ella, ¿Quién se creía ser? solo porque Angeline llevara a su cría, eso no significaba que fuera su mujer… esta bien, si Meil estuviera en su posición también se comportaría de esa forma. Pero… él supo lo del embarazo después de la pelea, así que si se creía tener derecho sobre Angeline es porque Astarot pensaba que le pertenecía. Pobre estúpido, no sabía que Meil se llevaría a la morena en unos instantes más para hacerse cargo de ella y su familia – incluido el nuevo miembro – por tanto no la volvería a ver jamás. Austin, en cambio, pensaba en esta horrible teoría que el destructor quería poner en práctica. ¡¿ESTABA DEMENTE?! Podía ser una idea sumamente brillante, incluso consideraba que este hombre era un bendito genio que si le daba la gana podía descubrir curas para cientos de enfermedades humanas. Los doctores necesitaban años, la evolución de la ciencia como la tecnología para conseguir un remedio que tenía la posibilidad de no servir en nada. ¿No era eso lo que intentaban hacer en esas enfermedades a las que llamaban cáncer y la otra que era Sida? Simplemente no la hallaban, cura existía, el tema era hallarla. Austin apostaría lo que fuera a que si Meil se lo proponía podría lograr crear antídotos o medicamentos capaces de tener éxito, el problema recaía en que él no lo haría. Un sincero desperdicio de su mente excesivamente inteligente, y… se salió del tema principal. Estaban hablando del intento de cambio de genes que el loco este quería realizaren un niño que ni siquiera estaba en el primer mes de su formación, comprendía que la teoría era muy buena, solo, que eso no quitaba lo riesgoso que podía ser. Esta locura podría dañar a Angeline matándola u obligándola a abortar, ¿es que este hombre no pensaba razones? Un embarazo debía seguir su curso como normalmente era, sin ser tocado por la mano de la ciencia. ¿Por algo existía lo de la naturaleza? ¿O no? Tenía que hacerlo cambiar de opinión rápido, y conocía una forma… la duda de Angeline sobre tener al niño. Cavia la posibilidad que ella no lo quisiera tener, y obviamente el ojiverde no la culparía, con tremenda oscuridad que vio en su alma comprendía porque ella no se sentía capaz de querer criar a su niño además del miedo de que los demás se burlaran del inocente joven que un día sabría de su verdadera existencia. Los humanos eran crueles por naturaleza, tratando siempre de asustar a los débiles quienes eran las presas perfectas de esa jerarquía social existente; en el caso de los ángeles y demonios no eran muy diferentes, ellos también buscaban a los débiles para asustarlos y en algunos casos esclavizarlos para que fueran su centro de diversión. Ella le temía a eso, estaba asustada que los demonio un día supiera la verdad y se centraran en humillar a su hijo por el hecho de su sangre mestiza. Meil no lo veía de esa forma, él pensaba que eran los mejores, los reyes del universo y que su especie seria la que debía gobernar al resto; sin embargo, Austin si entendía a la morena. ¿Cómo se sentiría una madre al ver que los demás se ríen de su hijo? ¿Cómo soportar el ver que la sangre de tu sangre lamenta su existencia por no tener a nadie que lo entienda y ame aparte de sus padres? Esas preguntas eran dolorosas, terribles para cualquier madre, pues, sin duda había una pregunta peor que esas y Angeline estaba en pánico por saber si estaría en lo correcto o no, ¿El padre de la criatura se avergonzaría de su propio crio porque este seria diferente? El ojiverde no creía que Axel sentiría desprecio por su hijo, él lo amaba ya, dado que el sueño del rubio fue ser padre desde su caída a los infiernos. No, Axel amaría al niño así este fuera hibrido, Angeline lo debería de entender, le costaría y sabia que un día lo logaría. Ella estaba demasiado dañada por su propia infancia, tenia grabado en su mente estar a la defensiva del mundo, porque el mismo mundo la trato de una forma cruel. ¿Cómo sanar un alma dañada de tal forma? Austin no podía hacer nada por ella, él único en todo caso que algo podría hacer seria Axel, si es que quería salvarla de su propia autodestrucción. Suspirando al ver que Meil estaba demasiado callado decidió hablar por el bien del niño y la madre, debía decir algo si pensaba en detener la locura de este hombre.

-Primero deberás convencerla que lo tenga, porque ella aún duda si seguir preñada – era bajo decir ese secreto pero Austin no podía permitir que el bebé fuera cambiado, Axel estallaría en una ira tan grande que nadie se salvaría, sinceramente el día ya había sido pésimo para el pobre Austin y estaba cansado. ¡¿ES QUE EL MUNDO ESTABA EN SU CONTRA HOY?! –. Y debes pensar si Angeline querrá que lo modifiques, porque lo dudo mucho – continuó hablando.

-¿Por qué no querría? – pregunto con un tono de cierto reproche. Meil estaba seguro que Angeline aceptaría la idea si se lo proponía, era una mujer lista y querría lo mejor para su... un minuto... ¡¿HABÍA DICHO QUE ANGELINE CONSIDERABA NO TENER AL BEBÉ?!

-Espera, espera, espera – dijo Meil sin poder creérselo – ¡¿Has dicho que Angeline se está pensando aún lo de tener al bebé?! ¡¿Esta loca?! ¡¿PLANEA ABORTAR?! – difícil de creer para él, puede que hace dos minutos considerara el hecho de exterminar a ese niño. No obstante, las cosas cambiaron en cuanto supo que ese bebé seria un hibrido, ¡¿Aún siendo uno de su casta Angeline lo quería matar?! ¿Es qué la mujer estaba fuera de su juicio?

-¡Eh! Cálmate – pidió Austin –.Ya viste la reacción que tuvo...Y no lo sé, tal vez la rubia la haya convencido para que lo tenga. ¡Soy un demonio sombra, no un adivino! – muchos lo consideraba en predicador del futuro cuando solo podía detectar los pensamientos y secretos ocultos por su grado de oscuridad. ¡No era un clarividente! ¡Era un guardador de secretos!

-¡DEBISTE DECIR ESO ANTES IDIOTA! – grito enojado el ojimarrón antes de soltar la copa de Vodka que estaba bebiendo, y esta solo cayo al suelo reventándose, derramando el contenido en la alfombra. Ni de coña dejaría que uno de su especie fuera condenado a no nacer.

-¡NO ME INSULTES! – exclamó Austin enojado –. Además, tengo cosas más importantes en qué pensar. Ni que tuviera que estar pendiente todo el tiempo de lo que hacen o no hacen los demás ¡No soy la niñera! Tengo mi propia vida y mis propios asuntos a los que atender – se desahogó antes de beber otro trago.

-Claro como tú digas... – dijo el moreno haciendo un leve movimiento con su mano.

Meil salto sobre la barra dispuesto a irse a la habitación en donde se encontraba Angeline y hablar seriamente con ella. No dejaría que la muy tonta cometiera una idiotez desgraciando la existencia de uno de los suyos. La convencería de tenerlo – sea por las buenas o las malas –, y luego vendría el tema de salirse de ese lugar. Un tema por minuto, ahora necesitaba convencer a esa mujer y lo haría ya. Mientras tanto Austin suspiraba cansado, al final nadie le podía ni regalar cinco segundos de su tiempo para que lo escucharan desahogar sus propias penas. Estupideces. Bajo la vista para ver el vaso de vodka caído, y cuando lo hizo sus ojos se abrieron enormemente al ver aparte del liquido junto con los vidrios rotos… sangre. ¡Oh por un carajo! ¿Era enserio? ¡Maldito destructor! En cuanto alguien viera este desastre de seguro ordenarían al moreno a que se fuera a lavar esta maldita alfombra. Su mala suerte al parecer aumentaba a cada instante, volviéndose peor con el avanzar de la noche, no, de la madrugada. Si, ya eran las tres… se les paso el tiempo con cada lío que se armo ese día. Y las cosas malas parecían solo ocurrirle a él, estaba bien que estuviera maldito con las mujeres para nunca enamorarse, ¡¿Eso también contaba con su suerte durante el trabajo?! ¡Bastardo que era Dark! Un día enserio arreglarían cuentas pendientes. Bebió otro trago recordando a ese maldito ángel rubio, aún estaba enojado por los problemas que le estaba trayendo y sin duda le traería más, porque esa mocosa estaba pegada a la mujer de Axel. ¿Qué relación tendrían? Gracias a su don pudo tener la capacidad de saber acerca del secretito que ella ocultaba, por lo visto, la rubia de nombre Evangelyne se sentía sumamente culpable por algo que había hecho su hermano a Angeline. ¡Claro! Él también estaría preocupado si su hermano hubiera matado a los padres de un ser inocente durante la infancia de este, obligándolo a permanecer huérfano. Bebió más pensándolo con más detalle, si que esa mujer era tonta. ¿Pesaba en verdad que Angeline nunca sabría sobre su engaño? ¡Ja! La hibrida lo sabría, y cuando supiera que fue el hermano de Evangelyne quien mato a su madre, estaba cien por ciento seguro que la morena enloquecería intentando matarla. Ardería Troya sin duda. Volviendo al tema de su vida, se notaba que tenía excelentes amigos – sarcasmo – ni uno podía siquiera preguntarle como le había ido. ¡La amistad entre ellos si que era muy hermosa! Y no podía ser más sarcástico ese día.

-Ni siquiera pueden preguntar cuales son mis penas, eso saco por ser bueno – bufo Austin con fastidio. Desde ese día no volvería a ayudarles más, ellos mismos deberían de diferenciar sus propios problemas y dejarlo a él con los suyos.

-¿Qué penas Austin? – dijo una voz recién llegada sorprendiendo al ojiverde. Sus ojos se fijaron en el recién llegado sorprendiéndose al verlo, era la última persona que esperaba ver ahora justamente.

-¡¿Axel?! – mustió sin salir de su sorpresa. Analizó la pregunta del rubio para luego suspirar –. Ninguna, ¿a quién le importa? – preguntó sarcástico sirviéndose más Vodka en su vaso.

-Como tu quieras – dijo el rubio sentándose frente a él. ¡¿Es qué nadie tenía la delicadeza de insistir un poco?! Que excelentes amigos tenía, apostaba lo que fuera a que si se teñía el cabello ni lo notarían –, ¿Cómo esta Angeline? – la voz del rubio sonó preocupada, ansiosa por saber más de la mujer que llevaba a su hijo. Wow, en verdad Axel estaba deslumbrado con la idea de ser padre, como también por Angeline.

-Bien, con el ángel ese – murmuro el moreno bebiéndose su copa de Vodka de una –. ¿Qué se siente saber que serás papá? – en el fondo de su alma, el moreno también quería ser padre, lamentablemente este sueño jamás se cumpliría. No cuando siguiera estando maldito por culpa del bastardo de Dark.

El rubio sonrió un poco.

-Es extraña esta sensación, no me imagine nunca de padre – respondió divertido –, ya sabes, estuve siempre más concentrado en matar, liderarlos a ustedes y meterme con cualquier mujer…. no esperaba estar en esta situación – nadie se la esperaba. ¿Enterarte que serás padre una noche donde miles de problemas surgen? No, era el peor día para saberlo. Y todavía quedaba por saber que ese niño seria un hibrido completo, no un demonio como Axel esperaba que seria. En realidad, Austin no deseaba estar en sus zapatos cuando lo supiera, seguramente al inicio estallaría en ira…. ¿Ira? ¡Oh diablos! ¡El destructor! Se había ido a ver a Angeline, lo cual decía que Laura lo vería y esa idiota se pondría a la defensiva avisando a los demás demonios. Si estaba en lo correcto, y sabia que lo estaba, el hibrido seria capaz de destruir media mansión si no lo dejaban ver a la morena. ¡¿Quién le mandaba a hablar de los secretos?! Por eso se decía que era mejor estar calladito que soltando chismes como vieja chismosa. Tirando la copa de vodka a un lado salto de una manera rápida paso sobre la barra sorprendiendo al rubio que estaba sentado segundos atrás, quien se paro de inmediato al ver la acción de Austin.

-¿Qué sucede Austin? – la pregunta de Axel decía cuan irritado estaba de su acción. Decidió no contestar, por la salud mental de él y la del rubio seria mejor callar lo que sabia que haría Meil.

-Solo he decidido ir a dar una ayuda a Laura, ya sabes por si el destructor piensa dar una vuelta y regresar a verla – ojala que eso hubiera sido suficiente para aplacer la duda del rubio, mas, tuvo el efecto contrario. Con solo mencionar al ojimarrón, los ojos color castaño de Axel se oscurecieron hasta casi volverse completamente negros, comprobando el odio que sentía contra el protagonista de esa leyenda. ¡Oh por todos…! ¿Por qué esos dos se odiaban tanto? ¡Ah! Claro, porque Meil quería llevarse a Angeline y Axel no lo permitiría. Gran problema.

-¿Sigue por aquí? – su pregunta fue tan fría que hasta el moreno pensó que el ojicastaño seria capaz de congelar si es que ese fuera su don. Teniendo que decir la verdad asintió de mala gana, provocando un gruñido emergente del pecho de Axel –. Dile a Jude que venga, lo sacaremos a las malas entonces.

-Axel es el destructor, piensa un maldito segundo…. – no término porque el rubio estaba yéndose hacia la salida antes que soltara un rugido puramente territorial, la comprensión llego a la mente de Austin. Axel había decidido hacer de Angeline su compañera, y su reacción se debía a la de un macho celoso, desconfiado de los hombres cercanos a la ojiplata. Tampoco ayudaba el hecho que el hibrido quisiera llevarse a la fémina, eso se declararía como una intrusión al territorio del líder… y eso era malas noticias para todos. Esta seria la noche más larga de su vida.

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Elena estaba endemoniadamente cansada. ¡Nada! No la había encontrado por ninguna parte y ni siquiera había podido sentir su esencia angelical. ¿Cómo era posible que esta mujer se pudiera esconder tan bien de todos? Cansada de no obtener resultados opto por permanecer quieta en su sitio mirando la enorme luna creciente que iluminaba la noche dándole un bello aspecto. ¿Cómo podría hallarla sin levantar sospechas? Sabia que su nombre era Angeline Swan, una idea brillante seria hacer que su ayudante buscara información sobre esta mujer, ya que su nombre le sonaba. Por extraño que parecía, la castaña tenía el presentimiento que la había visto en algún lugar, pero no recordaba en donde. Mordiéndose el labio inferior opto por mejor solicitar la ayuda de tres ángeles que habían decidido desertar del cielo por cuestiones "razonables". Elena no había vuelto al reino de los ángeles en el tiempo en que bajo a la tierra humana para empezar una nueva vida, no obstante, oyó que otros ángeles le habían imitado por mismas razones. Estaban cansados de tener que seguir fingiendo que eran los buenos de la historia cuando la realidad era otra muy diferente. Es por esto que ella les solicitaría su ayuda, si quería detener una desgracia apocalíptica, seria mejor hacerse de compañía para la brutal lucha que llevaría a cabo. Hace unos años atrás escucho información sobre un ángel asesino que exterminaba demonios de la mejor manera existente, sin fallar nunca en sus cometidos, decían que incluso pudo haberse echo con el puesto de Light si lo hubiera querido. Su nombre había sido Alessandra, hija del arcángel Gabriel y hermana de otro ángel que portaba este mismo nombre. Ella era la primera de sus tres opciones, luego estaba otra joven de nombre Alexya, a quien le apodaron por "La incompleta". Nombre raro, pero, perfecto para esta mujer debido a que encajaba con ella, porque la hermosa ángel solo tenía un ala. ¡Si! La leyenda no mentía, esta joven tuvo la desgracia de perder en su infancia su ala izquierda provocando su impedimento para volar. Todos pensarían que seria una mujer débil, sin carácter para ser guerrera o la posibilidad de serlo, pues se equivocaban. Los humanos sufrían muchas veces de faltas de extremidades, y aún así lograron superarse para convertirse aquellos minusválidos en personas capaces de obtener grandes logros, todo gracias a la perseverancia, a las ansias de nunca rendirse para mostrar a los que un día se burlaron, que uno mismo podía salir adelante con empeño y fe. Eso mismo le pasó a Alexya, los ángeles dudaron de su capacidad, y ella ¿Qué hizo? Salió adelante convirtiéndose en una excelente guerrera, era por eso que la quería tener entre sus guerreras. Y por último estaba una joven de nombre Lía, se decía que esta era una gran guerrera también, con un alto grado de belleza y al parecer el único ángel con el verdadero sentimiento de "misericordia" que ya nadie poseía. Quería a esas tres de su lado, pero, para eso primero debía de ubicarlas. Y lo haría. Sacando de su bolsillo un pequeño collar con un dije pequeño en forma de luna en donde estaba gravado su nombre. Un recuerdo. Un regalo de su mejor amiga. Apretándolo fuertemente en su mano como si de este modo julia jamás se escaparía de ella decidió que seria mejor irse ya a casa. Esta noche no hallaría nada, mañana si lo logaría. Vale, después que tuviera esa cita con el tal representante de una empresa que había venido a su compañía para hablar de negocios… la cita era muy temprano así que no le quedaba de otra que irse ya a preparar, después de todo pronto serian las cuatro de la mañana y necesitaba preparar su discurso para convencer al tipo de que su empresa era la mejor para este negocio. Aunque la joven Elena, no supiera que de este encuentro, ella pronto saldría como la presa de un cazador.

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Evangelyne continúo ayudando a desempacar a la morena mientras esta guardaba sus cosas en algunos cajones de madera. Era una suerte que la insoportable pelimiel hubiera decidido irse a traerle algo de comer a Angeline, de este modo al menos las dejaba un rato a solas sin que nadie las molestara. Sacando más cosas de la maleta negra vio como un pequeño cuaderno se caía de sus manos al suelo, debido a estaba metido entre la ropa. El pequeño cuadernillo de pasta rosa impacto contra el suelo esparciendo varios papeles que la hicieron suspirar de molestia, ese era el diario de composiciones de Angeline, donde tenía todas las canciones que escribía. Dejando las blusas en la cama, se agacho a recoger los papeles caídos cuando una cosa le distrajo, o más bien una foto le llamó la atención. Estirando su mano la cogió con delicadeza entre sus largos dedos observando la figura, su respiración quedo atascada en su garganta y soltó un jadeo al ver a la mujer que estaba retratada en ella. Era pelirroja clara, con unos largos cabellos sedosos que caían sobre sus hombros con gracia y belleza llegando hasta media espalda a su parecer; sus ojos eran cubiertos por un flequillo hacia el lado izquierdo dándole un toque seductor. Su piel era nívea, pálida embelleciéndola por el hecho que recordaba a la porcelana fina que se rompería fácilmente. Detalladas facciones tenía su rostro, hermosa, como si él que la hubiera creado pensara muy bien en cada rasgo delicado; una nariz pequeña, respingada y bonita, acompañada de unos labios rojizos y curvos, perfectamente creados para ser besados. Pero lo que resaltaba sin duda eran los hermosos ojos que ella portaba. Índigo. Un azul tan profundo que hacia perder la razón por estar mirándolos por mucho tiempo, hipnotizadores, seguros de si mismo y con toques de rebeldía junto con orgullo; en ellos se podía decir que esta mujer era toda una aventurera que no se dejaba dominar por nada ni nadie. Alta y curvilínea, con una cintura estrecha – se podía ver ya que la foto dejaba era de cuerpo completo – recordaba a la belleza de una reina o princesa de la antigüedad, en especial debido a su largo vestido azul que hacia resaltar sus preciosos ojos. ¿Quién era esta mujer? ¿Por qué Angeline tenía una foto de ella? su mente no podía contestar las dudas porque la desconocía por completo, lo único que supo fue el nombre de la joven, gracias a que estaba detrás. Anya Holiest, "la princesa rebelde". ¿Princesa rebelde? ¿Y eso a que se debía? Más abajo seguía habiendo más escritura como si se tratara de unas cuantas palabras.

-Anya Holiest, compositora y cantante de música jazz – susurro leyendo –, una mujer de carácter que siempre busca lo que quiere y nunca se deja intimidar por nadie – frunció el ceño –, ¿Quién es ella? – Esa era la pregunta que rondaba la mente de la joven rubia, sabia que esta mujer era demasiado hermosa, atrayente que tendría una fila de pretendientes a la vuelta de la esquina. Solo que… sus ojos transmitían secretos tan bien ocultos que le hacían querer saber más de esta pelirroja. Pero lo que Evangelyne no sabía es que Anya, era alguien más importante de lo que aparentaba y que algún día seria la causante de las desgracias del mundo entero. Con su sonrisa deslumbrante hacia caer a los que osaban siquiera poner un ojo sobre ella, y al mismo tiempo su lengua afilada los sorprendía, mas aún cuando ella parecía ser una muchachita de clase. Las apariencias siempre nos engañan, las personas juzgan lo que ven, eso es lo que siempre hacen, en especial al ver la belleza femenina, y esta jovencita seria un grave problema ¿Qué puede ser peor que una joven rebelde y… un destino que provocaría el mismísimo caos? La respuesta aún no existía.


Y... eso es todo – sonrisa – ojala les haya gustado el capitulo ya que me tomo tiempo demás hacerlo y se termino bastante tarde, y si publico después… culpen al corte de internet. Creo que ya les deje una pequeña pista de esta nueva chica de nombre Anya, quien en verdad será un terrible problema para todos – mirada inocente – no daré avances así que tendrán que esperar para saber más de ella, pero si les puedo decir que esta mujer será uno de los personajes más divertidos y rebeldes que verán, en especial por su modo de actuar y la vena rebelde que ya tiene jaja y creo que me pase un poco con el pobre Austin… lo creen sirvienta. Vale, les dejare con las preguntas para no molestarlos mucho más de lo debido:

-¿Les gusto? ¿Alguna parte en especial? ¿Algo les hizo gracia?

-¿Angeline decidirá el tener a su hijo y contar la verdad u optara por alguna otra opción? ¿La morena sabrá pronto quien es en verdad Evangelyne? ¿Cuánto tiempo más la rubia ocultara la razón por la que protege a la hibrida?

-¿Mark en verdad cumplirá el plan acordado? ¿Elena descubrirá sus intensiones antes o caerá en la trampa del incubo?

-¿Austin le cobrara a Claude lo de la limpieza? (ok, no me pude resistir a lo de la alfombra jaja) ¿Laura se burlara por más tiempo por el nuevo engaño que sufrió el moreno a manos de Evangelyne?

-¿Meil lograra hacer que Angeline cambie de opinión respecto al nuevo hibrido? ¿La convencerá por las buenas o las malas? ¿Lograra llevarsela o habran problemas?

-¿Quién es Anya en verdad y por qué Angeline tendría una foto de ella? (teorías se aceptan) ¿Será posible que esta mujer desencadene los desastres de todos?

Terminando esta lista de preguntas, debo despedirme y decir que pronto subiré algo… se que lo hare tengo fe e imaginación lo único que falta es tiempo para escribir – con gota en la cabeza – correcto, debo ver cuanto logro en estos dos días. Sin más que decirles, bye y espero pronto continuar con este fic.