**Terry**
-Hola, hijo –Mi madre consiguió colarse hasta mi camerino -¿Estás bien?
-Estoy nervioso, mamá, siento un nudo en el estómago y a la vez estoy emocionado, este es el día que tanto he anhelado
-Sé que lo harás bien, todos estamos aquí para apoyarte. Tu padre está feliz por ti y muy orgulloso
-¿Lo dices en serio?
-No te mentiría con algo así. Tu padre puede parecer severo pero es el mejor del mundo, siempre se ha esmerado para que a ustedes no les falte nada y les ha apoyado en cada uno de sus sueños
-Lo sé. Por un momento pensé que él no compartía esto conmigo
-Sí lo hace, pero él cree que la actuación es un pasatiempo, su deseo es que cada uno de sus hijos se realice con una profesión competente que les brinde los suficientes recursos para sostener sus vidas.
-Gracias, mamá. Gracias por el esfuerzo de estar aquí conmigo.
-Me siento orgullosa de ti, que te realices en lo que en verdad te gusta
Le di un abrazo –Me hace feliz que estés aquí conmigo, que papá esté este día conmigo
-También tus hermanos están aquí.
-Mamá, ¿Qué opinión tienes al respecto que me enamore de alguien que no tiene los mismos recursos que nosotros?
-Te apoyaría, si eres feliz, cuentas con mi apoyo… ¿Estás enamorado?
El tiempo pasó rápido desde aquél día que nos volvimos a ver, creí que ella simplemente representaba el amor de verano pero no, no fue así.
Mi madre no recibió mi respuesta porque Susana ingresó y nos interrumpió. Los ojos de mamá expresaron que se fue con la idea que estaba enamorado de Susana
-Terry, estás increíble.
-Gracias, Susana, te ves bien de Julieta
-Gracias. Te deseo suerte esta noche – Me dio un tierno beso en la mejilla.
Tal vez era tiempo de darme una oportunidad con ella. Tenía muchas virtudes y había sido paciente conmigo.
Nada garantizaba que entre Candy y yo podría existir algo más que ser un hermoso recuerdo veraniego.
Mi destino comenzaba a tomar rumbo y cada vez era más lejos de ella.
-Te deseo la mejor de las suertes – Le abracé y besé sus labios.
-Terry! –Me abrazó y sonrió
-Es un amuleto de la buena suerte – Mi corazón latía emocionado pero mi mente estaba saturada por un único pensamiento: El hijo de Robert se había integrado con los artistas provenientes de América. Él caracterizaba a Mercutio, mi amigo en la trama, el personaje le quedaba bien y nos habíamos integrado perfecto en los ensayos, no le había visto en el camerino y eso me ponía ansioso. El suplente que podría cubrirlo no me inspiraba la suficiente confianza de hacerlo bien.
Encaminé a Susana y me dirigí a los demás tocadores para estar seguro que ya se encontraba allí o en su caso avisarle a su padre de manera oportuna–Seth! Qué bien que ya estás aquí –Lo encontré caminando por el pasillo a prisa, no se había caracterizado.
-Sí, voy tarde, fui por mi novia al aeropuerto – Caminábamos rumbo al camerino y él seguía hablando – Planeamos nuestro viaje pero ella no pudo conseguir el permiso, su padre le pidió que no faltara a su graduación, la verdad esto es importante para mí, yo sí tuve que ausentarme antes de la universidad… pero ¿Puedes creerlo? Ella vino exclusivamente a verme… sabe que mi personaje es secundario y ella se siente feliz por mí – Robert le exigía a su hijo lo mismo que a cualquiera de nosotros. Es más puedo decir que a él le exigía más, siempre le retaba si algo salía mal aunque no fuera su culpa, Seth tomaba las cosas bien y no se enfadaba demostrando así, la templanza y el dominio propio que tenía.
La forma con la que ella le demostraba su amor me dio envidia de la buena. Me imaginé a Candy viajando desde América para verme actuar. Le imaginé sentada junto a mis padres. Mirándome a mí en primer plano, dedicarle mi actuación y estrecharla entre mis brazos al finalizar la obra; pero no se trataba de ella ni de mí, sino de Seth y su novia.
-Ten, ponte esto – Le arrojé el vestuario – Por un momento creí que no vendrías
-El vuelo donde venía mi novia se retrasó, pero ya estamos aquí.
-Sí, date prisa. Tu padre nos ha citado para las últimas indicaciones.
-Ya sé, me envió un mensaje con todo su stress… -Cambió de tema mientras se ajustaba el broche de la cintilla al ceñirse –Yo no conozco mucho de esta ciudad y no tengo la menor idea de dónde ir a celebrar con mi novia, le pregunté a mi padre y me dijo Es muy pronto para que pienses en celebraciones… ¡concéntrate! ¿Puedes creerlo?
-En casa de mis padres daremos una fiesta, irá la mayoría, son bienvenidos
-No quiero importunar –Alisó la pluma de su sombrero – Me invitas de última hora, no quiero que pienses que…
-Vamos, - le interrumpí - esto se organizó antes que ensambláramos los ensayos con ustedes, no lo tomes como que te auto invitas
-¿Estás seguro?
-Sí, mis padres han organizado la celebración, puedes venir con tu novia. Robert quedó de confirmar si podía o no acompañarnos. Lo más seguro es que esté presente.
Escuchamos las últimas indicaciones, nos apretamos las manos y salimos a escena…
La sensación de tener a Candy entre mis brazos se esfumó poco a poco dando paso al amor que se iniciaba con Susana. Era tiempo para amar y sentirme amado. No podía seguir atado a un recuerdo y cuando nos vimos la última vez ella tenía a alguien en su vida.
Cuando el reflector se posó en dirección de Susy, todo dejó de existir. Terry dejó de ser para dar paso a Romeo Montesco
Me metí al personaje de Romeo y amé a mi Julieta. Luché por su amor, por nuestro amor y dejé que se introdujera a mi corazón.
El público nos ovacionó de pie.
Nos felicitamos. Le expliqué a Seth la forma en la que podía llegar a casa.
Papá destapó una botella champagne y brindó por nosotros. Robert levantó su copa en alto y nos felicitó expresando que podíamos disfrutar el fruto de nuestros esfuerzos.
Susana me abrazó, sonriente y cariñosa.
Todos estábamos sonrientes.
Pero mi sonrisa no duró por mucho tiempo. Seth llegó un poco tarde y sin querer se volvió el centro de atención.
Llegó acompañado de su novia.
Me saludó a lo lejos mientras su acompañante saludaba a una compañera de Seth quien también provenía de América.
Creí que mi mente me jugaba una mal pasada, pero no… aunque no sabía si se trataba de Annie o Candy. Mi corazón esperaba que se tratara de Candy pero mi mente prefería ver a Annie con Seth
Caminaron en mi dirección. Ella se veía hermosa con el cabello recogido con algunos mechones sueltos y un hermoso vestido negro con destellos plateados –Terry, nos animamos a venir. Te presento al amor de mi vida
Se puso nerviosa y sonrió bajando la cabeza –Candice Andry – extendió su mano y yo me porté como un caballero inglés, llevé su mano hasta la altura de mi boca y me incliné un poquito, sus dedos estaban fríos y sus ojos fijos en los míos
-Terrence Grandchester, mi lady.
Mi padre se acercó en compañía de mi madre y le saludaron con gusto –Candy!
-Señor Grandchester!
-Puedes llamarme como en la oficina, Richard
-Lo siento pero quien le llama así es mi hermana gemela Annie
-¿Gemela?
-Sí –Le contó a papá el primer verano cuando se conocieron, cuando ella y yo nos conocimos, y la particularidad de Annie para decir que se llamaba "Candy" –Ella es quien apoya a papá en el despacho – Estaba fascinado escuchándole hablar. La forma en la que contaba las cosas, la gracia con la que narraba…
-¿Existe algo que no le perdones a tu hermana?
-No quiero decir que no se lo perdone, pero –Miró a Seth y luego me miró a mí – Antes de Seth conocí a un muchacho a quien amé – Sonrió nerviosa – Bien, ella se hizo pasar por mí para estar con él
-Sí que es atrevida, pero no creo que él no se haya dado cuenta
Interrumpí justificándome, pensando que hablaba de mí – A lo mejor en verdad no se dio cuenta
-Como sea, ella me lastimó, él hirió mis sentimientos… pero eso pasó hace algún tiempo atrás…
-Cuando tu padre mencionó que tenía dos hijas y dos hijos no imaginé que se trataba de gemelas ya que nunca las vi juntas.
-No, casi no estábamos juntas porque teníamos diferentes escuelas y deberes
-Eso explica que yo creí que eras bipolar –Reímos.
-Cariño, ¿En dónde te hospedarás? –Preguntó mi madre. Seth y yo pasamos a un segundo plano, mis padres tenían la completa atención de Candy y ella la de mis padres.
-En el hotel Ibis, el padre de Seth, mi novio, nos consiguió una reservación
-Tu padre me mataría si se entera que estando aquí no fuimos hospedadores contigo, así que –Se dirigió a Seth – Ella se quedará en nuestra casa, si gustas también puedes quedarte aquí.
-Le agradezco su ofrecimiento, mi padre tiene un departamento, la reservación era para Candy.
La novia de Seth era la mujer que yo había amado. Que yo amaba…
Estaba cerca de mí y a la vez lejos.
Mi mano sostenía una copa y Susana se acercó de nueva cuenta -¿Quiénes son, cariño?
-Mis padres a quienes ya conoces, Seth, quien también conoces y Candy
-Es un gusto, soy Susana Marlow, la novia de Terry
No mencioné que Candy era novia de Seth para no entrar en temas escabrosos pero Susana no se limitó, aunque yo no le pedí, formalmente, que sea mi novia, los besos y abrazos, así como algunas caricias, le confirmaron que era mi deseo… -Candice Andry –Dijo con una hermosa sonrisa en los labios –Seth y yo somos novios.
-Eres muy hermosa ¿Planes para casarse, pronto?
-Susana, eso es algo íntimo
-Brindemos por ustedes –Dijo mamá.
Retiré a Susana de presencia de mis invitados y de mis padres. Candy y Seth permanecieron junto a mi madre y parecían de lo más divertido.
Ella estaba radiante, él le hacía reír y mi madre se veía feliz con ellos.
Las horas avanzaron, los invitados poco a poco abandonaron la casa de mis padres y yo me ofrecí a llevar a Susana a su casa.
Mark y Thom querían que siguiéramos la fiesta en un antro pero en verdad estaba cansado.
No supe en qué momento Seth se retiró de nuestra casa.
Cuando volví de casa de Susana mi madre platicaba amenamente con Candy, las dos sonreían y parecía que se conocían de mucho tiempo. –Hijo, ¡Qué bueno que llegas!
-Gracias, madre. Estoy cansado, iré a dormir
-Le decía a Candy que mañana podríamos salir juntos
-Por supuesto, llamaré a Susana para que se integre
-No, Seth y su padre tienen una cita importante y Candy estará libre, es como algo más familiar…
-Está bien, cuenten conmigo –Los ojos se me cerraban y con esfuerzo me mantenía en pie.
Me despedí e hice mi camino a mi habitación. Lo último que escuché es que mi madre le prestaría ropa de cama a Candy y por la mañana enviaría al chofer por su valija al hotel.
Antes de meterme a la cama, me di una relajante ducha, mi cabello húmedo y despeinado estaba libre de la goma con la que lo había sujetado gran parte del día.
Me puse el pijama cuando escuché a mi madre y a Candice subir las escaleras
-Señora, disculpe la interrupción
-¿Sí, Dorothie?
-Tenemos un pequeño problema en la cocina ¿Podría venir?
-Sí… dame un segundo, Candy
-Te espero, Eleonor
-Tu habitación es la tercera puerta. Ve.
-Gracias.
Pensé que le señaló alguna habitación en particular, pero los dos nos llevamos la sorpresa de nuestras vidas. Soltaba el resorte de mi pijama y no me había puesto la camiseta cuando la puerta de mi habitación se abrió bruscamente –Lo siento
-Candy –Le sonreí - ¿Te equivocaste?
La imaginé caminando hacia mí y perdernos en un tierno y apasionado beso –Sí, perdón
-Te acompañaré a tu habitación
-Gracias –Dijo ruborizada.
**Candy**
Mis padres no me negaron el permiso para viajar pero me hicieron un sinfín de recomendaciones.
Seht se veía contento cuando fue por mí al aeropuerto.
Aguardó paciente mientras hacía la reservación y me ponía un fino y elegante vestido, cortesía de mis tíos George y Margaret. –Ve, yo llegaré pronto, tú debieras estar allá
-Si no llego a tiempo por estar contigo, no me importa, la obra no se detiene
-Has luchado mucho por esto, dame un segundo y llegaremos pronto
Su rostro sonriente, radiante…
Yo perdí la dimensión, llegó el momento en el que no veía más a Seth y mis ojos estaban centrados en el personaje de Terrence.
Era una hermosa y maravillosa coincidencia.
Se trataba del debut de ambos.
-Mi amigo Terry me ha invitado a festejar con ellos y su familia
-Debe ser algo especial para él, vayamos a otro lugar
-Toda la compañía estará ahí, incluyendo a mi padre.
-Amor, mi padre trabaja con Richard Grandchester, él es el padre de tu amigo
-¿Conoces a Terry? Wow, con mayor razón, te sentirás en familia.
En realidad mi corazón comenzaba a confundirse sin razón, sabía que si me encontraba lejos de Terry las cosas serían más fáciles…
-Te veré mañana por la noche
-Está bien
-Mi amor, sé que habíamos hecho planes para cada día, pero esto es importante para mi padre
-Seth, está bien, no te preocupes por mí
-No estés triste, te prometo que recuperaremos lo perdido
-Sí.
Puse mi mejor sonrisa y me senté con Eleonor a disfrutar de las anécdotas de sus hijos. Los mayores eran los traviesos, los que se metían en problemas, pero cuando hablaba de Terry su expresión cambiaba, sus ojos se llenaban de ternura.
Después de un día cansado por el viaje, por la fiesta, al igual que Terry lo único que deseaba era descansar. -Lo siento – Dije cuando lo vi casi desnudo frente a mí. Eleonor me indicó una puerta pero creo que abrí la equivocada. Contuve la respiración deseando que el calor y la sangre de mi rostro se esfumaran
-Candy –Pronunció mi nombre con sorpresa, una vez más sus labios decían mi nombre - ¿Te equivocaste? – Dijo con gracia mientras en su rostro se extendía una enorme sonrisa
–Sí, perdón – Señalé hacia afuera – creo que mejor me voy – Me di la media vuelta, queriéndome hacer pequeñita.
-Te acompañaré a tu habitación – Se colocó rápidamente la camisa del pijama, que sostenía en las manos.
-Gracias –Le dije sin mirarlo.
Caminamos unos cuantos pasos en el pasillo que conectaba la zona de habitaciones –Esta debe ser la habitación que mi madre te indicó
La abrió y en la cama había una rica pijama de manta de algodón.
Muchas noches me había imaginado un momento así con él. La única diferencia era que en mis sueños él y yo no existíamos para nadie más sino para nosotros mismos. Sin embargo en la vida real él está con Susana y yo con Seth. –Este es el cuarto de baño, está listo por si deseas ducharte, tras esa puerta hay un cambiador, lo puedes usar… -Me sonrió y guiñó un ojo –Que descanses
Tenía la oportunidad que no sabía si se volvería a repetir.
Fue en ese momento en el que comprendí por qué Annie insistía en usar mi nombre. Ella deseaba algo de mí en su temperamento así como yo suplicaba con todo mi ser tener un poco de su valor y desvergüenza para hacer las cosas –Terry
Se regresó para mirarme –¿Se te ofrece algo?
-No – Respondí sin más
-Descansa –Dijo sonriente
-No –dije con un poco de desesperación
-¿Pasa algo? –Mencionó serio
-Sí, no… sí
-¿Quieres jugar?
-No… Ay! Terry - Me cubrí el rostro con las dos manos
Se acercó a mí e intentó descubrirme pero yo puse fuerza -¿Qué pasa?
-Pasa que -Lo miré a los ojos –Tal vez tú no sientas lo mismo que yo, ha pasado tanto tiempo, pero tú y yo... teníamos una promesa… -Los nervios los podía sentir en mi garganta oprimiendo para que la voz no me saliera
Me abrazó, besó mi coronilla –No sé qué es lo que tú sientas, pero yo te amo
El tiempo se detuvo. Quise arriesgarme, tomar la oportunidad que me regalaba el destino.
Mañana las cosas volverían a ser las mismas.
Él en pijama, yo en un fino vestido.
Me senté en la orilla de la cama y él se puso en cuclillas hasta que nuestras miradas se encontraron.
Nos besamos.
Tiernamente.
Apasionadamente…
-Te dejaré para que descanses
Le tomé su mano, era mi momento de ser feliz con el hombre que amo, aunque mi felicidad no durara toda la vida.
Muchas veces le rogué al cielo la oportunidad de estar nuevamente con él… aunque sea un breve momento… No te vayas… Terry, yo- yo –solté el aire y en una sola expresión le dije – Te amo.
Me abrazó con amor, podía sentir su amor, quería que él sintiera mi amor.
Los dos nos sonreímos.
Platicamos y reímos.
Envolví con mis manos su rostro –Eres el mejor, esta noche fue tu noche.
-Gracias por estar aquí. Candy, era mi deseo, el más profundo de mi corazón, que estuvieras conmigo este día… debí hacer algo muy bueno para que el cielo me recompense con tu presencia.
-Lo mejor que has podido hacer es ser tú…
Bailamos juntos en el piso frío de mi habitación -¿Me ayudas con la cremallera?
Deslizó suavemente la cremallera del vestido y yo lo dejé caer por mi cuerpo.
Me solté el cabello y me quité los zarcillos.
Sentía sus cálidas manos por todo mi cuerpo.
Me recosté y nos besamos febrilmente –Me daré una ducha rápido
-Te esperaré.
Me tomé mi tiempo pero no porque me sintiera desaliñada sino porque moría de nervios.
Desabrochó mi bata de baño y besó mi vientre, mis senos.
Sentí tocar el cielo con las puntas de los dedos.
Me recostó.
Seguimos besándonos. Recorrió cada parte de mi piel erizada.
Cuando besó mi intimidad, sentía explotar. Todo esto era diferente a todas mis experiencias juntas.
Solamente él podía producir esto en mí.
Yo le besé, así como él pero sin tanta experiencia, su virilidad no cabía en mi boca, no sabía qué hacer con mis dientes, cómo brindarle placer sin el riesgo de lastimarlo.
El sabor salino de su éxtasis era el dulce aderezo de nuestro amor.
Nuestros cuerpos estaban listos para pertenecerse. Quise decirle que era virgen, pero preferí que él lo descubriera por sí mismo.
Abrí mis piernas para entregarme a él en cuerpo.
Arqueé mi cuerpo al sentirlo luchar contra la fina membrana natural de la virginidad.
Me entregué al amor de mi vida y él se entregó a mí.
Quería más de él. Más caricias, más besos. Lo amaba a él.
Amé sus ojos a medio cerrar cuando vertió en mí el resultado de nuestra pasión.
Me hizo sentir el paraíso con cada arremetida. cada vez que terminó en mí y que me hacía explotar...
Dormimos juntos. Si es que acaso pudimos hacerlo
El suave y constante golpe en la puerta demandaba atención –Señorita, su equipaje está aquí
-Muchas gracias, puede dejarlo a la puerta, lo tomaré en un momento.
Hicimos el amor una vez más.
Me duché nuevamente y me cambié de ropa. Él se dirigió a su habitación a hacer lo mismo.
-Eres madrugadora, querida –Me dijo Eleonor cuando se integró al desayuno en compañía de su esposo.
-Dormí lo suficiente
-Me da gusto…. – Las dos miramos a Terrence ingresar a la sala comedor –Buen día, hijo. Dime que sí podrás acompañarnos
-Hermoso día, madre. Buen día papá -Besó la frente de Eleonor y me dio un beso en la comisura de los labios –Claro que les acompañaré –Tomó su lugar y se acomodó la servilleta -¿Mis hermanos?
-Tus hermanos irán conmigo a una reunión de último momento. Ya sabes, algunos socios se enteraron que estábamos aquí y solicitaron reunirnos.
-¿Tus planes cambiaron? –Me miró
-No, Seth no se ha comunicado conmigo
-Hijo, ¿podrías llevarnos a Edale? Quiero que Candy conozca ese mágico lugar en el cual nací, y aprovechar para visitar a tu tía.
-Es un lugar mágico, te encantará, Candy.
Condujo a una velocidad moderada. Aun así nos hicimos de trayecto casi cuatro horas.
-Karen! –Eleonor abrazó a una mujer de rasgos similares a ella. No la dejó por ningún motivo ante la insistencia de Eleonor de ser mi guía de turista
-Terry, hijo, tu novia es hermosa… Eleonor, qué afán tuyo por querer entrometerte, querida. Déjalos ellos necesitan su tiempo y su espacio. Vayan, vayan que yo me ocupo de tu madre
Terry sonreía. Eleonor sonreía y yo… yo estaba feliz!
-Cuida bien a tu novia! –Dijo Eleonor a Terry y le dio un abrazo.
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Que tengan un bonito fin de semana
