**Terry**

Tenerla en mis brazos fue algo sublime.

Caminamos, comimos, compramos algunas cosas. La gente nos veía felices. Yo estaba feliz, ella era feliz

-Amor, estoy tan feliz contigo, así, a mi lado

-Esto es hermoso, es como un sueño hecho realidad.

-Puede ser nuestra vida, nuestro futuro

-Disfrutemos este momento ¿Sí? –Me miró. Fui un estúpido ¿cómo no me di cuenta que ella no quería nada conmigo?

-¿Pasa algo? – Intenté extraer de ella algo más que su mirada triste

-No, solamente deseo que esto no termine jamás

-Candy, cásate conmigo -¿Por qué esperar más tiempo si ambos nos amábamos?

Comprendía la preocupación de mi padre al exigirnos una profesión, siempre nos dijo que lo que él había construido era para él y para mi madre, que nos ayudaría a forjar lo propio con el fin de ofrecerle lo mejor a la mujer de nuestra vida.

-Cuando era adolescente soñaba con esa propuesta – Sonrió nerviosa- Ahora disfrutemos las últimas horas antes que la tarde termine y tengamos que volver

-No quiero volver

Le di alcance porque ella emprendió la marcha.

Ella tenía razón, la tarde llegaría pronto a su ocaso

-Ven -Nos sentamos bajo la sombra de un árbol. Saqué mi móvil y nos tomamos una foto, la cual permanece como fondo de pantalla

Mi espalda recargada en el grueso tronco del árbol y ella se ve feliz recostada en mi pecho.

Recibí una llamada de Susana y eso marcó la cuenta regresiva para hacer nuestro camino a casa.

Conduje en silencio, a mi madre y a Candy les venció el cansancio y ambas dormían.

Mi padre solicitó mi presencia en su despacho en cuanto nos miró llegar

-Tus hermanos y yo regresaremos la semana entrante a América, necesito que mientras estés aquí me ayudes con el seguimiento de estas inversiones

-Sí, papá, cuenta con ello

-Hijo, hago todo lo posible para aligerar tu compromiso con la empresa y que puedas hacer tus propios planes en la compañía de Hataway

-Gracias, papá. Sé que tengo un compromiso contigo, espero nunca quedarte en mal

-Cuenta conmigo siempre, hijo – Me sonrió y me fui a mi habitación.

Mi madre le dio un par de llaves a Candy, los tres días que se quedó en casa no coincidimos en ningún momento.

Cuando se marchó no tuvimos tiempo para despedirnos.

Seth no viajó con ella debido a los ensayos y las demás presentaciones.

No tuve más noticias de ella.

Así pasaron los siguientes veranos. La conocí en un verano y la perdí, para siempre, en un verano.

-Papá, te estoy enviando el archivo notarial

-Sí. Gracias, Terry

-Papá, no olvides que en quince días tenemos una cita.

-Sí, tu madre y yo viajaremos este fin de semana.

No expresaba lo feliz que me sentía al comprometer en matrimonio a Susana, tal vez porque no era feliz.

En cuanto mis padres llegaron cumplimos con todo el protocolo y fijamos la fecha.

Teníamos muchas cosas en común y podía intentar ser feliz con ella.

Podía pasarla bien junto a ella pero estando a solas el recuerdo de Candy golpeaba mis pensamientos, todo el amor que le profesaba poco a poco se convirtió en despecho y desilusión, quería que su nombre dejara de significar tanto para mí. –Sí, acepto

Susana quería algo extravagante, yo quería algo más sencillo. Opté por darle gusto, ella me ofrecía su amor, yo tal vez podría ofrecerle complacerla en todo lo que estuviera a mi alcance.

Robert Hataway me ofreció un excelente contrato, mi padre comprendió que no podría trabajar más con él, no al menos en un par de años.

Seth visitaba con mucha frecuencia a su padre, había crecido mucho como actor pero me di cuenta que no quería trabajar con Robert sino asociarse con él de tal forma que deseaba establecerse en Londres y Robert regresaría a América.

Candy nunca más visitó Londres. Al menos nunca más le vi

-Hablaré con Robert para que te considere en el co estelar

-Mi amor, me encanta cuando piensas en mí –Susana me abrazó y me besó, mientras leía mi libreto sentado en la sala de estar. La casa en Londres estaba sola y mi padre nos la ofreció; mis hermanos se establecieron con mis padres en América. Mark estaba comprometido y Thom prefería su soltería aunque vivía con su novia.

-Eres muy buena actriz, no te lo digo porque seas mi esposa, sino porque es la verdad – Se levantó y tomó de mi escritorio un sobre

-Creí que lo abrirías por curiosidad, pero veo que no ha sido así

-¿De qué se trata?

-Mira por ti mismo –Era la confirmación de un examen de embarazo. Quise sentirme feliz pero reaccioné de forma contraria

-¿Por qué no me habías dicho que tenías sospechas?

-Quería darte una sorpresa

-Sí, está bien, pero siento que me hiciste a un lado de algo importante

-Alégrate, ¿Sí? … Robert me ofreció el co protagónico pero lo rechacé

Susy tenía razón, debía sentirme alegre, pronto pasaríamos a otra etapa de nuestra vida, la paternidad y yo estaba arruinándolo todo.

-Celebraremos esta noche

-No me siento con ánimos de salir

-Entonces cenaremos algo especial, aquí en casa

-Sí, mejor.

Mi compromiso con Susana alejaba a Candy de mi mente. Bueno, al menos lo intentaba.

Nunca comprendí qué fui para ella, ni por qué me sacó de su vida.

Susy dejó la actuación durante el período de gestación y después que Daniel nació volvió a los escenarios.

Con dietas rigurosas y exceso de ejercicio recuperó su figura esbelta.

Comenzaron nuestros pleitos por el descuido de ella hacia nuestro hijo –Lo mío es la actuación

-Es nuestro hijo, ¿cómo rayos puedes decir eso?

-Para ti es fácil reclamarme, tú te dedicas a tus ensayos, tú eres quien actúas, el que disfruta de la fama…

-¿Eso es importante para ti? Pues por mi hijo y por mí no te detengas. Corre, ve, intégrate a los ensayos… yo me haré cargo de mi hijo…

A tres años de separarme de Candy creía que tomar a Susana como esposa fue el error más grave de mi vida y la paternidad nos había llegado cuando no estábamos listos para ser padres.

Tomé a mi hijo de su cuna y me senté en piso alfombrado. Era tan pequeñito, sus manitos cabían juntas en mi mano. Sus cabellitos castaños… se parecía más a mí que a Susana –Dani, te diré lo que un día mi padre me dijo: Mientras yo viva, nada te faltará

Lo recosté en mi pecho y le rogué perdón. Él no tenía la culpa de que Susy y yo tuviéramos problemas.

-Papá

-¿Terry?

-Sí, recién cambié de móvil y número, tal vez por eso no lo registre como contacto frecuente, pero guárdalo en tu directorio

-Sí, hijo, ¿Cómo van las cosas?

-Emmm… bien… Susy ha regresado al teatro y Daniel cada día crece más y más…

-Debe ser hermoso. Te rogamos que nos disculpes por no tener el tiempo de ir antes, tu madre y yo viajaremos pronto para conocer a tu heredero

-Gracias, papá. Está hermoso, seguro mamá lo adorará.

-Estoy convencido de ello. Le ha comprado tantas cosas… ya sabes… mujeres –Reímos

Desde que contraje matrimonio mi relación con mis padres no fue la misma. Los compromisos laborales y mi responsabilidad con mi esposa, la lejanía de los continentes… me distanciaron un poco de mis padres y hermanos.

Mi hijo se durmió sobre mi pecho y yo tenía una posición incómoda, la espalda recargada sobre la pared y las piernas ligeramente entumecidas. –Perdón, Señor, no sabía que se encontraba aquí

-No te preocupes, Dorothie, vine a ver a mi hijo

Lo tomó con mucho cuidado de mí y lo acostó en su pequeña cuna –Señor, le conozco de hace mucho tiempo ¿Podría decirle algo?

-Claro, te agradezco tu confianza

-Tiene un hijo maravilloso, está chiquito y es bien portadito, usted hace bien en no dejarlo solo como lo hace la señora

-Dorothie, mi esposa tiene muchos compromisos, que quede claro que no intento justificarla, te comparto que dejaré la actuación, eres la primera en saberlo, me dedicaré más a mi hijo y me integraré de nuevo en la empresa de mi padre

-Señor, creo que no debe tomar una decisión tan drástica, le ruego disculpas por mi atrevimiento

Sonreí con tristeza, Dorothie tenía razón, Daniel no vino a este mundo para estar solo.

**Annie**

Candy regresó de Londres y fui a verla a casa de mi abuela.

Aunque decía que estaba feliz y que todo fue maravilloso, tenía una línea de tristeza en su mirada.

-Tú a mí no me puedes mentir ¿Qué pasó?

-No pasó nada, todo ha sido como les platiqué

-No te creo

-No me importa si me crees o no

-No eres la misma, tú no me contestarías así

-Anni, estoy cansada que creas, que por usar mi nombre creas que me conoces

-Está bien, solo quería confirmar que no pasaba nada

Ese verano fue el que marcó nuestra separación.

Luisa, mi mejor amiga y yo también tuvimos nuestro viaje de graduación, estando ahí me llevé la sorpresa de mi vida. Vi a Seth con una actriz de teatro en una situación comprometedora

Se hospedaron en el mismo hotel en el que Luisa y yo nos quedamos en esa semana. Procuré ser discreta y que él no se diera cuenta que yo estaba ahí, pero no corrí con la misma suerte que ella –Hola Candy – Estaba familiarizada con el nombre de mi hermana que en cuanto le escuché nombrarlo reaccioné como si se tratase de mi propio nombre

-Hola –Dije un poco incrédula que se dirigiera a mí -¿Nos conocemos?

-Querida, no creí que bebieras tanto anoche, claro que nos conocemos, creí que pasarías el día con mi suegrita, Eleonor Grandchester–Eleonor, noche de fiesta, teatro, Seth… seguro se conocieron en algún lugar en donde los Grandchester estaban presentes

-Ah! No, ¿por qué tendría que pasar el día con ella?

-Porque amablemente te ofreció quedarte en su casa

-Sí, pero no significaba que debía pasar todas las horas pegada a ella ¿O sí?

-Vaya! Anoche respondías amablemente a cualquier comentario, pero veo que no, eres la típica americana que viene de presuntuosa

-No sé que pretendas, pero quiero que sepas que he visto cómo tratas a mi novio y no sabes el problema en el que lo has metido conmigo

-Seth y yo estamos aquí por- Carraspeó la garganta debido a sus nervios - Por razón de la obra

-Le sé, él me lo dijo, y como entre nosotros existe la confianza quiero creerle. y si no les interrumpo es porque le doy su espacio, ¿Por qué crees que estoy aquí? es más que obvio que él me dijo en donde estaría, es más ahora me dirigía con él.

-Entraremos a una reunión privada con su padre... no te preocupes le diré que estás aquí... Bien, hasta pronto querida Intentó sonreírme.

Luisa me retó por tomarle algunas fotos en compañía de Seth, me dijo que Candy no me creería y que pensaría que estaba celosa de ella. Prefiero guardarlas, en algún momento me servirán

-Deberías borrarlas

-No. Menos ésta en donde se están besando

Te meterás en problemas con tu hermana y te odiará para siempre

No me importa, ella tiene que saber la clase de estúpido es su noviecito. Según esa mujer, yo debería estar en compañía de Eleonor… espero que mi hermana no se lo esté pasando mal a causa de ese mal nacido.

Luisa tenía razón, en casa nadie me creería lo que había visto aunque les enseñara las evidencias.

Aun así, disfruté mi viaje y guarde las fotos que en algún momento podría usar.

Eso era determinante pero lo que Candy no me perdonó fue un error del pasado, de algunos ayeres… en realidad de muchos ayeres, de tantos que yo no me acordaba.

Anthonie le ayudó a colocarse en el colegio en el que él trabajaba – Te harán una entrevista, pero es casi seguro que te quedes.

-Estoy contenta con esta oportunidad.

-Cubrirás a una profesora que su bebé nacerá pronto

-Con mucho gusto.

-Anthonie, en el colegio donde laboras ¿Podría llevar mi hoja de vida? Tal vez requieran mis servicios

-No puedo creer que la envidia te domine

-Abuela, no siento envidia

-Yo sé que sí, apenas ves que tu hermano le ofrece algo a Candy y también quieres obtener provecho de ello

-Te equivocas.

Candy se integró a la plantilla docente del colegio.

Después de un par de meses papá convocó a una reunión familiar y mi hermana me gritó delante de toda mi familia –Todo esto es por tu culpa

Recién llegué, con una sonrisa en el rostro y un litro de mantecado entre otras cosas -¿Qué es lo que pasa?

-Candy tuvo un problema grave con el hermano de una compañera

-¿Y yo que tengo qué ver?

-Todo, nada de esto me pasaría si tú no usaras mi nombre para hacer tus bajezas

-Espérame, explícame, porque ya me perdí

-Annie – Habló serio mi padre – Candy tuvo un encuentro desafortunado con un joven de nombre Neil Legan, su hermana Eliza es docente en el colegio donde trabaja Candy

-¿Y yo que tengo qué ver?

-Que tú – Los ojos llorosos de mi hermana me miraron con odio y su dedo me señalaba inquisitivamente -Tú le insinuaste que podía estar contigo cuando él quisiera. Pero jamás le dijiste que te llamas Annie, maldita sea, Annie es tu nombre, no Candy… - Mamá la abrazó y yo seguía sin comprender.

Anthonie me abrazó y me explicó lo que sucedió un tiempo atrás –Cierto… Neil Legan… Oh! Candy, cuánto lo siento! –Me acerqué a ella y ella me recibió con un empujón

Las cosas comenzaron a subir de tono y Albert me detuvo para no golpear a mi hermana pero no pudo sujetar mi lengua que habló vomitando lo que vi en París –Ahora me culparás que tu noviecito Seth se revuelque con la actriz Susana Marlow

-¿Qué has dicho? Eres una víbora ponzoñosa, no quiero verte en lo que resta de mi vida.

-Yo los vi, te lo puedo asegurar, ella me confundió contigo…

-Eres una maldita mentirosa –Me dio una bofetada

-Suéltame, Albert, le daré a Candy su merecido

-Basta! –Gritó papá, él y mi madre se limitaron a escuchar y dejar que sacáramos todo lo acumulado en tanto tiempo. –Annie es mejor que tomes tus cosas y hagas tu vida en otro lugar – La decisión de papá me dolió, pero yo tenía razón, bueno solo en lo último…

Mi hermana no me dirigió la palabra, en varios años, ni siquiera creyó cuando intenté mostrarle mi móvil… lo arrojó sin mirar las fotos.

Hice los mayores esfuerzos de toda mi vida para congraciarme con ella pero no resultó

Me odiaba a mí misma.

En el mundo de mi hermana no existía. ¿Cómo iba a existir, si yo misma decía llamarme Candy? Mi vida es un caos

De muchas maneras me mostró estar enojada conmigo. Se mudó a la casa de nuestra abuela y cuando, por alguna razón, nos encontrábamos fingía que yo no existía.

Me hería mucho cuando me ignoraba.

Tal vez yo me gané su desprecio.

E intentado hacer las cosas correctamente pero ahora nada me sale bien.

Ya no tengo edad para estar en constantes castigos y mis padres ya no tienen el ánimo de retarme, y todo lo que hago o digo parece enfadarles.

Albert usó su tarjeta del banco para pagar un departamento sencillo y se lo agradecí de corazón porque, en verdad. Candy tenía la opción de vivir con mis padres, con mi abuela o con nuestros tíos, pero yo no tenía muchas opciones como quisiera.

El padre de mi amiga Luisa me ofreció un buen puesto en su empresa, seré la auxiliar de su diseñador. Es mi primer empleo y la paga no está mal, creo que si pongo mi mayor empeño podré liquidar lo que le debo a mi hermano.

Candy ha concluido sus estudios en la facultad de medicina y nuestra familia insiste en compararme con ella Candy tendrá dos profesiones y con honores, en cambio tú… En un principio era molesto prestar oídos a esos comentarios pero ahora se me resbalan. Nadie me cree que cuando les digo Bien por ella, ella es mejor que yo

Todos me pedían madurar y ahora que lo estoy haciendo parece que nadie lo nota o peor, nadie me cree que en verdad lo estoy haciendo.

Si pregunto por mi hermana me da la impresión que le cuidan de mí como si le fuere a hacer algo malo. No comprenden que esos tiempos ya pasaron.

-Modifica el logotipo y me lo envías de nuevo

-Ok, Annie… ¿Podría usar otro color?

-Mándame la propuesta, pero hazle los cambios que te pedí.

-Sí, te lo envío en un momento más.

En un año logré ascender y convertirme en jefe de área de diseño. Cuando el anterior diseñador dijo que renunciaría, varios de mis compañeros competimos por ascender…

Me arriesgué e invité a Archie a salir. Al principio él pareció sorprendido pero nos llevamos bien.

Iniciamos una relación estable y es con él con el único que salgo y me divierto, le ha brindado estabilidad a mi vida, pero no le hemos comentado a Candy de nuestra relación y mientras más días se suman a nuestra historia de amor, Archie siente que le falla y que le traiciona ya que ellos siguen frecuentándose.

Él nunca me platica de lo que comenta con ella y eso al principio nos generó problemas.

Sé que Candy no se opondrá a nuestra relación y Archie no perderá su amistad. Pero no me siento con la confianza de exigirle a Archie que tome una decisión, tengo miedo que elija su amistad al cariño que siente por mí.

-Es tiempo que Candy sepa, hemos decidido vivir juntos

-Sí, cariño, he decidido hacer una fiesta e invitarla

-¿Haremos una fiesta?

Sí, de alguna manera debemos celebrar que viviremos juntos, tú no quieres casarte aunque te lo he propuesto

-Sí quiero casarme, mi amor, nada me haría más feliz que mi padre me entregara en el altar al amor de mi vida pero no creo merecerlo

-Annie, deberías perdonarte y si es necesario, pedir perdón.

-No es nada fácil, el tiempo ha pasado y Candy nunca está en el mismo lugar en el que yo esté. Siempre tienen una justificación para no asistir, pero si yo me disculpo y no me presento, casualmente ella sí.

-No pienses que ella tiene algo en contra tuya, He hablado con ella y sé que se imagina que tú y yo salimos, de alguna forma lo sabe, aunque no me lo diga. Parece no tener problema con ello. Creo que se mantiene ocupada, demasiado ocupada entre el colegio y el hospital

-Sin mencionar a Seth y sus presentaciones, te amo, Archie porque le has dado estabilidad a mi vida

-Y yo a ti.

-Me siento infeliz con todo lo que tiene que ver con ella –Rompí en llanto

Mi hermana no era feliz. Creo que yo no merezco ser feliz.

Candy no volvió a ser la misma desde que regresó de su viaje de Londres. Dicen que los gemelos pueden sentir lo que le pasa a su hermano. Yo no desarrollé esa habilidad, no sé lo que le preocupa, no sé lo que le duele, no sé lo que le entristece… creí que yo era su mayor problema pero ahora que intento ser diferente cada día, parece que ella no valora mi esfuerzo, tal vez aquella vez cuando me vio con Terrence fue suficiente para sacarme de su vida, luego lo de Neil y por último Seth

-Annie, tengo la oportunidad perfecta para ti, mi diseñadora favorita

-¿De qué se trata?

-Abriré una sucursal y tú serás la que se encargue de todo; te pondré un administrador y un asistente, tú manejarás las mejores marcas y te retribuiré muy bien económicamente

-Estaré encantada de tomar esa oferta.

La oportunidad de cambiar de residencia, de crecer profesionalmente, económicamente satisfacía mi necesidad y cambió rotundamente mis planes.

-Papá, Archie quiere hablar con ustedes- Archie estaba dispuesto a apoyarme y mudarse conmigo. Hacíamos un excelente equipo y él me asesoraba en los términos legales de los contratos.

Papá estaba emocionado y feliz por mí, -Por fin, princesa, has madurado… el matrimonio no es un juego y es para toda la vida – Archie me convenció en casarnos. Papá nos pidió un último favor, planear nuestra boda después de la de Candy y Seth

-Candy ¿Se va a casar? –Pregunté con un poco de sorpresa, en realidad casi no sabía nada de ella.

Archie formalizó nuestro compromiso delante de nuestras familias –Yo seré tu madrina

-Candy – Mis ojos se llenaron de lágrimas.

Me abrazó y me dijo – Sé feliz, Annie, pero como tú, sé feliz como Annie Brighit Andry y no como otra persona; no intentes ser yo porque yo no soy feliz, mi vida amorosa es un caos. Pero no hablemos de mí sino de ti. Te verás hermosa en tu vestido de novia…

-Perdóname, te lo ruego.

-No te preocupes. Estaré bien… me haces muy feliz, hermanita.

Candy cerró su corazón y nadie sabía lo que pasaba en él.

Se entregó a su trabajo.

Después de mi compromiso no coincidimos en ningún otro lugar.

Elroy dice que debo sentirme feliz por tener el perdón de mi hermana, pero sé que le debo más que eso.

Mis padres dicen que viva mi vida como Annie que le permita a Candy resolver sus problemas, que no intente ayudarle y que no insista en saber qué es lo que le pasa.