**Archie**

Me duele estar entre el amor de mi vida y mi mejor amiga.

Candy nos llamó y nos reunimos en casa de Patty. Llegó llorando

-Fue algo horrible, aún siento sus manos sobre mi cuerpo

-Deberías presentar una demanda, ya que él intentó abus…

-No lo menciones, Stear… ese malnacido debe pagar… me da asco

-Te apoyaremos en esto, Candy

-Patty, he tenido problemas toda mi vida a causa de Annie, ella es la única culpable

-Sé que es difícil para ti porque se trata de tu hermana

-Estoy cansada de ella, en verdad Archie, si no quieres problemas aléjate de ella

-Candy, sé que te imaginas lo que existe entre ella y yo

-Lo sé, no tengo problema si le amas, pero sí en que ella insista ser yo…

Annie tomó la iniciativa para entablar una amistad, ella no era tan mala como las consecuencias de sus actos reflejaban, actuaba sin malicia.

Tenía miedo de perder mi amistad con Candy o ponerla en una disyuntiva; pero ella es una persona madura y comprensiva.

Aunque Annie insiste en que le mencionemos a Candy nuestra relación yo creo que no es necesario.

Después del problema familiar entre Anny y Candy, mi novia experimentó momentos de tensión con sus padres y depresión.

La oportunidad que le brindó el padre de Luisa le vino en el momento oportuno. Decidí apoyarle y empezar con ella algo nuevo, lejos de todo lo que le representa dolor y tristeza.

-Candy, le pediré a Annie que se case conmigo

-¿Tan enserio vas con ella?

-Le amo con todo mi ser

-Debes tener cuidado, ella nunca cambiará

-Candy, sé que nos une una hermosa amistad de mucho tiempo, pero ella es la mujer que amo.

-Tienes razón, yo no debo hablar así de mi hermana

-Candy ¿Qué pasó en realidad con Seth?

-No es con él, sino con Terry. Tuvimos el mejor día de nuestra vida pero yo no soy su destino

-¿Te desilusionó de nuevo?

-No, sino yo a él.

-Amiga, lamento esto.

-Me daré una oportunidad con Seth

-¿Oportunidad? ¿A qué te refieres? ¿A caso ustedes ya no son novios?

-Nunca hemos dejado de serlo, pero en todo este tiempo y después del viaje algo cambió entre nosotros.

-Annie tiene razón ¿verdad?

-No sé qué te ha mencionado ella, pero no, Seth no es la persona que ella describe

-Candy, no deberías cegarte a ti misma…

-Archie, el único ciego, aquí, eres tú, Annie no es la persona que te ha dejado ver.

Entre Candy y yo las cosas podrían marchar bien siempre y cuando el nombre de su hermana no apareciera en nuestras conversaciones y eso a mí me lastimaba.

Cuando le mencioné que nos mudaríamos dijo que era lo mejor.

El momento de que cada quien tomara su rumbo se definía cada día. Mi hermano obtuvo una propuesta de cambiar de residencia y Annie me postuló en su trabajo como asesor jurídico.

Pronto nos separaremos y no quiero que perdamos nuestra amistad

No la perderemos… Archie, así como tú amas a mi hermana yo también le amo, solo dame tiempo

-¿En verdad?

-Sí, te prometo que las cosas irán mejor – Annie tenía razón, la sonrisa de Candy siempre estaba teñida de tristeza

-Candy, ¿Por qué no le buscas?

No necesitábamos muchas especificaciones en nuestras conversaciones, ambos estábamos acostumbrados a nuestras expresiones que bastaba un comentario para saber a qué nos referíamos – No, él está casado. Se comprometió con su novia a los pocos días que yo regresé.

-Pero necesitas decirle lo que estás pasando

-Nunca lo entenderá, y pronto yo haré lo mismo

- Intenta ser feliz, decide ser feliz. Si Seth es tu felicidad, lucha por él

Sonrió –Lo haré.

Les pedí a mis padres que estuvieran presentes en la formalidad de nuestro compromiso.

Invité a sus hermanos y en especial a Candy.

La sortija de compromiso se veía hermosa en la mano de mi prometida. -Annie Brighit Andry ¿Aceptas casarte conmigo?

-Síiii, sí, acepto – Ella creyó que sería algo sin tanta trascendencia, pedirle a su padre a su hija, la menor de sus cuatro hijos, en matrimonio.

El mejor regalo de compromiso fue que Candy llegó a nuestra pequeña reunión, hizo las paces con su hermana, tal y como me lo prometió.

Ya no éramos unos chiquillos, Annie estaba feliz de ser ella misma. Pero era más feliz de que pronto sería la señora Cornwell

**Candy**

Mi primera vez y con el hombre que amo.

Aun siento en mi piel sus besos y sus caricias.

Cierro los ojos y puedo sentir su aliento susurrando en mis oídos Te amo

Me he castigado por tonta…

Esa tarde maravillosa en Edale, él recibió una llamada de Susana y casualmente yo recibí una de Seth Sí, cariño, sabes que sí escuché decirle. Segundos antes que mi móvil sonara alcancé a escuchar un poco la conversación de Terry y Susy, ella le pedía que le dijera que le amaba.

-Mi amor, ya casi terminamos la reunión, te veré mañana –Al escuchar a Seth llamarme amor mi mente y corazón entraban en un conflicto.

-Sí, ¿Cómo estuvo todo?

-Bien, pero tal vez llegue hasta mañana pasado el medio día

-¿Tendrás más reuniones?

-Solo con mi padre

Aunque lo que estaba viviendo con Terry fue lo que siempre soñé, no podía lastimar a Seth, Terry no debía hacerle esto a Susana.

Me sentía fatal por entregarme a Terry… no puedo decir que me arrepentía pero no me sentía orgullosa.

Eleonor notó la tensión entre él y yo y respetó en silencio; fingí dormir camino a la mansión Grandchester y al siguiente día salí temprano antes que los demás se levantaran y entré tarde cuando calculé que la mayoría estaba en sus habitaciones.

No tuve oportunidad de despedirme de Terry, en realidad no quise hacerlo. Estando en América Seth comenzó a viajar de manera constante a Londres o cualquier parte de Europa, siempre con el mismo argumento Tengo qué hacerme cargo Mi padre confía en mí

-En mis planes no está el vivir en Londres, creí que estaba claro entre nosotros

-Es una buena oportunidad, cariño

-Para ti. Mi familia está aquí, mi empleo está aquí, toda mi vida está aquí

-Creí que te haría feliz, acepté pensando que serías feliz al estar lejos de tu odiosa hermana

Lo miré con enojo, no le permitiría que hablara mal de mi hermana –Annie no es odiosa y no estamos hablando de ella, así que déjala fuera de esto

-No te enfades, solamente acepté pensando en que te haría feliz

-Seth – Le bajé la intensidad a mi tono de voz- Creí que estábamos de acuerdo en que no hablaríamos de boda sino hasta después...

-Lo siento, pero creo que es un buen momento que hablemos de nuestro futuro – Me abrazó y yo bajé la guardia – Nos irá bien, mi padre me ha nombrado director de su academia y tú puedes trabajar allá en cualquiera de tus dos profesiones, estás preparada

Pasaron dos años en los cuales encontraba el argumento perfecto para decirle No a Seth en sus planes para casarnos y vivir en Londres

No quiero que piensen que no quería casarme, en realidad lo que no quería era vivir en Londres y él no desistiría tan fácil cambiando de opinión.

Por otro lado yo no puedo renunciar tan fácilmente a mis compromisos, es mi pasión. Trabajar con los niños me hace vivir una realidad alterna, disfrutar su cariño sincero y verlos dar su mejor esfuerzo por aprender, y también las horas que dedico en el hospital me ayuda a sentirme útil, olvidarme de todo y cumplir con mi propósito de vida.

-Candy ¿Te puedo pedir un favor?

-Flamy, sabes que puedes contar conmigo – Agradecí que su llamada fuera oportuna y zafarme de una discusión más con Seth referente al tema de vivir en Londres

-Ayúdame con una guardia en el hospital – Desde mis estudios como residente, me quedé por honorarios en el hospital Mercy y conocí a Flami quien laboraba en el área de emergencias nocturnas.

Por la mañana daba clases en el colegio y tenía a los pequeños de cuatro años.

Desde el incidente con Neil Legan, el hermano de Eliza, procuraba pasar tiempo en el hospital, quería afianzar una plaza para dejar por un tiempo la docencia.

Pero en muchas ocasiones las cosas no son como las planeamos. En nuestra mente todo resulta a la perfección pero no en la práctica...

Fue una noche maravillosa, el clima perfecto, el lugar perfecto, la edad perfecta… Sí, sí acepto

Seth deslizó la sortija de compromiso en presencia de nuestras familias –Por un matrimonio feliz -Robert levantó su copa.

Su padre no tenía problemas en que Seth y yo nos casáramos, aunque en un principio él creyó que las condiciones económicas en las cuales nos formamos no eran las mismas y a futuro podrían generarnos conflictos.

Cuando me abrazó para felicitarme me dijo gracias por aceptar el proyecto Londres Ahora me siento doblemente comprometida.

Annie y yo estábamos a punto de contraer matrimonio y Anthonie sugirió una boda doble. Obvio, eso quedó descartado.

La tía Margaret, Elroy y mi madre me ayudaron en todo el proceso de planeación –Ese vestido es hermoso y lo luces maravilloso

Era un precioso vestido straples con incrustaciones de swarovski, el corsé definía mi cintura y realzaba mis senos –Me llevo este.

Rentamos un lujoso salón griego y escogimos el menú con ayuda de la madre de Seth.

Cuando Archie pidió la mano de Annie, tomé en serio el compromiso de llevarme bien con ella, pero yo sabía que Annie nunca cambiaría.

El día de mi boda llegó rápidamente y aguardaba en la limusina nerviosa porque Seth no llegaba.

Los invitados hacían comentarios entre ellos y Robert no dejaba de hacer llamadas a través de su móvil

Después de un rato, un buen rato, Seth llegó.

Me tranquilicé un poco.

Cuando mi abuela Elroy se casó, la ceremonia religiosa fue primero y posterior la legal, lo mismo hicieron mis padres y a mí me agradó la idea de realizarlo de esa manera. Seguir con la tradición

Papá abrió la puerta de la limusina gris y mi corazón latía emocionado.

Pasé mi brazo en el de papá y respiré -.¿Estás lista, cariño?

-Sí, papá. Estoy lista.

Seth estaba frente al reverendo, se le veía tan atractivo con su traje negro y su cabello recogido…

Comenzó la ceremonia… a nuestros lados nuestros padrinos, mis hermanos y mis mejores amigos, por parte de él su primo Gregory, mis amigas y mi hermana.

Annie se veía seria, parecía que no disfrutaba de esto conmigo.

-Seth Hataway, te pregunto ¿Aceptas a Candy White Andry como tu esposa?

Silencio…

El reverendo formuló nuevamente la pregunta… silencio prolongado –No

Creí que no escuché bien y él respondió en alto –No

-¿Qué pasa? – Pregunté nerviosa a punto de un colapso –Seth, ¿qué pasa?

-Perdóname Candy, pero no puedo casarme contigo

Los invitados se levantaron de su asiento, mi padre al igual que Robert se acercaron, nuestros padrinos y damas se quedaron estáticos sin saber que hacer - ¿Qué te ocurre, Seth? ¿Qué diablos está pasando?

-No pasa nada, papá, no me quiero casar

-¿Entonces por qué jodidos seguiste con esto?

-Tú no entiendes, no comprendes

Se bajó del estrado y comenzó a caminar hacia la salida –Seth, mi amor, ¿Qué pasa? – Me quité el velo y recogí en mis manos el exceso de tela y caminé lo más rápido para alcanzarlo.

Mi maquillaje estaba arruinado por las lágrimas y el desconcierto de su decisión.

Annie me dio alcance – Déjalo que se vaya, es lo mejor

-¿Estás loca? ¿Cómo crees que es lo mejor? Suéltame, suéltame, seguramente tú tienes mucho qué ver en todo esto… Seth, por favor….

-Bien, Annie, puedes estar tranquila – Las últimas palabras de mi prometido fueron para mi hermana y no para mí en un mensaje que no he podido comprender…

Quería reclamarle a Annie, quería desquitar mi dolor con ella, estaba segura que ella era la culpable de mi sufrimiento.

Nadie, salvo ella, permaneció a mi lado a pesar de mi rechazo.

Quería a mi madre, a mi abuela, o a Margaret… cualquiera para consolarme, pero no Annie, no quería a mi hermana, aunque ella permaneció en silencio.

Robert ofreció una disculpa a mi padre y a los invitados.

Elroy despidió a los invitados, a la orquesta… a todos.

Yo permanecí un tiempo prolongado en el piso, llorando.

Archie retiró de mi presencia a Annie y mamá ocupó su lugar – Vamos a casa, hija

-Estoy segura que Annie es la culpable de todo

- Estoy segura que existe una explicación, mi amor, pero ahora no estás en condiciones de razonar

-¿Por qué, mamá? ¿Por qué?

**Annie.**

-No te desgastes en hablar con ella, Susy, ella no es Candy sino su hermana gemela

-Eres un desgraciado, ¿Cómo pretendes casarte con mi hermana teniendo a esta bruja por amante?

-Vete, Annie…

-Te doy un día para que le digas la verdad a mi hermana, si no se lo dices tú, se lo diré yo

-No te creerá.

-Pararé la boda, tengo las evidencias de tu infidelidad, me las arreglaré para que todos lo vean y sepan el tipo de hombre que eres

Me jaló del brazo advirtiéndome que no me atreviera a manchar su reputación.

Quería ser una mejor persona, quería aclarar las cosas con Seth antes de la boda de mi hermana pero al llamar a la puerta de su departamento él no abrió, decidí retirarme y el conserje del edificio me dijo que no se encontraba, pero como me confundió con mi hermana las cosas se facilitaron –Le abriré la puerta, señorita

-Muchas gracias, siento molestarle y retirarlo de sus deberes

-No es molestia, el joven ha indicado facilitarle todo lo que usted necesite

-Es amable de su parte.

Como Seth no se encontraba en su departamento decidí esperar pensando que no debía tardarse.

Mi intención era dejar en claro lo que presencié en París con el deseo de escuchar que no había nada entre Susana y él.

Después de esperar un tiempo, cuando estuve a punto de retirarme, el pomo de la puerta se giró –Candy! Querida, no es lo que parece –Susana se puso nerviosa pero actuaba con cinismo

Aproveché para fingir ser la prometida ofendida pero lo que Seth notó fue la sortija de compromiso que no era en nada parecida a la de mi hermana.

-Si te atreves a hacerle daño a mi hermana te enfrentarás conmigo

-¿Qué me puedes hacer?

-Tengo fotos de ustedes dos en situaciones comprometedoras, y por lo que sé tú estás casada… esto es oro molido para cualquier revista de espectáculos…

-¿Qué quieres? ¿Dinero?

-Que seas sincero con mi hermana, que termines con esta mujer y que hagas feliz a mi hermana

-Annie, no puedo hacer lo que me pides

-Entonces deja a Candy o te las verás conmigo.

Los planes de Candy siguieron hasta el día de la boda.

No sé si meterme fue lo mejor.

Mi padre dijo que existen formas de hacer las cosas correctas.

Candy se deprimió por muchos días.

-No entiendo, Archie ¿Qué diablos hacía esa mujer aquí? Se supone que ella está casada

-Los artistas son muy raros, tal vez es de la compañía de Robert y Seth; y tú malinterpretaste la situación

Tomé mi viejo móvil y le enseñé las fotos a Archie, las que tomé en París, y cuando estuve a punto de salir del departamento de Seth y escuché el bullicio de afuera, la única voz que reconocí en ese momento fue la de él, pulsé para grabar y me quedé con el contenido de nuestra plática.

-Ahora Candy me aborrece porque dice que yo sabía la verdad, pero cuando le quise decir se ofendió.

-Lo sé. Es algo triste pero no le dará a Candy una vida de infelicidad

-En seis meses nos casaremos tú y yo y me siento egoísta.

-Candy lo comprenderá tarde o temprano. Vamos, anímate!

-Gracias por estar conmigo, te amo, Archie.

Candy lloró por muchas horas. Albert la cargó en brazos como una niña pequeña y le recostó en su cama. Su amplio vestido cubría la mayor parte de esta y Candy no se lo quiso quitar. Durmió al menos dos días completos que mamá se preocupó mucho.

Cuando se levantaba, pasaba el tiempo llorando hasta caer de nuevo en sueño. No quería comer, no quería ver a nadie, menos a mí.

La casa parecía estar en luto.

Me acerqué a su cama y le miré, los ojos cerrados con sus respectivos círculos marrones debajo de ellos – Te amo hermana, y sé que no he sido la mejor contigo. Perdóname! – Le acaricié el cabello y las mejillas.

-¿Sigue dormida? – Preguntó mamá bajito

-Sí

-Ayúdame a cambiarle de ropa, ese vestido le trae malos recuerdos y pensamientos

-Estoy segura que se enfadará más en mi contra

-No te preocupes, Annie…Anda, ayúdame

Mamá le pasó paños húmedos como si Candy fuera una bebita, le limpió las manos, las coyunturas y le ayudé a ponerle ropa más cómoda.

Creo que no olvidaré su aspecto demacrado y triste.

**Terry**

-Susy, son las 4.30 a.m. ¿A dónde crees que vas a estas horas?

-Cielo, me daré una ducha. Tengo una reunión hoy con unas amigas, quedamos de desayunar juntas y hacer cosas de chicas

-¿A qué hora pretendes volver?

-¿Eso qué importa?

-Importa porque Daniel es aun pequeño y te necesita

-¿Y tú no puedes cuidarlo?

-Lo cuidaré hasta las 11:00 a.m. – Dije para frenar la discusión que se avecinaba – Tengo una junta de accionistas y a mi padre le urgen los…

-Siempre tienes algo que hacer para tu familia, veré si puedo regresar a esa hora

-¿Cómo que verás? - Me levanté de un brinco de la cama y sujeté su brazo. Había discutido casi dormido pero su insolencia me estaba colmando – No irás a ningún lado

Se zafó de mi agarre y me miró – He dicho que saldré con algunas amigas, quedamos de hacer un viaje corto y pasar un rato agradable. Si puedo regresar, lo haré, si no que Dorothie cuide a Daniel, no pasará nada. Yo volveré por la noche, tú regresarás antes que yo, tendrás tu reunión y yo estaré bien… todo resuelto

-Daniel no es el hijo de Dorothie, es tu hijo…

-No puedes arruinarme mis planes, he dicho que saldré y eso voy a hacer

-Te he dicho que regreses pronto y espero que estés aquí a las once que yo salgo de esta casa.

Azotó la puerta al salir y yo no pude dormir más.

Fui por mi hijo, lo tomé de su cuna y lo traje a mi recámara. Dorothie llamó a la puerta para preguntar por Daniel porque era su hora de comer.

Aproveché para asearme y alistarme, las horas habían pasado y tenía una reunión pasado el mediodía.

Me acomodaba las mancuernas de las empuñaduras de la camisa, Dorothie cuidaba a mi hijo que caminaba contento por toda la sala de estar. Me partió el corazón perderme sus primeros casi tres años – Daniel ven con papá – Dije casi llegando al final de las escaleras. Mi hijo me miró y sonrió, con pasos torpes corrió en mi dirección y levantó sus manos –Dorothie, por favor cancele mis citas, en mi oficina está mi agenda y marcados los procedimientos.

-Sí, señor…

Tenía en el cuello la corbata sin anudar y Daniel la tomó para jugar, sacó de la bolsa de mi camisa una pluma fuente y escribió unas rayas en su mano. Le extendí la palma de mi mano e hizo lo mismo. Saqué el móvil y tomé una foto de su mano sobre mi mano, con sus primeros escritos…

Las horas pasaron. Le di de comer a mi hijo, le bañé, lo dormí… me dediqué a él

Susana no regresó a la hora acordada y me enfurecí en su contra.

Poco a poco mi ira dio paso a la preocupación … -"Número no disponible, por favor, deje un correo de voz después del bip" Susy, cariño ¿Todo está bien?... Susana ya pasan de las 10 de la noche ¿En dónde diablos estás? … Susana son las dos de la madrugada, responde

Me di por vencido a las tres de la mañana y preferí llamar a la estación de policías –No sé, pero temo que algo le pasó

-Debe esperar 24 horas para levantar el reporte de extravío

-¿Cómo puede pedirme eso? ¿Qué tal si estamos perdiendo tiempo valioso?

Los siguientes dos días fueron un martirio, tal vez no amaba apasionadamente a Susana pero sí estaba preocupado por ella. Temía que le pasara algo malo…

Llamé a mis padres, amigos, amigos de ella, amigos en común… nadie le había visto… Después de una semana de desaparecida el informe del investigador fue : Su esposa salió del país en un vuelo comercial a América, a la ciudad de Nueva York.

Llamé a Robert para saber si le había dado algún papel –Terry, creí que Susana te mencionó que no trabaja más para mí, lo siento, hijo.

Me sumí en una depresión en la cual comencé a abusar del alcohol. Mi madre se separó por un tiempo de papá para apoyarme en esta etapa difícil.

No sé si la forma cobarde de Susana al abandonarnos dolía tanto o era mi orgullo herido…

Comencé el trámite de divorcio y a gestionar la custodia total de mi hijo.

Mi madre me ofreció irme con ella a América. Si te queda aquí enloquecerás, ven con nosotros.

Mi mundo ya no giraba alrededor de ninguna mujer, ya no tenía problemas de pisar América y correr el riesgo de mirar a Candy ser feliz con Seth, no pensaba más en Susana. Luchaba en mantenerme sobrio por mi hijo aunque en muchas ocasiones no lo lograba.

Así emprendimos nuestro viaje a América.

Mi familia se reunió para recibirnos.

Daniel no conocía a nadie de mi familia, él era pequeño cuando mamá vino por penúltima vez a Londres y no le recordaba; no conocía a mis padres, hermanos, a las esposas de mis hermanos… extrañaba a Dorothie y la gente de servicio con la cual estaba acostumbrado.

-Ven campeón – Mark le extendía los brazos y Daniel se escondía tímidamente detrás de mis largas piernas haciéndole ver más pequeño de lo que en realidad estaba

-Ve, es tu tío

Mi familia le recibió con muchísimas cosas, pero nada de eso suplía su necesidad primordial, que ya no sé si se trata de su madre o de Dorothie.

-Ya sé que es lo que te hace falta, bonito- Dijo Penélope la esposa de Mark –Te faltan amiguitos de tu edad. – Le tomó por sorpresa de la espalda y lo elevó por los aires.

-¿En qué estás pensando, cariño? – Preguntó Mark mientras le hacía cariños a mi hijo

-En el colegio St. Lois, tienen academia desde esta edad hasta la preparatoria, dicen que es el mejor y los lugares son exclusivos.

-Es muy pequeño para ingresarlo en un colegio

-Le hará bien convivir con niños de su edad

- No sé, no quiero separarme de él

-Penélope tiene razón , hijo, no será de hoy a mañana, pero sí debes pensar en esa posibilidad

-Lo pensaré – Tomé a Daniel y nos fundimos en un fuerte abrazo de padre- hijo


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