Nota de la Autora: Querido Guest. Realmente aprecio que te des el tiempo de leer por aquí, aprecio también tu amabilidad para dejar un comentario. Muchas gracias. Al menos por una persona interesada, yo me animo a seguir esta historia. Un abrazo. n_n
4.- Dos por el precio de uno.
Cuando Kaori despertó eran casi las 8 a.m. Con un Olímpico dolor de cabeza, acomodó sus ojos a la luz de la mañana, miró a su alrededor y se miró a sí misma. Estaba completamente desnuda dentro de una de las habitaciones del hotel, una habitación que no era la suya.
Comenzó a recordar la celebración con el corredor Italiano, y luego de tanto beber...
-¡Oh no! No... no pude hacerlo... - Se asustó, hasta que observó sobre la mesa de noche, ahí estaba su reloj de pulsera, el que decía que eran las 8:15 minutos, más una pequeña nota que ponía un simple: "Perdóname".
Kaori tenia el alma destrozada, se levantó de la cama y se metió a la ducha de esa habitación, al tiempo que estaba bajo ella, intentaba recordar la noche pasada, lo que estaba escrito en la nota, y el que Francesco la haya dejado así sin nada más. Pero ¿Por qué habría de importarle? Lo hecho, hecho estaba, ya no valía la pena mirar atrás. No entendía qué era lo que le dolía tanto por dentro...
Tal vez porque era la primera vez que se acostaba con un pasajero del hotel, primera y última se dijo a sí misma, tal vez porque su orgullo estaba herido y cayó como una tonta al igual que varias chicas en las garras del Italiano fantoche, ahora mismo él habría de estarse riéndo de ella. Eran tantas cosas las que pensó mientras se duchaba. Cuando acabó tomó sus cosas, y regresó a su habitación en los pisos de abajo, donde se quedaban los empleados del hotel, por suerte su abuelo aún dormía. Ella se cambió de ropa a su uniforme de trabajo, botó todo lo que había usado la noche anterior a la basura, era una lástima porque ese vestido le gustaba mucho y le costó mucho dinero, luego se fue a la cocina, a esperar instrucciones de su jefe, para comenzar sus labores, pero antes que todo, se tomó una aspirina para ese horrible dolor de cabeza.
Pasaron tres semanas después de esa noche, todo en Towkyo y en la vida de Kaori transcurrió igual.
Aunque no sabía por qué miraba constantemente las noticias deportivas, cada vez que Francesco salía en una, no podía evitar quedarse frente al televisor, no sabía si era por seguirle el paso para querer vengarse. En realidad la pelirroja no tenía idea de lo que le estaba pasando.
Su jefe una tarde de domingo, le ordenó ir a preparar la habitación 33 para un nuevo pasajero. Hacía semanas que nadie usaba esa habitación. Cada vez que ella pasaba por ahí sentía algo en el pecho y ganas de llorar. Aún había demasiados sentimientos y resentimientos.
Un par de días después, ella recibió sus vacaciones, y fue a comprar un boleto a la estación del tren para volver a Osaka, mientras esperaba en la cafetería de la estación, bebiendo un Capuccino, alguien se le acercó. Una mujer delgada y baja, de curioso cabello rosa y ojos grandes y castaños.
Era Chuki, hacía mucho tiempo que no la veía, Kaori y ella eran amigas desde la secundaria, pero ya no sus encuentros no eran como antes, porque ella tenía sus propios asuntos, trabajo y familia. Traía a su pequeño hijo en un cochecito, el niño no tenía más de 2 meses.
-Hola, Kaori... que bueno verte otra vez, como siempre bebiendo Capuccino ¿No? - Ella sonrió, se sentó en frente de la pelirroja y estacionó el cochecito del bebé justo a su lado.
-¡Chuki! Qué sorpresa ¿Qué estás haciendo por aquí? - Deja su Capuccino y mira al pequeño, eso la hace estremecer. - Awww, así que él es el pequeño Garou. Oh Chuki, es hermoso, te felicito, se parece mucho a Shu, jeje. - Acaricia la mano del bebé, él estaba dormido.
-Gracias, y sí, todo el mundo dice lo mismo, creo que no sacó ni un rasgo de mi, eso no es justo, yo puse mucho empeño para hacer a este niño. Incluso creo que más que Shu.
Kaori la mira asombrada ¿Cómo podía hablar de ese tipo de cosas en voz alta? Además la gente en ese país era muy reservada con ese tipo de temas, más a plena luz del día. Aunque Chuki no lo parecía, pero la peli-rosa era muy audaz, además era periodista y una idol ¿Qué más audacia se podía pedir? Casi no tenía pelos en la lengua.
-Chuki, no pasa nada, al menos él tiene tu nariz, jajaja. - La alentó en cierto modo.
-Sí... bueno, yo vine a buscar a Shu, él viene desde Osaka, fue a dejar un par de cosas para unos familiares de Mach, siempre se ofrece a hacer favores. Después que terminó el WGP, está mucho más apegado a las cosas cotidianas.
-Oh sí... el WGP... - Kaori dijo esa frase con menos entusiasmo, y miró para otro lado, haciendo silencio.
-¿Qué te pasa? ¿No te gustan las carreras de coches?- Chuki la miró con curiosidad.
-Nada, no, no es eso. Es que... hubo un suceso, con alguien del WGP. -De repente se sonroja. -Pero no, en serio no es nada. - Vuelve a beber un poco de su Capuccino.
-Espera, cuéntame... tienes un secreto con alguien del WGP, por como te sonrojaste cualquiera diría que te acostaste con alguno de los corredores. Pero es imposible porque...-
-Chuki, por favor, basta. Te lo diré en otra ocasión. - Le pidió la pelirroja, un poco molesta y más avergonzada que antes, enmarcando la palabra "Basta". Miró hacia ambos lados, menos mal que nadie estaba poniendo atención.
-Kaori. - La peli rosa se acercó a ella para hablar más bajo. - ¿Te acostaste con alguno de los competidores? ¿Quién fue? Dime, o iré descartando... desde ya: No te gustan las chicas así que Carla Veloso está fuera, Shu no me engañaría con otra mujer, así que él también está descartado, McQueen no estaba esta vez, Jeff, Max, Raoul, Lewis, Miguel, Nigel, todos ellos están casados con mujeres muy guapas y tienen hijos con ellas, no creo que pudieran ser. Entonces, sólo quedan dos... Rip y Francesco. ¿Cúal de ellos fue?
Kaori tragó saliva, y al fin dijo.
-Bueno, te lo diré de esta forma... nunca conocí a Rip Cluchtgoneski... - semi sonrió sintiéndose muy tonta.
Chuki se conmocionó, se quedó con la boca abierta y casi da un pequeño grito, pero se controló.
-Te juro que si esto fuera una entrevista, estarías en la portada de la revista del escándalo amiga mía, sobretodo en Italia, pero... no me sorprendo por él, porque tiene fama de mujeriego. Aunque te confieso, que Francesco, en una conversación que tuvimos exclusivamente, dijo que en la vida sólo se ha acostado co mujeres a lo mucho. Entre actrices y modelos, el resto es sólo pantalla, no es que duerma con todas las que ve. Alégrate, eres la primera "plebeya" en su lista.
Cuando Chuki terminó de contarle eso, Kaori tenía una ceja enmarcada ¿Para qué quería ella saber eso? Ni siquiera estaba interesada en el Italiano.
-Chuki... ¿Por qué me dices todo eso? No estoy enamorada de él ni nada parecido, sólo fue... algo que ocurrió, nada más, nos vimos dos días, no me basta para enamorarme de una persona. Pero, te digo que si algo me molesta de todo esto, es que caí como una tonta y prontamente me va a olvidar, sino es que ya lo hizo. Por otro lado...-
No habló más, su tono de voz se estaba volviendo confuso, honestamente no sabía que pensar o qué sentir al respecto, ya habían pasado días, no debería siquiera importarle lo más mínimo. Aunque Kaori tenía claramente una regla, que cuando se acostaba con alguien, era por amor, con su anterior novio fue así... esta vez, su regla se rompió y su mente se atrofió por el asunto. Se sentía sola, pero no se moría por buscar a alguien sólo para satisfacer necesidades... ella no era así.
Justo en ese momento la sensación de querer botar su desayuno se le vino encima.
-¿Estás bien? Te ves algo pálida... - Notó Chuki, cortándole los pensamientos.
-¿No hueles eso? Es asqueroso... - Lagrimeó un poco y miró en dirección a otra mesa, donde un hombre estaba comiendo arroz con calamares fritos. Era extraño, ella nunca se sintió mal por oler ese tipo de cosas, pero ahora era tan extrañamente intenso.
-No, sólo huelo lo normal. - Chuki olfateó el aire. - ¿Por qué?
-No lo sé... - La pelirroja suspiró, la mala sensación se había ido de repente. Mientras por unas bocinas anunciaban la partida del tren a Osaka por alguno de los andenes, saldrían en 10 minutos.
-¡Ah! Ese es mi tren. - Tomó sus cosas para subir al tren, dejó por costumbre todo en orden sobre la mesa, y se despidió de Chuki. -Nos vemos en otra ocasión, muchas gracias por acompañarme, cuída mucho a tu hijo, bendiciones para él.
-Claro, que te vaya muy bien. - Sonrió Chuki a su amiga, y se despidió, luego miró al cochecito para observar que Garou aún dormía. -Creo que el tren de papá ya se tardó... bueno, seguiremos esperando. - Le acarició la nariz al pequeño con su dedo indice y él hizo un típico ruido de bebé de esos que siempre hacen estremecer, sin despertar.
Kaori subió al tren a tiempo, cuando partió, sintió la necesidad de ir al baño, para eso tuvo que cruzar a otro vagón, entró allí, sujetó su largo cabello con ambas manos y se puso de rodillas inmediatamente frente al excusado, para vomitar.
Al acabar, pulsó el botón del aparato para que todo se vaya, los ojos de ella quedaron lagrimosos, los mantuvo cerrados mientras estaba agachada.
-Agh, que asco... creo que no volveré a beber Capuccino en un buen tiempo, me causa acidez estomacal.-
Se lavó la boca y las manos antes de salir de allí, iría a su lugar por su cepillo de dientes, al llegar allá, sacó su maletín de utensilios higiénicos, tomándo el cepillo y el tubo de pasta dental, dio la vuelta para volver al vagón del baño. Apenas sintió el olor del carro de la comida, que era empujado por un pasillero. La pelirroja corrió a encerrarse otra vez en uno de los cubículos y volvió a los mismos pasos de momentos atrás frente al excusado, devolviendo hasta la bilis.
-No puede ser... - Se agitó de tanto forzar su estómago, le dolía. - Que extraño, no creo que sea el café, tal vez el tren va demasiado rápido. Pero ¿Cómo? Nunca me había mareado en ningún transporte.
Volvió a su asiento quince minutos después, y trató de dormir un poco antes de llegar, no era mucho el tiempo desde Towkyo a Osaka, pero se sentía en la necesidad de una pequeña siesta.
El tren arrivó en Osaka al mediodía, hubo un par de contratiempos en el camino, pero no fue la gran pérdida. Al bajar, Jin estaba esperando a Kaori para llevarla a casa.
-¡Abuelo! - Bajó del tren, corrió y lo abrazó. -Que gusto verte... me alegra estar en casa. -
-Bienvenida, pequeña. - Le devolvió el abrazo y sonrió, aunque ella al incorporarse bien, la observó, notandola bastante pálida. -¿Estás bien? Te vez enferma.
-No es nada, abuelo, creo que la cafeína me hizo mal al estómago, y no he comido nada desde entonces, luego de desayunar en Towkyo, pero no te preocupes, estaré bien.- Sonrió con muy pocas ganas, se sentía débil por no tener nada en la panza.
-Está bien, entonces vamos por algo de comer. ¿Qué te gustaría?- Ofreció.
-La verdad... ahora mismo... yo... - Curiosamente no podía gesticular palabra, miró por encima del hombro del anciano Jin, todo comenzó a darle vueltas, el ruido se distorcionó a sus oídos, sus párpados cada vez se hicieron más pesados y de pronto, se desmayó. Lo último que la pelirroja escuchó, fue a su abuelo llamándola, asustado.
Abrió los ojos repentinamente, había tenido un sueño muy extraño, en el sueño vio a un hombre maduro de cabello rojo y ojos azules, estaba junto a una hermosa mujer de cabello castaño y ojos verdes, parecían tener la misma edad, se veían muy felices y la felicitaban por alguna razón.
-¿Qué?... ¿Qué pasó? - Preguntó muy confundida y se dio cuenta que estaba acostada en una cama de hospital. Se sentó de repente, pero eso la mareó y volvió a caer la cabeza en la almohada.
-No te levantes así... - Era la preocupada voz de su abuelo la que la regañaba. -Sufriste un desmayo en la estación y te traje inmediatamente al hospital, te dije que te veías mal... ¿Por qué eres tan obstinada cuando se trata de ti?
-¿Desmayo? - Preguntó, no tenía idea por qué, era raro que le sucediera eso.
Al momento entró un médico con una enfermera, traían con ellos una máquina de ecografía.
-Buenas tardes, señorita Ikegami, que bueno que está despierta, calculé perfectamente el tiempo al parecer. - Sonrió el médico tratante, era un hombre bajo de mediana edad, de cabello oscuro. - ¿Cómo se siente ahora?
-Buenas tardes... bueno... yo, la verdad, no lo sé... supongo que bien... Ni siquiera sé lo que pasó. - Encongió los hombros mirando al médico, en realidad no sabía lo que le iban a hacer. Observó la máquina y le dio curiosidad. -¿Qué es eso?. - Preguntó por el aparato.
-Una máquina de ecografías, si no estoy equivocado en mi diagnóstico, estaré feliz, sólo quiero comprobarlo con esta máquina. - Volvió a sonreír.
-Diagnóstico... Suena a como que me voy a morir. -Se rió un poco... -¿No es malo, verdad? - Kaori se puso seria y miró al médico con sus enormes ojos marrones asustada.
-Jaja, dígamelo usted... - El médico se acercó y le apartó la bata, para dejar su vientre a la vista, la enfermera le pasó un tubo de gel, y lo apretó para que el líquido caíga sobre ella.
Kaori se rió, más que nada por los nervios. - Jeje, está frío. Pe... pero, este aparato es, para ver a las mujeres embarazadas ¿Verdad? Doctor debe haber un error, porque yo no... - Observó mientras el doctor pasaba el transductor de sonda sobre su estómago, que parecía un auricular de teléfono. Él sonrió, mientras miraba la pantalla, no estaba equivocado.
-Está embarazada. - Dijo el hombre.
-¡¿QUÉ?! ¡EMBARAZADA! NO, no, no es pos... - Abrió los ojos muy sorprendida y casi salta de la cama al escuchar eso. Miró el monitor. - Pe... pero, que extraño ¿Por qué está así la imágen? - Veía más de una pequeña cosa en la ecografía.
-Porque son dos... son gemelos. - Agregó el doctor, sin vacilar. -Felicidades.-
-¿G... gé... gemelos? Dios mío, creo que me desmayaré otra vez. - Otra vez puso la cabeza en la almohada, con su mano en la frente, la noticia le llegó tan directa como el golpe de derecha en la quijada de parte un boxeador peso pesado.
Continuará...
-Kaori es un personaje que me pertenece a mi y esta historia también. (c) Shadoru.
-Los demás personajes pertenecen a Cars (c) Disney. PIXAR.
