**Terry**
¿Alguna vez has sentido una pequeña astilla? Sí, de esos pequeños fragmentos de madera que se te clavan en la piel y que cuando deseas extraerlos se incrustan más y más… bueno, creo que eso es Candy en mi vida, un pequeño trocito de amor que permanece en mí, que es doloroso, molesto y que permanece en lo profundo de mi ser.
Creí que casarme con Susana era lo mejor, pero ya conoces mi historia con ella.
Olvidar a Susana tampoco ha sido fácil, cada día la veo en mi pequeño y maravilloso hijo.
No puedo decir que nadie me ha sugerido cómo educar a mi hijo pero no es fácil; si tan sólo su conducta fuere rebelde no me sentiría tan mal cuando le reto o le disciplino.
A veces pienso que él es más maduro que yo y sabe enfrentar mejor los problemas.
Me arrepiento porque fui impulsivo con Candy, pero no soporté verla cerca de Daniel. Me sentí como un león cuidando a su cachorro, aunque no lo cuidé de mí…
-¿Qué pasa hijo? Te noto triste, enojado
-Me encontré a Candy, mamá. No estaba listo para verla de nuevo
-¿En dónde? ¿Qué te dijo cuándo te vio?
-Soy un estúpido; reaccioné herido, dolido, enojado… no me quise dar cuenta que ella también ha sufrido
-No sé quién de los dos ha sufrido más, pero no creo que dos vidas destrozadas puedan unirse para formar una sola; tienes a Daniel, él te necesita más que a cualquiera de nosotros
-Él es el único que me preocupa, mis sentimientos aquí ya no importan, solo los de mi hijo, es por eso que le pedí a Candy que se alejara de él
-Entonces, ella es la Miss a la que Daniel le entregó la rosa que le pidió a Richard
-Sí, es ella. Le dije que le quiero lejos de la vida de Daniel, que lo único que ella sabe hacer es dañar a los que le aman
-Fuiste muy severo con ella. Debió tomarlo a mal
-Me dijo que no lo hiciera; pero hablé con Miss Eliza y le pedí que no permitiera que Candy se acercara a mi hijo.
-No creo que Miss Eliza comprenda, sin muchas las cosas que han pasado entre Candy y tú.
-Le expliqué muy poco, ella me pidió una cita para charlar acerca del avance de Daniel…
-Ay! Hijo, me duele verte así, pero beber no es la solución – Retiró de mi mano la copa con el contenido ámbar que se mecía al son de mi mano.
-Soy un estúpido.
-Hiciste lo creíste conveniente
-¿En verdad lo crees?
-Terry, la responsabilidad de la educación de Daniel es tuyo y en el camino puedes cometer muchos errores así como nosotros los cometimos con ustedes, creo que lo que ahora conviene es que hables con él y le expliques.
-¿Cómo, mamá? ¿Cómo, diablos le puedo decir a mi hijo que no verá más a Miss White sin que le afecte?
-Así como le explicaste que Susana se fue
-Es difícil, porque no quiero a Candy cerca de mi hijo porque no he dejado de amarla. Me siento como un maldito egoísta, pelear con mi propio hijo, de cuatro años, por el amor de Candy
-Daniel ve en ella a una mamá no está enamorado de ella, recuerda sus palabras que nos dijo el día del festival
-Estoy jodido, estoy mal… Mamá, mi vida es un desastre… no completé el trámite de divorcio y ahora Susana me ha acusado de sacar a Daniel de Londres sin su permiso… sé que papá me está ayudando con ello pero no es problema de mi padre sino mío.
-Volveremos a Londres en caso de ser necesario, pero no creo que te quiera quitar a Daniel, no quiere más que dinero.
-Tienes razón, a ella no le importa nuestro hijo…
Mi hijo la ha pasado mal, está cabizbajo y triste. De momentos las cosas se le olvidan y juega en su cuarto de juegos, ríe, se divierte, pero de momentos le viene su Miss a la mente y llora.
Le agradezco a Annie la alegría que le brindó ayer por la tarde al abrazarlo y por el mantecado que le invitó. Daniel no notó la diferencia entre Annie y Candy, yo no noté diferencia cuando salí con las dos hermanas en momentos diferentes.
Mi relación con los Andry se estrechó en las últimas semanas debido al apoyo de Archie, en especial. Estábamos formalmente invitados a su boda y por mucho que quiera negar quería verla, sabía que Candy estaría ahí y yo quería estar cerca de ella. En mí se despertaba nuevamente el deseo de mirarla, contemplarla, aunque era una lucha interna entre odio-amor, amor-odio, mis sentidos reclamaban su amor…
No me equivoqué, ahí estaba, hermosa, sonriente, divina…
-¿Quieres bailar? –No me respondió y la sonrisa se le esfumó –Vamos, no me dejarás aquí de pie como estúpido ¿o sí?
Levantó la vista, respiró profundo y me dio su mano. Sonreí en mi interior
¡Dios santo! Candy baila increíble. En la boda de Archie y Annie la orquesta se lució tocando diferentes géneros musicales.
Quería besarla, decirle que aún le amo, pero no lo hice
-Lo siento, tengo que irme – miró un localizador – Hay una emergencia y únicamente solicité un permiso.
-Te llevaré
-No, no es necesario, me llevará Anthonie.
La acompañé para despedirse de Annie y Archie, de sus padres y le dije a Anthonie que no se preocupara, que yo me encargaba que Candy llegara con bien a su trabajo.
No me habló durante casi todo el camino –¿Quieres que ponga el clima? –Me respondió levantando un hombro y sin mirarme -¿Tienes frío? –silencio -¿quieres que me detenga en algún lugar? – No contestaba y yo comenzaba a desesperarme –Maldición, contéstame –Me miró y regresó su vista al frente –Candy –Suavicé mis palabras –Sé que no me porté bien contigo la última vez que nos vimos, ¿Algo que quieras decirme? –Nuevamente nos miramos sin que yo perdiera el sentido que iba conduciendo. Respondió con un movimiento de su cabeza y tomó su bolso de mano, sacó una goma y se recogió todo el cabello y unas toallas húmedas y retiró un poco de su maquillaje, se zafó los zarcillos, y los accesorios que llevaba en las manos.
Respiró nuevamente -¿Cómo está Daniel? –Preguntó sin mirarme
-Eh! Se quedó en casa al cuidado de una niñera, está bien…
-Le das un beso y un abrazo de mi parte –Su mirada permanecía, ahora en un pequeño neceser
-Sí, tenlo por seguro
Se quitó el vestido y se quedó con una pequeña playera e inmediatamente se puso una blusa y unos pantalones blancos, revisó su radio localizador y dijo – Te pediré lo mismo que tú me pediste, aléjate de mí, no habrá próxima vez entre nosotros, espero que el cielo me conceda no cruzar nunca más nuestros caminos, tienes un hijo maravilloso, dedícate a él, hazlo feliz… Aparqué el auto al llegar al hospital, me miró y acunó con su mano mi mejilla –Sé feliz, Terry, si tú eres feliz, tu hijo será feliz
-Candy, yo –Puso su dedo en mis labios para sellarlos
-Adiós, Terrence. –Abandonó mi auto y caminó sin voltear.
Cerré mi corazón como si fuera una ostra.
Me negué a saber de ella. –Daniel, deja de jugar con la sopa y come! No lo repetiré otra vez - Recargaba el peso de cabeza en una mano y removía la cuchara en el contenido del plato –Siéntate bien, ¿O quieres que te dé de comer como si fueras un bebé?
-No, papito, me comeré la sopa
Las miradas de mis padres me expresaban su desacuerdo mas no se metían en la forma de educar a Daniel -¿Quieres el postre, hijo?
-No, abuelita… papito ¿Puedo retirarme de la mesa?
-No, no has comido
-Cuéntame hijo, ¿Cómo te fue en el colegio? ¿Aprendiste algo nuevo hoy?
-No me gusta ir al colegio, Abuelito
-Daniel, mira a la cara a tu abuelo cuando te está hablando, es de mala educación desviar la mirada
-Sí, papito –Levantó su carita y contenía su llanto – Abuelito no me gusta ir al colegio, no me gusta Miss Eliza, Miss White –se tragó su llanto – extraño a Miss White –Sus lágrimas saltaron sin pedir permiso y yo no me atrevía a consolarlo
-Vete a tu habitación
-Sí papá – Dejó la cuchara a un lado de su plato con el contenido casi completo, le ayudé retirando la silla y caminó despacito hacia mi madre y le dio un beso
Así era cada día. Mi padre retomaba la atención hablando de algunos problemas o de algunas soluciones, pero no me decían nada de mi actitud hacia mi hijo.
Me dolía tratarlo así, sin embargo no podía evitarlo.
Regresé con papá a la oficina y me entrevisté con Miss Eliza un poco antes de la hora de la cena –No pone empeño, lamento castigarlo todos los día
-No discuto su forma de disciplinar a mi hijo, pero quiero que sepa que me recomendaron, ampliamente el colegio y no está resolviendo en Daniel la falta de conocimiento
-No es mi responsabilidad del todo, su hijo no sabe obedecer, creo que es tiempo que lo lleves a terapia
Miré fijamente a Miss Eliza y no precisamente por la sugerencia sino por la confianza que yo no le había dado de hablarme en singular –¿Perdón?
-Te decía que es tiempo que acudan a un psicólogo.
La miré fijamente y no le mostré el error que cometía al dirigirse a mí –Lo tomaré en cuenta
-Terrence – Sujetó mis manos con las suyas sobre la mesa – Quiero ayudarte de la manera en que me lo pidas
Retiré mis manos, solicité la cuenta, extendí un cheque y le dejé ahí.
Al llegar a casa mis padres estaban en la sala de estar, mi madre se veía preocupada –¡Hijo qué bueno que llegas!
-¿Pasa algo?
-Nos preocupa Daniel
-¿Es por la forma en la que le hablo?
-No, sabes que no nos metemos en la forma que quieres educar a tu hijo; nos preocupa que esté triste, que no quiera comer
-Lo que come en el colegio debe saciarle de tal manera que no tenga apetito cuando llega a casa
-Mira –Mi madre me enseñó su boxlonch con su comida sin tocar – No está comiendo, ya no juega, se la pasa en su habitación y tú no tienes tiempo para él, tu hijo te necesita.
-Terry, tu madre tiene razón, Daniel es un niño no un adulto, no le exijas como tal
-Les agradezco que se preocupen de mi hijo pero yo sé que es lo mejor para él
-Hijo, el ciclo escolar está próximo a concluir, te ruego que consideres la opción de cambiarlo de colegio.
-No, Daniel tiene que aprender a vencer sus obstáculos; sin importar los que sean
-Terry, eso no te enseñamos a ti. A tus hermanos y a ti les forjamos en la confianza de un hogar, de una familia, te apoyamos en todo lo que deseabas, te dimos cuanto querías
-A mi hijo no le falta nada
-Terry, hijo, no te cierres… déjalo ver a Candy, extraña a "Miss White"
-No! Nunca, esa mujer es mala, no quiero que le haga daño a mi hijo. –Dejé que mi dolor gritara lo que pensaba de Candy
Comencé a discutir con mis padres pero era más por mí que por la salud emocional de mi hijo.
No notamos la presencia de Daniel en el descanso de las escalinatas. Se había levantado sin zapatos y no tenía suéter y el día era frío en ya que amenazaba una tormenta –No, no papito, Miss White no es mala, tú estás mintiendo, ella es buena y me quiere… yo quiero que Miss White sea mi mamá… quiero a mi mamá… ya no te quiero, no te quiero –Sus ojitos entre lágrimas y su enojo al gritarme y salir corriendo profundizaron más las heridas de mi corazón.
Corrió hacia su recámara y pasó el seguro a la puerta. –Daniel, hijo, ábreme, te amo, déjame explicar lo que es lo que escuchaste
-Vete, quiero a mi mamá… quiero a mi mamá
-Vamos Daniel, abre para que podamos platicar
Papá puso a todos los empleados a buscar las llaves, mamá corrió a su habitación en donde creía tenerlas… -Quiero a mi mamá –Gritaba llorando
-Dani, hijo, te amo, abre la puerta para que podamos platicar, perdóname hijo, te amo con todo el corazón, abre, quiero saber cómo puedo ayudarte
Creí que Daniel se había calmado porque no dijo nada más.
Recordar esto aún me duele el pecho y por mi mente pasan mil posibilidades aterradoras.
Papá encontró las llaves y abrimos la puerta lo más pronto posible, el hombro dolía un poco por los empujones que arremetí contra ella, no quería tirar la puerta para no espantar más a Daniel.
Busqué por debajo de la cama, mamá abrió el closet, papá corrió al cuarto de baño… entre los juguetes… las cobijas…
Salió por la ventana mientras encontrábamos las llaves… el servicio buscó por cada rincón de la casa, del terreno. No sé cómo pudo hacerle para bajar del segundo nivel hasta el jardín.
Un rayo traspasó el cielo alumbrando nuestra búsqueda y la lluvia comenzó a caer…
Mi madre lloraba y le llamaba por su nombre.
Papá llamó a mis hermanos, a la policía… Daniel cabía perfectamente por las verjas de la reja metálica, cada segundo parecía una eternidad.
No dormimos esa noche fría.
Mi hijo estaba perdido y toda posibilidad pasaba por mi mente. Intentaba ser fuerte pero no podía.
-Emm…. Robert, soy Terrence
-Hola Terry, ¿Qué pasa? Es algo tarde
-Perdón, necesito hablar con Susana, sé que ella vive con Seth aquí, o al menos sé que está aquí….
-¿qué pasa?
-Quiero saber si ella tiene a mi hijo
-Terry, te puedo asegurar que no, ahora te la paso, se están quedando conmigo
Esperé a que Robert me comunicara con mi ex mujer , soy yo… dime que Daniel está contigo
-¿Qué pasa, Terry? ¿Cómo que Daniel no está contigo? Si algo malo le pasa a mi hijo te…
-No es momento de amenazas, dime, está o no contigo
-No, no está… ¿Tú en dónde estás?
-Estoy en casa de mis padres
-Por Dios santo, Terry ¿ya te diste cuenta del clima y la hora?
-Sí, por eso estoy preocupado por mi hijo,
-Iré a casa de Richard ahora…
-No, no es necesario
-Mantenme informada por favor.
Había un agente en casa de mis padres, mamá relataba los hechos entre lágrimas. Mark y Thomas realizaban llamadas
Me sentía un estúpido, un maldito estúpido…
Después de largas horas de angustia y agonía el timbre del teléfono de la casa sonó, corrimos a contestar, tomé temeroso el auricular y respondí –Hola, soy Terrence
-Hola Terry, soy Candy –Su voz intentaba ser mesurada pero se escuchaba preocupada –Por favor no cuelgues
-Ahora no Candy, no sé por qué llamas pero estoy pasando una situación difícil y dolorosa
-Trajeron a Daniel a urgencias. Es importante que vengas
Mi corazón latía aterrado pero con la confianza que Candy velaría por mi hijo y eso me daba una gota de paz en medio de un mar de dolor.
Todos acudimos incluyendo el agente.
Pregunté por Candy, ella era el médico en turno en el hospital en donde le había dejado semanas antes –Terry, -Saludó a mis padres con una expresión facial –Acompáñame
-Candy, hija –Dijo mamá con dolor y llanto –Mi pequeño ¿Está bien?
La mirada de Candy expresó que no, las cosas no estaban bien. Ella podía comprender a mi madre porque sentía algo sincero y profundo por mi hijo –Estamos haciendo todo lo que está en nuestras posibilidades
Sentí que las fuerzas me abandonaban, papá abrazó a mamá para brindarle fuerza y consuelo, Mis hermanos también expresaron dolor. –Quiero ver a mi hijo
-Ven, acompáñame –Quería tener su fortaleza. Todo esto era mi culpa.
Ingresamos a una habitación y vi a mi hijo, acostado con los ojos cerrados, con raspones en todo su cuerpo, tubos y mangueras por todos lados.
Los hombres también sentimos dolor, tristeza, desesperación… me derrumbé frente a la cama y lloré pidiéndole perdón –No puedes estar mucho tiempo aquí, es terapia intensiva. Lo trajeron hace más de un par de horas, estuve llamando pero las líneas en tu casa estaban ocupadas… Terry, Daniel presenta un diagnóstico de hipotermia, fue arrollado, por esa razón tiene contusiones en su cuerpecito y un traumatismo craneoencefálico leve –Soltó el aire y se compadeció de mí – Ahora está bajo un sedante porque tuvimos que hacer una pequeña cirugía -Mis lágrimas acumuladas de tanto dolor por mi hijo no cesaban. Yo era el único culpable, yo debería estar en su lugar, él tiene todo el derecho a ser feliz – Nos queda esperar, tu hijo tiene un pequeño grado de anemia y desnutrición; sus defensas son bajas y tiene una contusión en su cabecita, tiene su piernita fracturada, nada grave. Pero quiero que sepas que la cirugía fue para detener una hemorragia interna… Terry las siguientes horas son cruciales para la vida de Daniel
Podía añadir otra capa más a mi ser o dejarme ayudar…
No sé por qué añadía más y más a mi, de por sí, pesada carga…
Mi hijo entró en coma, a pesar de los diagnósticos médicos yo sabía que él deseaba permanecer así, dormido… en su mundo… -Yo velaré por él, puedes estar tranquilo
Candy pasó día y noche a su lado. Lo cuidaba con amor maternal, yo solo podía estar con él gracias a ella.
Susana prosiguió con la demanda, ahora le añadía el descuido tan grande que tuve con Daniel y su condición médica, reclamaba la custodia…
-Terry - Candy me miró retirando de mis ojos mis manos. –Mírame –Estoy seguro que deseaba infundirme fortaleza y no que observara los enormes círculos debajo de sus ojos y su tez demacrada debido a los desvelos por cuidar a mi hijo.
-Ahora no, Candy, todo esto es muy difícil, a veces pienso que estoy en un maldito infierno, que nunca podré salir, quiero pensar que es una pesadilla y pronto tendré que despertar, que esto es una vida alterna…
-Tu hijo te necesita, te necesita fuerte, ven conmigo
-Candy, siento que muero, lentamente… -Tomó mi mano e ingresamos a la habitación de mi hijo
-¿Crees en los milagros?
-No, no creo en nada, ahora no tengo fe
-Dicen que los que están en coma pueden escucharnos, y sé que es así – Se acercó a mi hijo y le acarició su carita, ajustó las cintas adhesivas con las que sostenían el tubo que ingresaba a su cuerpo por su boquita –Dani, mi amor castaño –Le habló con ternura – Papá está aquí, como te lo prometí –No parecía haber cambio -¿Recuerdas que te dije que vendría y nos contaría su última aventura?–Yo no sabía que a mi hijo le gustaban las historias de fieros hombres en altamar – No se va a quedar mucho tiempo porque tiene que encontrar el tesoro que tú quieres – Me invitó a meterme a la lona de plástico que cubría la cama y cuerpo de mi pequeño
Puso su manita con mucho cuidado para no lastimarlo con las agujas y susurró a mi oído –Es tu turno, papá barba azul, háblale
-Dani, hijo –Mis lágrimas escurrían, ningún personaje en mi carrera como actor me hizo sentir tal emoción como actuar exclusivamente para mi hijo –No fue fácil llegar hasta aquí, he luchado contra una fuerte tormenta, no te imaginas las olas tan grandes que se levantaban a mi derecha, a mi izquierda… Suelten las amarras, les indiqué a mis hombres, la embarcación se mecía con mucha fuerza, Capitán, cuidado… -Vi lentamente a mi hijo abrir sus ojos
-Capitán, papito… Dijo con esfuerzo por el letargo –Mamita –Extendió su mano a Candy
-Sí mi amor, tus papitos están aquí contigo
-Papá, Candy es mi mamá –Cerró nuevamente sus ojos
Candy me dijo que le realizaría algunos análisis, ni ella ni yo esperábamos que él se despertara, mi alma se regocijaba en que la tormenta comenzaba a ceder para dar paso a la luz de un nuevo día.
Gracias por leer y por sus comentarios
