Azules y verdes.
Dos días después, Kaori ya en casa, en su habitación, sentada sobre un futón, mirando el vacío, se sentía muy deprimida, casi no había probado bocado, aunque el doctor le dijo que se alimentara bien si quería que los niños crecieran correspondientemente en su vientre.
Pensaba en todo lo que había pasado, y lloraba mucho. Hasta le habían ofrecido la opción de hacerse un raspaje uterino, si es que quería terminar con todo eso de una vez. Pero esas solas dos palabras la hicieron temblar de pies a cabeza. Decididamente dijo NO, ella tendría a sus bebés, asumiendo su responsabilidad, por más costoso que sea.
Pero a momentos no se sentía preparada para nada, estaba sola en esto, aunque tenía amigos, tenía a su abuelo, y se los agradecía, de todos modos no era igual. No era igual que tener a un hijo hecho con amor, con verdadero amor, y los de ella eran dos. El único amor que sentía ahora, era aquel que crecía cada vez que miraba esa ecografía que ahora estaba pegada en su pared, y eran aquellos que tenía en su interior. Sus lágrimas corrían con una mezcla extraña de sentimientos, diciendo "Sí, yo puedo." y al momento "No... no puedo hacer esto."
El viejo Jin no sabía qué hacer, él había decidido dejarla desahogarse, pero él no iba a permitir que su pequeña se hiciera daño a sí misma, estaba muy preocupado por no verla comer, así que no esperó más, y esa misma noche fue a su habitación, con una bandeja con un plato de sopa caliente, un tazón de arroz blanco, una taza de té y fruta cocida. Tocó a la puerta y entró.
-¿Kaori? Te traje algo de comer... ¿Por qué está tan oscuro aquí dentro? - Encendió las luces, y allí estaba ella, aún sentada en ese futón, vestida con su pijama de camisa larga y pantalones cortos de seda rojos, con los brazos abrazando sus rodillas y los ojos hinchados de tanto llorar.
-No quiero comer nada abuelo, siento que te molestes tanto por mi. - Su voz sonaba tan apaga y temblorosa, se frotó los ojos por la luz. Los extremos de las mangas de su pijama estaban muy húmedos de tantas lágrimas que habían pasado por ahí. Su cabello era un desastre, despeínado y suelto, cayendo por su rostro.
-Para mi no es molestía, no digas eso. Además, esto está delicioso, acabo de prepararlo para los tres.- Sonrió el abuelo, tratando de animarla.
-¿Tres? - Repitió Kaori en interrogante y levantó la mirada hacia él.
Jin afirmó con la cabeza, sin parar de sonreír. - Exacto, tres, tú y ese par de traviesos que están en tu interior. -Apuntó con su dedo al vientre de ella. -Ya me imagino como saltarán y correrán alrededor de la casa, haciendo de las suyas, y nosotros escuchando todo el día sus risas y llantos, jeje... es bonito imaginarselo y será más bonito ver eso ¿No piensas lo mismo? - Esperó alguna reacción de la chica pelirroja.
Ella no quitó su vista de su abuelo, y comenzó sollozar, sus palabras eran tan lindas que no pudo evitar llorar otra vez. Así que salió de su posición y abrazó al viejo Jin.
-Abuelo, querido abuelo... lo siento mucho... he sido tan egoísta encerrándome aquí en mi propia oscuridad, que nunca pensé en tus sentimientos. Nunca te pregunté que opinabas respecto a esto... nunca te pregunté si esto era una molestia para ti.
Él le palmeó la espalda suavemente mientras la abrazaba y le masajeó un poco. Cerró los ojos mostrando otra sonrisa, Jin había pensado mucho las cosas y habló sinceramente.
-¿Sabes pequeña? Yo también me sorprendí cuando escuché sobre tu embarazo, fue como una punzada, pero no me refiero a nada malo. Me refiero a que fue algo repentino... esto era algo que me esperaba cuando estuvieras casada y eso, tú sabes, lo que sería normalmente. Pero está bien, ya eres una mujer adulta y tu vida, es sólo tuya. Estoy feliz por ti, sea como sea. No pienses que me haz decepcionado, es todo lo contrario, me enorgullece que quieras a esos niños contigo a pesar de todo. - Se separa un momento de ese abrazo y la mira a los ojos, suspirando. Pero... si vas a hacer esto, vas a hacer las cosas bien desde ya, no quiero ver más caras tristes, no quiero ver más lamentos, ni culpas ni más lágrimas, ese par de bebés necesitan a su madre bien, sana, y... llena de comida para ellos. Así que... adelante.
Jin termina de hablar, y pone la bandeja de comida en frente de Kaori. Ella la tomá y le sonríe por fin a él.
-Gracias abuelo, no sabes lo mucho que te agradezco esto... significa demasiado. - Comienza por el plato de sopa, la verdad era que necesitaba mucho comer, y este plato de ramen vitamínico era genial y delicioso, su abuelo sabía lo que hacía, no había ni un alimento allí que ella pudiera vomitar.
Al terminar su plato de ramen, hizo un último comentario negativo hacia sí misma.
-La verdad... esto me deprimió, porque, al hacer esto así, al saber que mis hijos fueron fruto de una simple noche de lujuria desenfrenada, motivada también por el alcohol, me hace sentir... como una mujerzuela. -Tomó el siguiente plato, el arroz blanco, pero antes bebió un sorbo de té. - Te prometo abuelo que ya no voy a dejar que esto me afecte... voy a hacerte caso y a sacar adelante a estos niños, cueste lo que cueste.
El anciano se alegró de oír eso, inclinó un poco la cabeza y sonrió.
-Come, mi niña... - Fue lo único que él dijo. Y esperó a que ella terminara. La entendía su sufrimiento por aquello que dijo, de todos modos.
Media hora después, Kaori había quedado satisfecha con su cena, se sentía mejor, y esperaba que sus pequeños se sintieran igual. Luego recordó algo, que quiso comentar con Jin.
-¿Sabes abuelo? El día que me dijeron que estaba embarazada, antes del instante que me desperté en el hospital... tuve un sueño muy extraño. Soñé con una pareja, tal vez tendrían mi edad... él hombre tenía el cabello rojo y unos intensos ojos azules, la mujer, que parecía ser su esposa, llevaba el cabello castaño y largo, y sus ojos eran hermosamente verdes, estaban tomados de la mano, me miraban y sonreían, al tiempo que decían: "Felicidades." - Suspiró muy intrigada. -No he podido dejar de pensar en ese sueño...
Ella terminó de hablar, y Jin salía de la habitación en silencio, tomando la bandeja con los platos vacíos.
-¿Abuelo? - Kaori notó un poco de nostálgia en los ojos del anciano, pero después de unos 5 minutos, él regresó, con algo entre las manos, era un libro... una biblia. Jin la abrió y extrajo algo de ella. Era una vieja fotografía.
-Hace tiempo que debí enseñarte esto, hija mía. Las cosas pasaron tan rápido, que jamás pude encontrar un momento adecuado para hacerlo. - Estiró la mano dándole la foto a Kaori, ella abrió los ojos de par en par, era una imágen familiar, la misma pareja con la que había soñado, la mujer de cabellera castaña, sentada en un pastizal rodeada de flores blancas, sosteniendo un bebé entre sus brazos y el hombre de cabello rojo sentado junto a ella, con las manos sobre sus hombros. Esa fotografía, irradiaba tanta felicidad, que Kaori no pudo evitar llorar.
-¿Por qué? ¿Por qué estoy llorando? No sé quiénes son ellos, pero... está imágen es tan hermosa... qué...
-Son tus padres. - Dijo Jin inmediatamente. -Eso fue lo único que encontré de ellos, después del accidente.
-¿Qué? ¿De qué estás hablando? - Obviamente Kaori sabía que era huérfana, pero no sabía cómo habían muerto sus padres, y era tan feliz con su abuelo, que nunca lo preguntó.
-Accidente en la carretera, yo estaba allí cuando ocurrió ¿Recuerdas que trabajé para un departamento de policía de Osaka? Bueno, mi equipo se presentó cuando todo pasó... pero no quiero entrar en detalles, sólo que parece que nadie te vio entre los fierros retorcidos del auto, eso pudo haberte aplastado, pero estabas sana y salva milagrosamente. Fue cuando Mako aún estaba viva y decidimos adoptarte. - Contó brevemente él.
-La abuela Mako... la extraño. - Sonrió, y no paró de mirar la fotografía, luego de unos segundos miró a su abuelo. -Gracias por contarme esto. -Se alegró, al parecer sus padres estaban felices, estuvieran donde estuvieran... -¿Puedo conservar la fotografía?
Jin se sorprendió un poco, él pensaba que Kaori se enojaría con él, por no haberle contado antes nada sobre sus padres. -Claro, es tuya. Ahora, ve a dormir, descansa- Fue todo lo que le dijo, y se puso de pie, era tarde, él también iría a dormir.
-Gracias por todo abuelo. - Dijo finalmente Kaori, Jin salió de la habitación, satisfecho por todo eso. Mientras tanto la pelirroja se incorporó, tomó una chincheta de una cajita transparente que estaba llena de ellas dentro de un cajón, y puso la fotografía de sus padres en la pared, junto a la ecografía de sus hijos. Después de aquella acción, se fue a dormir más tranquila.
Pasaron 4 meses, Kaori aún seguía trabajando en el hotel de Towkyo, pero a un cierto ritmo que le quedara bien con la rutina. Al quinto mes renunció a su trabajo, no podía seguir así, ella tenía gémelos, y era el doble de peso, su vientre ya estaba bastante grande.
Un día antes de marcharse a Osaka, para estar finalmente en casa, visitó a un ginecólogo que le habían recomendado, después de la consulta salió muy feliz, era su quinto mes y ya podían reconocer los sexos de sus pequeñitos, le entregaron una ecografía nueva y la guardó celosamente como lo había hecho con las demás, mes a mes.
Repentinamente en su camino, se encontró con Chuki y Shu, venían caminando luego de ir de compras, Shu empujaba el cochecito de Garou, ya habían pasado un par de meses, y se notaba el cambio físico en el niño.
-Vaya, chicos, Garou está cada día más lindo. - Lo miró y sonrió. - Es un encanto. -
-Kaori. - La peli rosa le cambió el tema repentinamente. - No me dijiste que te habías casado, eres una mala amiga ¿Quién es? ¿Lo conozco? - Chuki pensó cualquier otra cosa, tratando de sacar información a la pelirroja por lo de su vientre.
-Sí, Chuki, lo conoces, pero no estamos casados. ¿Recuerdas nuestra conversación hace un par de meses atrás en la estación de trenes? Respecto a... mi pequeño deslíz con cierta persona. - Sonrió Kaori.
-¡Oh! - Chuki casi se va de espaldas. - ¡No me digas que... Francesco...! - Se tapó la boca con una mano, pero aún así no pudo evitar gritar a través. -¡Es de Francesco! No lo puedo creer. ¿Cuándo se lo piensas decir? ¿O ya lo sabe?-
-Son... - Corrigió Kaori. -Son gémelos, y no, no se lo voy a decir, no necesita saberlo. Estos son mis bebés, y se que él no regresará jamás, así que... que viva feliz su vida, nosotros viviremos la nuestra. - Dijo ella con orgullo superficial.
-¿Gémelos? Dios mío... pero... pero Kaori ¿Cómo no se lo vas a decir? Él puede darte el sustento económico que necesitas con creces, además, también son sus hijos. - Chuki la miró angustiada.
-No lo haré, ya me decidí, él puede vivir sin los niños, sé que no le importará... quién sabe si irresponsablemente no tiene otros por ahí, con las actrices y modelos que me mencionaste... - Curiosamente su voz comenzó a sonar quebradiza, y sus ojos estaban a punto de un llanto, pero lo soportó, no quiso llorar delante de ellos, y había prometido no volver a derramar lágrimas por él.
Shu iba en silencio, le hizo una señal a Chuki para que dejara de hacer preguntas y comentarios a la pobre Kaori, él sabía que su esposa era muy persuasiva a causa de su trabajo de periodista, pero cuando llegaba a cierto punto, era mejor detenerla. En este momento Chuki no estaba en su trabajo, no era el momento, aunque sonara jugoso que al famoso corredor Italiano le esté pasando esto sin él saberlo, era un instante perfecto para bajarle el perfil.
La peli rosa le puso una mano en el hombro a Kaori, disculpándose.
-Lo lamento, no es mi intención abrirte heridas. -
-No te preocupes, Chuki, estoy muy sensible con todo esto, pero supongo que es normal. - Después de eso, miró su reloj. - Oh, chicos ¿Me disculpan? Tengo que irme, tengo mucho que hacer antes de volver mañana a Osaka.
-Claro amiga, por favor, mantenme informada sobre tu embarazo, llámame de vez en cuando.- Chuki abrazó a Kaori, y Shu hizo una pequeña reverencia para despedirse. Cada uno finalmente tomó su rumbo.
En el transcurso de los siguientes meses, la pelirroja compró con sus ahorros y con el finiquito de su trabajo, todo lo necesario para sus hijos, las cosas eran más caras puesto que todo era de a dos. Pero no le importaba, estaba feliz de hacerlo. Y su abuelo le ayudó, acomodando también una de las habitaciones más grandes de la casa para ella y para los gémelos.
Continuará...
-Kaori y Jin son personajes que me pertenecen a mi, igual que este fic (c) Shadoru.
-Los demás personajes pertenecen a (c) R.
