7.- Caja de Pandora. (1)

En Osaka casi eran las 9:00 p.m. Kaori y los niños volvieron a casa después de su pequeña fiesta de cumpleaños, ya estaban aseados y listos para dormir, al día siguiente tendrían clases. La primera en dormirse fue Luccia, estaba rendida, ella hacía clases de teatro después de la escuela y otras actividades en casa. Su madre le dio un beso de buenas noches y acomodó hacia atrás los cabellos que le daban en la cara.

-Buenas noches Lucky... - Susurró Kaori, a punto de irse a dormir, pero el pequeño aún no dormía, tenía algo que decir antes.

-¿Mamá? - Comenzó.

-¿Sí? - Esperó en la puerta, lo estaba escuchando.

-En la escuela, hace dos meses, los niños tuvimos que hacer una manualidad para el día del padre... pero, Luccia y yo... ¿Recuerdas que le dimos los regalos al abuelo Jin? - Había mirado abajo, pero al hacer esa pregunta miró a su madre.

Kaori afirmó con la cabeza, luego se acercó a su cama.

-Lo recuerdo... ¿Qué es lo que te molesta, Lucky? - Ella se sentó a su lado, en su cama y comenzó a acariciar el cabello del niño, con los dedos colocaba sus rizos tras su oreja.

-Nada, pero, no me gusta hacer esas cosas, porque yo no tengo papá. Yo quiero mucho a mi abuelo, pero él, es mi abuelo. - Sonrió dulcemente, tratando de hacerse entender.

Ella casi se derrumba ante esa frase y ante esa tierna sonrisa, le acarició la mejilla, no sabía qué responderle, era tan difícil.

-Mamá... ¿Quién era él? ¿Cómo se llamaba?- Se refería a su padre.

-F... - No podía mentir, ya había comenzado, sólo diría su nombre, así que después de balbucear un poco, se lo dijo. - Francesco. - Arrepentida al segundo después, pero esperó que Lucciano estuviera conforme con eso.

-¿Francesco? - Lucky volteó a su mesa de noche, y del cajón extrajo una revista de deportes tuerca, buscó una página en especial, ahí había una fotografía de Francesco Bernoulli. - ¿Como Francesco Bernoulli? - Le enseñó la revista a su madre. Lucciano era fanático de las carreras, él semanalmente compraba una revista de la Fórmula Racer, juntando el dinero del almuerzo escolar que le daba su madre. Ella lo sabía, pero por ciertos motivos nunca se atrevió a mirar ninguna de esas revistas en la colección de su hijo, y ya tampoco miraba los deportes en la televisión.

-Sí... como él... - Dijo sin mucho entusiasmo. - "Bernoulli arrasa en Monza, sus próximo objetivos son Marina Bay y Suzuka." - Kaori leyó el titular del artículo, pero no se atrevió a mirar la foto.

-Es genial que hayan adelantado el GP de Japón, me gustaría ir a ver esa carrera. - Dijo Lucky con una sonrisa ilusionada.

-Tal vez, mi amor... - Le sonrió, pero detrás de esa sonrisa, se escondía cierta tristeza. -Ahora duerme, por favor.

-Sí, buenas noches mamá... gracias. - Se metió bien bajo las cobijas, acomodó la cabeza en la almohada y cerró los ojos para dormir al fin.

Kaori se acercó para darle un beso en la mejilla, justo como antes lo hizo con su hermana, apagó la luz pero dejó la puerta de la habitación entre abierta.

-Te pareces tanto a él... Lucky... - Susurró, luego de avanzar dos pasos por el pasillo de la casa.

La pelirroja suspiró fuerte para quitarse un peso emocional de encima, temía este día, y que las preguntas de su hijo se hicieran más frecuentes sobre el tema. Tenía que pensar en una forma de responder, sin salir de su juicio o se volvería loca. Iba camino a su habitación para dormir, se dio cuenta que traía la revista en la mano.

Aún estaba en esa página que le enseñó Lucciano, rindiéndose a mirar aquella fotografía, donde Francesco estaba sosteniendo el premio de Monza. Sonrió, y no supo por qué. Aunque al dar vuelta la página, su expresión cambió, estaba sorprendida, la entrevista seguía en esa próxima página, en donde el corredor Italiano estaba de la mano junto a una hermosa mujer de cabello negro.

-"Gina Fiori... la bella modelo Italiana, Francesco Bernoulli hizo su compromiso oficial en el mes de Mayo, él dice que se casarán cuando termine la temporada de FR en Interlagos... se casarán en Sao Paulo, Brasil."

Fue como si los ojos de Kaori se clavaran justo y sólo en ese trozo de texto y la palabra "Casarse" retumbó en su cabeza.

Sintió otra vez que el mundo se derrumbaba bajo sus pies... y las lágrimas que guardaba volvieron a fluír. Era hora de dejar de reprimirse y admitir de una buena vez... que de verdad lo amaba. Que esa noche a pesar de todo fue muy especial, que enojarse cada vez que pensaba que no volvería no era por simple enojo, que cada vez que lo veía en televisión, no era a propósito y algo dentro de ella crecía cuando veía su sonrisa en la pantalla, que ahora mismo quería jalar el lindo y perfecto cabello de esa chica.

Quiso quemar esa revista, pero no lo hizo porque era parte de la colección de su pequeño, sólo la cerró, y la dejó sobre una mesa, al lado del teléfono.

-¿Por qué? ¿Por qué soy una persona tan patética? - Dijo mientras cerraba la puerta de su habitación tras de sí, deslizando su espalda hacia abajo, hasta quedar sentada en el suelo, colocando sus manos sobre su rostro que a cada movimiento arrastraban sus lágrimas, laméntando la situación de su corazón.

Se odiaba a sí misma, por haberse comenzado a enamorar de este hombre tan despreocupado de lo que sería una responsabilidad como la que ella tenía ahora.

-Te odio... te odio... eres un maldito, te odio.- Dijo entre dientes, conteniendose de golpear el piso con los puños, no quería que sus hijos despertaran por eso y se dieran cuenta de su frustración. Así que se desquitó con una almohada.

Luego de su berrinche, posó el rostro sobre la misma, gritando y después de pensar demasiado en el asunto, se quedó dormida en su mar de lágrimas.

Dos semanas después, a un par de días de celebrarse el GP de Japón, en el mismo circuíto de Suzuka, Francesco esperaba esa mañana en el garaje que prepararon para su equipo, encontrandose otra vez con que Gina había desaparecido para no participar ni de la práctica, y claramente ni del evento con él. Ella había hecho lo mismo en Singapur, para la carrera en Marina Bay.

El Italiano sabía que a ella no le apasionaban las carreras, y no lo apoyaba mucho en esto, él honestamente se estaba aburriendo un poco del mismo asunto que cada vez era más recurrente, decidió llamarla a su teléfono móvil, pero las veces que lo hizo, sólo respondía su buzón de voz.

-¿Qué estará haciendo esta mujer? Usualmente está pendiente de su teléfono tanto como del resto de sus cosas materiales. A menos que esté en un lugar donde haya demasiado ruido.- Fue lo que pensó.

-¡Hola!- Con un saludo cantarín, Gina apareció caminando hacia Francesco, con una sonrisa de oreja a oreja. Venía un poco agitada. -Perdón por el retraso, pero estaba con mi manager haciendo un pequeño negocio, al parecer haré un anuncio comercial para una conocida marca de ropa Japonesa, tuve que apagar el móvil por esa razón. - Se excusó la morena con su novio, pero estaba tan sumida en lo suyo que ni siquiera hizo un gesto de afecto a Francesco, obviamente tampoco preguntó cómo le había ido en la práctica.

-Está bien... - Fue lo único que dijo él.

-Sí ¿Verdad? Me siento muy bien hoy, creo que comeré dos tipos de postre para compensarme, o tal vez sólo un yogurt dietético. ¡Ay no! Mejor iré de compras. Iré por uno de esos kimonos tan lindos que usan las chicas aquí con esos zapatos de madera tan simpáticos. - Se reía sola, pensando en voz alta. -Me voy, se me hace tarde. - Da la media vuelta.

-¿Te marchas otra vez? ¿Pero que hay de nuestro tiempo juntos? - Preguntó preocupado el Italiano.

-Te recompensaré esta noche ¿Está bien? - Le dijo ella con cierta frialdad y un poco cabreada, se sentía últimamente un poco presionada. Pero era algo que Gina debía hablar con él un poco más adelante.

-¿Esta noche? O sea que... ¿Me dejarás todo el día?

-Lo siento. - Y la morena se marchó otra vez, Francesco suspiró y pasó una de sus manos por su cuello, ya casi no comprendía el comportamiento de su futura esposa. Él claro que entendía todo lo que tenían que trabajar las modelos profesionales, tanto como él se dedicaba a su trabajo en la pista, pero últimamente, era demasiado lo que la requerían.

-¡Buenos días!- Otra voz se escuchó al rededor del garaje, esta vez era una mujer oriental, menuda y de cabello rosa, era Chuki. -¡Hola Francesco! Mucho tiempo sin vernos ¿Cómo haz estado? Acabo de ver a tu bella Gina subiendo a un auto. -Sonrió ella.

-¡Oh! Chuki, ¿Qué tal? No te esperaba. - Francesco cambió la expresión, a una curiosamente muy amigable. - Sí, ella, iba de compras, así que... Francesco no tiene nada qué hacer hasta más tarde.

-¿Y quién espera a un reportero? Pero me alegra oír que estás libre. - Dijo Chuki, sin hacer desaparecer su sonrisa.

-¿Por qué? ¿Estás buscando otra entrevista exclusiva? - Preguntó muy curioso.

-La verdad, tengo que hablar contigo sobre algo importante... - La pelirosa cambió un poco su gesto a uno más serio. - Pero no aquí ¿Me acompañas a un lugar más privado?-

Si Francesco hubiese oído esa frase en otro tono, de cualquier otra mujer y sin ese gesto serio que Chuki tenía ahora en el rostro, hubiese pensando que quería directamente tener algo íntimo. Pero por ser ella, y quizás sabiendo de lo que se trataba, él también se puso serio, bastante serio.

-Claro... - Su voz pareció apagarse.

Chuki invitó a Francesco a su propia casa en Suzuka, era una casa estilo tradicional, apenas llegaron a la entrada, se quitaron el calzado y entraron.

-¡Shu! ¡Garou! Estoy en casa. - Se anunció Chuki con su familia. -Traje un invitado, espero que se porten bien con él. -

Shu y Garou estaban en la cocina, habían traído algo de la tienda para el desayuno. Ambos salieron a saludar a los recién llegados.

-Bienvenidos... - Saludó Shu, no estaba demasiado sorprendido, su esposa le había dicho que si tenía la oportunidad, llevaría a Francesco allí. -¿Qué tal todo, Francesco? ¿Desayunaste?

-¡Wow! Es Francesco Bernoulli, papá ¿Lo conocías?- Preguntó Garou, saltando al lado de su padre, muy entusiasmado, el niño ya tenía 7 años, y de verdad se parecía mucho a Shu, con el cabello negro, adornado curiosa y naturalmente con mechones rojos y lindos ojos castaños. También le encantaban las artes marciales y las carreras de autos, siempre acompañaba a su papá en los pits.

-Garou ¿Recuerdas que te contamos que naciste justo un día antes de celebrarse el segundo WGP? Bueno, si lo conozco, hemos corrido juntos en un par de ocasiones, y tu madre lo entrevista cada vez que viene a Suzuka para el GP de Japón. - Explicó tranquilamente Shu a su hijo.

-Lo recuerdo, es increíble. - Respondió el niño, muy asombrado.

-Hola Shu, Garou... de verdad no puedo decir la típica frase "Cómo haz crecido" porque es la primera vez que te veo. - Sonrió Francesco al niño y el pequeño le devolvió la sonrisa. Después el Italiano volvió a mirar a Shu - Oh, no, no he comido nada, pero, no te preocupes. -

-De todos modos te traeré un té. Acompáñame, Garou. - Ambos regresaron a la cocina a seguir con los preparativos del desayuno.

En tanto, Chuki invitó a Francesco a pasar a la estancia de la casa, una sala grande que en medio tenía una mesa rectángular estilo Europeo, la peli rosa le ofreció a su invitado sentarse. Él aceptó inmediatamente.

-Lindo niño, Chuki, es realmente amistoso. - Quiso hacer un halago.

-Gracias. - Dijo mientras ella se sentaba. -Y dime Francesco... ¿Tú tienes hijos? - Ella empezó con una pregunta curiosa para él.

El Italiano la miró extraño.

-La verdad no, generalmente he tenido cuidado con mis anteriores... "aventuras". Además Gina no puede quedar embarazada, ella en una cirugía se quemó las trompas, más que nada por vanidad y por el miedo a perder su figura si llegaba a embarazarse. Pero eso ya lo sabes ¿En realidad de qué querías hablar?-

-Sí, eso en realidad fue muy riesgoso, eso es solicitado más que nada las mujeres que ya han pasado por algún embarazo. Tú novia es realmente... "especial". -Hizo la señal de las comillas con los dedos. - Sin ofender. Pudo haber puesto en riesgo su vida.

Cuando ella dijo eso, Francesco levantó ambas cejas y enmarcó un poco los labios como una media sonrisa, al tiempo que subía un poco los hombros acompañado de una corta bocaquiusa, diciendo sólo con el silencioso gesto: "Y bueno ¿Qué le vamos a hacer?"

Continuará...

Disclaimer:

-Kaori, Luccia, Lucciano, Garou y Gina son personajes que me pertenecen a mi (c) Shadoru.
-Los demás personajes pertenecen a (c) Disney. PIXAR.