8.- Caja de Pandora. (2) Revelación.
-En fin... - Chuki chocó sus palmas, preparandose para lo que de verdad tenía que decir. - Te traje aquí porque, debo decirte algo muy privado, algo que ni siquiera un sordo debería oír, no deseo meterte en problemas, esto no debe salir de entre tú y yo, quizás por el bien de tu reputación. Soy periodista, pero primero soy mujer y persona conciente, sé lo que le haría esto a alguien como tu si se supiera allá afuera.-
Francesco abrió los ojos grandes, ya le comenzaban a preocupar esas palabras. De pronto Shu entra a la estancia con una bandeja con tazas de té. Una para cada uno.
-¿Todo bien? - Pregunta el Japonés, luego de dejar todo sobre la mesa.
-Todo bien, cielo, gracias. - Dice Chuki, sonriendo a su esposo.
El Italiano sólo hizo un gesto de agradecer, pues con lo que le dijo la pelirosa, estaba sin palabras, tuvo miedo de oír lo que ella tenía que decir. Shu sale de la estancia para ir a ver a su hijo, entonces Chuki bebe un poco de té, al terminar su sorbo, da un enorme suspiro para darse valor.
-No quiero que me odies por esto, pero hace mucho tiempo que guardo un secreto para ti, algo que debí decirte en alguna entrevista que tuvimos anteriormente... aunque una persona muy querida para mi, me pidió que no dijera nada.
Francesco estaba en silencio, ni siquiera había tocado la taza de té, de verdad estaba interesado. Aunque antes de que ella siguiera, él preguntó algo.
-Chuki, espera... antes que nada, quiero preguntarte... ¿Qué sabes de ella? -
-Ella está bien, es... de quien precisamente quiero hablarte. - Ambos se referían a Kaori.
-Entonces ¿La haz visto? ¿Sabes dónde está? - Se sintió un poco ansioso por saber.
-¿La quieres?- Chuki lo miró directamente a los ojos, como clavándole profundamente esa interrogante en el alma.
-Sabes que la he buscado como un loco cada vez que he tenido la chance de venir a Japón... sin decir nada a nadie cercano a mi. No sé por qué, ni siquiera debería interesarme en una persona que sólo vi dos días, pero ella me dio algo más que dos días... y no creo que eso nadie más lo entienda. - Hizo una pausa. Mientras hablaba miró a su anfitriona, respondiéndole no sólo con palabras sino con la mirada sincera. -La última vez, fui a Osaka, pero con todo lo que Francesco tiene que hacer, no me dio tiempo de buscar detalladamente. Cuando regresé a Towkyo después del segundo WGP ella ya no estaba en el hotel, su jefe dijo que le había dado sus vacaciones, pero cuando regresé por la misma ocasión que ahora, por el GP de Japón, ella ya no trabajaba ahí. Desapareció... y el tiempo no me dio para buscarla más.-
Chuki lo escuchó atentamente, parecía muy honesto, pero a cada una de sus palabras se sentía más segura de contarle todo sobre Kaori. Aunque...
-¿Que hay de Gina? ¿No la quieres? - La japonesa estaba sintiendo que entre sus preguntas estaba siendo al mismo tiempo, amiga, persona y reportera, no podía evitarlo a momentos.
-Últimamente siento que su rechazo es total... al principio todo era bellissimo, ahora, ella está todo el día evadiéndome, y en realidad no sé por qué, si me preguntas, nunca estuve realmente enamorado de ella. Tal vez hice todo este teatro del matrimonio para no sentirme solo y por otro lado guardar mi reputación. Siempre he sido tan egoísta, pensando sólo en mí. - Francesco se rió suavemente cuando dijo eso y continuó hablando. -Cuando vi a Kaori quería hacer lo mismo, sólo quería llevarla a mi cama porque era atractiva y pensé que sería algo realmente fácil... pensé: "Una simple sirvienta de hotel, típico que se acuestan con todos, esto será pan comido. Me satisfago un instante de soledad y al siguiente, la boto." ¿Qué te parece? - Concluyó esa parte el Italiano.
Chuki movió un poco la cabeza y opinó.
-Me parece... que fuiste un maldito con las dos chicas, y por un lado te mereces lo que te pasa con ambas. - Le dijo sin pelos en la lengua, pero con un tono muy neutral.
-Lo sé. - Suspiró Francesco. - A la que no tengo, la quiero, a la que tengo, no la quiero. Esta vida me consumió dentro de mis años mozos, todo el mundo tiene una imágen de Francesco, el Francesco atractivo y pedante, pero, en el fondo, siempre me he sentido solo. Excepto por ese par de días... aquel desayuno que tuve con Kaori, y esa noche de la celebración, a pesar de todo, ella me escuchó y se interesó en mi como persona, más de lo que cualquiera pudo haberse interesado en todos estos años. No pude olvidarme de nada de eso... - Finalmente se silenció para beber un poco de té.
Chuki pensó en atacar su confusión, para ver si de una vez aclaraba sus ideas.
-Francesco... hace poco más de 6 años que Kaori se convirtió en madre. - Quiso ver la reacción de él.
El Italiano bajó la taza de té a la mesa y sintió algo que le partía en el pecho que no quiso demostrar en su exterior.
-Supongo que se habrá casado luego de tantos años. Era lógico... - Él sonrió tristemente, eso si lo hizo notar.
-No realmente. - Dijo Chuki y continuó sin arrepentimiento. - Las criaturitas son tuyas. - Y bebió más té.
Francesco quedó un momento en shock con esa frase y miró de un lado a otro antes de decir el ya esperado:
-¿Qué? Espera, dijiste ¿Son? Imposible. - Se rió nervioso.
-Gemelos. - Agregó Chuki.
-No es verdad, en mi familia no hay antecedentes de gemelos. - Aclaró el Italiano más nervioso.
-No comience a acobardarse señor Bernoulli, esos niños son más que suyos. - La pelirosa se puso mucho más seria. - Voy a contar como son las cosas... ella me lo dijo todo, porque yo, y sin querer darme demasiasdos créditos, soy una persona muy persuasiva y ella me lo dijo aún con mucha pena. Escucha, después de la noche en que ustedes tuvieron relaciones, semanas después de que terminó el WPG y quizás el tiempo en que tú volviste a buscarla al hotel, la encontré camino a Osaka porque por sus vacaciones, ella iría a casa a ayudar a su abuelo con su trabajo. Me contó que ese mismo día supo que estaba embarazada y no se acostó con ningún otro hombre en el transcurso de todos esos días, porque si tu te diste cuenta, acabas de decir que para ti fue muy difícil persuadirla para llevarla a tu cama así como así, así que no era muy posible que alguien más pudiera hacerlo. -Chuki hizo una pausa, y miró un momento a Francesco. - En estos años esa mujer ha sufrido muchos cambios emocionales por causa de esto. Ese mismo tiempo se enteró de cómo murieron sus padres y si no es por su abuelo, me imagino que su cabeza hace corto circuíto. ¿Y quién sabe si por su lado familiar no hay antecedentes de gemelos? -
-Sí... tienes razón... - Susurró Francesco.
-Además... los he visto, a los niños, las veces que he podido ir a visitarla, un varón y una niña, y el pequeño se parece mucho a ti, es tu vivo retrato. No hay duda de que es tu hijo, hasta sus gestos faciales son muy similares, sobretodo cuando sonríe.- La japonesa se relajó un poco cuando dijo eso y continuó. - Pero ella me pidió todos estos años que no te dijera nada al respecto, ni siquiera decirte dónde estaba, cada vez que tu me preguntaste sobre su paradero, yo tenía que cumplir mi promesa y mentirte. Eso lo lamento mucho. Todos estos años, personalmente, creí que mejor debías saberlo. Y admito que esta historia es muy jugosa, yo podría hacerte pedazos con ella si quisiera, jajaja. - Rió Chuki y terminó de beber su taza de té.
-Jeje, qué linda. - Dijo mientras tomaba su taza de té, y escondía una expresión de incomodidad tras ella, cuando oyó la última frase de Chuki.
En ese momento Francesco no parecía tener ningún tipo de enorme reacción, era como que estaba comenzando a asimilar muy poco lo que estaba escuchando.
-¿Estás bien? - La peli rosa ladeó un poco la cabeza, mirándolo, el rostro de él estaba muy neutro en ese instante.
-Sí, si... no te preocupes. - Pero era mentira. - Chuki, por favor, dime ¿Dónde específicamente está ella? Con lo que me acabas de decir... juro que quiero llegar a ella más que nunca. Es un poco difícil todo esto, saber que soy padre de gemelos... es increíble. - En realidad no sabía si estar feliz o no. Quería averiguar su verdadera reacción cuando esté viéndolos a ellos.
-Te lo diré...- La japonesa definitivamente se sentía más aliviada, llevar ese secreto por tantos años era un peso que se debía sacar, Kaori no podía seguir escondiéndose así de Francesco, y por su lado Francesco necesitaba tomar esta responsabilidad.
Al llegar la noche, después de dar un par de vueltas en la pista, el corredor Italiano se fue al hotel donde se hospedaba, pero no quiso subir de inmediato a la habitación que compartía con Gina, esa conversación con Chuki, le tenía la cabeza tomada.
Estaba sentado en el bar del hotel, bebiendo un Whiskey escocés, acompañado de música ambiental, con las luces bajas, en la barra frente al barman.
-No recuerdo la última vez que bebí de esto...- Pone el vaso sobre la barra, un poco fuerte, pero estaba vacío, sólo los hielos tintinearon.
Giuseppe se le acercó, no imaginaba encontrarselo ahí. El viejo corredor se sentó al lado de su discípulo, Motorosi parecía bastante serio, pero al mismo tiempo estaba sumamente preocupado.
-No dijiste absolutamente nada a la hora de las pruebas, es extraño en ti no comentar ni una sola palabra. -Dijo el maestro, y pidió lo mismo que Francesco estaba bebiendo. -Haz estado un poco raro, todo el día ¿Quieres contarme algo? - Preguntó.
-¿Qué harías tú si un día te enteras que eres padre de gemelos? -Pregunta directa, Francesco estaba un poco mareado, en realidad iba en su cuarto vaso.
-No estoy seguro... ¿Qué harías tú?- Le devolvió Giuseppe.
-¿Por qué diablos siempre me respondes con una pregunta?- Se molestó el más joven. - Y la verdad, esto es como un golpe al plexo.- Rió un poco. -Saber... que amas a una mujer que no es la misma con la que te vas a casar. Jeje, es gracioso ¿Verdad? Enamorado de alguien que hizo feliz a Francesco en dos días, parece un estúpido cuento de hadas. Pero no lo es, ya que han pasado más de 6 años.- Su tono de voz cambiaba con cada frase al mismo tiempo que sus emociones.
Giuseppe recibió su bebida del barman y le dio las gracias, luego volvió a Francesco.
-Deberías ir a dormir. - Recomendó Motorosi y bebió tranquilamente de su vaso de Whiskey.
-¿Dormir? A ti todo lo que te importa es la carrera... lo que Francesco está pasando te importa un rábano ¿Verdad? ¿Eh? - Se puso irritable, la bebida y su mezcla de sentimientos le estaban haciendo efecto. -Claro... a nadie le importa. - Finalmente se marcha a su habitación.
-Te salvé de un quinto vaso... y de que ya por hoy no te hicieras más daño con esta porquería. - Susurró Giuseppe, y dejó su Whiskey a medio terminar, el viejo corredor quería a Francesco como a un hijo, era imposible que no se preocupara por él, si su discípulo no estaba disponible psicológicamente para esta pronta carrera, daba igual el evento.
El corredor subió a la habitación, abrió la puerta, al sólo hacerlo escuchó un par de risas, creyendo que todos esos ruidos eran parte de su cuerpo y mente alcoholizados, cerró la puerta tras de sí, y entró hasta una pequeña sala. Estaba tan oscuro, y encendió la luz, presionando los ojos con fuerza, teniendo que frotarlos con sus manos para adaptarse a ella.
De pronto, cuando la luz está encendida, desde el sofá, Gina salta asustada por la repentina llegada de Francesco. No podía verse bien, porque él estaba de frente al respaldo del sofá ubicado en medio de la sala.
-¿Gina?- Preguntó el Italiano. -¿Qué haces despierta tan tarde?
-Eh... yo... - Ella se quedó muda, no sabía qué decir.
Al rotar alrededor del sofá, Francesco se dio cuenta que Gina no estaba sola, ella estaba con Jackson, su manager, que desde cierto ángulo del mueble, no podía notarse nada, pero en ese preciso instante ella estaba sobre él, ambos completamente desnudos.
Lo único que el corredor hizo, fue dar la media vuelta y marcharse de ese lugar, cuando estaba a punto de salir, Gina lo interceptó.
-¡Francesco! Ya nada era igual... tu vives preocupado de tu auto y con cada día que pasa te estás volviendo más viejo, nunca supe qué era lo que estabas pensando, hasta allí abajo eres menos divertido para mi. Cuando me hacías el amor, era como si estuvieras pensando en otra persona siempre... -Hizo una pequeña pausa y después de un gran suspiro continuó con un grito. - ¡Todo es culpa tuya! Tuve que irme a buscar otra persona más a corde a mi, que me hiciera sentir en cuerpo y alma lo que realmente merezco ¿Y sabes qué? Me gusta.- El tono de Gina era como de la típica víctima en desgracia, pero ella no lo era, y lo sabía, sólo le gustaba aventurarse.
Francesco salió de esa habitación sin decir una palabra, estaba deshecho, enterarse de tantas cosas a la vez, era como un round con el hombre más fuerte del mundo y quedar K.O al principio del primer asalto.
Estaba sintiendo lo mismo que Kaori sintió cuando supo de tantas cosas que se le vinieron encima, y creía firmemente que era merecedor de aquello que le estaba pasando en ese instante.
Continuará...
Disclaimer:
-Kaori, Gina y Jackson son personajes que me pertenecen a mi, así como esta historia. (c) Shadoru.
-Los demás personajes pertenecen a (c) Disney. PIXAR.
