12. - Mucho sucede en una mañana.
Al día siguiente, Francesco despertó y notó que Luccia no estaba con él, un impulso le hizo saltar de la cama y mirar debajo, a ver si no se había caído al piso. Pero no.
Salió de la habitación rapidamente, y revisó allí donde estaba Kaori, sólo para percatarse de que ella tampoco estaba, ni Lucciano ¿Dónde se habían ido?
Él se asustó, no creía que Kaori habría salido huyendo con los niños ¿O sí?
Caminó hasta el salón comedor, encontrandose con Chuki y otras personas bebiendo té al rededor de una mesa.
-¡Oh! Perdón señoras. - Se sonrojó, él estaba en pijama frente a ese grupo de 4 mujeres.
-Oye Chuki ¿Quién es el bom-bom sexy?- Sonrió picaramente mirando al Italiano, una chica un poco más joven que Chuki, era Suki, su hermana menor.
-Comportate Suki.- Dijo una mujer mayor, con peinado tradicional, que ajustó sus gafas redondas para observar a este hombre que entró así repentinamente. -Chuki ¿Quién es? ¿Shu sabe de él?- La señora Mizuki, madre de la periodista, era una mujer de mente semi podrida, podría pensar cualquier cosa.
La pelirosa sonrió y movió la cabeza. Dejando su taza de té sobre un plato en la mesa.
-Sí, mamá, él es Francesco, es amigo de nosotros. Se quedó a pasar la noche aquí con su familia.- Explicó Chuki.
-¿Con su familia? ¿Es casado? - Se decepcionó un poco Suki.
-Sí, no te hagas ilusiones hermanita, y no sigas comiendo dulce ajeno con los ojos, o se lo diré a Komodo. Y sabes que él es muy celoso.- Advirtió.
-Que aguafiestas. - Bufó Suki.
-Francesco... Francesco... - Comenzó a hacer memoria la otra hermana de Chuki. Ichigo. Era gracioso, las tres hermanas eran muy parecidas, lindas y menudas, como muñequitas de serie de anime sacadas de un aparador. Ichigo era un año menor que Suki. -¡Ah! Ya recordé, es el que corrió en el WGP con Shu ¿Verdad?-
-Así es Ichigo.- Le confirmó Chuki. -¿Cómo no lo recuerdas? Tú, Suki y sus amigos se colaron a la fiesta de inauguración el primer año que se hizo. Deberían informarse más por la televisón. En fin... Francesco, ellas son mis hermanas menores. Suki e Ichigo, y mi madre Mizuki, llegaron esta mañana desde Towkyo, por mi cumpleaños. - Presentó Chuki a su familia.
-Eh... es un placer, damas... y disculpen la interrupción, pero, Chuki ¿No viste a Kaori y a los niños? - Dijo sin mostrar drama delante de ellas, si la pelirosa hubiese estado sola habría dicho lo que estaba sintiendo en ese momento. Miedo al pensar que Kaori se marchó sin avisar.
-Sí ¿Qué no la viste? Después de desayunar, fueron al final del pasillo, está dándoles un baño a los niños. - Respondió la japonesa.
-Oh, así que él es el marido de Kaori, vaya. - Susurró Ichigo tras su tazón de té, antes de beber otro sorbo.
-¿Eh? ¿En serio? Creo que dormí demasiado, jeje... bueno, gracias. - Dio la media vuelta, despidiendose de la familia de Chuki, y se fue directo al final del pasillo, tocó la puerta corrediza un par de veces y abrió, deslizando. -Kaori ¿Estás aquí? - Había llegado a una lavandería, a un lado estaba el inodoro con el lavabo, al otro lado había una máquina lavadora y secadora, junto con dos canastas de ropa sucia, sobre ella estaban los pijamas y prendas de la noche anterior. Frente a él, otra puerta corrediza. -Que casa tan extraña... - Abrió la siguiente y se encontró con que los tres estaban allí, dentro de una enorme tina que desbordaba agua por todo el suelo, aunque no parecía importar que eso pasara.
-¡Aah! ¿Qué estás haciendo? - Gritó Kaori, sonrojada, cerró los ojos y se cubrió los pechos con los brazos. -¿Por qué no avisaste que ibas a entrar?-
-Hola papá. - Saludó Luccia, y Lucciano alzó la mano, al menos ellos si estaban contentos de ver a su padre.
-Es que yo... pensé que... que... llamé desde afuera pero nadie me respondió. - Dijo el Italiano balbuceando al principio. - Lo siento. - No, en realidad no lo sentía demasiado.
-Papá, ven con nosotros. - Ofreció la pequeña Luccia.
-Sí, es hora del baño, tienes que estar limpio. - Siguió Lucky.
Ambos niños estaban disfrutando eso, incluso notaron la expresión de su madre y les parecía divertido de una manera inocente por supuesto.
-Como quieran. - Sonrió Francesco, siguiendo el juego y comenzó a desabotonar la parte superior del pijama.
-¡No! No entramos todos aquí, que venga después. - La pelirroja comenzó a desesperarse y buscó tras de sí una toalla la cual se puso encima, sobre el agua, daba igual que el trozo de tela se mojara. Poniendose de pie y rodeando su cuerpo con la toalla blanca, salió veloz de la tina. -Iré a vestirme, niños, espero que se laven bien. Y no se queden demasiado tiempo o se arrugarán. - Tomó otra toalla para envolver su cabellera y salió de allí.
-¡Sí mamá! - Dijeron los dos hermanos al unísino.
Kaori salió del baño, y se fue a encerrar a la habitación para vestirse, en tanto Francesco la vio pasar por su lado, notando lo nerviosa que se había puesto, se rió con suavidad, quitándose el resto del pijama, de verdad quería bañarse. Se rodeó la cintura con una toalla y luego se sentó en un banquillo que estaba en mitad de ese cuarto.
-Niños ¿Cómo se usa este baño? Para papá todo esto es muy raro. - Preguntó el Italiano, el cuarto estaba dividido en tres partes, la lavandería, donde también estaba el inodoro, la parte del lavatorio, donde te sentabas a un lado de la tina para lavarte el cabello y cuerpo. Finalmente la tina, donde podías simplemente relajarte en el agua caliente.
-Te enseñaremos ¿En Europa no hacen lo mismo?- Interrogó curioso Lucciano.
-Bueno, claro que nos bañamos, jajaja, pero, no tenemos tanto aparataje, las veces que vengo a Japón procuro quedar en hoteles estilo Americano u Europeo, lo mismo en otros países y ¿Por qué están aquí estas pequeñas cubetas de madera?- Levantó una por sobre su cabeza y desde dentro le cayó una barra de jabón sobre la frente. Los niños no aguantaron la risa.
Kaori escuchaba las risas de sus hijos que llegaban hasta la habitación, mientras se preparaba, sonrió, se sentía tan genial al saber que se estaban llevando bien con su padre.
Los niños minutos después salieron del baño, llegaron pronto con su mamá, y buscaron ropa limpia.
-Mamí ¿Dónde están mis listones amarillos? Quiero ponermelos hoy. - Luccia se trepó sobre la cama, detrás de Kaori, que estaba sentada cepillandose el cabello.
-Tu caja de listones está sobre el tocador, ahí. - La pelirroja indicó con el cepillo en la mano, una hermosa cajita forrada con género rosa y púrpura, adornada con motivos de estrellas doradas y plateadas. -¿Y Francesco?- Preguntó, mirando a Luccia a través del espejo.
-Se está bañando, no entendía cómo usar el baño, jaja, que gracioso. - Se rió la pequeña abrochandose la blusa que eligió para vestir. -Mamí ¿Me peinas? - Se sentó al lado de Kaori para que la peinara.
-¿No entendía? Que raro... es sólo un cuarto de baño. - Tomó un peine de dientes gruesos para desenredar el cabello de Luccia. - Lucky, mi amor ¿Cuidas a tu hermana esta tarde? - Se dirigió a su hijo, el niño estaba colocandose un chandal negro y rojo.
-Sí ¿Por qué, mamá? ¿Vas a salir?- Lucciano tomó una toalla para secar su cabello.
-Sí, debo ir a la estación, nos iremos a casa mañana, compraré los tickets hoy. - Termina de ponerle los listones a su hija. -Ya está Luccia, te ves hermosa. -Le da un beso en la mejilla.
-Igual que siempre. - Confirmó la niña frente al espejo, por último buscó una falda para completar su atuendo. -Gracias mami. -
-No es nada cielo... pediré a Chuki que los vigile. - La pelirroja se puso un vestido azul claro muy ligero, con mangas de tres cuartos, en ese tiempo en Japón hacía mucho calor aún, se amarró el cabello en una coleta alta y salió del cuarto, no sin antes dejar instrucciones a sus hijos.
Pidió a Chuki el favor de vigilarlos, la pelirosa no se negó al respecto ya que se quedaría esa tarde en casa con su familia, entonces los niños fueron a jugar al jardín trasero con Garou.
A los quince minutos, Francesco salió del baño, ya no oía ruido en las habitaciones, así que revisó. Nadie otra vez.
-No puede ser... ¿Y ahora dónde están? - No podía negar que estaba un poco paranoico, volvió al cuarto que le asignaron y se vistió con la misma ropa del día anterior, pues no tenía más. Otra vez caminó a la sala donde se encontraba Chuki aún frente a la mesa, para preguntar lo mismo de aquella mañana. Ahora ella estaba sola en el lugar.
-Kaori salió hace poco, los niños están con Garou jugando en el patio de atrás, no te preocupes, dijo que vendría pronto, fue a comprar los pasajes de tren para volver a Osaka. - Explicó Chuki a Francesco.
-¿Volver a Osaka? - Recordó las palabras de Shu la noche anterior, el Italiano debía hacer algo, dejarlos ir de nuevo sería un error. - ¿Por dónde llego a la estación?-
-Cálmate, te tengo una sorpresa... - Desde una billetera sacó un papel, y se lo ofreció a él. - Ten.
Francesco la miró extraño, acercándose lentamente, estirando la mano como si estuviera a punto de tomar algo desagradable y pegajoso.
-¿Qué es esto? - Toma el papel, pero no lo ve a gran detalle, sobretodo porque no entendía Japonés, estaba escrito en ese idioma.
-Un boleto, para ir a Osaka, un regalo. - Sonrió la peli-rosa.
-¿Regalo? ¿Segura?.- Él siguió viéndola un poco raro, enmarcó una ceja y de repente la vió de reojo.
-Que desconfiado, me ofendes Francesco, después de todo lo que he hecho por ti. - Chuki puso los codos en la mesa, entrelazó los dedos de sus manos y puso el mentón sobre ellas, mirando al Italiano como si estuviera muy ofendida.
-Está bien, lo siento... gracias. - Dijo él secamente. Se preguntaba ¿Cómo se las arreglaba la peli-rosa? Siempre salía con sorpresas, y ¿Por qué no le dio boletos a Kaori? Tal vez ella lo tenía todo planeado, esperando que la pelirroja saliera y estuvieran solos para hablar de esto.
-Deberías pasar este tiempo con tus hijos, para conocerlos mejor. - Recomendó Chuki sin dejar pasar un segundo entre el diálogo. La verdad es que la periodista quería eso, que él se quedara para acompañar a los niños.
-Tienes razón... iré a verlos. - Dio la media vuelta para ir camino al jardín de atrás.
-Oh, por cierto, deberías traer tus cosas aquí esta noche, me refiero a lo que tengas en el hotel. No hay problema si te quedas, pero, deberás desocupar la habitación en donde estás ahora, mi madre y mis hermanas necesitan quedarse en algún lugar. - Habló la Japonesa.
-De acuerdo, no hay problema, pero ¿Y si me quedó, dónde voy a dormir entonces? - Preguntó él, dándole otra vez la mirada.
-Fácil, con tu linda esposa. - Sonrió ella con picardía.
Francesco se rió con suavidad, guardando el boleto en el bolsillo de su camisa, no dijo más nada, sólo pensó que Chuki era una mujer muy calculadora, ella tenía su concepto de familia muy claro, y entendía perfectamente. Porque la pelirosa moriría si se alejara de su hijo, de su esposo, era una de las razones por la que hacía todo esto.
En el patio, Garou, Luccia y Lucciano estaban sentados cerca de un pequeño estanque. La construcción de aquel lugar era muy tradicional, el jardín estilo Shakkei, con una enorme linterna de piedra cerca de donde estaban los niños. (Nota: Jardín Shakkei, típico patio japonés con temática de paisaje, que se pueden ver en las casas de alguna serie de anime como Ranma ½ )
-¿Qué les parece saber que tienen un papá? Para mi sería increíble enterarme que mi papá es un hombre famoso. Aunque mi papá también es famoso, pero siempre ha estado aquí. - Preguntó Garou a sus amigos.
-Bueno, para mi es genial, ahora sé por qué soy tan perfectamente linda. - Presumió Luccia.
-Que mala, mamá también es linda, es como si no le tuvieras consideración. - Le contrarrestó su hermano, el comentario de ella había sonado un poco mal agradecido para su gusto.
-Oye, no quise decir que mi mamá fuera una mujer fea, me refiero a que ahora me queda clara mi perfección, porque si ella ya es linda y papá es muy guapo, entonces soy el doble de bella. - Sonrió Luccia después de hablar con su orgulloso tono fanfarrón.
Garou y Lucciano se miraron, su silencioso gesto reflejaba la frase: "No tienes remedio." o "Sí, lo que tu digas."
Lucky suspiró.
-Es bueno saber que papá volvió después que dijo que había estado trabajando mucho, aún me costaba creerlo. Para mi verlo como piloto y como padre es muy diferente. - Comentó Lucciano, mirando el estanque.
- Algo no me queda claro ¿Quién sería esa mujer de cabello negro que salía siempre con él en las fotos de las revistas y en la televisión? Lucky ¿Tú leíste alguna vez esos reportajes o sólo tenías esa colección para mirar las fotografías?- Las curiosas y peligrosas preguntas de Luccia.
Lucky la miró, y semi sonrió, si lo había leído, algo no le quedaba claro al respecto pero no se sentía con el valor para preguntar a Francesco sobre un tema tan grande. Ahora que lo habían recuperado como padre, pensó que echarlo a perder de tal forma sería un enorme error. Aunque eso le dejaba un peso de igual tamaño en el pecho y en la mente.
¿Sería mejor callar o enfrentar? Demasiada tortura mental para un niño de 6 años.
Continuará...
Disclaimer:
-Kaori, Lucciano, Luccia y Mizuki son personajes que me pertenecen a mi, igual que esta historia. (c) Shadoru-Flames , Shadoru-Fantasy.
-Los demás personajes pertenecen a (c) Disney. PIXAR.
Nota: No tengo idea qué serán Ichigo y Suki de Chuki, en Towkyo Mater parecían amigas junto a Kabuto, Yokoza, Harumi, Komodo, Chisaki entre otros personajes ahí. Pero como se parecen tanto en color y forma, las puse a las tres como hermanas, eso es invento mío y me gusta. XD
