Se puso de pie aún sosteniendo la mano de Sherlock, pero soltó su agarre cuando este fue a por su reproductor de música nuevamente para cambiar la canción. John miró hacia ningún sitio en particular mientras su compañero y ahora profesor buscaba una canción.
-Bien, el vals de los novios. – Volteó y se quedó mirando a John, quien pareció no atinar a nada- acércate nuevamente –se acercaron ambos al mismo tiempo y se quedaron mirando nuevamente- tómame John. –dijo Sherlock, e inevitablemente su voz sonó aún más grave.
Eso sonaba sin duda sugerente, y es que el detective consultor no podía evitar, por más que quisiera, ser provocativo en ese momento. Se estaba armando de valor para seguir adelante con esta tarde de ensayo, pero al mismo tiempo su mecanismo de defensa era ese, ser provocador, decir lo que pensaba en el momento, y olvidaba a veces tener cuidado con las palabras que escogía. Y decir "tómame" (y la cara que puso su compañero con esa frase) había sido ir un poco más allá de lo que el mismo Sherlock había pensado. John se puso rígido y algo sonrojado nuevamente ante aquella petición, pero con la valentía del soldado, y haciendo como si nada, se acercó nuevamente a Sherlock, le sujetó de la cintura, le tomó de la mano (esta vez sin entrelazar los dedos con su amigo) y esperó instrucciones.
-¿Cómo se supone que se baila el vals, Sherlock?
-Dejaría que me pisaras, John, pero sería poco adecuado para ambos. (*) –"Ah, otra vez no me estoy midiendo" bramó internamente ante esa frase. John solo sonrió- sigue mis movimientos como la vez anterior, pero ahora iré más lento ¿Está bien? Cuando mi pie vaya hacia adelante, el tuyo hacia atrás y viceversa. Nos moveremos hacia la derecha girando por la sala. –su voz sonó a una orden y John solo asintió en silencio, esperando no fallar esta vez.
Sherlock no esperó respuesta y apretó "play" en el control remoto que estaba en su mano, la cual descansaba en el hombro herido de John. Y ambos comenzaron a girar. La música era el típico vals de los novios de cada matrimonio. Al principio ambos se mecieron un poco en sus lugares, aún incómodos, pero luego comenzaron a moverse, primero lentamente y guardando distancia entre ambos, Sherlock guiaba a John en todos los movimientos y el doctor solo se dejaba hacer siguiendo los pasos del detective. La música sonaba a un volumen agradable y ambos se miraban de vez en cuando, sin decir nada y solo buscando entenderse los movimientos con la mirada. Por fin John estaba tomando el ritmo, incluso sujetó aún más fuerte a Sherlock y bajó su mano hasta la cadera de este, que era todo huesos y apenas un poco de carne tangible a través del pantalón de vestir negro que llevaba entonces. John tomó un poco más de confianza y se separó un poco de Sherlock, quien dio una vuelta bajo el brazo de su compañero, que si bien era más bajo, no tuvo reparo en doblar un poco las rodillas y aún así dar un grácil giro que sacudió su cabello y sus rizos azabaches. John rió por lo bajo, pues le pareció simpático aquel gesto. Volvieron a sujetarse y siguieron dando vueltas por la sala, que poco y nada le quedaba ya de luz debido a que la tarde comenzaba a dar paso a ese cielo púrpura previo al anochecer y a ninguno parecía importarle. Sherlock esperaba la oscuridad de hecho, esperaba que la noche cayera, y que quizás John decidiera que era muy tarde para volver a su casa y se quedara esta noche en Baker Street. No podía evitar sentir la necesidad de tener a su compañero de piso como tal, en su piso, durmiendo sobre su cabeza en el cuarto de arriba, leyendo un libro durante la madrugada o simplemente mirando como la chimenea crepitaba durante las horas que él estaba encerrado en su Palacio Mental. Quería que John se quedara al menos esta noche, sin esperanzas ni ilusiones ni fantasías estúpidas de que pasara nada más (pues era estúpido pensar en esas cosas) pero que John se quedara.
El vals de los novios ya había finalizado y John le dio otra vuelta por debajo de su brazo a Sherlock, para luego asirlo nuevamente por las caderas. La música terminó y ambos se miraron en medio de la oscuridad. Aunque poco y nada podían ver, John sabía cómo lo miraba Sherlock con sus ojos entre celestes y miel, con esos destellos cromáticos indescifrables y podía imaginar la sonrisa asomando en la comisura de sus labios. En tanto Sherlock, solo obligaba a su mente a guardar los datos, los aromas, la cantidad de veces que John respiraba o parecía abrir los labios para decir algo. ¿Cuánto tiempo había pasado? Cinco minutos o cinco horas, para Sherlock no importaba mucho ahora, pues todo estaba cuidadosamente aprendido y guardado, listo para ser recreado cuantas veces quisiera dentro de su Palacio Mental.
Se hizo el silencio, y solo se oyeron las respiraciones de ambos. John respiraba aún entrecortadamente de tanto moverse por la sala, en tanto Sherlock hacía más silencio que un muerto. Sentía la tensión y las ganas de hacer una locura en ese instante y de tirar todo por la borda, y pedir disculpas o hacerse el arrepentido después. Comenzó a sonar otro vals, pero ninguno se movió.
-¡Creí que no estaban en casa! –Interrumpió de pronto la señora Hudson encendiendo la luz principal de la sala. Ambos pestañearon ante el contacto de la luz directa en los ojos y se separaron un poco, John miró a la señora Hudson con una incómoda sonrisa, en tanto Sherlock apretaba los labios, evidentemente incómodo al haber sido sacado de sus pensamientos en aquel momento.
-John, querido, llegaste cuando estaba haciendo la compra y no te saludé –la señora Hudson saludó al doctor con un beso en la mejilla y luego miró a Sherlock- Tú no te has movido de aquí en todo el día… ¿Qué estaban haciendo abrazados y a oscuras? – los miró sin poder evitar darles una media sonrisa a ambos, insinuando algo que no había alcanzado a ocurrir.
Pero Sherlock estaba molesto por la interrupción, y antes que John pudiera sacar una oración coherente entre los balbuceos que le daba a la casera intentando explicarse, habló primero.
-John me pidió ayuda para el baile de su matrimonio, señora Hudson, en cuanto a usted, creo que está realmente desocupada pues viste el mismo aburrido vestido púrpura de siempre, sin embargo sus ojos están irritados y ligeramente hinchados y noté además que le costó un poco subir la escalera ¿su cadera duele nuevamente? ¿o son los efectos de la marihuana que acaba de fumar silenciosamente en la cocina esperando aplacar el dolor? Su ropa hiede a la hierba, señora Hudson. Le recomiendo bajar las escaleras con cuidado y que se vaya a dormir. Será un sueño profundo e ininterrumpido sin duda alguna. – Sherlock habló apresuradamente, casi echando chispas por los ojos a su casera, quien solo sacudió la cabeza indignada por el trato que acababa de recibir y volviendo sobre sus pasos escaleras abajo. Sherlock resopló y cerró la puerta, en tanto John solo lo miraba. Pese a lo que el detective había observado en la señora Hudson, ella no estaba realmente molesta pues le conocía bien, y John no estaba de humor para discutir nada con Sherlock o exigirle que le ofreciera una disculpa a la casera. No alcanzó a notar que su compañero había echado el cerrojo lenta y silenciosamente a la puerta principal para seguir con las prácticas.
- Prosigamos –sugirió Sherlock y por tercera vez, se tomaron de cintura, hombro y manos con John para comenzar a girar al compás de la música. Esta vez no hubo un primer movimiento torpe, o una tensión antes de tocarse. John no era capaz de articular palabra, parecía como hipnotizado.
Para Sherlock tomar la mano de John en menos de dos horas se había vuelto algo normal, algo que le hacía sentir cómodo, y aunque John no estaba hilando conscientemente sus pensamientos, estaba en la misma línea; tomar a Sherlock por la cintura o por la cadera, permitirle poner su mano sobre su hombro herido (y que rozara ligeramente la cicatriz de vez en cuando con su pulgar) parecía algo natural, al principio le había puesto un poco tenso el tema de estar tan cerca de su amigo, sobre todo por el imponente físico de este, pero sin embargo ahora se sentía cómodo ahí, girando, moviendo los pies y mirando hacia el suelo de vez en cuando se sentía inseguro de hacia donde ir. Por un momento había olvidado la raíz de todo, de por qué había llegado esa tarde a Baker Street y porque ahora giraba con Sherlock, tocaba a Sherlock en la cadera y dejaba que él le tocara la cicatriz, le acariciara tímidamente la mano de vez en cuando y porque sobre todo, se dejaba consumir por los ojos de su amigo.
Sherlock miraba intensamente y a conciencia a John, como si intentara quemarlo con la mirada. Giraban. Volteaban de vez en cuando cuándo John alzaba el brazo y Sherlock volvía a doblar las rodillas para pasar bajo el brazo del doctor. John reía, le tomaba nuevamente por la cadera y Sherlock se esforzaba en sobremanera por guardar, por archivar en su Palacio Mental cada momento que pasaba, sin duda alguna esto usaría mucho espacio dentro de su mente, pero lo valía, John valía todo el espacio dentro de él.
Tercera canción, más lenta aún y el volumen seguía a un volumen moderado. La chimenea continuaba crepitando con el fuego ardiendo vivamente pese a las horas que habían pasado.
-¿Cómo voy, profesor? –dijo John de pronto mientras le daba una vuelta a Sherlock. No fue consciente de que su voz sonó dos octavas más grave. Había sido provocador y lo sabía.
-Ha aprendido bien, capitán. –Sherlock sacudió un poco la cabeza para (des) ordenar sus rizos oscuros- El vals se le da bien, sin embargo ¿cómo son sus movimientos con otros ritmos? – dicho eso presionó un botón en el control remoto, la canción cambió a un clásico de los 80 mientras le sonreía al doctor , siguiendo el juego.
-¿ni siquiera viste "Top gun", verdad? –preguntó John soltando una risita reconociendo el ritmo de "Take my breath away". Sherlock negó con la cabeza.
-Sabes que no uso mi mente en cosas innecesarias, solo me dediqué a buscar canciones de manera aleatoria. Bien. –se separó de John para dar nuevas instrucciones, sintiendo como le faltaba el calor de su compañero sobre su pecho- esto se baila aún más juntos, pues es un ritmo aún más íntimo, los pasos…
-Ya entendí. –John lo tomó por las caderas, lo acercó a él y lo apretó aún más contra su pecho. Lo miró hacia arriba, Sherlock lo miraba entre confuso y excitado por el gesto tan directo de su compañero y le regaló una sonrisa ladina antes de comenzar nuevamente a bailar.
-Te ves bien cuando tomas la iniciativa, capitán. –comentó Sherlock mientras seguía conteniendo sus ganas de hacer algo estúpido en aquel momento. Pero su mente aún seguía gobernando, era lo suficientemente inteligente para entender que no podía pasar de esto. Solo en los recuerdos que seguían acumulándose en su cabeza, y en sentir como el pulso de John se aceleraba a cada momento. No había nada más fuera de esto.
-Tomaré la iniciativa más seguido entonces. –anunció el doctor.
Entonces John lo asió por el cuello, tirando levemente de los rizos de su nuca, haciendo que Sherlock lo mirara fijamente, el doctor tenía las pupilas dilatadas, casi consumiendo por completo el azul perfecto de sus ojos y a esa distancia podía contemplar perfectamente cada surco, cada línea que pasaba bajo los ojos cansados de John, los poros de la piel dorada, el cabello entre rubio y cano ordenado sobre la oreja, los detalles de su cara y sus labios finos, pero sonrosados y deseables.
Esos mismos labios de pronto y sin aviso, se posaron en los suyos.
N/A: (*) El "pisar", además del acto de ponerle el pie encima a otra persona, se entiende aquí en Chile como la reproducción de las gallinas, motivo por el cual cuando una persona pisa a otra (de poner el pie) la gente suele burlarse de dicha acción en el sentido sexual de término.
Gracias por leer, gracias por los reviews, sé que el reto decía "sexy" pero bueno, todos tenemos una noción diferente de lo que es "sexy". Disculpas además por lo irregular de las actualizaciones. No soy tan metódica como con mi otro fanfic y escribo johnlock solo cuando estoy inspirada en ello jaja. Nos leemos, gracias por el apoyo 3
