18. Entre dudas y dudas.

Momentos después de terminar de comer, hubo una pequeña pausa entre ambos, sólo se oía el tic-tac el reloj de pared que estaba en la parte superior del muro tras donde Francesco estaba sentado.

-¿Quieres un poco de té? – Kaori rompió el silencio.

-Sí, por favor…. – Pidió.

Ella acercó la pequeña tetera con té verde hasta el tazón que él tenía sobre la mesa, en un posa vaso hecho de corcho. El corredor extrañamente estaba muy callado.

-¿Te sucede algo? – Le preguntó la pelirroja.

-¿Eh? Um… pues, estaba pensando… - Esperó un par de segundos para formular una interrogante que le picaba hace mucho rato atrás. Que venía desde antes de su salida de Suzuka. – ¿Alguna vez hubo algo entre tú y ese sujeto llamado Yojimbo?

Kaori lo miró un poco sorprendida, le había dicho antes que nunca hubo nada con nadie más ¿Es que no le creía? Con esa pregunta supuso que no.

-Claro que no. – Le respondió seriamente, un poco decepcionada, se notaba mucho en su tono y en su rostro.

-Kaori, no te enfades, después de tanto tiempo hasta tú tenías derecho a estar con alguien más, como a mí me sucedió con Gina…. Yo sólo…. –

-¡Cállate! – Gritó ella dando un golpe con las palmas sobre la mesa. – Cállate por favor…. ¿Crees que yo soy tan fácil? ¿Aún me ves cómo mujerzuela? ¿Crees que me voy con cualquiera que se cruce en mí camino? Ahora veo que no te importa el sacrificio que hice por ti, es increíble que no me creas, es como decir que no soy capaz de amar de verdad. – Había estallado.

-"Maldición, la he regado…." – Pensó Francesco para sí, muy preocupado. –No, espera, no quise decir eso, yo valoro lo que hiciste…. Sólo…. Es que… - Pronto él comenzó a tartamudear.

-Eres un idiota. – Lo miró de mala gana.

-Kaori, déjame explicarte…. No seas dramática, mira, es que él se mostraba demasiado confianzudo contigo y me hacía pensar en algo más. – Trató de arreglar las cosas con eso.

-Escucha… lo conocí en el restaurante, en mi lugar de trabajo…. Hace poco más de un año, yo no sabía que él era amigo de Chuki o más bien de sus hermanas…. –Suspira, calmando sus nervios.- Sólo hablamos de vez en cuando…. Nada más que eso. – Se pone de pie, tomando su tazón de té para llevarlo a otro lugar de la casa. –Con permiso. –

-¿Dónde vas?- Su acción lo tenía un poco tenso y asustado porque ella aún se veía sombría.

-Por ahí…. – Respondió la pelirroja, iba a abrir la puerta para poder irse.

-No…. No, no, no. Espera por favor. – Rápido se incorporó para detenerla antes de que se vaya de esa habitación. Le tocó un hombro a ver si ella desistía y se daba la media vuelta. – Perdóname. No quise insultarte…. –

-No confías en mí…. – Se detuvo, pero no volteó a mirarlo.

-Sí, si confío en ti. – El corredor optó por un tono cariñoso.

-No es verdad, o no me preguntarías esas cosas, cuando ya te había explicado antes mi versión. – Agregó ella.

-Kaori…. Confío en ti, pero imagina esto, es como si te dijera que yo terminé mi relación con Gina, que por cierto es verdad, y ella llegara de repente muy mimosa conmigo ¿No pensarías lo mismo? No me creerías ¿Verdad?-

Francesco le dio un ejemplo, aunque eso no la convencía demasiado.

-Supongo que si… Pero eso es diferente, porque yo sí sé que tuviste una relación con ella. - Se volteó esta vez a mirarlo con la expresión más tranquila. –Ya olvídalo, ya no quiero…. No quiero continuar hablando de esto. –

-¿Eso significa que me perdonas? – Preguntó él.

-Sí, supongo que si…. Porque soy una tonta, una tonta que está enamorada de ti desde la punta del cabello hasta la punta de los pies…. – Le confesó la pelirroja.

-Oow. No, tú no eres tonta…. – Susurró, acariciando su mejilla. – Y ¿Sabes? Sono pazzo di te. –

-¿De verdad? – Ella se sonrojó levemente al oír eso. –

Francesco asintió, sonrió y teniendo cuidado de no botar ni quemarse con el tazón de té que ella tenía en la mano, la besó suavemente en los labios, a lo que Kaori le correspondió. Él había hecho mal, y no iba a permitir que la única persona que realmente lo amaba en ese país, volcara sus sentimientos por sus frases mal empleadas.

De repente, de sopetón, la puerta de esa habitación se abrió.

-¿Qué rayos están haciendo ustedes dos? ¿Quién les dijo que podían besarse aquí?-

Era Jin, quien despertó porque oyó el grito y el golpe que Kaori dio en la mesa con las manos el cual no fue nada suave, además, él no había dado su consentimiento para que ellos intimaran en su casa. La pareja se llevó un susto, lo que los hizo separarse inmediatamente.

-¡Ay! Abuelo… -Muy sonrojada. –Lo siento….-

-Aun no entiendo ¿Por qué tan estrictos con ese tipo de cosas? Sólo es un beso. – El Italiano se encogió de hombros y miró confundido al anciano.

Kaori abrió los ojos enormes, asombrada por lo que Francesco dijo a su abuelo, pensó que éste último iba a estallar, y aunque quería defender la opinión de su amado, mejor lo dejó, porque por otro lado quería ver cómo se defendía él solo en este tipo de situaciones familiares difíciles. Tomar responsabilidad por su boca floja.

-Oye mocoso, esta es MI casa y aquí se siguen MIS reglas, si eso no te agrada te puedes ir marchando inmediatamente. – Jin se había enojado, era una falta de respeto para él.

-¿Mocoso? – Susurró el corredor, sorprendido porque lo tratara así, él ya no era un niño y en su tierra natal esas cosas no eran mal vistas en ninguna circunstancia, un beso no era malo cuando dos personas se querían, al contrario, era maravilloso. En un segundo se paró erguido, mostrando su porte, que sobrepasaba mucho al hombre de la casa, y se puso serio. –Señor Ikegami, disculpe, yo no besé a su nieta por querer faltar el respeto a usted o a su casa. Lo hice porque la amo, y lo haré por la misma razón cuantas veces me plazca, además que es consentimiento mutuo ¿Quiere verme hacerlo otra vez? Será un placer. – Francesco esta vez desafió.

-"¡Ay no, lo va a matar!"- Pensó Kaori, quien mordía a su vez su labio inferior de los nervios.

Jin repentinamente empuñó su diestra e hizo el ademán de impulsarla hacía atrás como preparando un puñetazo. El Italiano en el fondo estaba asustado pero, ahora ¿Qué más podía hacer? Sólo recibir lo merecido, ya que su bocaza había hecho desastre, por no saber sobre las costumbres de otras culturas.

-¡No abuelo! Espera, también fue culpa mía. No lo hagas. – La pelirroja estiró su brazo libre, interponiéndose entre el anciano y el corredor, le tenía un gran aprecio y respeto a su abuelo, pero no lo iba a dejar hacer este tipo de cosas, no era justo.

Rápidamente la mano de Jin bajó, pero hasta el hombro de Francesco, dándole un par de palmadas suaves.

-Por favor, cuídala, si tanto dices que la amas y eres sincero con tus sentimientos, te pido que la cuides mucho. – El viejo cambió su duro rostro por uno más afable.

Los más jóvenes presentes estaban muy sorprendidos, sobretodo Kaori, a quien Jin le tomó una mano y continuó hablando al corredor.

–Entiende que para mí, pasar por todo esto con ella, verla sufrir, llorar, caer, levantarse, trabajar duro todos estos años, no ha sido muy fácil. Y no quisiera ver esas lágrimas de pesar otra vez. Así que te pido esto con toda el alma. Yo vi crecer a esta mujer desde que era una criatura de un par de meses, ahora te entrego a mi hija, quien se ve feliz de estar contigo. Protégela por mí y mantenla siempre vivaz. -

El anciano le ofreció la mano de Kaori, la que tenía tomada a Francesco, todo eso sonaba como un discurso de posible futuro matrimonio. El Italiano la recibió sin dudar, presionando la mano de ella con suavidad, y le sonrió con cariño.

-No se preocupe señor Ikegami, voy a cuidarla como un tesoro…. Se lo prometo. – Respondió el corredor, con tono seguro, besando la mano de la pelirroja. -¿Su mano si puedo besarla libremente, verdad? – Preguntó luego de haberlo hecho. Un poco preocupado, ya estaba un poco paranoico con tanta extraña regla.

Jin asintió tranquilamente y luego se sentó a beber una taza de té, sin nada más que decir. Aunque ellos ya eran muy adultos y podían hacer de sus vidas lo que quisieran, pero necesitaba sacar también sus sentimientos ante esta situación, sobre todo con todas las lágrimas que tuvo secar del rostro de su querida niña, quien ya no era una niña, pero para él sería eso para siempre, quisiera o no. No podía evitarlo.

Al final decidieron quedarse a pasar la noche en la residencia de Jin, para que el anciano dejara de poner malas caras al Italiano, Kaori pasó la noche con Lucciano y Luccia, y Francesco durmió en la antigua habitación de ella, allí donde había crecido.

Antes de conciliar el sueño, el corredor pasó la vista por todas las cosas que ella tenía alrededor de ese cuarto lleno de recuerdos. Él reparó en un par de fotografías pegadas sobre la pared. Había varias marcas de cinta adhesiva justo en ese rincón, como si hubiesen quitado o cambiado una y otra vez las mismas. Eran algunas fotos de su embarazo.

Francesco sonrió, quizás cuántos meses de gestación tendrían los niños en aquella fotografía…. 6 o quizás 7, para él se veía tan linda.

Cuando se arrodilló para al fin recostarse en el futon, enfocó estando en esa posición, un libro que asomaba en una de la repisas, y en su costado ponía la palabra: Álbum. No resistió la curiosidad de sacarlo de allí. Simplemente lo tomó, comenzó a mirarlo luego de recostarse en… para él, extraño futon y cubrirse con las cobijas. Se acomodó en su flanco izquierdo, sujetando su cabeza con su mano izquierda y dando vuelta hoja por hoja con la diestra.

-Así que… aquí está Kaori cuando estaba en la secundaria…. Que linda… ese uniforme le quedaba precioso- Mirando una foto donde ella lucía el típico uniforme de la mayoría de las escuelas, con una blusa gris y el pañuelo de marinero de franjas rojas al cuello, abajo una falda tableada, negra.

En algunas fotos estaba con Chuki y uno que otro par de compañeros más, curiosamente en casi todas las imágenes, no se veía muy feliz. Excepto en dos que venían en las páginas siguientes, donde ya tenía un par de años más y estaba del brazo con un muchacho alto, de cabello castaño, que tenía una mirada que daba miedo, la foto estaba trazada en medio con lápiz marcador rojo, en vertical, significaba que esto los separaba a ambos.

-Parece que este chico era su ex novio… ¿Me pregunto qué habrá pasado entre ellos para que las fotografías terminaran de este modo? Se veían felices juntos. – Fue un instante en que sin pensar, Francesco sintió un poco de celos, excepto por lo demás, las siguientes imágenes eran todas de los gemelos, de sus primeros días de vida, sus cumpleaños, de sus momentos en el jardín de niños, Navidades, fiestas en general, Kaori se veía muy feliz con ellos.

El Italiano sintió que se le hizo un nudo en garganta, el haberse perdido tantas hermosas y significativas etapas de la vida de ambos. Sus primeros llantos, sus primeras palabras, sus primeros pasos…. eso habría sido estupendo para él.

Rato después, recostó su cabeza en la almohada, otra vez miraba hacia el cielo de una habitación, pero esta vez no esperaba que cayera una idea de allí, sino, sólo se hizo una promesa a sí mismo: Desde ese momento, no se perdería ni uno más de los segundos de sus hijos, aprovecharía al máximo todos los eventos. Y con eso, y el álbum sobre su pecho, se rindió feliz y finalmente al sueño.

Continuará...

Disclaimer.

-Kaori, Jin, Lucciano y Luccia son personajes que me pertenecen originalmente a mi al igual que este fic (c) Shadoru.
-Los demás personajes pertenecen a (c) Disney. PIXAR.