20.- Malentendido.

Francesco miró el papel que Kaori le dejó, uno que estaba escrito con números en línea vertical que se podían leer de derecha a izquierda, parecían que llegan a una especie de lugar, como un pequeño mapa, de todos modos no entendía nada.

-¿Por qué tiene que pasar esto? – Se preguntaba el corredor a la vez que daba vuelta y vuelta el papel para encontrarle algún sentido.

-¿Quieres ayuda? – Preguntó detrás de él una curiosa chica de cabello negro, corto, vestida con un vestido rojo lleno de volados, medias bucaneras blancas de esas que llegan hasta poco más arriba de las rodillas, amarradas con cintas rojas contra los muslos, unas motas blancas en el pecho, zapatos de charol burdeos, con suelas de corcho que la hacían crecer 10 centímetros y en la cabeza una cintillo rojo que te recordaban a esos pequeños sombreros de sirvienta, en realidad parecía una pequeña sirvienta con todo lo que llevaba encima (Gothic Lolita). El Italiano al voltear, no podía distinguir su curioso estilo, pero debía admitir que la muchacha era preciosa.

-¿Hablas inglés? ¡Qué alivio! – Sonrió Francesco a su pequeña y extraña salvadora. Pequeña porque a pesar de sus zapatos con suela alta, ella era todavía más baja que él, viendose físicamente más allá de los 20.

-Sí. – Ella devolvió la sonrisa. – Soy Nanakase Harumi. – Se inclinó un poco para saludar. –Estudié en la academia de inglés-japonés que está dentro del campus universitario de Osaka en Kansai, así que no tengo problema…. No eres de por aquí ¿Verdad? Bueno, eso está claro sólo con verlo ¿Puedo ayudar?

-S…. Sí por favor. –Había quedado un poco sorprendido, la muchacha le dio mil datos así nada más, como si estuviera hablando con alguien familiar. Aunque si era una figura pública, supuso que ella no sabía quién era él. - Necesito saber ¿Qué dicen estos papeles? Y quiero saber cómo llegar al centro de Osaka, tengo que encontrar a alguien allí. – Él extiende los trozos de papel a la chica.

Harumi los toma y le informa después al Italiano.

-Esto es una carta ¿Quieres que te lo lea? – Pregunta la japonesa.

-Si, por favor. – Responde él.

Ella aclaró su garganta y comenzó.

-"Querido abuelo:

Como todas las mañanas que antes de partir de tu casa, hemos tenido que irnos sin poder decir "hasta luego". Pero hoy Francesco se quedará un momento. Por favor te pido que te portes bien con él, sabiendo lo que sientes, pero todas las personas hemos cometido errores en la vida, yo misma lo he hecho, y tú también. Desearía que esta mañana pudieran hablar normalmente y si necesita ayuda, espero puedas hacerle el favor de responder sus dudas. Te aseguro que no dará problemas, así como no quiero que se los des tú a él. De antemano, gracias. Kaori." – Terminó Harumi y volvió a mirar a Francesco. –Eso es lo que dice.- Ella se encoge de hombros.

-Entonces ese papel debí entregárselo al anciano antes de salir de allí, incluso antes de que me dijera una palabra. Soy un idiota…. No, no lo soy ¿Cómo iba yo a saber que se iba a comportar de ese modo? Ayer puso una careta muy amigable. Pero no volveré a confiar en él, no otra vez. – El corredor comenzó a hablar sin parar, para sí, olvidando un momento que la muchacha seguía a su lado, eso era raro.

-¿Hola? Disculpa…. – Ella movió su mano, se sintió un poco incómoda, a pesar de su apariencia y todo lo que llevaba encima, parecía irónicamente invisible.

-¡Ah! Perdón, te agradezco mucho el haberme ayudado con eso…. ¿Qué hay del otro papel? ¿Qué es?- La miró otra vez, expectante.

-¡Sí! Déjame ver…. – Observa.- Son direcciones, una es de una casa en un barrio residencial de Osaka, y el otro es de un café que queda en el centro. Aunque si te fijas aquí, al reverso…. Está escrito en Inglés…. – Le devolvió las hojas mientras le enseñaba lo que decía atrás, claramente él no lo había notado.

-¿Eh?- Recibió nuevamente los papeles y miró. – Es verdad, no me di cuenta, aquí están las direcciones de la casa, y el café y el número de teléfono, indicaciones de cómo llegar…. Diablos, soy un tonto, Kaori pensó en todo para que tuviera un arribo fácil. Debo prestar más atención la próxima vez. – El Italiano terminó de decir eso y puso su atención en Harumi. – Gracias otra vez…. Oye, me gustaría llevarte conmigo por el día de hoy.-

-¡¿Qué?! ¿Pero qué está diciendo? – La chica se asustó, y se sonrojó. –

-¿Qué? – Francesco estaba un poco confundido, no se dio cuenta que su frase parecía una insinuación.- Quiero decir, podría contratarte como mi intérprete, como no soy de aquí, necesito ayuda para localizar ciertos lugares, haz sido muy amable sin siquiera saber quién soy. Así que…. –

-Francesco Bernoulli. – Ella lo interrumpió, si sabía quién era él.

El corredor tenía esta vez el rostro neutral.

-Entonces si sabías quién era yo…. – Contestó tan neutralmente como expresaba, lo había ayudado sabiendo, en cierto modo pensó, que si hubiese sido otra persona ¿Lo hubiese ayudado de la misma forma?

Harumi afirmó con la cabeza una vez y sonrió.

-Hace unos años con unos amigos, fuimos de polisones a la fiesta previa al WGP, fue muy divertido, y conocimos a todos ustedes, somos fanáticos de la velocidad, estábamos realmente intrigados. Ehm, y mis padres viven a unas calles de aquí, cuando te vi de lejos me pregunté: "¿Será realmente él?" Y sí, qué casualidad encontrarlo rondando como si nada…. – Tomó un respiro antes de seguir hablando. – Y acepto ser tu intérprete, si es hoy, mañana o el tiempo que lo necesite. – Terminó ella tan radiante como en todo el momento.

-Gracias…. En serio. – Respondió él, a la vez que trataba de hacer coincidir esa historia con una que había oído antes de otra persona. Pero…. ¿Tanta casualidad junta? ¿Es posible? Lo pensó al aire un par de segundos cuando volvió su atención a Harumi. -¿Podrías acompañarme a este sitio? – Le enseñó la dirección en el papel. – Quiero averiguar un par de cosas. –

-¡Sí! Con mucho gusto, vamos al subterráneo, por aquí. – Ella indicó a su derecha un par de calles, y ambos comenzaron a caminar en esa dirección.

En tanto, en la cafetería-restaurante en la que trabajaba Kaori, había sido una mañana prácticamente tranquila. Ella recogía los platos y tazas vacías de una mesa para llevarlos a limpiar, dejando el sitio impecable para los siguientes clientes.

El lugar estaba ubicado en una esquina, en una de las calles principales del centro de Osaka, era vistoso y se veía acogedor, con las paredes pintadas de color melocotón y blanco intercalado, adornadas con fotografías de algunas celebridades japonesas, y las estanterías el jefe tenía copas y tazones traídos de diferentes partes del mundo, acompañado con el ruido matutino del noticiero o de la tranquila música radial, las cortinillas estaban a media ventana para dejar entrar bien la luz del exterior al interior, de tonos pastel para no hacer el lugar tan oscuro, mesas individuales color marrón oscuro barnizado y otras mesas que eran más familiares, la puerta principal era doble, pero sólo estaba abierto un lado de ésta, con un letrero de "Bienvenido" afuera en varios idiomas, y por dentro la típica campanilla de viento que daba aviso a una nueva visita.

Todas las compañeras de la pelirroja estaban vestidas con el mismo atuendo, aunque ella era un poco más alta que las demás.

En ese instante sólo quedaban dos o tres personas tomando su desayuno. Una era una mujer joven de cabello negro, liso y largo, vestida de traje dos piezas, chaqueta y falda marrón con tacones altos a juego, usaba gafas con marco de aire, se veía muy seria revisando su laptop a la vez que bebía un expreso con un tazón de galletas surtidas a su lado, sentada junto a una de las mesas de las ventanas para tener mejor visibilidad de todo.

Después había otro hombre, ya se notaba bastante grande, de unos 50 años, de rostro tranquilo con piel muy morena bajo una abundante cabellera negra, corta, algo despeinada, debido a su trabajo repartiendo el periódico local en algún barrio específico, era cliente habitual de esa cafetería, siempre se daba tiempo para un latte luego de una temprana jornada de trabajo, él prefería un asiento más al fondo de allí, con su pequeña pero cómoda mesa para uno, disfrutando de la lectura del mismo periódico que él repartía.

Y otro muchacho más joven sentado al rincón, también en solitario, coqueteando con una de las meseras más recientes del lugar. Parecían estar muy a gusto. Aunque era cuestión de tiempo para que el jefe los viera.

Kaori luego de volver de la cocina, se acercó al hombre mayor.

-Aori-san, lo molesto un momento…. ¿Le traigo algo más para acompañar su café? – Preguntó ella sonriendo amablemente.

-¿Eh? Ah, no, muchas gracias Kaori-chan, ya pronto debo volver al trabajo. – Él dejó un momento su periódico para responder a la pelirroja, devolviendo la sonrisa.

-Está bien, disfrute su lectura, con permiso. – Ella se retira para dejar al señor Aori con su privacidad.

Cuando luego de un par de segundos suena la campanilla del local, anunciando el arribo de nuevas personas. La pelirroja da media vuelta para saludar.

-¡Buenos días, bienv… ¿Eh? – Ella abrió los ojos enormes, y casi no cerró la boca, su cuerpo se había tensado, quedando como en posición de maniquí de aparador, sorprendida de ver a quienes habían entrado. Kaori casi huyendo, dio una carrera hasta la parte de atrás del local, cerca de donde estaba la cocina, el área de descanso de los empleados y otras cosas.

Se quedó dentro de la sala que servía como área de descanso, pero antes tomó la escoba desde un armario de limpieza, haciendo como que la necesitaba. Y se puso a murmurar, allí, ya que en ese rato no había nadie alrededor. –Francesco…. Ese idiota ¿Qué hace aquí? ¿Y cómo se atreve? Le doy la espalda un momento y ya está acompañado de una chica bonita que puedo asegurar apenas acaba de conocer….. Me las va a pagar.-

-Kaori-san, disculpe, necesito la escoba, por favor…. Kaori-san… - Una de las chicas más jóvenes estaba casi de inmediato junto a la pelirroja, la muchacha buscaba la escoba pero obviamente no la encontró, así que recorrió un poco el lugar, hasta que encontró a su superiora con el objeto entre las manos. –Kao…. ¿Kaori-san? – Había puesto cara de preocupación, la expresión de la pelirroja era tan sombría, sus ojos parecían que sacarían fuego en cualquier segundo.

-Voy a matarlo, ya verá ese canalla, romperle esta cosa en la cabezota ¡No será suficiente castigo! – Rechinando los dientes, con el mango de la escoba entre las manos, y los celos carcomiendo su mente, Kaori no escuchó a la chica, y partió en dos el implemento de limpieza como si de algo fácil se tratara. Cuando en sus oídos resonó el "crack", reaccionó. -¿Eh? ¿Me hablaste, Kumiko-chan? – Dijo con voz calmada, como si nada hubiera pasado, mirando a su compañera.

Kumiko estaba un poco asustada, sorprendida por la facilidad con la que su sempai rompió el grueso madero de la escoba.

-Sí…. Yo…. La escoba…. Necesito…. – Balbuceó la joven, haciendo algún gesto con las manos, en realidad no sabía qué hacer, frente a lo que vio.

-Oh, sí, claro…. Toma. – Kaori le entregó a Kumiko los dos trozos de madera con una sonrisa, y salió del área de descanso un poco más relajada.

-G… gracias…. – Susurró aun un poco atónita la muchacha, quedándose en ese lugar y como olvidando qué iba a hacer.

Inmediatamente, al salir al pasillo, la pelirroja se encontró frente a frente con otra compañera, quien la estaba buscando.

-Kaori, ahí estás. – Dijo la mujer, quien la miraba con un dejo de extrañeza.

-¿Uh? ¿Qué sucede Akari? – Preguntó enmarcando una ceja.

-Afuera alguien pregunta por ti, es un gaijin. – Mencionó con tono despectivo.

La pelirroja odiaba esa palabra, tanto ella como sus hijos la habían oído sobremanera, era una ofensa en contra de las personas con rasgos occidentales, no pertenecientes naturalmente a Japón, o con mezcla de sangre entre una persona de oriente y otra de occidente. Aunque para los japoneses alguien como ella, era una deshonra, Kaori sentía que era merecedora de su lugar en ese país, a pesar de todo.

-¿Podrías tener más cuidado con tu lengua, Akari? – Su tono era claramente de enfado.

-Lo lamento. De verdad. – Se sentía realmente el arrepentimiento. – Pero, era eso, una persona te espera en la mesa 5, dice que es urgente.

-Está bien… iré a ver. – Antes, ella tomó un gran y profundo respiro, tratando de que su sonrisa surja otra vez. Mientras caminaba hasta la mesa cinco, pensaba: –"¿Así que el muy cínico me está buscando, aunque está acompañado de otra mujer? ¿Cómo se le ocurre? Pensar en la muerte es poco…. Grrr…. Está bien, Kaori, cálmate…. Enfrenta esto como una mujer madura, dale la oportunidad de hablar primero…. Tal vez todo tiene una explicación razonable ¡Después puedes hacerlo sufrir lentamente! No, no, no…. No, yo no soy así."

Llegando finalmente a la mesa, aclaró su garganta, tomando una posición tranquila, pero por dentro estaba hecha un lío.

-Buenos días… - Dijo en tono neutral, tratando de enfocar la vista en alguno de los dos en la mesa, pero aún no podía.

-Hola Kaori. – El Italiano se puso inmediatamente de pie. –Por fin te encontré. – Sonriendo ampliamente, la abrazó y le dejó un beso en cada mejilla, era como el típico saludo Europeo, pero un poco más intenso.

La pelirroja no reaccionó a eso, sólo puso expresión de no entender nada, sonrojándose.

Mientras de las otras mesas los observaban minuciosamente, la muchacha de gafas junto a la ventana, se escondió tras el laptop, el señor Aori simplemente bajó un poco el periódico y se rió, finalmente, el muchacho joven de la otra mesa sintió muchas ansias de hacer lo mismo con la mesera con la que estaba coqueteando instantes atrás.

-No hagas eso…. No es correcto. – Le pidió Kaori a Francesco, con el ceño fruncido y aun sin demostrar demasiado que se sentía muy celosa. Puso las manos en el pecho de él y lo empujó un poco hacia atrás.

-¿Por qué no? Si eres mi novia. No tiene nada de malo. – El corredor despreocupadamente respondió, tratando de insistir en acercarse como perro desamparado, era como si hubiese estado perdido por la ciudad por mucho tiempo sin un amo, sólo le faltaba tener una cola que menear.

-¿Yo soy…. Tú….? Perdón…. ¿Qué? – Ahora si todo estaba más confuso que antes, él nunca, desde que se re encontraron, no había pedido a Kaori ser novios, no oficialmente. Aun cuando se acostaron, tuvieron hijos e iban a intentar llevar una vida juntos, nada era oficial, ahora que lo pensaba, todo estaba a medias.

-Mira, Kaori, te presento a Harumi, ella…. – El Italiano no pudo terminar la presentación, su teléfono móvil comenzó a sonar, era Giuseppe. Francesco había olvidado completamente que lo volvería a llamar, había pasado mucho más de una hora, supuso que su mentor estaría preocupado. Así que se disculpó con ambas mujeres y caminó saliendo hasta la entrada de la puerta principal del lugar, para hablar con él.

-¡Kaori-san! Qué gusto verte. – Harumi saludó con una gran sonrisa, desde donde estaba sentada.

-¿Harumi?- No la había reconocido al entrar, pero esas fachas eran claramente marca de la pandilla de Kabuto. Sí, Harumi también conocía a Chuki, era amiga de sus hermanas menores, Suki e Ichigo. –Pero… tú ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas en Towkyo. –

-Estaba, pero vine a visitar a mis padres, mientras Suki, Ichigo y los demás acompañaban a su madre a visitar a su hermana mayor a Suzuka por lo de su cumpleaños. Curiosamente hoy iba a la estación a comprar mi boleto de regreso a Towkyo, cuando me encontré con el señor Bernoulli, que estaba un poco desorientado, y me pidió que pasara todo el día con él ¿No es genial? – Sonrió la muchacha.

-"¿Pasar todo el día con él?"…. – Dijo la pelirroja entre dientes, fingiendo una sonrisa ¿Qué era lo que quería decir exactamente con eso? De repente pensamientos negativos se le vinieron a la mente otra vez: "¡Sátiro! Me trae aquí a conocer a su nueva conquista, encima de todo me presenta como su novia y no se muere de vergüenza ni un ápice. ¡Y ella tampoco! Definitivamente habrá un funeral, quizás dos."

-Sí, es que necesitaba a alguien para leer las direcciones de un papel, y me contrató como su intérprete, pero te aseguro que no puedo estar todo el día con él, porque necesito comprar mi boleto y volver a casa de mis padres para recoger unas cosas. Aunque yo le dije que podía ayudarlo hoy, mañana o el tiempo que requiera, honestamente, no puedo. De todos modos le aceptaré esta invitación a desayunar, el señor Bernoulli estaba desesperado por encontrarte ¿No es de lo más tierno? – Terminó interrogando Harumi.

Kaori se sintió extremadamente tonta, ya sabía que los celos te ciegan y te engañan haciendo pensar cualquier estupidez. Aunque esa reputación que seguía a Francesco... Sinceramente a ella le costaba aún confiar plenamente en él.

-¿Tierno? Eh… jeje… sí, supongo que si…. – Miró arriba un momento para disipar su mente y relajarse un poco, después volvió la vista a Harumi y preguntó. - ¿Quieres ordenar algo? ¿O vas a esperar a tu acompañante? –

-Esperaré un momento, no debe tardar. – Respondió la muchacha japonesa.

-Claro…. –

En menos de un minuto, Francesco regresó a la mesa. Al fin se puso de acuerdo con su jefe para una reunión.

-Todo arreglado. Kaori, espero que no te moleste que haya invitado a Giuseppe a tu casa. – Dijo el Italiano tomando su asiento frente a Harumi.

-¿A mi casa? ¿Qué? ¿Siquiera sabes mi horario de trabajo? ¿Quién te dio autorización para….? – Refunfuñó un poco, pero no quería que la gente lo notara. Así que pronto se rindió.

-¿Estará bien a las 8:00? – Preguntó el corredor.

-Sí, está bien, yo salgo de aquí a las 5:00, y los niños tienen escuela hasta 5:45, así que tendrás que ir conmigo a buscarlos. A propósito ¿Qué hiciste con el equipaje? –

-No hay problema, te acompaño, quiero saber dónde estudian ellos. ¿Uh? ¿El equipaje? Bien…. Aun está en casa de tu abuelo ¿Sabes? Tengo que decirte algo al respecto, es una historia graciosa…. –

-No tengo tiempo ahora, mejor ordena algo, hay mucho trabajo en la cocina. Y antes del almuerzo este lugar se repleta. Dime ¿Qué quieres? – Kaori estaba a punto de perder la paciencia. Al menos el malentendido con Harumi se había aclarado y eso la dejó respirar mejor. Pero en menos de un par de horas, Francesco tenía toda su vida de cabeza ¿Había dicho antes que no sabía planear un día? Parece que él lo tenía todo a su favor.

Ironía.

Continuará...

-Kaori es un personaje que me pertenece a mi, así como esta historia. (c) Shadoru.
-Los demás personajes pertenecen a (c) Disney. PIXAR.