2º El secuestro

Desde la distancia veía como los niños iban llegando junto a sus padres a la puerta de entrada del colegio. Todos sonrientes, correteando y jugando, tal como lo había hecho ella años atrás en uno de los caros colegios del Capitolio.

Cada niño que veía le recordaba a uno de sus compañeros, con los que lo pasó tan bien durante sus años de infancia, hasta que ella apareció. Cuando Katniss Everdeen se convirtió en tributo su vida cambió, aunque ella y el resto de Panem tardó tiempo en darse cuenta de ello. No fue hasta el segundo vasallaje de los veinticinco cuando todos vieron lo que la señorita Everdeen significaba para Panem.

De pronto su piel se erizó, aún no la había visto pero podía percibir su presencia, su odio era tan grande que la presentía. Katniss estaba llegando a la puerta del colegio a dejar a sus hijos.

Centró su atención en los padres, buscándola con ansias, y ahí estaba, de la mano de su marido, ese chico que había robado los corazones de todas las jóvenes del capitolio durante los dos años que fue tributo, ese chico al que su abuelo retuvo, al que torturó para sacar información sobre ella, y con el que pensó que podría destruirla.

Le hervía la sangre al verlos tan alegres, tan unidos, mientras ella vivía de las migajas que encontraba en la calle. Los odiaba, como nunca había odiado a nadie, a los Mellark y a todas esas personas que los adoraban, y estaba dispuesta a hacerlos sufrir, quitándoles lo que más querían.

Los niños fueron entrando y los padres se marcharon a sus labores, nadie se había percatado en ella, como siempre ocurría, y eso le ponía las cosas mucho más fáciles.

Una vez se hubo despejado la entrada, Andrómeda se puso en pie y caminó unos pasos hacia atrás, cogió su comunicador y se lo puso al oído.

-Es la hora.

En cuestión de minutos, todo el valle que quedaba tras la escuela quedó invadido por personas armadas que llevaban los antiguos uniformes de los agentes de la paz. Todos ellos caminaban desfilando hacia el colegio, guiados por Gale Hawthorne, que con mirada impasible, caminaba a paso firme.

Andrómeda le hizo una señal, Gale asintió y continuó la marcha, directo a la entrada del edificio. Con un movimiento de su mano, los que le seguían fueron distribuyéndose ordenadamente y en silencio por los pasillos.

Gale continuó por el pasillo principal, dirigiéndose hacia el gimnasio. Una vez allí esperó con calma.

No pasó mucho tiempo antes de que empezaran a escucharse gritos, tanto de niños como de profesores, los hombres de Gale fueron llevándolos hasta donde él se encontraba, y una vez allí, los niños fueron llevados a un extremo, concentrando a los adultos en el centro.

-¿Gale? ¿Gale Hawthorne?- Preguntó una de las profesoras- ¿Qué estás haciendo? ¿Por qué actúas así?

-Es necesario- Dijo con frialdad, antes de empujarla con el resto- ¡Quiero que todos me escuchéis!- Dijo con fuerza, haciendo que los niños cesaran su llanto y los adultos callaran- Hace años, cuando se produjo la rebelión contra el capitolio, se produjeron muchas injusticias, y hoy ha llegado el día en el que vais a pagar por ellas- Señaló a los niños- En todos los distritos está sucediendo lo mismo que aquí, y puedo aseguraros que después de esto, nada volverá a ser igual.

-¡Deja marchar a los niños! ¡Ellos no le han hecho daño a nadie!

-¿Dejarlos marchar?- Empezó a reír- Los niños son una pieza imprescindible en todo esto- Les dijo divertido- Todos ellos vendrán con nosotros y serán el anzuelo perfecto- Les explicó- Si el 12 quiere volver a verlos tendrán que obedecer lo que les digamos.

Un grupo de hombres cogió a los niños y los llevó al patio de juego, donde unas jaulas enormes los esperaban. Los introdujeron en su interior y de inmediato, unos aerodeslizadores extremadamente silenciosos engancharon las jaulas y se los llevaron.

Gale cogió el brazo de la profesora que le había preguntado antes, la misma profesora que él había tenido cuando era tan solo un niño, y la condujo hasta la pared del otro extremo, haciéndole una señal a los demás para que llevaran al resto de profesores al mismo lugar.

-Gale, ¿por qué haces esto? Tú no eras así, ¿Cómo puedes hacerle esto a tu gente?

-Es la única forma que tengo de protegerla a ella- Le susurró a la profesora- De proteger a sus hijos y a todos esos niños- La mujer lo miró preocupada- Si no lo hago, si no intento minimizar los daños que ella quiere infligir a todo Panem, quizá no haya futuro para nadie.

-¿Qué quieres decir?

-Quiero decir que, para salvarlos a ellos, debo matarlos a ustedes- Le confesó, mostrando en su voz un dolor extremo- Lo lamento de corazón, pero debo hacerlo- La mujer asintió, comprendiendo la gravedad de la situación.

-¿Prométeme que no dejarás que les hagan daño a esos niños?

-Haré cuanto esté en mi mano por protegerlos- Le aseguró- Y si no puedo hacerlo, al menos salvaré a cuantos pueda.

De inmediato, se apartó de la mujer, vio como todos los demás profesores eran colocados en hilera junto a la mujer, que permanecía serena tras la breve conversación.

Los soldados se apartaron unos pasos, apuntaron con sus armas a las personas que tenían delante y dispararon sin pensarlo un segundo, matándolas al instante. Después, cogieron los cadáveres y los arrastraron hasta el patio donde habían estado las jaulas, los apilaron allí y fueron desplegándose.

Gale fue a el salón de actos, desplegó la gran pantalla que había en el escenario y comenzó a colocar los aparatos que llevaba en la espalda y que Beetee le había enseñado a manejar durante la rebelión, para proyectar imágenes. Mientras realizaba esa labor notó a su lado una presencia femenina.

-Creí que el plan era que viajaras junto a los niños.

-Así era- Le respondió, colocándose tras él, acariciando sus hombros- Pero he preferido esperarte, tenemos pocos momentos para estar a solas.

Gale se tensó al notar como le pasaba la mano por la nuca y la introducía dentro de su camiseta, pero trató de disimularlo. Se giró hacia ella y le sonrió, haciendo que se sonrojara.

-Andrómeda si queremos que esto salga bien tenemos que centrarnos, ya habrá ocasión para charlar una vez estemos lejos del 12.

-No me refiero a hablar- Le medio sonrió- No creo que te haya pasado desapercibida la conexión tan grande que tenemos, y he pensado que, si esto sale bien, podríamos pasar un buen rato juntos, descubrir nuestros auténticos sentimientos.

-¿Estás segura de que es eso lo que quieres?- La miró fijamente- No creo que hayas tenido muchas relaciones con los hombres, aun eres muy joven.

-Esta sería la primera, pero lo que siento cuando estoy a tu lado es fuerte, y quiero arriesgarme- Se acercó a él y lo abrazó por el cuello- Por favor, correspóndeme, haré lo que quieras, pero déjame demostrarte qué lo nuestro puede funcionar.

Gale lo meditó unos segundos, la miró fijamente y comprobó que parecía una chiquilla enamorada. Recordó que con esa edad, las jovencitas eran muy manipulables, y vio en aquella situación la oportunidad de minimizar los daños que ella pudiera causar, de manipularla para llevar la situación a un punto menos complicado, de convertirla en su títere.

Se levantó sin apartar la mirada de ella, la cogió de la nuca y la atrajo hacia él, besándola con fuerza. Andrómeda se dejó llevar por el beso, enroscando sus brazos sobre el cuello de Gale. Cuando por fin lo soltó, su corazón latía de manera desbocada, sus mejillas estaban rojas y sus ojos llorosos de la emoción.

-Esta noche, cuando el terror se haya apoderado de todo Panem, nosotros lo celebraremos como es debido- Le cogió la mano y la besó- Haré de ti una auténtica mujer y verás lo que es estar con un hombre de verdad- Le dedicó una sonrisa que la hizo temblar por completo- Pero para eso, debes dejarme que acabe lo que estoy haciendo y marchar donde están los niños, de lo contrario no podrás seguir el plan como lo teníamos pensado.

Andrómeda asintió, realmente entusiasmada, se apartó un poco de él. Gale se giró y continuó con su labor. La muchacha, emocionada por la situación, partió hasta el refugio oculto donde tenía a los niños del 12, al día siguiente los trasladarían a todos a su base, donde estarían los niños de todos los distritos y donde por fin empezaría su auténtica venganza.

Gale volvió una hora después, encendió las cámaras y las pantallas para poder controlar la situación en todos los distritos.

Cuando llegó la hora de recoger a los niños de sus respectivas escuelas pudo distinguir a algunos conocidos. En el distrito 4 se encontraba Annie Cresta, esperando para recoger a su hijo Finnick Jr. En el distrito 7 se encontraba Johana, eso le sorprendió, pues jamás hubiera creído que ella tendría hijos, sin embargo, ahí estaba, esperando en la puerta de la escuela. Así fue reconociendo a gente de distintos distritos, hasta llegar al doce, donde se le hizo el corazón un puño.

Por supuesto, reconoció a Peeta y Katniss de inmediato, pero junto a ellos había muchos más padres que reconocía, antiguos amigos, personas que se habían criado con él. Y por ello, cuando todos se percataron de que algo sucedía y vio sus caras de temor, se sintió el ser más miserable del mundo. Pero esa era la única forma de poder ayudar, desde dentro, con pequeñas cosas, haciendo creer a todos que estaba en el bando contrario. Era posible que todos lo odiaran, pero eso poco le importaba, no era algo nuevo para él. Si conseguía salvar a los hijos de ella, si conseguía que ella le perdonara gracias a eso, podría aceptar el castigo que fuera sin miedo, pues habría recuperado a su amiga, y él podría así seguir con su vida, al igual que había hecho ella.

Andrómeda no dejaba de reír de felicidad al ver las caras de todos ellos, y cuando entraron en el salón de actos de todos los colegios y mostraron las imágenes en directo de los niños, su regocijo fue mayor. Entonces se presentó ante la cámara, sonriendo con aires de superioridad, y dijo para que lo escucharan todos.

-Mi nombre es Andrómeda Snow, y he venido a vengarme por la muerte de mi abuelo- En todos los distritos se hizo el silencio- Mañana, cada uno de los habitantes de Panem deberán volver al salón de actos de los colegios de sus hijos y esperar mis instrucciones- Les fue informando- Si no se siguen dichas instrucciones, mataré a los hijos del que las incumpla- Muchas mujeres se llevaron la mano a la boca, intentando contener un grito- Si por el contrario, se siguen, puede que algunos de los niños se salven- Sonrió con malicia- Hasta mañana a las doce, nadie deberá estar en este lugar, de lo contrario habrá consecuencias, cada uno deberá volver a sus hogares y esperar hasta dicha hora- Y sin poder evitarlo, empezó a reír- Disfrutad de vuestra libertad ahora que podéis, quizá mañana no viváis para contarlo.

Hola a todos,

aquí os traigo el nuevo capítulo, espero que os haya gustado. Como prometí, por el retraso en subir el anterior, hoy lunes tenéis el siguiente, pero a partir de ahora, será fin de semana cuando suba, por lo general será una vez por semana, pero puede que alguna vez sea cada dos semanas, depende de como tenga los exámenes.

Este fic lo voy escribiendo sobre la marcha, tengo ideas básicas pero no lo tengo estructurado, por lo que si tenéis alguna idea para la continuación del mismo, será bien recibida.

Si además me dejáis vuestra opinión, yo acepto todas las críticas siempre que sean dichas con respeto y sean constructivas.

Muchas gracias por vuestra atención.

Nos leemos pronto.