3º Larga y terrible noche

La imagen se fue de las pantallas, quedándose totalmente en negro. Durante algunos segundos, la gente del doce se quedó inmóvil y en silencio, incapaces de reaccionar ante la situación.

Una mujer empezó a gritar, otra la imitó, la gente comenzó a empujarse, queriendo salir en busca de sus hijos, incapaces de creer que algo así era posible. El caos reinó en el recinto, nadie sabía qué hacer, pero tampoco podían permanecer quietos. Peeta sostenía a Katniss, que aún permanecía en shock.

De pronto, Katniss levantó la mirada, tenía los ojos llorosos y cargados de miedo. Observó lo que ocurría a su alrededor, comprendiendo como se sentía cada uno de ellos. Dejándose llevar por su corazón, subió al escenario del salón de actos, Peeta la siguió, sin comprender que le ocurría.

En lo alto del escenario, Katniss vio la cantidad de personas que había, todas ellas aterradas pues jamás habían pasado algo así, sin embargo, ella sabía lo que era que la vida de lo que más quería estuviera en manos ajenas, y se dijo a si misma que eso era lo que tenía que hacer.

-¡SILENCIO!- Gritó tan alto que hizo callar a todo el mundo. Cada persona que había allí la miró- Sé que tenéis miedo, yo también lo tengo, pero de esta manera no vais a conseguir nada.

-¿Quién es ella? ¿Por qué hace esto?- Empezaron a preguntarle, ansiosos por saber y por recuperar a sus hijos.

-Es Andrómeda Snow, nieta de Cornelius Snow- Le dijo, recordándola de alguna de las fiestas en las que había estado cuando se convirtió en vencedora- Y supongo que la razón por la que hace esto es porque no comprende lo que sucedió en la rebelión, no comprende el daño que nos hizo su abuelo cuando era presidente, y cree que está impartiendo justicia.

-¿Qué podemos hacer?- Preguntó otra mujer.

-No tenemos más remedio que hacer caso a lo que nos ha dicho- Les dijo, viendo como las mujeres empezaban a llorar y los hombres se tiraban de rodillas al suelo, incapaces de aceptar aquello- No sabemos dónde los tienen, ni que van a hacer con ellos, si no queremos que les hagan daño, deberemos irnos a nuestras casa, tal como nos ha dicho- Siguió hablando- Y mañana, a primera hora de la mañana, estaremos todos aquí, dispuestos a hacer lo que haga falta para recuperar a nuestros hijos. ¿De acuerdo?- La gente asintió temblorosa, y poco a poco fueron saliendo del salón.

Peeta ayudó a bajar a Katniss del escenario. Al cogerle el brazo notó como toda ella temblaba, la miró unos segundos y quiso decirle algo, pero se contuvo, sabía por qué había hecho aquello, y abrazarla como estaba deseando y como ella necesitaba solo haría que la esperanza cayera y la desesperación se apoderara de toda aquella gente.

Rápidamente rodeó la cintura de su esposa, la apretó contra él y besó sus cabellos, intentando transmitirle una calma que ni él mismo sentía. La condujo por los pasillos hacia el exterior, caminando hacia su hogar. En cuanto estuvieron fuera de la vista de los demás, Katniss aceleró el paso, soltándose de Peeta, llegando a ponerse a correr. Peeta corrió tras ella.

-¡Katniss!- La llamó, pero ella no parecía escucharle- ¡Katniss!- Siguió corriendo tras ella, acelerando todo lo que podía hasta que llegó a su lado, frenándola en su carrera al rodearla con sus brazos- ¡Katniss!

-¿Por qué? ¿Por qué se los ha tenido que llevar a ellos? ¿Por qué no ha ido directamente a por nosotros?- Empezó a preguntar histérica.

-No lo sé.

-Nunca antes había querido tener hijos por miedo a que pasara algo como esto- Se derrumbó, cayendo de rodillas frente a Peeta- ¡No puedo perderlos a ellos también! ¡No soportaría perder a nadie más!

-¡Cálmate, por favor!- Le pidió su esposo, arrodillándose frente a ella y envolviéndola de nuevo entre sus brazos.

Katniss lloró con desesperación entre sus brazos. Peeta la cogió en volandas y la cargó hasta casa. Una vez allí, la subió a la habitación, la tumbó en la cama y se recostó junto a ella. Katniss se apoyó en su pecho y lloró, hasta que no le quedaron más lágrimas que derramar.

Peeta esperó pacientemente a que ella se calmara, acariciando su cabello y besando con ternura su frente. Una vez hubo cesado el llanto, acarició su mejilla e intentó reconfortarla.

-No permitiremos que les hagan daño- Le aseguró- Mañana, cuando vayamos al colegio, escucharemos lo que quieren, haremos lo que sea necesario para poder recuperarles.

-¿Y si no tienen intención de devolvérnoslos hagamos lo que hagamos?

-Entonces iremos a por ellos- Le aseguró- Pero tu prometo que no dejaré que les ocurra nada malo- Katniss se apretó más contra él- Sé lo que significa para ti todo esto, tu mayor miedo se está haciendo realidad, y lamento muchísimo no haber podido impedirlo.

-Ni tú ni nadie podía imaginar que algo así sucedería ahora que estamos en paz- Katniss suspiró- Lo siento, me he dejado llevar por el miedo.

-No debes sentirlo, cualquiera en tu lugar se habría puesto así- La besó dulcemente- Es más, tuviste la fuerza suficiente para dirigirte a la gente del 12 y ayudarlos a no volverse locos, y a tener esperanza de nuevo.

-Los quiero tanto, Peeta- Dijo mientras las lágrimas volvían a salir de sus ojos- Jamás creí que pudiera querer a nadie como los quiero a ellos.

-Porque nunca te hiciste ilusiones sobre tener una auténtica familia.

-Y sin embargo, no la cambiaría por nada del mundo- Le aseguró.

-Yo tampoco los cambiaría- Volvió a acurrucarla en su regazo- Tengamos esperanza y pensemos en que mañana lograremos recuperarlos.

Katniss asintió apoyando su rostro sobre la parte del corazón de Peeta, escuchar su latido la ayudaba a tranquilizarse. Y de esa manera dejaron pasar las horas.

Un rato después se escuchó el sonido de la puerta de entrada al abrirse, ninguno de los dos se molestó en ir a mirar quien podía ser, poco les importaba, nada podía hacerles más daño. Instantes después apareció Haymitch allí, acompañado de Effie, ambos tenían cara de angustia.

-Nos hemos enterado de lo que ha sucedido- Dijo Effie, acercándose a la cama y sentándose en la parte de Katniss, comenzando a acariciar sus cabellos- Hemos venido por si necesitáis alguna cosa.

-Gracias por el ofrecimiento, pero no necesitamos nada.

-¿Seguro?- Preguntó de nuevo, no muy convencida de la respuesta de Katniss- Seguro que con todo esto ni siquiera habréis comido.

-No tengo ganas de comer.

-Si quieres estar fuerte para afrontar lo que sea que vaya a suceder, debes estar bien alimentada- Intentó presionarla, y parecía surtir efecto, pues Katniss se incorporó, dispuesta a obedecer- Anda, bajemos tú y yo a preparar algo de comer.

-Está bien.

Katniss se dejó coger del brazo y bajó junto a Effie a la cocina, dispuesta a hacer cualquier cosa para que la dejaran en paz. Haymitch se acercó a la cama, donde Peeta permanecía inmóvil, mirando hacia el techo, parecía absorto, como si no se hubiera dado cuenta de su presencia.

-¿Me ignoras a propósito o es que se te ha ido la olla, chaval?

-No te ignoro, pero la verdad es que no tengo ganas de hablar con nadie- Le respondió, cerrando los ojos al instante.

-Cuéntame que ha sucedido.

-Ya te lo han contado, de lo contrario, no estarías aquí- Le dijo con desgana.

-Eso es cierto, pero los gritos histéricos de mi vecina no son muy fiables- Dijo con calma- Sin embargo, tú ya has pasado por situaciones como esta y sé que no vas a perder los nervios mientras me lo cuentas.

-Si, supongo que soy más fiable.

Peeta le narró con toda la calma de la que fue capaz lo sucedido, Haymitch tomaba nota mentalmente de todo. La forma en que todo había sido llevado acabo le preocupaba, todo había sido realizado con discreción y sin dejar pruebas de donde podían estar o que era lo que se esperaba.

-Es increíble que esa chica haya planeado algo así cuando a ella se la salvó de participar en unos juegos el mismo día que murió su abuelo- Dijo impactado.

-Snow era su única familia, puede que se trastornara tras su muerte.

-Es posible- Haymitch lo miró unos minutos- Ya he visto el aspecto de Katniss y puedo imaginarme como debe estar, pero ¿cómo estás tú?

-¿Yo? ¿Acaso importa?

-Claro que importa- Le aseguró, cogiéndolo de los hombros- Tú eres el pilar de apoyo de Katniss, ella te necesita para mantenerse en pie, pero hasta el pilar más fuerte sucumbe ante mucha presión- Peeta lo miró boquiabierto- Necesitas desahogarte, sino poco vas a poder ayudar a tu mujercita.

-No te preocupes, yo estoy bien, yo…- Sin poder evitarlo, el llanto salió sin más, haciendo que soltara unas lágrimas que no sabía que tenía guardadas- No sé qué hacer Haymitch, no sé cómo afrontar esto- Se sinceró- Ellos son la familia que siempre anhelé, Katniss dejó a un lado sus miedo por mí, para dármelos, y yo no he sido capaz de protegerlos.

-No podías hacer nada para impedir esto, nadie podía.

-¿Y si los pierdo? ¿Qué será de Katniss y de mí si nos los arrebatan del todo?- Preguntó derrotado- Eso la destruiría, más incluso que cuando perdió a Prim, y yo no sería capaz de soportar verla en ese estado- Se cogió la cabeza con las manos- Ellos son quienes les dan sentido a nuestras vidas, no puedo perderlos.

-No vas a perderlos- Le aseguró- Por nada del mundo permitiremos que eso suceda- Peeta lo miró esperanzado- Mañana Effie y yo os acompañaremos al colegio- Lo miró a los ojos- Entre todos conseguiremos salvarlos- Peeta asintió, algo más esperanzado al saber que tendría a su antiguo mentor junto a él.

Mientras ellos hablaban arriba, en la cocina, Effie y Katniss tenían una conversación similar, y una vez más, Effie se sorprendió por la increíble fuerza que tenía Katniss en su interior.

-Sé que parezco una chiquilla asustada, y en realidad lo soy- Se medio rio al pensarlo- Pero toda mi vida he luchado por mis seres queridos, y esta vez no va a ser diferente- Le aseguró- Antes me he dejado llevar por el miedo y el desánimo, pero eso se acabó, tengo que ser fuerte por Dandelion y por Rye.

-Así se habla- La animó Effie.

-Peeta debe pensar que me he vuelto una llorona sin remedio, pero necesitaba soltar todo el dolor.

-Peeta sabe lo fuerte que eres, así que no te preocupes por eso- Le aseguró, dedicándole una amplia sonrisa- Los dos sois las personas más valientes y fuertes que he conocido jamás, y estoy segura de que, juntos conseguiremos recuperar a los pequeños.

-¿Juntos?

-Haymitch y yo iremos con vosotros mañana- Le acarició la mejilla- Siempre hemos estado a vuestro lado, y esta vez no será diferente. Somos una familia, aunque sea un tanto rara, y las familias se protegen y se apoyan cada momento.

-Gracias Effie.

Katniss la abrazó con fuerza, después de tantos años, Effie se había convertido en alguien indispensable en su vida, como una segunda madre, y agradecía tenerla junto a ella.

Juntos los cuatro pasaron la noche hablando, mirando fotografías de los dos niños, recordando sus travesuras e intentando tener esperanza.

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Los niños lloriqueaban encerrados en las celdas, Gale pasó una por una, buscando a los dos niños a los que deseaba proteger por encima de todo. Los ubicó por fin, acurrucados en uno de los lados de una de aquellas jaulas, los demás niños empezaban a dormirse, así que pudo verlos sin dificultad.

El niño lloraba aterrado, abrazando a su hermana con fuerza, sin embargo, la pequeña permanecía serena, hablándole a su hermano con calma, intentando tranquilizarlo. Gale se puso junto a ellos y los observó con detenimiento.

-¿Qué quieres?- Le preguntó la niña, mirándolo con desprecio.

-Quería veros, soy un conocido de vuestros padres.

-Sé quién eres- Eso a Gale lo pilló desprevenido- Mamá tiene alguna foto tuya de cuando era joven, aunque no suele hablar de ti.

-Puedo imaginarlo.

-¿Por qué estás con esa gente si eres amigo de mis padres?- La niña era tan intuitiva, le recordaba tanto a Katniss que no pudo hacer más que sonreír.

-Si te lo cuento, ¿prometes guardarme el secreto?- Ella asintió, dejando un momento a su hermano y acercándose a él- Está bien- Gale le contó el plan que tenía, y la niña lo escuchó maravillada- Así que cuando veas que hago cosas deberás tratarme como si fuera el hombre más malo del mundo, ¿de acuerdo?

-De acuerdo.

¿Gale?- Se escuchó la voz de Andrómeda cerca de ellos.

-Debo irme, pequeña- Le acarició la mejilla- Intentar dormir un poco, mañana nos vemos-Dandelion asintió, apartándose de los barrotes y volviendo junto a su hermano.

-¿Gale?

-Estoy aquí- Le respondió, saliendo de aquel lado, para que no viera a los dos niños- Estaba comprobando que todos estaban bien.

-¿Y qué más da como estén los niños? Muchos de ellos no durarán mucho con vida.

-Es cierto, pero para que sus padres hagan lo que nosotros queremos, mañana deben verse en buenas condiciones- Le recordó.

-Tienes razón- Le sonrió Andrómeda- Menos mal que estás tú para recordarme esas cosas- Se cogió de su brazo- ¿Vamos a mi habitación?

-¿A tu habitación? ¿Para qué?

-¡Que tontito eres cuando quieres!- Dijo divertida, pensando que le estaba tomando el pelo- ¡Para celebrarlo!- Apoyó su cabeza en el bíceps de Gale- Tengo tantas ganas de que estemos juntos.

-Ah, si- Había tenido la esperanza de que ella olvidara la conversación que habían tenido en el salón de actos del colegio, pero estaba claro que no- Adelántate, voy de inmediato.

Andrómeda asintió, emocionada y sonrojada. Se soltó de su brazo y se encaminó a su dormitorio. Gale la miró, realmente nervioso, no porque fuera su primera vez, a pesar de haber estado enamorado de Katniss había estado con otras mujeres, pero le causaba repulsión hacerlo con ella, sabiendo lo que pensaba hacerle a todos esos niños y a sus padres.

Entonces Gale miró hacia la jaula donde se encontraban Dandelion y Rye, y pensó en Katniss. Se lo debía, después de lo ocurrido con los externos les debía muchísimas cosas, y ese sería uno de sus castigos por haberles traicionado en el pasado.

Dispuesto a cumplir con esa penitencia, se recordó que haciendo eso podía llegar a manipular Andrómeda en algunas cosas, y tenerla lo suficientemente distraída como para conseguir salvar a gran parte de aquellos niños.

Tomó aire y se encaminó hacia la habitación de la chica, que lo esperaba recostada en la cama, sonriente y alegre. Gale disimuló su aprensión y trató de ser lo más amable posible, pero le resultó extremadamente difícil, sin embargo, Andrómeda, desconocedora de lo que era entregarse a alguien, creyó que había sido el más atento de los hombres, y se abrazó a él una vez hubieron terminado. Gale dejó que se durmiera de aquella forma, llorando internamente.

Hola a todos, aquí os traigo el nuevo capítulo.

Espero que os haya gustado, a partir de ahora ya empieza lo bueno.

Os aviso de que este va a ser un fic cortito, pero tendrá continuación, no creo que pasemos de los 10 capítulos, aunque tampoco lo aseguro.

Estoy abierta a sugerencias, y cualquier crítica será bien recibida, buena o mala, siempre que sea dicha con educación y de manera constrictiva.

Nos leemos pronto