Perdido En Tus Manos
Ely Andley
Capitulo 2:
Luz penetrante y cegadora molestaba sus ojos, con fastidio intento abrir sus zafiros, si estaba muerto porque le dolía todo su cuerpo era su incógnita, intento rodar pero un agua fría mojo su cuerpo despertando completamente sus sentidos, miro a los lados y se encontró en una solitaria playa donde miles de palmeras componían el espeso follaje, intento levantarse pero sus músculos estaban adoloridos y su cabeza retumbaba, llevando sus manos a la misma, se encontró con un pequeño corte que sangraba, se debió golpear en algún momento; miro hacia el infinito de las olas y cientos de piedras rodeaban aquella isla, quiso llorar pero termino riendo, el creyó que estaba muerto y allí estaba más vivo que cualquiera y totalmente perdido, mataría a aquella mujer si se cruzaba en su camino.
Y se cruzo para su mala suerte, pues ella a unos metros estaba lanzada en el suelo boca abajo, como pudo se levanto tambaleante para aproximarse a ella, rogando porque no estuviese muerta, una cosa era querer matarla y otra distinta era que muriera dejándolo solo en aquel sitio, total era su culpa.
La volteo, encontrándola viva gracias a Dios y con determinación aplicando los primeros auxilios intento reanimarla, pero esta no cedía, por ello levantando su camisa intento realizarlo de nuevo, pero qué demonios?
Ella tenía una venda sobre su pecho, estaría enferma acaso?
Intento retirarla pero estaba demasiado apretada, no tuvo que esforzarse más en eso pues candy reacciono inmediatamente tosiendo repetidas veces mientras se sentaba.
Cuando se tranquilizo su ataque de tos, miro a los lados y se encontró con aquel hombre que la miraba con su seño fruncido.
- estamos vivos?
pregunto ella con su voz amortiguada, donde terrence intento hablar.
- si estamos vivos!_ afirmo ella riendo histéricamente, mientras se echaba a llorar escandalosamente y no importándole que aquel castaño la mirara molesto.
- oh Dios mío has permitido que viva!
grito a todo pulmón, donde el castaño tapo sus oídos pues aquel grito le había dado migraña_ y tú qué haces aquí?_ pregunto candy mirando, mientras a completo_ cierto, que no sabes que digo, lo lamento amigo pero tu italiano no es mi fuerte_ terrence solo la miro fijamente y callado.
- dónde estamos?
pregunto retóricamente pues sabía que no tendría respuesta.
- Susana me matara... Susana es mi hermana_ intento aclararle a aquel hombre quien solo la miraba en silencio_ la muy bruja me obligo a llevarle ese horroroso vestido de diseñador, aun sabiendo que me aterran los aviones, era mi primer viaje sabes... Creo que Albert, mi otro hermano, me matara cuando se entere de lo q paso_ aquella mujer hablaba sin parar, caminando de un lado para otro, mareando un poco al castaño quien se sentía cansado e ignorando a la chillona mujer, se levanto de la arena caminando hacia el espeso follaje detrás de ellos.
- a dónde vas?
pregunto candy al verlo caminar_ es una lástima que no me entiendas_ y siguiendo su camino, ambos se internaron en aquel lugar solitario.
- lamento lo que hice, me llamo candy… candy White
dijo luego de un rato la rubia, donde el hombre ni se volteo sino que siguió su camino.
- desearía que vieras lo arrepentida que estoy_ después de decir aquello sintió como una rama golpeo su rostro, era el hombre quien al pasar ni siquiera tuvo la amabilidad de dejarla sostenida mientras ella pasaba, solo la soltó dándole directamente en su rostro pecoso.
auch!
Para ser italiano no eres precisamente un caballero, claro como no tengo un cuerpo de infarto y como no soy bonita_ ante aquello terrence solo la miro de reojo, mientras seguía buscando algo de utilidad en aquel sitio_ me pregunto cómo te llamaras, mmm te llamare mocoso arrogante_ soltó de repente mientras a el castaño le dio un ataque de tos.
- ufff creo que no debería llamarte así, pero seamos sinceros, no eres muy amable que se diga, me estas ignorando_ protesto ella, viendo como el seguía caminando_ en el avión si eras dulce e incluso caliente_ susurro mas para sí misma aquello, sintiendo sorpresivamente como alguien tapaba su boca, era aquel hombre que la silenciaba, su rostro estaba algo rojo que la preocupo.
- tienes fiebre?
pregunto ella tocándole aquel varonil rostro, sintiéndolo un poco caliente pero nada grave, mientras lo veía estático y con sus ojos zafiros fijos solamente en sus labios, aquello la hizo sentir nerviosa por eso se aparto un poco.
Lo miro negar con la cabeza mientras señalaba hacia un hermoso rio, lleno de piedras y un gran pozo en el medio donde el agua azulada corria sin cesar, donde candy salió corriendo hacia el, con demasiadas ganas de beber aquella agua.
- que deliciosa!
murmuro extasiada, mientras al mismo tiempo se lanzaba con todo y ropa a nadar en aquel sitio_ deberías intentarlo, esta rica..._ pero allí sus palabras murieron al ver como aquel imponente hombre se desprendía de su camisa, mirando como aquellos músculos marcados quedaban a la vista, estaba segura que había babeado un poco con aquello pero no le interesaba, jamás vería un hombre como aquel, mientras el castaño se sacaba los pantalones ajustados negros ella intento no mirar_ sí que estas bueno amigo_ dijo en voz alta, reprendiéndose a si misma_ bueno total ni me entiendes, eso es un alivio.
Al quedar terrence en unos simples bóxer, dirigió una sonrisa perezosa hacia la rubia mientras se lanzaba al fondo de aquel rio, donde candy lo miro sonriendo pues parecía un magnifico pez.
- así que sabes nadar_ hablo ella_ yo solo sé un poco y porque Anthony me enseño en una piscina... Desearía ver a Anthony alguna vez, lo golpearía en la nariz y luego correría, pero nunca me atreví a hacerlo..._ candy podía parlotear por horas y horas, sintiéndose acompañada por aquel hombre quien no decía ninguna palabra, pero eso a ella no le incomodaba.
Aquel castaño era de gran ayuda pues le había conseguido alimento, miles de frutas, logrando con esto que ella se callara por unos minutos. Pero también había ayudado improvisando un techo con miles de hojas de palma y ramas, asi como un piso que serviria de cama con miles de hojas, no era demasiado grande pero sin problema entraban los dos; la tarde fue cayendo y con esto la noche también dejando todo en oscuridad, solo el sonido de algunos animales era escuchado.
- prenderé fuego... Esto lo aprendí en las niñas exploradoras, pertenecía a una de las mejores brigadas_ contesto ella orgullosa, mientras tomaba una vara flexible y con un cordón de sus zapatos haciendo una especie de arco donde otra vara era entelada, debia realizar un movimiento repetitivo sobre el arco para que la vara se moviera, con la fricción que hiciera la vara sobre la madera seca lograría humo y por lo tanto fuego; pero ella tuvo más de una hora en aquel proceso donde terrence la miraba divertido.
- me rindo!
- No pertenecí a nada, bien?
- Solo lo vi por un documental alguna vez y pensé que era sencillo_ contesto derrotada, lanzando lejos aquellas cosas_ dormiremos con frio amigo...
Candy miro como el hombre caminaba hacia sus improvisación y como este intento hacer lo mismo que ella había hecho, pero con más rapidez.
- olvídalo, no prendera, esa maldita cosa nos odia..._ para sorpresa de ella, aquella madera hizo humo y en cuestión de minutos el castaño prendió una fogata, con una llamarada que dejo sorprendida a la rubia_ creo que me odia a mí_ susurro, mirando la hermosa sonrisa en el rostro del hombre, aquel se veía hermoso con su camisa semi abierta y sus pantalones apretados, volaría la imaginación de la rubia durante horas, pero el castaño rompió su ensoñación mientras señalaba hacia la improvisada cama.
- no te ofendas pero nunca he dormido con nadie en mi vida_ comento ella riendo por lo bajo_ me encantara dormir en tus brazos_ pero antes de terminar aquello ya terrence se había levantado de aquel sitio mientras se posaba a unos metros mirando hacia ambos lados, candy se frustro un poco con eso_ bueno total, seguiré durmiendo sola… será un alivio si vigilas que ningún animal haga festín conmigo… aunque ni a los animales les provoco_ susurro derrotada mientras se recostaba un poco, mirando como el fuego se consumía la madera, sintiendo pesadez en sus ojos para luego caer profundamente dormida.
.
Un rubio de ojos azules miraba fijamente a su mano derecha intimidándolo.
- Qué diablos dices George?_ pregunto una vez más pues no entendía.
- la señorita candy viajaba hacia Milán…
- imposible_ interrumpió el rubio_ candy jamás viajaría hacia Milán, eso sería exponerse a un viaje en avión y créeme ella odia los aviones.
- es cierto señor, pero ha viajado…
- que hace en Milán?
- iba señor, está trabajando para su hermana Susana, la ayuda o más bien es su esclava_ George se caracterizaba por ser franco cuando se trataba de las rubias White, no escondiendo su descontento por la mayor de ellas quien era cruel y fría_ le ordeno viajar hacia Milán necesitaba un vestuario_ ante aquellas palabras Albert dejo la comodidad de su escritorio para levantarse.
- como diablos yo no me he enterado de nada de eso…
- señor ha estado enfrascado en las inversiones con los árabes que…
- maldita sea_ protesto el rubio molesto_ soy un pésimo hermano…
- no diga eso, solo está ocupado_ intento animarlo su ayudante.
- y esa bruja de Susana siempre tratando mal a mi pequeña… ya mismo pide que candy vuelva a Nueva York, tenemos que…
- señor_ lo llamo George incomodo_ eso he intentado explicarle, la señorita candy esta… perdida.
- como que perdida?!
- según las personas del avión ella… ha saltado del avión en pleno vuelo_ George vio palidecer a Albert, donde este tomo rápidamente asiento sintiendo que le faltaba el aire_ afortunadamente nada ocurrió con los otros pasajeros, tengo entendido que uno intento ayudarla pero cayó junto a ella, aun no tengo el nombre de esa persona, pero…
- pero… está muerta?_ pregunto con dificultad.
- no lo sabemos… ha desaparecido, pero las probabilidades que este viva son casi nulas_ ante aquello el rubio sintió miedo mientras la desesperación lo abordaba_ con todo eso, he preparado un equipo de búsqueda urgente señor, la encontraremos_ Albert solo asistió.
- gracias George_ hablo en un hilo de voz_ saca todo el dinero necesario para encontrarla… no acepto que este muerta, hasta que no encontremos su cuerpo no nos daremos por vencidos_ respondió levantándose de aquel sitio mientras se encaminaba al lado de su amigo_ y cancela todos los planes que teníamos, debemos encontrar a mi pequeña primero.
- está bien señor, sabe que aprecio a la señorita candy desde hace mucho tiempo.
- siempre fuiste un buen amigo de mi padre… por eso te tengo a mi lado y no me arrepiento_ ambos hombres sonrieron, mientras ponían manos a la obra con lo que harían.
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Hola!
Susana?
Si soy yo, quien habla…
Albert… sabes que candy está desaparecida.
Lo sé, me han llamado pues mi número estaba entre sus cosas, que le pasa a candy!
Acaso estás loca? Porque la hiciste viajar?
Es su trabajo hermanito, ella deseaba trabajar para mí pues debe obedecerme.
Ella no necesitaba trabajar.
Quería ser independiente, libre como un pajarito pues allí esta su recompensa.
No puedo creer seas tan fría con ella, eran unidas.
Éramos, además ella solo arma sus escándalos para lograr atención, deberías dejar que aparezca sola.
Salto de un avión Susana, crees que eso es solo un escándalo.
Si salto a lo mejor llevaba paracaídas, nuestra hermana menor está loca como una cabra.
En este momento la loca pareces tú.
Vamos Albert, si solo llamas para sermonearme mejor ni molestes.
Estamos haciendo un rastreo de candy, necesitamos ayuda para…
No puedo!
Maldita sea Susana, es nuestra hermana!
No me sobra tiempo para hacer labores de caridad.
Así que así es todo?
Estoy ocupada con mi carrera Albert, en algún momento candy aparecerá sonriente y veras que yo tenía razón.
Bien que así sea… ah no te asustes si tus tarjetas de crédito amanecen bloqueadas hermanita, así como tus cuentas bancarias a mi nombre.
No puedes hacerme esto!
Si puedo y quiero hacerlo, eres una niña mimada y sin sentido… papá estaría avergonzado de ti!
Albert no…
Pero allí la conversación fue cortada por su hermano, donde Susana quedo molesta y maldiciendo a su hermana, quien incluso perdida seguía molestando su vida.
.
Candy despertó sintiendo una sensación agradable en su cuerpo, estaba tibia aunque en su rostro la brisa fría se colaba, se movió un poco entre su almohada y se encontró confortable y segura, jamás había dormido tan perfectamente en su vida, pero algo extraño pasaba pues su almohada se estaba removiendo y latidos pausados fueron escuchados.
Se levanto rápidamente abriendo sus ojos y encontró al castaño perdido durmiendo tranquilamente, que vergüenza ella estaba entre sus brazos acurrucada, con eso su rostro se tiño de rojo donde con sigilo se levanto de aquella cama cubierta de hojas, aquel ser dormido se veía sumamente cansado pues solo su respiración era escuchada; la muy osada rubia lo estudio sintiendo mas rubor sobre sus mejillas al fijarse en aquellos delgados labios los cuales había tenido la dicha de besar, ciertamente aquel hombre le había correspondido, pero no creía que le gustase en lo mas mínimo, sino que lo había hecho por lastima, si ella no se hubiese lanzado a sus brazos el no la habría notado siquiera.
Con un suspiro abandono sus pensamientos para levantarse y encaminarse a el rio encontrado el día anterior, deseaba bañarse completamente, pues no lo había hecho en realidad, la venda que cubría su pecho la asfixiaba y aunque no deseaba estar sin ella, debía hacerlo pues no quería pescar una neumonía con aquella venda mojada y sucia.
Camino por unos minutos hasta que encontró aquel maravilloso sitio lleno de color, la luz de los rayos del sol se colaba entre las hojas de las copas de los arboles cayendo en el agua dejándola centellante. Rápidamente candy se empezó a desvestir, dejando caer sus pantalones ajustados mostrando una ropa interior algo poco usual pues era un bóxer de hombre que le quedaba ajustado pero largo cubriendo sus glúteos bien formados, ella sonrió divertida mientras se despojaba aquel conjunto dejando ver una tanga rosa esta vez demasiada femenina llena de encajes por los bordes, se despojo de su gran camisa mostrando su venda, la cual desato con dificultad pues estaba apretada, después de darle miles de vueltas el nacimiento de sus pechos fue mostrado donde unas hermosas montañas perfectas con unos botones sonrosados eran liberadas y donde la rubia suspiro sintiéndose liberada.
Aquella era una chica llena de capas y miedos; ella era muy hermosa pero lo escondía, mientras Susana debía mejorarse con estética y cosméticos, ella en cambio era natural y con ello relucía más que su hermana, cosa que se gano la envidia de su hermana quien odiaba aquella esencia.
Cuando Anthony Brower llego al vecindario el no dudo en poner sus ojos en la menor de los White, donde ella le correspondió llegando a una hermosa amistad para pasar a un encantador noviazgo donde era miel y hojuelas, pero al guapo rubio aquello no era suficiente, candy era una chica inocente de solo 14 años quien creía fervientemente en el matrimonio, donde evitaba aquellas escenas subidas de tono con Anthony quien al ser de 16 años tenía las hormonas en máxima velocidad, con el tiempo un casto beso no era suficiente para el rubio adorado y ella no sabía qué hacer, por ello pidió consejo a su hermana mayor quien solo dijo:
"acuéstate con él y ya".
Aquellas palabras fueron crueles para candy quien negándose rotundamente decidió apartarse de su hermana no entendiendo porque últimamente era tan mala con ella; busco refugio en su hermano mayor quien sonrojado intento ayudar a su hermana.
- así que no quieres ese comportamiento de Anthony hacia ti?_ pregunto Albert tratando de entender a su hermanita menos, intentando ocultar sus celos para no matar a ese vecinito suyo.
- no hermano, yo lo quiero pero debemos esperar... Somos pequeños aun_ contesto ella muy segura de sí misma.
- me encanta que pienses eso pequeña... Eres muy bonita candy, es por ello que él siente eso, es normal, créeme en tu camino encontraras a muchos hombres que te desearan por tu físico y mujeres que te envidiaran.
- pero yo no quiero eso hermanito_ susurro ella, empezando a atar cabos por el comportamiento de su hermana_ crees que susi sienta eso por mi?
- porque dices eso?_ pregunto su hermano preocupado.
- es que ella ya no es igual...
- Susana esta en una etapa difícil pequeña, la universidad no es algo fácil, pero no creo que su comportamiento se deba a ti_ candy solo asistió pensativa.
- hermano... Si no soy bonita nadie me deseara?
- a lo mejor_ respondió sonriendo su hermano, mientras tocaba su mejilla pecosa_ pero al verte a los ojos sabrán cuan hermosa eres, no dejes que nadie te toque tu cuerpo a menos que haya tocado tu corazón primero, me lo prometes?
- te lo prometo hermano_ contesto ella sonriente pues ya sabía que solución daría, abrazando a su hermano se sintió feliz.
Luego de esto sus vestidos fueron dejados en los recuerdos y su vestuario femenino cambio a uno masculino y sombrío, así como una coleta alta fue prisión para su cabello y unos lentes fueron dejados en su nariz alegando que sufría de miopía cuando jamás fue así;
Albert al ver aquel cambio supuso que era lo mejor pues su pequeña en el fondo era demasiado inteligente y valiosa para cualquier tonto; Susana sin embargo se sintió dichosa con candy y la alabó por su cambio, recomendándole que cuando su pecho creciera lo ocultara así se evitaría a los tipos mal intencionados que solo se aprovechaban de las mujeres.
Pero allí no acabo el sacrificio pues Anthony se negó a seguir junto a ella al verla cambiada de aquella manera, rechazándola por completo, donde una semana después la rubia lo encontró desnudo en el cuarto de su hermana Susana donde estaba claro que una sesión de sexo había sido ejecutada, aquel rubio al que había querido, la había traicionado y de la peor manera, este se arrepintió y quiso volver… pero ella ya no deseaba una persona como él; al ella no perdonarlo, busco a su hermana Susana quien lo rechazo después de usarlo, dejando en el fondo a un Anthony juvenil, estúpido y destrozado.
Ella también se sintió destrozada y dolida pero ella siguió sin mirar atrás y convenciéndose que aun no había nacido ningún hombre que la mereciera o tal vez si?
Ocultando sus pensamientos se lanzo al agua dejándose totalmente desnuda para sentirse libre aunque fuese solo un rato, estar lejos de todo aquello que le hacía daño era una bendición, sabía que totalmente sola no estaba pero el hecho de que aquel hombre no le entendiera lo más mínimo la hacía sentir segura y relajada.
Terrence estaba cansado totalmente, había estado despierto durante un largo rato en la noche y parte de la madrugada, cuando al fin el sueño lo dominaba, dando un último recorrido al perímetro se aseguro que nada malo los dañara, no debía confiarse pues no tenía idea que tipos de animales existieran en aquel sitio, pensaba en explorar un poco mas aquella vegetación pero no podía arriesgarse con la rubia, ella parloteaba demasiado como para dejarla ir con él, estaba más que seguro que los devorarían rápidamente si ella caminaba por aquel sitio; con una sonrisa miro a la nombrada quien dormía plácidamente en aquella cama de hojas, su respiración era pausada y sus labios se movían en ocasiones susurrando palabras que Terrence no escucho pero que quiso saborear, aquella mujer tenía algo que él deseaba.
Se acerco un poco y miro aquel rostro lleno de pecas, agradecía al cielo que aquellos feos lentes que había llevado antes hubiesen desaparecido, ella era mucho más bonita sin ellos, era como un pequeño duende interesante e intrigante.
Con un bostezo decidió acostarse a un lado de ella, no tan cerca pues no quería incomodarla, sintió como poco a poco su cuerpo fue cediendo al cansancio, pero allí la rubia se giro y se acurruco en pecho, dejándolo estático para después de un segundo sonreír con somnolencia y abrazarla mientras dejaba que Morfeo hiciera su trabajo, pensando en que ese renacuajo seria un problema más grande y mortal.
Los rayos del sol pegaron en su rostro donde con molestia se intento cubrir con su mano pero luego de unos minutos decidió levantarse para encontrarse totalmente solo, miro a ambos lados y la intrigante rubia no estaba, lo que lo preocupo inmediatamente, donde espabilándose procedió a buscarla en la playa donde no había absolutamente nada sino el caliente sol que le quemaba su rostro.
Camino rápidamente a el rio encontrado el día anterior donde a medida que se acercaba escuchaba a una mujer tararear animadamente, sonrió como tonto, allí estaba aquella loca. Aparto unas ramas y hojas para llegar a su destino pero antes de que saliera totalmente de los árboles frondosos visualizo a candy y quedo hecho una piedra.
Allí estaba una autentica amazonas, desnuda en la orilla exprimiendo su ropa con sutileza mientras tarareaba aun mas, su cabello rubio suelto y rizado, sus caderas delineadas y esbeltas así como sus piernas y retaguardia, si ella se diese la vuelta el se daría un festín completo de aquel menú.
Sintió calor que lo envolvía como fuego y quiso ser caballeroso pero era imposible para su cuerpo quien no reaccionaba de una manera ejemplar, se reprendió fuertemente, ella era como una niña, bueno antes le había parecido una, ahora que la veía mejor estaba seguro de que era toda una mujer. Se siguió reprendiendo por sus tonterías y dio un paso hacia atrás y otro más, decidido a irse tan lejos como pudiera y como sus piernas respondieran.
Pero un zumbido lleno sus oídos, sintiendo la alarma mental que le dijo que corriera, en vez de ir hacia el sitio planteado, corrió en dirección de candy, quien escucho sus pasos y sorprendida, sonrojada y molesta se cubrió como pudo, no ocultando nada en realidad.
- qué diablos haces?!
grito indignada, mirando como Terrence corría desesperado.
- Corre Candy!
le grito el castaño donde ella quiso replicarle pero ya este la tomaba por la cintura lanzando sus dos cuerpos al agua_ aguanta la respiración ya!
- pero que...
aquel no le dio tiempo zambullendo a ambos mientras ella luchaba por salir a la superficie no entendiendo nada.
Terrence no sabía cómo mantenerla quieta en sus brazos, donde sus pechos apetitosos se pegaban a su camisa, donde rayos estaban esas elegantes y majestuosas montañas? Se pregunto mentalmente; mientras como último recurso tomo a la pecosa en sus brazos de una manera fuerte y debajo del agua sello sus labios con los de ella, sintiendo ambos como aquella agua estaba hirviendo a su alrededor, dejando candy de patalear pues su mente dejo de protestar, ambos labios se reconocían instintivamente por un largo tiempo donde en necesidad de oxigeno, el castaño impulso a la rubia hacia la superficie donde ambos tosieron buscando aire fresco.
- abejas_ susurro Terrence a candy, quien con sus grandes esmeraldas lo miraba fijamente_ era peligroso si nos picaban.
- hablas mi idioma!
grito candy con rabia mientras con sus puños cerrados empezó a golpearlo.
- oye calma!_ ella se detuvo.
- me entiendes completamente?_ terrence asistió algo vacilante_ no eres italiano?
- no, soy Escocés... Pero se tu idioma_ no era como si le iba a aclarar a aquella rubia que sabia cuatro idiomas mas, no deseaba que ella lo golpeara hasta morir_ tú no eres italiana?
- está claro que no, maldito idiota!
- no me ofendas renacuajo insolente!
- vete al diablo!_ respondió ella mostrando su dedo del medio y sacando su lengua, cosa que molesto a Terrence.
- debí dejar que te mataran esas malditas abejas.
- lo hubiera preferido señor perfecto_ respondió ella sarcástica mientras nadaba a la orilla bajo la mirada del castaño, cuando intento salir recordó que estaba desnuda y con su rostro sonrojado se giro hacia el hombre quien sonreía con burla.
- problemas querida?
- date la vuelta, necesito cambiarme!
- no quiero hacerlo_ contesto terrence retándola con la mirada, mientras la rubia se mordía la lengua_ pídemelo con clase y tal vez lo haga.
- eres un maldito!
- ufff que clase_ candy soltó otra palabrota haciendo reír a terrence.
- por favor date la vuelta...
- ves no era difícil_ luego de decir eso, el castaño se dio la vuelta, para mirarla por encima del hombro_ deseas ayuda?
- cállate estúpido, jamás creí que fueras esa clase de hombre_ terrence solo se encogió de hombros mirando hacia el frente.
- solo porque omití el idioma…
- eres un imbécil, estuve hablando por horas creyendo que no entendías nada y tu ni hablabas maldita sea.
- no deberías maldecir tanto, tu madre no te lo dijo.
- mi madre murió estúpido_ escucho el castaño, mientras se sentía abochornado.
- lo lamento candy, no quise decir ya sabes…
- pero lo dijiste!
- lo se_ respondió derrotado.
- creí que eras un buen tipo sabes…
- lo soy, bueno eso creo_ respondió terrence riendo_ aunque si hablaras con mi padre diría que soy el diablo.
- así que no te la llevas con tu padre?
- es complicado, yo deseo cosas distintas de las que él quiere para mí, me entiendes?
- desearía hacerlo, pero supongo que yo no tuve esa dicha.
- acaso tu padre…
- mi padre murió también.
- mierda! Lo siento candy…
- no importa_ contesto restándole importancia_ ya puedes girarte.
Desde el agua Terrence se giro para encontrarse con ella sencilla y hermosa, dejo su cabello suelto y la camisa grande tenía un problema, pues aunque ella intentaba ocultar su pecho cosa que el castaño catalogo como estúpido, pues se marcaba su exquisita silueta cada vez que la brisa se colaba, en las manos de candy miro aquella venda.
- Porque usas eso?_ pregunto interesado, a lo que ella solo se sonrojo.
- no es tu problema_ hablo cortante.
- me intrigas sabes... No eres lo que esperaba_ le respondio mirandola fijamente, ella sin embargo esquivo su mirada.
- todos son superficiales, nadie ve la esencia de las personas_ susurro con tristeza_ en fin soy un renacuajo no?
- si uno muy terco..._ contesto Terrence en señal de burla.
- eres insoportable!
- soy un mocoso arrogante...
- cierto_ dijo ella riendo_ cm te llamas en realidad?
- Terrence...
- Terrence solo?
- Terrence Greum_ contesto sonriendo.
- no me gusta, te dire Terry, es mas corto.
- no es mi nombre.
- pero es mas bonito_ respondio traviesa.
- es mas tonto_ murmuro serio.
- pues yo te llamare asi y punto_ arqueo su ceja candy_ que debemos hacer para que nos encuentren Terry? Prender una fogata o algo?
- asi como la que intentaste prender anoche_ respondio el, carcajeandose mientras lo recordaba, donde candy no le hacia gracia aquella burla.
- eres un estupido_ contesto con su rostro sonrojado y molesta, mientras se daba media vuelta y caminaba hacia la playa.
- lo se_ respondio detras de ella siguiendola mientras sonreia de lo lindo.
Aquel dia iba a ser largo penso Candy, demasiado largo ahora que aquel hombre hablaba y se burlaba constantemente de ella, logrando que por momentos un milagro sucediera, un milagro que consistia en que Candy White se quedara callada; para Terry aquello no fue un sacrificio en si, hasta se divertia a costillas de la chica, sintiendo algo grato que hacia mucho habia dejado de sentir y era ese confort que obtuvo, tan lejos de casa.
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Besos y Abrazos,
Su amiga… Ely Andley.
