5º Escuchando a Gale

Durante todo el trayecto en el aerodeslizador, Peeta, Katniss y Haymitch se sostenían las manos con fuerza. Los tres estaban asustados por lo que pudiera pasar, Snow era retorcido y malvado pero al menos sabían que esperar de él, sin embargo, Andrómeda parecía haber perdido la cabeza, y las personas así podían hacer cualquier cosa.

Tras varias horas de viaje, en el exterior se empezaron a escuchar sonidos, parecían otros aerodeslizadores. Y pocos minutos después notaron como iban descendiendo hasta llegar por fin a tierra firme. Al abrirse las puertas vieron una construcción sin ningún tipo de venta o salida, todo estaba cerrado herméticamente, ni siquiera se podía divisar el lugar por el que habían entrado.

Al mirar a los lados vieron salir a otras personas de los otros aerodeslizadores, contaron doce en total, igual al número de distritos, y de cada uno de ellos salieron tres voluntarios. Entre esos voluntarios pudieron ver las caras de Annie Cresta y Johanna Mason, pero no pudieron acercarse a ellas, y por miedo a que aquellos hombres hicieran alguna cosa, tampoco se atrevieron a llamarlas.

Un silencio sepulcral invadía el recinto mientras eran conducidos a unas celdas con literas de tres. Fueron encerrados por distritos, aunque todas las celdas estaban juntas. Haymitch tuvo la sensación de que aquel lugar había sido una antigua cárcel del capitolio.

Una vez estuvieron encerrados en sus respectivas celdas, Andrómeda Snow apareció ante ellos, con una actitud prepotente y altanera.

-Bienvenidos al que será vuestro hogar durante los próximos tres días- Se dirigió a ellos con aires de superioridad- Mi abuelo, Cornelius Snow, fue un gran dirigente, un hombre sabio que fue traicionado por la gente a la que gobernaba- Se notaba el odio en su voz- Si no hubiera sido por la bondad de mi abuelo, todos vosotros hubierais muerto hace muchos años a manos de otras personas que se hubieran aprovechado de vosotros, o de hambre al no poder conseguir alimentos- Los que habían sido los distritos más pobres durante el mandato de Snow la miraban como si tuviera tres cabezas, pues eso que contaba lo habían vivido en la realidad- Pero vosotros, en lugar de agradecer lo que había hecho por vosotros decidisteis revelaros y acabar con él y todo lo que había construido, y por ese motivo, ahora os toca pagar.

-¡Tu abuelo era un monstruo! ¡Un ser despreciable que mataba a todo aquel que hiciera algo que él consideraba rebelde! ¡Torturó y mató a montones de personas! ¡Y eso sin contar la cantidad de jóvenes que murieron en los juegos, solo porque él quería darle un espectáculo a la gente del capitolio!- Le respondió Katniss, incapaz de callar ante todas aquellas barbaridades- ¿Qué le tendríamos que estar agradecidos? ¡Antes muerta que agradecerle nada a ese desgraciado o a nadie que lo siga!

-¿No me digas?- Andrómeda empezó a reír sin control, divertida ante sus palabras- Me gusta ese genio que tienes, siempre tan lanzada y dispuesta a luchar, te hará falta para lo que os tengo preparado- Sin dejar de sonreír, siguió hablando- Dentro de tres días iréis a un terreno que he preparado para vosotros, ese terreno os resultará familiar, en especial a los que participaron en los juegos antes de la guerra- Las caras de los que la escuchaban empezaron a palidecer- Allí os daré instrucciones, si sabéis cumplirlas es posible que vuestros hijos tenga alguna posibilidad de sobrevivir- Volvió a mirar fijamente a Katniss- Mucha suerte Sinsajo, veremos si después de esto te parecen tan horribles los juegos que preparaba mi abuelo.

Dicho eso, la muchacha salió de la estancia, dejándolos a todos con un nudo en el estómago. Sin saber porque, los guardias fueron llevándolos por distritos a ver a los niños, y en cuanto Peeta y Katniss vieron a sus pequeños, no pudieron evitar correr hacia las jaulas en las que se encontraban, deseando tocarlos y besarlos.

-¡Mamá! ¡Papá!

-¡Dandelion! ¡Rye!- Gritó Peeta entusiasmado al verlos.

-¿Estáis bien?- Katniss estaba tan desesperada por tocarlos como él- ¿Os han hecho algo?

-No mamá, estamos todos bien.

-Es una buena noticia- Añadió Haymitch, sonriéndole a los dos niños, y observando a los demás.

-¿Qué sucede mamá? ¿Quién es esta gente?- Preguntó el pequeño Rye con los ojos llorosos.

-Son personas malas que quieren hacernos daño- Les explicó a los niños en general- Pero no os preocupéis, haremos cuanto esté en nuestras manos para sacaros de aquí, ¿de acuerdo?- Todos los niños asintieron.

-Sabemos que estáis asustados, pero debéis mantener la calma, debéis confiar en nosotros, que haremos todo lo posible por sacaros de aquí, ¿de acuerdo?- La mayoría de niños asintieron cuando escucharon las palabras de Peeta- Sed fuertes y cuando todo acabe podréis volver a casa junto a vuestros padres.

Minutos después, los guardias los devolvieron a sus celdas, cerraron las puertas y se marcharon, haciendo que por fin pudieran hablar con la gente de otros distritos. De esa manera aprovecharon para saber cómo se encontraban Annie y Johanna, que parecían apagadas en esas celdas.

A media noche, tras haberse asegurado de que Andrómeda estaba completamente dormida, Gale se dirigió a la zona de las celdas y se aseguró de que ningún guardia lo viera entrar. Rápidamente se dirigió a la celda de Katniss, esperando que lo escuchara y lo creyera. Al escuchar los pasos por el pasillo, Katniss se despertó y se puso en alerta, despertó levemente a Peeta, pero por algún motivo que no conocía, no despertó a Haymitch.

Al ver aparecer ante la puerta de su celda a Gale, la rabia se apoderó de Katniss, hasta tal punto que corrió hasta los barrotes y lo cogió con fuerza, estampándolo.

-¡Así que tú estás detrás de esto! ¡Debí imaginarlo!- Le escupió con rabia, sin darse cuenta de que quizá estaba hablando más fuerte de lo que debía.

-Captnip baja la voz o vendrán los guardias- Le dijo Gale con calma, a pesar del dolor que sentía al sentir los barrotes contra su rostro- He venido a hablar.

-¡No tenemos nada de qué hablar!

-Katniss, cálmate- Le pidió Peeta, intentando que lo soltara- Vas a despertar a todo el mundo.

-¡Qué se despierten! ¡Voy a matar a este desgraciado!

-Piensa en los niños que dependen de ti- Le pidió Gale, empezando a notar verdadero dolor- Si me matas conseguirás que te maten a ti y eso puede tener consecuencias nefastas para ellos.

Ante sus palabras, Katniss lo soltó de inmediato, pero sin dejar de mirarlo con todo el odio del que disponía. Se alejó unos pasos de los barrotes, evitando la tentación de volver a agarrarlo para no soltarlo.

-¿Qué te importan a ti todos esos niños?- Le dijo con asco- Después de todo, tú has colaborado a que los traigan.

-No tenía otro modo de mantenerlos a salvo- Les dijo con sinceridad, aunque Katniss estaba tan enfadada de que era incapaz de verlo- Andrómeda vino a buscarme, convencida de que yo os odiaba tanto como ella y accedería a su plan sin reparos- Les explicó- Cuando me contó todo lo que tenía que ver con los niños sentí nauseas, e incluso estuve a punto de vomitar, pero pensé que si fingía ayudarla podría ayudar a todos esos niños.

-¿Por qué íbamos a creerte?- Le escupió Katniss con odio- Ya nos traicionaste una vez, ¿qué nos dice que no volverás a hacerlo?

-Sé que tenéis motivos para no fiaros de mí, pero os juro que solo quiero ayudar, quiero redimirme y compensaros por lo que ocurrió con los externos.

-Te creo- Le dijo Peeta, para sorpresa de Katniss y del mismo Gale- Aunque tenga motivos para odiarte, sé que tu intención nunca ha sido dañar a Katniss, y por eso confío en ti.

-Te lo agradezco Peeta.

-¡Aunque él te crea, yo no!- Aseguró Katniss- ¡Después de lo que hiciste, como puedes tener la cara de venir a pedirme que confíe en ti!

-Míralo de otra forma Capnip- Dijo Gale derrotado, viendo que esa era la única forma de que le hiciera caso- No tienes más opción, o te fías de mi palabra o te fías de que Andrómeda siga las normas que ella misma ha puesto sin cambiarlas- Viendo que no tenía más remedio que confiar en él, cerró la boca, intentando aguantar todo lo que quería decirle- Por ahora solo puedo deciros que no habléis con nadie, y por supuesto que nadie sepa que yo voy a ayudaros, ni siquiera Haymitch.

-¿Por qué?

-Porque cuando hay niños de por medio no podéis fiaros de nadie- Le dijo con pesar, sabiendo que Haymitch estaba siendo sobornado- Es importante lo que os he dicho, así que aseguraros de hablar lo justo, cuando pueda me pondré en contacto con vosotros.

Sin esperar más, temiendo ser descubierto, Gale se marchó de allí, dejándolos bastante impactados. Una vez volvieron a estar a solas, Peeta giró a Katniss y la abrazó con fuerza.

-¿Cómo puedes creerle?

-No gana nada diciéndonos esto por maldad- Le explicó Peeta- Si quieren que muramos en ese terreno, moriremos hagamos lo que hagamos, así que ¿qué sentido tiene fingir ayudarnos para dejarnos morir después?

-No lo sé, pero después de lo que hizo.

-Katniss, se lo que hizo, y te aseguro que en más de una ocasión pensé en matarlo por ello, pero tenemos que pensar en los niños que dependen de nosotros y no en nuestros problemas con él- Puntualizó, esperando que lo escuchara.

-No tenemos opción, así que tendremos que confiar en él.

-Si nos traiciona de nuevo, te juro que te dejaré matarlo con tus propias manos- Le aseguró, haciendo que ella sonriera ante la idea.

Peeta la arrastró levemente hacia donde estaban tumbados antes, se acomodó como pudo, abrió sus brazos, invitándola a colocarse entre ellos. Y de esa forma se durmieron, esperando que el amanecer trajera algo de esperanza y claridad a su situación.

Buenas, siento mucho el retraso con la actualización de la historia, pero estoy embarazada y estas últimas semanas han sido bastante malas para mi, he estado vomitando cada dos por tres y con muy poca energía.

Pero para compensar, esta noche subiré el siguiente.

Nos leemos