Perdido En Tus Manos

Ely Andley

Capitulo 3:

Un helicóptero aterrizaba en la pista, bajaba un rubio decepcionado y cansado, había dado miles de vueltas en aquel monstruo de metal intentando localizar a su pequeña pero todo fue en vano, a su lado George bajaba y Tom Steven quien era el piloto y rescatista, además de ellos miles de helicópteros aterrizaban donde todos los tripulantes con una señal negativa daban a entender que no habían tenido suerte; Albert deseaba encontrar a su hermanita pero ya las probabilidades eran demasiadas bajas para encontrarla viva, siguieron la ruta del avión donde probablemente debía encontrarse su hermana pero nada además de agua era visualizado, ni siquiera por barco había algún éxito, ninguna pista y eso lo tenía estresado y triste.

La policía la había dado por desaparecida y aunque intentaban ayudarlo pues no lo hacían en su totalidad por lo complicado de la situación; la prensa amarillista no dejaba de hablar de su hermana, tildándola de loca y demente cada vez que podían y más aun después de aquella estúpida entrevista que dio Susana, intentando lograr más fama a costillas de candy y desacreditándola totalmente.

- Que hare George?_ pregunto Albert cansado mientras tomaba asiento en el suelo de aquella pista donde el sol bajaba ya por el horizonte con sus motas naranjas y azules.

- no te desesperes muchacho… la encontraremos.

- aunque sea quisiera encontrar su cuerpo…

- no sabes si está muerta_ respondió rápidamente su amigo posando su mano en su hombro intentando transmitirle confianza.

- los escuchaste… los rescatistas… sus conversaciones…

- los yo, pero…

- dijeron que ya está muerta y que su cuerpo fue devorado por peces o tiburones hambrientos de carne_ susurro Albert mientras tapaba su rostro intentando ocultar sus lagrimas.

- no te atormentes… la señorita Candy estará bien, acaso no crees en Dios?_ ante aquello Albert sonrió melancólico.

- esa fue la misma pregunta que me hizo candy cuando nuestra situación financiera iba en picada…

¿acaso no crees en Dios hermano?, el jamás nos dejara morir

Albert sintió como mas lagrimas salían de sus ojos_ la necesito viva George… mis padres me la encargaron, debí protegerla.

- Rose y William están orgullosos de quien eres…

- pero no de mi cuidado hacia mis hermanas… Susana es una maldita víbora… y candy mi ángel adorado está desaparecida y posiblemente muerta…

- Albert levántate de allí_ le exigió George ya molesto por sus tonterías_ que crees que harían Rose y William si candy estuviera perdida? Crees que lamentarse.

- no_ respondió este levantándose y secando con sus manos los ojos azules como el cielo_ tienes razón, debemos seguir buscando…

- hablare con Tom… seguiremos mañana a primera hora.

- Gracias George… y una cosa averiguaste quien más desapareció?

- mmm si… creo que esto no te gustara…

- porque? Acaso lo conozco?_ pregunto frunciendo su seño.

- es Terrence Greum… así se registro en su vuelo.

- no me suena ese nombre_ respondió Albert pensativo mientras George suspiro.

- es Grandchester…_ ante aquello el rubio se le quedo mirando estático.

- Maldita sea!_ grito Albert después de un rato_ porque tenía que ser con ese maldito calculador…_ ante esto George sonrió por lo bajo.

- así que aun no lo supera…

- que lo supere su madre joder_ despotrico furioso.

- vamos Albert… no puedes hablar en serio.

- George casi nos quedamos en la calle por su culpa.

- tu perdiste el proyecto, no el…

- claro pero él era quien arruino todo…

Albert estaba furioso, ahora todo era más difícil…

Grandchester para él era su enemigo, hace unos años intento invertir millonariamente en un proyecto apoyado por Richard Grandchester, donde a mitad de proyecto el castaño arrogante apareció haciéndose cargo por su padre de todo el proyecto, donde reto con su mirada al rubio restregándole en su rostro la mala inversión que era aquel proyecto, ciertamente no darían muchas ganancias pues era asuntos de caridad pero era una buena obra hacia los más necesitados, pero Grandchester jamás entendió aquello donde retiro todo el apoyo dejando a Albert solo y con una deuda inmensa por encima.

Fueron tiempos duros donde solo candy con sus sonrisas lo ayudo a reponerse y seguir al frente de todo, donde años más tarde le alegraba estar encima de los Grandchester cuando de dinero se trataba, además de haber logrado un disculpa de Richard por aquel asunto del pasado, para él fue un error dejar a su hijo al frente de sus empresas, donde misteriosamente el hombre desapareció por mucho tiempo, no entendiendo Albert que le hubo ocurrido a aquel hombre frio y codicioso…

y ahora el había aparecido para desaparecer junto a su hermana.

- Menuda suerte tenemos los White_ respondió derrotado.

- saldrán de esto, como en otras ocasiones.

- eso espero amigo.

.

Había pasado toda la mañana y Terry aun no aparecía aquello le estaba preocupando enormemente, allí estaba ella bañándose en la playa después de haber devorado miles de frutas que Terry le había dejado…

Sonrojada recordaba como la noche anterior el castaño le había ofrecido con una sonrisa dormir entre sus brazos, ella se negó rotundamente pero cuando el frio de la madrugada la atacaba tuvo que dejar su terquedad y hacer un lugar entre los brazos de aquel castaño quien sonrió con pereza abrazándola y dándole calor con su cuerpo donde con ternura beso su frente antes de dormirse, realmente Terry no era un cruel tirano, sino un dulce dolor de cabeza, aquel hombre era tierno cuando se proponía además de que la cuidaba intensamente donde aunque le molestara aceptar aquel hombre era más que un caballero, aunque de vez en cuando olvidaba su etiqueta y le jugaba bromas pesadas.

Aquella mañana él le había pedido que siguiera descansando pues quería explorar solo, aquel sitio rogando encontrar alguna salida, ella solo había asistido adormitada mientras seguía durmiendo. Horas más tarde despertó encontrando su desayuno a pocos metros de ella.

Salió de aquella playa con lentitud mientras sentía como el sol pegaba directamente en su rostro, haciéndola molestar pues se imaginaba como estaría de horrorosa su cara llena de pecas y roja como un tomate; camino unos metros más hasta llegar a su improvisada casita donde bajo la sombra pensó en su hermano, quien seguro estaría desesperado y como loco buscándola.

Añoraba a su hermano, quien era su amigo y confidente y aunque últimamente trabajaba demasiado, ella consideraba que era su responsabilidad y él deseaba hacerlo porque nunca lo escucho quejarse de aquel trabajo.

Aquel sitio era solitario solo algunos cantos de aves eran escuchados, pero allí ella sintió paz, una que jamás había encontrado en algún otro sitio, recostada miro las olas de aquella playa quienes iban y venían sin preocupación… aquello era hermoso.

Escucho un sonido entre los matorrales y se puso rápidamente de pie, esperando que fuera Terry y si no lo era, tomo una vara entre sus manos por si acaso… el ruido seguía allí y ya estaba nerviosa donde sus manos temblaban…

hasta que de el follaje verde salió un jabalí pequeñito y hermoso, quien con sus cortitos dientes hizo reír a la rubia quien inmediatamente soltó aquella vara.

-. Oh que hermoso chiquito_ hablo ella sonriendo, mientras se agachaba y extendía sus manos_ ven cerdito hermoso_ aquel animalito con sus ojitos se le quedo mirando, y avanzo hacia ella donde con curiosidad poso su hocico entre sus manos, oliendo la esencia de la chica y llenándola de baba a su paso, donde candy rió pues le hacía cosquillas_ que hermoso chiquito_ susurro ella, mientras lo acariciaba tomándolo con cuidado entre sus brazos, el animalito estaba asombrosamente tranquilo.

- candy_ le hablo Terry quien veía llegando con su rostro rasguñado y cansado, al verla con aquel animal se quedo paralizado.

- hola Terry, mira el amiguito que encontré.

- candy… suelta ese animal ahora por favor…_ donde la rubia lo miro sin entender.

- pero porque?

- hazlo quieres_ pidió Terry.

- no!_ respondió terca mientras seguía acariciando al animalito.

- candy por favor…

- es que no entiendo cuál es tu problema!

- candy…

- no Terry.

- SUELTA ESE MALDITO ANIMAL!

grito Terry furioso donde ella asustada por aquel grito, soltó al animalito, quien chillo escandalosamente, corriendo entre los matorrales.

- que has hecho!_ grito está molesta_ lo has asustado… me has asustado.

- sabes lo que pudo pasar niña tonta!_ le respondió Terry acercándose a ella.

- no lo sé, me pudo comer la mano ese pequeño cerdito!_ grito retando con sus esmeraldas a aquel imponente castaño que era sumamente alto estando frente a ella.

- no es un cerdo… es un maldito jabalí!

- hay alguna diferencia_ resoplo ella mirándolo incrédulamente.

- claro que la hay…_ le respondió Terry frente a ella mientras no dejaba de observarla, aquella mujer era desesperante pero cada día iba más hermosa y reluciente, era como un diamante en bruto, solo necesitaba cuidados para que reluciera como ninguna_ por lo general no se acerca demasiado… pero entiendo que era una simple cría.

- eres demasiado amargado Terrence…

- entiende candy, jamás esta una cría sola corriendo a la deriva por lo general esta acompañados_ diciendo esto veía como candy miraba lejanamente mientras palidecía.

- puede ser… la… mamá?_ pregunto tartamudeando.

- posiblemente…

- tienen …grandes colmillos y… unos rasgos furiosos?_ pregunto nuevamente pero sin mirarlo directamente.

- pues si te hubiese visto con su hijo a lo mejor si_ respondió Terry sonriendo, mientras no entendía que tantas preguntas eran aquellas.

- creo que… me ha visto.

- que dices?_ pregunto confundido, a lo que la rubia señalo a su espalda, el castaño se giro lentamente.

- está furiosa…_ susurro sin aliento candy, mirando a un enorme jabalí a solo unos metros de ellos, correteando entre sus patas estaba aquel animalito que candy había acunado entre sus brazos hace solo unos minutos; la mirada fría y aterradora del animal mayor fue una alarma para candy quien salió corriendo desesperada.

- candy no te muevas… maldición!

soltó Terry cuando la miro correr desesperada, él la siguió rápidamente alcanzándola y tomando su mano para jalarla mientras corrían desesperados del ataque de aquel animal quien solo deseaba alcanzarlos, detenerse no era opción, aquel animal era inmenso y estaba furioso, sus posibilidades eran escasas y las ideas faltaban.

Las piernas de candy se cansaban rápidamente mientras se sentía arrastrada por Terry quien no soltaba por nada su mano, miles de ramas pasaban a sus lados y algunas rasguñaban la ropa de candy o los brazos, haciéndola quejarse. Solo unos minutos más bastaron, donde Terry encontró un árbol lo suficientemente fácil de escalar y alto, donde ayudando a candy la levanto para que esta subiera, y ella expertamente subió, luego subió el, logrando subirse antes de que aquel jabalí tomara con su boca su pie descalzo.

Ambos jadearon cuando se posaron entre unas ramas gruesas de aquel árbol, las cuales se entrelazaban y tenían un cómodo sitio para sentarse y recostarse… Terry se recostó primero soltando un jadeo cansado sintiendo peso en su pecho pues candy se lanzo en él para descansar, ambos se miraron un rato donde sus rostros sonrojados por la carrera quedaron a solo unos centímetros, luego de esto, soltaron una carcajada y se burlaron por ese episodio.

-. Esto no lo olvidare jamás_ dijo candy entre risas.

- dímelo a mí, fue todo una locura.

- lo lamento_ contesto riendo aun, mientras Terry sonreía divertido.

- esto fue lo que intente explicarte.

- lo sé, pero no te explicaste bien Einstein…_ se burlo la rubia, mientras Terry tomaba su rostro entre sus manos, dejándola estática.

- tuve miedo_ susurro sincero_ tuve miedo por ti.

- no me pasaría nada…_ respondió incomoda, mientras intentaba desviar su mirada de aquellos zafiros cautivadores.

- y si no hubiese llegado…

- estoy bien Terry_ susurro ella sonriendo dulcemente_ gracias por no soltarme mientras corríamos…

- jamás lo haría_ respondió el, haciéndola sonrojar.

- y crees que se marche pronto?_ pregunto la mujer intentando desviar el tema, donde ambos miraron a aquel jabalí quien se acostaba en el suelo mientras con un resoplido confirmaba que durante un largo tiempo permanecería allí.

- ojala… aunque será mejor ponernos cómodos, pues creo que estaremos aquí un buen tiempo pecosa…

- no me llames así_ se quejo.

- porque? Acaso no tienes muchas pecas?_ pregunto burlón.

- no me gustan…

- no me interesa_ contesto arrogante.

- eres un tonto_ intento golpearlo, donde él la abrazo.

- quieto pequeño renacuajo_ susurro a su oído, mientras ella se quejaba.

- deberías dejar de ponerme sobrenombres, tengo un nombre sabes?

- si claro, señorita pecas_ respondió el castaño riendo, mientras la soltaba donde ella se quedo acostada en su pecho en silencio, escuchando como el corazón del hombre latía constantemente, incrementando sus pulsaciones estando ella allí_ que haces?_ pregunto el luego de un rato.

- escucho tu corazón…

- porque?

- no lo sé.

susurro cerrando sus ojos, quedando ambos en silencio nuevamente, allí luego de un rato Terry la rodeo con sus brazos, acomodando sus piernas en torno a ella; aquella mujer lo hacía sentir diferente y aunque desconocía aquella sensación, el deseaba seguir así todo el tiempo posible.

- candy?_ pregunto luego de un rato.

- mmm?

- como es tu vida?_ pregunto interesado.

- soy una marioneta de todos_ susurro con voz triste_ intento esconderme porque me hieren cuando me notan…

- eres feliz escondiéndote?

- supongo que no, pero que mas haría?

- dijiste que tu hermana es modelo, porque no hacer lo mismo?_ pregunto interesado.

- mírame Terry…_ susurro cansada mientras seguía con su rostro pegado a su pecho.

- lo hago…

- no soy agraciada, ni hermosa… soy solo yo.

- eres hermosa… acaso lo de adentro no es lo importante?

- en mi mundo lo es, pero en el tuyo no.

- como sabes que en el mío no?

- jamás permitirías que me hubiese acercado si esto no estuviera pasando_ contesto mirando sus ojos_ tu jamás me hubieras notado… cierto?

- cierto…_ respondió Terry sincero, no tenia porque mentirle_ pero sabes que, me alegro haberte conocido…

- gracias_ susurro ella sonrojada_ las personas son tontas y superficiales, yo solo quiero ser yo misma.

- eso también lo deseo yo… pero la vida no es justa para nadie pecosa.

- lo entiendo…

- tu hermano que opina?_ pregunto Terry con simplicidad.

- como sabes de mi hermano?_ pregunto ella interesada, a lo que Terry se quedo quieto mirándola_ ah cierto que hable sobre él_ respondió ella misma su pregunta, mientras el castaño soltó un suspiro.

- si me hablaste sobre el candy…_ completo rápidamente.

- pues Albert es bueno, es como ese padre que nunca tuve, me cuido siempre y estuvo pendiente de mi y de susi en todo momento, pero también cuido la empresa de papá, no fue fácil para él cuando nuestros padres murieron…el tuvo demasiadas obligaciones, yo era pequeña aun pero lo veía llegar cansado y aun con eso sonreía y me leía antes de dormir_ aquellas palabras candy las decía con sentimiento mientras Terry solo la miraba fijamente, envidiando un poco aquel cariño_ en los últimos años ya nada fue demasiado fácil, casi perdemos todo por un mal negocio…

- un mal negocio?_ pregunto Terry con un nudo en la garganta.

- sí, mi hermano quiso hacer algo bueno con un proyecto que consistía en ayudar a un orfanato para niños como nosotros, huérfanos… pero…

- pero?

- algo salió mal con alguien, sabes que cuando es cuestión de dinero la gente solo desea mas, la otra persona era un simple codicioso y dejo solo a mi hermano con todo… fueron tiempos duros pero él se levanto y siguió, lo mejor de todo fue que ese orfanato que ayudo aun sigue funcionando, y ayudando a miles de niños que necesitan un hogar; el perdió un gran apoyo monetario pero gano el doble de apoyo por uno mejor, porque era de amor y cariño_ respondió candy orgullosa.

- me alegra_ susurro Terry pensativo.

- algún día lo conocerás, si salimos de aquí.

- eso espero_ contesto simplemente el castaño, sintiendo como una daga traspasaba su corazón, pues él era el causante de aquellos malos tiempos para los White… él era el que había retirado su apoyo por codicioso, pero él estaba sumamente arrepentido; pensativo se pregunto qué pasaría cuando Albert White lo enfrentara, se daría cuenta de que él era quien llevaba entre sus brazos a su dulce hermana menor durante todo este tiempo, sin duda Albert lo mataría cuando lo viese, con aquello Terry sonrió con aflicción.

- Terry en serio crees que sería buena modelo?_ pregunto candy con una risita, a lo que el sonrió.

- claro que si…

- Susana moriría del coraje.

- Susana es una bruja horrorosa que te envidia.

- tú crees?

- acaso no es así?_ pregunto arqueando una ceja, mientras ella sonreía mirándolo.

- creo que si… pero no es mi culpa_ respondió restándole importancia.

- lo sé, los envidiosos son plagas de la sociedad que están en todos lados pecosa… abundan como las cucarachas, en el caso de Susana es una cucaracha muy fea y con alas, de esas que sales corriendo cuando aletean_ se refirió Terry a su hermana riendo donde candy tapaba su boca intentando controlar un ataque de tos animado y lleno de risa.

- eres súper malo!

- acaso no es así?

- si la conocieras inventarías un poema de sus ojos y su pelo, de su piel de porcelana_ hablaba candy haciendo mímicas donde Terry sonreía de lo lindo_ hablaría de sus labios carmín y sus dientes como la nieve, incluso hablarías bien de su mal aliento!

- tú eres demasiado mala pulgarcita_ se burlo el hombre_ jamás haría eso.

- porque no? Acaso no eres hombre sentimental?

- claro que no, eso solo es de débiles…

- jamás dirías un poema, no lo has hecho Terry?_ aquel solo negó con su cabeza_ acaso nunca te has enamorado?

- no necesito enamorarme para pasarla bien con alguien.

- oh Dios jamás has conocido el amor.

- que es eso?_ pregunto Terry mirándola_ es como la felicidad, acaso esa existe?

- claro que existe!

- dime donde? Para buscarla.

- bueno es algo que…

- candy… es solo una sensación de bienestar momentánea, pero la felicidad no existe, así como el amor… no existe pecosa_ respondió el castaño muy seguro de sí mismo, donde la rubia solo lo miraba fijamente, sintiéndose extraña y decepcionada.

- yo creo… que si existe.

- no creo en eso.

- y en Dios?_ pregunto esperanzada, mientras Terry suspiraba.

- no lo sé, creo que cada quien cree en lo que mejor le parece, el ser humano necesita creer en algo para vivir… a lo mejor si existe Dios pero a lo mejor no, es algo difícil de contestar.

- qué bien!_ grito candy con ironía_ me he perdido con un ateo que no cree en nada…

- no soy ateo candy… sabes en que creo?

- en qué?_ pregunto interesada.

- en que eres mucho más bonita que tu hermana_ respondió Terry sonriendo cautivador.

- eres imposible terrence!_ contesto riendo.

- acaso no es así?

- no lo es_ respondió cabizbaja_ ella es hermosa… tiene todo lo que desea y yo… yo solo quiero ser feliz sabes_ hablo con franqueza mirándolo mientras sonreía_ a diferencia de ti yo sí creo en el amor… en alguien que me regale flores todos los días, que me cite un poema aunque sea alguna vez, que me diga lo hermosa que soy cada mañana, que me ame como yo lo amare, y que me sea fiel pues conmigo será suficiente, alguien que sea solo para mí, pero creo que nadie me nota.

- y quien te notaria con semejante vestidura como la del avión pecosa?

- si alguien no fuera superficial me apreciaría a miles de kilómetros…

- falso… los hombres nos cautivamos con la vista, crees en esa tontería que alguien se fijaría en ti si seguías con aquellos harapos…

- estoy peor que antes_ respondió encogiendo sus hombros, mientras Terry negaba.

- a lo mejor tu ropa esta sucia y rasgada a estas alturas_ dijo riendo_ pero tienes ese hermoso cabello suelto, cualquiera desearía perder su mano en esos rizos, tus ojos estas resplandecientes y alegres y sin ningunas gafas horrorosas que ya estoy seguro jamás necesitabas… créeme pecosa si quieres conseguir ese hombre soñado debes dejar de esconderte.

- tú crees?

- claro que si_ respondió seguro mientras se acomodaba más en su sitio, donde candy sonrió satisfecha.

- no eres un mal tipo_ aquel solo soltó una carcajada.

- ahora me crees un santo?

- no, pero tampoco eres un diablo…

- cuidado niña… no te fíes de mi…

- déjate de tonterías Terry, eres bueno, ahora lo sé.

Ambos sonrieron y la chica se acurruco en sus brazos; sintieron al cabo de un rato somnolencia y cerraron sus ojos disfrutando de la cómoda compañía, para Terry ella era una niña muy tierna y adorable, se estaba convirtiendo en su tormento y donde la deseaba proteger de todo lo que le hiciese daño, jamás sintió algo tan agradable que lo asusto momentáneamente, pero al ver aquel rostro pecoso en su pecho, donde ella yacía dormida, todo pensamiento racional desapareció, es que ella era tan hermosa que lo cautivaba completamente, aquella mujer representaba lo bueno en todo su mundo, pues jamás había conocido nada más que odio y codicia, el era un ser solitario así no dañaba a nadie ni era dañado él.

Con un suspiro monto guardia durante un largo rato, vigilando que nada los hiriese, ellos estarían bien mientras él estuviera alerta pero siempre se entretenía cuando candy suspiraba en medio de algún sueño, aquella mujer lo estaba volviendo loco, incitándolo a entrar en un juego que no era suyo; hasta que el cansancio lo venció no dejo de admirarla, preguntándose si seria sencillo sentir algo por aquella chiquilla.

Muy tarde en la noche el frio los envolvió a ambos, la luna estaba completamente oscurecida por un montón de nubes y un viento helado les avisaba que la lluvia pronto caería, el vendaval estaba en su punto, donde una candy titiritando despertó junto con Terry quien también tenía frio, ambos se miraron y un calorcito bajo por su cuerpo, no el suficiente para calentarlos, pero si para sonrojarlos en aquella oscuridad.

- Tengo frio_ susurro la rubia con voz pastosa.

- lo sé, debemos bajar pecosa.

- está muy oscuro, no veo casi nada.

- yo tampoco, pero quedarnos aquí no es opción.

- y si aun el jabalí esta debajo?_ pregunto temerosa.

- no lo creo, ya debe estar en otro sitio resguardado… si nos quedamos y nos mojamos podemos enfermar, una neumonía sería fatal en nuestro caso_ candy dudo, no deseaba perderse en aquel sitio que ni conocían pero tampoco deseaba morir enferma y lejos de todos_ créeme candy estaremos bien.

- no sabremos a donde ir Terry, es lo que me preocupa.

- eso sería lo de menos pecosa, se que la playa esta en aquella dirección_ respondió tranquilo señalando_ pero si vamos allí no abra donde resguardarnos cuando la lluvia caiga.

- entonces?

- he visto unas cuevas a unos metros de aquí, es mas lejos que ir a la playa pero valdrá la pena.

- y si hay animales allí?

- no creo, estaban solitarias cuando pase por ellas, desde que volví contigo pensaba en que mejor era dormir esta noche en ese sitio, pero dada la situación se me ha olvidado comentártelo…

- confiare en ti_ respondió ella dándole la mano para que este la ayudara a descender, Terry solo sonrió incomodo por aquel voto de confianza.

- gracias pecosa… ahora sígueme.

Tomados de la mano ambos caminaron hacia aquel sitio, la noche se ilumino por los fuertes rayos que se mostraban imponentes en el cielo, candy soltaba un grito asustadizo cada vez que un trueno resonaba y Terry solo se burlaba de ella. Ciertamente el camino fue más largo de lo que imaginaron pero al estar cerca las primeras gotas les cayeron, Terry apretó la mano de la rubia y prácticamente la arrastro a avanzar más rápido, pero ya para cuando llegaron en aquel confortable calor debajo de unas rocas ya ellos estaban emparamados hasta los huesos.

- Quítate la ropa!

Le grito Terry pues el fuerte aguacero no dejaba escuchar, donde el castaño se despojo rápidamente de su ropa mojada, dejando solo su ropa interior, al voltearse una candy estaba embelesada en aquel cuerpo iluminado por los rayos, el con un arqueo de su ceja le señalo su ropa y ella negó, pero el asistió.

- bien! Pero date la vuelta!

- si casi no veo nada!_ protesto a unos metros.

- no me importa, gírate!_ a regañadientes él lo hizo, y ella se quito toda su ropa, dejando simplemente su tanga rosa pues sus bóxer estaban totalmente mojados, tampoco era que deseaba que Terry viera aquella peculiar ropa; con rapidez se desplazo hasta el fondo de aquel sitio no muy profundo, donde se sentó y se protegió con sus piernas y brazos su cuerpo.

- listo!

grito a Terry quien se giro, para verla con la escasa claridad de un rayo su diminuto cuerpo a metros de él; Terry solo suspiro sonriendo y se acomodo tomando la misma posición de ella alejado, no quería incomodarla en absoluto, además que tenerla cerca no era lo adecuado.

La lluvia se volvió fuerte y el viento agresivo se colaba en aquel sitio lúgubre, las gotas de agua eran más repetitivas y todo fuera de aquellas rocas estaba totalmente mojado; Terry estaba sintiendo demasiado frio y sus dientes empezaban a moverse, maldijo un poco y luego se levanto pero debido al rato que tenía en aquella posición sus huesos crujieron.

-. Pecosa?!

Llamo a la rubia quien no contesto, se acerco al tanteo hacia ella y cuando un rayo la ilumino aprecio que estaba en posición fetal temblando.

- mierda!_ se quejo tomándola entre sus brazos, su piel estaba totalmente fría.

- mucho…frio…

Fue lo único que escucho de sus labios donde él la abrazo, provocando que sus dos cuerpos crearan calor en cuestión de minutos, candy se aferraba a aquel musculoso cuerpo que irradiaba una cálida sensación, mientras Terry acariciaba su cabello tiernamente mientras como su cuerpo entraba en calor llegando a temperaturas elevadas por la proximidad de aquella hermosa rubia, apreciando en aquel abrazo que sus curvas eran delineadas y que sus pechos eran demasiados suaves al tacto de sus propios pectorales, intento desviar sus pensamientos pues el rumbo que llevaban no era el indicado.

- te sientes mejor?_ pregunto vacilante al cabo de un rato donde candy asistió sin separarse de él.

- eres tan dulce_ susurro ella entre sus brazos.

- gracias_ contesto un sonrojado Terry.

- es cierto, eres un buen hombre, cariñoso y noble…

- no te estás enamorando de mi, verdad pecosa?

Con son de burla se refirió el castaño, a lo que candy solo guardo silencio y como dicen:

''el que calla otorga''

Con aquello el hombre quedo en silencio pensando largamente y procesando aquello, un silencio se instalo entre ellos, pero donde el abrazo siguió su ritmo, y él no la soltó hasta que la sintió profundamente dormida… definitivamente aquella noche sería sumamente larga y la mente del ojos zafiros no dejaba de pensar e imaginar cosas.

Aquello era imposible, esa chiquilla en tan poco tiempo no podía sentir nada por él… específicamente por él; prefería pensar que no quiso responderle porque no deseaba burlarse en aquel momento, porque no eran las palabras adecuadas o porque estaba cansada, se maldecía porque no debió hacer aquella pregunta tan tonta y fuera de serie, era un estúpido, el no amaba y aquella chiquilla merecía era eso…amor, uno que él nunca había conocido.

No aquello no era posible, debía dejarle claro a candy que fijarse en él no era opción, debía salir de aquel maldito sitio cuanto antes, alguna solución tendría que buscar lo más pronto posible, pensando miles de maneras cedió a los brazos de Morfeo, no sin antes besar la frente de la rubia y abrazarla fuertemente.

- No te enamores de mi, mi pequeño renacuajo… porque soy maldad ante tanta inocencia, yo no soy el indicado.

Pero lo que aquel castaño ignoraba era que, delante del amor no hay indicados, ese sentimiento aparece sin ser llamado y sin ser buscado y lo mejor, aparece en el momento menos esperado y en los mas necesitados.

.

Besos y abrazos,

Ely Andley.