8º Traicionando al Sinsajo
Cuando los gritos procedente del otro lado del muro cesaron, Katniss quedó totalmente inmóvil, no había que ser muy inteligente para saber que todas aquellas personas que no habían conseguido pasar antes del tiempo estipulado habían fallecido.
Mirando la puerta por la que habían entrado, pasó por su mente lo que podía haber ocurrido si ella no hubiera visto aquel trozo de carbón en el suelo. ¿Habrían muerto igual que esas personas? ¿Qué les habría pasado a los niños del distrito 12 en caso de no conseguirlo? ¿Cómo estarían Dandelion y Rye?
De pronto sintió una mano sujetar con fuerza la suya, se giró sobresaltada, comprobando que era Peeta, igual de conmocionado que ella. Los dos se miraron asustados y sin poder evitarlo, se abrazaron con fuerza.
-Estoy asustada.
-Lo sé- Frotó su espalda- Yo también lo estoy.
-¿Y si no lo conseguimos, Peeta? ¿Y si los perdemos?
-Eso no va a suceder- Le tomó el rostro entre sus manos- Jamás dejaremos que eso ocurra- La miró a los ojos- Te prometo que no dejaré que les ocurra nada malo, ¿de acuerdo?- Ella asintió, sin apartar la mirada de aquellos ojos azules que tanto la amaban. Peeta, deseando creer lo que acababa de prometer, besó sus labios, buscando el mismo consuelo que le estaba brindando a su esposa.
-Chicos, siento romper vuestra burbuja, pero tenemos que movernos- Les indicó Haymitch, interrumpiendo aquel beso- En la nota ponía que esta noche no habrá más sorpresas así que podremos dormir, pero a partir de mañana tendremos que estar muy alerta, no sabemos que distritos han pasado ni que tiene pensado la niña loca.
-Es verdad, tendremos que buscar un lugar seguro para dormir, por si alguien, presa del pánico, intenta hacer alguna tontería- Concordó Peeta con él.
-Sí, estoy de acuerdo, y además, en esta ocasión, sabemos que no podemos confiar en nadie realmente, los niños dependen de que sigamos esa norma.
Los tres caminaron durante un rato, buscando un lugar resguardado, oculto a simple vista, esperando poder descansar de verdad antes del infierno que seguro les esperaría al día siguiente.
Después de un rato, por fin encontraron una pequeña cueva, allí encendieron una pequeña hoguera para calentarse, buscaron grandes ramas para tapar la entrada y se sentaron unos minutos. Haymitch les hizo irse a dormir, asegurando que él hacía la primera guardia. Katniss no estaba muy convencida, le gustaba ser la primera, pero la insistencia de su mentor la hizo desistir y tumbarse junto a Peeta. Ambos se durmieron casi en el acto.
En cuanto Haymitch estuvo seguro de que los dos estaban bien dormidos, salió sigilosamente de la cueva y se alejó unos pasos. Sacó un pequeño monitor que llevaba escondido en uno de los bolsillos de sus pantalones y lo puso en marcha. No tardó más que unos segundos en aparecer la imagen de Andrómeda al otro lado.
-Has tardado, empezaba a pensar que no ibas a cumplir con lo estipulado.
-No puedo contactar contigo cuando quiera, a no ser que quieras que descubran la verdad- Se mofó de ella, como odiaba a esa niña- Hasta que no se han dormido no he podido salir y encender este chisme.
-Por tu bien y el de tu hijo, espero que no se enteren de porqué estás tú ahí- Lo amenazó.
-No lo descubrirán, te lo juro.
-Más te vale- Lo miró fijamente- Ahora escucha, mañana a primera hora haré un anuncio, indicando las normas que se seguirán, cuando sepáis las vuestras, quiero que conduzcas a los dos tortolitos hacia el centro del terreno, a la vista de todos.
-¿Qué? ¡Eso es un suicidio! ¡Los matarán en cuanto los vean!- Haymitch estaba escandalizado y asustado- ¿No se suponía que los querías vivos?
-No morirán ahí, les tengo preparada una sorpresita- Rio con maldad- Tú llévalos, sino, olvídate de tu precioso niño.
-Haré lo que me pidas, pero por favor, no le hagas daño.
-Eso depende de ti- Y sin más cortó la comunicación.
Haymitch se quedó unos minutos mirando aquella pantalla. Como odiaba a esa niña, si en algún momento podía, la mataría con sus propias manos, no podría perdonarle jamás lo que estaba haciendo.
Rápidamente, y más pálido de lo que había salido, volvió a la cueva y se sentó en la entrada, apoyando la espalda en la pared rocosa, y mirando fijamente a sus dos jóvenes amigos, sus protegidos, su familia.
-Lo lamento mucho- Les dijo, aun sabiendo que no podían escucharle- Yo no quería que sucediera nada de esto- Sus lágrimas comenzaron a salir- Pero Julius morirá si no lo hago- Miró a Katniss especialmente- Lo siento preciosa, te juro que si pudiera hacer algo más lo haría, y te prometo que haré cuanto esté en mi mano para que la familia sufra lo menos posible, e intentaré por todos los medios salvar a los niños- Dijo con pesar, sabiendo que era casi imposible que ambos sobrevivieran ante lo que estaba sucediendo.
La noche pasó sin más contratiempos, Haymitch decidió dejarles dormir toda la noche, después de todo, no corrían un peligro real. Al salir el sol, Katniss abrió los ojos y se sorprendió al ver a su mentor aun sentado ante la cueva, totalmente despierto. Peeta despertó poco después, y se dedicó a apagar el fuego mientras Katniss sacaba algo para comer.
Estaban a medio desayuno cuando escucharon la voz de Andrómeda bien alta dirigirse a ellos.
-Buenos días, supervivientes, espero que hayáis descansado, lo necesitaréis- Su voz sonaba alegre- En el centro del terreno tenéis esperándoos una sorpresa, pero para poder acceder a ella tenéis que cumplir antes algunas condiciones- Todos se tensaron al escuchar eso- Cada equipo deberá haber matado a un miembro de otro equipo para poder acceder a su sorpresa, de no ser así no podrá acercarse- Katniss y Peeta se pusieron pálidos- Una vez hecho eso, deberán llevar el cadáver hasta el centro del terreno, para intercambiarlo por su sorpresa- Hubo un pequeño silencio- Y recordar que no podéis colaborar con otros distritos, y sobretodo, sabed que la piedad y el remordimiento solo os llevarán a la muerte. Mucha suerte.
En cuanto la voz dejó de hablar, los tres se miraron entre sí, estaban obligados a asesinar a otra persona, y no en defensa propia, no, deberían matar a sangre fría, sabiendo que esa era la única forma de llegar a lo que Andrómeda Snow les hubiera preparado en el centro del terreno, y por consiguiente, para poder recuperar a los niños.
Sin saber muy bien que iban a hacer, cogieron sus cosas y se encaminaron hacia el centro del terreno, esperando enfocar una solución a todo aquello. Katniss no dejaba de darle vueltas a aquello, recordaba las pesadillas que la habían invadido después de los primeros juegos y solo de pensar que pasaría al matar a alguien a sangre fría la estaba torturando.
Peeta no estaba mejor que ella, el único más sereno parecía Haymitch, que ya había asumido que sería él quien mataría a quien fuera la víctima que se cruzara en su camino para recuperar a los niños.
Mientras caminaban escucharon unas voces cerca de ellos, así que se escondieron a un lado del camino y esperaron a ver quién pasaba por allí. Minutos después vieron pasar a los tres miembros del distrito 7 arrastrando un cuerpo.
-Lo hemos matado- Decía una mujer lloriqueando.
-Somos unos asesinos- Decía el hombre que la acompañaba.
-¡Callaros de una maldita vez!- Gritó Johana, exasperada por sus dos acompañantes- ¡Soy yo la que lo ha matado! ¡Vosotros no habéis sido capaces de hacerlo! ¡Ni tan siquiera por vuestros hijos!
Los dos acompañantes de Johana no dejaban de quejarse, sobrecogidos por lo que había ocurrido, mientras Johana arrastraba el cuerpo sin vida hacia el sitio acordado. Katniss y Peeta miraban con pesar a su amiga Johana, sabiendo como tenía que haberse sentido al hacer aquello. Haymitch cogió un cuchillo de su bota y saltó sobre el hombre de aquel grupo, clavándole la hoja en el cuello, haciéndolo morir en el acto.
La mujer dio un grito desgarrador, y retrocedió apartándose del cuerpo sin vida de su acompañante. Johana se giró, dispuesta a atacar si era necesario. Al ver a Haymitch se paró en seco.
-No tenías otros a quien atacar- Se quejó, dedicándole una mirada fría.
-¿Acaso importa? Tenemos que matar a alguien, así que cuantos menos miramientos mejor- Le respondió- Vosotros ya tenéis al vuestro y yo acabo de conseguir a mío, así que hagamos como si no nos hubiéramos visto y continuemos cada uno por su camino.
-Creo que será lo mejor.
-¿¡Qué!? ¿¡Vamos a dejar que se marche después de haberle matado!?- Se quejó la mujer.
-¿Vas a enfrentarte tú a él?- La mujer se quedó callada y quieta, alternando miradas entre Johana y Haymitch, y finalmente bajó la mirada- Eso pensaba yo, así que andando.
Johana se giró y continuó caminando con el cuerpo inerte del hombre que había tenido que matar, seguida de cerca por aquella mujer. Una vez que estuvieron lejos, Katniss y Peeta salieron de donde estaban, aun conmocionados por lo que acababa de ocurrir.
-Has matado a ese hombre….
-Había que hacerlo- Dijo quitándole importancia- Vosotros no hubierais podido hacerlo, así que lo he hecho yo, que ahora mismo soy el que menos tiene que perder.
Sin mediar palabra, comenzó a caminar, arrastrando el cuerpo, tal y como había hecho Johana, y ellos lo siguieron, incapaces de reaccionar.
Tras algunas horas caminando, por fin llegaron al centro del terreno, vieron una especie de montículo con el 12 bien grande, cerca de ese había otros montículos con los números de los otros distritos. Rápidamente se acercaron al suyo y vieron que en el montículo había una foto de cada uno de los niños que se habían llevado.
Peeta y Katniss buscaron ansiosos las fotos de sus hijos, esperando encontrarlas entre ellas, y de inmediato las vieron. Pero Katniss se paró a mirar la fotografía que había justo al lado de la de su hija, vio a un niño rubio al que conocía muy bien.
-Haymitch, está también la foto de Julius.
-¿Qué?- La miró sorprendido, incapaz de entender porque estaba la foto de su hijo ahí.
-Si, mira- Le señaló la fotografía- Pero Julius no ha sido secuestrado por ella.
-Eso es lo que tú crees, Sinsajo- Se escuchó la voz de Andrómeda. Automáticamente apareció en el cielo ante ellos la imagen de la sobrina de Snow, sonriendo con arrogancia- Haymitch ha estado siguiendo mis órdenes desde que me llevé a su adorado hijo.
-¿Qué?- Katniss miró a su antiguo mentor incrédula.
-Lo lamento, preciosa, tú hubieras hecho lo mismo en mi lugar- Bajó la mirada.
-Siente la rabia al saber que has sido traicionada- Le inquirió la chica desde la pantalla- Siente lo mismo que sentí yo cuando acabasteis con la vida de mi abuelo- Katniss apretó los puños y cerró fuertemente los ojos, pero no dijo nada, no quería entrar al juego de aquella chica- Y ahora, Sinsajo, vas a subir sobre el montículo que tienes delante y te traeré hasta donde yo estoy, una vez aquí, te haré pagar lo que le sucedió a mi abuelo.
-¡No permitiré que te la lleves!- Gritó Peeta, colocándose ante ella.
-¡No tienes opción Peeta!- Se escuchó la voz de Johana muy cerca de ellos. Peeta y Katniss se giraron y vieron a todos los que habían conseguido traspasar las puertas el día anterior rodeándoles- ¡O se entrega ella o morirán todos los niños de todos los distritos!
-¡No podéis entregársela!
-¿Y qué quieres que hagamos Peeta? ¿Perder a nuestros hijos?- Le habló esta vez Annie.
-Mis hijos también están ahí, pero estoy seguro de que encontraremos otra forma de recuperarlos.
-No hay otra forma, chico- Dijo Haymitch, cogiéndolo con fuerza y apartándolo de Katniss- Haz el favor de subir, Katniss, no tenemos más opciones.
-¡No! ¡No lo hagas!- Comenzó a gritar Peeta.
-No hay alternativa Peeta- Le dijo con la voz llorosa- Tengo que hacerlo- Y sin mirar atrás, caminó hasta el montículo, ignorando los gritos desesperados de Peeta llamándola.
Una vez estuvo arriba, se giró para mirar una última vez al hombre que amaba, segura de que esta vez sería la última en la que podrían verse realmente. Sus labios se movieron, diciendo un te quiero para su chico del pan, mientras él no dejaba de forcejear, intentando llegar a ella mientras sus lágrimas asomaban implacables por sus ojos.
De inmediato, un tubo transparente envolvió a Katniss, pero en lugar de alzarla en el aire como ella esperaba, permaneció allí, a la vista de todos, igual que sucedió en sus segundos juegos, cuando presencio la muerte de Cinna.
-Ahora que ya eres mía, es hora de verte sufrir- Dijo sonriente- Vas a ver como todos ellos mueren.
-¡No! ¡Dijiste que si te la entregábamos nosotros y los niños estaríamos a salvo!- Gritó una mujer.
-¡Suelta a los niños! ¡Ellos no tienen nada que ver con todo esto!- Gritó otro hombre.
-Ningún distrito volverá a ver a los niños, y vosotros moriréis, sabiendo que habéis traicionado a vuestra heroína, a vuestro símbolo, y todo por nada- Sus carcajadas les helaban la sangre- Despídete de tu amor Sinsajo- Dijo con desprecio- Y mira por donde, hoy realmente os vais a convertir en los trágicos amantes del distrito 12.
Segundos después, el tubo en el que se encontraba Katniss se elevó, y del mismo montículo donde estaba ella comenzaron a sonar disparos y aparecieron grandes bolas de fuego que se dirigían en todas direcciones.
Todos comenzaron a correr, intentando salvar sus vidas. Haymitch arrastró a Peeta, que aun forcejeaba intentando llegar a Katniss. Por fin logró hacer que corriera junto a él, y sin mirar atrás comenzaron su huida, perdiéndose entre los árboles.
Katniss solo podía observar todo aquello horrorizada, llorando en silencio ante la escena tan terrorífica. Al cabo de unos segundos no era capaz de reconocer a nadie, todos estaban desperdigados. Pudo ver algunos cuerpos ardiendo, pero no sabía de quien se trataba, y antes de que pudiera fijarse más, el tubo empezó a moverse, trasportándola al cuartel general de Andrómeda.
Desde sus casas, todos los habitantes de Panem observaban aquellas escenas sin saber como reaccionar, el terror se apoderó de algunos, que comenzaron a chillar sin remedio, otros fueron invadidos por el dolor y el llanto, y otros tantos fueron incapaces de reaccionar.
Effie, veía aquellas imágenes realmente angustiada, su marido Haymitch había traicionado a sus dos vencedores, a los que querían como a sus propios hijos, pero por otro lado, acababa de descubrir que Julius seguía con vida. Sus sentimientos estaban realmente confundidos, sentía alegría al saber que su hijo seguía con vida, miedo al pensar en lo que podría sucederle a Katniss en manos de aquella psicópata, odio ante lo que Haymitch se había visto obligado a hacer, y dolor por no saber si volvería a ver a alguno de ellos.
Buenas, como veis, esta vez he tardado menos en actualizar, y me ha costado escribirlo, no estaba segura de si llevar tan rápida esta parte, pero creo que alargarlo es una tontería.
También os aviso de que le queda nada a esta historia para acabar, un capítulo más y el epílogo, si no es directamente el epílogo. Pero como ya dije, esta iba a ser cortita y después habría una tercera parte para acabarla.
Espero vuestras opiniones. Gracias.
PD: Si alguien quiere que le responda al review en cualquiera de mis historias, por favor, o mandarme el mensaje registrados o por privado, sino, no tengo forma de responderos. Gracias
