Perdido En Tus Manos
Ely Andley
Capitulo 8:
Su rostro pecoso, sonriente y sonrojado lo tenían totalmente perdido, no podía concentrarse en comer como deseaba pues verla comer a ella y sonreír cuando saboreaba algún platillo, era su único deleite, el comprendió su misión en la vida, la cual consistía en cuidarla y amarla a ella por sobre todas las cosas, ella siempre seria su ángel, su aire favorito a la hora de respirar, ella era su todo y parecía una locura que en tan poco tiempo todas sus células tuvieran título de propiedad a su nombre.
''Candy''
Su pecosa favorita y adorada, desde aquel día el la amaría con todas las energías que su cuerpo poseyera, porque ella seria aquella compañera del alma que deseaba para toda su eternidad, su sonrisa seria esa ancla que lo mantendría con cordura y es que sin ella se volvería loco. La siguió mirando por largo rato, incluso sonrió con ella cuando un helado de chocolate con nueces fue dejado en aquella mesa, ella como una niña sonrió y sus esmeraldas se iluminaron como el sol.
-. Mi favorito_ susurro ella extasiada.
- disfrútalo, es todo tuyo_ ella inmediatamente tomo una cucharilla y lo probo, saboreando con su lengua aquel sabor tan exquisito, terrence solo la miraba embobado.
- vamos toma un poco_ dijo ella feliz, mientras aproximaba helado a los labios finos de aquel hombre, quien sonriendo llevo aquel dulzor a su boca, siguió saboreándolo poniéndose serio, donde ella lo miro con extrañeza_ no te gusta?
- me gustaría más, si viniera de tus labios_ contesto mirándola con esa chispa en sus zafiros, donde ella se sonrojo levemente, desviando la mirada.
- Terrence!_ grito alguien aproximándose a aquella mesa, donde inmediatamente el castaño se levanto para darle un fuerte abrazo a un hombre un poco más bajo, flaco y con una abundante cabellera oscura que estaba siendo ocultada con un pañuelo, su vestimenta no paso desapercibida para candy, donde los distintos botones y la blancura de su vestimenta, arrojaban como resultado que aquel era chef.
- John_ se refirió Terry al recién llegado, quienes se separaron sonriendo.
- cuanto tiempo amigo…
- no creo haya sido mucho John.
- años amigo, pero no has cambiado en nada o creo que si_ dijo el amigo sonriente.
- en qué?_ pregunto el otro curioso.
- en que ahora sonríes mas que antes y estas acompañado por una hermosa mujer_ respondió riendo el chico, donde Terry solo sonrió.
- te presento a candy… candy el es John, un viejo amigo_ John como todo un caballero se aproximo a la rubia y sonriendo tomo su mano para besarla.
- un placer señorita… déjeme decirle que es la mujer más hermosa que he visto.
- el placer es mío_ susurro ella con incomodidad por tanta cercanía_ gracias, supongo.
- John_ le advirtió Terry con una mirada, donde rápidamente el hombre sonrió y se separo de candy para tomar asiento con ellos en aquella mesa.
- entendido amigo…_ dijo riendo aun mas_ y díganme desde cuando están saliendo o casados?
- nosotros no…_ intento aclarar candy abochornada, pero mirando a Terry se dio cuenta que este simplemente la miraba intensamente.
- ese no es tu problema, no has dejado de ser un fisgón_ se burlo el castaño, donde el otro encogió sus brazos.
- solo era curiosidad, acaso no puedo saber de tu vida, después de tantos años de abandono…
- no puedes.
- sigues siendo igual de aburrido terrence.
- mmm y como se conocieron?_ pregunto candy intentando cambiar aquella conversación, donde los hombres se miraron nostálgicos.
- en un hospital_ susurro Terry con dificultad, donde la rubia solo quedo sorprendida.
- es cierto_ dijo John a la rubia_ nos conocimos cuando terrence iba con su madre para las quimioterapias…
- oh que triste!
- lo sé nena, pero más triste aun es hacerte esos malditos tratamientos…
- tenias algún familiar con cáncer?_ pregunto ella sintiendo pesar por aquel hombre, quien solo sonrió encantador.
- candy… John tenía cáncer_ contesto Terry con simplicidad.
- como?
- sí, tuve cáncer, bueno no es como si ya estuviera erradicado para siempre pero por lo menos estoy aparentemente bien y sano… además que hago lo que más me gusta.
- ser chef…
- exacto nena_ dijo él con animosidad, donde Terry solo estaba serio y pensativo.
- discúlpenme_ susurro antes de levantarse de la mesa para salir con su teléfono celular a realizar una llamada.
- está molesto_ susurro candy preocupada_ pero porque?
- mmm no es su tema favorito, aun le duele la muerte de su madre candy.
- me lo imagino… pero como es que tu…
- viví?_ intento a completar y ella solo asistió_ sencillo, un milagro, más un golpe de suerte… sabes es un poco bochornoso para muchos mi tipo de cáncer.
- porque?_ pregunto confundida.
- porque los hombres machistas como lo era yo, no es aceptable hablar sobre un cáncer de mama…
- pero eso no es solo para…
- mujeres… pues eso pensé yo también, pero la realidad es otra candy, el cáncer de mama ataca incluso a los hombres, no tiene preferencia de género… quien iba a pensar que sería genético debido a que la mayoría de las mujeres en mi familia tuvieron o murieron de algo similar_ dijo pensativo, recordando aquel momento exacto de su vida cuando todo cambio y cuando todo tuvo sentido al fin.
- pero que paso?
- hace unos años sentí una masa en mi pecho, al principio no le di importancia pero soy muy cuidadoso con mi salud y sabia que aquello no era algo normal en mi cuerpo, efectivamente cuando el médico me dijo la palabra cáncer quise morirme, pero luego recordé lo bonito que era la vida y decidí luchar_ dijo sonriéndole a candy, quien con lagrimas en sus ojos escuchaba atenta aquel relato_ tuve una cirugía, afortunadamente no había hecho ningún tipo de metástasis, simplemente un tumor maligno que fue retirado, y créeme el maldito infierno que pase con las quimioterapias y las radioterapias no se lo deseo a nadie… pero allí conocí a terrence, estaba tan angustiado por su madre, Eleonor era una mujer hermosa, pero su cáncer estaba totalmente avanzado, en la etapa que ni la quimioterapia la podría salvar, yo fui testigo fiel de aquel par y cuando ella murió me acerque a terrence y desde entonces fuimos amigos.
- lamento mucho…
- no, no lo lamentes, conocí el significado de la vida y el valor de la amistad a través de esa tortuosa enfermedad_ candy solo sonrió quitando una lagrima traicionera.
- Terry es un gran amigo no?
- el mejor candy, espero lo valores.
- yo… yo…
- entiendo_ susurro el hombre sin dejar de sonreír_ en una ocasión luego de que mis tratamientos estaban por culminar, mi cuerpo quedo sin fuerzas y me marchite, está totalmente solo candy, mi esposa en ese momento al imaginarse que moriría pronto, me dejo_ la rubia solo lo miro sorprendida_ no la culpo, creo que tuvo más miedo que yo a enfrentar esa maldición, simplemente llego ese momento donde creí que moriría pero allí estaba Terry como le dices, a mi lado… ves todo esto?_ ella solo asistió mirando aquel elegante sitio donde el olor exquisito de la comida estaba por doquier_ esto fue gracias a él, en mi lecho de muerte cuando realmente creí que no contaría para nada mas, el me prometió que si vivía me regalaría mi sueño… yo deseaba ser un buen chef, tener mi negocio y ser feliz, y él me ayudo a cumplir con mi negocio, dándome la ayuda económica que necesitaba, lo demás llego por añadidura pero él empezó este sueño…
- todo esto?
- es suyo, aunque me hizo firmar el título de propiedad como mío, pero esto siempre será solo suyo porque él es como mi hermano_ John hablaba tan bien de su amigo que la verdadera amistad fue reflejada en cada una de sus palabras.
- veo porque son tan amigos…
- espero no lo dañes candy_ pidió este, reflejando sus ojos ónix en las esmeraldas_ si es así, te juro que llenaremos con papel de baño tu casa como venganza_ ante aquello ella soltó una carcajada divertida.
- me alegro que se diviertan_ interrumpió Terry quien volvía a la mesa, su cara seria por verla sonreír de aquella manera con su amigo, muriendo de curiosidad por saber que era tan gracioso.
- es una mujer encantadora_ dijo John guiñándole un ojo a candy, quien sonrió_ me contaba candy donde se conocieron pero no la has dejado terminar.
- jamás me creerías si te lo contase yo, pero mejor deja que ella te lo diga_ ambos miraron a la rubia quien sonrojada no sabía que decir.
- mmm pues nos conocimos en un avión…
- oh que bien, romance en los cielos!_ exclamo John.
- cuéntale la mejor parte candy…
- cual?_ dijo ella inocentemente, donde Terry solo le sonrió, sabía que aquella chica no diría nada mas, y se salvo puesto que llegaron buscando a John porque tenían problemas en la cocina.
- lo lamento chicos_ se disculpo este con pesar_ vuelvan cuando deseen… Terrence déjame tu número anotado con alguno de los chicos.
- no te preocupes amigo, nos veremos pronto…
- eso espero… candy, ya sabes_ dijo con una sonrisa en sus labios, donde la rubia entendió perfectamente que aquel hombre solo deseaba la felicidad para su amigo.
Una vez solos, ambos se quedaron en silencio unos minutos, donde mirándose fijamente las palabras sobraron y solo sonrieron.
- Nos vamos?
- a donde?
- no lo sé, caminaremos… pues Anthony nos ha dejado sin transporte_ contesto el castaño divertido.
- está bien para mi_ dijo la rubia levantándose, una vez que pagaron la cuenta de aquel sitio, ambos caminaron por la acera donde la noche los envolvió, candy iba tomada del brazo del castaño y este solo afianzaba su agarre.
- esta hermosa la noche_ comento este mirando como aquel cielo estrellado los iluminaba, así como la hermosa luna_ me recuerda nuestras noches en la playa.
- la luna era hermosa en ese sitio, las olas, la arena, todo le daba un toque especial.
- ciertamente así era… ahora cuéntame que has hecho últimamente?_ pregunto interesado.
- veamos… he hecho muchas cosas con patty, la novia de mi hermano, es muy buena sabes; mmm creo que ya no tengo esos tontos complejos con mi hermana…
- mmm la cucaracha espacial?_ pregunto Terry divertido, había buscado fotos de esa tal Susana y al ver aquella mujer, la frialdad de sus ojos y la piel blanquecina se le hizo fea, no entendía como su hermosa pecosa se creía menos que aquella mujer.
- Terry!_ lo reprendió ella con una risita_ sinceramente ya no me importa ella, se que está feliz en Milán con un hombre que la llena de dinero.
- algún viejo desesperado_ dijo Terry con aburrimiento.
- pues solo le lleva treinta años…
- candy!_ exclamo él, ante la mirada divertida de la pecosa_ tu hermana está loca.
- no la culpo, Albert la dejo sin dinero y ella pues busco como sobrevivir…
- es toda una víbora, no sé cómo se te ocurrió creerte menos que ella_ candy solo encogió sus hombros.
- ahora lo entiendo, pero antes la veía demasiado superior…
- solo tú misma serás superior ante ti y será para superarte, ser mejor persona_ le dijo Terry mirándola cariñosamente con sus zafiros, ella desvió la mirada.
- pues en fin, sabes aplique para terminar mi carrera universitaria_ dijo ella emocionada, intentando cambiar el tema anterior, no podía odiar a Susana, a la final era su hermana, solo debía alegrarse porque ella fuera feliz con el mundo que había elegido vivir.
- eso es fantástico, cuando te gradúes y necesites algo de la empresa de papá puedes decirme pecosa_ ella solo soltó una risita.
- Albert se molestara si hago eso!
- al diablo Albert_ respondió divertido, mirando como ella sonreía aun mas_ te he extrañado!_ soltó de pronto, y ella borro su sonrisa para bajar su mirada.
- no digas eso.
- porque no si es la verdad pecosa!
- Terry tu no…
- candy escúchame_ suplico deteniendo su andar, donde ella solo lo miro con tristeza algo que al no le gusto_ fui un tonto… te he extrañado como no tienes idea.
- bonita manera de hacerlo, ni siquiera te despediste de mi_ le reprocho ella.
- lo sé y perdóname, creí que era lo mejor, pero me equivoque.
- tu jamás te equivocas!
- candy… pecosa, soy humano… perdóname por favor, yo aquí dentro siento tantas cosas por ti que…_ no acabo de decir nada pues ella con sus pequeñas manos tapo su boca, mirándolo con sus grandes esmeraldas brillosas.
- no digas nada… olvídalo_ pidió ella, pero Terry aparto sus manos besándolas.
- no me pidas imposibles, candy yo te amo como nunca pensé hacerlo…_ ante aquella declaración ella simplemente dio un paso atrás.
- antes de esta noche desee que fueras a buscarme con todo mi ser, te necesitaba, llore por ti todas mis noches…
- pecosa…
- pero jamás llegaste_ susurro molesta_ tu miedo siempre fue mayor…
- no nena, yo te amo, ahora todo será distinto… yo te prometo…
- no prometas nada Terry… recuerdas lo que te dije?_ pregunto ella con tristeza, Terry desesperado intento tomar sus manos pero ella se mantuvo firme.
- no lo recuerdo maldita sea!_ grito frustrado diciendo aquella mentira, pero el recordaba palabra por palabra, palabras que ella susurro.
- si algún día te arrepientes, ya no estaré allí para ti y así te arrodilles te diré que no…eso fue lo que dije.
- pecosa no puedes…
- jamás creíste en el amor, renegaste que no sentías nada por mí, ni lograrías sentir nada jamás_ candy se fue alejando poco a poco de él_ lo siento Terry pero no…
- candy no!_ grito tomándola entre sus brazos pegado su pecho en la espalda de ella y escondiendo su rostro en los rizos de ella_ no me hagas esto, voy a morir.
- nadie muere de amor_ dijo ella con voz ahogada pues sus lagrimas ya estaban saliendo.
- yo si moriré… que deseas? Hare lo que sea por ti!
- no quiero nada…
- puedo suplicar y rogar_ susurro con tristeza_ hare todo lo que tú quieras pecosa, yo te amo con todo este corazón, no quiero dejarte.
- llegaran mujeres mejores que estén dispuestas a esperar por ti, yo simplemente me he cansado Terry… déjame ir.
- no me interesa nadie más, acaso no me oyes que te estoy diciendo que te amo mujer!
- tu jamás amarías…
- yo te amo candy…_ pero diciendo aquello ella se soltó bruscamente de sus brazos y siguió caminando por la larga acera, ya transeúntes no quedaba, él la miro caminar y sintió como algo se instalaba en su garganta, eran esas ganas de llorar y gritarle a la misma vez, pero ella seguía caminando sin ver atrás y él se lleno de mucha más desesperación, si la dejaba marchar ella jamás volvería, camino detrás de ella y al llegar a unos metros le dijo con voz fuerte y amortiguada:
…Nuestro Amor espero sea tan grande como las estrellas del cielo, espero sea inmenso como el arena del mar, tan fuerte como el roble que no piensa claudicar, y tan precioso como el ónix bajo la roca del mar…
Zafiros y rubíes lo pueden envidiar pero su temple y aura no dejara de brillar…
La mujer detuvo su andar bruscamente, aquello no podía ser cierto, el estaba recitándole palabras hermosas, se giro lentamente con lagrimas en sus ojos y vio las lagrimas de su rebelde rodar por sus mejillas, la desesperación estaba marcada en cada fracción.
…Un año más, un año menos, una vida entera para conocernos…
Dijo el estirando su mano hacia ella con tristeza, mientras ella solo lo miraba atónita, aquel no podía ser el Terry que había dicho que jamás hablaría esas cursilerías.
…Te amo con locura y sin medida pero que mas puedes esperar de una rosa sin espinas…
Ojos color esmeralda que me cautivan, serás mi lucero en esa vida…
Aquello era más que una súplica, era su alma la que gritaba pidiendo correspondencia en ese sentimiento tan hermoso.
…Y si aun en la otra sigues conmigo, te prometo… amor, para siempre y por toda la eternidad.
Porque sin ti no vivo ni respiro, tú eres agua y aire,
Tú eres mi pecosa a la cual deseo amarle…
Antes de que dijera algo mas, ella se giro intentando caminar y alejarse, allí Terry sintió que su corazón era destrozado con todas las fuerzas posibles.
…Mi corazón estará siempre en tus manos…
Fue lo último que logro decirle.
¿Ah sí, que así se siente cuando debes dejar a quien amas?
Se pregunto en su cabeza y la pregunta hizo eco en todo su cuerpo, el cual tembló haciendo salir más lágrimas al exterior.
Así, acaba una historia de amor cuando el miedo hace presencia… el miedo nunca debe ser opción en ninguna situación, las personas se cansan, el amor se cansa; y a veces es mejor continuar.
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Gracias por leer.
Su amiga, Ely Andley.
