Hola!!!!

Aquí les traigo el siguiente capi, como prometí bien rapidito.

Muchas gracias a todo a aquellos k me mandaron sus comentarios, pues garcías a ellos seguí publicando el fic.

Besitos y espero k lo disfruten, BY

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De nuevo alguien golpeo la puerta, solo k esta vez mas suavemente, momento después una figura muy conocida para ella entro en la habitación.

Anzu alzo la vista, y un ápice de alegría asomo por su corazón al ver quien era la k le devolvía la mirada.

- Mai... – rápidamente corrió a sus brazos sin contener el impulso.

- Amiga, como te encuentras?

Realmente con tan solo mirarla se podía dar cuenta de k su animo era deplorable, pero quería k fuese ella misma quien se lo confirmase para así poder animarla.

- No se hacer... pero se k no podré soportar ser la esposa de nadie, y menos de un faraón.

Mai miro a su amiga con dulzura. Siempre había estado juntas y le tenía gran cariño, sin embargo en ese momento se sintió mal, pues no sabía como consolarla.

- Vamos, tranquilízate. Sabes... no todos los faraones han de ser malo, de seguro hay alguno k si se preocupe por los demás y k sea cariñoso, tal vez se enamore de ti.

En ese momento el recuerdo de Atem cruzó por su mente. Ciertamente él había sido faraón, y aun así era un chico cálido k se preocupaba mucho por los demás, se interesaba por su bienestar y siempre tenía palabras dulces para animarla.

Y sobre todo, tenía esos ojos..., esos hermosos ojos violetas, k a pesar no haber visto en años, permanecían grabados en su alma con fuego puro, un fuego k no se extinguiría jamás.

- Mi amor...

- Que es lo k dijiste? - Mai parecía confusa.

- No puedo casarme Mai, yo ya amo a alguien y aunque el no pueda estar conmigo jamás el olvidaré.

- Anzu!! Porque nunca me dijiste nada.

Sin embargo la joven se limito a apartar los ojos del rostro de su amiga. No es k no confiase en ella, pues aunque aquí recién la conocía, en el fututo eran grandes amigas, lo k ocurría es k no era capaz de explicar sus sentimientos por Atem, pues eso le causaba mucho dolor.

- Esta bien amiga, tranquilízate, estoy de acuerdo contigo en k no debes casarte, y menos si ya amas a alguien, pero por el momento debes obedecer a tu padre, ya k si tratas de escapar el se pondrá furioso, tiene todo el palacio rodeado de guardias, y ya conoces como reacciona si alguien le desobedece.

- Si, creo k tienes razón.

- Bien llamaré a tu doncella para k te ayude a vestirte, ok?

- No, no es necesario; puedo arreglarme sola.

- Segura? – Anzu tan solo asintió – bien, en ese caso creo k yo también iré a arreglarme.

Anzu la miro asombrada, y de pronto una idea le cruzo por su mente.

- Acaso tu también vendrás conmigo? – pregunto esperanzada.

- Pues claro – Mai puso cara de ofendida – ni creas k te libaras de mi tan fácilmente, te seguiré a donde sea y ni siquiera tu nuevo maridito podrá lograr k te libres de mis tonterías.

Dicho esto dirigió una ultima sonrisa a su amiga y salió de la habitación.

- Mai... Gracias amiga; no sabes lo k significa para mi.

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Anzu. Era cierto k se encontraba perdida en el espacio y el tiempo, pero pasará lo k pasará sus amigos nunca la abandonarían por completo y ni Ra sería capaz de alejarlos de su lado.

Algo más animada, se preparó para vestirse.

Ciertamente los maravillosos vestidos k encontró en su armario la dejaron anonada. Eligió un precioso vestido de lino fino, color azul cielo. La tela semitransparente dejaba al descubierto rastros de su piel. Apretado hasta algo mas halla del pecho y acompañado de una preciosa capa del mismo color.

Se coloco también unos preciosos brazaletes de oro puro y un precioso collar de piedras azules a juego con el vestido.

Decoro su cabello con una pequeña diadema k deja caer libremente pequeñas tiras de plata alrededor de su pelo.

(De veras lo siento pero las descripciones no se me dan nada bien, obtuve la idea de la película los diez mandamientos, a la k me aficione tan solo para ver los vestidos k llevaba la prota. Si desean hacerse un idea introduzcan en google, imágenes, Anne Baxter NEFRETIRI hay les parecerá, se lo recomiendo realmente es un vestido precioso.)

Lucía hermosa, como nunca antes, y no pudo dejar de pensar en lo k habría dicho Atem si alguna vez la hubiese visto así.

Sin embargo, justo cuando se iba a colocar un anillo para adornar su mano, descubrió k ya llevaba uno, el mismo anillo k encontró en el museo egipcio.

"Me pregunto si... tendrás acaso algo k ver el anillo con que yo hala llegado a este mundo"

Ese pensamiento la perseguía, e incluso se sintió tentada a sacarlo de su mano y tirarlo lejos, no obstante fue in capaz de quitárselo. Algo en su mente le impidió k lo hiciera, de algún modo su subconsciente le indicaba k ese era su lugar y k ella debía aceptarlo.

Confundida se encamino hacía los jardines, sin embargo no tardo mucho en darse cuenta de k todos los corredores le parecían iguales. Intento entonces regresar a su habitación y esperar k fueran por ella, mas tampoco supo k camino tomar. Resignada se dio cuenta, estaba perdida.

Realmente este descubrimiento no le afecto demasiado, después de todo ya se encontraba perdida en el tiempo, así k tampoco era tan malo estar perdida en ese inmenso palacio.

Realmente era hermoso, los pasillos eran anchos y espaciosos, las paredes de mármol blanco con pequeños adornos en oro o joyas preciosas. Visito también alguna k otra estancia y cada cual la maravillaba más k la anterior.

Finalmente llegó a una inmensa Biblioteca, lo cual casi hizo k se olvidará de todos su problemas para centrarse en las páginas escritas. Todos los libros estaban escritos en egipcio antiguo, sin embargo eso no le supuso ningún problema, ya k en la universalidad le habían ensañado a dominar ese idioma también como el suyo propio. Incluso los profesores se sorprendían del gran interés k mostraba por esa asignatura, lo k ellos no sabían es k cada vez k ella leí un libro en ese idioma se veía a si misma con Atem como protagonistas, y de ese modo lo sentía a su lado aun tan solo por unos momentos.

"Realmente mereció la pena toda esta locura por tan solo poder contemplar esta Biblioteca"

Sin embargo, un libro llamo su atención por encima de los demás. Sus tapas eran doradas, y para su sorpresa descubrió k las páginas se encontraban en blanco. No obstante visualizo en su cubierta algo parecido al hueco destinado a una pequeña llave.

"Que extraño, me llamo la atención desde el primer momento k lo vi, y ahora es como si me resultara conocido, como si ya lo hubiera poseído en la antigüedad..."

- Anzu!!!! K demonios haces aquí? – una agitada Mai llego corriendo de entre las estanterías - Tu padre esta furioso y mando a los guardias a buscarte pensando k te habías escapado.

- Oh! Lo siento, es solo k me perdí y sin saber como llegué hasta aquí.

- Nunca cambiaras Anzu, sin embargo debemos darnos prisa y llegar allí antes de k los soldados te encuentren.

- Esta bien, solo... puedo pedirte un favor?

Mai solo la miro expectante y Anzu interpreto el silencio como un si.

- Puedes ayudarme a esconder este libro? – Mai la miro extrañada – No me mires así, es solo k siento k me pertenece y k es más de lo k aparenta. Me gustaría mucho llevármelo, además así tendré algo k hacer en mi nuevo hogar.

- Esta bien, yo me encararé de pasarlo de contrabando porque no creo k tu padre acepte k te lo lleves así como así, le tiene mucho cariño a sus libros dice k son su mayor tesoro.

- Gracias Mai, te debo una... cuántas van ya?

- Mejor ni preguntes, a no ser k quieras pasar el resto de tu vida endeudada.

Abas se dirigieron hacia la salida y Mai guío a Anzu hasta la carroza k las conduciría al palacio del faraón.

El viaje se hizo corto, pues ninguna de las dos amigas tenía deseos de llegar a su destino. Sin embargo cuando la carroza al fin se detuvo solo había un par de guardias para recibirlos.

Anzu se sintió tranquila, no deseaba ver a su futuro marido, sabia k nada mas ver su rostro lo odiaría, pero debía reprimir su rabia hasta hallar la manera de regresar a su tiempo.

Los guardias la separaron de su amiga Mai para conducirla hacía la k sería su habitación por una noche, hasta su enlace con el faraón al día siguiente.

Se sentía sola y tenía frío.

Bien era cierto k el cuarto k le habían asignado era incluso mas majestuoso k el k ella poseía en el palacio de su padre, sin embargo también era mas oscuro y serio y mucho menos acogedor.

Comenzó a temblar insistentemente y no le quedo otra k despojarse de las joyas y acomodarse en al capa protegida pro las mantas.

Sin embargo el frío k sentía no era precisamente un frío físico, era un frío del alma.

Se encontraba atrapada en un mundo k no era el suyo, no tenía ni idea de si tan solo eran imaginaciones, pero algo dentro de ella le decía k no, k lo k estaba viviendo era real y esa seguridad aun la torturaba más.

No sabía k hacer; ahora k la habían separado de Mai se encontraba sola y asustada. En breve se convertiría en al esposa de un faraón desconocido, del cual ni aun su nombre sabía, y eso no era lo peor. Recordaba de haber estudiado en clases todos los actos de respeto y sumisión k una esposa debía dedicar a su faraón.

No podría mirarle a los ojos, ni tan siquiera hablarle sino era el quien le dirigía la palabra primero.

Jamás podría protestar ante nada, pues sería una esclava a quien no le quedaba otra k obedecer los deseos de si amo y señor.

En ese momento la desesperación inundo su alma. Se imagino en su noche de bodas, cuando él la obligaría a ser suya, imagino sus caricias y sus besos, le imagino entrando en su cuerpo y no pudo soportarlo más.

Corriendo se desprendió de las sabanas y se dirigió al exterior, era cierto k no conocía nada del palacio pero poco le importaba ahora.

Únicamente un rostro invadía su mente, únicamente un sentimiento le era presente en ese momento.

"Atem, espérame; voy a reunirme contigo y nadie nos separara jamás"

Continuo con su carrera ignorando las caras de sorpresa de las pocas personas k se cruzaban en su camino.

Exhausta comenzó a subir unas escaleras hasta llegar a la parte más elevada de al muralla.

Se detuve entonces a aspirar aire.

La noche era oscura y no había luna, ni el mas mínimo rastro de luz se atrevía a romper la oscuridad de al noche, y solo las estrellas brillando a lo lejos proporcionaban un mínimo alumbramiento, suficiente para distinguir las sombras entre la negrura de todo aquello k la rodeaba.

Lentamente se acerco hasta la muralla y la acaricio suavemente.

Una lagrima se deslizo por su rostro, pero no le importo. Nada ya importaba.

- Amigos perdonadme – susurro al viento – os quiero muchísimo, pero me encuentro perdida y no aguanto más estar lejos de él.

Sus manos comenzaron a temblar nuevamente y sus ojos se nublaron mientras ella subía a la cima de la muralla.

Por un momento dudo, sabía k lo k hacía no estaba bien, pero no encontraba otra salida.

Interiormente rezaba porque todo fuera un sueño pero si fuese así lo k se disponía a hacer en ese momento no le aceptaría para nada, sin embargo ella sabía k era real, k ese era el destino k le esperaba, y simplemente no podía aceptarlo.

Vivir toda su vida en la compañía de un extraño, todo perdía su sentido, sus amigos no se encontraban a su lado y en su corazón solo había cabida para aquel k amaba.

- ... Espérame amor mío, al fin podré reunirme contigo.

Ya no había dudas, esa era la única manera de regresar junto a él, de verlo de nuevo, de confesarle sus sentimientos, de embriagarse con su mirada, de probar sus labios.

Se dejo caer; su cuerpo se doblo lentamente y ella solo cerro los ojos preparada para abrirlos de nuevo en un lugar muy distinto; su mente nublada solo se sintió caer..., e instantes después unas manos la sostenía por al cintura evitando su inminente caída al vació.

CONTINUARA...

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Espero k las haya gustado este capi, y de nuevo musa gracias pro mandarme sus comentarios.

Ya tengo escrita la actualización del fic, pero no la publicaré hasta no recibir mas reviews, así k si quieren seguir leyendo.. comentarios plis, k no les cuesta nada y a mi me hacen muy feliz.

Besitos, hasta la próxima, o no? Depende de ustedes.