Hola!!!

Aki les dejo el siguiente capi...

Waaaa!!! Solo recibí tres comentarios así k debería esperar al jueves para publicar...

Pero ya k ellos si comentarios, les dejo el siguiente capitulo, pero k conste, solo por ellos.

Besitos, ojala les guste, BY

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- Adelante – dijo al mismo tiempo k habría la puerta.

Apareció ante sus ojos una imponente figura, k pese a todo, se le hizo familiar.

Tan concentraba se encontraba tratando de averiguar quien era su interceptor, que no se fijo en otra figura de menor tamaño k se escondía tras la primera.

Tampoco pudo dejar de notar, k ese hombre mantenía la cabeza erguida, por lo k su cargo debía ser elevado dentro del palacio. Tal vez algún sacerdote o incluso un familiar del mismísimo faraón.

- Una persona de confianza me ha informado k usted no se muestra muy cooperante para los preparativos de su enlace e incluso a colocado obstáculos para k estos se lleven a cabo. Es eso cierto?

Anzu tardo un tiempo en reaccionar; esa fría y orgullosa voz la había dejado helada, pues sabía perfectamente a quien pertenecía.

"Kaiba..."

- Acaso no me oíste, niña!!

"Niña!!!!"

Por algún motivo comenzó a odiar el hecho de k se dirigieran a ella de ese modo.

Sin embargo gracias a ello logró olvidar la sorpresa de ver a kaiba frente a ella y reacciono a tiempo.

- Por supuesto k escuche, es solo k me sorprende como alguien puede ser tan estúpido de tomarse en serio las palabras de un sirvienta amargada y con el orgullo herido – en esos momentos miró desafiante a la figura k trataba de mantenerse oculta, pero k en reacción a sus palabras había soltado un gruñido – sinceramente, me sorprende.

En el palacio de mi padre los siervos no se tomaban tales confianzas, se limitaban a cumplir con su trabajo y a obedecer a sus superiores.

En esos momentos detuvo su conversación para preguntarse a si misma de donde habían salido esas palabras, pues pareciera k realmente ella hubiese sido princesa toda su vida, y lo k es más, de vez en cuando llegaban a su mente imágenes confusas de un pasado k no recordaba haber vivido.

Aun así, trato de mantener la calma.

Aspiro profundamente y miró a Kaiba.

Su rostro denotaba confusión; por una parte sabía k lo k ella había dicho era cierto, además de seguro lo había sorprendido con sus palabras, ya k en ella no había rastro de ninguna "niña", sino más bien de toda una mujer adulta de alto rango, capaz de hacerse imponer a sus esclavos.

Por otro lado, había lastimado su orgullo, ya k el había sido lo suficiente crédulo para oír las quejas de esa sirvienta y darles atención.

- Bien; de todos modos es de agradecer k se me tenga en tan alta calificación para k alguien de su categoría venga a interesarse por mi. – en ese momento Anzu observo como su rostro se relajaba, hasta llegar a aparecer un amago de sonrisa en sus ojos.

"Kaiba..., pasado o futuro los halagos siempre funcionan contigo"

- Lo k ocurrió fue k le pedí a esta "gentil señora" k me permitiera disfrutar de unos momentos a solas antes de comenzar con los preparativos.

En mi país, es costumbre antes de la boda, k la novia permanezca en soledad unos minutos para rogar a los dioses k bendigan su unión y k sus futuros herederos lleguen al mundo sanos y fuertes.

No obstante, no era mi intención incomodaros a vos en ningún momento, y si hubiese imaginado k mi petición acarrearía estas consecuencias, habría prescindido de ella voluntariamente.

Ruego me disculpéis por cualquier molestia k mi torpeza os haya ocasionado.

Kaiba permaneció en silencio, sin embargo, por mucho k trataba de no mostrarlo, interiormente encontraba esa situación realmente graciosa.

Podía jurar k todo lo k la chica había dicho era un gran cuento, y sin embargo le había gustado aquella niña.

En primer lugar no se había dejado intimidar por él como solía ocurrir, en segundo le había llamado imbecil en sus propias narices, y de modo k el no pudiera acusarla de ello, tercero con su gran dominio del sarcasmo le había enviado un simple mensaje "no metas tus narices donde no te importa".

Si, realmente aquella chiquilla tenía agallas, además de k demostraba una inteligencia y astucia muy escasa entre al mujeres de su rango, k se limitaban a lucir sus preciosas joyas y a asentir a todo aquello k se les dijera.

Sin lugar a dudas, sería una buena reina, la esposa perfecta para el faraón.

No obstante por muy grata k le hubiera sido aquel encuentro, él jamás perdería una pelea, y aunque en esta ocasión se midiera más la inteligencia k la fuerza, él terminaría victorioso.

Anzu dirigió la vista hacía él y se encontró con unos ojos k la miraban divertidos. Eso la confundió, pues ya no sabía a k atenerse, sin embargo trato de mantener la calma.

Si la perdía, perdería toda oportunidad de salir victoriosa de ese juego.

"Juego..."

Anzu se sorprendió a si misma al descubrirse pensando en aquello como en un juego. Pero al fin y al cabo eso es lo k era.

Un juego. Y si deseaba obtener la victoria debería aprender a mover las fichas con sumo cuidado y atención.

Kaiba sonrió cuando el rostro de ella se torno nuevamente sereno y decidido.

"Bien- pensó- si la niña quiere guerra, guerra tendrá. Pero ni crea k va a obtener al victoria."

- Comprendo alteza, y no se preocupe por mi, apenas me incomodo.

Sin embargo aprovechando este encuentro le agradecería sumamente si tuviera la bondad de explicarme más detalladamente en k consisten esos ritos, ya k si usted lo practica como futura reina de Egipto, sería apropio k las demás damas de la corte también lo hicieran.

Un escalofrío recorrió la espalda de Anzu acompañada de un presentimiento nada halagador.

"Se esta riendo de mi; sabe perfectamente k todo lo k dije es mentira, pero aun así quiere probarme para ver hasta donde soy capaz de llegar.

Muy propio de Kaiba, sin embargo, verá que yo también puedo entrar en sus jueguecitos"

- Lamento mucho no poder complaceros, pero es costumbre en mi país no desvelar jamás los secretos ancestrales a nadie que no sea de nuestra raza.

- Me estáis diciendo con eso k la futura esposa del faraón reniega de su nueva patria.

Anzu se asusto al oír aquello, se estaba introduciendo en terreno peligroso y no sabía hasta donde era capaz de llegar el Seto de esa época.

"Será mejor k me ande con cuidado"

- Me ofendéis, jamás me atrevería a llegar tan lejos; lo k ocurre es k hasta no sea la esposa oficial del faraón, no me consideraré egipcia por completo.

- En esa caso – dijo el sacerdote, satisfecho de cómo había llevado la conversación pero dispuesto a terminarla – será mejor k os apresuréis y k permitáis ha vuestra criada k os atienda y os preparé como corresponda.

Anzu se dispuso a protestar, pero se detuvo en el ultimo estante.

Por mucho k protestar llevaba las de perder, además se podía decir k las cosas no le habían ido tan mal, después de todo se había librado de la reprimenda y eso era más de lo k cabía esperar.

Por otro lado debía estar lista para la hora de su matrimonio, a no ser claro k quisiese problemas con el faraón.

En ese momento imagino a un cuarentón con mirada asesina y repelente, protestando por su tardanza y asegurando k se arrepentiría de haberlo hecho esperar.

Sacudió la cabeza, lo mejor era dejar las cosas como estaban.

- Muy bien – acepto secamente.

Kaiba se retiro de allí con una sonrisa en los labios y un pensamiento interesante.

"Chica lista; será divertido ver k tal se lleva con el faraón"

Anzu lo observo hasta k desapareció de su vista torciendo por el final del pasillo. Era cierto k había perdido, pero había sido agradable discutir con él, por un momento olvido donde estaba y se vió a si misma de regreso al futuro.

Suspiro, aun faltaba mucho para eso.

Lentamente y de mala gana dirigió la mirada a la mujer que tenía delante, y le agrado comprobar k ella también parecía disgustada.

Probablemente esperaba k se le impusiera algún castigo o algo por el estilo, y el que saliera librada de él, le enfurecía notablemente.

- Bien, será mejor que comiences con los famosos preparativos.

Como respuesta solo recibió una mirada de odio.

Sin embargo ella era la princesa y la otra se limitaría a obedecer.

Anzu se sentó en su cama impaciente e invito a la otra a acomodarse en una silla próxima.

No sabía el porque, pero tenía la impresión de k se iba a aburrir demasiado.

- Si esta lista...? comencemos – Anzu solo asintió con la cabeza – en primer lugar, antes de encuentro con el faraón debe memorizar esta lista de conducta y asegurarse de k, en su presencia, la lleva a cabo perfectamente cumpliendo con cada requisito escrito.

- Todo esto? – pregunto la chica mientras recibía un pergamino k bajaba de la cama hasta el suelo.

- Ya le dije k debía darse prisa... – fue la única respuesta de su interlocutora.

Anzu suspiro y comenzó a leer.

Reglas para dirigirse al faraón en su presencia.

1º Jamás levantará la vista del suelo en su presencia, bajo pena de muerte.

2º Jamás se dirigirá a él por su nombre, sino bajo títulos k demuestren respeto y sumisión, bajo pena de muerte.

3º Jamás le dirigirá la palabra, a excepción de k se lo ordene, bajo pena de muerte.

4º Jamás...

Esa interminable lista había comenzado a aburrir a Anzu, además de deprimirla y desaparecer la poca alegría k aun habitaba en ella; su vida iba a ser un infierno.

"Cuántas ejecuciones se llevaran a cabo cada día? Si con tan solo mirarlo ya te puedes despedir de tu cabeza, me sorprende k aun quede gente viva en el palacio..."

Anzu continuo leyendo hasta k acabo la lista, se detuvo entonces y se la devolvió a la mujer, quien pareció sorprendida de su rapidez.

- Ya? – sin ánimos de responder solo dejo caer su cabeza en gesto afirmativo – bien, entonces será mejor k me acompañe hasta la sala de baño.

Anzu, algo extrañada, siguió a la mujer por diversos corredores, hasta k esta se detuvo al llegar a una sala.

Cuando la joven entró se quedo maravillada por la hermosura de lo k veía.

Se encontraba en una habitación cerrada, pero k poseía las dimensiones de un estadio de béisbol, las paredes de mármol blanco resaltaban su hermosura y grandeza.

En el centro se encontraba una enorme piscina llena de agua y cubierta por pétalos de rosa.

"Maravilloso – pensó – ni en los libros de historia se describe tanta hermosura."

En seguida sintió deseos de introducirse en ella, pero pensó que la bruja k la acompañaba, apodo por el cual había bautizado a su sirvienta, no se lo permitiría.

Cual no seria su sorpresa al escuchar todo lo contrario.

- A que esperáis? Despojaos de vuestra ropa y bañaos. O acaso necesitaos k os ayude con el vestido?

Eso último lo dijo con un tono k a Anzu, le pareció irónico.

- No gracias – resaltando esa última palabra – puedo sola.

Algo incomoda de quedar desnuda frente a la bruja, se despojo de su ropa y se apresuro a introducirse en el agua.

Estaba tibia, y la chica no pudo dejar de preguntar como se las arreglarían para calentar tal cantidad de agua, sin embargo previendo el poco interés k tendría su acompáñeme en explicárselo, decidió olvidar el tema y disfrutar del baño, imaginándolo como uno de los poco momentos de paz k tendría en bastante tiempo. Y no se equivocaba.

Tras una hora más o menos, noto como la bruja le hacía señas para k saliera.

Resignada se acerco a ella lentamente y salió del agua.

Algo colorada se apresuro a cubrirse con una toalla que encontró a mano.

- Y mi ropa?

- Su ropa ahora no sirve, a de vestirse con el traje especial k cada reina usa en su compromiso.

Anzu asintió, sabía que aquello era cierto pues recordaba haberlo estudiado en clase.

- Bien, pero dónde esta esa otra ropa; necesito vestirme.

-Acompañadme – fue la seca respuesta de su interlocutora.

Anzu resignada, marcho detrás suyo nuevamente tratando de sujetar la toalla enroscada alrededor de su cuerpo

Finalmente, observo como la mujer se detenía en otra habitación.

- Acércate – Anzu se acerco a ella con precaución preguntándose k sería lo siguiente – quítate la toalla.

- No, gracias - ni loca se quedaba desnuda frente a esa mujer.

- Muy bien como tu prefieras – la joven observó desconfiada como se acercaba a ella hasta arrodillarse frente suyo, quedando de ese modo su cabeza a la misma altura k su cintura – separa las piernas – fue todo lo k dijo.

- Esta loca? K es lo k pretendes – exclamo asustada la chica mientras se alejaba de ella a la mayor distancia posible.

- Debo de comprobar si eres virgen, de otro modo tu enlace con el faraón quedara anulado.

Anzu se limito observarla, tratando de descifrar si aquello era una broma de mal gusto. Al juzgar por la cara de ella pareciera que no.

"Por Ra, si esta mujer piensa k voy a dejar k me examine esa parte debe estar muy equivocada"

- Aléjate de mi; ni creas k voy a dejar meter tus dedos en mi...- callo, le daba vergüenza decirlo.

- Por supuesto k lo harás. Son ordenes del faraón y tu habrás de cumplirlas.

- Entonces el faraón puedo irse a tomar por el culo, pero tu a mi no me tocas.

En esos momento noto como la mujer le agarraba fuertemente del brazo.

Aquella situación comenzaba a asustarla; desde un principio se había dado cuenta de la antipatía de la sirvienta hacía ella, pero jamás pensó k llegaría tan lejos.

- Suéltame, me lastimas. No tienes ningún derecho a...

- Por supuesto k si, y tu no te moverás de aquí hasta k compruebe k eres virgen, y asegúrate de serlo porque de otro modo, me encargaré de convertir tu vida en un infierno.

En ese momento Anzu diviso en su mirada crueldad y un profundo odio, y sin pensar en lo k hacía salió corriendo de allí.

Lagrimas de impotencia corrían por su rostro.

Se encontraba perdida en un mundo repulsivo, jamás volvería a ver a sus amigos y jamás podría reunirse con Atem.

Pese a todo no era por eso por lo k lloraba. Simplemente se sentía asustada, como si el mundo hubiera desaparecido dejando en su lugar una pesadilla.

Sentía miedo de esa odiosa mujer k la odiaba sin ningún motivo y disfrutaba atormentándola, sentía miedo de esa nueva vida k la rodeaba llena de normas y mandatos desconocidos para ella, y sentía terror de la inminente llegada de la noche, cuando un hombre sin rostro se acercará a ella e intentará hacerla suya. Pero una cosa era segura, ella jamás se entregaría a él, prefería morir antes k eso.

Sin embargo, tal vez el la forzara a acostarse con él y ella no tuviera escapatoria, de ser así no sabia como seguir adecente. El solo echo de imaginar sus caricias, sus labios recorriendo su cuerpo, le provocaba un terror indescriptible, del cual no sabía como escapar.

Por ello corrió hasta desahogarse, corrió para escapar de todos aquellos temores k la atormentaban, corrió para huir de esa realidad con la esperanza de regresar a casa.

Corrió hasta k sintió k algo duro golpeaba contra su cabeza.

Miró hacía arriba y se quedo hipnotizada, sin embargo momentos después un grito la saco de su sock para conducirla a la realidad.

- Niña estúpida, dónde te crees k vas? Regresa aquí ahora mismo. – de nuevo la "bruja" apareció amarrando a Anzu por el brazo.

- Suéltame...

- Disculpe, pero ese no es modo de tratar a una joven. La figura con la k momentos atrás había chocado Anzu se dirigía ahora hacia la mujer, mientras le dirigía una no muy agradable, provocando así k esta liberará a la joven.

- Gracias... – dijo mientras miraba a los ojos de su "salvador".

"Por Ra, no fue una alucinación, realmente es..."

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Hola!!!

Ahora si les deje con la intriga!

Pero a partir de ahora, en vez de publicar cada jueves publicare un capi cada evz k reciba cuatro reviews, asi k ya saben, a comenatar...

Besitos, BY