Hola!!!
Aquí les dejo un nuevo capi, espero k lo disfruten, pero antes algunas cosillas k decir...
Primero, no maten a atem por su comportamiento, les juto k este tiene explicación, y k cuando la sepan comprenderan el porque trata a Anzu de ese modo...
Segundo, musas penas por mi tardanza, pero es k lleve un semana horrible, estoy a dos días de semana santa y lo examenes me agobiaron muxo...
Ahora ya si creo k dije tosdo, asi k ojala disfruten el capi... By
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"Anzu..."
- Anzu! Amiga, k ocurre?
Despacio se arrodillo al lado de su amiga, quien únicamente se abrazo con fuerza a ella.
Lentamente las lagrimas deslizantes por su rostro y el suave abrazo de su amiga, lograron calmar a la joven, quien poco a poco fue tranquilizándose.
- Te encuentras mejor?
- Si, muchas gracias Mai, no se como lograría salir de esta sin ti a mi lado.
- Qué te ocurrió?
- Nada, no me hagas caso, mejor olvídalo, si?
- Esta bien, sino quieres contarme no tienes porque hacerlo, pero recuerda k siempre puedes confiar en mi, para eso somos como hermanas, o no?
Este ultimo comentario hizo sonreír a Anzu, quien asintió agradecida.
- Es muy tarde y la música ya no se escucha, será mejor k regresemos.
- Cierto – afirmo contenta de k su amiga ya se viera más recuperada.
- Por cierto, se te veía muy buen bailando con Jonouchi, hacías linda parejita.
- Con esa sabandija! – expreso con furia la chica, mas no pudo evitar llevar su mano a los labios, donde momentos antes, el la había besado.
- Sabandija? – pregunto la recién nombrada reina con gesto suspicaz – ese es su apodo cariñoso? – le gustaba picar a su amiga, aunque al ver la mirada k esta le dedico prefirió callar.
- De esta no te escapas Anzu Mazaki!!! – exclamo una Mai al borde de la histeria, y al momento comenzó a perseguir a su amiga, quien no tuvo mas remedio de huir si quería mantener su pellejo intacto.
Mientras tanto en la sala del trono dos amigos hablaban, aunque por el gesto de uno de ellos, la conversación no era de su agrado.
- Y qué te pareció tu prometida, quiero decir, esposa? – interrogo el de gesto mas amable a su compañero.
- Sabes perfectamente que si me case por ella fue porque mi padre me lo exigió como condición para llegar a ser faraón, no porque me interesará.
- De acuerdo con el compromiso fue forzado, pero aun así debes tener alguna opinión de ella – presiono el rubio ojinegro.
- Hum – el tricolor parecía molesto por la insistencia de su amigo – No me interesa nada de ella así k no me fije en como era, lo único que note k era una niña muy molesta.
- Niña? – sonrió el otro – llámale niña si quieres, pero yo si me fije en ella, y sus curvas no son precisamente las de una niña.
- Cómo de decirte que no me interesa nada que tenga que ver con ella, y mucho menos sus curvas – sin embargo, pese a lo poco k le interesaba la conversación, no pudo dejar de preguntar - ¿y cómo es k sabes tu tanto acerca de sus curvas?
- Bueno, es difícil dejar de notarlas cuando te la encuentras en vuelta en una mini toalla – no obstante al notar la mirada de furia de su amigo se apresuro a aclarar – Atem por Ra k soy tu amigo, como crees k me interesaría por tu esposa – la furia no desaparecía de los ojos violetas del faraón y Jono empezaba a asustarse – Tranquilízate chico; lo k ocurrió fue k me choque con ella esta mañana, mientras huía de la nodriza de Rebeca y tan absorta estaba en alejarse lo máximo de ella que no me vio acercarme y choco contra mi.
- ¿Eso fue todo?
- También hable con ella y me pareció una chica muy agradable, al principio no sabía quien era y cuando lo descubrí me sorprendí bastante porque fue muy simpática conmigo, además me pidió k la llamará por su nombre, sino fuera porque Cintia confirmo k era ella, la habría tomado por una chica normal.
Las explicaciones del chico no habían servido para tranquilizar a cierto marido celoso, mas bien habían logrado enfurecerle más, cosa que Jono logró ver a tiempo e intento justificar.
- Pero justo después, apareció la amiga de tu esposa perseguida de guardias; esa chica si k es realmente única, no se aminala ante nada y da calabazas a todo el que se acerca. Además estuve bailando con ella durante la fiesta y... – sin embargo detuvo sus explicaciones por un momento para mirar a Atem suspicazmente – Un minuto, se supone que tú reniegas de cualquier interés en tu mujer porque no te interesa en lo más mínimo; entonces, a k viene semejante escena de celos?
Un color rojizo cubrió por completo las mejillas del aludido, sin embargo trato de disimular girándose de espaldas a Jono e inventando una excusa rápida.
- Aunque no me interese no quiero convertirme en el hazme reír del palacio. Si la gente descubre k mi esposa se burla de mi a mis espaldas, los cotilleos y las risas me perseguirán a cualquier sitio que valla.
Atem se felicito interiormente por tan buena excusa, sin embargo su amigo no pensaba rendirse tan rápidamente, primero porque le agradaba incomodar al gran faraón de Egipto, y segundo porque la joven reina le había caído muy bien, y no deseaba que sufriera por la indiferencia de su amigo.
- A otro con ese cuento faraón! – exclamo sonriente mientras su amigo maldecía a Ra porque su excusa no había sido tomada en serio – jamás nadie se atrevería a hablar mal de ti a tus espaldas, no al menos que quieran mantener al cabeza sobre sus hombre, y sabes perfectamente k Seth se encarga bien de ello.
La mención del serio sacerdote hizo sonreír instintivamente a los dos jóvenes.
Realmente el chico, a pesar de ser de su misma edad, había logrado ser temido por sus fieros arranques de furia y sus severos castigos.
Sin embargo, ambos jóvenes sabían que realmente no era tanto como aparentaba, solo k su increíble orgullo y desconfianza le impedían mostrarse tal y como era.
Fuera como fuese, el solo echo de su nombre lograba mantener al paz dentro y fuera del castillo, lo cual, volviendo al tema, imposibilitaba la creencia de la excusa que Atem había inventado.
El muchacho vencido, pero con demasiado orgullo para recocer que sí, se habían sentido celoso, se limito a repetir.
- Ya me harte, y como te dije nada, ni nadie k tenga k ver con ella me inter...
No pudo concluir su frase, pues algo duro y pesado choco contra él enviándolo al suelo.
Murmurando maldiciones se apresuro a abrir los ojos, cerrados a causa de la ciada, para a localizar al culpable de llevarlo al suelo, cual sería su sorpresa al encontrarse con unos preciosos ojos azules mirándolo fijamente.
Su cuerpo se paralizo al contacto de esos ojos, que provocaban en él una extraña sensación de paz, como si ya los hubiese contemplado antes, en algún lugar.
Hipnotizado, y sin apartar la vista de ellos se dedico a contemplar a la joven.
Su piel pálida, extraña entre los de su país, le aportaba un toque de elegancia y exotismo, provocando en él grandes deseos de acariciarla.
Sus labios, rojos y carnosos parecían exclusivamente creados para k el los besara.
Por otra parte pudo sentir el perfecto cuerpo de la muchacha sobre él suyo, provocando k un escalofrío recorriera cierta parte de su cuerpo, al recordar l aquella hermosa joven era su esposa.
Al mismo tiempo, una joven de cabellos castaños, habían sucumbido al hechizo de esos hermosos ojos morados, que la miraban tan profundamente.
Por un momento, olvido el lugar en el k se encontraba, la situación incomoda por la k estaba pasando, olvido k no estaba sola y olvido las consecuencias de sus actos.
Se alejo de la realidad y fue transportada a un lugar en el cual solo existía ella y él, el amor de su vida.
Se sintió perdida mientras sus ojos conectaban en una única unión, pero al mismo tiempo podía observar ese especial cabello que el chico poseía y que ella encontraba tan extrañamente atrayente.
Observo también esos tiernos labios llenos de fuerza e ímpetu y deseo besarlos con toda al fuerza de su ser, imaginarlos recorriendo su cuerpo, en contacto con su lengua.
Al mismo tiempo, se mostraba conciente de k sus cuerpos se mantenían separados, únicamente por el delicado y fino lino de su vestido, provocando de ese modo k sus pezones endurecieran, al mismo tiempo k sentía como el cuerpo del chico comenzaba a reaccionar a su contacto.
- Vamos chicos, nos haréis sonrojar, además – añadió pillamente Jono, sin percibir las miradas de advertencia para k callara de una Mai muy, muy furiosa al otro lado de la sala – para eso esta la noche de bodas.
La magia del momento quedo rota con ese comentario, trayéndolos de vuelta a la realidad.
Ambos tomaron conciencia de lo ocurrido, y la respuesta del chico no se hizo esperar.
Atem aparto a Anzu de un empujón, liberando a si su cuerpo, mientras maldecía enormemente su debilidad.
No comprendía como había sido tan estúpido para dejarse hipnotizar por esos preciosos ojos azules, sin embargo, sabía que de no haber estado allí Jono para alertarle, lo mas probable es k hubiera acabado besándola o incluso más.
Sacudió la cabeza para ahuyentar tales pensamientos, ella era la enemiga, una simple obligación k había tendió k aceptar coaccionado por su padre. Nada mas k eso.
Pese a todo una parte de su mente no dejaba de preguntarse k habría sentido al contacto de esos labios rojos como la sangre y de esa piel blanca como la nieve.
Mientras tanto las chica, continuaba en el mismo lugar donde el empujón de Atem la había colocado, incapaz de moverse.
Todavía percibía el aliento del joven sobre su rostro, su respiración agitada sobre ella. Todavía sentía esos incontrolables deseos de acercar sus labios a los de él y unirlos en un beso sin fin.
No obstante se vió obligada a tomar conciencia de la realidad cuando su amiga se acerco para ayudarla a incorporarse.
Recordó entonces lo sucedido anteriormente a su caída.
Ella venía corriendo, perseguida por una furiosa Mai, y sin saber como había llegado hasta el mismo salón en el k se encontraba Atem, y aun peor había chocado con él y lo había echo caer al suelo.
- Lo siento – murmuro débilmente mientras sus mejillas se encendían con vergüenza al notar la mirada del faraón posada en ella.
Por su parte en aludido no supo k responder y se limito a mirarla.
Realmente no entendía porque le pedía perdón.
Acaso ella era consciente de las reacciones que había provocado en él y se disculpaba por ellas?
Imposible, se respondió a si mismo.
Solo entonces recordó en motivo del "pequeño incidente" y de cómo ella había chocado con el arrastrándolo al suelo.
De seguro se disculpaba por eso.
- No hay problema – consintió levemente apartando al fin los ojos de ella.
Anzu no supo muy bien como interpretar esa respuesta, y era incapaz de averiguar si realmente se había enfadado o no. Sin embargo otra voz la alejo de sus meditaciones.
- Parece que tienes la costumbre de chocar con la gente, cierto? – la interrogo Jonouchi divertido, pese a todo, antes de responder una voz se adelanto a la suya.
- Cierra la boca sabandija! – aun no le perdonaba que por su estupidez el momento anterior entre el reciente matrimonio, se hubiera evaporado, además también debía cobrar venganza por el beso que le había robado el chico, no es k le hubiese importado mucho, la verdad era k lo había disfrutado, pero aun así debía hacérselo pagar – Ya que no sabes cuando mantenerla cerrada, sería mejor para ti y para todos que la callaras de por vida.
- Pero de k demonios me estas hablando! – exclamo Jono entre confundido y enfadado.
- Por Ra, ni siquiera te has dado cuenta. Además de sabandija te falta celebro!
- Repite eso!!! – la reto el chico furioso, aunque en el fondo adoraba discutir con ella, algo extraño, dado k la acababa de conocer.
En ese momento la chica perdió el poco autocontrol k se había impuesto y se dispuso para lo k auguraba ser un gran enfrentamiento, sin embargo...
- VASTA!!! – dos voces simultaneas y muy furiosas interrumpieron la discusión.
Tanto Mai como Jono miraron sorprendidos a los autores de este grito, para encontrar a dos avergonzados esposos dándose la espalda.
Ambos habían tenido la misma idea y la habían gritado en el mismo momento, cosa k avergonzó a Anzu y k enfureció a Atem.
De todos modos este ultimo continuó con la reprimenda.
- Ya dejen de pelear, que no ven que es más de media noche, además mis oídos no soportaran mas sonidos estridentes, por no hablar del terrible dolor de cabeza k provocaron.
- Esta bien, creo k tienes razón, lo mejor será retirarnos ya a dormir – apoyo Jono, ya olvidado su supuesto enfado con la rubia.
- Si, estoy de acuerdo – expreso Mai acompañando sus palabras de un disimulado bostezo – solo hay un problema – añadió reteniendo inmediatamente la atención del ojinegro – no se donde se encuentra mi cuarto.
- No te preocupes por eso, yo te acompañaré hasta una de las habitaciones de invitados, ya verás k son muy cómodas, y mañana ordenaré k te preparen una habitación digna de ti.
- Muchas gracias Jono, te lo agradezco mucho.
Dicho esto le coloco un sonoro beso en la mejilla y le tomo la mano mientras se alejaban del lugar, dejando tras de si a una parejita muy confundida con unos enormes interrogantes saliendo de sus cabezas y una gotita de sudor resbalando por su frente.
Instantes después el silencio se interpuso entre ellos.
- Creo k yo también me retiraré a dormir, faraón – se atrevió a decir al fin Anzu.
El muchacho solo asintió, y la chica se dispuso a partir, sin embargo momento después retrocedió sobre sus pasos, ya k había olvidado algo de suma importancia.
- Ocurre algo? – interrogo el tricolor posando su fría mirada sobre la chica.
- Pues veras... – comenzó ella nerviosa por su reacción – hay algo k olvide... – trataba de mantear la calma, pero su corazón latía a ml por hora al sentir aquellos ojos violetas posados en ella – resulta k.. yo tampoco recuerdo donde se ubica mi habitación.
El faraón le volvió la espalda al escuchar aquello, gesto k Anzu interpreto de fastidio e impaciencia, pese a todo muy lejos de la realidad.
Por algún motivo, lo dicho por la joven, provoco en Atem un desesperado impulso de sonreír, pero su orgullo le impidió revelar esa sonrisa a nadie que no fuera el mismo, así k volvió su cara de la de ella, con el fin de mantener este intacto.
Momento después su cara había recuperado su habitual tono serio y se giró para enfocar a la chica, k por alguna extraña razón parecía entristecida.
- Vamos, te acompañare hasta la habitación.
Un débil gracias se escucho como única respuesta, instantes después él ya había comenzado a caminar, seguido de cerca por la oji-azul.
Tras recorrer un trecho, el tricolor se detuvo frente a una puerta.
- Gracias...– las única palabra k la chica se atrevió a pronunciar; realmente le costaba superar la timidez cuando se encontraba frente a frente con su faraón, pero, por otra parte sabía k la única manera de él k comenzará a confiar en ella era actuar normalmente, mostrarse tal y como era. Con este pensamiento se obligo a continuar, esta vez con voz mas firme – Gracias por guiarme, te lo agradezco mucho.
Él pareció no inmutarse, así k la chica se apresuró a adentrarse en la soledad de su dormitorio, no obstante algo la confundió y enfado al mismo tiempo.
- Adónde crees k vas? – pregunto irritada olvidando por ello timidez mientras contemplaba como el muchacho la había seguido hasta el interior de la habitación y había comenzado a quitarse la corona.
- Cómo? – pregunto el chico desconcertado y como cierto escepticismo en los ojos, lo cual solo consiguió enfurecer aun más a Anzu.
- Óyeme bien!!! por mi puedes faraón, Dios, o lo k quieras, pero eso no te da ningún derecho a introducirte en mi cuarto como si nada y mucho menos a estas horas de la noche, para eso te vas a tu recamara, no a la mía!
Se encontraba furiosa, jamás imagino k Atem fuera tan animal para intentar algo con ella de ese modo.
El chico se había limitado a ignorarla todo el día, y ahora era tan estúpido arrogante para introducirse en su cuarto y comenzar a desnudarse, de seguro quería algo con ella.
Y lo k más le dolía era k si lo había intentado con ella de ese modo tan brusco, seguro k no era la única, él debía de tener montones de niñas con las buscar entretenimiento, y ese pensamiento era el k verdaderamente la irritaba.
- Se puede saber que estas diciendo? – pregunto le irritado – estamos casados, y por si no lo sabías las leyes egipcias nos obligan a compartir habitación como prueba de nuestro matrimonio.
- Casados...? – murmuro ella confundida, en seguida sus mejillas se tornaron rojas y comenzaron a arder presas de la vergüenza, cómo era posible k lo hubiese olvidado? – es cierto... lo olvide, lo siento.
De nuevo el joven faraón sintió unos tremendos impulsos de sonreír, y de nuevo se obligó a si mismo a girar la cara.
No obstante, debía reconocer k encontraba la situación bastante divertida, tal vez y fuese cierto lo k Jonouchi había dicho de la chica.
Trato de controlarse, no era momento e mostrar un debilidad, ni siquiera con aquella chica k tanto le había sorprendido.
- Esta bien, no te preocupes.
Su voz sonó tan glacial k Anzu sintió k la odiaba.
"Y con razón, después de todo lo le dijiste odiarme sería poco.
No se como fui tan estúpida para dejarme llevar, y aun peor para olvidar nuestro casamiento.
Pero me sentí tan... celosa? Si creo k eso fue.
Me lo imagine con otras chicas, haciendo lo mismo conmigo y sentí unas ganas terribles de pegarle una bofetada.
Lo k es peor, por un momento me olvide de k el no es Atem y lo imagine a él, a mi amigo con otras chicas, entonces fue cuando sentí k me paralizaba la ira.
Pero realmente si k son la misma persona, k tal si Atem nunca fue como yo creía k era, lo seguiría amando igual?
Si, por supuesto.
Lo amo con todas mis fuerzas, y no es cierto k el chico del k me enamore sea una ilusión mía.
Lo conozco, lo conozco mejor k a mi misma. El tiempo k estuve a su lado fue él mas feliz de mi vida.
FLASH BACK
Se encontraba en el metro y la situación era desesperada, sin embargo, esos preciosos ojos violetas fijos en ella, lograban mantenerla tranquila.
- Confías en mi, Tea? – había preguntado el chico.
- Confío en ti – respondió sin dudar, pronunciando, sin saberlo, las palabras k la acompañarían el resto de su vida presentes en cada momento.
FIN FLAS BACK
Así es faraón, Atem. Te hice una promesa, confió en ti, y pase lo k pase siempre lo haré.
Ignoró el motivo por el k te muestras tan distante en este tiempo, pero, no importa lo k tarde, lograré despojarte de tu fría coraza y traeré de vuelta a mi amigo, al amor de mi vida."
Con esa firme promesa sellada en su corazón, Anzu logró sonreír, pues sabía k el destino le había ofrecido una segunda oportunidad, y no pensaba desaprovecharla.
Ya lista para dormir, se recostó a un lado de la cama, mientras Atem hacía lo mismo en el extremo opuesto de la misma.
Ni por un segundo se le paso por la cabeza k el chico intentará algo con ella, a pesar de ser su marido, no parecía interesado e ella.
Lo prefería así, pues deseaba k su primera vez, fuese algo especial y lleno de amor, y no importaba si para ello debía esperar un tiempo, después de todo llevaba esperando años.
Por su parte, el joven faraón, ya se había introducido en las sabanas y cerrado los ojos, se sentía agotado y deseaba dormir sin ser molestado.
Ambos chicos se encontraban cansados y no tardaron en dormirse. El día había sido duro y lleno de sorpresas, sin embargo la noche transcurría en paz.
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Espero les haya gustado el capi, como ven los roces entre Anzu y atem no han exo mas k empezar... Aunque yo poel momento me encuentro algo vacia de inspiración, pero tratare de continuar...
Asi k opr fa reviews, plis!!!
Sin comenatrios la historia dejará de existir! (frase pillada, lo se, pero me gusto muxo...)
Besitos, BY
