Hola!!
Primero k nada TRES grandes noticias!!
La 1º MI ORDE SE ARREGLO!!
La 2º MI INSPIRACIÓN REGRESO!!
La 3º AL FIN ESCRIBI LA TAN ANHELADA DECLARACIÓN DE AMOR DE LOS TORTOLITOS!!
Fue ayer por la noche, todo paso de golpe, me trajeron el orde arreglado, la inspiración llego de golpe y me pudo a escribir como una loka hasta llegar a esa parte!
Pero aun keda muxo para k llegue a ustedes, ya k es la pagina 12º más o menos... así k les keda esparar...
Pero como estoy muy feliz les traigo ste capi, algo cortito porque es la segunda parte, pero espero k lo disfruten!!
Besitos, BY
Después de ver a los chicos retirarse, Anzu se permaneció recordando el modo en k Atem había sonreído a Mana.
"Por qué no puede sonreírme a mi igual? Por qué no puede tratarme como a ella?
Con cariño. Tan parecido al Atem k yo conozco.
Aquel k siempre lograba hacerme sonreír, k se preocupa por mantenerme a salvo, k siempre se mantenía a mi lado, aquel en quién podía confiar.
Por qué? Por qué había roto su promesa.
"Confía en mi, Tea"
Pero cómo? Cómo confiar en alguien que ni siquiera la miraba a la ojos? K la despreciaba, k la... odiaba?"
- Te hice una pregunta!
Esa voz la devolvió a la realidad, para encontrarse con unos fríos ojos violetas fijos en ella.
- Ni siquiera eres capaz de contestar a algo tan simple?
Anzu sintió k la rabia inundaba su sangre al contacto de esa mirada fría y de ese tono de burla.
Plaf! Su mano se estrellaba contra la cara del chico, provocándose a si misma cierto dolor y esperando que el chico lo estuviera sintiendo mil veces más fuerte
- Vete a la mierda faraón! – exclamo al mismo tiempo k se incorporaba y comenzaba una carrera desesperante hacia la salida, no segura de hasta cuanto podría contener sus lagrimas y odiándose a si misma por permitir k el chico notara si quiera un resquicio de ellas.
Tan concentrada estaba en este echo k ni siquiera se molesto en voltear al percibir como un cuerpo se cruzaba en su camino chocando con ella.
Sin prestar atención, continuo su carrera hacía ningún sitio, sin embargo, tras unos instantes, una imagen, un rostro, apareció en su mente haciéndose omnipresente.
"No es posible... Atem!!"
Mientras tanto, en el salón, un joven de cabello tricolor, acariciaba instintivamente una de sus mejilla, aun colorada por el reciente golpe que había digerido.
No obstante, el orgullo y el frío habían abandonado por completo su rostro, que ahora se mantenía bajo y con una expresión de dolor, mientras rememoraba los echos,
Le había tomado por sorpresa.
Jamás habría imaginado k alguien se atreviera a golpear de ese modo al gran faraón de Egipto, y k ese alguien hubiese sido una mujer, aun más, una princesa, una reina... su propia esposa, lo ofuscaba por completo, impidiendo cualquier posibilidad de esquivar el golpe, de por si, bastante potente.
No obstante había algo k le dolió más k la herida física.
La expresión de profundo dolor k mostró la joven en el momento del impacto, se incrusto en lo más profundo de su alma.
Luego vinieron las palabras, esas palabras incrustadas desesperación y en un profundo dolor.
"Vete a la mierda, faraón."
Cargadas de desprecio, de odio, se habían clavado en él como si de una daga se tratara.
No lograba comprender el motivo de porque le afectaba tanto ese echo, al fin y al cabo, ella no era nada, nada más k una obligación.
Pero el echo era k si le dolía; le dolía k ella le odiara, y aun le dolía más ser el mismo el causante de ese odio y de ese dolor que pudo ver reflectado en sus hermosos ojos azules.
Entonces pudo escuchar como ella se alejaba de allí corriendo, tal vez espantada por lo k acababa de hacer, tal vez por qué seguía dolida con él y no deseaba verle, tal vez por qué las lagrimas comenzaban a aflorar por su rostro y no quería dar ninguna señal de debilidad ante él.
El ruido de sus pasos se perdía en el silencio y el seguía incapaz de moverse de su sitio.
Había algo k le torturaba, una neblina oscura cubriendo sus pensamientos, amenazando con salir a la luz, convirtiéndose en una idea, en un único pensamiento.
Ir tras ella.
Cada fibra de su ser le gritaba k fuera tras ella, k la tomara del cintura y le pidiera perdón; cada fibra de su ser gritaba porque la apegase a él y no le dejase marchar.
Sus rostros, acercándose lentamente, sus párpados cerrándose mansamente, sus labios en dulce contacto, sus lenguas disfrutando la una de al otra y después solo la calma, la calma reflejada en esos preciosos ojos azules, tan semejantes al cielo pero con la fuerza del océano en ellos.
Deseaba disculparse, deseaba abrazarla, deseaba besarla..., pero ante todo, la deseaba a su lado.
Pero ella no se encontraba con él; ella lo odiaba, como mínimo lo depreciaba, y él mismo había sido el responsable de esos sentimiento.
Él, con su orgullo, con su frialdad.
Él, quien desde un comienzo la despreció y se limito a ignorarla.
Él, quien poco a poco, comenzó a desear estar a su lado, a hablarle, pero que llevado por su ego, se limito a maltratarla con sus palabras.
Sintió una nueva punzada de dolor en el lugar donde ella le había golpeado.
"Me lo merezco – pensó cruelmente – al igual k merezco su desprecio y su odio.
Pero por qué demonios no puedo olvidar el dolor k reflejaban sus ojos después de k yo le hable de esa forma?
Por qué su mirada me duele más k cien cuchillos atravesando mi piel?
Y por qué demonios tengo la impresión de haberla visto antes?
Es como si yo hubiera compartido ya una vida a su lado... solo k una vida diferente.
Tal vez deba preguntarle a ella al respecto, no creo k su reacción sea pero k esta cachetada.
No, no creo k sea posible; lo más seguro es k no desee volver a verme en al vida, y aunque estemos casados, yo no puedo obligarla a k permanezca a mi lado.
Pero Ra, no quiero k se vaya, no quiero k se aleje de mi; o se si podría soportarlo.
A pesar de tan solo llevar un día a su lado, es como si hubiesen transcurrido años."
La mente del chico se encontraba perdido entre estos pensamientos.
Sus emociones le mantenían atrapado en un mundo totalmente ajeno a la realidad.
Sin embargo, un grito aterrorizante, logró atravesar el invisible muro de sentimientos k lo mantenían aislados, para instantes después, sentir como algo, o alguien atravesaba su cuerpo.
El dolor no se hizo esperar, un agudo dolor acompañado de unas sádicas risas.
Su cuerpo se torno de dolor, su mente aun no lograba reaccionar a los acontecimientos. Lentamente la oscuridad fue envolviéndolo todo, el dolor desapareció y eco de la risa fue perdiendo potencia.
Bueno aki les dejo estoy refeliz, y me marzo corriendo a hacer una escena nueva el LEMON!!
Para la k tendre cooperación de amorata, asi k sera exo entre dos!
Espero k os haya gustado este capi y os prometo k el proximo sera fundamental para el desarroyo de la historia!
Besitos a todos, BY
