Hola

Hola!!

Bueno la verdad es k este capi no va a ser muy romántico, pero le prometo k los dos siguiente van a resultar hasta empalagosos...

Este es algo más de acción, pero veremos como anzu protege al faraón y se desvelara parte dela trama.

NOTICION!!

Concluí el capi de los lemon!

Lo llame así porque es un capi de 6 paginas, y 3 son un lemon de Anzu/atem, 1 se dedica a la relacion mahado/mana, pero luego las dos restantes es otro lemon entre mai/jono!

Asi k si les gusta este genero prepárense, porque es un capi relindo, o al menos a mi me gusto!

Bueno ya les dejo para que sigan con el capi, besitos, BY

Las lagrimas se mantenían frescas en sus ojos, preparadas para liberarse en cualquier momento.

Sus ojos, enfocaban a una pesada puerta de madera, como queriendo traspasarla y poder ver lo k había tras ella.

Sintió como un brazo la tomaba por los hombros, tratando de alejarla del lugar.

Ni siquiera se molesto en mirar quien era el k la sostenía, poco importaba, lo único importantes es k nadie lograría apartarla de allí.

La fuerza sobre su hombro aumento, pero ella se mantuvo impasible. Por mucho k tiraran su pies no se moverían ni un centímetro.

Al fin la presión cedió, fuese quien fuese se había dado por vencido, ella no cedería.

El tiempo seguía su curso y la tensión y el miedo aumentaban por momentos.

Su mente comenzaba a alejarse del lugar para rememorar los sucesos acontecidos tan solo unas horas antes, como si de ese modo, la culpa k sentía se emancipará por si sola.

FLASH BACK

Se encontraba corriendo por los pasillos, el dolor de su pecho parecía no haber disminuido, es más por momento aumentaba, y lo pero era que ahora él debía odiarla aun más.

Recordaba como había perdido el control sobre su mente, sobre sus emociones, recordaba como su sentimientos se colapsaban y en un escalofriante impulso, su mano golpea el rostro del faraón, igualmente recordaba las palabras k sus labios habían escupido después.

"Vete a la mierda faraón"

Y el odio k sintió hacía el en ese momento la espanto.

Cómo era posible sentir odio hacía la persona k más amaba en el mundo?

Entonces solo encontró una salida, correr; alejarse de él lo máximo posible, con al esperanzo de k ese odio también se alejara de ella.

Desesperada comenzó una carrera hacía ningún sitió, con el único fin de distanciarse de él lo máximo posible.

De pronto nota como su cuerpo choca contra algo o alguien, alza la vista y encuentra una figura, pero no logrando ver nada más allá de eso, se apresura a seguir con su objetivo.

Y allí estaba ahora, perdida entre un riachuelo de emociones confusas que no logran sino obstruir su mente.

Sin embargo, hay algo que se escapa a su control, algo importante que ha pasado por alto, pero que no logra recordar.

Pese a toda, trata de controlarse, y para lograrlo detiene su huida.

Solo en ese momento una mirada fría, un rostro malévolo y un cabello platino toman forma en su mente, formando a la persona más odiada y probablemente más peligrosa k había conocido en su vida.

- No es posible... Atem!

Rápidamente se apresura a regresar sobre sus pasos.

"Ra, como he podido ser tan imbecil? Choque con él e iba tan concentrada en mis propios asuntos k no le reconocí; y ahora Atem podría estar..."

Ese pensamiento le hizo apresuras su paso. Sentía que se quedaba sin aire, pero no importaba. Lo único importante era llegar a tiempo a la sala que había abandonado momentos antes y rezar porque no fuera demasiado tarde.

Al fin había llegado, se apoyo en el marco de la puerta un instante para recuperar el aire, y alzo la vista.

Bakura se encontraba a escasa distancia del faraón, su brazo levantado portaba un objeto dorado k Anzu no recordaba hacer visto nunca.

No obstante lo k más le sorprendió fue ver a un monstruo que tenía cierta similitud con el necrotemor oscuro, pero que parecía corpóreo.

Del impacto que le provoco ver esta imagen, tardo unos segundos en distinguir el cuerpo inconsciente que se hallaba en el suelo a escasos metros de la bestia.

- Me decepcionaste faraón – un escalofrío recorrió la espalda de Anzu al contacto con esa fría voz – jamás pensé k sería tan fácil acabar contigo – en ese momento, Bakura dejo escuchar una risa, que a la chica se le antojo sicopática, instantes después continuo con su discurso – Si realmente eres tan estúpido para dejar que te tomen por sorpresa, no mereces ser el faraón, pero eso – su boca se torno en una cruel sonrisa – puedo arreglarlo.

En ese momento giró su vista al monstruo k esperaba paciente la orden de amo.

- Necrotemor oscuro, ataca; destruye al faraón!!

Todavía paralizada en su sitió, Anzu no deja de observar como el monstruo se acerca lentamente al joven y se prepara para dar su ataque final.

- Atem!!

Al fin logra reaccionar y ordena a sus piernas que corran para proteger al chico.

- Demasiado tarde! – exclama Bakura con una sonrisa mientras se relame los labios.

El necro ya ha tiene listo a su ataque, lo enfoca hacía Atem y...

- NO!!

Anzu trata desesperadamente de llegar donde el faraón, sin embargo algo dentro de ella le dice k será demasiado tarde.

Sin embargo trata de acelerar su carrera.

No, no puede perderlo ahora, no de ese modo.

No antes de disculparse por su arrebato, no antes confesarle sus sentimientos, no antes de hacerle recordar, no antes de... amarle.

Desesperada, trata de interponerse entre el rayo que ya ha sido lanzado, pese a todo, se encuentra demasiado alejada.

Su corazón se estremece y comienza a palpitar rápidamente.

Va a perderle de nuevo, antes sus ojos, y esta vez ya no habrá segunda oportunidad, lo que es peor, esta vez será solo culpa suya.

Su culpa; el morirá porque ella no llegó a tiempo, porque se encontraba tan absorta en su dolor que no pudo reconocer al asesino, porque había sido tan débil de quedarse paralizada en medio de la situación y no había sido capaz de reaccionar a tiempo.

Su corazón le dolía, su pecho se paralizaba, sentía que moría mientras el rayo se acercaba al rostro del amor de su vida, sin que ella pudiera hacer nada para evitarlo.

Sin embargó, en una décima de segundo, su anillo comenzó a brillar y casi sin k ella se percatará una extraña figura hizo su aparición de la nada interponiéndose entre el disparo y deteniéndolo.

- No!! – estaba había sido Bakura quien había dejado escapar el grito.

Por su parte Anzu todavía no comprendía muy bien lo sucedido, pero no le importaba.

Lo importante era que ya había llegado junto a su faraón, y que este seguía con vida.

Después de asegurarse de este echo tomándole las pulsaciones, giró su rostro hacía la persona k les había salvado.

Realimente no se le podría decir persona.

Era cierto k sus rasgos era los de una hermosa mujer, su pelo, negro le llegaba hasta la cintura, sus ojos también oscuros transmitían una madured innata.

Vestía una camiseta negra de cuello de barco de tirantes unidos mediante unos nudos y unos guantes sin dedos k le alzaban hasta por encima de los codos

Una falda hasta poco más debajo de los muslos, con dos cortes en ambos extremos y unas botas altas, del mismo color con tacones de aguja.

(Toda la ropa, incluidas botas y guantes era de cuero negro.)

En la mano llevaba a demás un pequeño bastón cuya medida no rea superior a la de un brazo y en cuyo extremo se hallaba un báculo redondeado de color verde fosforito y del cual se desprendían llamas del mismo color.

Sin embargo, y k en otras circunstancias se la podría haber confundido con una hermosa mujer, se encontraba levitando varios palmos por encima del suelo, y de su mano extendida parecía salir una especie de escudo semitransparente de color de igual color k el báculo y k se encargaba de proteger a los dos chicos que se encontraban tras ella.

Anzu la miró asombrada, y aun se sorprendió más cuando la mujer le sonrió cálidamente antes de volver a fijar su vista en la batalla.

Bakura se encontraba atónito, no entendía como había llegado ese monstruo allí, pues el único con poder para invocarlo se encontraba inconsciente en el suelo.

Entonces se fijo en la chica k permanecía a su lado.

"No es posible k un ser tan débil sea capaz de invocar a un monstruo capaz de bloquear el ataque de mi necro, ni siquiera posee un brazalete invocador (n/a: no recuerdo el nombre, ese brazalete que llevan el faraón y sus sacerdotes para invocar a los monstruos.)"

- Necro, utiliza tu habilidad especial, toma la fuerza del ser vivo inconsciente k se encuentra en esta habitación para aumentar tu poder.

Rápidamente el monstruo con forma de esqueleto aparece tras de Atem y logra k su mano atraviese el pecho del chico como si fuese incorpórea.

Anzu horrorizada trata de apartarlo, pero su cuerpo solo traspasa al necro.

El cuerpo del monstruo comienza a aumentar de tamaño, mientras k el rostro del faraón palidece aun más.

- Furia oscura, libérate! – la misteriosa dama libra estas palabras mientras sujeta su monóculo con las dos manos, momentos después una gigantesca bola de fuego, aun más potente k la anterior, es enviada contra el Necro, quien por mucho k trata de pararla con su nuevo poder, termina aniquilado por ella.

- Ahora Bakura, Ríndete! – exige la guerrera oscura.

- Ni lo creas, ese era mi peor monstruo, pero jamás vencerás al k te enviaré ahora.

Al mismo tiempo k pronunciaba estas palabras alzaba su brazo con el brazalete innovador y lo colocaba en alto.

- Cambio de corazón, te invoco!

En ese momento, y ante los ojos de una hipnotizada Anzu aparece el monstruo invocado por Bakura, solo k al igual k en la ocasión anterior, no se trata de un simple holograma, sino de un monstruo corpóreo capaz de lanzar ataques reales.

- Cuidado! – se sorprendió a si misma al hablar dirigiéndose hacía la extraña mujer k se encontraba en frente suyo; sin embargo a pesar de no conocerla de nada, los estaba protegiendo así k lo mejor era advertirle aprovechando su extenso conocimiento en cartas de duelos – el monstruo k ha invocado pude repeler tus ataques y devolvértelos más potentes.

- Lo se – se limito a afirmar ella.

- Jajajaja – de nuevo se escucho la risa de Bakura – no sirve de anda que conozcáis su secreto, sino sabes como enfrentaros a él.

- Quién te dice k no se el modo de vencer a tu marioneta? – pregunto la guerrera sarcástica.

Bakura percibió el tono de burla k había usado y se enfureció.

- Jamás lograrás vencerme, y aunque me derrotases ahora mi Kah no dejará de aumentar, hasta volverme invencible.

- Entonces será mejor k me encargue de ti antes de k eso ocurra, no cree? – el aludido se limito a escupir al suelo con asco. Sin embargo ella no presto atención y se dirigió hacía la chica – escúchame bien, Anzu. Debo terminar con él lo antes posible, de lo contrario su poder aumentará demasiado y será más difícil vencerlo – la chica se limitaba a mirarla fijamente, dispuesta a cumplir aquello que fuera lo k ella lo pidiera – debes transmitirme tu Kah, de ese modo aumentaré mi poder lo suficiente para terminarlo de un solo golpe. Lamento tener k recurrir a eso, pero es necesario.

- Esta bien – consintió la chica asustada – pero yo no se como transmitirte mi Kah.

- Solo concéntrate, cierra los ojos y trata de enfocar tu energía hacía mi – Anzu todavía parecía dudosa – Puedes hacerlo, ya lo has hecho antes, solo k no lo recuerdas – dudaba, el miedo al fracaso se mantenía presente en sus ojos – Vamos Anzu, debes hacerlo, por tus amigos, por él; si no lo conseguimos Bakura le matará y el no podrá defenderse en su estado.

Un asomo de decisión cubrió la mirada de la chica.

Por supuesto k lograría hacerlo, la vida de Atem dependía de ella.

Por una vez las tornas cambiaban y no era él quien debía salvarla a ella, sino que era ella la k debía salvarlo a él.

"No te fallare, faraón."

Con determinación cerro los ojos para concentrarse en lo k le habían pedido.

Poco a poco sintió como sus fuerzas disminuían, hasta quedar exhausta, pero no cedió en su empeño.

Le demostraría que él también podía confiar en ella, incluso a riesgo de su vida.

Justo cuando pensaba que caería al suelo inerte, la presión cedió y el aire volvió a llenar sus pulmones.

Tras unos instantes de recuperación abrió los ojos.

La extraña mujer se encontraba de espaldas a ella, pero eso no impidió k pudiera divisar el gran aura verde k la cubría.

Una enorme bola de fuego negro con toques verdecinos, cubría toda al habitación.

"Increíble – pensó – de dónde emergió tal cantidad de poder? Ni siquiera en las peores batallas lo había sentido de este modo."

Al parecer no era la única que pensaba en ello.

Del rostro de Bakura había desaparecido su habitual sonrisa maquiavélica y su rostro se había tornado en preocupación.

"Mi monstruo no conseguirá repeler este ataque, es demasiado poderoso y mi Kah no ha terminado de desarrollarse. Si me quedo ahora podría perderlo todo."

Tan solo contaba con unos segundos para decirse.

- Muere!! – el grito de la guerrera que corto el aire y que fue seguido del terrible ataque incrustado en fuego y poder.

Todo sucedió demasiado rápido para k Anzu pudiera divisarlo.

Solo vió como el ataque cruzaba la habitación para dirigirse contra Bakura, momentos después un agra explosión lo cubrió todo.

La honda expansiva no tardo en golpearles, arrastrando consigo restos de ladrillos de las paredes derruidas.

La chica se inclino ante el cuerpo del faraón, todavía inconsciente, tratando de protegerle del golpe, sin embargo este nunca llegó a alcanzarlos.

Más tranquila abrió los ojos para encontrarse con la causa del fallido golpe.

Allí estaba, esa misteriosa mujer k lo había salvado y k en esos momentos había hecho de escudo para que nada los lastimase.

- Gracias- sintió k debía decirle - Quién eres? - Esa pregunta emergió de su boca prohibiendo el paso a todas las demás, k no eran pocas.

- Soy la Emperatriz de lo Oscuro.

Habito desde hace innumerables siglos en el interior de tu anillo, esperando en momento adecuado de mi liberación, el momento en k la portadora del tatuaje de los dos mundos, me hiciera salir a la luz.

Anzu permaneció estática, realmente no había comprendido mucho de lo k ella había pronunciado, sin embargo le debía su vida, y más importante aun, le debía la vida de la persona amada.

- Gracias – repitió, solo k esta vez lo dijo con sinceridad, no porque fuese lo correcto, sino porque desde lo más profundo de su corazón sintió una inmensa gratitud hacía ella.

Una sencilla sonrisa fue toda respuesta.

- No debes agradecérmelo; no lo había logrado sin ti – se escucharon unos pasos que se acercaban – Ahora atiende bien lo k voy a decirte. Bakura huyo, sintió miedo de mi poder y decidió escapar, pero volverá y esa vez será mas difícil vencerle – Anzu solo asintió – tienes k estar preparada, el destino de muchos depende de ti, tu propio destino depende de tus acciones, pero recuerda que yo permaneceré a tu lado hasta el momento en k tu elección haya sido tomada.

Sus palabras solo lograron confundir más a Anzu, sin embargo antes de poder interrogarla sobre nada, la Dama de la Tinieblas había desaparecido.

- Anzu!! K demonios ocurrió aquí?

La chica giró al vista para encontrarse con sus amigos, quienes habían regresado de su paseo.

- Bakura... – fue todo lo k pudo decir.

- Bakura, dónde? – apremió el chico de mirada seria, a quien ella identifico como Mahado.

- Huyo – respondió quedamente.

- Por Ra, si hasta las paredes quedaron deshechas, k fue lo ocurrió? – insistió el sacerdote.

Sin embargo la chica no se molesto en contestar.

Se había girado hacía Atem, quien permanecía inerte en el suelo y cuya respiraciones había debilitado excesivamente después de que el Necro lo tocara.

- Atem... – susurró Anzu tomándole la mano – aguanta, por favor, no me dejes sola... – las lagrimas habían empezado a correr por su rostro sin k ella les prestará atención – otra vez no..., no de nuevo..., no lograré soportarlo – el chico seguía sin reaccionar – No!!

Libero esa exclamación desde lo más profundo de su alma, liberando con ella todo el dolor, frustración, miedo, y desesperación k sentía.

Por su parte los chicos comenzaron a comprender la situación.

- Llama a un medico, rápido! – exigió Mahado.

Si! – afirmo Jonouchi mientras salía corriendo en busca de uno.

Por su parte Mai se había acercado a su amiga tomándola por el hombro.

- Tranquilízate, esta todo bien, de acuerdo?

Sin embargo Anzu estaba lejos de escuchar lo k su amiga decía en ese momento.

Su mirada permanecía fija en el tricolor, mientras su alma se partía en pedazos.

FIN FLASH BACK

Como vieron fue un capi bastante largo pero con poco romanticismo, pero les juro k los dos k siguen los van a recompensar... igual no esta mal incluir algo de acción, no creen?

Besitos, y por favor no se olviden de comentar, si ricibo sus maravillosos comentarios prometo actualizar este finde, ok?

Recuerden, sin vuestros comentarios la historia dejaria de existir.

Ahora si les dejo, besitos, by