Hola
Hola!!
Perdonen si me demore un pokito, es k me reenganxe viendo yugioh en el youtube y les juro k no me movi de ahí ni para comer!
Casi había olvidado lo buena k estaba la serie!
Igual aki les traigo el capi, la primera parte mas bien, no se k tal me kedo, digamos k a excepcion del flash back no me gusto demasiado, pero tampoko era para tirarlo y hacerlo de enuevo, asi k ustedes diran...
Aki se los dejo, besitos, BY
Contesto a los reviews anonimos:
Andrea Ñuñez, muxas gracias por comenatr, de veras k vuestros reviews me animan muxo, y ya ves k lo continue asi no es necesario tomar medidas tan bruscas... besitos, k disfrutes el capitulo, BY
Dark Crystal Uchiha: me alegro muxo k te gustará el capi, asimismo te agradezco muxo k me dejaras tu reviews, xk me hace muy feliz recibirlos... De veras me alegro k te guste mi fic, y espeor k sigas leyendo y no te decepcione. Besitos, BY
Sheresada: hola amiga!! De vera sno sabía k también te pasabas por aki, te lo agradezco muxo! Si tienes razón aka publico un pokito antes k en el otro lado, pero me tarde porque me reenganche viendo yugioh en el youtube! en principio solo kería recopilar información dela ultima temporada para el desarrollo del fic, especialmente de seth/kissara, pero me entraron ganas y termine viendo la serie completa... Es por eso k me tarde, peor prometo actualiza rprotnito la ulitma vez... Besitoa, BY
TE AMO (1º PARTE)
Una vez el recuerdo de lo sucedido concluyo en su mente, de nuevo solo pudo fijarse su vista en esa odiosa puerta de madera, dentro de la cual Atem estaba siendo examinado por los médicos desde hacia mas de tres horas.
El vació comenzó a llenar su mente, el tiempo trascurría pero ella ya no estaba conciente de ese echo.
Al fin la puerta se abrió, devolviendo a Anzu a la realidad.
El medico se detuvo y busco con la mirada a cierto sacerdote, sin embargo la chica no pudo contener la impaciencia por más tiempo.
- Cómo esta Atem? – trato de pronunciar, pero las palabras se perdían en su boca.
El medico se disponía a contestar, pero su compañero apareció de al nada y le contuvo.
- Tenemos ordenes de no revelar su estado de salud, nadie podrá entrar a verle por el momento
"Por qué todo tiene k ser tan complicado?
Por qué ni siquiera me esta permitido saber si todavía vive.
Por qué demonios ocurrió todo esto"
Parecía a punto de derrumbarse, sin embargo algo en su mente se nuble y en un arrebato loco agarro al medico por el cuello de la camisa.
- Las ordenes se pueden ir a la mierda. Tengo derecho a saber como esta mi marido!
El hombre parecía asustado, pero por otra parte el recuerdo del castigo k le esperaba por desobedecer, le asustaba aun más.
No sabiendo k hacer se limito a permanecer en silencio.
Anzu, viendo k así no lograría su objetivo le soltó del agarre.
Ya no sabía k hacer, se encontraba viviendo una pesadilla y mientras tanto él podría estar muerto.
Calló de rodillas, el llanto no se hizo esperar.
Solo deseaba desaparecer de allí.
Volver a su mundo, alejarse de ese infierno y sin embargo se sentía incapaz de separarse de él, porque le amaba, porque necesitaba saber si estaba a salvo, porque solo mirándolo a los ojos y al contemplar su sonrisa, solo entonces podría marcharse de allí.
- Qué ocurre aquí?
Una voz fría se escucho a espaldas de la chica, pero ella ni siquiera volteo a ver quien era; ya no le importaba, ya nada importaba sino lograba estar junto al amor de su vida, junto al amor k podría esta a punto de perder, nuevamente.
- Es la esposa del faraón, quiera saber como esta, pero nosotros tenemos ordenes de no...
Fue interrumpido por un puño directo en su estomago que le hizo caer al suelo deteniendo sus palabras.
- Estúpido – fue lo único k dijo el portador del golpe, seguidamente se dirigió hacía la chica, tomándola por el hombre – Se encuentras muy débil y todavía no ha despertado, pero no creemos que corra peligro de muerte.
Al fin un descanso le fue proporcionado a la chica, un destello de luz entre penumbras.
Aun sin volverse respondió un débil "gracias".
- Eres su esposa, tienes derecho a saberlo, igual k tienes derecho de permanecer a su lado hasta k despierte – se detuvo un momento – si a si lo deseas, por supuesto.
La chica tardó un momento en contestar; todavía no era capaz de creer k al fin algo saliera bien y la gratitud que sintió hacía el culpable de ello fue increíble.
- Claro... muchas, muchas gracias Seth – expreso algo confusa pero sorprendida.
El sacerdote se quedo asombrado de k ella lo hubiera reconocido sin siquiera voltear a verlo, pero aun así se limito a tenderle la mano para que se incorporara.
Con una última sonrisa hacía el chico, Anzu se dirigió hacía la habitación en la k reposaba el faraón, el motivo de su existencia.
En silencio camino lentamente hasta acercarse al extremo de al cama donde reposaba Atem.
Las lagrimas comenzaron a fluir por su rostro al verlo tan debilitado, ni siquiera en los peores momentos lo había visto de ese modo, tan frágil, tan próximo a la desesperación.
Se acerco a él arrodillándose en el suelo y tras un momento de duda le tomo la mano. La encontró fría al igual k su rostro.
- Atem, por Ra, debes superar esto, debes ser fuerte. – Una nueva lagrima se deslizo por su mejilla mientras susurraba – no me dejes sola Atem..., yo te amo.
Era la primera vez k confesaba sus sentimientos hacia el chico estando el próximo, si siquiera en su tiempo se había atrevido hacerlo.
Sin embargo, en ese momento sintió la necesidad de hacérselo saber, aunque ni siquiera él fura capaz de escucharla, aun así necesitaba decirlo y secretamente esperaba, que sus palabras alcanzaran al chico de algún modo y le dieran fuerzas para salir adelante.
Transcurrían las horas, la noche venía de regreso dejando tras de si el día, no obstante Anzu no pensaba moverse de su lado, necesitaba encontrarse ahí transmitiéndole fuerza con la esperanza de k el despertara.
Ya no podía pensar en nada, sino el hombre k tenía ante si.
Ya ni siquiera recordaba lo frío k se había portado con ella desde su llegada, ya no pensaba en lo mucho k creyó odiarle tras su última discusión, ya no le importaba nada, nada k no fuera mantenerse al lado del amor de su vida, para k cuando este despertará, fueran sus ojos lo primero k viera.
Incorporándose lentamente acerco sus labios a los de él, sin embargo tras un momento de vacilación, termino posando su beso sobre al frente del chico.
Una vez echo esto, volvió a colocarse de rodillas en el suelo con la cabeza apoyada en el pecho del joven.
Poco a poco las estrellas comenzaron a aparecer por la ventana de la habitación y la luna tomo su lugar en el centro del cielo.
El cansancio y la tensión k había acumulado a lo largo del día, hacían mella en ella, y casi sin notarlo sus párpados descendieron y la oscuridad nublo su cuerpo.
Largo tiempo después, un chico al fin despertaba de sus pesadillas.
Se encontraba débil, y no recordaba bien los acontecimientos ocurridos el día anterior.
Permaneció con los ojos cerrados tratando de recordar, sin embargo la imagen de cierta mujer bloqueo sus intentos.
"Anzu... – pronunció con una sonrisa; fue en ese instante que el recuerdo de su pelea con al chica inundo su ser – Anzu – repitió – que hice?
Imágenes recayeron sobre el como un torrente de ideas.
El molestándola constantemente, como única manera de acercarse a ella.
Una mirada de rabia y odio de la chica hacia él. Una bofetada bien merecida. Un "vete a la mierda, faraón" y por último una risa amarga y un profundo dolor.
Sin embargo esos dos últimos factores de su memoria fueron pasados por alto. Había algo k le preocupaba mucho más.
"Anzu... ella me odia – mientras decía eso se llevaba una mano instintivamente al lugar donde ella le había golpeado, y notaba como un dolor agudo embargaba su corazón – Ra! Por qué demonios me afecta tanto ese echo. Ella solo es una molestia, una obligación no importa lo k siente, da igual k me odie, absolutamente no importa – sin embargo la incrementación del dolor k ya sentía en su pecho demostró lo contrario a sus palabras – a quién tratas de engañar, Atem? Sabes perfectamente k si k te importa lo k ella sienta.
Por alguna estúpida razón k no logras entender esa chica, esa mujer, se ha colado en tu corazón, mucho más profundo de lo k hubieras podido imaginar en toda tu vida.
Nunca jamás has sentido algo semejante a esto en tu vida.
Es más k cariño, es más k amistad, es... amor?
No, no puede ser.
Pero k otra cosa sino?
Amor... Ra, creo k es cierto, creo k yo me enamore de ella, no, más k eso, yo la amo.
Pero cómo demonios es eso posible, si tan solo la conozco de hace dos días, es más al principio la odiaba, estoy seguro.
No, no la odiaba, al menos desde el instante en k vi su rostro deje de hacerlo.
Pero por qué?
Jamás creí k sería capaz de amar a alguien, no de este modo al menos.
Constantemente oculto mis sentimientos bajo una fría capa de orgullo, ni siquiera con Mana k es como mi hermana, he llegado a sentir de este modo..., tan profundo, como si ella y ello fuéramos solo una persona, como si parte de ella estuviera habitando en mi pecho y por mucho k intente sacarla, siempre formará parte de mi.
Pero por qué ella? Por qué esos ojos?
Desde que la vi, desde que sus ojos se posaron en mi, sentí k algo se estremecía en mi interior, cómo ya la hubiera visto antes, peor, como si ya la hubiera amado antes, y hubiese esperado una eternidad solo por volver a reunirme con ella.
Será..., será k ella también siente lo mismo por mi?
No lo se; aunque una cosa segura, lo sienta o no, ella ve en mi algo más allá de la corana del faraón, de otro modo no se hubiera atrevido a gritarme la otra noche ni a golpea..."
Cierto, lo olvide.
Ra como pude olvidarlo, ella me odia, lo vi en sus ojos. Coraje, desprecio, furia, rencor, y... odio.
De seguro no querrá saber nada de mi, incluso es posible k ya ame a otro, eso explicaría el echo de su rechazo la otra noche"
Una nueva punzada de dolor atravesó su alma con tan solo imaginar k ella amase a otro, sin embargo aunque no fuese así, estaba seguro de k le odiaba, y de k probablemente su mayo deseo sería marchar del palacio y liberarse de su compromiso.
Al fin y al cabo un compromiso sin amor y un compromiso en el que solo uno de los dos amaba, no eran muy diferente, solo k el segundo era peor.
De nuevo nuevas imágenes cruzaron por su mente; todas las veces que el la había despreciado, todas las veces k el se había reído de ella, todas las veces en las k le dedico miradas llenas de desprecio y frías como el hielo.
"Merezco su odio; es más de seguro es mejor para ella mantenerse alejada de mi, yo jamás sabría como hacerla feliz, siempre estaré atado a mi corona a mis responsabilidades, siempre estaré atado a mi orgullo.
Ella merece algo mejor k eso."
Pese a todo, a pesar de todos los argumentos k se daba a si mismo para aceptar la situación, lo cierto es k no los quería.
El la quería a ella, la amaba a ella, y pensar k al había perdido por su propia estupidez le causaba un dolor muy superior al que cualquier monstruo podría haberle infligido.
Notaba como su espíritu decaída, y como las fuerzas de su ser desaparecían.
Por qué siempre le ocurría lo mismo? Por qué cada vez k amaba a alguien lo acababa perdiendo.
Si, probablemente ese era el motivo de k se mostrará tan frío y distante con todos.
Tenía tanto miedo de perder a los k amaba k había elegido no amar a nadie, no al menos con la misma intensidad con la k lo hizo una vez.
El dolor en su pecho se mantenía presente y parecía k sus pulmones no podían contener más aire mientras el recuerdo de algo sucedido cuando él era niño llenaba sus pensamientos.
FLASH BACK
Las llamas desprendían una intensa luz rojiza k lo inundaba todo.
Los gritos de miedo y dolor lograban asustar al pequeño muchacho, quien se abrazó con fuerza a su madre.
- Señora, el enemigo a logrado traspasar nuestras defensas, el rey sigue batiéndose contra él pero las probabilidades de Vitoria sus nulas. Debemos huir.
- No – se negaba una mujer mientras abrazada con fuerza a su hijo. Su aspecto no era el mejor y se encontraba despeinada, pero sus ojos brillaban con determinación – me niego a abandonar a mi marido.
- Majestad por favor – rogó el soldado de nuevo – el rey me ordeno k la pusiera a salvo, el no se lo perdonaría si a usted le ocurriese algo.
- Lo siento, pero nada de lo k digas podrá hacerme cambiar de idea.
Si el va a morir, yo moriré a su lado.
- Majestad por favor, os lo suplico, recapacitad – rogó de nuevo – si no por vos pensad en vuestro hijo. El príncipe debe mantenerse a salvo.
Por primera vez los ojos de al mujer dudaron, al mismo tiempo k aumentaba su fuerza en el abrazo dirigido a su hijo.
- No puedo – sus palabras se oyeron como su susurros y no sabía si sería capaz de continuar hablando – no puedo vivir si el muere.
Perdóname Atem – dirigiéndose a su hijo mientras las lagrimas corrían por su rostro sin k ella tratara ya de ocultarlas.
- Mamá, no llores – pidió el pequeño inocentemente.
- Mi vida, mi amor...– se detuvo pues no era capaz de continuar – perdóname mi niño. Perdona k tu mamá sea tan egoísta, pero ella no es capaz de seguir su vida sin tu papá.
Lo entiendes, verdad?
- Mamá, k ocurre? – pregunto el pequeño preocupado.
- Nada, no es nada – dijo ella tratando de sonreír con cariño – solo k nunca olvides k te quiero, si?
- Yo también te quiero mucho mamá – respondió el sinceramente, a pesar de k sus ojos denotaban confusión.
- Entonces... – dudo – entonces, prométeme k nunca me olvidarás, y k... – se detuvo para tomar aire – por mucho k pase el tiempo siempre me recordaras como... tu mamá.
- Te lo prometo – pronunció el niño solemnemente, no entendía lo k ocurría, pero si decir aquello hacía feliz a su mamá el lo haría encantado; cualquier cosa por borrar esas lagrimas del rostro de ella.
- Gracias pequeño – susurro mientras se arrodillaba en el suelo para quedar a su altura y le depositaba un suave beso en al frente – y recuerda Atem, una parte de mi siempre estará contigo, a pesar de k nuestros cuerpos se encuentre separados.
- Qué es lo k ocurre mama?
- Nada, no te preocupes, solo hazme caso, si? – el chico asintió.
Mientras tanto la mujer se acercaba a una de las paredes de la sala y ante los ojos del asombrado pequeño, aparecía ante ella un puerta secreta.
- Ven aquí cielo – el niño se acerco a ella aun sorprendido – ahora debes permanecer muy callado aquí dentro, de acuerdo.
- Y tú k harás? – pregunto el muchacho.
- No te preocupes por mi, yo estaré bien. Ahora metete ahí, si? Y recuerda permanecer en silencio – una vez su hijo hubo obedecido se dirigió al guardia k permanecía expectante en la puerta.
- Entra con él – ordeno.
- Pero, y usted?
- Ya le dije, mi lugar está junto a mi marido – parecía dispuesto a protestar, pero ella se le adelanto - Es mi hijo, y se k estará a salvo a tu lado. Protégelo, si?
- Con mi vida.
- Se k lo harás – expreso con un tono de voz más suave y de nuevo se dirigió a su hijo – recuerda la promesa pequeño, y... no me odies por esto.
Este donde este, siempre permaneceré a tu lado.
Con estas últimas palabras se apresuró a cerrar la entrad secreta.
- Algún día lo entenderás Atem, solo espero k para entonces no sea demasiado tarde.
Con estas últimas palabra a si misma, la esposa del faraón cerró sus ojos, con intención de no volver a abrirlos nunca más.
Mientras tanto el niño permanecía silencioso, tal como le había prometido su madre, en el pequeño hueco secreto.
Pese a todo el sonido de los gritos, cada vez más cerca comenzaba a asustarle, pero el había prometido a su madre permanecer allí, y ni pensaba fallarle.
Al fin el pequeño pudo escuchar como la puerta de la habitación donde se encontraba su madre se habría, sin embargo, lo que aconteció después, mientras el se encontraba mirando por una pequeña rendija, sería algo que le marcaría para toda su vida.
Dos hombres de aspecto sanguinario irrumpieron el la habitación, y sin dudarlo ni un instante uno de ellos se acercaba hasta la mujer, k permanecía inmóvil en el centro y le hincara un puñal en el cuello, provocando k la visión de un pequeño niño se tornara roja.
En un principio, el chico tardó en captar la situación, sin embargo, la visión de la sangre corriendo por la garganta de su madre, y el k momento después su cuerpo se desplomará en el suelo, le hizo entender la realidad.
Su madre había muerto, la habían asesinado.
- M... – una mano se poso en su boca tapando el grito k el muchacho necesitaba soltar.
- No debiste matarla tan rápido, pudimos habernos divertido con ella.
Ese reproche de uno de los compañeros del que habían empuñado la daga, fue lo último que escucho el pequeño antes de quedar inconsciente.
FIN FLASH BACK
Espero k les haya gustado este capi, y les haya ayudado a entender el porque del comportamiento de atem en capitulos anteriores, como ven no fue solo el orgullo, mas bien el pobrecito tenía un trauma.
La verdad se los deje a mitad, pero no iba aponer una capi de 12 paginas, asi k el jueves siguiente les dejo la conti, siempre k dejen sus reviews, ok?
Como ven todo se va arreglando...
Besitos, BY
