Hola

Hola!!

K hay gente!!

Bueno hoy estoy de celebración, llevo escritas 160 paginas!!

Este es el fic más largo k he escrito, asi k tranquilitos k las actualizaciones irán muy rápidos, xk llevo más de 80 hojas entre lo escrito y lo publicado, así k no hay prisas...

Bueno tengo algo importante k decirles, o mejor dicho preguntarles, pero creo k este no es el momento, asi k por favor les pido k se filen en las notas finales, haya les explico!

Ahora si más dilación paso con el capitulo 15!! K además es algo más largo de lo normal para compensarles a todos sus cada vez mas maravillaos reviews, sin los cuales haría mucho k habría dejado de escribir...

Besitos, k lo disfruten!

Contestación a los reviews anónimos!

Andrea Núñez: hola!! K bueno, no sabes lo k me alegra verte de nuevo con mi fi, y más saber k te entusiasma tanto...

Ni te preocuoes por eso estas hablando con la lok amaniatica de los libros y el anime, la misma k de kedo leyendo hasta las 6 de la mañana y no paro hasta no acabarse el ultimo libro de harry potter de un tiron, así k lo k yo no hay ahecho...

Jjajaja, me gsto eso de la conciencia, me recuerdas a las largas discusiones k mantengo con mi misma por la nopche decidiendo si al día siguiente voy al tuto o me kedo en casa... xD

Vaya lograras sacarme lo colores, pero te agradezco mucho k lo pienes xk escribir es una de las cosas k mas me gusta y me alegra saber k también les sirve a sutedes para divertirse.

En fin creo k me enrolle con demasiads cosas estupidas, nos vemos, besitos, y mil gracias, BY

DarkCristalUchiha, hola!! K bueno verte, muchas garcias por el reviews, me animo un monotn. De veras me hace feliz k te guste los atem/Anzu k escribo xk los hago con mucha ilusión, de echo me hace feliz escribirlos, pero saber k hay gente además de mi k le agradan..., realmente eso es maravilloso.

Me alegro k esperar con ansias la conti, asi k espero no defraudarte y k esas ansias no mueran hasta el final!

En fin ya te dejo, besitos, y de nuevo mil gracias, BY

Asumy! K tal amiga? De veras se te arreglo el ordenador? K bueno!! Me alegro mucho por ti, como dije yo sin orde, me muero me desaparezco y no existo!! Y creeme k no esagero... asi k si tu estas un pelin menos lokita k yo, seguro k lo echaste de menos...

(pero k cosas mas tontas digo...)

Bueno me alegro mucho k te siga gustando el fic y k no te haya aburrido todavía.

Como ves no me tardo con los capis, pero seguro eesta impaciente por leer asi k te dejo con ello.

Besitos linda, te cuida, y muchísimas gracias por tus comentarios, BY

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Algún tiempo después, en la misma habitación que la chica había abandonado, un chico despertaba de un buen aventurado sueño reparador.

No tardo en percatarse de que el hueco antes ocupado por al oji azul se encontraba ahora desierto.

Una mueca de dolor apareció en su rostro al percatarse de ello, le hubiese gustado encontrarla dormida, abrazada a el, para contemplar luego su despertar, el despertar de sus hermosos ojos azules.

Sin embargo, en cierto modo no le sorprendía.

Pese a que ella había pronunciado su nombre en sus sueño para pedirle que no se marchará, eso tan solo era prueba de que no deseaba su muerte, pero de ahí a que lo amase, o simplemente a que sintiera algo similar a amistad por él... en fin, eso era algo sumamente improbable.

Después de todo el mismo se había encargado de separarla de él, incluso cualquier deseo de amistad que en un principio pudiera haber tenido, probablemente ahora habría sido borrado.

Lo reconocía, no solo la había distanciado de él, sino que la había tratado mal, fatal, para ser exactos, y lo más probables era que si ella no lo odiaba, por lo menos lo quisiera bien lejos de su ser.

Ese pensamiento el dolía, le resultaba injusto perder, aun siquiera sin haberla tenido, a la única persona capaz de ayudarle a superar el dolor de la perdida de su madre, capaz de introducirse en su alma, de fundirse en su espíritu, capaz de devolverle la confianza en si mismo y en los demás y lo que es más, capaz de encender los latidos de su corazón, por tanto tiempo retenido.

Pero lo k más le molestaba y le causaba furor consigo mismo, era haber sido él, el causante del tal perdida.

Pese a todo una lejana esperaza sobrevivía en su mente.

"Disculparme..."

No obstante su orgullo le impedía hacerlo.

Durante toda su vida había sido príncipe heredero o faraón, y jamás había debido disculparse ante nadie, y mucho menos aun sin siquiera tener la completa seguridad de que este le perdonaría inmediatamente.

Pero a ella le importaba bien poco que fuese o no faraón, y si se encontraba enfadada ya podía pedirle perdón el faraón o Ra mismo, porque si decidía no perdonarle nada ni nadie la haría cambiar de idea.

Y eso le aterraba; disculparse, humillarse ante ella, para luego no obtener nada a cambio más que una brecha en su orgullo, le causaba temor.

"Ni modo; si fuiste tan estúpido como para enamorarte de ella, a pesar de tratar de evitarlo por todos los medios, y después de eso de tratarla como a una basura para alejarla de ti, también deberás ser capaz de disculparte"

Decidido; el la buscaría y le pediría perdón, porque la amaba, necesitaba sentirla cerca, contemplar su sonrisa, necesitaba saber que podía contar con ella, al menos como amiga, con eso sería feliz, y por ello sería capaz de cualquier cosa, hasta rebajar su orgullo y superar el mido al rechazo.

Ahora solo restaba planear como disculparse.

De nuevo se desmoralizó, era un cero a la izquierda con eso de la disculpas, y peor aun , no sabía como iba a reaccionar al verla, ahora que ya se había reconocido a si mismo que tan solo deseaba estar a su lado y que trataría de ganar su amistad a falta de su corazón.

Preocupado e inmerso en estos hechos, no sintió como la puerta se habría tras de si, dejando paso a una hermosa joven, quien portaba consigo una bandeja repleta de manjares.

- At... – no sabía si debía dirigirse a él por su nombre – Faraón! Despertaste!

Esa exclamación liberó al chico de sus discusiones internas para girarse hacia la persona k recién acaba de hablarle; sin embargo antes de completar el giro, creía estar seguro de quien era la persona k lo había llamado.

Aun así, no quiso hacerse ilusiones, tal vez la necesidad de verla le había hecho confundir las cosas.

Sonrió, no se había confundido, ella estaba allí, y lo mejor de todo, sonriéndole.

Un silencio se formo entre ambos; los dos tenían grandes cosas que decir, pero al mayoría de ellas había que callarlas por el momento.

- Me alegra ver que ya despertaste – dijo finalmente la chica con una cálida y sincera sonrisa en el rostro y un tono algo melancólico - no sabes lo preocupada que me tuviste, creía que... – pausa, y de nuevo retomo su tono alegre – me hace muy feliz que ya te hayas recuperado.

Termino de cerrar la puerta y de dirigió hacia la cama, depositando la bandeja en la mesilla.

- Te traje el desayuno – respondió ante la mirada interrogatorio del joven faraón – es mi manera de pedirte disculpas – añadió bajando al cabeza – yo no debí golpearte, además de k por mi culpa logró pillarte de sorpresa... Lo siento.

Atem se había quedado inmóvil, acaso era cierto que ella le estaba pidiendo disculpas?

Trato de enfocarla a los ojos, pero esta los mantenía bajos como si estuviese esperando una respuesta.

Le costaba creer lo que acababa de ocurrir.

Esa chica, esa preciosa chica a la que no había echo otra cosa que despreciar desde el primer momento en que la vió, esa chica que le había conquistado el corazón pese a todos sus esfuerzos por obstruirlo, esa chica que el había enseñado, sin ella darse cuenta, que tal vez el mundo si mereciera una segunda oportunidad, esa chica, se encontraba allí, delante suyo pidiéndole disculpas, y lo pero es k lo hacía de corazón, no porque fuese su deber hacerlo.

La conocía lo suficiente para saber que realimente ella se sentía culpable por lo ocurrido, lo suficientemente apenada para pasar toda la noche a su lado, velando sus sueños, y lo k es más, para disculparse sin tener que hacerlo.

Porque no era ella la que debía disculparse, sino él, el con su estupidez y orgullo había sido el causante de todo lo sucedido y era él quien debía pedirle perdón, no al contrario.

Tomo aire, era el momento de hacer lo k debió hacer hace ya tiempo.

- No – pronunció firmante, a lo k la chica hizo una mueca de dolor – no debes pedir perdón – continuo, esta vez la tez de la chica viro a sorpresa y desconcierto – soy yo quién debe hacerlo.

Ahora si ya Anzu no pudo evitar alzar la mirada, atónita, tratando de adivinar lo k realmente transcurría por la cabeza del chico.

Sin embargo, hora era él, quien había bajado la vista.

- Yo.. desde que llegaste, te vi como una enemiga, una intrusa; porque estaba resentido con mi padre por haberme obligado a casarme aun sin mi consentimiento – "Ra! K difícil es esto" – Pero me equivoque; es decir tu no tenía la culpa de nada, y fui muy injusto contigo y...

- No tienes que... – trato de interrumpirle la chica; no le gustaba ver al faraón en ese estado, ya bastante era con la disculpa que le había procesado.

- Si! Si, tengo k disculparme, porque he sido un estúpido...

Las palabras llegaron flotando hasta Anzu, la cual creyó estar soñando, una cosa era k le pidiese perdón tras haber descubierto que el había cuidado toda lo noche, y otra muy distinta que se insultara a si mismo e insistiera tanto en disculparse. O acaso era algo más k una simple disculpa por cortesía?

Se negó a si misma con la cabeza tratando de desechar esa idea, no quería hacerse ilusiones.

Lo más probables es k eso no significase nada, al fin y al cabo, él nunca le había mostrado apreció, y no había motivo para que ahora si lo hiciera.

Sin embargo recordó que esa misma mañana, había despertado, como por arte de magia, en la cama, abrazada por él, y no en el suelo, donde ella recordaba haberse dormido.

Sería posible... No tenía forma de saberlo, no a menos k el chico levantará el rostro, y parecía no tener intención de hacerlo.

Como única salida, decidió seguir pendiente de sus palabras.

- Yo.. – no hallaba las palabras exactas para definir sus sentimiento – yo no soy como tu crees k soy – pausa, lo estaba complicando demasiado – quiero decir, la parte de mi k muestro al mundo es muy distinta a como soy realmente.

Toda mi vida se me considero como al príncipe heredero, o como al faraón, nadie se preocupo de ver lo k había detrás del titulo y por ese motivo, aprendí a aislarme del mundo, a no mostrar mis sentimientos, a liberar tan solo el orgullo de entre todos ellos.

Anzu escuchaba en silencio las declaraciones del faraón, pero poco a poco una sonrisa se formaba en su rostro, y a casa momento, esta se ensanchaba aun más.

- Pero no siempre fue así, hace años, mucho años, yo era un niño feliz al k le gustaba reír y hacer amigos, un niño inocente k confiaba en las personas y apreciaba a sus semejantes.

Sin embargo, ocurrió algo...

en ese momento un gesto de dolor cubrió su rostro y apretó fuertemente los ojos, pero tomo aire y prosiguió con las explicaciones, pues muy al contrario de lo k creía, conforme hablaba se sentía mejor, como si un enorme peso le fuera arrebatado.

"Tal vez – pensó – guarde esto oculto durante demasiado tiempo."

Y tras el instante en k llegó a esa conclusión, no pudo evitar alzar al vista hasta toparse con esos preciosos ojos azules, como buscando en ellos la fuerza necesaria para continuar y una vez los hubo contemplado, no pudo evitar alegrarse de k fuera a ella a quien abriera, por fin, su alma.

Tan rápido como la había alzado, volvió a ocultar su rostro de la vista de ella para continuar hablando.

- Ocurrió algo... que me hizo perder a fe en el mundo, en las personas y aislarme en mi mismo.

Tras aquello, decidí que jamás volvería a confiar en nadie, a amar a nadie; por ese motivo me envolví en una capa de orgullo y de poder, para alejar al mundo de mi.

Incluso mis amigos pagaron las consecuencias de ello, nunca los volví a tratar igual desde entonces.

Pese a todo ello seguían a mi lado, soportando mis pesares, y ayudándome a superarlos.

Pero eso no fue suficiente, algo dentro de mi me aislaba del resto del mundo, y me incitaba a mostrarme ante ellos como alguien a quien temer, alguien del cual protegerse.

Anzu le miró asombrada, pese a no entender por completo lo último k terminaba de decir.

Sin embargo, poco a poco, gracias a sus palabras, lograba entender el porque de su comportamiento, el porque de esa mirada fría que siempre lo acompañaba.

Algo en su interior comenzó a respirar tranquilo, mientras k otra parte de llenaba de dolor.

Tranquilidad porque ahora, más k nunca, estaba segura de k ese era el mismo Atem que ella conocía, el mismo al k ella le entregó su corazón, el mismo por el que había esperado tantos años.

Y ahora estaba ahí, junto a ella, mostrando su auténtico ser, él que ella tanto amaba.

Dolor, por todo el dolor y amargura que el arrastraba sobre su espalda.

Todo el sufrimiento k le había acompañado toda su vida, transformándolo en alguien k realmente no era, torturándolo hasta convencerle de abandonar de el amor, la preocupación, el cariño, la bondad, la ternura, la justicia, la responsabilidad, hacía el resto de personas ocupaban su mundo.

No obstante, parecía k al él le quedaban aun muchas cosas por decir, así k tratando de reprimir el impulso de tomarle la mano, se dispuso a escuchar.

- Pero todo cambio al conocerte – esta vez si k Anzu se sorprendió – yo... Ra! Era como si ya te hubiese visto antes, como si ya hubiésemos estado juntos en otro lugar.

Al principio trate de no hacer caso a ese sentimiento, tú no debías ser nada, tan solo la prueba de que mi padre había vencido.

Sin embargo, a cada momento k transcurría a tu lado, esa sensación crecía y finalmente no pude contener los deseos de hablarte.

Y lo hice; no obstante, una parte de mi me ordenaba olvidar ese sentimiento, me obligaba a distanciarte de ti, de modo, k , sin poder evitarlo, me encontré lastimándote con mis palabras, haciéndote daño sin que tu hicieras nada por merecerlo.

Anzu escuchaba expectante todo lo k el decía, y a cada palabra las dudas e interrogantes que habitan en su interior desaparecían.

Ya entendía el modo tan frío y doloroso con el k él la trataba; comprendía k si así lo hacía, era simplemente porque los mecanismos de protección y aislamiento k el mismo había creado, le impedían cualquier otro modo de acercarse a ella.

Tal y como en un principio había pensado, Atem no había tenido una vida fácil, y pese a que el no lo había mencionado nunca, algo en su pasado lo atormentaba lo suficiente para impedirle cualquier acercamiento con otro individuo de su misma especie.

Todo tenía lógica, el Atem que ella había conocido con Yugi, no recordaba su pasado, por lo k tampoco tenía esa inseguridad a al hora de confiar en sus amigos.

Sin embargo, y pese a todas las dificultades, el chico se encontraba allí, frente a ella, confesándole algo que a todos mantenía oculto, abriéndole su corazón, solo a ella.

Y eso, la hacía feliz, inmensamente feliz, tanto k incluso llegó a hacerla sentir egoísta. Pero no podía evitarlo.

Él, se encontraba con ella.

- Lo se; fui un idiota por actuar así, y no sabes como me arrepiento de ello, pero te juro k no podía evitarlo.

Se k es muy tarde, y k probablemente me odies, pero aun así, te pido perdón.

Perdón, porque me odio a mi mismo por maltratar de ese modo.

Perdón porque soy un cobarde y un egoísta k solo piensa en si mismo.

Perdón porque te lastime por unas causas que nada tenían que ver contigo.

Perdón porque, aun así, pasaste la noche entera a mi lado, cuidándome.

Comprendo que solo debes sentir desprecio hacía mi, y e lo merezco, pero aun así, y aunque sea egoísta por mi parte pedirlo, si pudieras perdonarme, me harías inmensamente feliz.

Tras esta palabras el chico callo, jamás nadie había descubierto tanto de él, jamás nadie se había aproximado tanto a su verdadero ser.

Pero aun así, el temor a que ella le rechazará, o a k simplemente a k le perdonará por lastima, de palabra, aunque por dentro siguiera sintiendo lo mismo, lo invadía a cada momento, convirtiendo cada segundo en silencio en una agonia.

Por su parte la chica se había quedado sin palabras.

Era simplemente incapaz de hablar, de articular cualquier sonido.

Las lagrimas comenzaban a correr por su rostro.

No lo podía creer.

Pero era cierto.

Al fin, después de años de espera, el aparecía ante ella de nuevo, tal y como lo conoció.

Sus palabras no daban lugar a la duda; no eran apariencias o pura cortesía, él le había abierto su corazón, y lo k es mas, rogaba porque ella entrará en él.

Y cómo negarse?

El único problema, era que no se sentía capaz de articular palabra.

Los segundos corrían y el chico sentina como los nervios, y el miedo, inmovilizaban cualquier parte de su ser, impidiéndole acometer movimiento.

Ella seguía sin hablar, y el estaba seguro de k no lo iba a perdonar, y k guardaba silencio tratando de hallar la mejor forma de hacérselo saber.

Sin embargo... en menos de un instante, unos brazos rodearon sus espalda y un cálido cuerpo se apegaba a suyo.

No había sido capaz de contener el impulso, se había arrojado a sus brazos en un fuerte abrazo, tratando, mediante él, transmitir al chico todas las respuestas a sus preguntas, haciéndole saber de ese modo k ya nada se interpondría entre ellos.

Tras unos momentos de vacilación, él le correspondió él abrazo, tratando de impregnar en el, todo el amor que sentía hacía ella.

- Te he echado de menos... – susurro incontenible k surgió de los labios de la chica y k él no logro interpretar, sin embargo, no le dio mucha importancia, ahora lo importante es k estaban juntos, pues una nueva oportunidad les había sido otorgada.

Algún tiempo más tarde, ambos chicos abandonaban la habitación tratando de descodificar lo sucedido.

Anzu se encontraba feliz, inmensamente feliz, al fin el chico volvía a ser el de siempre. Se mostraba amable, cariñoso, preocupado, simpático, como si recordará todo lo k habían vivido juntos; y de algún modo así era, pues aunque su mente no procesaba esa información, una parte de él si lo hacía, tal y como el mismo había reconocido.

Sinceramente el hubiera gustado hablarle sobre ello, pero no quería romper el encanto del momento, tal vez más adelante, se atreviera a hacerlo.

Atem, por su parte, a penas terminaba de comprender lo sucedido.

Después de tantos años había, por fin, confesado sus más ocultos pensamientos y temores a una persona, y lo más extraño de todo, se sentía satisfecho por ello.

Tenía plena seguridad de que esta no le iba a traicionar y siempre se mantendrá su lado.

Por otra parte, se sentía eufórico de que esa misma chica, aquélla que habitaba en lo más profundo de su ser desde el momento en k la conoció, o incluso tal vez antes, se encontraba ahora caminando a su lado, sonriéndole, y habiéndole perdonado todo el daño k el pudiera haberle causado.

No estaba seguro si se merecía aquello, pero no pensaba desaprovecharlo.

Sin embargo, entre la alegría k embargaba a ambos jóvenes, también habitaba una inquietud, y es k todavía no había logrado reunir el valor necesario para confesar sus sentimientos.

Cada uno de ellos estaba seguro de no ser para el otro, algo más k un amigo, y por ello decidían guardar silencio respecto a ese tema en cuestión, al menos hasta que llegase el día en k no pudieses callarlo más y decidieran gritarlo a los cuatro vientos; pero este, no era ese día.

Aun así, no permitían k este sentimiento nublase su felicidad, pues al fin, después de tanto tiempo, se hallaban juntos, y debían aprovecharlo.

- Qué piensas hacer hoy, faraón? – interrogó la chica mientras caminaban por los pasillos.

- Te cuento un secreto? – pregunto él, ella solo asintió – no me gusta nada k me llamen faraón, me hace sentir muy viejo, casi como si tuviera cinco mil años de vida, y eso k a penas cumplo los diecinueve. – la miró a los ojos – llámame Atem.

- Esta bien, es un nombre muy lindo k me trae mucho recuerdos – el la miro sorprendido pero ella abandono el tema - y quédese tranquilo, no contaré a nadie su secreto, de otro modo la gente comenzaría a perderte el respeto, cierto faraón?

Se burlo ella juguetona mientras le guiñaba un ojo; recién había dejado de andar para parase uno frente al otro en un precioso jardín del palacio, lleno de plantas y de fuentes.

- Se lo agradecería mucho majestad, una rey, al igual k una reina, nunca debe perder la sumisión de su súbitos, no opina igual? – continuándole el juego.

- Por supuesto tiene usted razón – concedió Anzu tratando de contener al risa de felicidad; hacía tanto tiempo k soñaba con una situación así, y ahora k había llegado no pensaba desaprovecharla – pero creo k usted esta a punto de perder el respeto de uno de ellos.

- Y eso por qué? – continuo jugando; realmente el también estaba disfrutando de lo lindo. Hacia tanto tiempo k no se mostraba así de simple ante una persona.

- Por que a partir de ahora... – comenzó a decir seductoramente mientras acercaba sus labios a los de él – será un faraón... – sus labios se encontraban a milímetros de los del chico, provocando en este un encantamiento k le impedía pensar en otra cosa k no fuera en unirlos con los suyos en una danza mortal – pasado por agua!

Dicho esto, aprovechaba el estado de pasividad del joven para empujarle hacía la fuente.

"Uff... k a punto estuve de caer en mi propio juego, pero es k esos labios cortan la respiración y la cordura y k decir de esos ojos..."

Tan aliviada se encontraba k no noto como el chico la tomaba del brazo en el último momento arrastrándola tras él, hasta que ambos terminaron sumergidos en la fuente.

- Atem!! – exclamo la chica un vez emergió del agua y deteniéndose para tomar aire – cómo se te ocurre! Termine calda hasta los huesos...

- Fuiste tú quien inicio este jueguito – recalcando la última palabra, a lo k la chica se sonrojo – por si no recuerdas... Fuiste muy tonta si creíste k te saldría con la tuya.

- Si, claro; y lo dice el gran faraón sumergido en el agua... – dijo ella en tono de burla.

- Te equivocas – pronunció él divertido – yo solo estoy mojado, en cambio tú – sonriendo maquiavélicamente la tomo del brazo y la hundió en el agua – si que estas bajo el agua.

Tras unos segundos de forcejeo, él al libero del agarré pero se apresuro a abandonar la fuente antes de k ella se recuperara del todo.

- Ni hablar! De esta no te libras faraón de pacotilla.

Exclamo furiosa Anzu, y viendo que el chico hacia ademán de salir, se lanzó tras él, como consecuencia terminaron los dos sobre al hierba uno encima del otro con los cuerpos chorreando agua.

Un incomodo silencio los invadió, y sin embargo, ninguno quería abandonarlo.

Sus rostro ada vez se encontraban más cerca, y ninguno de los dos se sentía capaz de apartar la vista del otro.

Anzu, se encontraba perdida en esos ojos violetas, k por tanto tiempo había extrañado y k ahora, estaba segura, la acompañarían a donde fuera que fuese.

Atem se encontraba extasiado en ese mar azul de sensaciones k esos ojos le transmitían y al mismo tiempo sentir su cuerpo bajo él, casi le resultaba inevitable dirigir la vista a sus labios.

Anzu se concentro en sentir el cuerpo mojado del chico bajo ella, casi podía palpar las consecuencias k el agua había ejercido bajo esa falda egipcia que el vestía.

Sus pezones, también comenzaban a endurecerse, aunque dudaba si era a causa del frío o del pecho que posado sobre ella, y casi le fue inevitable dirigir al vista a sus labios.

Ambos perdieron al noción de tiempo, de su propia existencia; lo único k existía eran esos sabrosos labios que el otro poseía.

Lentamente, como atraídas por un imán, sus bocas se acercaron la una a la otra.

Solo restaban milímetros para rozar, al fin, ese tesoro tan anhelado...

- Majestad! – se escucho una voz de lejos.

La maldecida exclamación k devolvió a los dos jóvenes a la realidad.

Rápidamente tomaron conciencia de su postura, y Atem se apresuro a incorporarse de encima de Anzu, tendiéndole la mano a esta para k se incorporara, pero manteniendo al cara volteada para que la chica no pudiera ver su sonrojo, cosa que ella agradeció, pensando en el tomo rojizo k le hacía arder las mejillas.

- Majestad!! – se volvió a oír el mismo grito, solo k esta vez mucho más cerca.

Atem ya había reconocido al portador de esa voz, y se encontraba maldiciéndolo interiormente, al igual k Anzu.

- Majestad!! – Shimon se aproximaba al lugar donde se encontraban, su respiración era agitada y parecía a punto de sufrir un colapso – gracias a Ra k os encuentro – exclamo, pero tuvo k detenerse para tomar aire.

- Esta bien, Simón, tranquilízate – trato de calmarle Atem.

Al escuchar el tono frío del faraón, Anzu se asusto, cómo era posible k cambiara de personalidad tan rápido?

Ahora parecía más adulto e imponente.

- Los embajadores Españoles acaban de llegar y exigen una audiencia con el faraón lo antes posible.

Además se les ve preocupados, temo k estén tramando algo.

- Bien, no te preocupes, ahora mismo voy.

Simón tan solo asintió con la cabeza, y se dispuso a guiarle hacia en lugar donde se encontraban, sin embargo, algo lo detuvo.

- K ocurre? – preguntó intrigado el faraón, pues el viejo consejero no solía demorarse para esos asuntos.

- Veras majestad, creo k antes de ir debería cambiarse de ropa... se le ve... mojado – termino por decir sin encontrar otra palabras k describiera mejor su estado.

Ante esto último Anzu no pudo reprimir una risita, pero se apresuró a detenerla al ver los ojos de Atem fijos en ella.

Realmente ahora no sabía como comportarse frente a él, tal vez todo lo anterior quedara olvidado.

Sin embargo, y para su tranquilidad el chico le dirigió una rápida sonrisa oculta antes de dirigirse hacia Simón de nuevo.

- Tienes razón; iré a cambiarme. Hazles pasar a la sala del trono y entretenlos, yo estaré allí en seguida.

- Bien – se dirigió hacia los pasillos, pero algo le hizo detenerse – majestad, deseáis que convoque a vuestros sacerdotes para la reunión.

- No – negó él – no creo k eso sea necesario – ante esa respuesta el consejero se retiro por fin – creo k no estará mal darles un día libre, al fin y al cabo ellos detestan esas reuniones, así k con k yo valla será suficiente – le termino por explicar a Anzu.

- Y a ti no te aburren? – interrogó la chica, más tranquila comprobando k el seguía siendo el mismo, simplemente debía mostrarse reservado ante los demás.

El chico se limito a lanzar una risa de resignación.

- Yo soy el faraón, es mi deber hacerlo. Además, sino lo hago yo nadie más lo hará y eso, en la mayoría de los casos, podría significar al guerra.

La chica solo asintió en silenció, asombrada por la gran carga con la k el chico debía de haber portado toda su vida.

- Si quieres puedo acompañarte – se ofició.

- Créeme esas reuniones espantarían hasta las mismísimas momias de las pirámides.

- Pero tal vez así te sea más fácil aguantarlas, no crees? – insistió ella cálidamente.

- No tienes k hacer eso por mi – en cierto modo le agradaba la idea de pasar todo el día con ella, pero tampoco quería amargarle el tiempo que restaba de este.

- Ya se k no tengo, pero quiero hacerlo.

El tan solo pudo sonreír ante este último, tratando de agradecerle, mediante esa sonrisa, el que insistiera por mantenerse a su lado, pese a los problemas k ello le podría acarrear.

Un tiempo después ambos se encontraban ya arreglados tomando asiento en sus respectivos tronos, preparados para lo k sería una larga tarde, pero al menos, estarían juntos, k era más de lo k el día anterior, cualquiera de los dos pudiera haber esperado.

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Hola!!

Espero k os gustara este cappi, como ven las cosas empienza a arreglarse... aunque aun kedan asuntillos k arreglar...

En fin, ahora me voy a la nota mencionada arriba, ok?IMPORTANTE

Hola!

Bueno como dije voy por la pagina 160 del fic, asi k la relación atem/Anzu esta más o menos arreglada, sin embargo se me ocurrió k no estaría mal añadir unos capítulos en los k destacara la pareja seth/kisara, por supuesto estaría lago cambiada de la serie, por no decir cambiada por completo, pero trataré de mantener a los personajes, es decir no había OCC

Por supuesto atem/Anzu también seguiría presente, asi como mahado/mana y mai/jono.

La verdad se me ocurrió una idea rebuena para kisara y seth y me gustari amucho escribirla, peor para ello primero kiero saber si os interesaría a vosotros k ellos cobraran protagonismo.

En fin eso es todo, y por favor os digo k me respondáis en vuestros comentarios, y así yo vere como manejar los capis restantes del fic.

Si decís k no la historia terminara pronto, y si dices k si probablemente llegue a las 200 paginas, repito k no m olvido de atem/Anzu, simplemente ahora comparten protagonismo.

Se verían ellos dos en su vida normal, con sus problemas y reconciliaciones y el inicio del romance de seth y kisara, una pareja k me gusta mucho y creo k puedo explotarla bien.

Pero todo es cosa de ustedes, asi k por favor no se olviden de decirme en sus comentarios.

Eso es todo por ahora, besitos, se cuidan.

Y recordad, sin comentarios las historia dejaría de existir!

BY