Hola!!

Aki tienen el nuevo capi... no me enrollo k tengo k estudiar... espero k les guste!

DarkCrystalUchiha hola!! k hay tomodachi!! muchisimas garcias por un nuevo reviews!! me alegro mucho cuando lo recibi, al final siempre me sacas una sonrisa xD Me alegro mucho k te guste como escribo los atem/anzu, y la verdad espero no decepcionarte en el futuro... En fin te dejo..., nos vemos, besitos, BY

Canela Hola!! bueno priemro k nada decir k estoy reeliz de hallar una nueva seguidora para mi fic... la verda a mi tampoko me gustan los yaoi, y la pena esk de yugioh apenas hay otra cosa... fue por eso k me decidi a crear este fic, xk me gusta esta pareja y casi no hay nada de ellos... son todo yami x atem, kaiba x joey... y a mi eso me da... bueno dejemoslo en no me gusta. Bueno comprendo k hay muchas cosas k aun no estan claras... pero la cosa esk se iran aclarando poko a poko, hasta el ultimo capi donde se descubrra tod... en fin te dejo, croe k me enrolle... De veras agradeco tu lindo reviews, y espeo volver a leerte pronto... No s vemos, BY

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Las horas transcurrían y Anzu se preguntaba cuanto más podía durar aquella estúpida reunión y cómo diablos era Atem capaz de s

Las horas transcurrían y Anzu se preguntaba cuanto más podía durar aquella estúpida reunión y cómo diablos era Atem capaz de soportarla.

En un principio, de acuerdo, muy, muy breve principio, había tratado de escuchar los diálogos entre el faraón y los embajadores, pero rápidamente su mente la había conducido hacía los hechos transcurridos momentos antes en compañía del joven, que ahora se encontraba a tan solo unos metros de distancia.

Pese a todo, tras recordar lo vivido más de diez veces, no pudo evitar que su atención, al igual k su vista, fueran centrada en ese mismo joven sentado en un trono paralelo al de ella.

Su mente entonces se perdió en ese pelo tan extraño y deseado al mismo tiempo; en esa piel morena que aun le gustaba más que la k poseía estando con homologo futuro, en esos labios k había estado a punto de besar, de no ser por el baka del abuelo de Yugi; en esa faldita tan corta de color crema que se había colocado; en ese maravilloso torso desnudo, tan sol adornado por el puzzle milenario...

Definitivamente los ropajes egipcios eran la prenda ideal, mucho mejor k esos estúpidos pantalones k el antes solía usar en el futuro.

Aunque debía reconocer k ese collar de pincho alrededor del cuello, y esa forma tan rebelde de llevar la chaqueta, lo hacían ver irresistible.

Sus ojos se cerraban visualizando esos recuerdos, mezclados con otros algo más reciente.

"No hay duda... – espacio en blanco – él se ve bien – perdía lo conciencia por momentos sin apenas percatarse de ello – siempre, en todas las épocas... – silencio en su mente – único... – la última palabra que llegó a su mente de forma sólida hasta bastante rato después."

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- Anzu! Anzu!! – alguien le llamaba, una voz tonta quería sacarla del maravilloso mundo en el k se encontraba.

- Déjame... – murmuró débilmente. No quería alejarse; se encontraba en un hermoso jardín acompañada de su faraón, mientras este el explicaba algo relacionado con el duelo de monstruos y no quería abandonarlo hasta k el terminará de hablarle.

- Vamos, Anzu! Despierta! Es muy tarde y ya se han marchado todos.

Lentamente abrió los hijos, maldiciendo al idiota k la había sacado del lado de Atem.

- Quién... es? – termino por despejarse completamente y una sonrisa de sorpresa y alegría apareció en su rostro – Faraón!

- Ya te dije k no me llames así, acaso quieres k yo me dirija a ti como reina? – dijo el chico algo malhumorado.

- Lo siento – se disculpo ella manteniendo la sonrisa. Sin embargo algo la sorprendió – dónde están todos?

- Recién se marcharon – contestó el recuperando el tono amable, incluso divertido – la reunión se alargó demasiado, ya es más de media tarde, ni siquiera pudimos detenerla para comer...

Aunque tu no lo sentiste mucho; en menos de un hora te quedaste dormida.

- Lo siento – murmuro la chica apenada – no me di cuenta.

- No te preocupes, ya te dije k iba a ser aburrido – repuso él sonriente.

- Aun, así; te dije k quería acompañarte y luego voy y me quedo dormida.

De esta manera no tomaras en serio lo k diga.

- No es cierto – contradijo el chico – me serviste de mucha ayuda – ella lo miró incrédula – cada vez k sentía deseos de mandarle a la mierda, miraba lo lindo k te ves dormida y mi mente se calmaba, de otro modo, no se lo k hubiera sido capaz de hacer.

Ella le miró agradecida y el se limito a devolverle una sincera sonrisa.

Sin embargo el gruñido de una tripas interrumpió el momento, provocando el sonrojo de cierto chico.

- Jejeje; se ve k estas hambriento, vamos comer?

- Si... – respondió el todavía avergonzado – será lo mejor.

- Genial. Si voy contigo no terminaré perdida de nuevo. – comento al chica alegre.

- Desde luego el sentido de orientación no es lo tuyo – se burlo él.

- Si, pero al menos yo se controlar a mi estomago – contraatacó ella; no obstante, en ese preciso momento su estómago gruño en sentido de protesta contra esas palabras, provocando unos intensos coloretes en sus mejillas.

- Decías...? – la interrogó él pícaramente.

- K sería mejor ir al comedor antes de k se termine la cena – se apresuro a cambiar de tema.

El chico noto esto, pero se limito a asentir y tendiéndole la mano, le pregunto.

- Te hace una corrida? – los colores de la chica aumentaron y él faraón, percibiendo el doble sentido de lo k había dicho, se apresuró a corregirse, también colorado – me refería a correr hasta el salón, antes de k Jono termine con todo.

- Ok – afirmo la chica tomando su mano – te había entendido.

El chico la agarró fuerte y ambos emprendieron la carrera hasta el comedor.

Tras unos minutos corriendo, el palacio era inmenso, al fin llegaron a su destino y pudieron detenerse a tomar aire.

Una vez sus pulmones recibieron oxígeno, alzaron la vista, para encontrarse con una gran cantidad de ojos fijos en ello.

Anzu, se enrojeció tanto nada mas percatarse que solo pudo agachar la cabeza de nuevo y esperar a k Atem comenzará a andar para seguirle. Sus manos todavía iban entrelazadas.

El chico, también incomodo se dirigió hacía su sillón, y tomo asiento, sin embargo tras unos segundos, no pudo contenerse más y exclamo.

- Ya! Se puede saber k miran?

Ante esa pregunta, y un faraón claramente sulfurado, todos bajaron la vista a sus platos, fingiendo estar muy concentrados en al comida.

En esa ocasión, parecía haber más personas k en el desayuno.

Disimuladamente, Anzu pudo divisar al viejo consejero Shimon, a un hombre maduro de aspecto imponente, y que por las características parecía tratarse del tío de Atem, del cual le habían hablado poco en el pasado, otro hombre algo más joven de rasgos egipcios y frente a él, de nuevo una figura conocida, Seth.

Todos ellos, a excepción de Shimon, por supuesto, que se veía muy entretenido, parecían serios y ausentes de la conversión del faraón con sus amigos, por lo k Anzu no le extraño k en el desayuno se hubieran mantenido ausentes.

Solo Seth lucia lo k podría ser una sonrisa bien disimulada en su rostro, y parecía pendiente de las palabras del faraón y la posible contestación.

Luego cambió la vista hacía sus amigos, pero al notar que estos la contemplaban, se apresuro a volver a mirar hacia el plato, preguntándose que demonios les divertía tanto.

Mana y Mai, se lanzaban miradas cómplices, Mahado trataba de no sonreír y mantenerse serio, y solo Jono, se atrevió a comentar lo k todos pensaban.

- Vamos faraón – comentó tratando de picarle – no te enfades.

Es solo k debisteis de estar haciendo un ejercicio muy "movidito" para llegar colorados, y tomados de la mano.

Solo entonces los chicos comprendieron lo k ocurría y lo k todos debían de estar pensado hacerla del supuesto "ejercicio."

Anzu se avergonzó tanto k tan solo pudo mirar el plato y rezar a Ra porque de sus mejillas no empezara a salir fuego.

Atem por el contrario, aunque también colorado, se encaró hacía Jono, tomándolo del cuello.

- Imbecil!! Como crees k...? – callo, prefería no terminar la frase.

- Tranquilízate, amigo. Si es normal, al fin y al cabo están casados, o no?

- Eso no quiere decir k... – calló, las miradas de todos estaban fijas en él, de nuevo – y ustedes k miran! Les advierto, el próximo k vuelva a hacer un comentario de este tipo a ha mirarme de ese modo, será ejecutado!

Les quedo claro?

Nadie contesto, por segunda vez todos se encontraban muy interesados en el contenido de los platos.

Internamente ninguno creía las palabras del faraón, pero por si acaso era mejor no probarlo.

La cena transcurrió tranquila, y una vez concluida, los chicos decidieron ir a da una vuelta por el Nilo.

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Mahado y Mana se encontraban sentados en una roca, o mejor dicho, Mahado permanecía sentado mientras Mana daba vueltas a su alrededor.

- Quieres para ya de dar giros, me esta mareando!

- Oh, venga Mahado, siempre tan aburrido – respondió la chica, pero dejo de girar para detenerse a su lado y mirarlo fijamente – k es lo k te preocupa?

- Eh..? Cómo sabes k algo me preocupa?

- Te conozco – respondió ella simplemente a lo k el chico sonrió. Era posible k a veces se comportara de un modo demasiado infantil, pero no había nadie k lo conociera mejor k ella.

- Temo por el faraón – Mana lo miró expectante – estoy seguro de k Bakura atacará de nuevo, y me preocupa no estar preparados para enfrentarle.

- No tendrías k preocuparte por eso. Atem siempre consigue vencer, no hay nadie capaz de ganarle – sentenció la chica, muy segura de sus palabras.

- Lo se... – pausa – pero a k precio? – susurro casi imperceptiblemente.

- Ya deja de preocuparte por una noche, si sigues tan serio terminarás por morir de un infarto, te lo tengo dicho, así k luego no vengas con protestas.

El joven sonrió, le encantaba esa forma de hablar y expresarse de Mana, le hacía sentir bien, incluso olvidar los posibles problemas.

Había algo en ella, k transmitía vida a los k la rodeaban, o al menos así lo hacía en él.

- Ven, te enseñaré mis nuevos hechizos, ya verás k son muy buenos – el chico solo asintió y se dejo guiar por ella hacía el interior del palacio.

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En otro lugar cerca de allí, otra pareja de amigos se encontraba discutiendo.

- No, no y mil veces no! Cuantas veces voy a tener k repetírtelo? – exclamaba furioso el rubio.

- Tan solo hasta que termines aceptando – sonreía cierta chica de ojos violetas.

- Eso nunca pasará; no estoy tan loco, ni siquiera para intentarlo.

- Pero por qué no? Dame una buena razón – exigía la joven.

- Cómo te lo explico? – fingía meditar el joven – Si, ya se.

Si tan solo tu eres capaz de destruirme solita, no imagino lo k serías capaz con la ayuda de dos monstruos a tus espaldas.

- Pero si no voy a hacerte daño, además, necesito estar preparada si el enemigo ataca de nuevo, y un duelo contigo me serviría de entrenamiento – protestaba la chica.

- He dicho no! Soy muy joven para terminar en el reino de las sombras... Ni hablar!

- Eso quiere decir k sabes k ganaré y te da miedo perder ante una chica?

- Por supuesto k no! – exclamo Jono furioso – es solo k no me fío de ti; harás trampas.

- Claro k no! – se indigno la chica. Sin embargo, pensando k de ese modo no lograría su tan ansiado duelo de las sombras contra Jono, decidió cambiar de táctica.

Colocándose frente a milímetros de su rostro, saco a relucir sus preciosos ojos de cordero degollado – Por favor... hazlo por mi.

"Ra! Eso no... no.." – suspiro y dijo con el mismo tono en k habría anunciado su muerte:

- Esta bien... – " Me arrepentiré de esto..."

- Gracias!! – exclamo eufórica Mai tras haber conseguido su objetivo – entonces será mejor k me valla a dormir para reunir fuerza.

Prepárate para la paliza de tu vida Jono.

El chico tan solo se le quedo viendo, preguntándose que tan ciertas serían esas palabras, y jurándose a si mismo k no perdería ante la chica.

- Por cierto – pronunció la chica girándose hacía él – te di ya las gracias? – pregunto meditabunda – creo k no... – se respondió a si misma.

Rápidamente acerco sus labios a los del chico y los juntos en un tibio beso, pero justo cuando Jono se disponía a corresponderlo, tras la sorpresa, ella los retiro, y guiñándole un ojo repitió.

- Gracias! – tras esto se retiro de allí rumbo al palacio, dejando a un Jono aun ensimismado.

"Vaya, después de todo – pensó mientras se acariciaba los labios – merece la pena pasar una eternidad en el reino de las sombras."

Tras estos pensamiento, también se dirigió al interior de los muros, dispuesto a pasar un gran noche soñando con los labios de aquella chica que le había robado el corazón.

Solo k un aparte de él, rogaba porque no le robara el alma en el duelo de mañana.

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- Creo k nos quedamos solos... – pronunció tímida Anzu, quien se encontraba a orillas del río acompañada de su faraón.

- Eso parece – respondió el mirándola a los ojos.

El silencio tomo forma ante ellos, las palabras sobraban.

Poco a poco, de algún modo sin apenas darse cuenta, terminaron sentados en la arena con sus cabezas apoyadas en el hombro del otro.

Las estrellas comenzaban a aparecer en el cielo y la luna reflectaba su luz en el río.

Sus rostro, mostraban un tímida sonrisa, y sus manos entrelazadas, eran tan solo un comienzo de lo que sucedería después.

Pero por el momento, tanto sus mentes y como sus almas solo les pedían una cosa, disfrutar de esa mágica noche.

CONTINUARA...

A la mañana siguiente, tras haber desayunado, Atem tuvo k retirarse a cumplir con sus obligaciones, Mana y Mahado siguieron practicando magia, mejor dicho, el chico le enseñaba a la joven a utilización correcta de los conjuros, y Jono y Mai se preparaban para su duelo de sombras.

Anzu caminaba lentamente por los pasillos, no sabía exactamente a donde se dirigía, pero poco le importaba.

Mientras caminaba recordaba los sucesos del día anterior, junto al faraón y rezaba a Ra porque el tiempo pasase rápido hasta volver a verle.

Sin embargo, había algo k la inquietaba, y k por mucho k trataba de olvidar, se mantenían en su cerebro como una idea fija.

Si realmente ella se encontraba en el pasado, de lo cual no le quedaba ninguna duda, fuera como fuese que hubiera llegado allí, lo más seguro es que lo hechos ya vividos en su pasado, es decir, su futuro desde el ángulo del tiempo en el k se encontraba, se repitieran.

De algún modo, ella había viajado en el tiempo, llegando a parar a aquella época;

no obstante eso no significaba, que los hechos del pasado, se repitieran en un futuro próximo.

Cerró los ojos con fuerza; ciertamente no tenía conocimiento completo de lo ocurrido, pero conocía lo esencial.

Bakura había desafiado al faraón, y tras un tiempo de guerra, Zork había sido despertado.

El faraón luchó contra él y, tras múltiples esfuerzos, había logrado derrotarle.

Sin embargo, la victoria no llegó sola, pues para obtenerla él había de sacrificar su vida, encerrando su alma en el puzzle milenario y esperando al único capaz de reconstruir el puzzle y de despertar su esencia, Yugi.

En la batalla, Mahado también perdió su vida, uniendo su ser al del mago oscuro, para poder servir fielmente al faraón, por la eternidad.

Esos eran los hecho que el propio Atem, le había narrado en uno de sus paseos por el museo, una vez su memoria fue recuperada, y poco antes de su marcha al mundo de los espíritus.

Una lagrima se deslizó por su rostro, al recuerdo de esa imagen, de esa despedida tan dolorosa que le había roto el corazón, la cual ni siquiera en años pudo superar.

Pero ahora estaba con él, de nuevo habían logrado reunirse;

O acaso esa nueva oportunidad, como ella le llamaba, concluiría tan solo en otra amarga despedida?

De ser así no estaba segura de lograr soportarlo.

Sin embargo otro rostros legaron hasta su mente y se deslizaron por ella.

Rostros nuevos, que recién conocía, pero que ya formaban parte de su corazón, de ella misma.

Mahado, Mana, Mai, Jono, Seth, y de nuevo, cerrando el desfile, Atem.

No, ella no podía abandonarlo a su suerte y destino.

Ella había llegado a esa época por alguna razón, y aunque no fuese así, jamás permitiría que sus amigos, que su faraón, marcharán de su vida nuevamente.

Imagino entonces la muerte de Mahado, el dolor de Mana por esta, el desconsuelo de todos, y por último imagino la daga afilada que terminaría por desmembrar su corazón si la cruel historia volviera a repetirse.

Y de nuevo, esa afirmación, lleno su mente.

"No lo permitiré."

Ya no le importaba nada; ni siquiera cambiar el futuro, aunque eso supusiese su desaparición.

Solo una cosa era segura, ella no permitiría que ningún amigo suyo perdiera la vida en esa batalla que se acercaba.

Sin embargo, esta seguridad, traía consigo otra pregunta.

"Qué es lo k puedo hacer?"

En esos momento lamento realmente no haber practicado más sus duelo de cartas, y haber optado siempre más bien porque fueran otros lo k lucharan por ella, los k obtuvieran victorias por ella, los que protegieran su vida por ella.

Pero esta vez iba a ser diferente, esta vez sería ella quien lograría vencer, y sin saberlo, sus pies la habían llevado hasta el lugar indicado, o mejor dicho, hasta la persona indicada.

- Pero bueno, miren nada más a quien nos digno con su presencia – pronunció el individuo en cuestión con cierto tono de burla – A que se debe su visita, majestad; acaso se extravió mientras trataba de localizar el templo de oración a los dioses.

- Yo también me alegro de verte, Seth – saludo ella aparentando una calma k se hallaba muy lejos de sentir, al fin y al cabo todo dependía de la respuesta k él le diera, y bien conocidos eran los cambios de humor del CEO, sacerdote en este caso.

- Si... lo dudo mucho. – expreso él todavía burlón – Aunque si de veras te alegras de verme, será porque me buscabas, por lo que se podría decir que buscas algo de mi, cierto? – ella solo asintió, a veces era insufrible lo arrogante que podía llegar a ser, pero lo necesitaba para salir adelante – Muy bien. Habla. – pronunció en tono de quien ordenaba algo indiscutible – y veremos si puedo resultarte útil para ese, algo. – añadió al fin.

- Necesito que me entrenes – pronunció sin rodeos la chica.

- Veras, si lo que necesitas es mostrarte a la altura de una autentica reina, olvidando de una vez eso modales de plebeya, y esa obsesión por las mentiras – añadió mirándola fijamente, como queriéndole dar a entender que no había olvidado su primer encuentro – deberías solicitar el debido entrenamiento, a alguna dama instruida de la corte-

Aunque ahora que recuerdo, la última vez que una trato de enseñarte, terminaste ahuyentándola con la ayuda del payaso-Uchi; – modo "cariñoso" del sacerdote para referirse a Jonouchi - me equivoco?

Las mejillas de Anzu comenzaban a tomar color, y no sabía por cuanto tiempo podrías resistir arrojarse a los brazos del "viejo Kaiba" para estrangularlo, sin embargo, se obligó a si misma a mantener la compostura, pues sabía que esa era la única manera de superar la nueva prueba a la k el sacerdote la estaba imponiendo, para determinar si realmente merecía su ayuda, o no?

- Seth, realmente crees que si me interesase mi color de uñas estaría aquí, perdiendo el tiempo, en vez de coloreándomelas? – pausa, esperando respuesta, pero al no obtenerla decidió continuar – Si vine aquí, fue porque quiero que me entrenes, si, pero no en esa niñerías.

Necesito que me adiestres en los duelos de las sombras.

Esta declaración impacto al sacerdote más de lo k el hubiera deseado, y como consecuencia, un silencio se formo entre ambos; hasta que finalmente, este decidió hablar.

- No hablaras en serio? – pregunto escéptico.

- Seth – lo apelo seria – antes de bromear contigo, prefiero arrojarme al Nilo.

Él joven la contemplo durante unos instantes, y pudo percibir la determinación que emanaba.

Sin embargo, le estaba pidiendo que malgastará su valioso en ella, lo cual no terminaba de convencerle.

No, decididamente necesitaba algo más que convicción para acceder a sus caprichos, necesitaba comprobar que no era tales, y con el tiempo invertido mereciera la pena.

- No; - pronunció terminante – no tengo tanto tiempo como para derrocharlo de ese modo.

La chica ni siquiera se inmutó; contaba con esa respuesta y estaba preparada para debatirla.

- Un duelo – pronunció claramente, deteniendo de este modo la andada de Seth, quien ya se dirigía hacia la puerta.

- Como dices? – la interrogó el escéptico.

- Un duelo – repitió ella – si yo ganó, de verás entrenarme, sino serás libre para seguir tu camino libre de molestias. Aceptas?

- Has participado alguna vez en un duelo de las sombras? – ella solo negó – alguna vez has invocado un monstruo? – volvió a negar – habrás al menos visualizado alguno duelo, al menos?

- Se podría decir que no – negó ella nuevamente, pues aunque era cierto que si sabía de ellos, jamás los presenció, sin contar claro, el final del combate entre Zork y el faraón y los duelos de monstruos creados por la Pegasus, y mejorados por la Kaiba Korp. No obstante, estos y las continuas explicaciones de Atem, le otorgaban una idea de lo k realmente eran los duelo de las sombras.

Seth la miraba escéptico, y aun así no podía dejar de admirar el coraje de ella.

- Aun así sigues pensando retarme, cierto? – Anzu se limitó a sentir, pues él, ya conocía la respuesta. – Muy bien, si es lo k quieres, de acuerdo. Pero te garantizó k no me andaré con chiquitas, y yo, nunca pierdo.

La joven se limito asentir, aunque por dentro, no pudo evitar sonreír.

"Hay cosas, que por mucho k transcurran mil años o más, nunca cambiaran."

Sin embargo, rápidamente centró su atención en el sacerdote.

- Fecha la hora y el sitió, pero que sea rápido. – pronunció de nuevo secamente.

Lo cierto era que le costaba mostrarse tan seria, pero era necesario si quería lograr su objetivo, y en él, se jugaba todo aquello que le importaba, las vidas de sus amigos y de su faraón.

El solo la miró, y por alguna extraña razón, k escapó a su lógica, decidió darle una oportunidad.

- Tengo entendido que tu amiga consiguió que el muy imbecil de Katsuya aceptara pelear contra ella – breve afirmación por parte de la chica – k te parece si vamos a contemplar su pelea y luego luchamos nosotros.

Ciertamente ver al payaso aplastado por una chica, es algo k no me quiero perder.

Anzu asintió, y momentos después ambos se encaminaron hacia el lugar del duelo.

"Ves que Atem tenía razón – pensó Anzu – no eres tan malo como aparentas, de otro modo no me hubieses dado la posibilidad de observar un combate antes de nuestro duelo.

Te habría limitado a vencerme allí mismo, sin embargo, ahora me ofreces la oportunidad de aprender las tácticas y movimientos que ellos usen, así como las debidas invocaciones.

Pero te juro que no la desaprovecharé, no cuando todo por lo que vivó, esta en juego."

Con esta firme determinación por parte de la joven, ambos jóvenes se preparaban para lo k sería un magnifico espectáculo, y un intenso duelo.