Holas a todos gente

Holas a todos gente!!

Primero k nada me dejan disculparme por el retraso..., lo k paso fue k se e fueron las ganas de escribir, asi como lo oyen, y al no pasarme para continuar el fic por el word, se me olvido publicarlo aka!!

Pero no se preocupen k les dejo un capi bien largo para recompersarlos por la espera, y para agradecer sus maravillosos reviews..., nada menos k 10 en este capi!!

Y bueno las ganas de escribir aun no me han vuelto..., pero no se preocupen xk no dejaré el fic abandonado con tantos seguidores, eso si, dejenme sus animos a traves de los reviews, haber si de ese modo me recupero... xD

En fin en serio les agradezcio su apoyo, y ya no les enrollo más, disfruten del capitulo!!

Contestación a los reviews anónimos!

Andrea Núñez hola tomodachi!! K hay? Muchísimas gracias por seguir comentando en mi fic, no sabes cuanto te lo agradezco y los bien k me vienen tus animos! Me alegro mucho k recuperaras la compu, y también k te siga gustando el fic como al principio, igualmente espero no decepcionarte con este nuevo capi! K lo disfrutes, besitos, BY

DarkCristalUchiha hola!! De veras le enseñaste mi fic a un amigo? Y le gusto? Pues no sabes lo feliz k me haces por decírmelo!! Me alegro k te sigan gustando los qtem/Anzu xk me esmero mucho en en ellos, e igualmente te agradezco una y mil veces todos tus reviews, xk de evras son ellos los k me animan a continuar y los k me prohíben dejar la historia abandonada por mucho k me canse..., asi k en serio muchas gracias! En fin ya te dejo, y espero k te gsute este new capi, besitos tomodachi, BY

Canela hola amiga!! La verdad tengo k agradecerte infinitamente tus dos reviews, de echo fue gracias a este ultimo k me mandaste k me acorde de actualizar el fic, asi k muchas garcias, no sabes lo bien k me sienta k hay al menos una persona k disfruta tanto con mi historia. Por eso mismo te debo una disculpa por haberme tardado tanto, pero prometo no retrasarme tanto con el siguiente capi! De veras me alegro k te guste tanto y me parece gran idea k hayas decidido ver la serie de nuevo, de echo yo también me la estoy descargando y viendo en you tube otra vez... y no veas lo k disfruto, sobre todo la ultima temporada k es mi favorita y k da forma a este fic...

En fin ya te dejo k no kiero aburrirte, pero de evras te agradezco mucho todo tu apoyo y espero poder seguir contando contigo para futuros animos y consejos... nos vemos tomodachi, BY

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

No tardaron demasiado en llegar hasta el lugar donde Mai y Jono se disponían a palear, pese a que el chico todavía hacía esfuerzos por convencerla.

- Piénsalo bien, Mai, no es un juego, podríamos terminar sin energía o incluso en el reino de las sombras, k aun es peor. – trataba de razonar el chico – No se tú, pero yo le tengo gran aprecio a mi vida.

- Lo k ocurre es k no quieres perder ante una chica, cierto? – discutía Mai mientras le enseñaba la lengua.

Anzu contemplaba la escena divertida, sin embargo, a cierto sacerdote tras de si, no le agradaba la idea de perder el tiempo de ese modo.

- Queréis cerrar el pico de una vez – protesto seriamente – y tu payaso, más te valdría comenzar de una buena vez y rezar porque la derrota sea rápida.

- Kaiba! – gruñó Jono, realmente no le agradaba la idea de k el estuviese presente si realmente perdía, pero tampoco podía soportar su tan inmenso ego – A quién llamas payaso? Si tan seguro estas de ti mismo no tengo ningún problema en acabar contigo.

- No gracias payaso, cederé ese honor a la mocosa, no me mereces la pena.

- Oye tú? A quién llamas mocosa? Y si tan insignificantes somos por qué no te largas? Nadie te obligo a quedarte – apunto Mai mordazmente.

Sin embargo ese comentario, hizo dudar a Anzu de cuanto tiempo lograría permanecer allí sin que Seth cambiase de idea respecto a su apuesta, lo k la hizo intervenir.

- Chicos, no creen k debería comenzar ya? Dentro de poco será la hora de la comida.

- Tienes razón, amiga – acepto Mai, y dirigiéndose hacia Jono – preparada sabandija?

- Supongo... – "No, no , no y mil veces NO".

- Bien, entonces – continuo Mai mientras alzaba su brazalete – invoco a mi primer monstruo, la Dama Arpía.

Tras unos instantes de silencio, un rayo de luz atravesó el techo, hasta detenerse cerca de la rubia, y tomar la forma de una extraña mujer de piel azulada, pelo rojizo y unas extrañas alas a la espalda.

"Muy propio de Mai – pensó Anzu, mientras dedicaba completa atención a cada movimiento de los duelistas – me pregunto k carta invocará Jono ahora."

- Esta bien, Mai; tu dama arpía es poderosa, pero no podrá contra mi monstruo preferido – mientras decía esto alzaba el brazalete a la altura de los hombros – Espadachín de la flama, acude en mi ayuda.

Instantes después, y al igual k en el caso de Mai, el espadachín aparecía a escasos metros del lugar en el k Jono se encontraba.

- Ja! – exclamó Mai triunfante - tu espadachín nunca podrá contra mi dama; este duelo terminará incluso antes de empezar.

Arpía, ataca a su espadachín con tu furia eterna!

Segundos después una ráfaga de aire, mezclado con fuego y hojas cortantes, era dirigido hacia el espadachín, sin embargo...

- Espadachín, utiliza tu espada como escudo y devuelve el ataque a esa orejas puntiagudas.

Siguiendo las ordenes de Jono, el monstruo comenzó por hacer girar su espada velozmente, creando de ese modo un potente escudo; el ataque de la arpía se dirigía hacia él, pero su escudo consiguió repelarlo y reenviarlo hacía su creadora, quien logró esquivarlo a tiempo, pero a costa de un fuerte rasguño en el brazo.

- No! – exclamo Mai mientras con un gesto de dolor conducía su mano hasta su brazo, como si realmente fuera ella quien hubiera recibido el impacto, cosa k desconcertó a Anzu. Sin embargo no tardo mucho en recuperarse y tomar compostura.

- Bien Mai, creó k esto se termina ya – pronunció Jono victorioso – y mas te valdrá recordar que fuiste tu quien insistió en un duelo.

La chica ignoró esta palabras, tratando de pensar en una manera de cambiar las tornas.

- Ni creas k me venciste así de fácil, sabandija – se rebelo sonriente – esto no fue más k el principio. Pero por el momento, es tu turno, y yo de ti, lo aprovecharía bien, pues va a ser el último.

- Si, en eso tienes razón, después de este movimiento no podrás moverte en un buen rato – y dirigiéndose al monstruo – Es el momento, espadachín, ataca con tu espada y destruye a esa arpía. Ahora!

El monstruo de Jono no tardo en obedecer, y rápidamente se dirigió hacia ella, con su espada en alto dispuesto a proferir su ataque, sin embargo algo le impidió hacerlo, pus cuando se encontraba a penas unos centímetros de distancia, una especie de escudo invisible choco contra él deteniéndole el paso, y lo k es más robando gran parte de su energía.

- Pero k demonios...? – Jono se veía confuso, y por un momento pareció a punto de caer, pero no tardo en estabilizarse.

- Veo k con las prisas te olvidaste de la habilidad especial de mi arpía – dijo Mai con semblante triunfante – cada vez k un monstruo logra dañarla, inmediatamente adquiere una protección que impide al mismo monstruo de antes acercarse a ella.

Pero claro, tu estabas demasiado ocupado regodeándote en la victoria para recordarlo – sonrió - Un grave descuido, me atrevería a decir – y dicho esto se dirigió a su arpía – Ahora es nuestro turno de librarnos por fin de esa sabandija con espada, preparada – ella solo asintió – ataque furia eterna!!

Rápidamente, y al igual k en al vez anterior, la Arpía disparo su golpe contra el espadachín, sin embargo, por alguna razón, esta vez el disparo no resultó tan poderoso.

- Qué...? – esta vez era Mai la desconcertada.

- Parece k tu Arpía resulto más dañada de lo k tu pensabas. Mírala, apenas tiene fuerza para un nuevo ataque. – Jono sonreía – por el contrarío mi espadachín aun puede realizar sus ataques a la perfección.

- Aun así eso no te servirá, por si no lo recuerdas, mi arpía diseño un sistema de escudo contra él, y por débil k se encuentre, este no fallara.

- De veras? Y quién dijo k fuera mi espadachín quien realizara el ataque? – la interrogo Jono secamente, aunque a los de Anzu se le veía triunfante, demasiado triunfante.

- De qué estas hablando? – pregunto la rubia extrañada, mas luego pareció recordar algo – no intentarás invocar a otro monstruo al mismo tiempo? - la pregunta no altero al chico lo mas mínimo, por lo k Mai adivino la respuesta – Esta loco, eso podría matarte!

El sacerdote seguía en silenció, y esta vez, para asombro de Anzu, hasta Seth parecía interesado.

- No lo hagas Jono! – exclamo la rubia – Si es necesario detenemos el duelo, peor no lo hagas.

- Lo siento Mai – reaccionando a las palabras de la chica – pero jamás perderé este duelo.

Con unos ojos llenos de decisión y certeza, el chico alzo de nuevo su brazo.

- Dragón Negro de Ojos Rojos! A mi!

Tras unos segundos de incertidumbre, k a Anzu le parecieron eternos, el inmenso dragón k siempre acompañaba a Jouy en sus duelos, se reencarno en medio de llenos.

- Maldito payaso, no tiene ni idea de cómo controlar semejante poder – murmuro Seth enfadado, pero Anzu llegó a captar cierto tono de preocupación oculta en su voz, y no pudo evitar asustarse; al fin y al cabo, no sería cualquier cosa si lograba alterar al gran seto kaiba.

- Bien, ahora! – Jono se dirigió hacia el dragón – Desplega todo tu poder dragón negro de ojos rojos. Termínala!

El dragón, en respuesta a estas palabras se limito a soltar un poderoso rugido, pero aun así, no parecía muy dispuesto por obedecer las ordenes del joven, por el contrario, comenzó a sobrevolar el salón y a lanzar disparos de energía en todas las direcciones.

Uno de ellos estuvo a punto de alcanzar a Anzu, pero gracias a la ayuda de Seth, logró esquivarlo.

- Gracias – murmuro débilmente, pero el chico no la escuchaba, mas bien se parecía concentrarse en el extraño cetro k siempre lo acompañaba, hasta k una luz dorada lo cubrió por completo.

Alzó el cetro hacia el dragón, y un rayo de luz del mismo color fue hacia el monstruo hasta hacerlo desaparecer.

- Nos salvaste! – una Mai muy feliz se arrojo a sus brazos, no tan solo por agradecimiento sino más bien para fastidiar a Jono, ya k todo lo ocurrido había sido su culpa, incluso le había ofrecido detener el duelo, pero no, el señoriíto tenía su orgullo y este, casi los había llevado a la tumba.

- Hum... – fue toda respuesta del sacerdote mientras se apresuraba a apartarle de él para encararse hacia Jono – payaso debilucho – pronunció con su habitual tono despectivo para encararse a el chico – tu estupidez casi le cuesta la vida a tus tontas amigas.

Debería ser hora de k aprendas donde están tus limitaciones, y por supuesto, ese dragón se te queda grande.

El aludido mantenía la cabeza gacha, le dolían los insultos de Seth, pero no podía protestar, al fin y al cabo tenía razón, él no era más k un inútil.

Al ver el gesto decaído del joven, tanto Mai como Anzu se dispusieron a ir a su lado y animarla restándole importancia al asunto, sin embargo, la segunda debió desistir de esa idea.

- Ya es suficiente de tanta cursilería barata – dijo secamente Seth mientras se daba la vuelta dispuesto a retirarse – Y tú – añadió dirigiéndose a Anzu – elige, te quedas o vienes conmigo, es tu única oportunidad antes de k me arrepienta.

El comentario pillo de improviso a la chica, quien en un primer momento no supo k hace, sin embargo, su prioridad era clara, pro mucho k les costase dejar al chico tan alicaído.

En silenció se limito a seguir al sacerdote, quien ya había salido de la sala, no sin antes dirigirle una mirada de confianza a Mai, transmitiéndole k se ocupara del chico.

No tuvo que andar mucho tiempo, nada más torcer la esquina encontró a Seth apoyado en la pared con los ojos cerrados.

Al principio se sorprendió, pero no tardó en percibir k la lucha anterior le había debilitado mas de lo k había dado a entender, aunque por supuesto, él jamás habría dado a conocer tal debilidad.

Una parte de ella lamentó k el chico se hubiera debilitado por salvarles, pero otra no pudo evitar alegrarse, así resultaría mas sencillo vencerle.

Sin saber como reaccionar a la situación, se limito a permanecer en silencio esperando k el chico abriera los ojos.

- Te decidiste a dejar al payaso con sus lloriqueos – la chica miró el rostro de Seth tras estas palabras, sus ojos seguían cerrados pero su cara había recuperado su habitual expresión de orgullo y desprecio – de veras me sorprendiste.

Pero aun así, jamás lograrás vencerme.

Anzu permaneció en silencio, lo único k debía hacer era prepararse para el duelo, no contestar sus tontas provocaciones.

- Ya veo; en ese caso será mejor k nos demos prisa – pronunció el sacerdote abriendo por fin los ojos y guiando a Anzu hacia otra sala del palacio.

Una vez llegaron, Anzu no pudo evitar preguntar.

- Por qué no luchamos en el mismo lugar k Jono y Mai?

- Porque mi cabeza no habría podido soportar su presencia por tanto tiempo – respondió secamente. Pero luego añadió – además, ellos no habrían tardado en contárselo al faraón, y algo me dice k lo quieres mantener en secreto.

Anzu se sonrojo, no sabía como Seth había sido capaz de adivinar sus intenciones, pero había dado en el punto exacto.

Ella no quería contarle nada a Atem, al menos no por el momento.

Primero porque se preocuparía, y segundo... realmente desconocía esa otra razón, pero eso no le impedía saber k existía.

No obstante la idea de k Seth lo hubiera adivinado, no le agradaba, por lo k se apresuro a comenzar el duelo, antes de k el descubriera algo más, k realmente la metiera en problemas, su procedencia, por ejemplo.

- Vas a seguir hablando, o comenzamos de una vez?

El joven sonrió ante esas palabras.

- Tú lo has querido – dijo únicamente, mientras alzaba el brazo en alto – Caballero negro, os invoco; acude a mi llamada.

Inmediatamente un rayos de color grisáceo aparecieron atravesando el techo, hasta tomar forma de un jinete con armadura negra en cuya mano portaba una lanza y un escudo, motando, a su ves sobre un cabello, también negro, de aspecto espectral.

Era la primera vez k a Anzu veía a ese monstruo, así k no podía contar con la información extra obtenida en el futuro.

"Bien, mantén la calma, Anzu, tu puedes."

Con decisión alzó el brazo y pronuncio la famosa invocación.

- Mago de la Fe, acude en mi ayuda! – inmediatamente de pronunciar esas palabras noto como toda su energía se desvanecía en la nada dejando a su cuerpo completamente vulnerable.

Se sentía agotada, como si hubiese llevado a cabo un grandísimo esfuerzo, y a penas podía sostenerse en pie.

Sin embargo, mientras el mago aparecía ante ella, la debilidad iba decidiendo lentamente dejando simples secuelas a su paso, tales como pequeños temblores y un profundo dolor de cabeza.

- Inepta! – le reprocho Seth – en una batalla jamás debes dejar k el enemigo vea tus debilidades, o... podría aprovecharse de ellas.

Caballero negro ataca a su mago. Directo a la cabeza!

El jinete negro espoleo su montura hasta dirigirse al monstruo de Anzu, quien espera inmóvil una orden de su ama.

Sin embargo Anzu aun no era capaz de reaccionar, el dolor de cabeza le impedía ver las cosas con claridad.

La lanza se hallaba a centímetros de distancia del mago, no obstante...

- Escudo protector de la luz y la esperanza, actívate! – en el último segundo, Anzu había logrado reaccionar impidiendo el ataque mortal hacia su monstruo.

Pese a todo el escudo creado por ella llegó demasiado tarde, y la lanza había atravesado el hombro del mago, provocando al mismo tiempo, un inmenso dolor en la misma parte del cuerpo de Anzu, quien sin poder contenerse calló de rodillas.

- Me decepcionaste, creí k soportarías hasta el segundo ataque – se burlo el sacerdote con su habitual poso suprema – ya veo k me equivoque.

Anzu ni siquiera se molesto en mirarle, concentrando toda su fuerza de voluntad, logró incorporarse y exclamar.

- Mago ataque directo al caballero! Ahora!! – inmediatamente el mago se dirigió en un ataque suicida contra el jinete y su montura.

- La desesperación jamás te otorgará la victoria, sabías? – pronunció lentamente Seth, ignorando por competo el ataque y volviendo su vista hacia ella.

- No – admitió ella con la cabeza gacha – pero tu excesiva confianza y tu desmesurada prepotencia – alzando la vista con una sonrisa – si k lo harán.

Extrañado ante esas palabras, el sacerdote giró l avista a tiempo para ver como su monstruo terminaba con el caballero de la fe, pero al mismo tiempo, era atacado por la dama ángel por la espalda.

- Maldición – fue todo lo k pudo exclamar, momentos después tanto el mago de Anzu como su caballero negro desaparecían en las sombras y tan solo la dama ángel se mantenía ante ellos.

Anzu, pese a que el gasto de energía la había conducido de vuelta al suelo, miró victoriosa a Seth, sin embargo este se limito a torcer su boca en una sonrisa peligrosa.

- Bien, acepto k te subestime, majestad – pausa – pero ese, será un error k no volveré a cometer.

Sus perfectos ojos demostraban tal seguridad y tales ansias de venganza, que lograron perturbar a la chica.

"Qué será lo k venga ahora?" – no pudo evitar preguntarse, a sabiendas que se encontraba demasiado débil para convocar otro monstruo.

Sin embargo, también sabía k necesitaba la victoria si quería lograr un cambio en los sucesos del pasado, que pronto se repetirían en su futuro.

- Dragón pardo, hijo del Nilo, aparece ante mi con todo tu poder.

Segundas más tarde, un inmenso Dragón, color azul grisáceo muy oscuro, apareció en el aire.

Tan solo con mirarlo se podía percibir el gran poder k emanaba.

Sus ojos, de color gris perla se habrían furiosos al mundo; sus escamas, afiladas y brillantes al mismo tiempo, relucían en la sala de modo único; y sus afiladas garras podrían trocear hasta al mas fiero animal del desierto.

Anzu no pudo sino temer al verlo, y por mucho k le costará admitirlo, ninguno de los monstruos k ella conocía podía derrotar a ese soberano dragón.

En realidad sospechaba k alguno, tal como el dragón blanco de ojos azules, exodia o los mismo dioses egipcios, si k podrían haberlo vencido, pero ella se encontraba muy por debajo del nivel necesario para controlarlos, y temía k al igual k le ocurrió a Jono, estos escaparan a su control y provocaran una catástrofe, por no decir de la perdida de energía k la invocación supondría, tal vez superior a la k ella misma poseía.

Definitivamente, ese era su final.

- Dragón Pardo, desata toda tu furia!! – rugió Seth.

Como única contestación, un rugido estremecedor retumbo en la sala, e inmediatamente después un inmenso rayo de luz color semejante al dragón, salió disparado de su boca contra la Dama Ángel.

"Esto es el fin, perderé este duelo y con él toda oportunidad de cambiar el pasado..., mi futuro... mi futuro junto a Atem..."

En ese momento la cara del joven faraón cruzó por su mente, seguida poco después de todos los amigos k vivían en ese tiempo, y cuyo destino, iba a quedar sellado por la desgracia en tan solo unos instantes.

"Jono, Mahado, Mai, Mana... Atem..., amigos... no lo permitiré!"

En un último golpe desesperado, corrió hasta interponerse entre el rayo de luz y la Dama Ángel, protegiendo de este modo a su monstruo e ignorando las consecuencias k este acto podría traer.

A décimas de segundo del impacto, no pudo soportarlo más y cerró los ojos fuertemente, decidida a esperar y confiar en el destino.

Sin embargo, tras unos instantes en blanco, se atrevió a abrir los ojos de nuevo.

Algo, o mejor dicho alguien se había interpuesto en el ataque, alguien k le era muy familiar.

- Emperatriz – susurro débilmente tras reconocer a la persona k la había salvado – gracias... de nuevo.

Ella solo le sonrió y repitió las palabras antes dichas.

- No hay nada k agradecer; solo recuerda k siempre estaré a tu lado cuando me necesites.

Tras estas últimas palabras desapareció y Anzu cayó desmayada al suelo, debido al cansancio y la emoción.

Despertó poco rato después y descubrió k seguía en el suelo, por supuesto Seth no había tenido la amabilidad de llevarla hasta su habitación, o al menos avisar a alguien para k lo hiciera.

Suspiro y una lagrima rodó por su rostro.

Finalmente no había sido lo bastante buena como para vencer al sacerdote.

Había perdido la apuesta y se había condenado tanto a si mima como a todos los k la rodeaban.

- Veo k despertaste – escuchó una voz a su espalda k no tardó en identificar, lo cual le causó gran sorpresa.

Pero todavía se sorprendió más al descubrir como el chico le tendía la mano para k se incorporase.

- Sabes no es necesario todo esto para burlarte de mi – le dijo sin poder contenerse – reconozco k perdí así k ya puedes volver a tus ocupaciones y dejarme en paz.

El chico ni siquiera se inmuto ante esas palabras, sin embargo expreso.

- Bien si es lo que quieres no tengo ningún problema; solo quería avisarte k las clases comienzan esta tarde a las seis y media en esta misma sala, así k más te vale acudir a la hora, pero si prefieres k me vaya...

- No! – se apresuro a negar, sin embargo, no pudo evitar preguntar – de veras vas a darme clases? Pero si perdí el duelo.

- Digamos k descubrí k no serías una completa perdida de tiempo – expreso el chico secamente haciendo gala de su habitual y abultado ego.

Pese a todo la chica no pudo evitar sonreír, feliz y agradecida.

- Estaré a la hora exacta – afirmo. El chico asintió y se dirigió hacia la salida, sin embargo, Anzu volvió a llamarle – Seth! – exclamo y el se giró a verla – Muchas gracias.

De nuevo el sacerdote se limito a asentir, aunque Anzu habría jurado ver una pequeña sonrisa justo cuando se daba la vuelta para seguir caminando.

"Realmente no serás una perdida de tiempo – pensó el sacerdote mientras se alejaba de la sala – jamás nadie había conseguido frenar el ataque de mi dragón como tu lo hiciste. Ni siquiera el faraón logró conseguirlo durante su primer duelo conmigo.

Será interesante ver hasta donde llegan tus capacidades, así como tus secretos..."

Con estos últimos pensamiento, Seth dejó abandonada a la chica, quien se mantuvo en el mismo sitió durante largo tiempo.

"Ra, no puedo creer k Seth finalmente aceptará darme las clases.

No lo puedo creer, y sin embargo doy gracias al cielo por ello, de este modo lograré cambiar las cosas. Se k lo conseguiré."

Cansada, pero ante todo feliz, se incorporo por fin dispuesta a darse una larga ducha hasta el momento de encontrarse con Atem de nuevo, una vez este terminará sus deberes como faraón.

"Atem, te amo tanto; no permitiré nada me separé de ti, no esta vez."

Tras largo rato caminando por los pasillo, al fin logró llegar a la habitación-piscina, a como fuera que se llamará, y mucho más tranquila sin la presencia de esa irritable bruja k la acompaño la última vez, se sumergió en el agua, dispuesta a dejarse llevar y a olvidar sus preocupaciones, al menos, por unas horas.

No muy lejos de allí, en otra de las habitaciones del castillo, una pareja, pasaba por uno de sus no mejores momentos.

- Ya, Mai, déjame, si? – protestaba un rubio alicaído – además soy una ruina, no merezco tu lastima, y tampoco me interesa.

- Lastima? No es por lastima por lo k estoy aquí, si así fuera haría tiempo k me habría marchado.

Soy tu amiga, y tienes k reponerte de esto.

- ... – el chico no parecía muy dispuesto a seguir escuchando. En sus ojos se podía ver frustración y una profunda herida en su orgullo.

- Oh por Ra! – exclama la chica tratando de mantener al calma, sin embargo no lo logró, la paciencia nunca había sido una de sus cualidades y esa conversación la extasiaba.

- Sabes k Jono, haz lo k te k te de la gana – el chico ni siquiera la miró – me tienes harta con semejante comportamiento. No soy yo la k siente lastima de ti, sabes? Eres tu quien te compadeces de ti mismo, y sabes por qué?

Porque eres un cobarde k no se siente capaz de afrontar un fracaso.

Fracaso, si; pero no porque fracasaras, sino porque después de ello no te pusiste en pie dispuesto a seguir intentándolo, sino k te limitaste a tirar la toalla compadeciéndote de ti mismo.

Y eso, es lo k lo convierte en un auténtico fracaso.

El joven, aunque impacto por las palabras de Mai, no se movió de su sitio.

- Muy bien – suspiro la chica – me marcho; cuando dejes de comportarte como un niño consentido y mimado, entonces, ven a verme.

Dicho esto, la joven se dirigió hacia la puerta sin volver la vista atrás, aunque internamente, el dolía el comportamiento k el chico manifestaba; no era ese Jono al k ella amaba, sino otro muy distinto, era uno, k al primer obstáculo se había rendido, uno, k no merecía su amor, en todo caso su lastima.

Las palabras de Mai se habían grabado en el interior del chico, sin embargo se negaba a actuar.

Su orgullo estaba roto, había fracasado, y lo por es k había sido Kaiba quien había tenido k salvar la situación k el había provocado, así como las vidas de sus amigas.

No obstante, algo dentro de él le impulso a detenerla, a detener la marcha de aquella chica de cabellos rubios k se había colado en su corazón.

- Espera! – exclamo – lo siento... creo k tienes razón, me he estado comportando como un cobarde auto compadeciéndome de mi mismo en lugar de seguir entrenando para lograrlo la siguiente vez k lo intente.

Lo siento Mai, peor te prometo k no volveré a fracasar de este modo.

Además, la próxima vez k luchemos, ganaré yo.

La joven no pudo más k sonreír feliz, antes de girarse y correr hacia él.

- Ese es mi chico – pronunció satisfecha, y en un impulso incontenible, le beso.

Pero no fue un beso como los anteriores, fue un beso distinto; más profundo, y a la vez más suave.

En un principio sus labios tocaron con furor los del chico, quien rápidamente correspondió con igual presura.

Sin embargo, pronto la pasión cedió, y lentamente se dedicaron a acariciar cada rincón de sus bocas.

La lengua de la chica acarició los labios del chico, quien los entreabrió lentamente disfrutando del contacto.

Lentamente, sus lenguas chocaron, enredándose en un juego oculto y pasional k los extasiaba.

Verdaderamente ese no era su primer beso, al menos en el caso de Mai, pero si era el k más les estaba haciendo sentir.

Al rato, sus lenguas se separaron, y la joven uso la suya para recorre cada parte del paladar del chico, provocándole cosquillas, hasta k este no pudo más y fue el quien introdujo su lengua en al boca de ella, haciendo que se reencontraran de nuevo, sedientas la una de la otra y enfrascadas en un vicio del cual jamás se verían libres.

Finalmente sus pulmones reclamaron el aire necesario y ellos se vieron obligados a separarse.

Un leve rubor cubrió las mejillas de ambos, más por falta de oxígeno k por vergüenza.

No obstante, tras unos momentos de descanso mirándose a los ojos, sus bocas no pudieron contenerse y sus lenguas volvieron a beber del agua k el otro les ofrecía, retomando así, el indescriptible juego del amor y el deseo.

--

Bueno espero k os haya gustado este capi, spbre todo a los fans de mai/jono y a los seguidores de Anzu/atem, no desesperen k pronto llegara su turno xD y prometo k la espera merecera la pena...

En fin ya les dejo, pero recuerden, sin comentarios las historia dejaria de existir, asi k espero sus consejos apoyos criticas y demas, sobre todo ahora haber si recupero el animo de escribir y al fin le doy un final digno a la historia...

Besitos, BY