Hola tomodachis!! Ya ven como prometí esta vez no me retrase, además les traigo un cap tope romántico, y el siguiente es el de los lemon, así k ya saben!!
Mucha sgracias a todos por sus comentarios, mi fuente de animo y de inspiración.. aunke esta anda atascada últimamente, peor bueno... DISFRUTAD DEL CAPI CHICOS!!
Contestación a los reviews anónimos
Andreahellsing hola!! Te regustraste amiga? Pues k bueno, me pasare por tu pagina! Bueno muchas garcias por este lindo comentario, de evras me animo mucho ver k en serio disfrutas mis fic, y a tu conciencia dile k no se preocupe, k yo os guardo el secreto xD En serio muchísimas gracias por comentar, sois mi fuente de animo y os lo agradezco muchísimo!! Nos vemos amiga, y disfruta el capitulo, By
Canela hola!! K hay tomodachi? Dijiste novio? Pues si es asi me alegro mucho por ti, normal k te kedes en blanco de seguro ocupa toda tu emnet, a k si? Aun asi muchas garcias por venir a coemnar, como siempre, y en serio te digo k te lo agradezco un motnotn, k me hace refeliz recibir tus magnificos comentarios! Bueno te dejo, te cuidas amiga, BY
Cotekoka hola tomodachi!! Si, tienes razón, el malentendido fue horrible pero ya vera como ayuda a k todo se soluciones... jaja, tu solo sigue leyendo! Muchísimas gracias por tu reviews, tan fiel como siempre, te lo agradezco un montón!! Me alegro ver k te sigue gustando el fic y k no te aburren los nuevos capítulos... en fin tecuidas tomodachi, By
Horas más tarde dos hermosas jóvenes se encaminaban hacia el salón del trono, donde tendría lugar la fiesta de esa noche.
Ambas iban ricamente vestidas.
Una de ellas era morena, con los ojos azules, y lucia un precioso vestido de seda semitransparente y color azul blanquecino.
Las mangas eran largas, pero se habrían en una raja poco antes de llegar al codo, dejando de ese modo los brazos de la joven al descubierto.
El escote en barco dejaba apreciar la piel blanca y casi perfecta del cuello de la joven.
La tela ceñida en los pechos y el estomago, se dividía luego en largas aberturas de muslo para bajo ocultas entre varias capaz de tela superpuestas, pero que al andar, dejaban asomar las piernas de la chica de entre ellas.
Por último unos brazaletes en las muñecas y unos preciosos pendiente en sus orejas completaban el conjunto, sin olvidar su preciosa cabellera, semi recogida en la parte delantera y al mismo tiempo danzando libre por su espalda.
La otra era rubia, con unos exóticos y seductores ojos lilas.
Vestía un precioso vestido en diversos tonos morados, sin mangas, que se ajustaba por detrás de su cuello en un nudo.
Sus hombros al descubierto, estaban decorados por unos preciosos brazaletes morados con cenefas doradas.
La parte de arriba era bastante ajustada y remarcaba su busto.
La falda le llegaba algo por encima de las rodillas abierta en diversos picos de diferentes larguras.
Su cabello lucía suelto por completo, y unos delicados hilos de oro enmarcaban sus ondulaciones.
Ambas se veían preciosas, y por ello no era de extrañar que todo el mudo se volviera a mirarlas una vez entraron en la sala, provocando el sonrojo de, al menos, una de ellas.
Sonrojada, y con la mirada baja a causa de todas las miradas, Anzu se dirigió presurosa hacia el asiento que ocupaba al lado de Atem.
- Llegas tarde – le recrimino una fría voz muy próxima a ella.
- Lo lamento Atem – se excuso la joven apenada dirigiendo la vista hacia su acompañante, sin embargo este no le miraba a los ojos, sino que mantenía la vista al frente - Me entretuve hablando con Mai y..
- Ese es tu problema, pero como reina es tu deber estar a la hora en las festividades.
Y una cosa más, te agradecería que en publico te dirigieras a mi con faraón, por muy esposa mía que seas no tienes derecho a tomarte esas confianzas.
- Lo siento – un susurro apenas audible y no obstante cargado de dolor y desesperación por parte de la confusa joven.
Por un momento Atem se arrepintió de sus palabras, sin embargo el mismo recuerdo que le torturaba desde chica horas, le impidió disculparse, pedirle perdón, confesarle que era la única cosa importante en su vida, la única mujer a la que amaba.
Porque ese amor era un error.
El tenía razón al pensar que le mejor modo de evitar sufrimientos era alejarse de las personas, apartar sus sentimiento hacia ellas.
Maldecía la hora en la que se había enamorada de su joven esposa, maldecía al destino por haberle obligado a hacerlo, de algún modo.
Se maldecía a él por haber sido demasiado débil para resistirse a ese amor.
La maldecía a ella por haberle dado falsas esperanzas con esa estúpida sonrisa, con ese último beso de despedida.
Y por encima de todo, maldecía al desgraciado que se la había quitado.
- Atem... qué te ocurre? – la suave y temblorosa voz de la muchacha le hizo olvidar por un momento sus pensamientos, y a punto estuvo de volverse hacia ella como deseaba hacerlo, mirándola con amor, sonriéndole con ternura.
Sin embargo cuando la joven vió como los ojos fríos de su esposo se posaban en ella no pudo notar que un escalofrío le recorriera el pecho.
No entendía por qué.
Por qué de repente se mostraba tan frío con ella, por qué la trataba de ese modo.
Acaso era por qué se había molestado tras el pequeño beso que ella le dio?
Lo dudaba.
Entonces por qué?
Por qué parecía disfrutar haciéndola sufrir?
Por qué no era capaz de ver que ella le amaba con toda su alma?
Que habría dado la vida por el de ser necesario?
Por qué?
- Le dije que se dirigiese a mi como faraón, acaso crees necesario que sean los guardias quienes se lo recuerden, alteza - recrimino él, mirándolo fijamente, sin ningún sentimiento u emoción reflejado en su rostro.
Sin embargo al notar como las lagrimas comenzaban a brotar desesperadas de aquellos preciosos ojos azules, no tuvo más remedio que volver la vista.
- Supongo que debes odiarme mucho – continuo el faraón con seriamente – después de todo, logras reunirte con la persona k amas al mismo tiempo que te obligan a casarte con otro.
Aunque de seguro eso no os resulto un gran impedimento, me equivoco?
Anzu escuchaba en silencio aquellas palabras que le rasgaban el alma, y que sin embargo, no alcanzaba a comprender.
No entendía nada de lo que estaba pasando.
No obstante una idea cruzó por su mente.
Tal vez hubiese llegado a oídos de Atem sus clases con Seth, y quizá el chico estuviese molesto por habérselo ocultado.
Con la mente nublada y el corazón encogido no observo a ver ninguna opta explicación.
- Yo... lo siento... debí decírtelo... pero no quería preocuparte... Seth...
- Seth! – los susurros de Anzu fueron interrumpidos por un muy furioso faraón, que escupió ese nombre como si de la peor maldiciendo se tratará – Es con Seth con quien me encañas?
Aterrada por la reacción del joven y muy confundida Anzu ni siquiera logro articular palabra.
- Bien – el tono de voz del joven había disminuido, pero la furia de sus palabras se intensificaba – sabes qué?
Para mi no significas anda así k no tengo ningún problema en compartirte, mientras a él tampoco le importe...
No pudo continuar, de nuevo la mano de Anzu había golpeado su rostro, de nuevo su mejilla tornaba rojiza, y de nuevo sintió como su corazón se partía en mil pedazos.
Pero era mejor así.
Era mejor que ella le odiara, era mejor que solo sintiera indiferencia por ella.
Era mejor olvidarla, sacarla de su mente, y lo más complicada, apartarla de su corazón.
Lagrimas corriendo por sus mejillas, la palma de su mano impactando contra su rostro, pero esta vez no hubo ningún:
"Te odio faraón"
Solo un grito ahogado de profundo y desgarrador dolor.
No podía, trataba y no podía sacársela de su mente, y ante esa imagen que se repetía una y otro vez, solo pudo hacer una cosa, justo la cosa que su mente le gritaba que no hiciera, pero su corazón palpitaba demasiado profundo para escucharla.
La joven de cabellos oscuros corría por los pasillos sin detenerse, hasta que al fin el viento choco contra su rostro librándola de su ensimismamiento.
Lentamente, con los ojos aun anegados de lagrimas, pudo percibir que había abandonado los muros de palacio hasta llegar aun jardín, irónicamente, el mismo en que aquella mañana había compartido su beso con Atem.
Atem!
Lo odiaba, no, lo amaba.
Pero ese amor era estúpido, débil, él no se merecía ese amor.
Él era un ser cruel, todavía no compendia como había sido capaz de decirle algo así, sus palabras se habían quedado grabadas en su alma, y dolían, dolían como si hubiesen sido escritas con letras de fuego.
Debía olvidarlo, debía apartarse de él, debía alejarse de él, debía ahuyentarlo de sus pensamientos, debía arrancarlo de su corazón.
Pero dolía, si, como dolía.
Tratando de apartar de su mente tales sentimientos, alzó la vista al cielo y trato de concentrarse en la negrura estrellada, que tantas veces había contemplado en su vida futura, preguntándose si en esos mismos momentos, el amor de su vida estaría haciendo lo mismo, y sintiendo que aquel cielo estrellado, actuaba como una único mística, manteniéndolos juntos a pesar del tiempo y el destino.
Sacudió la cabeza, alejándose de si tales pensamientos y volvió a concentrar su atención en la naturaleza que la rodeaba.
La noche era particularmente bella el cielo totalmente despejado mostraba a las ya mencionadas estrellas que brillaban resplandeciente con todo fulgor, acompañando de ese modo a la gran y magnifica luna llena.
Era la primera vez que visitaba los jardines de noche, pero podía asegurar que pocas noches habrían lucido como aquella, adornados con leves candeleros que daban un toque exótico al paisaje;
Su pasto verde y suave adornaba aquel lugar cual bella alfombra lujosa, sus flores de vistosos colores y de múltiples variedades le otorgaban al espacio la belleza de los jardines elíceos.
Una hermosa fuente con la figura de la diosa Afrodita se desplegaba en el centro de aquel lugar, regalada al padre de Atem por un emperador griego antes de que este mismo naciera como regalo de paz y a unos metros de este se podía divisar una hilera de dulces melocotoneros, sacados pareciese de un cuento de hadas.
Por un momento un sonrisa se poso en sus labios.
- Podríamos haber sido tan felices... aquí, en este lugar, en cualquier otro – susurro, pero nadie fue capaz de oírla – pero supongo k me equivoque, todo este tiempo... solo estuve enamorada de un sueño.
Lentamente y con nuevas lagrimas deslizándose por su rostro, Anzu se incorporó, la decisión estaba tomada.
Con la vista fija en el suelo, tomo dirección hacia sus aposentos.
Sin embargo, tras unos pocos pasos, noto como su cuerpo chocaba contra algo, o alguien.
- Lo siento – murmuro entrecortadamente, sin siquiera despegar la vista del suelo dispuesta a continuar su camino.
Sin embargo, algo la detuvo.
Volvió la vista hacia el desconocido y su rostro no pudo sino reflejar sorpresa al ver a la persona causante de su sufriendo justo delante de ella, y lo que es más, agarrando su mano para detener su marcha.
- Suéltame – su voz sonó serena en esta ocasión, pese a las lagrimas que circulaban por sus mejillas.
- No – fue la firma respuesta de su captor.
- No? – ironizo ella – y qué es lo que planeas ahora.
Retenerme aquí con un puñado de guardias en al entrada.
Si realmente te importo tan poco como dices, déjame ir de una vez.
- No puedo - respondió el secamente.
- No puedes? – comenzaba a perder el control – O simplemente no quieres?
Tanto disfrutas torturándome, tanto daño te he hecho?
- No...
- Entonces, por qué? – las lagrimas se deslizaban por sus mejillas, pero su voz lograba mantenerse firme y serena, demasiado tiempo había permanecido en silencio, ahora necesitaba respuestas - Por qué me dañas de esta manera.
- Lo siento – murmuro secamente, arrepentido, con mil emociones que expresar con ninguna palabra que poder decir.
- Lo sientes? Crees que eso es suficiente.
Ra! No sabes como he sufrido por tus palabras, por tu desprecio, no sabes cuantas veces desee estar muerta antes que enfrentar esos ojos siempre tan fríos cuando era cuestión de mirarme.
Pero cambiaste, tu trato hacia mi cambio, creí que podríamos ser felices...
Sin embargo, justo hoy, justo cuando pensaba que no podría ser más afortunada..., de nuevo indiferencia, odio, maltrato.
Acaso no ves cuanto te amo! – exclamo sin poder contenerse – acaso no ves que me hubiera conformado con transcurrir toda mi vida a tu lado, aun simplemente como una amiga, como una simple amiga.
Para ese momento los ojos del chico se habían abierto profundamente se veía en ellos el reflejo de una gran sorpresa, sin embargo la joven se encontraba ya demasiado rota para hacer caso a esos simples gestos.
- Años perdidos, amándote con toda mi alma, creyendo que te amaba.
Pero me equivoque; eres un persona fría, cruel y sin sentimientos, que disfruta dañando a los demás, que ni siquiera es capaz de...
Ah! – desesperación, furia, las palabras se escapaban de su mente, solo sentía dolor y odio – No mereces mi amor, no mereces nada – termino en un simple susurro, más para ella misma que para su acompañante.
Por algún motivo se sentí tranquila, que no feliz, pero tal vez ese fuese su destino, tal vez era mejor aceptarlo.
Su rostro permanecía acuoso, pero las lagrimas habían cesado.
Sus labios frescos..., y por alguna razón percibió en ellos una humedad y dulzura que jamás creyó capaz de sentir.
Atem la estaba besando.
Pero no era como las escasos besos que anteriormente se habían dado; era un beso diferente.
Cálido, sereno, apacible, placido.
Los labios del joven se mantenían apegados a los suyos, casi sin ningún movimiento, únicamente con un roce lleno de paz, armonía, ternura..., amor.
Su corazón bullía en mil sentidos, y aunque su mente le indicaba que cortara aquel contacto, su corazón le impedía cualquier movimiento.
Finalmente notó como los labios del joven abandonaban los suyos.
- Perdóname – fue todo lo que escucho – Te amo.
Sus emociones ardieron ante esta declaración, sin embargo su razón no le permitió ceder ante esto.
El dolor que guardaba, la presión de tantos años anhelantes, era demasiado grande.
- No es suficiente – fue su única respuesta, apenas audible.
Se extraño a si misma las palabras que había pronunciado.
Habría podido negar la declaración del chico, habría podido decirle que no era cierto.
Sin embargo algo en su interior, un extraño sentimiento, le aseguraba que las palabras pronunciadas por él era sinceras.
Él la amaba; estaba segura.
Pero no era suficiente.
Lentamente su cuerpo giraba dispuesta a abandonar el lugar, a abandonarlo a él, a abandonarse a si misma.
Sin embargo, de nuevo, unas cálida mano evito su huida.
- Por favor – fue todo lo que él dijo, y sin siquiera volver la vista, Anzu podría jurar que sus labios temblaban al pronunciar esas palabras, y que una lagrima había brotado de sus ojos junto a esa súplica.
- Tengo miedo – reconoció la joven aun si volverse – Tengo miedo de lo que pueda pasar.
Tengo miedo a que cambies de nuevo; tengo miedo a que te olvides de mi; tengo miedo a perderte; tengo miedo de volver a sufrir; tengo miedo de estar a tu lado; tengo miedo de no estarlo.
El silencio se formo tras esas declaraciones.
Profundo silencio en las mentes de ambos.
Una guardo silencio porque había dicho todo lo que había de decir, todo lo que su corazón guardaba.
El otro guardo silencio porque aun le parecía increíble que los mismo miedos, las mismas inquietudes, temores, que su corazón ocultaba eran los mismos que aquella hermosa joven guardaba.
Y también guardo silencio porque la admiración hacia ella crecía en su interior; admiración por tener sus mismos miedos, peor a diferencia de él, ser lo suficientemente valiente para reconocerlos.
Tras unos segundos, la joven pareció reaccionar, sin embargo, unos poderosos brazos se apoderaron de su pecho y cintura sumiéndola en un abrazo.
- Yo también tengo miedo – un susurro próximo a su oído que probablemente lo cambio todo – No fui capaz de enfrentar ese temor, y eso causo que te tratará como lo hice.
Fui un cobarde, tuve miedo a las consecuencias, tuve miedo al futuro, tuve miedo al abandono, tuve miedo al amor... – por primera vez en muchos años, su conciencia parecía reposar en paz, y su corazón volvió a latir paz a sus venas.
Anzu escuchaba en silencio, con los ojos cerrados, sumida en ese abrazo que parecía protegerle de todo lo malo existente a su alrededor.
- Tuve miedo – reconoció por última vez – Pero ya no.
Ya no tengo miedo a las consecuencias, ni miedo a estar a tu lado; porque me di cuenta, que tan solo un día a tu lado vale más para mi que toda una vida, y que tan solo uno de tus besos es más preciado que la más hermosa joya.
Porque te amo Anzu, te amo, y por ese amor, merece la pena sufrir.
Porque sin ti mi vida volvería a quedar vacía, carente de significado.
Porque solo tu logras hacerme sonreír, porque solo tú haces que mi corazón se desborde de felicidad.
El chico pauso por un momento, todavía con su barbilla apoyada en el hombro de la chica, la cual comenzaba a temblar al solo contacto del aliento contra su oído.
- Te amo – repitió instantes después, despacio, con calma, suavemente – y no me importa el peligro, ni el miedo.
Te amo, y comprendo tus dudas, tu temor, tu recelo, – en ese momento la joven pudo sentir como los brazos del joven las estrechaban contra su cuerpo aun más fuertemente si fuese posible - Pero hay algo que puedo prometerte Anzu.
Si me perdonas, si me aceptas, si apartas tus miedos tan solo un instante...
Permaneceré por siempre a tu lado, y ni tan siquiera el tiempo o el destino serán capaces de separarnos.
El silencio se formó una vez aquel orgulloso joven había abierto por fin su corazón a la única ocupante del mismo.
Sus brazos se separaron del cuerpo de la joven, en busca de una respuesta, y su corazón pedía a gritos que esta fuera positiva.
Que al fin pudieran estar juntos, que nada los separará jamás.
Las lagrimas se deslizaban de nuevo por su rostro, pero esta vez no supo identificar si era a causa de la pena, la tristeza o la felicidad.
Tal vez un mezcla de ambas.
El silencio se hacía visible, y esos fuertes brazos que momentos antes la rodeaban habían desaparecido.
La duda la mataba por dentro.
Sabía que era arriesgado, sabía que había sufrimiento, sabía que se arrepentiría de ello, y pese a todo..., sabía que merecía la pena.
Despacio su cuerpo giró hasta colocarse frente al chico, sus ojos se alzaron hasta coincidir con los suyos, sus cuerpos se aproximaron hasta casi rozarse.
- Acepto – fue su única palabra; tan simple, tan llena de significado.
Lentamente sus rostros fueron acercándose hasta llegar a juntarse.
La palabra anterior lo había dicho todo, su destino se había forjado.
No había vuelta atrás.
Hola gente!! K, os gusto el capi?
Pues espero k si, y como habreis visto la caso se pone caliente, asi k preparaos para el proximo capi, dirigido a todos los k disfrutan los lemon!!
Y aki tienes la discusión amorata, como ves algo distinta, pero desemboca en lo mism xD
Muchos besos a todos, y no olvideis los reviews si kereis leer el siguiente!
Besitos, BY
