Hola, les puedo asegurar que no sabían si iba o no a actualizar el sábado por lo pronto que actualice antes, pero me he esforzado para traerles este capitulo, espero que lo disfrutes, apropósito no volveré a actualizar antes del sábado, es un poco agotador, así que el próximo cap sera hasta el sábado, la situación se pone cada vez mas intensa, así que disfruten.


Capítulo 41.

- prepárate Tenoh, porque esto acaba de comenzar. – susurro mientras arrojaba a la chica que se había llevado a la cama e imaginaba que era Michiru.

Continuara…

Mientras Seiya se divertía, en la mansión de Yuichi ya estaban planeando lo que harían con Taro una vez que lo tuvieran.

- les entregare a Taro Aino a los Tenoh, para comenzar a pagar mi deuda con ellos. – declaro Yuichi, a el nunca le había gustado deber nada a nadie, pero su deuda con los Tenoh no era algo que se pudiera pagar así nada más, por eso el en las sombras se encargaba de que nadie se metiera con ellos y pasaba esto.

- hai Yuichi-sama. – respondió otro de los hombres. – lo buscaremos hasta en el mismo infierno si es necesario. – decía el hombre, el como los otros cuatro le debían todo a Yuichi.

De regreso en el hospital, Takuma solo escuchaba lo que su nieta decía, se había alejado de donde estaban las chicas para darles un poco de libertad, ya que a pesar de todo Haruka un no lo veía con buenos ojos, no le importaba mucho, pero aun así dolía un poco, ya que la rubia era quien más se parecía a él, en carácter, en lo físico, en muchas cosas pero Haruka se resistía, ya que había cosas en las cuales no eran iguales y esas en su manera de proceder, Haruka siempre iba de frente y él prefería hacerlo todo desde las sombras; siguió escuchando la conversación.

- puedes contar con mi ayuda para lo que gustes Tenoh, después de todo pronto seremos familia. – ofreció su ayuda Natsuki, sabía de sobra que Shizuru estaría metida en eso y ella quería estar todo el tiempo a su lado para cuidar de ella.

- gracias Kuga, pero no quiero que te involucres en esto, si algo te llegara a pasar Shizuru me mataría y quiero que mi hija tenga a sus dos madres con ella. – dijo Haruka bromeando un poco para aligerar el ambiente.

- yo también quiero que mi hija tenga a sus dos madres y lo más importe quiero a mi hija y a Shizuru sanas y salvas, sé que Shizuru va a estar a tu lado todo el tiempo ayudándote en eso, así que yo también quiero estar al lado de mi prometida para cuidarla. – declaro Natsuki para que Haruka supiera sus intenciones y no se le ocurriera oponerse, ella también tenía derecho de cuidar de Shizuru y su hija, no se alejaría de ellas, además si iba a formar parte de la familia Tenoh, pues tenía que empezar a familiarizarse con el ambiente y los negocios de la familia, así como también con sus venganzas.

- suspiro, ante ese argumento no tenía nada que hacer y le agradaba ver que Kuga por fin estaba entendiendo. – bien, tu ganas, pero tú le dirás a Shizuru lo que has decidido y de preferencia cuando esté presente… ya quiero verlo. – dijo Haruka con una sonrisa en sus labios, Shizuru acabaría con Natsuki y más con sus cambios de humor repentinos.

Antes de que Natsuki pudiera responder Sho ya volvía de nuevo, con noticias de cómo iba la operación, solo esperaba que fueran buenas noticias, además no quería admitirlo, pero estaba muy cansada, tal vez su cuerpo ya le estaba pasando factura por sus excesos, tenía que tomárselo con más calma, si enfermaba de nuevo, Michiru seguramente se enteraría y ella quería decirle todo antes de que se enterara por su cuenta y la pudiera perder, pues no quería mentirle, además de que esa cicatriz hablaba por si sola.

- ¿Cómo está? – cuestiono la rubia nada más su tío estuvo cerca de ella.

- todo va bien, como dije antes, la bala no perforo ningún órgano importante, entro y salió, solo están reparando algunos vasos, les tomara otra media hora, pero no te preocupes, ahora tu padre está estable, se recuperara, ya lo veras. – alentaba Sho, no quería que su sobrina se preocupara más, ya bastante había tenido, no entendía como la vida se empeñaba en opacar siempre su felicidad.

- gracias tío. – agradecía Haruka, sabía que esas palabras eran para tranquilizarla, pero se lo agradecía, su padre saldría de está, lo haría.

Por otro lado Michiru no lograba conciliar el sueño, Haruka le había dicho que le avisaría cualquier cosa pero no lo había hecho y se estaba desesperando, además había visto a Aoi muy nerviosa cuando le había llevado la cena, también su padre se había comportado extraño cuando la fue a ver, se había paseado por la habitación como si estuviera buscando algo y eso le había parecido muy raro, algo le estaban ocultando, tenía que hablar con Haruka.

Mientras en el departamento de Seiya y después de la pelea y que él saliera del departamento y volviera no habían hablado de nada más, Mina iba a dejar de asistir al colegio y Seiya lo seguiría haciendo de manera normal, tal vez ya no tenía el apellido Kou, pero tenía dinero, ya había hablado con algunos contactos suyos para invertir y no perder lo poco que tenía, debía asegurarse de que ese dinero le alcanzara hasta que se vengara de los Tenoh para poder huir de Japón, ya que sabía que lo que harían no sería algo pequeño y tenía que prepararse para ello, él se vengaría de Haruka por lo que le hizo y la humillación que había sufrido.

En el hospital seguían esperando los resultados de la operación, Sho se había ido de nuevo, no estaba ayudando pero cuando menos podía estar presente y darles información, todos estaban a la espera cuando un teléfono comenzó a sonar, Takuma, Natsuki y Haruka comenzaron a buscar en sus bolsillos, al final fue el celular de Haruka el que sonaba y en la pantalla rezaba el nombre de Michiru, Haruka de inmediato contesto pensando que algo malo había pasado.

- ¿amor? ¿Paso algo? ¿Estás bien? – soltaba pregunta tras pregunta Haruka, preocupada que cualquiera de esos locos de los Aino hubieran hecho algo en la mansión Kaioh.

- ¿Qué? No, Haruka tranquilízate, yo estoy bien, no ha pasado nada, es lo que no podía dormir, me dijiste que llamarías para decirme como estaba tu padre y no lo hiciste. – decía Michiru con un poco de tristeza, se sentía tonta por reclamarle eso, Haruka tenía a su padre en el hospital y ella llamándole porque él no lo había hecho, era obvio que tenía otras cosas en la cabeza.

- lo siento amor, estaba haciendo la denuncia y mi padre entro en cirugía así que cuando vi la hora ya era algo tarde y pensé que estarías durmiendo, perdón. – se disculpó la rubia, aunque si era sincera se le había olvidado por estar pendiente de otras cosas, no podía permitirse eso, no debía descuidar a Michiru.

- "¿denuncia?" Pensó Michiru, había pasado algo y Haruka no se lo estaba diciendo. – no amor, discúlpame tu a mí, debes de tener otras cosas más importantes en la cabeza y yo molestándote, disculpa. – se sentía muy tonta, quería que Haruka estuviera todo el tiempo pendiente de ella, a pesar de saber que su padre estaba mal ¿cuán egoísta podía ser?

- hey, hey, tú también eres muy importante para mí, mi sirena. – "demonios" pensó la rubia, ahora estaba haciendo sentir mal a Michiru, lo mejor sería decirle la verdad para que estuviera tranquila. – amor veras, lo que sucede es que… – comenzó Haruka contarle a Michiru de su plan contra los Aino y contra Seiya y claro el cómo había reaccionado Taro y las consecuencias de todo. – es mi culpa que mi padre este herido, mía y de ese estúpido plan que se me ocurrió.

- Kami-sama. – dijo Michiru al imaginar de lo que eran capaces los Aino y no quería ni pensar en lo que le podrían hacer a su viento y además de todo ella se culpaba, cuando claramente no tenía nada de culpa. – no amor, en todo caso sería mi culpa, tú te estabas vengando por lo que me hicieron, si yo hubiera confiando en ti, entonces… - y ahora se ponía a llorar ¿Qué pasaba con ella? Primero era muy posesiva y ahora se ponía a llorar de la nada.

- "bravo Tenoh, eres un genio, ahora la haces llorar" se regañaba mentalmente la rubia, al escuchar a su sirena sollozando. – amor, que te parece si dejamos de culparnos ¿te parece? Lo hecho, hecho está, ya he puesto la denuncia y espero que lo atrapen pronto y jamás pueda salir de la cárcel. – decía Haruka, Michiru siempre hacia salir lo mejor de ella y en ese momento lo único que quería era que Michiru dejara de llorar.

- eso espero amor. – respondía Michiru limpiándose las lágrimas, Haruka siempre sabía cómo tranquilizarla. – te amo Haruka y no quiero que nada malo te pase, por favor prométeme que no harás nada que te ponga en riesgo. – pidió Michiru ya que sabía de sobra como era Haruka y más si dañaban a su familia.

- yo también te amo mi hermosa sirena y lo prometo, no hare nada estúpido, ahora hermosa porque no descansas, te prometo que mañana iré a verte. – negociaba Haruka, quería seguir hablando con Michiru, pero Sho le había dicho que no debía agotarla demasiado y que tenía que dormir lo suficiente para que él bebe lograra sobrevivir.

- no necesitas hacerlo amor, yo puedo esperar, sé que tu papá ahora te preocupa mucho y que quieres estar con él, así que no te preocupes por mí. – decía Michiru, aunque la verdad era que se moría por verla, abrazarla y besarla, pero tenía que ser consciente de la situación, su futuro suegro posiblemente estaba muy grave y ella no quería ser egoísta.

- tal vez tú puedas esperar, pero yo no sirena, necesito verte, me haces falta y solo a tu lado puedo estar tranquilo. – y eso no era mentira, al lado de Michiru podía olvidarse de todo y pensar la cosas de mejor manera, con su mente tranquila. – además no quiero estar tanto tiempo lejos de ti, Michiru yo… – pero antes de que pudiera seguir Sho lo llamo. – lo siento amor, mi tío me llama, creo que tiene noticias, no te preocupes, te enviare un texto apenas terminemos de hablar y mañana te veré.

- está bien amor, esperare tu mensaje y después me dormiré, cuídate mucho, te amo. – dijo Michiru y termino la llamada, ya que si Haruka le seguía diciendo cosas dulces no lo dejaría terminar la llamada.

- Haruka solo vio el teléfono y negó, su sirena le había ahorrado el trabajo difícil, sonrió y se dirigió hacia su familia. - ¿Cómo salió la operación? – solo esperaba que eso fuera y no que la operación se había complicado.

- bueno, Hiro ya salió de cirugía, está todo bien, lo han pasado una habitación, dormirá hasta mañana porque está muy débil por la pérdida de sangre, pero les puedo asegurar que está fuera de peligro. – decía Sho con alegría en la voz, bueno Kami había estado está vez de su lado y las cosas no se habían salido de control otra vez, está bien que tuviera un hospital pero no quería ver a su familia metida ahí todo el tiempo, cuando menos no como pacientes.

Esa noche la familia Tenoh la paso en el hospital, Shizuru y Natsuki lo hicieron en una habitación para que la castaña pudiera descansar como era debido y no pusiera en riesgo su salud y la de su bebé, Haruka había avisado a Michiru como le había prometido, espero respuesta y después de desearle buenas noches, ella y Takuma se dirigieron a la habitación de Hiro a esperar que este despertara, pero como había dicho Sho, Hiro no despertó hasta la mañana siguiente, la familia Tenoh estaba más que aliviada, hablaron un rato con él, constatando que Hiro estaba bien, pasadas las doce del día cuando todos estaban desayunando en la habitación de Hiro, privilegios de ser familia del dueño y director del hospital, Sho entro para avisar que el jefe de la policía estaba ahí y quería hablar tanto con Takuma como con Hiro, así que los demás salieron para dejarlos hablar.

El jefe de la policía entro a la habitación de Hiro y comenzó a hacerles algunas preguntas acerca de su atentado, ya tenían el video que los guardias de la mansión Tenoh habían recolectado después de que ese hombre le disparara a Hiro, el jefe les dijo que ya lo estaban buscando, además de eso, les encendió la televisión donde estaban pasando la noticia acerca de la empresa Aino, los auditores habían encontrado grandes desfalcos en la empresa dando a conocer que está estaba en la ruina y que Taro no había hecho otra cosa más que estafar a sus socios, los cuales también habían puesto una denuncia, así que Taro Aino y su hija Mina Aino eran buscados; les tomo su declaración a cada uno y se retiró de ahí dejando la televisión encendida y dejando a los dos hombres un tanto preocupados, justo ahora Taro Aino no tenía nada que perder y eso lo hacía aún más peligroso.

Los otros entraron a la habitación y Takuma y Hiro les contaron que tanto Taro como Mina estaban prófugos y lo que les había dicho el jefe de la policía y para constatarlo en la televisión seguían pasando la noticia, además de decir lo de la estafa, la prensa ya estaba al tanto que Taro había sido el responsable del atentado para con Hiro y acusaban a Mina de ser su cómplice ya que la rubia no aparecía por ningún lado, había desaparecido al igual que Taro y todo apuntaba a que la chica estaba al tanto y había huido junto con su padre.

Además de esa noticia que la prensa no tenía pensado dejar ya que era un "bombazo" como ellos lo habían descrito, también estaba el asunto de los Kou, si, como había prometido Naoki Kou había movido sus influencias y ahora en la prensa hablaban de su "ex hijo" Seiya, la prensa decía que Seiya había sido desheredado y despojado del apellido Kou por todas sus faltas, en ningún momento se mencionó algo sobre lo de Michiru y eso tranquilizo a Haruka, cuando menos eso lo habían arreglado, no quería que se estuviera mencionando y recordándole a Michiru lo que había vivido; los Tenoh hablaron un poco más de lo que iban hacer a partir de ahora, como que sus guardaespaldas seguirían con ellos, aumentarían la vigilancia en la mansión y tratarían de no llamar mucho la atención, pero claro que eso no sería posible ya que la fiesta de compromiso y el anuncio de la boda estaban muy cerca y tenían que hacerla para demostrarles a los Aino que eso no les había afectado y ellos seguían fuertes.

Haruka había ido con Michiru como había prometido y habían hablado con más calma de lo que había pasado, Haruka le había explicado a su sirena todo, no quería ocultarle nada, nada acepto lo de su enfermedad, eso se lo diría una vez que Michiru estuviera mejor, hablaron de la fiesta de compromiso y de la boda para pasar el trago amargo y aligerar el ambiente, la rubia no quería seguir pensando en esas personas y darles más importancia, como habían dicho su padre y su abuelo ellos seguirían siendo fuertes y no de mostrarían debilidad.

Hiro salió del hospital después de estar tres días ahí, claro que bajo estrictas medidas de seguridad y con una enfermera para que lo auxiliara por el momento, ya que Hiro no podía cargar cosas pesadas, ni moverse mucho debido a los puntos que tenía, pero fuera de eso estaba muy bien, Haruka se había estado haciendo cargo de la empresa junto con Shizuru, claro que Takuma los estaba supervisando y ayudando en todo, querían que Hiro se recuperara y dejara de preocuparse por la empresa, amabas habían dejado de asistir a clases, pero tomaban las particulares, se habían hecho a la idea de terminar la carrera antes de casarse si era posible, Natsuki seguía yendo a la universidad y pasaba por la empresa para estar con Shizuru todo lo que pudiera, Michiru seguía en casa y sus amigas iban a para llevarle los deberes y no se atrasara más, Haruka iba cada que podía a verla, le había explicado lo que estaba haciendo y que solo sería durante un tiempo, la empresa marchaba muy bien, pero las clases la retenían, la aguamarina lo había entendido, pero no lo había tomado bien estaba más posesiva que nunca.

El tiempo paso volando y las dos semanas en las que Michiru debía de permanecer en cama habían pasado, no había tenido más complicaciones, Haruka había estado al pendiente de ella y de la bebé, con el pasar de los días tanto la aguamarina como Shizuru se habían vuelto más demandantes y posesivas con sus respectivas prometidas, la fiesta ya estaba organizada y la fecha de la boda ya había sido fijada para dentro de un mes, después de la fiesta de compromiso, aun el embarazo no se notaba en ellas pero no querían arriesgarse, ahora solo faltaba que Sho, Saeko, Midori y Youko dieran el visto bueno a la aguamarina para levantarse, justo ahora estaban terminando de valorarla, Haruka, Shizuru, Dorian, Hiro y Natsuki estaban ahí, solo estaban a la espera, querían darle su apoyo a la aguamarina y a Haruka, el cuarteto de médicos habían llevado un ecógrafo y un ultrasonido portátil para hacer una mejor revisión.

- bien, con el ecógrafo, no se logra ver ninguna malformación en la pared uterina o alguna lesión interna, el feto parece seguir adherido a la matriz. – informaba Sho, aunque eso no era su fuerte, ahora solo faltaba que Saeko, revisara al bebé con el ultrasonido y eso sería todo.

Ahora era el turno de Saeko para que hiciera su revisión, tomo al ultrasonido portátil, levanto la blusa de Michiru, coloco el gel, advirtiendo que estaba un poco frio y comenzó a explorar su abdomen, no quería que fueran malas noticias por lo que lo hacía a conciencia y con mucho cuidado, todo se estaba arreglando ahora, pronto esas jóvenes se casarían y ella quería darles un buen inicio, termino su revisión, limpio el gel y volvió a bajar la blusa.

- bien, el feto aún es muy pequeño aun, pero es normal, por lo que pude ver no hay desprendimiento de placenta, el feto sigue en su posición y está creciendo… el embarazo va bien. – Michiru lo había hecho muy bien, así como también Max, si no hubiera sido por el guardaespaldas de Takuma, tal vez Michiru hubiera perdido a ese bebé.

- ¿entonces? – cuestiono Michiru dejando la pregunta así, para que los doctores se lo aclararan.

- te puedes levantar Michiru, pero no puedes hacer muchos esfuerzos, cuando menos en un mes más, tienes que tomarlo con calma y comenzar a tomar los medicamentos que te recetaremos, son unas vitaminas para el embarazo, es para que él bebé y tu estén sanos y fuertes, además de seguir una dieta. – explicaba Saeko de manera tranquila, si la chica solo iba a la escuela y a sus lecciones estaría bien, sabía que estaba lo de la fiesta de compromiso y lo de la boda pero aún había algo de tiempo.

- ¿Qué clase de esfuerzos no puedo hacer Saeko-sensei? – cuestiono la aguamarina, tenía muchas cosas que planear, pero aun así no pondría en riesgo la vida de su bebé, por eso quería saber.

- bueno, no puedes cargar cosas pesadas, no puedes hacer ejercicio, nada de montar en motocicleta. – esto lo dijo viendo a Haruka. – y sobre todo nada de sexo, chicas, tienen que tomarlo con calma como ya se los he dicho. – con esto tanto Michiru como Haruka estaban más que rojas, claro que no como Natsuki pero si muy sonrojadas.

Después de ese bochornoso momento, los médicos hicieron sus respectivas recetas y se las dieron a Haruka para que fuera a comprar las vitaminas, además de pasarle la dieta que seguirá, tenía que comenzar a cuidar de Michiru y de su bebé, los otros salieron de la casa y cada quien regreso a sus labores de nuevo, cuando menos era un problema menos del cual preocuparse; Taro y compañía seguían prófugos y la policía no tenía ninguna pista, por su parte, Takuma y Hiro habían pedido ayuda a los jefes de las familias Suzushiro y Kikukawa para rastrear a Taro, así que estaban sobre su pista, pero el hombre era bueno escondiéndose, justo como las ratas y de Mina tampoco se tenía rastro, Haruka había sugerido seguir a Seiya porque posiblemente el pudiera saber algo, pero después de una semana de estarlo siguiendo no se logró obtener nada y lo dejaron de seguir, pero a pesar de todo los Tenoh, seguían con sus planes, como ahora que la fiesta seria en tres días y ya se estaba anunciado en la prensa, todo esto era para que los Aino vieran que ellos no se amedrentarían con eso.

Por otro lado, Taro estaba oculto en un poblado muy pequeño lejos de Tokio, se había contactado con Mina, quien permanecía oculta en el departamento de Seiya, habían hablado entre los tres acerca de no hacer nada para la fiesta de compromiso, ya que como Taro había dicho, todo estaba un muy reciente, debían esperar un poco más para que los Tenoh siguieran confiándose y bajaran la guardia para poder acabar con ellos, eso era lo único que querían, acabarlos.

Los hombres de Yuichi también estaban buscando hasta debajo de las piedras y moviendo hombres en todos los rincones de la ciudad pero no había rastro alguno de ninguno de los Aino, nadie lo había visto después de haberle disparado a Hiro, así como tampoco su hija se había dejado ver, así que tanto Yuichi como sus hombres supusieron que ella era parte de eso, no les gustaba maltratar mujeres pero ahora no había elección, el rubio, jefe de una de las familias más importantes de los yakuza había puesto precio a la cabeza de los Aino y de quien sea que los estuviera ayudando, sacarían a Taro de su escondite sí o sí.

Mientras la policía, los Kikukawa y los yakuza buscaban a los Aino y sus cómplices por todas partes, el tiempo pasaba, Hiro se había recuperado totalmente y ahora se hacía cargo de la empresa, Shizuru y Haruka seguían ayudándolo para seguirse familiarizando con ella, Michiru y Shizuru seguían con su embarazo de manera normal, solo los cambios de humor estaban a la vuelta de la esquina, así como su posesividad y su desconfianza, Haruka había dejado que otros buscaran a los Aino para el enfocarse en la fiesta de compromiso, en su prometida, en su bebé y en su hija, que ahora eso era lo que más demandaba su atención; así el día de la fiesta había llegado, Shizuru y Michiru se habían esforzado para que ese día fuera perfecto, claro que Saeko había ayudado, así como Hiro y Dorian, no quisieron dejar todo en manos de las chicas, ya que con sus cambios de humor, bien le podrían agradecer al florista como lo podían golpear, como el día que Michiru había vuelto a la escuela, fue un día después de haberle dado el alta, Haruka la había llevado y le prometió que la recogería y claro que lo hizo pero no como Michiru esperaba.

Flashback

Michiru había salido con una sonrisa de sus clases, su fiesta de compromiso estaba muy cerca y había vuelto a la escuela, sus amigos y compañeros la habían felicitado, tanto por su recuperación como por su compromiso, al salir esperaba ver a Haruka esperando por ella con una sonrisa, recargada en su auto, pero lo que vio fue a su viento, hablando con una chica que para su gusto estaba muy cerca de ella, apenas habían vuelto y su rubia ya estaba coqueteando con otras, se adelantó a las chicas y al llegar con Haruka…

- ¿te diviertes? – dijo con enojo, pues ni siquiera al estar cerca de Haruka había notado su presencia.

- amor, hola ¿Qué tal las clases? – saludo la rubia, sabía que seguirle el juego a Michiru era iniciar una discusión y no quería eso.

- bien, pero si gustas vuelvo luego para que termines de platicar, porque por lo que veo e interrumpido. – decía con más enojo, últimamente sentía que todo la irritaba pero ver a su viento coqueteando con otra chica era el colmo.

- yo me retiro. – hablo la chica sintiéndose incomoda por las palabras de Michiru. – Haruka-san le agradecería me pudiera ayudar con eso. – y se retiró de ahí, no sabía que tenía de malo pedir una referencia, Haruka era del concejo estudiantil y que mejor que su recomendación para ingresar al club que ella quería.

- claro, no te preocupes, te daré ese referencia. – aseguro el rubio, pues para el eso no representaba ningún problema. – amor ¿Qué pasa? – últimamente no entendía la actitud de su prometida, pero de acuerdo a lo que le había dicho Sho era por el embarazo.

- ¿Qué, que pasa? Salgo de la escuela y te encuentro coqueteando con otra chica, eso es lo que pasa. – respondió Michiru con enojo por la actitud de Haruka, ya que parecía que no le importaba mucho, ella era su prometida, su futura esposa, tenía que estar siempre pendiente de ella y no de otras chicas, solo de ella y de su bebé, pero parecía que Haruka no pensaba así, su viento aun quería ser libre.

- ¿Cómo? Michiru yo no estaba coqueteando, esa chica solo se acercó a pedir una recomendación para un club en la universidad ¿Qué tiene eso de malo? – explicaba Haruka con paciencia, pues eso era lo que más necesitaba cuando Michiru se ponía en ese plan de posesividad.

- ¿Qué no tiene nada de malo? ¿Entonces para ti está bien coquetear con chicas frente a mí? – justo ahora ya no escuchaba de razones, su ira la había cegado y no estaba prestando atención a nada de lo que Haruka le decía.

- ¡escúchame, no estaba coqueteando! – dijo más alto de lo debido la rubia, vio claramente como los ojos de Michiru comenzaban a llenarse de lágrimas "genial, ahora la había hecho llorar" – Michiru. – trato de tomar su mano pero la aguamarina comenzó a correr.

Michiru comenzó a correr, le había dolido mucho como Haruka le había gritado y ahora sentía muchas ganas de llorar, antes de seguir corriendo a Kami sabe dónde unos fuertes y cálidos brazos la abrazaron y detuvieron su carrera.

- perdón, perdóname amor, no quería gritarte, no estaba coqueteando ¿Cómo puedes pensar eso? Yo solo tengo ojos solo para ti. – decía Haruka de la manera más dulce posible para que Michiru se tranquilizara.

- ¿de verdad? ¿Solo me amas a mí? – cuestionaba Michiru dándose vuelta en el abrazo para quedar de frente con Haruka, Kami, ahora a está ella se daba cuenta de sus cambios de humor, que horror y pobre de Haruka que tenía que aguantarla.

- claro que sí, jamás podría ver a otra chica, te amo demasiado y nunca te engañaría. – declaro Haruka con amor en su voz, justo ahora lo que debía de transmitirle a Michiru era confianza y todo su amor.

Michiru la había besado y abrazadas habían regresado al coche de la rubia para después ir pasear por la playa, Haruka quería consentir a Michiru y hacerle sentir que ella era la única mujer en el mundo para ella, con el embarazo las hormonas habían convertido a Michiru en una chica insegura y ella no quería que su sirena estuviera triste.

Fin Flashback

Haruka había comentado a Dorian, a Saeko y a su padre lo que había pasado ese día, así que por eso los adultos tenían que estar más al pendiente de sus nueras e hijas porque no sabían cómo iban a reaccionar con cualquier cosa que les dijeran y eso que los antojos no habían aparecido, no sabían ni cómo iban a estar las chicas una vez que esa etapa del embarazo apareciera, los vómitos matutinos seguían y ya no solo eran matutinos, sino a toda hora y eso hacía que las chicas estuvieran más irritables.

En la mansión Tenoh, las maid y demás empleados iban y venían con cosas de un lado a otro, todo para que la fiesta de compromiso del futuro líder de la familia fuera perfecta, ya solo estaban a unas horas del gran evento, sería la fiesta de compromiso y se daría a conocer la fecha de la boda, mientras el ajetreo con los preparativos estaba a la orden del día, Haruka y Shizuru estaban probándose sus atuendos para esa noche con la modista, habían acondicionado el estudio como probador, esa era la última prueba, Shizuru había terminado con su vestido y no había nada que arreglar, todo estaba perfecto, al igual que con el traje de Haruka, los herederos Tenoh no eran exigentes y eso le facilitaba el trabajo a la modista, termino de ultimar detalles en el traje de Haruka y lo dejo solo para que se lo quitara; al estar frente al espejo y estarse quitando la camisa, Haruka vio la cicatriz de su operación, no iba a poder seguir ocultándolo a Michiru más tiempo, sus encuentros eran muy pasionales, era verdad que no podían tener sexo pero cada beso o caria de Michiru la llevaba al límite y el día anterior estuvo cerca de ser descubierta.

Flashback

Había ido a recoger a Michiru como se había hecho costumbre ahora que la aguamarina había vuelto a la escuela, la llevaba a la mansión Kaioh para que descansara, el embarazo iba viento en popa y eso le alegraba, pero después de que le dieron libertad a Michiru para poder levantarse de la cama, no había perdió oportunidad para asaltarla y ella había tenido que hacer uso de todo su autocontrol para no ceder, Saeko había dicho nada de sexo y ella tenía toda la intención de seguir esa indicación, claro que lo hacía más que nada por miedo a que Michiru descubriera su cicatriz; llegaron a la casa de la aguamarina y como siempre subieron a su habitación.

- pronto será la fiesta y tú y yo estaremos un paso más cerca de ser mujer y mujer. – hablaba Michiru con alegría en la voz mientras comenzaba a sacarse la ropa que traía.

- así es, pronto serás mi esposa, porque mi mujer ya lo eres. – respondió Haruka y fue hacia donde estaba Michiru y la abrazo por la cintura, pegándola a su cuerpo, como ansiaba sentirla.

- pero de eso hace ya tanto tiempo. – dijo Michiru y se volteo en el abrazo para quedar frente a Haruka. – quiero volver a ser tu mujer. – lo deseaba, desde que había vuelto con su viento era en lo único que pensaba, que Haruka la hiciera suya de nuevo y despertar en sus brazos, eso era lo único que pensaba.

- Michiru. – fue lo único que dijo y comenzó a besar a la aguamarina, un beso lleno de amor, pero también de pasión contenida, de deseo, ella deseaba a Michiru, sabía que tenía que esperar pero las palabras de su sirena solo la habían encendido y no se podía controlar.

El beso comenzó pasional e intenso, después las manos también comenzaron a tomar partido, Haruka tomaba a Michiru de la cintura y la pegaba más a ella si era posible, comenzó a explorar subiendo una de sus manos por uno de los constado de su sirena, Kami, como ansiaba sentir esa piel otra vez, le retiro la blusa que llevaba y desabrocho su pantalón, y Michiru para no quedarse atrás, comenzó a desabotonar la camisa de Haruka, los tres primeros botones estaban fuera y la aguamarina no perdió tiempo, metió su mano en la camisa de Haruka pero al comenzar a tocar el pecho de la rubia, sintió algo que no estaba ahí antes, se alejó un poco rompiendo el beso, iba a abrir la camisa de Haruka al completo para ver qué era lo que había sentido, pero la rubia recordó su cicatriz al ver la cara de extrañez de Michiru, se alejó y comenzó a abotonarse de nuevo la camisa.

- ¿amor? ¿Pasa algo? – pregunto Michiru un poco confundida por las acciones de su viento.

- claro que no mi sirena, es solo que acabo de recordar algo y tengo que irme, además no podemos hacerlo ¿recuerdas lo que dijo Saeko-san? Tenemos que esperar un mes. – trataba de razonar Haruka y de explicar el porqué de su comportamiento un poco extraño, no quería hacer sentir mal a Michiru ni mucho menos.

- Michiru hizo un puchero de lo más adorable para Haruka y después resignada solo contesto. – está bien, un mes.

La rubia se había despedido de su prometida y había salido muy rápido de ahí, ni siquiera le había dado tiempo de pensar a Michiru en lo que había sentido, se había dejado llevar por sus deseos y por poco y echaba todo a perder, le diría todo a Michiru pero esa no era la mejor forma de hacerlo, así que después de eso se había dirigido a su casa para pensar como, cuando y donde le diría Michiru todo.

Fin Flashback.

Y ahí estaba, frente al espejo debatiéndose que era lo mejor, en un mes se casaría con Michiru y en su noche de bodas iban a hacerlo, de eso no había duda y era lo que más deseaba y eso solo significaba que Michiru vería su cicatriz ¿y si le parecía asquerosa? ¿Y si ya no le gustaba después de ver esa cicatriz que le atravesaba el pecho? ¿Y si esperaba más tiempo y Michiru se enteraba por su cuenta y la dejaba? Tenía que arreglar eso ese mismo día, Michiru tenía derecho a saber toda la verdad, después de decirle, si ella no la aceptaba o consideraba que no quería una vida al lado de alguien que posiblemente iba a morir, ella la dejaría libre y cancelaria todo, pero le diría todo a Michiru para que supiera todas sus opciones y ella pudiera decidir por su cuenta, no era justo que se comprometieran sin ella saber la verdad.

Se quitó el traje que usaría esa noche y se puso de nuevo la ropa que traía lo más pronto que pudo, salió de ahí sin decir nada, tenía que ver a Michiru, fue por su moto pero antes de marcharse Shizuru la esperaba en la entra de la mansión.

- ¿A dónde crees que vas? – cuestiono la castaña, que esperaba que Haruka fuera a ver a Michiru y a decirle la verdad, no quería que en esa relación las cosas fueran mal, ella estaba de lo mejor con Natsuki y quería que con Haruka y Michiru fuera igual.

- voy a ver Michiru. – respondió la rubia y dirigió su vista hacia abajo, Shizuru le había estado insistiendo con el tema desde que le dieron el alta a ella.

- ¿para qué? – volvió a cuestionar con una sonrisa en sus labios, cuando menos Haruka iba a hacer honesta y esperaba que Michiru lo tomara de la mejor manera.

- voy a decirle la verdad, no sé cómo lo tomara o si me aceptara, pero Michiru tiene derecho de elegir si compartir una vida con alguien que posiblemente vaya a morir o buscar un mejor partido. – respondió aun con la cabeza gacha, pues no quería admitirlo pero ese era uno de sus grandes miedos, que Michiru lo dejara por alguien que no se estuviera muriendo.

- eso no va a pasar. – aseguro Shizuru, Michiru amaba mucho a Haruka y esperaba que así fuera. – vete antes de que mi tío se dé cuenta. – alentó Shizuru, si Hiro se daba cuenta de lo que planeaba Haruka se pondría como loco diciendo que no era posible porque la prensa tendría de que hablar.

Haruka solo asintió y arranco en su motocicleta hacia la casa de Michiru, no se había asegurado que la aguamarina estuviera en su casa pero esperaba que si, después de todo ese día era el gran día y estaba segura que la encontraría ahí; condujo como siempre lo hacía y llego en menos de lo que pensaba a casa de su sirena, suspiro, apago la motocicleta, se debajo de ella y toco la puerta, se sentía nerviosa, no quería enfrentar a Michiru pero ya no había vuelta atrás, escucho pasos del otro lado de la puerta y vio como está se abría.

- ¿amor? ¿Qué haces aquí? ¿Ocurrió algo? – después de que Haruka fuera sincera con ella y le contara todo lo que había hecho para vengarse de los Aino y de Seiya, ella había estado muy nerviosa, todavía no sabían nada de ninguno de los Aino y a pesar de que Seiya seguían asistiendo a clases, sentía su mirada sobre ella casi todo el tiempo y eso la incomodaba era como si estuviera planeando algo para cobrarse lo que había hecho Haruka con él.

- no ha paso nada, no te preocupes Michi. – respondió Haruka con un poco de tristeza, no lo podía ocultar estaba muy nerviosa y a la vez triste por como fuera a reaccionar Michiru.

- ¿entonces porque esa cara? ¿Te sientes mal? ¿Has peleado con Takuma-san o con Shizuru? – no le gustaba y nunca le gustaría ver esa expresión en Haruka, se notaba triste, como si estar frente a ella o verla a los ojos fuera lo más doloroso del mundo.

- no me he peleado con nadie y me siento bien, gracias por preguntar. – respondió Haruka de manera monótona pero aun sin mirar a la aguamarina, tomo aire para armarse de valor y volvió a hablar. – tenemos que hablar.

- Michiru abrió los ojos mucho por las palabras de Haruka, esa frase nunca le había gustado, esa frase lo único que indicaba es que algo andaba mal con ella. – pasa, vamos a mi habitación. – dijo Michiru y se hizo a un lado para que Haruka entrara, cerró la puerta tras ella y comenzó a caminar hacia su habitación y mientras lo hacía, comenzó a repasar en las cosas que había hecho para ver si encontraba algo que hubiera molestado a Haruka y causarle esa actitud, comenzó a recordar su actitud, esos horribles cambios de humor, como se enfadaba con facilidad y Haruka era quien lo pagaba todo ¿y si ya se había enfadado de ella?

- Michiru ¿estás bien? ¿Pasa algo? – cuestiono Haruka, pues Michiru estaba parada frente a la puerta de su habitación pero parecía que no tenía la intención de abrir.

- ¿eh? – detuvo su tren de pensamientos por la voz de Haruka, habían llegado a su habitación pero no había dado cuenta. – lo siento, adelante. – exclamo abriendo la puerta de su habitación y dejando pasar a Haruka; cerro al puerta y se fue a sentar a su cama, aun no compraba los muebles que reemplazarían los que había destrozado. – siéntate. – ofreció la aguamarina.

- prefiero estar de pie. – se sentía aún más nerviosa estando sentada y más aún porque no sabía cómo comenzar.

- Michiru se puso aún más nerviosa si era posible, Haruka ni siquiera quería estar cerca de ella. – bien, dime ¿de qué quieres hablar? – estaba temiendo lo peor ¿y si le decía que ya no quería estar con ella? ¿Y si ese tiempo en los Ángeles le hizo darse cuenta de que ya no la amaba? No, ella no podría vivir sin Haruka, la necesitaba en su vida como el aire que respiraba, no quería y no podía dejarla nunca, Haruka era su vida.

- inhalo y exhalo profundamente, la hora había llegado y no había vuelta atrás. – bueno veras Michiru… ese viaje a los Ángeles que te dije que hice… bueno, en realidad eso fue mentira, todo el tiempo estuve aquí, en Japón. – iba a seguir explicando pero Michiru la interrumpió, debió decirle que no la interrumpiera.

- ¿Qué? ¿Me mentiste? ¿Por qué? – lo sabía, ya no la amaba, eso era lo que quería decirle, que lo había pensado mejor y que su compromiso no podía ser, tal vez se había enamorado de Mina, no, eso no podía ser.

- …chiru, Michiru, ¡Michiru! – hablo más fuertes la rubia, Kami sabe que estaría pensando su sirena, haciéndose ideas equivocadas, la conocía perfectamente, cuando vio que Michiru había vuelto en si continuo. – déjame terminar, no te hagas ideas equivocadas, escúchame y por favor, no me interrumpas, solo… solo escúchame hasta el final ¿sí? – después de decirle todo ya dependía de la aguamarina si permanecía a su lado o no.

- sí. – fue lo único que logro responder, esa sonrisa que le había dedicado cuando le dijo que no se hiciera ideas la había tranquilizado un poco pero esa tristeza en los ojos de su viento seguía ahí.

- cómo te decía, ese viaje no fue más que una mentira que Shizuru invento para cubrirme, todo el tiempo estuve aquí, en Tokio, en casa y en… el hospital. – relataba Haruka, vio como Michiru se impresionaba con esa declaración pero no lo interrumpió. – tengo… mejor dicho, tenía un defecto en el corazón. – Haruka no omitió ningún detalle, comenzó contándole a Michiru sobre ese dolor en el pecho que tenía cuando vivía en los Ángeles y como su madre y su padrastro no le dieron importancia, el primer ataque que le dio, cuando comenzó a tomar medicamentos para mantener bajo control su mal y esperar por un corazón, como había empeorado rápidamente después de que ella le dejara y lo tuvieran que operar, la pelea que había tenido con Natsuki y como su estado empeoro todavía más, el tiempo que estuvo inconsciente, las ganas que tenía de no despertar jamás y el cómo Shizuru le había dado una razón para vivir, como se había sometido a una operación experimental con tal de obtener una nueva oportunidad para poder estar junto a ella y a su pequeña, no se guardó nada, había abierto su corazón y como la vez que le había contado su fatídico pasado en los Ángeles, le dio su corazón para que ella decidiera que hacer con él. – sé que te preguntas ¿Por qué ahora? Y la respuesta es porque quiero que contemples todas tus opciones, Michiru, aún no encuentran un corazón para mí, este trasplante no se por cuanto tiempo me vaya a servir, tal vez toda la vida o tal vez un año o dos, tengo que visitar al médico cuando menos una vez al vez para una revisión, yo… yo tenía que decirte todo esto porque… - para este punto su voz ya comenzaba a quebrarse, ver a Michiru llorar silenciosamente solo le hacía más difícil la situación. – porque tienes derecho a decidir si quieres una vida junto a alguien que… que posiblemente vaya a morir o… – pero no pudo continuar, un fuerte ardor en su mejilla no se lo permitió, se llevó la mano ahí para calmar el ardor y vio a Michiru parada frente a ella con lágrimas en los ojos. – supongo que me lo merezco. – sonrió con tristeza.

- ¿Por qué? ¿Por qué no me lo dijiste antes? – cuestiono Michiru con dolor en su voz, le dolía no haber estado enterada de todo y que Haruka haya tenido que pasar por todo eso sola, sabía que tenía a su familia, pero ella era su mujer, tenía todo el derecho de estar con ella.

- yo… yo no quería que estuvieras conmigo por lastima. – declaro Haruka, aunque esa era solo parte de la verdad.

- yo jamás sentiría lastima por ti Haruka, eres la persona más fuerte que conozco, jamás te rindes, siempre buscas una solución para todo, jamás sentiría lastima y lo sabes. – declaraba Michiru con molestia en la voz por la declaración de Haruka, sabía que eso no era más que la mitad de la verdad.

- lo sé, pero tenía miedo, tenía miedo de perderte, de que pensaras que era una molestia al saber mi enfermedad y lo que conllevaba, me aterraba la idea de que pensaras que ya no era digno de ti. – confeso con dolor y por fin las lágrimas que se había negado en derramar hicieron su recorrido por su mejillas.

- yo jamás te dejare, te amo, eres todo y más de lo que siempre soñé. – no podía creer que Haruka, su viento estuviera tan insegura con respecto a su amor y todo por su enfermedad, ella jamás la dejaría por algo así, así que trato de acercarse pero Haruka retrocedió para mantener la distancia entre ellas.

- Michiru no entiendes, está enfermedad es muy demandante, no sé cuánto vaya a estar sano, será un ir venir con el médico, de pasar días en el hospital, entiende, está vida no es para ti. – decía Haruka desesperada por tratar de hacer entrar en razón a Michiru.

- no me importa, no me voy alejar de ti solo por eso, vamos a tener una hija o ¿es que ya te has olvidado de ella? ¿Ya no quieres formar una familia conmigo y por me estás diciendo todo esto? ¿Para qué me aleje de ti? ¿Es eso? – si era por eso entonces sus sospechas eran ciertas y Haruka ya no la amaba, tal vez era eso, por eso Haruka se empeñaba tanto en decirle lo que conllevaba su enfermedad.

- ¿Qué? Por supuesto que no, yo te amo, jamás trataría de alejarte de mí, pero quiero que entiendas que esto… – dijo Haruka y abrió su camisa para que Michiru viera la enorme cicatriz que cruzaba su pecho. – esto es una maldición y quiero que entiendas todas tus opciones. – volvía a decir Haruka, con más empeño.

- no quiero ver mi opciones, no me importa tu enfermedad, no me importa esto. – exclamo Michiru acercándose a Haruka con cautela para que no se alejara y recorrió la cicatriz con sus dedos. - ¿sabes por qué? – y vio como Haruka solamente negó. – Porque amo todo de ti, porque vamos a encontrar una solución para esto, porque quiero verte entregar a nuestra a hija en el altar el día de su boda, tú vas a vivir muchos años, no te vas a librar de mi tan fácilmente Haruka Tenoh. – declaraba Michiru con seguridad en la voz, jamás dejaría a Haruka y ahora menos que nunca, estaría siempre ahí para ella, en las buenas y en las malas.

- Michiru. – hablo Haruka y se abrazó a su prometida llorando de felicidad, no podía creer que su sirena la haya aceptado, esos miedos infundados se esfumaron completamente. – te amo. – dijo al separarse del abrazo, tomo el rostro de Michiru y comenzó a besarla con todo el amor que sentía.

El beso poco a poco se fue tornando más intenso, un cumulo de emociones que se comenzaron a desbordar, necesidad de sentir a la otra, deseo, amor, pasión, solo habían hecho el amor una vez y sentían la necesidad de demostrarse lo mucho que se amaban otra vez, Haruka poco a poco fue conduciendo a Michiru hacia la cama, ahora más que nunca la quería hacer suya, tenía que hacerle saber a Michiru que ella lucharía por tener una larga vida a su lado y no se dejaría vencer por esa enfermedad; poco a poco la fue recostando en la cama y se acomodó sobre ella sin romper el beso, Michiru comenzó a soltar pequeños gemidos en el beso y eso incentivo a un más a Haruka, rompió el beso y comenzó a atacar el blanco cuello de su sirena quien se mordía los labios para no gemir, la aguamarina no se quedaba atrás y comenzaba a pasar sus manos por la espalda de la rubia y al tener la camisa desabotonada le facilito el trabajo, se la quitó y con ella el sujetador de la rubia también desapareció.

- no es justo. – susurro la rubia en el oído de la aguamarina mientras mordía su lóbulo.

- Michiru reprimió un gemido ante la acción que había hecho su viento y como pudo le respondió. - ¿Qué… que no es… justo? – logro articular pues Haruka no dejaba de atacar su cuello y dar leves mordidas en su oído.

- tu aun tienes mucha ropa. – volvió a susurrar y está vez dio un leve mordisco escuchando como Michiru soltaba un gemido que era como música para sus oídos.

- y… y que… piensas… hacer al… respecto. – hablaba con dificultad pues Haruka había colado una de sus manos bajo su blusa y ahora masajeaba uno de sus pechos sobre la tela de su sujetador, por Kami las carias de Haruka la estaban volviendo loca, la tocaba con tanta delicadeza como si se fuera a romper.

- pues… - respondió la rubia mientras llevaba una de sus manos hacia la falda de su sirena cuando la puerta se abrió intempestivamente.

- Michiru-ojousama, buscan a… - pero Aoi se congelo al ver la escena que tenía enfrente, había tocado la puerta pero nadie le respondía, pensó que tal vez se había, quedado dormidos y había abierto la puerta sin más, pero jamás espero ver esa escena, Haruka sin camisa sobre Michiru, con una de sus manos perdida en su blusa y la otra en el inicio de su falda. – perdón. – casi grito al decir eso y salió apresurada de la habitación.

- rayos. – susurro la rubia quien no se había movido de su posición ni un milímetro.

- Michiru se levantó levemente y dio un ligero beso en los labios de su viento. – vamos a tener que dejar esto hasta aquí. – le dijo a su prometida para que se levantara. – vístete, veré que era eso que Aoi quería decirnos. – dijo ya levanta y arreglando sus ropas.

Haruka solo asintió, ella todavía sentía ese deseo a flor de piel y Michiru se había levantado como si nada, la escuchaba hablar con Aoi que aparentemente se había quedado en el pasillo, Kami, pero que tino tenía esa castaña, mira que llegar justo en la mejor parte; vio entrar a Michiru de vuelta a la habitación mientras le agradecía a Aoi y le decía que ahora bajaban.

- ¿Qué sucede amor? – cuestiono cuando Michiru estuvo de nuevo cerca de ella y le ayudaba a arreglar sus ropas.

- parece que te has escapado de casa y tu padre ha mandado por ti. – respondió Michiru con una sonrisa en el rostro y de manera divertida, mientras terminaba de arreglar la camisa de Haruka. – así que vamos, tienes que arreglarte para nuestra fiesta. – volvió a decir la aguamarina cuando termino con la camisa y le dio un leve beso en los labios a su viento.

Haruka no dijo nada, solo asintió y se dejó guiar por la aguamarina a la planta baja de la mansión Kaioh; al bajar vio a Selene y a Sebastián, el guardaespaldas personal de su padre, bueno, sabía que no podía salir sin Selene y había desobedecido, pero había valido la pena, se despidió de su prometida con un beso y se prometieron verse en la fiesta, Haruka salió de la casa siendo escoltada por los dos guardaespaldas sin notar que desde la acera de enfrente un coche negro con varios ocupantes en él los vigilaban sin perder detalle.

La rubia llego a la mansión Tenoh con una sonrisa que se podía apreciar de ahí a otro continente, Shizuru le había explicado a Hiro el motivo de la salida de Haruka, pero al ver que el tiempo pasaba y la rubia no volvía se comenzó a preocupar y la mando a buscar, por suerte Haruka estaba bien y al ver esa sonrisa en su rostro podía jurar que le había ido muy bien con Michiru, Shizuru no perdió tiempo y tomo a Haruka del brazo para llevarla a su habitación, ya solo faltaban dos horas para la fiesta y ella ya estaba casi lista, solo le hacía falta colocarse le vestido que llevaría esa noche, pero quería escuchar lo que había pasado con Michiru, que a juzgar por la sonrisa de su prima podía asegurar que le había ido de maravilla, llegaron a la habitación de la rubia, su traje estaba dispuesto en su cama y Shizuru le indico que entrara a bañarse, la rubia le hizo caso y la castaña se encargó de dejar la puerta abierta para asaltar a su prima con preguntas acerca de cómo le había ido, la rubia no le dio importancia y comenzó a contarle todo lo que había pasado mientras se bañaba; en diez minutos ya estaba fuera del baño y seguía relatándole a Shizuru la plática que había tenido con su prometida mientras se secaba el cabello y se sentaba en la cama, incluso le conto sobre su encuentro pasional y como este había sido interrumpido por Aoi.

- ara, ara primito, hay lugares y momentos. – reprendía Shizuru con tono burlón por lo que le había pasado a su prima.

- lo mismo digo o ¿acaso ya olvidaste como te encontré a ti y a Kuga en tu oficina el otro día? – respondía la rubia con reproche, pues era algo que prefería no recordar; su abuelo le había pedido que recogiera unos papeles que Shizuru estaba revisando porque los necesitaba, sin perder tiempo se había dirigido a la oficina de su prima y como no sabía que ella estaba acompañada entro sin ni siquiera llamar a la puerta y se había arrepentido al instante, ya que la imagen que tenía enfrente no era algo que ella quisiera ver, Shizuru estaba sobre su escritorio con la falda subida y Kuga con la cabeza entre sus piernas, así como había entrado había salido.

- ¡ara! – exclamo Shizuru con diversión. – eso te pasa por no tocar la puerta antes de entrar a otra habitación u oficina que no es la tuya. – regañaba la castaña.

Pero antes de que Haruka replicara algo la puerta de su habitación se abrió dando paso a su padre, quien les indico a las dos que ya era hora de terminar de arreglarse, ya solo faltaba una hora y los quería abajo para recibir a sus respectivas parejas que no tardaban en llegar para recibir a los invitados juntos, tanto la castaña como la rubia asintieron y su padre se fue dejándolas solas de nuevo, Shizuru se fue a su habitación diciéndole a Haruka que su plática tendría que esperar a lo que la rubia contesto afirmativamente; cuando Shizuru cerró la puerta Haruka comenzó a retirar la ropa que se había puesto para salir del baño y comenzó a vestirse con el atuendo que le correspondía para esa noche; en cuarenta minutos ya estaban ambas vestidas para la ocasión esperando a sus respectivas parejas que no tardaron mucho en llegar.

- estas bellísima. – exclamo Haruka al ver llegar a su hermosa sirena con un vestido de tirantes color verde esmeralda de corte A/Princesa con escote redondo, hasta el suelo chifón, con volantes, cuentas y lentejuelas en cuello y cintura del vestido con figuras de flores doradas, "simplemente perfecta" pensó la rubia y se acercó a ella para abrazarla de la cintura.

- y tu estas muy guapo, no dudo que vas a derretir a más de una. – aseguro Michiru, pues su viendo llevaba un hermoso traje negro liso satinado, una camisa lila, con su corbata del mismo color con líneas negras para resaltar, su saco era de dos botones, con dos aberturas traseras y corte ajustado a la cintura, con chaleco de cuatro botones y pantalón recto sin pinzas hasta la parte baja y respondiendo al abrazo que le daba, pues nunca se cansaría de estar en los brazos de su viento.

- ara mi Natsuki ¿quiere que me sangre la nariz? – dijo la castaña nada más ver llegar a su cachorra con un hermoso traje de mujer de color gris, con una camisa café, el saco era cruzado de seis botones, con pantalón acampanado y zapatos negros de tacón con su cabello azul cobalto suelto. – Natsuki está muy bella está noche. – y se acercó para abrazarla por el cuello y darle un ligero beso.

- oi. – replico la peliazul ya roja por el comentario de su prometida. – tu estas muy hermosa. – susurro Natsuki pues Shizuru no tenía nada que envidiarle a Michiru, pues llevaba un hermoso vestido color lila, de corta A/princesa, cabestro, hasta el suelo jersey, sin mangas, alineado completamente y con volantes, se veía simplemente hermosa.

Poco a poco los invitados fueron llegando, está ves no habían invitado a la prensa, solo a los amigos de la familia, socios y algunos conocidos, no querían armar tanto revuelo y esos locos de los Aino pudieran colarse; la velada transcurría con normalidad, las parejas saludaban y charlaban con los invitados pero en ningún momento se separaban, la pista había comenzado a llenarse, pues varias parejas ya disfrutaban de la amena música, ya iban a ser las once de la noche por lo que Hiro creyó que era buen momento para dar el anuncio que ya todos sabían, pidió que detuvieran la música y pidió a Saeko, Dorian y la esposa de este, junto con Takuma que lo acompañaran, dio un breve discurso y presento a las dos parejas he hizo el anuncio, la familia Tenoh, Kuga y Kaioh se unirían por un matrimonio de sus respectivos herederos, las aplausos y felicitaciones no se hicieron esperar, Hiro llamo un poco al orden e hizo el segundo anuncio, la boda seria dentro de un mes, pues el compromiso ya tenía casi cuatro meses y la boda ya se estaba planeando desde hacia algún tiempo, claro que esto no era más que una mentira, pero de esa manera la gente y la prensa no comenzarían con rumores; vítores, aplausos y felicitaciones le llovían a las dos parejas, de parte de los invitados y claro sus amigas, que en un evento tan importe para ellas las estaban acompañando; la fiesta transcurría con normalidad y sin ningún percance, la seguridad había sido triplicada por si hacía falta, todos habían sido revisados al entrar, tanto invitados como gente del servicio.

La velada pasaba sin mayores contratiempos, algunos bailaban, otros conversaban, algunos cuantos habían salido al jardín a disfrutar de la vista y perderse por unos minutos, Serena y compañía estaban más que encantadas con la fiesta y claro por ver que el amor de Haruka y Michiru seguía intacto e incluso más fuerte, les alegraba ver que las intrigas de Mina no habían logrado acabar con ese amor, habían hablado por mucho tiempo, divirtiéndose a costa de Serena, quien siempre tenía un comentario ingenioso para cada situación, haciendo más amena la velada para una de las parejas principales, mientras que la otra era vigilada por Saeko y Hiro ya que no perdían tiempo para tratar de escabullirse a los jardines y perderse por un tiempo, como ya era costumbre en ellas, así que los dos adultos estaban pendientes de ellas, después de todo su fiesta .

Los invitados uno a uno se fueron retirando cerca de las tres de la mañana, era una suerte que la fiesta se hubiera hecho en fin de semana, Natsuki se había retirado con su madre a pesar de las insinuaciones de la castaña para que ambas pasaran la noche en la mansión Tenoh, Haruka por otro lado se ofreció a llevar a Michiru a su casa, a pesar de que está iba con sus padres, pues quería pasar un poco más de tiempo con su futura esposa, su padre no le puso ningún "pero" siempre y cuando Selene lo acompañara y al no haber problema con Hiro, Dorian acepto que la llevara.

En menos de lo que pensaba ya estaban frente a la casa de la aguamarina, había sido una noche mágica, Michiru había presumido su anillo a sus amigas y demás invitadas de la fiesta ganándose halagos y envidias de algunas chicas, pero estaba feliz, en un mes seria la señora de Tenoh, en un mes seria la esposa de Haruka, simplemente estaba feliz, sumamente feliz; estuvieron hablando de la fiesta un poco más, hasta que los padres de la oji-azul llegaron y le pidieron entrar, pues ya era muy tarde y no estaba bien visto que ellos estuvieran juntos a esas horas, podría prestarse a malos entendidos y no querían eso, puesto que sus suegros aun no sabían del embarazo de la aguamarina y preferían seguirlo manteniendo oculto de ellos por el momento, ya después de que estuvieran casadas se lo dirían, así que Haruka entendió y salió del auto para abrirle la puerta a su sirena y acompañarla a la entrada de su casa, se despidieron con un dulce beso en los labios y se prometieron verse al día siguiente.

Haruka se dirigió a su auto con una enorme sonrisa en los labios, todo había salido de maravilla, no podía pedir más, su felicidad estaba completa, Michiru la amaba y aceptaba pese a su enfermedad, pese a que se lo había estado ocultando, Michiru le había dicho que estaría siempre a su lado, ahora tenía que esmerarse en seguir cada tratamiento, cada indicación al pie de la letra, viviría muchos años, por Michiru, por su hija y tal vez, solo tal vez, por sus futuros hijos, ya que le gustaría darle hermanitas a su hija que ya venía en camino.

Lástima que no siempre se puede tener todo, siempre tiene que haber algo o alguien que arruine el momento u opaque la felicidad y para Haruka no fue la excepción; antes de que la rubia subiera a su auto, fue interceptada por cinco hombres corpulentos, que trataron de someterla, claro que trato de enfrentarse a ellos, pero le superaban en número y la habían tomado por la espalda, la oji-verde se resistía, no permitiría que esos hombres se salieran con la suya, Selene que estaba un poco retirada en otro coche observo lo que estaba ocurriendo y corrió a su encuentro para ayudar a su protegido, pero un disparo corto el silencio de la apacible noche y el intento de ayuda, Selene había caído con un disparo en el abdomen, había tratado de levantarse pero la herida sangraba mucho, la rubia había visto la acción y trato de gritar el nombre de su guardaespaldas pero uno de los hombres le había tapado la boca, pues entre los cinco hombres no lograban someterla, por lo que optaron por golpearla en la cabeza dejándola inconsciente y así dejara de resistirse, pero no contaron con que el ruido del disparo se había escuchado claramente en la mansión Kaioh donde las luces habían sido encendidas de inmediato y el personal de seguridad había comenzado a moverse, los hombres notaron el movimiento en la casa y Haruka fue sostenido entre dos hombres y comenzaron a llevarlo a una camioneta que estaba muy cerca para llevarse al rubio; Michiru había escuchado el disparo y la conmoción en la casa por lo que con curiosidad de saber lo que pasaba se dirigió a la ventana donde vio algo que le helo la sangre, Haruka inconsciente y siendo llevado por unos desconocidos aun vehículo, fue la peor visión de su vida, sintió que se desmayaría ahí mismo por el cumulo de emociones que sentía.

La aguamarina no perdió tiempo y bajo las escaleras a toda prisa para tratar de detener a esos hombres, tenía que hacer algo, no podían llevarse a Haruka, no podían arrebatarle su felicidad, no ahora, no ese día ¿Por qué la vida se empeñaba en hacerla desdichada? ¿Por qué cada vez que su felicidad estaba completa la desgracia caía sobre ella? ¿Y porque siempre era Haruka quien se llevaba la peor parte? Se preguntaba mientras baja las escaleras a toda prisa, pero no había sido lo suficientemente rápida, cuando salió a la calle, la camioneta ya había arrancado llevándose con ella al amor de su vida, a su viento, a su otra razón de vivir, corrió descalza tratando de alcanzar la camioneta pero le fue imposible hacerlo, cuando sus piernas no le respondieron más cayo de rodillas al frio pavimento, golpeándolo con sus manos llena de impotencia mientras lloraba.

- ¡HARUKA! – había sido el desgarrador grito que rompió la tranquilidad de esa noche que debía ser perfecta para ella, pero que la desgracia se había empeñado en opacar causándole un gran dolor.

Continuara…